Lissette Valenzuela, la profesora que transformó su historia de vida en una herramienta de cambio social

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Lissette Valenzuela, la profesora que transformó su historia de vida en una herramienta de cambio social

Se casó a los 14 años, fue madre de dos niños, vivió en situación de calle y a los 23 decidió estudiar pedagogía. Tras 12 años de docencia y 40 años de edad, conversó con Elige Educar sobre cómo su experiencia de vida le ha dado sentido a su profesión.

Escrito por: Lorena Tasca

mayo 16, 2018

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Simón Díaz/Elige Educar

“Me interesa que vean que sí es posible, que sí se puede. Si yo pude superarme, ellos también”, es la premisa de Lissette Valenzuela Tabja, profesora y jefa del departamento de Lenguaje del colegio Grace School, ubicado en la comuna de Pedro Aguirre Cerda (Santiago, Chile). Ahí, es la encargada de encantar a sus alumnos de media con la escritura y la lectura. Pero su labor no se queda ahí.

Son las 8:15 de la mañana de un lunes a 10℃. Lisette está frente a sus alumnos de segundo medio, a quienes les habla de migración, identidad y exilio. Sonríe siempre, mientras les pide construir un ensayo basado en los conceptos que acaba de explicar.  “Es importante que entendamos estos conceptos y en base a estos, nos hagamos algunas preguntas, que analicemos. Tomen esto como un desafío de hacer algo difícil. Escribir es algo que necesitamos para todo, recuérdenlo siempre. Y si yo puedo escribir un ensayo, ustedes también”, le dice Lisette a los estudiantes.

La profesora Lissette con sus estudiantes de segundo medio.

En esta clase, la profesora, también habla desde la experiencia de la migración, ya que sus abuelos maternos son de Siria. “Mi mamá es de una cultura distinta, la árabe. Llegó con mis abuelos, llegaron con visa turca, razón por la que a los árabes se les dice turcos acá en Chile. Con costumbres culturales e idiosincrasias distintas a las occidentales. Y más que las dificultades, yo siempre le digo a los chiquillos que mis abuelos llegaron sin uno y trabajando, ahorrando y sacrificándose, lograron sobrevivir y hacerlo bien en este país. Ahí les menciono que las dificultades se pueden convertir en una oportunidad”, explica después de la clase Lissette.

Su vida siempre como ejemplo

A las 9:40 de la mañana, hora del primer recreo de la jornada, Felipe Díaz de tercero medio está frente a la puerta de la sala de clases de la que acaba de salir Lissette. La busca porque quiere conversar con ella varios detalles del primer Torneo Escolar de Debates en el que participará el colegio. Pero también aprovechan el tiempo para conversar otros detalles. El fin de semana, la familia y los pendientes.

De izquierda a derecha, alumnos de Lissette: Soledad García, Margarita Acevedo, Feliz Díaz y Anaiss Cárcamo.

“Para mi la profesora es muy inspiradora. Ella siempre nos cuenta su historia de vida, cómo la pasó tan mal, su historia familiar, cómo fue madre tan joven. Y de verdad, que es inspirador, porque es la muestra de que realmente todos somos capaces”, dice Felipe.

Parte de la historia que cada tanto le cuenta a sus estudiantes Lissette, es que se casó a los 14 años, a los 15 tuvo su primer hijo y a los 17 el segundo. Cuando cumplió 19 su esposo se fue con otra persona. Quedó sin nada y pasó más de un mes en situación de calle hasta que le pidió a su mamá -con quien no tenía una buena relación por problemas de violencia familiar-, regresar a casa.

Trabajó sin parar en micros y hospitales. Decidió sacar sus estudios en un colegio nocturno de adultos y gracias al apoyo de algunos profesores, se motivó para ingresar a la Universidad de Santiago de Chile (Usach) a los 23 años. Entre el trabajo, la crianza de dos hijos y los estudios, llegó a abandonar el colegio por un mes. Pero su profesor de lenguaje la buscó hasta la puerta de su casa y le dijo: “Vuelve, que tú puedes”. A veces dejaba los niños en la biblioteca o en la misma sala de clases del colegio, mientras estudiaba para sacar cuarto medio.

“Lamento tanto que no recuerde el nombre de este profesor de lenguaje, pero gracias a él, estoy aquí. Gracias a él y a los profesores que me pagaron la PSU y me convencieron para presentar la prueba,  22 lucas en esa época. Algo que no estaba en mis planes, pero aquí estoy, con la mejor decisión”, cuenta Lissette.

