Elige Educar – Valorando la docencia para una mejor educación 2017-03-21T12:56:04+00:00
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  • ¿Cómo generar un aprendizaje significativo? Una pista: la conexión que tienes con tus estudiantes

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    En una charla TED informal de solo ocho minutos, Rita Pierson, una profesora con más de cuarenta años de experiencia, se centra en mencionar la importancia de las relaciones que los docentes y los padres construyen con sus estudiantes. Pierson empieza diciendo que si bien hemos estudiado las razones por las cuales los niños no aprenden o abandonan la escuela, hay algo que hemos dejado muchas veces de lado en las discusiones sobre educación: el valor y la importancia de la conexión humana y las relaciones en los procesos de aprendizaje.

    “Ningún aprendizaje significativo puede ocurrir sin una relación significativa”.

    Rita señala esta frase del Profesor de Psiquiatría Infantil de Yale, James Cormer, para argumentar que un niño no puede aprender sin tener una buena relación con el docente. Pero ¿cómo construir buenas relaciones? Lo primero es entender, antes de ser entendido y tomar acciones tan simples como pedir disculpas.

    “¿Alguna vez han pensado en eso? Discúlpense ante un niño y lo dejarán en shock. Una vez enseñé una lección sobre proporciones. Realmente no soy buena con las matemáticas, pero estaba trabajando en ellas. Al regresar miré la guía del maestro. Había enseñado mal toda la lección. (Risas) Así que volví a la clase al día siguiente, y les dije: ‘Miren, chicos, necesito disculparme. Enseñé mal toda la lección. Lo siento muchísimo’.Me dijeron: ‘Está bien, maestra Pierson. Estaba tan emocionada, que la dejamos seguir’” (Risas).

    Rita sabe bien que no siempre es sencillo entablar relaciones estables con TODOS los estudiantes…

    Y esto sucede porque en las sala de clases siempre habrá niños más desafiantes que otros. Pero ¿qué se puede hacer ante eso? Aprovechar… aprovechar a esos niños que no son tan fáciles para sacar fuerzas y demostrarles, a pesar de lo complejo que pueda ser, que te importan tanto como los demás. Porque enseñar también se trata de eso, de generar conexiones, de promover aprendizajes que sean causa de alegría y no lo contrario. Y para eso, los niños necesitan personas que crean en ellos y que entiendan el poder de estar conectados.

    “La enseñanza y el aprendizaje deben traer alegrías. ¿Qué tan poderoso sería nuestro mundo si tuviésemos niños que no temiesen asumir riesgos, que no tuviesen miedo de pensar, y que tuviesen a un campeón? Cada niño merece tener a un campeón, un adulto que nunca dejará de creer en ellos, que entienda el poder de la conexión, y les insista en que llegarán a ser lo mejor que pueden llegar a ser. ¿Es difícil este trabajo? Les apuesto que sí, por Dios, que sí. Pero no es imposible. Podemos hacerlo. Somos educadores. Nacimos para marcar la diferencia”.

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¿Cómo generar un aprendizaje significativo? Una pista: la conexión que tienes con tus estudiantes

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

Las palabras de Rita Pierson, una educadora que está convencida de que generar un aprendizaje significativo, sí es posible.

  • 4 juegos que solíamos jugar y deberíamos reincorporar en la escuela

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    “El origen de los juego es contemporáneo a las sociedades. En épocas lejanas, en lugar de ser propiedad de los niños, constituían el bien personal del mago, del chamán, que al utilizarlos con fines religiosos, atribuían su invención y su primer uso a los dioses”. Este es uno de tantos datos histórico que el autor y folclorólogo chileno, Oreste Plath, narra en su libro Los juegos en Chile, Aproximación histórica- folclórica, una obra que acerca a lector a los ritos, mitos y tradiciones de las estructuras lúdicas, además de hacer una aproximación a las prácticas, nombres y referencias de diversos juegos y sus particularidades en distintos países de América Latina.

    Su libro, en el cual categoriza los distintos tipo de juego como los de competencias (los de azar y cálculo, los de manos y los colectivos, entre otros), se ha convertido en una herramienta valiosa para padres y profesores que valoran la importancia del juego en los procesos de aprendizaje de los niños. Pero no solo eso, el libro de Oreste es un viaje al pasado, una recopilación de juegos como las escondidas, el pillarse y la huaraca, aquellos que cada vez tienen menos relevancia y que fueron significativos de muchos niños que hoy son adultos. Y ¿por qué hablar de ellos? Porque incluso hoy, un profesor podría hacer uso de todos estos juegos tradicionales con el fin de promover aprendizajes y mejorar el clima escolar. Por su parte, los alumnos pueden reincorporar este tipo de juegos en su cotidianidad por el simple placer que provocan los juegos, que su vez, sirven para potenciar las habilidades blandas y el proceso de socialización. 

    En esta ocasión, hicimos una breve recopilación de estos juegos, que a pesar de haber perdido fuerza, han trascendido el tiempo y han marcado generaciones que construyeron relaciones sociales por medio de estas actividades.

    1. La gallina ciega (girar)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En casi todos los países de latinoamerica, se llama “gallina ciega”, excepto en Uruguay y Argentina, donde lo llama “gallinita ciega” y es España, donde algunos también lo llaman “¿adivina quién te dijo”?

    Objetivo: Es un juego para girar. Los participantes se ubican en un círculo y se cogen de las manos. El que ha sido escogido como la gallina ciega debe ubicarse en el centro con los ojos vendados. Usualmente, la gallina ciega debe dar tres vueltas sobre sí mismo y luego debe intentar tocar a algún jugador e identificar quién es solo con el tacto. La persona que es atrapada por la gallina ciega debe permanecer quieta y muy callada, Si la gallina no logra identificar el jugador, sigue siendo la gallina. Si logra descifrar quién es, sede su puesto a quien fue atrapado.

    La persona que dirige el juego debe preguntar:

    -Gallinita ciega, ¿qué andais buscando?
    La persona vendada contesta: una agujita y un dedal
    – Dónde se te perdió
    – En el arenal
    – Yo te la tengo y no te lo quiero dar

    Cada país tiene su propia versión de la pregunta

    Datos curiosos: La investigadora peruana Emilia Romero asegura que según algunos estudios realizados por el antropólogo sueco Rafael Karsten, este juego hace parte de ritos y ceremonias relativos al velatorio de los muertos en algunas comunidad indígenas de Sudamérica. Se juega igual sólo que quien hace de gallina ciega, representa al muerto.


    2. Escondidas (desplazamiento y correr)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En Argentina se llama escondida, escondite o pacaco; en el Salvador, cucumbé; en México escondidillas o roña; en Perú, los escondidos; en Venezuela, escondite y en España el escondite, escondirete o escondrilo.

    Objetivo: Este juego es de desplazamiento y correr. Se realiza con grupos formados por una cantidad libre de personas. Un jugador escogido por todos cuenta en voz alta y muy lento del uno al diez (o de diez en diez) hasta cien. Debe hacerlo con los ojos cerrado y contra una pared. Mientras tanto, los otros jugadores se esconden. Cuando termina de contar, ese jugador recorre el lugar en busca de los demás. El primer participante en ser encontrado, se convierte en el contador. Los jugadores pueden salvarse si logran correr hacia el lugar donde el contador hizo el conteo. Después de llegar, tocan la pared, gritan libre y ganan.

    Datos curiosos: En el Chile antiguo, las madres creían que el niño que jugaba a las escondidas después de las 9:00pm, encontraba al diablo en el sitio que elegía.

    Pinterest


    3. El vendedor de huevos (agilidad)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En Argentina lo llaman el huevito; en Bolivia, ¿aquí hay huevito?; en Perú, los huevos o pedir canela; en España, acá está tu madre, las cuatro esquinas, arrepásate acá, entre otras.

    Objetivo: Este juego es de agilidad. Se juega entre cinco personas. Uno de estos jugadores es el vendedor y se tiene que ubicar en el centro de los otros cuatro jugadores que estarán en 4 esquinas simuladas por árboles, marcas objetos…

    El vendedor empieza diciendo:

    -¿Compra huevo?

    Y los compradores responden:

    -En la otra esquina

    Mientras tanto, los jugadores se tiene que cambiar muy rápido de ubicación, evitando que el vendedor se apoder de una de las esquinas. El jugador que sea desalojado de la esquina, se convierte en vendedor.

    Cada país tiene su propia adaptación de la pregunta inicial.

    Datos curiosos: no solo se juega en América Latina. En lugares como Alemania, Francia y Portugal, también lo juegan desde tiempos antiguos.


    4. La huaraca o guaraca (percepción y sentido)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En Bolivia se llama zapatilla va; en Perú, gorrión, gorrión.

    Objetivo: Es un juego de percepción y sentido. En el juego de la guaraca, los participantes se sentaban en el suelo, formando un círculo. Un solo jugador corría alrededor con un pañuelo en la mano y rozaba las cabezas mientras todos cantaban: “Corre, corre, la guaraca, el que mira para atrás, se le pega en la pelá”. La canción iba acelerando cada vez más a medida que se repetía, hasta que, finalmente, se dejaba caer el pañuelo en la espalda de otro niño. Si este no se daba cuenta, el jugador que estaba de pie daba una vuelta completa al círculo y el que estaba sentado se convertía en ‘huevo duro’ y tenía que sentarse, derrotado, en el centro. Pero si se percataba, corría e intentaba volver a su puesto antes que su compañero; si no lo lograba, tomaba el pañuelo y continuaba el juego.

