
En un par de horas se enfrentan Uruguay y Holanda en las semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010. Todo Sudamérica tiene puestos los ojos en el último país del continente en carrera a la copa del mundo, en los celestes y su entrenador, el maestro Tabárez.
Hace 12 años que Chile no llegaba a un Mundial de Fútbol. Fue de la mano de Marcelo Bielsa, el profe, que la selección chilena logró avanzar en unas reñidas eliminatorias sudamericanas. Con el trabajo ordenado y planificado del entrenador argentino, sumada a la pasión del equipo de nuestro país, Chile consiguió hacer un mejor fútbol que el de sus mundiales anteriores.
Tanto Bielsa como Tabárez comparten apodos similares, el profe Bielsa y el maestro Tabárez. Y ambos lograron con sus respectivas selecciones alcanzar metas inesperadas para el resto del mundo. Cuando hace tres años Tabárez se hizo cargo de entrenar a la selección uruguaya, ésta venía de pasar por un momento bajo: no habían clasificado para el mundial anterior, y estaban lejos de le época dorada en que ganaron la copa. Sin embargo con el trabajo duro y enfocado su entrenador consiguieron poner fin a 40 años sin quedar entre los 8 mejores equipos del mundo.
Desde 1970 que Oscar Tabárez es profesor. Lo decidió mientras se dedicaba a su carrera de jugador profesional. A sus 32 años, las rodillas no le daban más y decidió volver a las aulas, dedicado a educar a niños y niñas de zonas rurales de su Uruguay natal. El fútbol seguía interesándole y encontró la forma de compatibilizarlo junto a su pasión por enseñar; con un plan que combinaba la educación y el entrenamiento llegó a hacerse cargo de los Juveniles de Bella Vista. Camino que a poco andar lo llevó a entrenar a la Selección Sub-20 de Uruguay.
Marcelo Bielsa quería ser un entrenador de calidad, formar a los mejores futbolistas posibles, y descubrió que era en la educación donde podía encontrar las respuestas que los ayudaran a conseguir su meta. Esa era la especialidad en que podía entender la conducta del cuerpo, su fisiología y movimiento. Con esos conocimientos, se volcó de lleno a entrenar a los mejores jugadores, tratando de llevar a sus entrenados “el valor de la significación del coraje, la importancia del esfuerzo y lo trascendente de la rebeldía”, el entendimiento de que el fracaso es sólo una etapa para lograr el triunfo.
Ambos entrenadores han llevado las salas de clase a la cancha, las técnicas pedagógicas aprendidas en sus estudios para ser profesores, marcaron sus estilos como entrenadores, dándoles las herramientas para ayudar a sus entrenados a mejorar individualmente y convertirse en equipos integrados. Son maestros queridos y respetados tanto por sus jugadores como por la hinchada, que en base al esfuerzo han llevado a sus equipos a alcanzar metas que se veían lejanas. “Estamos en una fiesta a la que no fuimos invitados”, dijo el entrenador sobre su partido ante la selección holandesa, fiesta que esperamos que se tiña de celeste.