Su primera práctica la hizo en el Liceo Gabriela Mistral, en Independencia, lugar donde sacó sus estudios de media antes de entrar a la Usach. Ahora, no sólo suma 12 años como docente en el colegio Grace School, sino que da clases en su alma mater y dedica muchas horas extras a sacar nuevos proyectos que motiven a sus estudiantes. Como una feria literaria, que ya suma ocho años y un diario escolar, entre otras actividades.

“Para mi la educación ha sido todo lo que no tuve en mi contexto familiar. La familia, los amigos, el cariño me lo ha dado el colegio. He ido formado familias. Me he sentido protegida, amparada y eso es lo que trato de que se vea en las clases, porque como mis niños son vulnerables y muchos no tienen un referente materno o paterno, uno pasa a ser ese referente”, considera Lissette.

No más embarazos

Que Lissette haya sido madre a los 15 años es una parte de su historia que más impacta a varias estudiantes del colegio Grace School. “Que nos haya contado eso, que nos cuente lo difícil que fue, es un ejemplo y un claro mensaje para uno como adolescente, que a veces anda en otra y no piensa mucho”, dice Margarita Acevedo, una alumna de cuarto medio.

A pesar de ello, siete niñas del curso de cuarto medio que se graduaron hace dos años, salieron embarazadas. “Cuando pasan esas cosas, siento que se repite mi propia historia. Y como mi historia no fue suficiente, el año pasado invité a una de ellas para que contara cómo era ser madre adolescente”, cuenta Lissette. Del cuarto medio que se graduó en 2017, no hay noticias de ninguna alumna en estado. “Al graduarse, se me acercaban las chiquillas para decirme: ‘Vio, no fui mamá’ (…) Las experiencias cercanas siempre pueden ser un ejemplo. Ellos necesitan tener ejemplos cercanos, por eso hablar desde la experiencia es realmente clave”, considera. 

Todo es una oportunidad

Lissette cuenta que para ella no sólo fue difícil enfrentarse a todas las responsabilidad de ser madre tan joven. “Eso tuvo un costo altísimo, porque suena bonito hoy, casi 20 años después decir que pude salir de la pobreza, estudiar, trabajar, titularme (…) Pero hacer todo eso en un día de 24 horas, por algún lado no va a salir bien. Mi hijo del medio cayó en las drogas a los 13 años, drogas duras. Uno tiene que asumir sus buenas y sus malas decisiones. Ya se rehabilitó, tiene un hijo y no ha terminado la enseñanza media. Y yo siempre le repito a los chiquillos la importancia de la enseñanza media, porque ahora hasta para barrer el piso necesitas la enseñanza media”, explica.

Son la 9:52 de la mañana y Lissette está ahora frente a sus estudiantes de cuarto medio, a quienes les explica algunos detalles para realizar una guía de lenguaje que deben completar. Mientras hace el ejercicio, se va a acercando a algunas alumnas, les pregunta por la mamá, por la salud y por otros temas más personales. Al finalizar la clase, reafirma: “Esta es una forma de establecer una relación con ellos, una más cercana. Para lograr que te quieran escuchar, que quieran acercarse”.

Por ello, considera Lissette, más que contar su historia de vida todos los días a los estudiantes, ella los hace parte.  “Por ejemplo, yo pesaba 110 kilos y me puse de meta bajar como 30 kilos y lo logré. Y a los chiquillos les he mostrado las fotos del antes y el después, sin cirugías, sino con fuerza de voluntad. Cuando me dicen que soy una loca por pedirles tantas cosas, les digo que no, que sí se puede. Siempre les pido algo que yo también puedo hacer. Siempre se pueden superar los obstáculos de la vida”, dice Lissette.

Otro ejemplo que les repite a varios, es que ella fumaba desde los 11 años y hace dos, dejó por completo el cigarro. “Siempre los desafío desde la experiencia. Para los niños es importante que uno sea consecuente entre lo que dice, lo que hace y en lo que ven. Están siempre analizando si lo que uno dice es verdad o no”, afirma.

Ahora Lissette tiene 40 años, se volvió a casar en 2017, con su pareja de hace 10 años, con quien tuvo otra hija que también estudia en el colegio Grace School. Y reafirma, que optar por educar, ha sido una de sus mejores decisiones.

“Ser profe ha sido la mejor decisión que pude haber tomado en la vida. Desde aquí cambiamos la realidad del mundo (…) Como madre pienso todos los días en el mundo que quisiera para mis hijos y lo construyo todos los días a través de la educación. Creamos una sociedad distinta, les damos una oportunidad real de cambio, de cambiar el mundo, de construir. Me siento arquitecta de nuestra sociedad”, finaliza.  

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