    Datos curiosos: Huaraca es una palabra quechua (waraca). Los niños mapuches en Chile le llaman juego pis koitun (corre la trenza).

    Reincorporar estos juegos en la cotidianidad escolar no sólo nos permite promover el aprendizaje y generar espacios de socialización fundamentales para los niños. También son una forma de rescatar parte del patrimonio cultural latinoamericano, para mostrarlo a nuestros estudiantes.

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4 juegos que solíamos jugar y deberíamos reincorporar en la escuela

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Un recorrido por tradiciones lúdicas que hemos dejado de lado y que deberíamos reincorporar en la escuela.

  • 8 grandes películas para abordar la Antigüedad Clásica en la sala de clase

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    En pleno siglo XXI, resulta imposible no hacer uso del lenguaje audiovisual y las pantallas como herramientas pedagógicas. Hoy, más que nunca, tenemos acceso sin restricción a incontables cortos, películas, series y documentales que permiten un acercamiento lúdico y distendidos a temas que de otra forma podría parecer complejos. Sería entonces un desacierto no aprovechar esto para presentar contenidos en clase de una forma diferente.

    Uno de los temas que se pueden abordar a través del cine, por ejemplo, es la cultura clásica, ligada al desarrollo de la civilización griega y la romana. Hablar de este tema en clase significa trabajar diversos conocimientos entorno a la historia, el arte y la filosofía (entre otros), elementos que no sólo aportan a la cultura general, sino que permiten comprender la cultura occidental en la que actualmente vivimos. Somos de hecho, herederos de las ideas y creaciones del mundo clásico y no sería posible entender la ciencia, la arquitectura, el derecho, la democracia y el gobierno sin acercarnos a este periodo.

    Por fortuna, existen varias propuestas cinematográficas que han abordado el tema desde la ficción y la no ficción, convirtiendo todos estos elementos clásicos en historias que han cautivado y seguirán cautivando a muchos… entre esos, a tus estudiantes.

    1. El gladiador

    Russell Crowe interpreta a Máximo Décimo Meridio, un general hispano del ejército de la Antigua Roma, que traicionado por el hijo del emperador es forzado a convertirse en esclavo. Máximo triunfa como gladiador mientras piensa en vengar la muerte de su familia y de su emperador.


    2. Espartaco

    Espartaco fue un esclavo vendido para luchar como gladiador que dirigió la rebelión más importante contra la República romana: la III Guerra Servil o Guerra de los Esclavos. Un clásico dirigido por el gran Stanley Kubrick para aprender de organización política y social de este periodo histórico.


    3. Ágora

    Un drama histórico que ocurre en la ciudad de Alejandría, Egipto, a partir del año 391 d. C. La protagonista es Hipatia de Alejandría, una matemática, filósofa y astrónoma que fue asesinada, descuartizada e incinerada por los seguidores del obispo en el año 415 d. C.


    4. Cleopatra

    Narra la historia de Julio César quien con el fin de evitar la guerra civil provocada por la falta de orden entre Cleopatra y su hermano Tolomeo, se ve obligado a viajar a Egipto. Julio César, cautivado por la inteligencia y belleza de la joven, elige proclamarla reina de Egipto, y tras el nacimiento de su hijo, Cesarión, la convierte en su esposa.


    5. 300

    Cuenta la historia del rey espartano, Leónidas y sus 300 guerreros que pelearon a muerte contra Jerjes, emperador de Persia, y su armada de más de 100.000 soldados. El objetivo de Jerjes era conquistar Grecia, lo que desencadenó las Guerras Médicas.


    6. Troya

    Basada en el poema épico La Ilíada, de Homero. Incluye material de La Odisea de Homero y de La Eneida de Virgilio. La historia data del año 1193 a. C., donde Paris, hijo de Príamo y príncipe de Troya, rapta a Helena, esposa de Menelao, el rey de Esparta, lo que desencadena la Guerra de Troya, en la que se enfrentan griegos y troyanos. En la película aparece el famoso caballo de Troya.


    7. Alejandro Magno

    Trata de la vida del famoso rey Macedonio quien según cuentan , jamás perdió una sola batalla y de hecho recibió su título de “magno” por lograr extender sus conquistas desde Grecia, Egipto y Babilonia hasta Asia Central llegando incluso a la India.


    8. Julio César

    Fiel adaptación para el cine en 1953 de la obra homónima de Shakespeare, quien recrea en esta tragedia, la conspiración en contra del dictador romano Julio César, su homicidio y sus secuelas, así como su lugar de desarrollo: la antigua Roma. La película fue dirigida por Joseph L. Mankiewicz y contó con la interpretación del gran Marlon Brando en el papel de Marco Antonio.

    ¿Qué otra película sumarias a la lista?

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8 grandes películas para abordar la Antigüedad Clásica en la sala de clase

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Películas para mostrarle a nuestros estudiantes en la sala de clase, que somos herederos del mundo clásico.

  • Espacios de ciencia para los más pequeños

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    Montserrat Pedreira (España), Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia) participaron en el seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, organizado por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Allí dieron a conocer las últimas tendencias pedagógicas para acercar la ciencia a los niños desde sus primeros años de vida.

    La mejor estrategia para acercar la ciencia a los niños es dándoles múltiples oportunidades de exploración y, a medida que crecen, de experimentación. Basta con reflexionar ante la imagen de un niño de dos años jugando con una lupa. Para muchos, esto podría responder a la simple curiosidad que provoca un objeto desconocido, pero este acercamiento con la lupa lo puede llevar, a través de juego, a aprender.

    ”¿Cómo va a aprender un niño a usar la lupa? ¿Cómo va a entender que no debe ponérsela en el ojo ni tampoco encima del objeto? Si le dijéramos a un grupo de niños: ‘Vamos a hacer una clase para aprender a usar la lupa, tómenla así y luego…’. ¡Eso no tiene sentido! Tenemos que poner a su alcance instrumentos de la vida normal, para que ellos exploren. Un niño que juega con la lupa, que la pone en distintas posiciones y observa lo que pasa, finalmente va a encontrarle sentido”, explico la investigadora catalana Montserrat Pedreira.

    Y agregó que los educadores no deben sentir temor frente al desorden que este tipo de actividades pueda provocar en la clase. tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento, reaccionando constantemente entre ellos y con los adultos, y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”

    Ese tipo de reflexiones fueron hechas en el marco del seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, a cargo del profesor Mario Quintanilla y organizado por la Facultad de Educación de la PUC (Pontificia Universidad Católica de Chile). Participaron también como expositoras Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia), quienes al igual queMontserrat dieron a conocer las últimas tendencias internacionales para acercar la ciencia a los niños desde la primera infancia.

    Espacios generadores de conocimiento

    Según Montserrat Pedreira, en Cataluña existe un movimiento importante de innovación en las escuelas, y “una de las cosas que ha comenzado a ocurrir es el abandono de los conceptos ‘mi sala’, ‘mis niños’, ‘mi tiempo’ para pasar a modificar una parte del tiempo escolar y convertirlo en momentos en que las salas se transforman en espacios temáticos: de ciencia, de arte o de expresión corporal. Los niños circulan por éstos de manera libre y van actuando con los materiales que encuentran. Esto ha sido un cambio muy gratificante para las maestras y los niños que lo viven de manera positiva”.

    La preocupación de la experta es que este cambio no se puede hacer de cualquier manera. “No porque alguien ponga cuatro hojas, un poco de arena y un juego con agua, se estará haciendo ciencia con los niños. El desafío es cómo hacemos para que estos espacios de ciencia, donde los niños actúan con libre elección, se conviertan en sitios realmente educativos”, señaló.

    Por ello, cuenta que en su universidad (UManresa, en Cataluña) han puesto en marcha un proyecto -que la llena de orgullo- y que consiste en la creación de un espacio de ciencias, llamado “Lab 0_6”, abierto para niños y niñas de hasta seis años. Son 200 m 2 en los cuales instalaron variadas propuestas o actividades, todas las cuales tienen que ver con el ámbito de la ciencia. Por ejemplo: un arenero está lleno de conchas y restos de animales que viven en el mar. También hay un lugar lleno de rocas, otro con lupas y una biblioteca con libros y otros materiales.

    -“¿Qué entendemos nosotros por un espacio de ciencia? Pues sencillamente un espacio configurado, que se dispone por propuestas que se encierran en sí mismas, fáciles de modificar y donde los niños tienen libre elección, es decir, van a donde quieren, con quien quieren y el rato que quieren – afirma la investigadora-. Esto requiere una intervención del adulto, no en el sentido de ‘yo para todo’, sino respetando lo que hacen los niños porque estamos convencidos que ellos son capaces e inteligentes, por eso actúan de manera decidida y a veces nos sorprenden. Si tratamos de entenderlos, siempre hay una lógica detrás de lo que hacen. El adulto debe mirar mucho a los niños y decidir cuando intervenir y cuando no”.

