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La profesora que saluda en 35 idiomas

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La profesora que saluda en 35 idiomas

Gracias a su trabajo en una escuela de uno de los barrios más pobres, violentos y diversos étnicamente de Londres, Andria Zafirakou fue galardonada con el Global Teacher Prize, conocido como el Nobel de la Educación. Previo a su visita a Chile, ella cuenta a “Sábado” su historia.

Escrito por: Fuente Externa

junio 9, 2018

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Revista Sábado

– Hola, buenos días -dice de entrada y en un perfecto español, Andria Zafirakou, la profesora inglesa que en marzo pasado fue galardonada con el Global Teacher Prize, premio conocido como el Nobel de la Educación, y que se ha hecho famosa porque parte de su método de trabajo con sus alumnos es saludar a cada uno de ellos en su idioma.

-Sí, lo puedo hacer de 35 formas diferentes, pero eso no significa que hable todas esas lenguas. Por ejemplo, solo sé un par de cosas en español, una de ellas es “di-bu-jo”, me encanta esa palabra-dice pronunciando muy marcadamente cada sílaba antes de lanzar una carcajada. Y esa forma de reír, es uno de sus sellos. Cuando recibió el premio-entregado por la Fundación Varkey en Dubái, y que consiste en un millón de dólares- por su trabajo como profesora de arte y textiles en la escuela Alperton Community, en Brent, Londres, donde también es subdirectora, Zafirakou lució su personalidad alegre y buen manejo del auditorio.Vestida con una blusa negra con aplicaciones grises y rojas, el pelo negro liso y brillante, contó como si fuera un documental la historia de su colegio: dijo que era un espacio “hermosamente diverso”, una de las comunidades escolares más multiculturales en el mundo; que ahí se escuchaban más de cien lenguas distintas y que para muchos de sus niños el inglés no es el idioma que se habla en sus casas. También contó que tienen vidas duras, que muchas veces en sus hogares no tienen para comer, ni tampoco ropa limpia. Muchas veces se trata de lugares donde ni siquiera pueden estar tranquilos.

-Muchos no pueden jugar ni estudiar, porque deben cuidar a sus hermanos más pequeños, hasta que lleguen sus padres del trabajo-dijo antes de que todo el público se levantara para aplaudirla de pie.

Dos meses más tarde, al teléfono desde su casa en Brent, Londres, donde vive junto a su marido y sus dos hijas, cuenta que su vida ha cambiado totalmente desde que recibió el premio. Con la poca voz que le queda debido a las decenas de conferencias que ha dado, dice:

-Estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado.

Lo que su escuela ha logrado no es poco. Además de contar con la actual mejor profesora de mundo, el año pasado su equipo de matemática fue galardonado en los Premios TES, que reconocen a los mejores colegios públicos de Inglaterra. Además, es uno de los tres centros educacionales que ha ganado el Premio de Platino de Desarrollo Profesional del Instituto de Educación de la University College London, y es una de las 100 escuelas de excelencia en políticas de inclusión destacadas en la lista Inclusión Quality Mark, organización que desde 2004 promueve la inclusión en el sistema educativo inglés.

Andria Zafirakou ha hecho clases por 13 los en la escuela Alperton Community, enseñando a algunos de los grupos de niños étnicamente más diversos de su país. Según el último estudio sobre inmigrantes y refugiados realizado por el gobierno inglés, Brent es el lugar donde más han crecido en los últimos años, con 55% por ciento de extranjeros, provenientes especialmente de Asia y África. Con la reciente crisis humanitaria en Medio Oriente, a la escuela han llegado decenas de niños en calidad de refugiados -algunos de ellos, incluso solos-, procedentes de países como Albania y Afganistán.

Zafirakou ha explicado que de seguro muchos de nosotros no podríamos hacernos una idea del tipo de carencias que ve en sus clases.

-Esa carencia se ve cuando tienes seis o siete familias viviendo en una casa, durmiendo cada una de estas familias en una habitación, compartiendo un baño, rotando el uso de la cocina. Tenía una alumna que estaba fallando en mi clase, así que investigué y descubrí que era porque tenía que irse a casa a mitad de la lección y cocinar para su familia, porque ese era su turno en la rotación- ha dicho.

-¿Es muy desgastaste para usted trabajar día adía con niños en este tipo de entorno?

-Eso depende de lo que tú entiendas por duro. Puedo decir que a veces es frustante, porque hay muchas cosas que están fuera de tu control: que los niños estén bien en sus casas, que tengas suficiente y buena comida, por ejemplo. Pero no es frustrante si pensamos en cómo podemos ayudar a esos niños. Los profesores en esta escuela estamos acostumbrados a este entorno, entonces no nos enfocamos en la frustración, sino en cómo podemos cambiar su vida. Este trabajo tiene que ver con cuán rápido eres capaz de dejar atrás la frustración y adaptarte al nuevo desafío. Lo que hace buenos a los profesores es cuán rápido logras transformarte en un soporte para los niños. De eso se trata.

