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¿Cómo les gustaría ser tratados? Los profesores responden

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¿Cómo les gustaría ser tratados? Los profesores responden

Para darle voz a los profesores y rescatar el trabajo que realizan en las salas de clase, la revista Vice preguntó a algunos de ellos cómo les gustaría ser tratados. Esto fue lo que respondieron.

Escrito por: Camila Londoño

diciembre 7, 2017

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Aunque es una de las profesiones más importantes del mundo, ser profesor también implica enfrentar enormes desafíos. El primero de éstos y sin duda el más importante, se trata de lograr encontrar la fórmula indicada para potenciar las capacidades de aquellos seres humanos quienes se suponen, son el futuro. Junto a este, vienen otros desafíos como perfeccionarse constantemente, entender las necesidades de todos los alumnos, planificar experiencias de aprendizaje significativas, involucrar a lo padres, evaluar, aconsejar, apoyar y por supuesto, lograr captar la atención de quienes son los protagonistas del aprendizaje.

¿Qué significa todo esto? Que ser profesor es una tarea gratificante pero compleja y en ese sentido, hay muchas acciones que deberían ser implementadas para convertir esta labor en una de las más respetadas y valoradas. Dichas acciones incluyen, por supuesto, propuestas desde la política pública, pero al mismo tiempo, cosas tan simples como un potenciar y promover el buen trato desde la comunidad educativa…… Así es, el desempeño de los alumnos en el aula, el trato de los padres hacia los profesores y otros factores cotidianos como el respeto y el buen trato en clase, también son piezas fundamentales para que los profesores se sientan valorados. Para probar esto y darle voz a los profesores, en la revista Vice preguntaron a varios docentes con años de experiencia, cómo les gustaría ser tratados por los alumnos y sus padres. Si bien las respuestas se enmarcan dentro del contexto estadounidense, éstas pueden ser sin duda universales… esto fue lo que respondieron:

“Necesito conocer a los niños, lo que los motiva, y ellos necesitan conocerme y saber cuáles son mis expectativas”

Para Kara, una educadora de párvulos con 31 años de experiencia, tener un buen día significa vivir un día escolar productivo y agradable basado en la relación con los niños. “Necesito conocer a los niños, lo que los motiva, y ellos necesitan conocerme y saber cuáles son mis expectativas”. En la búsqueda de ese objetivo, los padres de los niños cumple un rol fundamental. Conocer a las familias le ha permitido ser mejor maestra pues son ellos quienes comparten información sobre aquello que sucede en la vida personal de sus alumnos. “Por ejemplo, saber que murió su mascota la semana pasada o que se están mudando”.

“Cuando pienso en las experiencias positivas, realmente ha sido porque los padres han invertido su tiempo en averiguar qué estaba haciendo su hijo y en conocerme, y yo he invertido el tiempo para conocerlos”. Su mensaje entonces, va dirigido a ellos, los padres, a quienes pide que se involucren con su trabajo para favorecer el aprendizaje de sus hijos.

Respetar los tiempos

Anne tiene 10 años de experiencia como profesora de historia. Asegura que ha tenido la fortuna de tener estudiantes increíblemente brillantes que sueñan con cambiar el mundo. Hacen preguntas interesantes y comparten perspectivas sorprendentes. Anne invita a sus estudiantes para que compartan tiempo con ella después de clase para profundizar en cualquier tema que les haya llamado la atención.

Hasta ahí todo suena muy bien. Sin embargo, esa atención uno a uno sucede en un tiempo y espacio fuera de la clase, lo que según ella puede llegar a ser perjudicial en determinados momentos. En ese sentido, ella debe encontrar la forma de manejar esa situación, pidiéndole a sus estudiantes que sean más conscientes de ello.

“Le digo a mis estudiantes que piensen en mi clase como si fuera una aplicación de celular”

Cuando Daniel empezó a enseñar ciencia hace 21 años, era más sencillo captar la atención de sus estudiantes. Los únicos elementos que hacían parte de las salas eran los lápices, los cuadernos y un reloj de pared. Hoy, las distracciones son mayores y eso sin duda ha representado un desafío para él. En la escuela de Daniel, los estudiantes pueden ingresar a la escuela con sus computadores y celulares… es inevitable, pero este docente con más de dos décadas de experiencia cree que estos objetos puede llegar a ser un estímulo a veces tóxico. ¿Qué pide entonces? Que sus alumnos le den la misma atención que le dan a las aplicaciones que utilizan a diario. “Le digo a mis estudiantes que piensen en mi clase como si fuera una aplicación de celular, una aplicación de ciencias. Sólo que es mejor que Facebook porque ésta podría permitirles ingresar a la universidad”.

Puede sonar extraño, dice él, pero en realidad funciona en más estudiantes de los que uno pudiera imaginar. Además, desde su perspectiva, lo peor que podría hacer un estudiante es no levantar la cara de su celular, pues si ese estudiante lo hace, contagia a otros para que hagan exactamente lo mismo.

El respeto es fundamental

“Sé que las matemáticas pueden ser intimidantes para muchos niños, así que trato de mantener el humor a la luz de mi clase”, afirma Steve, un profesor de matemática con nueve años de experiencia quien utiliza el humor como gancho para atraer a sus estudiantes. Steve quiere que sus estudiantes se sientan cómodos resolviendo problemas y que tengan la libertad de equivocarse sin miedo. Su enfoque es positivo, sin embargo, el problema surge cuando los alumnos “abusan” de ese humor con el fin de sentirse aceptados. Según cuenta el profesor, ha tenido algunos alumnos en clase que están siempre buscando la oportunidad de convertir las bromas en algo no tan positivo y eso es justo lo que él no quiere. “Los estudiantes deben saber que al final del día este es un salón de clase y yo soy un maestro a quien se debe mostrar cierto nivel de respeto”. Aunque la mayoría de sus estudiante entienden esto límites, a veces puede ser difícil mantener el equilibrio. Lo clave dice él, es el apoyo del resto de estudiantes quienes frente a una situación como esta, saben cómo contener su risa, ejerciendo así, algo de presión positiva.

“Quiero que me digan cuando se sienten infelices con mi clase”

Kami es profesor de español hace tres años. Trabaja en una escuela donde predominan los estudiantes blancos. Él es afroamericano y esto le ha traído más de un problema pues algunos de sus estudiantes se sienten conflictuados por no tener un docente “igual que ellos” y han reaccionado frente a esto con memes ofensivos que circulan por las redes. El contexto es importante pues una de las cosas que Kami dice es que le gustaría que sus estudiantes, siempre, absolutamente siempre, digan cómo se sienten. “Siempre he querido que mis estudiantes que hablen conmigo cuando se sientan infelices con mi clase”. No importa que tan directa puede llegar a ser la comunicación, él espera que ellos puedan ser transparentes para evitar problemas de comunicación que pueda impactar la percepción de otros estudiantes.

Repensar la forma como nos vinculamos con lo profesores es fundamental para generar vínculos. A partir de acciones cotidianas se puede además, contribuir a un mejor ambiente pedagógico, humano y basado en el respeto hacia los docentes.

Fuentes:

Vice

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2017-12-07T12:13:31+00:00 diciembre, 2017|Los profesores importan|0 Comments

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