    “Tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”. Montserrat Pedreira Álvarez, Doctora en Educación (España)

    La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios

    Las propuestas del “Lab 0_6” están hechas con material cotidiano. “Somos conscientes de que en las escuelas no hay grandes laboratorios ni mucho dinero. La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios, es la ciencia cotidiana, de las cosas que pasan, que nos hacen surgir preguntas. Entonces, el material que usamos siempre es muy fácil de conseguir”, explica Montserrat Pedreira.

    Pero, al mismo tiempo, ese material cotidiano es de calidad pues, tal como destaca la experta, los niños merecen igual que los adultos que las lupas funcionen, que no estén rayadas, que los legos tengan las piezas que deben tener y que todo esté en buenas condiciones.

    “Si bien estas experiencias funcionan sin que nadie diga a los niños qué hacer, actúan bajo su criterio, tampoco deben ser un caos porque entonces no tenemos espacios de aprendizaje. Tiene que haber un cierto clima de tranquilidad que favorezca que se puedan concentrar en aquello que les ha llamado la atención. Ése es un aspecto importantísimo que debiera conseguirse”, afirma.

    Algunos requisitos que deberían tener todas las propuestas o actividades para convertirse en experiencias de aprendizaje:

    1) Constituir un desafío para los niños, donde el juego cumple un rol crucial. “Hemos descubierto que una propuesta con reto, con sorpresa, con misterio, con pregunta, siempre engancha más a los niños. Y el juego es una actividad natural de ellos, por lo tanto nos interesa muchísimo que lo vivan como un juego”, señala Montserrat Pedreira.

    2) Tener un concepto científico detrás. Por ejemplo, en un acuario, se busca que los niños se hagan preguntas sobre las relaciones entre los seres vivos y su medio: ¿Los peces son todos iguales?, ¿Cómo pueden vivir adentro del agua?, ¿Los peces hacen caca o pipí?, ¿Cómo puede vivir una planta adentro del agua? En otras actividades el concepto científico será la luz o la relación entre el peso y el movimiento.

    3) Tener sentido para los niños sin que ellos tengan que esperar que venga un adulto para saber qué hacer. Cada actividad por sí misma debe sugerir a los niños una serie de posibles acciones.

    El adulto debe tener una intención clara de qué quiere que suceda con cada propuesta. “Una pregunta que me encanta para las educadoras de infantil es: ‘¿Qué quieres que pase con esa actividad?’ Así, puede valorar el material y lo puede cambiar si es necesario. Entonces, tenemos que tener claridad al respecto, pero esto no debe ser tan reestrictivo en términos de suponer que el niño solo puede apretar un botón o una palanca como ocurre en algunos museos interactivos. No queremos eso. Queremos una propuesta que de posibilidades de respuestas abiertas, y a menudo posibilidades que nos sorprendan porque los niños no siempre hacen lo que nosotros queremos”, dice la experta.

    Por otra parte, en “Lab 0_6” se han incorporado también actividades para niños de primer ciclo básico. Por ejemplo, una estructura con partes fijas y canales que se mueven, donde al interior puede transitar una pelota. “Si vemos a una niña ahí, veremos que con la mirada está anticipando por donde quiere que vaya la pelota. En ese momento en que hay una intención de intervenir la realidad con una finalidad, entendemos que aquí ya no hay juego exploratorio, sino experimentación entendida como procedimiento científico: tengo una intención, actúo sobre la realidad, miro qué pasa, veo si consigo lo que quiero y voy actuando, modelando mi acción, hasta conseguir lo que quiero. Esto nos interesa muchísimo en los niños, queremos que hagan experimentación también. En definitiva, que tengan múltiples oportunidades de exploración y de experimentación”.

    El inicio de la escolaridad: Modelización científica

    Rosa Nidia Tuay Sigua 2 , Licenciada en Física y Magíster en Docencia de la Física, y Nora Bahamonde 3 , Licenciada en Ciencias Biológicas y Magíster y Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, coinciden con Pedreira en lo esencial que es para los niños la experimentación, pues es el punto de partida de múltiples preguntas.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar –afirma Rosa Nidia Tuay Sigua-. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos, porque cuando los comprendemos podemos dar cuenta de todas las relaciones que se construyen en su campo explicativo y generar prácticas de aula significativas para los estudiantes”.

    Y agrega: “El trabajo de los científicos ha sido la búsqueda de regularidades, de patrones, que permitan construir un mundo explicativo. Lo que buscamos es que los profesores vayan configurando las pautas que han permitido el avance de la formación del conocimiento científico y que impulsan a los niños a seguir explorando este mundo de posibilidades”

    ¿Y cómo enfrentan ese reto? Una manera de trabajar con los niños, explica Rosa Nidia Tuay, es buscar causalidades, es decir, qué provoca un fenómeno (por ejemplo, la lluvia), por qué se produce, y a través de diferentes condiciones de codificación que pueden ser símbolos o analogías, pasar a un sistema formal. Luego, mirar qué implicaciones tiene ese sistema formal que se puedan traducir a través de modelos. Y finalmente, observar nuevamente el fenómeno para así construir una explicación científica.

    En ese contexto, Nora Bahamondes se hizo la siguiente pregunta: ¿qué lugar ocupa hoy en las aulas la enseñanza de las Ciencias Naturales, tanto a nivel inicial como primario? “En Argentina no estamos conformes con el lugar que tiene. Hay varios argumentos que se esgrimen para justificar su ausencia o la escasez de su presencia. Por un lado, la convicción de muchos docentes y comunidades de padres de que los niños primero deben enfocarse en el aprendizaje de la lectura, la escritura, las habilidades matemáticas, para recién después comenzar a aprender Ciencias Naturales. Y por otro, hay una representación social construida acerca de las capacidades cognitivas que deberían tener los niños y las niñas para aprender ciencias. Esto se asocia con una dificultad especial que impondría la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias desde estas miradas”.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos”. Rosa Nidia Tuay Sigua, Magíster en Docencia de la Física (Colombia)

    Pero desde su perspectiva, la de su equipo de investigación y según las corrientes más modernas y actualizadas en relación a la enseñanza de las ciencias, estos argumentos se basan en supuestos asociados con los antiguos modelos de transmisión – recepción, donde se otorgaba un papel central a los docentes y se dejaban en último lugar las posibilidades o capacidades cognitivas de los niños. “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyenmaquetas para explicar cómo funciona el mundo”.

    Y es aquí donde surge con fuerza la “modelización científica”, que es un proceso que se puede aplicar desde el inicio de la escolaridad y para el cual se requiere:

    – Interactuar con los fenómenos:  observar, experimentar, generar preguntas significativas, identificar su relevancia, obtener evidencias. “Tenemos que establecer un puente, una conexión, entre el mundo cotidiano que se les presenta como problemático, a veces inabarcable y los modelos teóricos que desde la ciencia se han construido para explicarlo. Esto significa en la escuela, y también en el jardín de infantes, dentro y fuera de las aulas, interactuar directamente con los fenómenos”, dice Bahamondes.

    – “Dar sentido” a lo que se observa a partir de elaborar anticipaciones, identificar regularidades, imaginar modelos explicativos, hacer inferencias, inventar nuevas entidades para explicarlo.

    – Explicar, argumentar, evaluar, actuar, probar nuevos caminos o intervenciones, comunicar y buscar consensos, en la clase.

    – La última etapa sería generalizar y aplicar el modelo aprendido y construido a nuevas situaciones en las cuales tenga sentido y significado.

    Ya existen materiales educativos para los docentes en esa línea, que fueron pensados como secuencias de actividades que permiten paso a paso ir haciendo modelización. Y que se pueden descargar desde los sitios web:

    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ index12.html
    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ pdf/alumnoInicial.pdf

    “Los niños y los científicos comparten una cuestión fundamental, que es pensar teóricamente acerca del mundo. Es decir, hacen un esfuerzo cognitivo para pensar el mundo a través de modelos. Los modelos infantiles son iniciales y nuestra tarea como educadores es intentar acercarlos, a través de experiencias y tensión con la realidad, a los modelos científicos porque son más potentes y generalizadores”, concluye.

    “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyen maquetas para explicar cómo funciona el mundo”. Nora Bahamonde, Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales (Argentina)

    A recuperar las historias de los científicos.

    “Durante el tiempo que pasé en Cambridge no me dediqué a ninguna actividad con tanta ilusión, ni ninguna me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos. Lo hacía por lamera pasión de coleccionar, ya que no los disecaba y raramente comparaba sus caracteres externos con las descripciones de los libros, aunque, de todos modos, los clasificaba. Voy a dar una prueba de mi entusiasmo: un día, mientras arrancaba cortezas viejas de árboles, vi dos raros escarabajos y tomé uno con cada mano; entonces vi a un tercero de otra clase, que no me podía permitir perder, así que metí en la boca el que sostenía con la mano derecha. Pero ¡ay!, expulsó un fluido intensamente ácido que me quemó la lengua, por lo que me vi forzado a escupirlo, perdiendo este escarabajo, y también el tercero”. Fuente: “Charles Darwin, El naturalista del Beagle”, de Eduardo Wolovelsky. Biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires

    La Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Nora Bahamondes, señala que este libro es un excelente material para trabajar con niños de diferentes edades y pone énfasis en la necesidad de recuperar las historias de científicos insertándolas en las secuencias de actividades didácticas. “En este caso, el personaje al estar impedido de recolectar un tercer escarabajo porque tenía las dos manos ocupadas no tuvo mejor idea que ponérselo en la boca. Esto lo que hace es generar empatía, en el sentido de que Darwin también fue un niño, como todos los niños que aprenden ciencia hoy”.