Las soluciones

Andria Zafirakou es hija de padres greco-chipriotas, y creció y estudió en Brent y Camden. Tras terminar su carrera en la Academia de Educación de la Universidad de Londres, decidió volver a enseñar a Brent.

-Mi primera impresión al volver fue sentir que había llegado a casa. Que había vuelto. Estaba feliz, me volví loca de regresar y loca en el buen sentido de la palabra. Me sentí realmente bien. Y creo que los niños me miraron de una forma diferente también.

Zafirakou cuenta que lo primero que aprendió al regresar a este lugar, fue algo que no le enseñaron en la universidad: la importancia de mirar cómo trabajan sus colegas con más experiencia.

-Al llegar, aprendí de ellos lo que se debía hacer y lo que no. Luego entendí que lo más importante es mejorar, tratar de hacer cosas nuevas, probar. Aprendí que podían haber formas nuevas de enseñar los copetes de arte y de qué manera le podía enseñar a los alumnos que tenían necesidades especiales. Una de las cosas más importantes de las cuales me di cuenta fue que preparar clases era mucho más que saber conceptos, que era un trabajo lento, que requería reflexión y saber mirar y escuchar- dice.

Tras un año, Zafirakou fue ascendida al área directiva y con posterioridad fue nombrada subdirectora. Desde ese cargo y como responsable del curso arte y textiles, ella se enfocó en realizar cambios en su escuela. Su gran oportunidad la tuvo cuando en 2012 su colegio se transformó en academia, estatus que se creó para los colegios públicos más vulnerables en Inglaterra. Algunos de los principales cambios de este sistema es que el financiamiento del colegio ya no depende del gobierno local, sino que del gobierno central, y que es posible que cada escuela tenga un patrocinador, que puede ser una empresa, una universidad o una persona natural. Todo eso propende a una mayor libertad curricular, lo que incluye la posibilidad de darle énfasis a algún área de estudio e n particular. Y justamente eso es lo que hicieron en Alperton Community, donde hoy, gracias al trabajo de Zafirakou, gozan del estatus de ser un colegio especialista en artes visuales.

Entre los cambios que impulsó destaca la ayuda para que la profesora de música del colegio formara un coro comí y la creación de un equipo femenino de críquet para no molestar a la comunidad más conservado de padres indios.

-Lo de críquet comenzó cuando en conversaciones con nuestros alumnos indios, notamos que querían hacer un equipo de este deporte, que es el más popular en su país. Y las mujeres también querían jugar, pero no querían hacerlo juntos, por su cultura, así es que creamos dos clubes. Fue una bella manera de integrarlos. Hoy son muy buenos en lo que hacen, y nos llenan de trofeos.

El caso del coro somalí, explica, fue diferente: la profesora de música, que es su amiga desde que comenzamos juntas a trabajar en la escuela, le contó que le era muy difícil enseñar música a los niños tal cual lo explicitaba el programa curricular.

-Estuvimos hablando mucho de eso y le dimos vueltas hasta que le dije: “¿por qué no intentas motivarlos de otro modo? Los niños somalíes de tu clase, que son muchos, tienen compromiso con la música: intenta con un coro”. Fue así que elegimos la música, invitamos a los niños y se volvió realmente popular. Hoy también es un coro muy exitoso.

-La clave de su método parece ser darle a cada niño y comunidad lo que necesitan.

-Sí, es cierto, ¿pero no es ese el trabajo de un profesor?

-¿El ser hija de inmigrantes le ayudó en la forma de entender la necesidad de respetar las culturas de cada uno de los estudiantes?

-Sí, claro que ayudó. Todas las experiencias ayudan. Tú aprendes a apreciar las diferentes culturas y sus distintos códigos.

En sus clases de arte ella opta por presentar a los alumnos inmigrantes el gran arte de su país de nacimiento, en lugar de los blancos europeos, ha dicho, convencida de que los niños no se involucrarán con eso y que su propio arte los conectará con su historia. Por eso, en las salas – espacios con mesas para formar grupos y paredes en blanco – cuelgan piezas de arte asiático, tejidos africanos y autorretratos – varios con velos o brujas – hechos por los mismos estudiantes.

Zafirakou sabe que su postura es contraria a la que asegura que los niños inmigrantes nunca se integrarán al colegio, ni al país, si pueden continuar desarrollando sus propias identidades culturales en clases. Y en eso radica la razón del saludo cada mañana en 35 idiomas distintos, medida que la hizo mundialmente famosa.

-Entiendo lo intimidados que se pueden sentir los niños al venir a la escuela, sobre todo si es que no son capaces de hablar inglés. Así es que, considero que lo menos que se puede hacer es aprender a dice “hola” en sus idiomas. Creo que esas pequeñas cosas son las que hacen que la gente se sienta más acogida, parte de una comunidad.

