
Al decidir donde trabajar, las cosas para mí estaban claras: había recibido una educación privilegiada y me sentía con la responsabilidad de entregarla. Lo más fácil habría sido trabajar en un colegio como en el que estudié: privado, de clase media alta, con recursos y un sueldo más o menos decente, pero preferí salir de eso y aceptar el desafío. El tema, para mi, era ir ampliando los círculos o las burbujas, y no seguir moviéndome siempre en los mismos núcleos.
Me integré a un establecimiento subvencionado con todos los prejuicios que esto acarreaba en mi “círculo”. Me imaginé que me iba a sentir discriminada y efectivamente así fue. Las miradas no eran las más cariñosas y mis alumnas me miraban con recelo. El reto no era sólo entregarles conocimiento, era aun mayor: ¿cómo romper los prejuicios míos y de las niñas y borrar -aunque fuera un poco- las barreras socioculturales que siempre nos habían separado?
El tiempo me fue ayudando: de a poco me fueron queriendo y yo a ellas. Empezamos a comprender nuestros códigos y a darnos cuenta de que las divisiones no eran tantas. De Renca a Las Condes o viceversa se podían generar vínculos aun mayores que los prejuicios. Todo desde la educación y el cariño, enseñando que lo que más nos daña como sociedad es la falta de tolerancia y la discriminación en ambos sentidos. Aprendí que hay que ir con el tema y enfrentarlo en el aula. Pero no rehuirlo, no escapar. Planteárselo a las estudiantes y problematizarlo.
Si yo quiero que mi país sea un poco mejor, un poco menos injusto, tengo que asumir mis responsabilidades en ello y si recibí una educación privilegiada, debo devolver la mano a la sociedad.
Para mí, fue trabajando en un colegio de menores recursos que en el que estudié yo, donde las alumnas suelen luchar más por las oportunidades y, muchas veces, las valoran más también. Para ellas, no es obvia la universidad, no son obvias las oportunidades laborales. Solo sacándose la mugre en los estudios y superando barreras, pueden acceder a lo que yo accedí: a romper las burbujas.
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Super bueno tu sacrificio por llamarlo de alguna manera, ¿piensas trabajar para siempre con gente de menos recursos?
María del Pilar, ¡que interesante tu experiencia!. De verdad creo que el sistema educacional está lleno de prejuicios cual reflejo de la sociedad actual.
Más allá de la “discriminación” que puedas haber sentido por pertencer a una “estrato social alto” y hacer clases en un colegio de “estrato social bajo” me sorprende el comportamiento de los adultos, de tus compañeros de trabajo, de los “colegas”. Se supone que somos profesionales de la educación y por ellos debemos comportarnos como tal. Predicamos con el ejemplo y por ello seremos juzgados ¿Dónde están las competencias laborales, sociales y sobre todo emocionales que debemos tener para luego, enseñar?
Con respecto a la “discriminación” que alguna vez has sentido desde tus estudiantes no lo comparto bajo ningún motivo pero lo justifico. Sin duda, imitan el comportamiento de los adultos (profesores) y frente a ello es muy díficil “dar vuelta la mano”. Te felicito pues lo has logrado paso a paso.
Me molesta cuando se piensa y argumenta que una persona de “estrato social alto” no puede enseñar, no puede ser profesor. La vocación no distingue rangos sociales… para mí eso no existe.
Un saludo.
Una profesora discriminada por tener un tatuaje
Felicitaciones por tu decisiòn, si mas hicieramos lo mismo la brecha serìa cada vez menor.
woow
Gracias por superar esa “barrera”. Como verás, los pasos que diste tuvieron muchos frutos. Aún hoy muchas de tus ex alumnas te seguimos viendo como alguien que entrega algo más que “información académica”, sino como una profe-amiga, como un ejemplo.
Un abrazo
Juan Pablo, no se si podría llamarse “sacrificio”, es más que nada una opción. Es la desición de tomar el país en nuestras manos y hacer algo por él, hacer algo por todo lo que la gente reclama. Cuando es vocación, lo aceptas feliz y es parte de tu vida, no ves nada más que lo que estás haciendo.
Pilita, grandioso. Simplemente no tengo palabras. Me gustan tus palabras, tu acciones. Siempre tengo presente tu manera de ver la cosas, y me inspira en muchas de las que hoy me cuentro haciendo. (sorry si suena muy personal, pero es la sensación que me surgió al leerlo)
Bien Pili, me gustó leer tu escrito, habla en resumidas cuentas de lo que me has contado, aunque no sabía mucho del por qué de tu decisión. Me agrada leer que existan personas que luchen por lo que, creemos, es un paso para igualdades y oportunidades sociales.
Para mí uno de los puntos que siempre me he cuestionado es que qué hacemos los que pensamos en esto de tratar de entregar buena educación, por haber sido parte de ella, con quienes asisten a buenos establecimientos educacionales y reciben la mejor educación, pero no la educacón social que queremos, una educación sin prejuicios.
Una respuesta podría ser integrarnos en esos colegios, trabajar en ellos y tratar de hacer de esos estudiantes mejores personas, que puedan a la larga crear una sociedda más justa, sin burbujas tan estrechas.
Pilar: Muy lindo testimonio. Sin duda el trabajo en sectores de menores recursos es un gran desafío, desde varias aristas. Ahí en verdad es donde “las papas queman” como se dice, y es donde uno se desarrolla más como profesor, pues se requieren habilidades y estrategias múltiples para educar e interactuar en el ambiente. La verdad es que las discriminaciones desde profesores y alumnos suelen llegar, independiente que sean desde contextos socioculturales y económicos bajos, medios o altos, pues son fenómenos sociales. No obstante, siempre es un paso determinante romper esas barreras, e insistir con la labor docente para llevarla a cabo de forma impecable, a pesar de los obstáculos. Siempre al final los éxitos se saborean más y al auto-observarte con el tiempo, te das cuenta cuánto te has enriquecido. Felicidades por tu labor!!!
Pili realmente eres un ejemplo,te felicito por tu opcion de vida,tu entrega y sabiduria llegan a rincones que mas necesitan,asi con un granito de arena podremos lograr lo que todos soñamos dar una exelente Educación y formaciòn a ñiños que realmente lo necesitan.
Pilar
me alegro que una persona privilegiada en educacion como tu se haya fijado precisamente en la gente que requieria de tu experiencia, eso es vocacion, muy linda tu historia eso te hara crecer mucho como persona y sobre todo a valorar lo que tus padres te dieron
saludos
una futura profesora