“Los descansos son una parte esencial del aprendizaje”

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“Los descansos son una parte esencial del aprendizaje”

Según diversos estudios, los descansos cortos y largos pueden influir positivamente en el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes.

Escrito por: Camila Londoño

abril 19, 2018

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En un estudio en 2016, la psicóloga Karrie Godwin y un grupo de investigadores midieron qué tan atentos estaban los estudiantes –de básica– a lo largo de las clases. ¿Qué descubrieron? Que pasan más de una cuarta parte del tiempo distraídos y no son capaces de poner atención constante a los profesores y las labores que realizan. Sin embargo, también percibieron que en las lecciones más cortas, de 10 minutos, la atención era más alta que en las clases de 30 minutos.

Otros hallazgos han dicho que además de aumentar la atención de los estudiantes, existen otros beneficios de los descansos cortos y largos en la escuela. Por ejemplo, la disminución del estrés, el aumento de la productividad, de las funciones cerebrales, de las oportunidades de desarrollo creativo y de las habilidades sociales.

Cuando descansamos, el cerebro no se detiene

Otras investigaciones han evidenciado que nuestros cerebros no son ociosos cuando nosotros descansamos. De hecho, trabajan duro para procesar memorias y para ayudarnos a entender las experiencias que hemos vivido. En un “modo predeterminado”, un estado cerebral que se asocia al descanso, el cerebro está muy activo y tiene prendidas ciertas regiones que usualmente están más apagadas cuando nos enfocamos en el mundo exterior. Algunos estudios han demostrado que este modo es crucial para consolidar memorias, reflexionar sobre experiencias pasadas y planear el futuro. En otras palabras, nos ayuda a darle sentido a la vida. ¿Qué significa esto? Que los descansos son necesarios, saludables para el cerebro y además juegan un rol vital en el desarrollo de habilidades cognitivas como la comprensión de lectura y el pensamiento divergente.

Esto quiere decir, tal como lo explica Youki Terada en Edutopia que “los descansos son una parte esencial del aprendizaje”.

Otros estudios han evidenciado que, especialmente en los niños más chicos, los descansos regulares también pueden ayudar a reducir el comportamiento disruptivo y aumentar la habilidad de continuar con ciertas tareas. Este descanso se puede traducir en pequeñas actividades físicas en la sala de clase. El beneficio de esto es doble: tanto estudiantes como profesores obtienen ganancias al tener pequeños descansos. De hecho, la American Psychological Association (APA), recomienda descansos constantes y otras actividades como meditación o ejercicios para reducir los problemas asociados al estrés.
Los ejercicios durante el descanso no sólo reduce el estrés, también aumenta la salud cerebral y por ende, beneficia el desarrollo cognitivo y el éxito académico de los estudiantes. Esto sucede porque la actividad física aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación del cerebro, lo cual aumenta la conectividad neuronal y estimula el crecimiento de las células nerviosas del hipocampo, el centro del aprendizaje y la memoria.

Con respecto a los descansos largos –como el recreo– la investigación ha dicho que son ideales para el desarrollo de habilidades importantes para la vida.

En estos espacios de tiempo, los estudiantes juegan y aprenden cosas como respetar turnos o resolver problemas y conflictos. Además aprenden a manejar sus emociones y comportamiento. Estos momentos de descanso donde el juego sin estructura cobra vida, son ideales también para fomentar la imaginación y la creatividad. Además, esta libertad de explorar nuevas ideas sin temor al fracaso o el estrés de las calificaciones, puede aumentar su flexibilidad cognitiva, preparándolos para desafíos académicos importantes. Esto convierte los recreos en un componente necesario para el desarrollo de los alumnos.

Pequeñas pausas, ejercicios a lo largo del día y pausas recreativas largas como los recreos aumentan la concentración de los estudiantes, la memoria y por ende, el desarrollo de sus habilidades cognitivas y sociales. El descanso, por lo tanto, no debe ser entendido como tiempo muerto, sino como una herramienta que, además de romper con la monotonía de largos periodos de tiempo, promueve el interés e impulsa el desarrollo y aprendizaje de todos los estudiantes.

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2018-04-19T14:06:37+00:00 abril, 2018|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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