Este es el testimonio de Carolina Sanhueza Gutiérrez, una joven profesora de Historia y Geografía que se anima a contar cómo han sido sus primeros años como profesora.
Este es el testimonio de Carolina Sanhueza Gutiérrez, una joven profesora de Historia y Geografía que se anima a contar cómo han sido sus primeros años como profesora.
A los 17 años cuando tenía que decidir que iba a hacer con mi vida profesional, creo que pasé por todas las inseguridades y desconocimientos que hasta el día de hoy tienen los alumnos que rinden la PSU. Elegir una carrera, es elegir el resto de tu vida, porque tu profesión te acompañará siempre. Postulé a otras carreras, mucho más “rentables”, para el resto de la gente, pero no quedé seleccionada en ninguna, menos mal, porque en el camino me di cuenta, que no habría sobrevivido a ninguna, no era lo mío y eso que todavía no llegaba al aula, estaba en pleno proceso académico.
Cuando llegué al aula, fue una reafirmación de lo importante que es mi carrera, no solo para mí, sino para la formación de la sociedad, la formación de jóvenes, en donde no solo tienes que entregar conocimientos, sino valores y experiencia de vida. Trabajar con jóvenes es un conjunto de innumerables cosas que pasan cuando uno entra a una sala de clases, todos los días son diferentes, tienen matices y eso es lo que hace rica esta profesión, aunque sea la misma sala, los mismos alumnos y el mismo profesor, no hay una clase igual a la otra. Esto es obvio si lo vemos desde el punto de vista académico, los contenidos no son los mismos, pero me refiero a lo humano y al ambiente que se genera. Mi experiencia en aula ha sido un constante aprendizaje, solo tenía el conocimiento dado por los periodos de práctica, que tienden a ser guiados y donde la figura del profesor guía siempre está ahí, es difícil saber cuáles van a ser las reacciones o las soluciones que uno tendría que dar en caso de estar solo en esa situación.
Mis procesos de práctica y pre-practica fueron soñados para mi, alumnos destacados, interesados por la materia, trabajadores, responsables y críticos, de repente es difícil pensarse en otro escenario. No obstante, cuando te enfrentas a él, uno se da cuenta que si es posible hacer maravillas en el contexto donde uno de encuentre, siempre y cuando se lo proponga y genere un desafío en los alumnos.
A pesar de que he tenido días difíciles, en este, mi primer año de experiencia laboral, todavía no hay algo que me haga renunciar o decepcionarme, creo que con más ganas deseo entregarme a mi profesión y ayudar a los jóvenes con los que trabajo, en riesgo social, enseñarles que hay desafíos por delante y sueños por cumplir, que no por verse en un contexto vulnerable, marcado por falta de oportunidades se van a quedar ahí, al contrario, creo que con más fuerza es necesario inculcarles la meta de salir adelante y que la vía es la educación.
Con relación a la importancia que le concedo al profesor en la sociedad, es trascendental y no es porque yo sea una profesora, pero considero que el profesor cumple muchos más roles e incluso en ocasiones reemplaza la figura familiar cuando los jóvenes tienen conflictos en sus hogares. Sin embargo, creo que la sociedad ha disminuido la figura del profesor en muchos sentidos, viéndose esto reflejado desde el sueldo que recibe hasta la pérdida del respeto a la figura del profesor, antes era una casi una autoridad, porque era quien educaba y moldeaba generaciones, aunque no apruebo si los métodos conductistas de antaño, creo que eso no se debería haber perdido, porque ¿Si no existiera la figura del profesor, existirían abogados, ingenieros, médicos? Todos ellos necesitarán de un profesor, tanto en el colegio como en la Universidad, existen los autodidactas, pero creo que hay algo en la relación alumno-profesor que no entregan los libros.
Por otro lado, creo que la sociedad está de cierto modo dividida, a pesar de existir acceso a la educación por todos lados, a quienes lo ven como una obligación y son generalmente las personas que vienen de un nivel educacional bajo, no lo ven como un beneficio y por ello reaccionan de manera distante a este proceso, al contrario, los sectores más educados ven esto como algo provechoso y quieren sacar el máximo de beneficios de la educación. Ambos observan de manera distinta la figura del profesor. Por último, considero que también ha sido mal vista la figura del profesor porque hay quienes, seleccionaron mal su carrera y no tuvieron la valentía de asumirlo, de empezar de cero y sentirse realizados, al contrario decidieron seguir un camino que no los hacía feliz y con amargura trabajan toda su vida y eso lo trasmiten a sus alumnos y también queda reflejado en la forma en la que realizan sus clases, no hay amor, no hay entrega, solo monotonía y clases a medias.