    El libro “Charles Darwin, El naturalista del Beagle” lo puede descargar  AQUÍ
    Más libros con historias de científicos AQUÍ

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Espacios de ciencia para los más pequeños

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Cómo abordar la ciencia durante los primeros años de vida? Descubre esto y mucho más en el siguiente reportaje de REVEDUC.

Ver más…

Mejora docente

  • ¿Cómo organizar el trabajo colaborativo? Esta profesora sugiere esta alternativa

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    Cada vez más docentes se están arriesgando a convertir sus aulas en espacios 100% colaborativos donde los estudiantes son el centro, y el aprendizaje, se construye a partir de la actividad y no la pasividad. De hecho, existe una metodología innovadora conocida como ABP o Aprendizaje Basado en Proyectos, que cada vez cobra más relevancia dentro del ámbito educativo. Una de las principales características de este método es el uso de problemas como punto de partida para la adquisición de conocimientos nuevos y la concepción del estudiante como protagonista de la gestión de su aprendizaje.

    ABP y otras metodologías de tipo colaborativo son necesarias en pleno siglo XXI, sin embargo, para ejecutarlas con éxito, es importante controlar tiempos, organizar y planificar. Hacerlo garantizará que los estudiante también puedan organizarse y entiendan la importancia del proyecto que se está desarrollando. En su sitio web, la profesora española Isabel García Velasco resalta la importancia de organizar tiempos y roles para que los estudiantes puedan concretar y sacar adelante ese proyecto en común. Por esto sugiere una estrategia que puede ser útil en la consecución de este importante objetivo:

    ¿Herramienta de papel o digital?

    Lo primero que hay que hacer es definir el tipo de herramienta que se quiere utilizar para la planificación. Si aún no eres amante de las alternativas digitales o simplemente prefieres el papel, siempre existirá la opción del corcho (o pizarra), donde puedes ir añadiendo tareas por columnas con Post It, siguiendo el famoso método Kanban. Si en cambio prefieres las alternativas digitales, puedes usar herramientas como Google Calendar o la preferida de Isabel, Trello, una aplicación web donde todos los miembros de la clase pueden hacer parte de un tablero común, conocer las fechas límite, marcar tareas completadas y compartir los documentos que realiza cada uno.

    Vía Dobiatowsky

    Organizar

    El tablero físico o digital se puede organizar de muchas formas. Por ejemplo, se puede hacer una columna para cada equipo o miembro del equipo, o tres columnas, una con las tareas pendientes, otra para las que están en proceso y otra para las finalizadas. La tarjetas o Post It se pueden ir moviendo. Todo depende del tipo de trabajo que planifiques. Veamos un ejemplo:

    Para un proyecto con sus estudiantes, Isabel creó un tablero en Trello

    Allí, todos sus estudiantes podían añadir elementos nuevos con columnas para las diferentes tareas y tarjetas para cada equipo en las que se especificaban tareas que debían completar.

    Trello

    En la aplicación ella fijó fechas de entrega y compartió con ellos los puntos a evaluar (tanto resultados como procesos).

    De esta forma, podían revisar los parámetros de evaluación cuantas veces quisieran.

    Trello

    Cada gran tarea fue dividida en tareas “intermedias”, aquellas que constituyen el todo de la tarea.

    Los alumnos podían ir marcando cuando se iban completando para que todos los miembros del equipo estuvieran al día.

    Trello

    En Trello, sus alumnos también podían darle un vistazo al calendario general, así sabían cuánto tiempo les quedaba para terminar sus trabajos y el proyecto como tal.

    Trello

    ¿Usarías esta estrategia para desarrollar proyecto colaborativos con tus estudiantes?

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¿Cómo organizar el trabajo colaborativo? Esta profesora sugiere esta alternativa

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

Para poder desarrollar con éxito el trabajo colaborativo en la sala de clase, es indispensables organizar, planificar y cumplir tiempos.

  • “El desafío de educar competencias blandas”: un seminario gratuito que no puedes perderte

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    Las habilidades blandas, también conocidas como habilidades socioemocionales, son competencias conductuales como la autonomía, la capacidad de atención y de escucha, la autorregulación, el interés, la curiosidad, la responsabilidad personal y social, entre muchas otras. Hoy, más que nunca, hay una urgente necesidad por enseñar a nuestros estudiantes dichas habilidades, aquellas que les permitirán ser más proactivos, tolerantes y responsables frente a los desafíos que se les presentan en la vida.

    Por esta razón, según Alejandra Arratia, coordinadora de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc, es indispensable incluir en el currículo, la enseñanza de aquellas habilidades para formar, a lo largo de los procesos educativos, niños y jóvenes íntegros.

    Basados en la pertinencia del tema, el Grupo Educar diseñó el Seminario El desafío de educar competencias blandas.

    A través de este, la organización busca darle herramientas prácticas a los docentes para que integren a sus prácticas, la enseñanza de estas habilidades. Esto, con el fin de mejorar la calidad del aprendizaje de los estudiantes.

    “A través del seminario esperamos entregar a los profesores herramientas que les permitan mejorar la enseñanza y aprendizaje de los alumnos. Transformando a los alumnos en personas proactivas, responsables, que sepan y logren trabajar en equipo, y que tengan pensamiento crítico. Así les permitiremos alcanzar el éxito profesional y desarrollarse como personas integrales”.

    Dentro del grupo de relatores del seminario se encuentran: Alejandra Arratia, Coordinadora de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc; Isidora Mena, psicóloga de Valoras UC; Jaime Veas, Rector del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) y Manuel Arredondo, rector del colegio Padre Pedro Arrupe.

    Dónde y cuándo

    El seminario se realizará el viernes 23 de junio en el Edificio Fundación Telefónica – Avenida Providencia 111, Providencia, Santiago. Metro Baquedano. Hora: 08:30 – 13:00 hrs.

    Más información e inscripción aquí.

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“El desafío de educar competencias blandas”: un seminario gratuito que no puedes perderte

Junio, 2017|Mejora docente|

Un seminario que busca responder preguntas sobre las habilidades socioemocionales y plantear la importancia de enseñar éstas a nuestros niños y jóvenes.

  • ¿Cambiar los hechos históricos para enseñar historia? Así lo hace este profesor

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    Niall Ferguson es un historiador, escritor y profesor británico que, entre muchas otras cosas, se ha encargado de promover algo llamado “historia alternativa” o “historia contrafactual”, es decir, el resultado de un ejercicio que consiste en dilucidar un hecho histórico hipotético, respondiendo a la pregunta “qué hubiera pasado si… ”. Basado en esto, el profesor español Antonio César Moreno cuenta cómo él utiliza este método en la sala de clase para enseñar historia a sus estudiantes dándole un enfoque diferente, y ofreciéndoles la oportunidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos.

    ¿Cómo aplicar este método?

    Ferguson no pretende que el historiador se convierta en novelista, de hecho, resalta la importancia de crear escenarios alternos que en su momento pudieron llegar a ocurrir. De esta forma se somete a prueba una hipótesis histórica para medir lo ocurrido. En ese sentido, dice Antonio, se debe plantear un punto de partida creíble y conciso ligado a un hecho histórico relevante, interesante y plausible.

    “Tiene que haber una lógica, no puedes decir: ‘y si Colón no hubiera llegado a América y hubiera llegado a la Luna’… No, debe ser una pregunta real, que tenga una base histórica real”, dice Antonio.

    El profesor, en este caso, es el encargado de darle a los estudiantes un punto de partida histórico y crear grupos. Después los estudiantes deben investigar y continuar la historia “alternativa” en presentaciones creadas (en la medida de lo posible) en formatos digitales.

    ¿Algunos ejemplos? ¿Qué hubiera pasado…

    … si no hubieran atacado las Torres Gemelas?
    … si Hitler le hubiera ganado a la URSS?
    … si Alejandro Magno no hubiera muerto tan joven?
    … si no hubieran asesinado a Julio César?

    ¿Por qué enseñar historia desde la “historia alternativa”?

    Desde el punto de vista de este educador, la primera ventaja de hacerlo es motivar a los estudiantes combinando la historia real con un ejercicio divertido de especulación. Lo segundo es que permite profundizar en temas muy concretos, fomentar el trabajo en equipo, y además se puede aplicar en cualquier materia (lenguaje, arte, matemáticas…). Otro beneficio es que hay un trabajo previo importante en el cual los estudiantes trabajan su capacidad de síntesis y sus métodos de organización para más adelante entregar un proyecto donde se evidencia un proceso creativo. Y ¿qué puede evaluar el profesor con este ejercicio? Claridad, síntesis, originalidad, investigación y precisión histórica.