Lo del saludo en su propia lengua no fue lo único que hizo. Además implementó horas extracurriculares para que los niños que no podían estudiar en sus casas lo hicieran en el colegio y creó un club de desayuno, porque muchos llegaban sin comer a la sala. También inició un trabajo en conjunto con la policía, en la que los profesores acompañan a los alumnos a la parada de autobuses para ahuyentar a los pandilleros que se acercan para reclutarlos.

-Esto no es algo que haga todo el mundo. No son todos los profesores pero algunos se animan. Yo empecé porque descubrimos que los alumnos tenían problemas yendo y viniendo al colegio. Nuestra escuela está en un espacio que es peligroso, donde hay pandillas, narcotráfico y muchas armas. Entonces hay que proteger a los niños y a los profesores más acá de la puerta de colegio. Decidimos hacerlo con la policía para mayor seguridad.

El valor de arte

La mejor profesora del mundo dice que desde que tiene memoria quiso ser profesora de artes y textiles, y que, además de estar muy orgullosa de serlo, le molestaba que el arte deba pelear por un mismo espacio en el currículo y que sea la primera víctima de los recortes cuando hay déficit de financiamiento.

-El arte no es una materia realmente importante en Inglaterra. Esta es una sociedad que se centra en otras cosas, como la economía. Y esto es un problema, porque cada vez las compañías requieren más personas creativas: gente que pueda pensar fuera de la caja, encontrar distintas formas de resolver un problema, y eso es una herramienta que se desarrolla con el arte, con la música, con el teatro. El gobierno aún no entiende eso a la hora de preparar sus planes, pero espero que lo hagan.

-¿Cree que su premio ayudará con eso?

-Absolutamente. Creo que de alguna manera esto servirá para que se le dé impulso a las artes. Puede que se demore mucho, pero ayudará… Creo que inglés, matemática y ciencias son muy importantes, y desarrollan ciertas habilidades, pero también creo que otras materias desarrollan otro tipo de habilidades. Teatro o educación física te exponen a otros conocimientos, que también son muy importantes. Un niño debería exponerse a todas las materias.

El mejor ejemplo de la importancia del arte en la sala la dio hacer una semana en una conferencia:

-Él no puede escribir porque es incapaz de tomar su lápiz, controlarlo y escribir en la línea. Hace poco comenzamos un proyecto sobre Picasso y el cubismo en clases, y cuando vimos los resultados llegamos a un trabajo sorprendente: los colores, las líneas. Pregunté de quién era y era de este niño que tiene muchos problemas de conducta. Todos lo aplaudieron y vi cuán orgulloso se sintió. Desde ese momento su confianza en sí mismo cambió y no solo en mi clase. Muchos profesores me preguntan qué pasó ¿has notado su cambio? En casa, sus papás están felices. Ese es el poder de arte – dijo.

-¿Y qué hará con su premio?

Una organización que ayuda a traer a los artistas a las escuelas. Ya hemos hablado del problema del arte y la economía -dice riendo-. Espero que algo así ayude a despertar al gobierno.

-¿Cree que su nuevo estatuto ayudará a darles voz a los profesores?

– Sí, yo quiero ser la voz de los profesores para hacer que otras compañías, que otras industrias entiendan cuál es la escuela que nos gusta y queremos tener en Londres, porque algunas personas no entienden el tipo de personas que queremos formar. Creen que el trabajo de los profesores y alumnos en los colegios públicos es algo mecánico, que deben trabajar como máquinas y no es así. Mi trabajo es ser la voz de los profesores en esta discusión que comienza.

Aprender del alumno

Casada con un instructor de fitness, con dos hijas de 7 y 9 años, Andria Zafirakou trabaja a partir de las siete y media de la mañana y termina su jornada a las cinco y media. A menudo llega mucho más tarde a casa, muchas veces justo para acostar a sus hijas.

-¿Qué le dijeron ellas sobre el premio?

Se pusieron muy-muy orgullosas, y entendieron por qué la mamá nunca está en casa – dice riendo.

-¿Es difícil conjugar un trabajo tan demandante con la crianza de ellas?

Esa es una muy buena pregunta, lo más difícil para mí es saber manejar los tiempos y recordar que tus hijos son también importantes y que te necesitan tanto como los otros. Entonces, he tenido que aprender a decir “suficiente trabajo por hoy”. Ese es mi permanente desafío. Es complejo separar el trabajo de tu vida cuando lo disfrutas , por eso hoy mi otro desafío es poder parar.

– Finalmente, ¿Qué ha aprendido en todos estos años como profesora?

– Que los profesores no pueden saberlo todo, es imposible, y no pueden pensar ni sentirse todopoderosos. No deben tener miedo a no saber todo. Es imposible que un profesor hoy esté a la altura de los alumnos con las tecnologías, por ejemplo. Lo mismo pasa con el lenguaje. Por eso hay que estar abiertos a aprender de ellos. Hay que aprender de los niños también.

Fuentes:

“La profesora que saluda en 35 idiomas”, Revista Sábado.

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2018-06-11T17:57:04+00:00 junio, 2018|Comunidad escolar, Los profesores importan|0 Comments

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