Pilar Figueroa, la diseñadora que descubrió su pasión en la docencia

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Pilar Figueroa, la diseñadora que descubrió su pasión en la docencia

Tras titularse, descubrió que podía ser un agente de cambio gracias a la docencia. Desde ese entonces, se desempeña como docente en el colegio Dr. Amador Neghme Rodríguez y ha marcado la diferencia con sus técnicas innovadoras.

Escrito por: Lorena Tasca

octubre 13, 2017

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Lorena Tasca

Un martes en la mañana, al fondo del patio del liceo municipal Dr. Amador Neghme Rodríguez de Estación Central, se encuentran abiertas de par en par las puertas del taller de artes visuales durante las horas de clases. Entran y salen niños de todos los niveles y afuera, en una mesa, varios alumnos de 4to Medio están concentrados con pinturas, pinceles en mano y un reguetón sonando de fondo. Todo, por decisión de Pilar Figueroa, una diseñadora chilena de 26 años que descubrió hace tres años su vocación por la docencia gracias a su experiencia en el programa Enseña Chile y desde entonces, es quien imparte la materia de artes visuales de 5to básico a 4to medio- Ella ha sido la responsable de llenar de colores casi todo el establecimiento, pero siempre con un propósito educativo.

“Para mi la pedagogía en artes es para abrir espacios. Me gusta que la sala esté abierta, que sea un espacio donde puedan crear, que la sala sea también el patio. Y así los chiquillos se motivan más. Los dejo situarse a su elección, poner su música y crear, según la teoría que hayamos hablado”, cuenta Figueroa.

Esa es apenas una de sus metodologías. Una de las más importantes, es la de la elaboración de piezas artísticas, que buscan rescatar los espacios de la escuela. Por ejemplo, esta semana sus alumnos de 4to Medio pasaron del boceto a la realidad sus mejores ideas para decorar unas sillas de unos viejos pupitres, que estaban transformadas en banca en el patio y ya se encontraban desgastadas. La misión, era mejorarlas y darles un valor agregado.

“En lo que tomamos las sillas, ellos empezaron a cuidarlas mucho y ahora que van a dejar estas piezas, ellos sienten que van a dejar un legado. Además, al verlas así tan bonitas, otros alumnos las cuidan más, las sienten más propias”, cuenta esta docente y diseñadora. Unos minutos después de que Figueroa nos contará que realizó esta actividad para motivar a sus estudiantes, un niño extranjero de tercero básico se acerca al espacio donde hay dos estudiantes finalizando sus trabajos en el patio y exclama: “¡Qué bonitas! Ahora no provocará sentarse, de lo bonitas que están”.

La decisión del dibujo fue libre. Desde los personajes de historietas animadas como “Súper Campeones”, hasta unas caras de marcianos. También hay flores, árboles, banderas de Chile o de Perú, junto a personajes de videojuegos como Sub-Zero. “Lo mejor de esta actividad ha sido ver el proceso de superación de ellos, de decir que no eran capaces de hacer algo así hasta ver el trabajo plasmado”, dice Figueroa.

 

De hecho, cuando ya algunos terminaron sus trabajos, empezaron a competir por cuál era la silla más bonita. “La mía es más bacán”; “la mía tiene mejores colores”; “la mía está mejor pintada”, decían entre carcajadas.

En tanto, los alumnos que ya terminaron la silla y quedaron con tiempo antes de las 12:20pm, hora en que finaliza la clase, optaron por adelantar otras de las actividades preparadas por Figueroa. Como se han dedicado a trabajar el arte del siglo XX en 4to medio, la tarea ha sido tomar un cuadro representativo de esa época y cruzarlo con otros estilo. Por ejemplo, un alumno está pintando la Guernica de Picasso pero como si fuera Andy Warhol.

A principio de año, otras de las misiones de Figueroa junto a sus alumnos de cuarto medio, fue encontrarle un uso a unas ventanas que iban a botar. La solución fue usarlas como lienzo y pintar lo que más les gustara. Por eso, durante la clase la alumna Paz Salas busca su trabajo y lo muestra con gran orgullo. “Es que me encanta Nueva York y me encanta como me quedó este cuadro”, dice sonriente mientras muestra su obra, pintada con esponja sobre vidrio. La pieza representa parte del puente de Manhattan y algunos edificios de la ciudad estadounidense de fondo.

“Para mi, con todos estos trabajos se desarrolla el pensamiento creativo, la intuición, la empatía, porque cuando uno les habla de una obra, no es sólo es ver la historia, sino que es entender o relacionarse con la historia de alguien que vivió hace 200 años y que está presente actualmente gracias a la pintura, por ejemplo. También la capacidad de solucionar problemas, la tolerancia la frustración, que es lo que más se tiene que trabajar en la sala de artes por la cantidad de veces que no les funciona lo que tienen en la cabeza”, considera.

Las ideas para todos sus actividades, cuenta Figueroa, las va sacando de investigaciones que realiza al revisar lo que hacen otros profesores del mundo en materia de arte, también revisa muchass horas Pinterest e Instagram. Otras veces, simplemente trata de escuchar lo que le gusta a sus alumnos. “Por ejemplo, cuando el año pasado estaba la locura del Pokemón GO, les mandé a hacer los pokemones en volumen vacío y en volumen lleno. Así ellos tenían sus propios pokemones”, explica.

Para Figueroa, lograr estos trabajos son uno de sus principales alegrías en la cotidianidad docente. “Como diseñadora no podría hacer algo así, es un trabajo más de computador, más frío, más solitario”, considera.

La transformación de Pilar

Carlos Morales, quien tiene más de veinte trabajando en el liceo Dr. Amador Neghme Rodríguez en distintos cargos, cuenta que la llegada de Figueroa a la escuela ha marcado la diferencia.

“Ella ha sido un aporte al colegio al momento de dinamizar el arte. Además, con su contexto del diseño, le ha puesto una impronta muy buena y muy creativa, manteniendo siempre la parte curricular. Ha trabajado con muchos elementos del colegio, ha hecho murales, hizo la decoración de escenario, todo con sus estudiantes. Lo desordenado y lo pintado, es de ella, le ha dado esas identidad. Es un excelente aporte en ese sentido y también en lo humano”, dice Morales entre risas.

“El director siempre me dice que le ensucio todo, en broma, pero es así que me gusta trabajar: libre”, cuenta esta docente.

“Ahora no me imagino en otro lugar que no sea la sala de clases (…) Además, la docencia es ser un actor social sumamente activo y te da la oportunidad de influir en el otro y que igual el otro pueda influir en mi. La pedagogía es un trabajo humano en el que uno todos los días se enfrenta desafíos nuevos, en el que hay que estar con corazón abierto y creativo”, considera.

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2017-10-20T08:43:00+00:00 octubre, 2017|Voz de los profesores|0 Comments

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