    ¿Cambiarías el rumbo de la historia para enseñarle nuevos conocimientos a tus estudiantes?

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¿Cambiar los hechos históricos para enseñar historia? Así lo hace este profesor

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

¿Cómo modificar el curso de la historia para enseñar nuevos conocimientos? El profesor Antonio César Moreno lo hace con un método llamado “historia contrafactual”.

  • La “navaja suiza educativa”: ¿qué es y qué herramientas tiene?

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    “Todos los profes tenemos una navaja suiza. Es esa navaja que tenemos en el bolsillo con un montón de herramientas, muy sencillas, muy simples, y que cuando tenemos una urgencia o una necesidad la sacamos, abrimos la herramienta que necesitamos, la utilizamos y la volvemos a guardar”. Así empieza Moisés Llorente su presentación sobre algo que él ha llamado “la navaja suiza educativa”. Básicamente, “la navaja suiza”, desde la visión de este docente, es un conjunto de herramientas, analógicas y digitales que son un apoyo para los docentes y sirven para responder a las necesidades de los estudiantes en el aula.

    En este video, Llorente, profesor español de educación básica (Colegio Madrigal de Fuenlabrada), se centra en hablar específicamente de tres de las herramientas digitales que componen su navaja suiza. Son rápidas, sencillas y él asegura que facilitarán el trabajo en el aula de todos los docentes.

    1. Team Maker

    Team Maker es una plataforma digital que sirve sólo para formar equipos. Lo primero que debes hacer es subir la lista de tus alumnos. Luego, le dices a la plataforma el número de equipos que necesitas para determinada actividad, seleccionas el botón de “generar equipos” y listo. En tan sólo unos segundos tendrás conformados los grupos de clase que necesitas. Es rápido, efectivo y fomenta un trabajo en equipo equilibrado y diferente. Nuevos grupos se forman, nuevas relaciones se crean y grandes ideas surgen de esto.

    Team Maker


    2. Titan Pad

    Esta herramienta sirve para hacer documentos colaborativos de texto online. Crear el documento es muy simple: en el buscador de Internet que tengas pones: www.titanpad.com/el nombredeltrabajoquequierescrear. Luego haces click en el botón “Create Pad” y listo. Titan Pad funciona muy similar a Google Drive, donde cada persona que accede al documento, puede editar en línea. Llorente utiliza esta herramienta en clase para que sus estudiantes le pasen cierta información, para hacer votaciones en equipos, para hacer lluvia de ideas en clase, para que sus estudiantes hagan trabajos, entre otras cosas.

    Titan Pad


    3. Fluky

    Ésta sirve simplemente para hacer sorteos. ¿Qué tipo de sorteos? Los que se te ocurran. Por ejemplo, para elegir a un alumno en una lista de 25, para escoger una actividad en equipo, para decidir entre varias opciones de proyecto, etc… ¿Cómo funciona? Simplemente se crean varias opciones donde dice “Add Something”. Después, una ruleta aparece y sólo hay que hacerla girar para esperar el resultado. Es algo así como lanzar una moneda.

    Fluky

    ¿Cuáles son las herramientas de tu navaja suiza?

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La “navaja suiza educativa”: ¿qué es y qué herramientas tiene?

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

Un profesor de educación básica nos habla de su “navaja suiza educativa” y describe tres herramientas prácticas que surgen de ésta.

Ver más…
  • 4 juegos que solíamos jugar y deberíamos reincorporar en la escuela

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    “El origen de los juego es contemporáneo a las sociedades. En épocas lejanas, en lugar de ser propiedad de los niños, constituían el bien personal del mago, del chamán, que al utilizarlos con fines religiosos, atribuían su invención y su primer uso a los dioses”. Este es uno de tantos datos histórico que el autor y folclorólogo chileno, Oreste Plath, narra en su libro Los juegos en Chile, Aproximación histórica- folclórica, una obra que acerca a lector a los ritos, mitos y tradiciones de las estructuras lúdicas, además de hacer una aproximación a las prácticas, nombres y referencias de diversos juegos y sus particularidades en distintos países de América Latina.

    Su libro, en el cual categoriza los distintos tipo de juego como los de competencias (los de azar y cálculo, los de manos y los colectivos, entre otros), se ha convertido en una herramienta valiosa para padres y profesores que valoran la importancia del juego en los procesos de aprendizaje de los niños. Pero no solo eso, el libro de Oreste es un viaje al pasado, una recopilación de juegos como las escondidas, el pillarse y la huaraca, aquellos que cada vez tienen menos relevancia y que fueron significativos de muchos niños que hoy son adultos. Y ¿por qué hablar de ellos? Porque incluso hoy, un profesor podría hacer uso de todos estos juegos tradicionales con el fin de promover aprendizajes y mejorar el clima escolar. Por su parte, los alumnos pueden reincorporar este tipo de juegos en su cotidianidad por el simple placer que provocan los juegos, que su vez, sirven para potenciar las habilidades blandas y el proceso de socialización. 

    En esta ocasión, hicimos una breve recopilación de estos juegos, que a pesar de haber perdido fuerza, han trascendido el tiempo y han marcado generaciones que construyeron relaciones sociales por medio de estas actividades.

    1. La gallina ciega (girar)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En casi todos los países de latinoamerica, se llama “gallina ciega”, excepto en Uruguay y Argentina, donde lo llama “gallinita ciega” y es España, donde algunos también lo llaman “¿adivina quién te dijo”?

    Objetivo: Es un juego para girar. Los participantes se ubican en un círculo y se cogen de las manos. El que ha sido escogido como la gallina ciega debe ubicarse en el centro con los ojos vendados. Usualmente, la gallina ciega debe dar tres vueltas sobre sí mismo y luego debe intentar tocar a algún jugador e identificar quién es solo con el tacto. La persona que es atrapada por la gallina ciega debe permanecer quieta y muy callada, Si la gallina no logra identificar el jugador, sigue siendo la gallina. Si logra descifrar quién es, sede su puesto a quien fue atrapado.

    La persona que dirige el juego debe preguntar:

    -Gallinita ciega, ¿qué andais buscando?
    La persona vendada contesta: una agujita y un dedal
    – Dónde se te perdió
    – En el arenal
    – Yo te la tengo y no te lo quiero dar

    Cada país tiene su propia versión de la pregunta

    Datos curiosos: La investigadora peruana Emilia Romero asegura que según algunos estudios realizados por el antropólogo sueco Rafael Karsten, este juego hace parte de ritos y ceremonias relativos al velatorio de los muertos en algunas comunidad indígenas de Sudamérica. Se juega igual sólo que quien hace de gallina ciega, representa al muerto.


    2. Escondidas (desplazamiento y correr)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En Argentina se llama escondida, escondite o pacaco; en el Salvador, cucumbé; en México escondidillas o roña; en Perú, los escondidos; en Venezuela, escondite y en España el escondite, escondirete o escondrilo.

    Objetivo: Este juego es de desplazamiento y correr. Se realiza con grupos formados por una cantidad libre de personas. Un jugador escogido por todos cuenta en voz alta y muy lento del uno al diez (o de diez en diez) hasta cien. Debe hacerlo con los ojos cerrado y contra una pared. Mientras tanto, los otros jugadores se esconden. Cuando termina de contar, ese jugador recorre el lugar en busca de los demás. El primer participante en ser encontrado, se convierte en el contador. Los jugadores pueden salvarse si logran correr hacia el lugar donde el contador hizo el conteo. Después de llegar, tocan la pared, gritan libre y ganan.

    Datos curiosos: En el Chile antiguo, las madres creían que el niño que jugaba a las escondidas después de las 9:00pm, encontraba al diablo en el sitio que elegía.

    Pinterest


    3. El vendedor de huevos (agilidad)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En Argentina lo llaman el huevito; en Bolivia, ¿aquí hay huevito?; en Perú, los huevos o pedir canela; en España, acá está tu madre, las cuatro esquinas, arrepásate acá, entre otras.

    Objetivo: Este juego es de agilidad. Se juega entre cinco personas. Uno de estos jugadores es el vendedor y se tiene que ubicar en el centro de los otros cuatro jugadores que estarán en 4 esquinas simuladas por árboles, marcas objetos…

    El vendedor empieza diciendo:

    -¿Compra huevo?

    Y los compradores responden:

    -En la otra esquina

    Mientras tanto, los jugadores se tiene que cambiar muy rápido de ubicación, evitando que el vendedor se apoder de una de las esquinas. El jugador que sea desalojado de la esquina, se convierte en vendedor.

    Cada país tiene su propia adaptación de la pregunta inicial.

    Datos curiosos: no solo se juega en América Latina. En lugares como Alemania, Francia y Portugal, también lo juegan desde tiempos antiguos.


    4. La huaraca o guaraca (percepción y sentido)

    ¿Cómo se llama en otros países?: En Bolivia se llama zapatilla va; en Perú, gorrión, gorrión.

