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La educación que no puede seguir esperando

Por María Jesús Sánchez y María José Lincovil, El Dínamo Durante los últimos años, se ha manifestado reiteradamente en nuestro país la necesidad de fortalecer la educación preescolar. En este contexto, se han desarrollado diversas acciones que intentan mejorar la calidad de la educación que reciben los niños y niñas más pequeños de nuestro país, conscientes de que una educación preescolar de calidad influye positivamente en diversos ámbitos del desarrollo de las personas, impactando en sus resultados ...

Por María Jesús Sánchez y María José Lincovil, El Dínamo

Durante los últimos años, se ha manifestado reiteradamente en nuestro país la necesidad de fortalecer la educación preescolar. En este contexto, se han desarrollado diversas acciones que intentan mejorar la calidad de la educación que reciben los niños y niñas más pequeños de nuestro país, conscientes de que una educación preescolar de calidad influye positivamente en diversos ámbitos del desarrollo de las personas, impactando en sus resultados académicos y laborales futuros.

Una de las acciones más recientes que el Ministerio de Educación ha realizado en esta dirección es el encargo al Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, de un documento que establezca los estándares de desempeño para la formación inicial de una Educadora de Párvulos. Se ha declarado que los estándares propuestos no tendrán carácter obligatorio para las facultades de Educación, pero sí serán evaluados en la prueba Inicia.

La determinación de estos estándares constituye un importante primer avance en términos de aseguramiento de la calidad de la educación inicial, ya que proporcionan un marco general respecto a los contenidos disciplinarios y pedagógicos mínimos que todo Educador de Párvulos debe manejar. Establecer estos estándares mínimos es fundamental en el terreno de la formación, pero no podemos olvidar otros aspectos de esta área que aún no han sido abordados debidamente: la deficiente formación que nuestras universidades ofrecen a los futuros educadores, la inadecuada relación que existe entre su formación y  las prácticas pedagógicas, o la baja especialización en lo que respecta a primer ciclo de educación de párvulos.

Además, respecto a su preparación, resulta evidente que no es igual trabajar con niños y niñas de 0 a 2 años que hacerlo con niños de kínder y pre-kínder, como tampoco lo es atender a niños que provienen de contextos vulnerables o que pertenecen a nuestras etnias originarias. Así, mejorar la formación inicial de las educadoras de párvulos implica, necesariamente, asegurar que estas puedan especializarse en el trabajo con niños y niñas con características particulares.

Además de lograr estos cambios en la formación de nuestras educadoras, es fundamental poner atención a otros elementos básicos que debieran acompañarlos, y que resultan claves para que una buena preparación finalmente rinda frutos en el aula. Resulta urgente generar procesos que fortalezcan la atracción de estudiantes talentosos y motivados a esta y otras carreras de educación, además de contar con incentivos para que se mantengan dentro del sistema educativo; idealmente con responsabilidades en el aula y en sectores vulnerables, donde el impacto de un buen educador es aún mayor (lo que a su vez se traduce en una disminución de las enormes brechas socioeconómicas de nuestro país).

Desde esta perspectiva, nuestras políticas públicas continúan en deuda con las y los educadores de párvulos de nuestro país. Y, a pesar de que actualmente se están realizando esfuerzos significativos para mejorar la valoración social y las condiciones laborales de nuestros docentes, continuamos postergando en muchos de ellos al área inicial de la educación. Ejemplo claro de esto es el proyecto de Carrera Docente recientemente presentado por las autoridades, que implicará cambios sustanciales en las condiciones laborales de nuestros docentes y entregará trayectorias claras para su desarrollo profesional.

Un proyecto tan relevante como este, sin embargo, sólo contempla a las educadoras de párvulos que trabajan en establecimientos  educacionales municipales, dejando de lados a la gran mayoría de Educadoras que se desempeñan en otras instituciones, como jardines infantiles o salas cuna tanto públicos como privados.

Si queremos ser consistentes con la idea de mejorar la calidad de la educación inicial que nuestros niños y niñas reciben, es urgente comenzar a pensar cambios integrales que aborden no sólo formación, sino también desarrollo y condiciones laborales. Fortalecer la atracción de estudiantes talentosos a esta carrera, mejorar la calidad de su formación y hacer esfuerzos por retenerlos en el sistema educativo, se convierten en un imperativo ético que no puede seguir esperando.

 

 

Comentarios

(3 publicaciones)
  • Gigi:

    Es posible que profesionales con vocación por educar puedan optar a un apoyo para llegar a perfeccionarse como docente en el aula? ,
    algo así como una beca, con reconocimiento del Estado.
    de tener la oportunidad de estudiar la carrera docente muchos lo haríamos.

    Agosto 5, 2012 at 7:55 pm
  • nadia:

    me sacaste la pregunta que quería saber al igual que gigi me encantaría que nos dieran una respuesta yo llevo ya 15 años como técnica en párvulos y mi trabajo a sido de corrido y con muy buenas recomendaciones pero debido a mi situación económica no e podido seguir estudiando lo que realmente me encanta y dedico lo mejor de mi para entregar a los niños .

    Agosto 13, 2012 at 11:00 pm
    • Micaela Lobos:

      Hola Nadia y Gigi, la opción que pueden seguir es estudiar una pedagogía o educación de párvulos mediante la Beca Vocación de Profesor, para ello deben rendir la PSU y ponderar mínimo 600 puntos. Otra opción es que cursen un Programa de Formación Pedagógica, para lo cual necesitan una licenciatura afín a los planes y programas de enseñanza media. Saludos

      Agosto 14, 2012 at 11:38 am

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