    Objetivo: Es un juego de percepción y sentido. En el juego de la guaraca, los participantes se sentaban en el suelo, formando un círculo. Un solo jugador corría alrededor con un pañuelo en la mano y rozaba las cabezas mientras todos cantaban: “Corre, corre, la guaraca, el que mira para atrás, se le pega en la pelá”. La canción iba acelerando cada vez más a medida que se repetía, hasta que, finalmente, se dejaba caer el pañuelo en la espalda de otro niño. Si este no se daba cuenta, el jugador que estaba de pie daba una vuelta completa al círculo y el que estaba sentado se convertía en ‘huevo duro’ y tenía que sentarse, derrotado, en el centro. Pero si se percataba, corría e intentaba volver a su puesto antes que su compañero; si no lo lograba, tomaba el pañuelo y continuaba el juego.

    Datos curiosos: Huaraca es una palabra quechua (waraca). Los niños mapuches en Chile le llaman juego pis koitun (corre la trenza).

    Reincorporar estos juegos en la cotidianidad escolar no sólo nos permite promover el aprendizaje y generar espacios de socialización fundamentales para los niños. También son una forma de rescatar parte del patrimonio cultural latinoamericano, para mostrarlo a nuestros estudiantes.

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4 juegos que solíamos jugar y deberíamos reincorporar en la escuela

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Un recorrido por tradiciones lúdicas que hemos dejado de lado y que deberíamos reincorporar en la escuela.

  • 8 grandes películas para abordar la Antigüedad Clásica en la sala de clase

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    En pleno siglo XXI, resulta imposible no hacer uso del lenguaje audiovisual y las pantallas como herramientas pedagógicas. Hoy, más que nunca, tenemos acceso sin restricción a incontables cortos, películas, series y documentales que permiten un acercamiento lúdico y distendidos a temas que de otra forma podría parecer complejos. Sería entonces un desacierto no aprovechar esto para presentar contenidos en clase de una forma diferente.

    Uno de los temas que se pueden abordar a través del cine, por ejemplo, es la cultura clásica, ligada al desarrollo de la civilización griega y la romana. Hablar de este tema en clase significa trabajar diversos conocimientos entorno a la historia, el arte y la filosofía (entre otros), elementos que no sólo aportan a la cultura general, sino que permiten comprender la cultura occidental en la que actualmente vivimos. Somos de hecho, herederos de las ideas y creaciones del mundo clásico y no sería posible entender la ciencia, la arquitectura, el derecho, la democracia y el gobierno sin acercarnos a este periodo.

    Por fortuna, existen varias propuestas cinematográficas que han abordado el tema desde la ficción y la no ficción, convirtiendo todos estos elementos clásicos en historias que han cautivado y seguirán cautivando a muchos… entre esos, a tus estudiantes.

    1. El gladiador

    Russell Crowe interpreta a Máximo Décimo Meridio, un general hispano del ejército de la Antigua Roma, que traicionado por el hijo del emperador es forzado a convertirse en esclavo. Máximo triunfa como gladiador mientras piensa en vengar la muerte de su familia y de su emperador.


    2. Espartaco

    Espartaco fue un esclavo vendido para luchar como gladiador que dirigió la rebelión más importante contra la República romana: la III Guerra Servil o Guerra de los Esclavos. Un clásico dirigido por el gran Stanley Kubrick para aprender de organización política y social de este periodo histórico.


    3. Ágora

    Un drama histórico que ocurre en la ciudad de Alejandría, Egipto, a partir del año 391 d. C. La protagonista es Hipatia de Alejandría, una matemática, filósofa y astrónoma que fue asesinada, descuartizada e incinerada por los seguidores del obispo en el año 415 d. C.


    4. Cleopatra

    Narra la historia de Julio César quien con el fin de evitar la guerra civil provocada por la falta de orden entre Cleopatra y su hermano Tolomeo, se ve obligado a viajar a Egipto. Julio César, cautivado por la inteligencia y belleza de la joven, elige proclamarla reina de Egipto, y tras el nacimiento de su hijo, Cesarión, la convierte en su esposa.


    5. 300

    Cuenta la historia del rey espartano, Leónidas y sus 300 guerreros que pelearon a muerte contra Jerjes, emperador de Persia, y su armada de más de 100.000 soldados. El objetivo de Jerjes era conquistar Grecia, lo que desencadenó las Guerras Médicas.


    6. Troya

    Basada en el poema épico La Ilíada, de Homero. Incluye material de La Odisea de Homero y de La Eneida de Virgilio. La historia data del año 1193 a. C., donde Paris, hijo de Príamo y príncipe de Troya, rapta a Helena, esposa de Menelao, el rey de Esparta, lo que desencadena la Guerra de Troya, en la que se enfrentan griegos y troyanos. En la película aparece el famoso caballo de Troya.


    7. Alejandro Magno

    Trata de la vida del famoso rey Macedonio quien según cuentan , jamás perdió una sola batalla y de hecho recibió su título de “magno” por lograr extender sus conquistas desde Grecia, Egipto y Babilonia hasta Asia Central llegando incluso a la India.


    8. Julio César

    Fiel adaptación para el cine en 1953 de la obra homónima de Shakespeare, quien recrea en esta tragedia, la conspiración en contra del dictador romano Julio César, su homicidio y sus secuelas, así como su lugar de desarrollo: la antigua Roma. La película fue dirigida por Joseph L. Mankiewicz y contó con la interpretación del gran Marlon Brando en el papel de Marco Antonio.

    ¿Qué otra película sumarias a la lista?

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8 grandes películas para abordar la Antigüedad Clásica en la sala de clase

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Películas para mostrarle a nuestros estudiantes en la sala de clase, que somos herederos del mundo clásico.

  • Espacios de ciencia para los más pequeños

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    Montserrat Pedreira (España), Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia) participaron en el seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, organizado por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Allí dieron a conocer las últimas tendencias pedagógicas para acercar la ciencia a los niños desde sus primeros años de vida.

    La mejor estrategia para acercar la ciencia a los niños es dándoles múltiples oportunidades de exploración y, a medida que crecen, de experimentación. Basta con reflexionar ante la imagen de un niño de dos años jugando con una lupa. Para muchos, esto podría responder a la simple curiosidad que provoca un objeto desconocido, pero este acercamiento con la lupa lo puede llevar, a través de juego, a aprender.

    ”¿Cómo va a aprender un niño a usar la lupa? ¿Cómo va a entender que no debe ponérsela en el ojo ni tampoco encima del objeto? Si le dijéramos a un grupo de niños: ‘Vamos a hacer una clase para aprender a usar la lupa, tómenla así y luego…’. ¡Eso no tiene sentido! Tenemos que poner a su alcance instrumentos de la vida normal, para que ellos exploren. Un niño que juega con la lupa, que la pone en distintas posiciones y observa lo que pasa, finalmente va a encontrarle sentido”, explico la investigadora catalana Montserrat Pedreira.

    Y agregó que los educadores no deben sentir temor frente al desorden que este tipo de actividades pueda provocar en la clase. tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento, reaccionando constantemente entre ellos y con los adultos, y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”

    Ese tipo de reflexiones fueron hechas en el marco del seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, a cargo del profesor Mario Quintanilla y organizado por la Facultad de Educación de la PUC (Pontificia Universidad Católica de Chile). Participaron también como expositoras Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia), quienes al igual queMontserrat dieron a conocer las últimas tendencias internacionales para acercar la ciencia a los niños desde la primera infancia.

    Espacios generadores de conocimiento

    Según Montserrat Pedreira, en Cataluña existe un movimiento importante de innovación en las escuelas, y “una de las cosas que ha comenzado a ocurrir es el abandono de los conceptos ‘mi sala’, ‘mis niños’, ‘mi tiempo’ para pasar a modificar una parte del tiempo escolar y convertirlo en momentos en que las salas se transforman en espacios temáticos: de ciencia, de arte o de expresión corporal. Los niños circulan por éstos de manera libre y van actuando con los materiales que encuentran. Esto ha sido un cambio muy gratificante para las maestras y los niños que lo viven de manera positiva”.

    La preocupación de la experta es que este cambio no se puede hacer de cualquier manera. “No porque alguien ponga cuatro hojas, un poco de arena y un juego con agua, se estará haciendo ciencia con los niños. El desafío es cómo hacemos para que estos espacios de ciencia, donde los niños actúan con libre elección, se conviertan en sitios realmente educativos”, señaló.

    Por ello, cuenta que en su universidad (UManresa, en Cataluña) han puesto en marcha un proyecto -que la llena de orgullo- y que consiste en la creación de un espacio de ciencias, llamado “Lab 0_6”, abierto para niños y niñas de hasta seis años. Son 200 m 2 en los cuales instalaron variadas propuestas o actividades, todas las cuales tienen que ver con el ámbito de la ciencia. Por ejemplo: un arenero está lleno de conchas y restos de animales que viven en el mar. También hay un lugar lleno de rocas, otro con lupas y una biblioteca con libros y otros materiales.

    -“¿Qué entendemos nosotros por un espacio de ciencia? Pues sencillamente un espacio configurado, que se dispone por propuestas que se encierran en sí mismas, fáciles de modificar y donde los niños tienen libre elección, es decir, van a donde quieren, con quien quieren y el rato que quieren – afirma la investigadora-. Esto requiere una intervención del adulto, no en el sentido de ‘yo para todo’, sino respetando lo que hacen los niños porque estamos convencidos que ellos son capaces e inteligentes, por eso actúan de manera decidida y a veces nos sorprenden. Si tratamos de entenderlos, siempre hay una lógica detrás de lo que hacen. El adulto debe mirar mucho a los niños y decidir cuando intervenir y cuando no”.

    “Tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”. Montserrat Pedreira Álvarez, Doctora en Educación (España)

    La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios

    Las propuestas del “Lab 0_6” están hechas con material cotidiano. “Somos conscientes de que en las escuelas no hay grandes laboratorios ni mucho dinero. La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios, es la ciencia cotidiana, de las cosas que pasan, que nos hacen surgir preguntas. Entonces, el material que usamos siempre es muy fácil de conseguir”, explica Montserrat Pedreira.

    Pero, al mismo tiempo, ese material cotidiano es de calidad pues, tal como destaca la experta, los niños merecen igual que los adultos que las lupas funcionen, que no estén rayadas, que los legos tengan las piezas que deben tener y que todo esté en buenas condiciones.

    “Si bien estas experiencias funcionan sin que nadie diga a los niños qué hacer, actúan bajo su criterio, tampoco deben ser un caos porque entonces no tenemos espacios de aprendizaje. Tiene que haber un cierto clima de tranquilidad que favorezca que se puedan concentrar en aquello que les ha llamado la atención. Ése es un aspecto importantísimo que debiera conseguirse”, afirma.

    Algunos requisitos que deberían tener todas las propuestas o actividades para convertirse en experiencias de aprendizaje:

    1) Constituir un desafío para los niños, donde el juego cumple un rol crucial. “Hemos descubierto que una propuesta con reto, con sorpresa, con misterio, con pregunta, siempre engancha más a los niños. Y el juego es una actividad natural de ellos, por lo tanto nos interesa muchísimo que lo vivan como un juego”, señala Montserrat Pedreira.

    2) Tener un concepto científico detrás. Por ejemplo, en un acuario, se busca que los niños se hagan preguntas sobre las relaciones entre los seres vivos y su medio: ¿Los peces son todos iguales?, ¿Cómo pueden vivir adentro del agua?, ¿Los peces hacen caca o pipí?, ¿Cómo puede vivir una planta adentro del agua? En otras actividades el concepto científico será la luz o la relación entre el peso y el movimiento.

    3) Tener sentido para los niños sin que ellos tengan que esperar que venga un adulto para saber qué hacer. Cada actividad por sí misma debe sugerir a los niños una serie de posibles acciones.

    El adulto debe tener una intención clara de qué quiere que suceda con cada propuesta. “Una pregunta que me encanta para las educadoras de infantil es: ‘¿Qué quieres que pase con esa actividad?’ Así, puede valorar el material y lo puede cambiar si es necesario. Entonces, tenemos que tener claridad al respecto, pero esto no debe ser tan reestrictivo en términos de suponer que el niño solo puede apretar un botón o una palanca como ocurre en algunos museos interactivos. No queremos eso. Queremos una propuesta que de posibilidades de respuestas abiertas, y a menudo posibilidades que nos sorprendan porque los niños no siempre hacen lo que nosotros queremos”, dice la experta.

    Por otra parte, en “Lab 0_6” se han incorporado también actividades para niños de primer ciclo básico. Por ejemplo, una estructura con partes fijas y canales que se mueven, donde al interior puede transitar una pelota. “Si vemos a una niña ahí, veremos que con la mirada está anticipando por donde quiere que vaya la pelota. En ese momento en que hay una intención de intervenir la realidad con una finalidad, entendemos que aquí ya no hay juego exploratorio, sino experimentación entendida como procedimiento científico: tengo una intención, actúo sobre la realidad, miro qué pasa, veo si consigo lo que quiero y voy actuando, modelando mi acción, hasta conseguir lo que quiero. Esto nos interesa muchísimo en los niños, queremos que hagan experimentación también. En definitiva, que tengan múltiples oportunidades de exploración y de experimentación”.

    El inicio de la escolaridad: Modelización científica

    Rosa Nidia Tuay Sigua 2 , Licenciada en Física y Magíster en Docencia de la Física, y Nora Bahamonde 3 , Licenciada en Ciencias Biológicas y Magíster y Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, coinciden con Pedreira en lo esencial que es para los niños la experimentación, pues es el punto de partida de múltiples preguntas.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar –afirma Rosa Nidia Tuay Sigua-. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos, porque cuando los comprendemos podemos dar cuenta de todas las relaciones que se construyen en su campo explicativo y generar prácticas de aula significativas para los estudiantes”.

    Y agrega: “El trabajo de los científicos ha sido la búsqueda de regularidades, de patrones, que permitan construir un mundo explicativo. Lo que buscamos es que los profesores vayan configurando las pautas que han permitido el avance de la formación del conocimiento científico y que impulsan a los niños a seguir explorando este mundo de posibilidades”

    ¿Y cómo enfrentan ese reto? Una manera de trabajar con los niños, explica Rosa Nidia Tuay, es buscar causalidades, es decir, qué provoca un fenómeno (por ejemplo, la lluvia), por qué se produce, y a través de diferentes condiciones de codificación que pueden ser símbolos o analogías, pasar a un sistema formal. Luego, mirar qué implicaciones tiene ese sistema formal que se puedan traducir a través de modelos. Y finalmente, observar nuevamente el fenómeno para así construir una explicación científica.

    En ese contexto, Nora Bahamondes se hizo la siguiente pregunta: ¿qué lugar ocupa hoy en las aulas la enseñanza de las Ciencias Naturales, tanto a nivel inicial como primario? “En Argentina no estamos conformes con el lugar que tiene. Hay varios argumentos que se esgrimen para justificar su ausencia o la escasez de su presencia. Por un lado, la convicción de muchos docentes y comunidades de padres de que los niños primero deben enfocarse en el aprendizaje de la lectura, la escritura, las habilidades matemáticas, para recién después comenzar a aprender Ciencias Naturales. Y por otro, hay una representación social construida acerca de las capacidades cognitivas que deberían tener los niños y las niñas para aprender ciencias. Esto se asocia con una dificultad especial que impondría la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias desde estas miradas”.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos”. Rosa Nidia Tuay Sigua, Magíster en Docencia de la Física (Colombia)

    Pero desde su perspectiva, la de su equipo de investigación y según las corrientes más modernas y actualizadas en relación a la enseñanza de las ciencias, estos argumentos se basan en supuestos asociados con los antiguos modelos de transmisión – recepción, donde se otorgaba un papel central a los docentes y se dejaban en último lugar las posibilidades o capacidades cognitivas de los niños. “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyenmaquetas para explicar cómo funciona el mundo”.

    Y es aquí donde surge con fuerza la “modelización científica”, que es un proceso que se puede aplicar desde el inicio de la escolaridad y para el cual se requiere:

    – Interactuar con los fenómenos:  observar, experimentar, generar preguntas significativas, identificar su relevancia, obtener evidencias. “Tenemos que establecer un puente, una conexión, entre el mundo cotidiano que se les presenta como problemático, a veces inabarcable y los modelos teóricos que desde la ciencia se han construido para explicarlo. Esto significa en la escuela, y también en el jardín de infantes, dentro y fuera de las aulas, interactuar directamente con los fenómenos”, dice Bahamondes.

    – “Dar sentido” a lo que se observa a partir de elaborar anticipaciones, identificar regularidades, imaginar modelos explicativos, hacer inferencias, inventar nuevas entidades para explicarlo.

    – Explicar, argumentar, evaluar, actuar, probar nuevos caminos o intervenciones, comunicar y buscar consensos, en la clase.

    – La última etapa sería generalizar y aplicar el modelo aprendido y construido a nuevas situaciones en las cuales tenga sentido y significado.

    Ya existen materiales educativos para los docentes en esa línea, que fueron pensados como secuencias de actividades que permiten paso a paso ir haciendo modelización. Y que se pueden descargar desde los sitios web:

    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ index12.html
    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ pdf/alumnoInicial.pdf

    “Los niños y los científicos comparten una cuestión fundamental, que es pensar teóricamente acerca del mundo. Es decir, hacen un esfuerzo cognitivo para pensar el mundo a través de modelos. Los modelos infantiles son iniciales y nuestra tarea como educadores es intentar acercarlos, a través de experiencias y tensión con la realidad, a los modelos científicos porque son más potentes y generalizadores”, concluye.

    “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyen maquetas para explicar cómo funciona el mundo”. Nora Bahamonde, Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales (Argentina)

    A recuperar las historias de los científicos.

    “Durante el tiempo que pasé en Cambridge no me dediqué a ninguna actividad con tanta ilusión, ni ninguna me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos. Lo hacía por lamera pasión de coleccionar, ya que no los disecaba y raramente comparaba sus caracteres externos con las descripciones de los libros, aunque, de todos modos, los clasificaba. Voy a dar una prueba de mi entusiasmo: un día, mientras arrancaba cortezas viejas de árboles, vi dos raros escarabajos y tomé uno con cada mano; entonces vi a un tercero de otra clase, que no me podía permitir perder, así que metí en la boca el que sostenía con la mano derecha. Pero ¡ay!, expulsó un fluido intensamente ácido que me quemó la lengua, por lo que me vi forzado a escupirlo, perdiendo este escarabajo, y también el tercero”. Fuente: “Charles Darwin, El naturalista del Beagle”, de Eduardo Wolovelsky. Biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires

    La Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Nora Bahamondes, señala que este libro es un excelente material para trabajar con niños de diferentes edades y pone énfasis en la necesidad de recuperar las historias de científicos insertándolas en las secuencias de actividades didácticas. “En este caso, el personaje al estar impedido de recolectar un tercer escarabajo porque tenía las dos manos ocupadas no tuvo mejor idea que ponérselo en la boca. Esto lo que hace es generar empatía, en el sentido de que Darwin también fue un niño, como todos los niños que aprenden ciencia hoy”.

    El libro “Charles Darwin, El naturalista del Beagle” lo puede descargar  AQUÍ
    Más libros con historias de científicos AQUÍ

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Espacios de ciencia para los más pequeños

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Cómo abordar la ciencia durante los primeros años de vida? Descubre esto y mucho más en el siguiente reportaje de REVEDUC.

  • Me emociono, luego aprendo

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    La neurodidáctica pretende transformar la educación tradicional mediante la emoción.

    La neuroeducación es una disciplina que se basa en los últimos conocimientos del funcionamiento del cerebro y aspira a mejorar el aprendizaje. Gira alrededor de un concepto: la emoción. “No hay aprendizaje sin emoción”, repiten como un mantra los profesores de un colegio de las afueras de Madrid que EL PAÍS ha ido a visitar para observar cómo esta nueva metodología se puede poner en práctica en las aulas.

    En este colegio, el papel y el lápiz están relegados a un segundo plano. Hace tres años, la dirección decidió reenfocar su metodología y adoptar esta nueva forma de enseñar. “El neuromito de la neuroeducación que consiste solo en jugar, no es cierto”, explica Marta del Pozo, la directora de primaria del Colegio Base. El cuerpo educativo ha seguido una formación asesorada por NIUCO, una organización que enseña los principales avances de la neurodidáctica y cómo afectan a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Diseñan con el profesorado una estrategia para aplicar los preceptos neurodidácticos a las materias – como la atención, la motivación, las funciones ejecutivas y las operaciones mentales. “Lo bueno de esta metodología, es que los alumnos son los que conducen su propio aprendizaje. Hacen de maestros por un rato y a ellos les motiva muchísimo”, sostiene María Fernández, profesora de matemáticas.

    Aprender mediante la gamificación

    Los alumnos de tercero de María aprenden la operatoria con decimales a través de la gamificación. Es el empleo de dinámicas de los juegos en actividades no recreativas, con el fin de potenciar la motivación. En este caso concreto, aprenden a restar y sumar en un mercadillo que han creado ellos mismos. Han implantado su propia moneda con la cara de la profesora y han diseñado productos de todo tipo. “A mí me gusta comprar y vender, es gracioso”, comenta Claudia, corriendo de un puesto a otro en el patio del colegio donde han colocado mesas y carteles en círculo para la ocasión.

    En clase de lengua también aplican la gamificación. “María nos ha dado cartones a cada grupo, con palabras partidas por la mitad que tenemos que reunir, escribir en la pizarra y apuntar en nuestro cuaderno. ¡El primer grupo que encuentra todas las palabras ha ganado!”, explica Íñigo. En esta primera fase, los alumnos construyen ellos mismos sus conocimientos. La profesora les da pistas para que saquen sus propias conclusiones. Una vez que los alumnos están enganchados, es más fácil desarrollar los conceptos teóricos. Entonces es cuando sacan los libros de gramática para completar el aprendizaje. “A mí me gusta lengua porque se aprenden muchas cosas y desarrollas tu imaginación”, explica Manuel, alumno de tercero. “Sí, a la vez estamos aprendiendo y divirtiéndonos”, avala su compañera Alejandra.

    ¿Entonces qué funciones mentales participan en el aprendizaje? “Cualquier aprendizaje se basa en la conectividad de las neuronas. Que sean nuevas conexiones o el reforzamiento de conexiones ya existentes”, explica Chema Lázaro, profesor de neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. El lóbulo prefrontal es la zona donde se ejerce la función ejecutiva. Comprende la concentración, el control de impulsos y la memoria a corto plazo. Para estimular esta zona, señala el especialista, la clave es la emoción. En el cerebro, la zona que se encarga de esta función es la amígdala en el sistema límbico. Cuando está activada, potencia el lóbulo prefrontal y así facilita el aprendizaje.

    Convertir el aprendizaje en algo divertido

    En el Colegio Base usan distintos métodos para estimular la amígdala: el aprendizaje cooperativo, los proyectos en grupo, la ‘flipped classroom’ [clase invertida] y la gamificación. “Así convertimos la experiencia del aprendizaje en algo divertido donde aprenden haciendo”, explica la directora de primaria.

    El proyecto LÓVA es un ejemplo de clase invertida. Los alumnos de segundo tienen todo el año para crear una ópera original como vehículo de aprendizaje en inglés. “Es de ellos y para ellos, fluyen las ideas y el inglés se convierte en una herramienta emocional”, explica Lucía Díaz, profesora bilingüe de inglés. Los alumnos están divididos en cinco grupos que comprenden todos los oficios de una obra de ópera. Hay directores, guionistas, operadores de vestuario y de luces, músicos y actores. “¿Cómo se dice ‘árbol’?, pregunta una alumna en inglés. “Tree. Very good darling, go ahead”, la anima su profesora. Es también un reto para los profesores porque tienen que dedicar más tiempo a la preparación de las clases y saber dosificar la libertad que dan a sus alumnos. “Aun así, vale la pena porque los alumnos están mucho más estimulados y sacan mejores resultados”, asegura la profesora de inglés. El curso escolar pasado, que fue el primer año de implantación del proyecto LÓVA en inglés, los resultados del ‘Trinity’ – examen externo al colegio – fueron los mejores en años. El 61% de los alumnos obtuvieron ‘distinción’ y ninguno suspendió el examen. El curso anterior, solo el 19% consiguieron ‘distinción’ y un 7% no lo superó.

    La evaluación

    El aprendizaje en este colegio se hace en cuatro pasos: primero la entrada de información, segundo la preevaluación para comprobar que todos los alumnos están adquiriendo los conocimientos, tercero la consolidación de los conocimientos y finalmente la evaluación. “Evaluamos en forma de retos buscando actividades – con las que los alumnos entrenan funciones ejecutivas, a tener autodesarrollo, autocontrol – que les den herramientas en la vida, para trabajar en equipo, expresar sus emociones, utilizar competencias lingüísticas, matemáticas, etcétera”.

    Roberto Serrano está evaluando a sus alumnos con un iPad. Cada uno tiene un código QR entre las manos y lo va girando para contestar a los problemas de matemáticas proyectados en la pizarra. Cada lado del código QR corresponde a una respuesta: a, b, c o d. El profesor los escanea con la tablet y al instante los resultados se proyectan en la pizarra. “Para mí es muy fácil evaluar de esta manera porque lo que consigo es que los niveles de atención y de motivación estén más altos. Además, tengo las estadísticas de evolución de cada alumno, es más fácil para seguir su progresión”, señala Serrano. Cada pregunta va acompañada de una imagen de ‘Clash Royale’, un videojuego para móviles. “Es más un juego de chicos, pero a mí me gusta y juego en casa en mi tablet”, cuenta Myriam, alumna de quinto. “Adaptamos los problemas matemáticos a situaciones del juego. Les encanta ‘Clash Royale’ y a mí me permite captar mejor su atención. Así asimilan más rápido las nociones”, explica Serrano.

    En el recreo también se puede aprender. El espacio ‘Base para volar’ está abierto por la mañana y por la tarde. Los alumnos se pueden apuntar voluntariamente para leer, dibujar o escuchar cuentos que grabaron alumnos mayores. “Es para escapar del mundo real. Aquí intentamos crear muchas cosas para que los alumnos se sientan bien”, cuenta Lola Vázquez, cofundadora del espacio.

    Otro ámbito de la neuroeducación se refleja en el huerto. Beatriz Jones, profesora de inglés, supervisa a un grupo de alumnos que plantan fresas y riegan flores. “Forma parte del proyecto ecobase. Tiene tres partes: taller, investigación y huerto”, explica. El objetivo es enseñar a los alumnos qué es cuidar de una cosa entre todos y lo que es el medioambiente.

    Poco a poco, se van sumando los proyectos. Según la directora, les queda un año para implementarlo en toda primaria y ya están autorizados para aplicar las técnicas de neurodidáctica en bachillerato internacional. “Creemos que el colegio es escuela de vida y que esta es la mejor forma para darles las herramientas necesarias para la vida real”, concluye Marta del Pozo.

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Me emociono, luego aprendo

Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para promover aprendizajes realmente significativo no podemos dejar fuera del proceso educativo algo tan importante como la emoción. ¿Por qué es tan importante?, ¿cómo podemos incorporarla en el aula?

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