Jugar al luche o clasificar hojas, las otras tareas para estas vacaciones de invierno

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Jugar al luche o clasificar hojas, las otras tareas para estas vacaciones de invierno

Ver una película en familia, cocinar o escribir una carta a un pariente también son ideas que los educadores aconsejan para los niños de primero a tercero básico.

Escrito por: Fuente Externa

julio 9, 2018

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Sarah Wilkins

“Ver el amanecer”, “mirar las estrellas un buen rato”, “aprender tres chistes nuevos”, “decir te quiero mirando a los ojos”, “reírte hasta que te duelan las mejillas” y “construir un castillo de arena legendario” son parte de la lista de 45 tareas (de las que hay que cumplir al menos la mitad) que un profesor español les mandó a sus alumnos de tercero básico para estas vacaciones.

La foto del listado, que una madre subió a su Facebook, ha sido compartida más de 46 mil veces y ha recibido 11 mil “me gusta”. “Lo mejor que le pueden mandar a tu hijo/a para el verano. Por primera vez en los años que llevamos de cole, se disfrutarán los deberes y se harán todos de sobresaliente”, escribió María Carmona en su cuenta de Facebook.

Entre los comentarios que ha recibido su publicación, se puede leer “¡Un Nobel para este señor!” o “¡Qué genio el profe Manolo!”.

La idea de una lista de actividades lúdicas con las que los niños pueden aprender también es útil para las vacaciones de invierno, coinciden los educadores entrevistados.

Para María José Lincovil, educadora de párvulos de Elige Educar, muchas de estas actividades “mejoran y potencian el aprendizaje, reducen el estrés y aumentan el disfrute por aprender”.

“Estas actividades pueden implementarse en cualquier nivel de enseñanza básica, lo que varía es el conocimiento que tiene el niño. La misma actividad se puede graduar en dificultad para que sea significativa”.

Consultada por actividades para niños entre primero y tercero básico, Lincovil explica que, para días fríos o lluviosos, los juegos de mesa son una buena alternativa. “Generan espacios de socialización, trabajo en equipo y permiten involucrarte con la familia”.

Otra buena idea, dice, es escribir una carta a un ser querido. “Puede ser en el computador, pero rescataría que fuera a mano. Un niño que le escribe una carta al abuelo puede aprender cómo transmitir un mensaje, la estructura de una carta, va a potenciar el desarrollo del lenguaje escrito y además fortalecerá el vínculo, el apego”.

Distintas habilidades

Ver una película en familia -actividad que también está en la lista del español-, es otra que sirve para aprender. “Genera espacios de conversación. Por ejemplo, ver ‘Intensamente’ nos puede ayudar a hablar del desarrollo de emociones: preguntarle al niño cómo reaccionan sus compañeros ante ciertos problemas, o cómo moderar las emociones cuando me siento enojado. Este tipo de películas puede tener un aprendizaje oculto, no es que tengan que responder un cuestionario después de ver la película, se trata de aprender cosas sin darse cuenta”.

Jugar con los niños del barrio ayuda a socializar y a saber cómo reaccionar ante gente que no se conoce; cocinar permite trabajar las fracciones y los juegos tradicionales, como el luche, pueden potenciar otros aprendizajes: “El luche permite rescatar el patrimonio de Chile, aprender cómo nació; pero también desarrolla la motricidad gruesa, algo en lo que estamos al debe debido a las pantallas. Además ayuda a acordar normas, ‘¿cómo lo vamos a jugar?’. También refuerza el concepto de números y las nociones espaciales”.

Otro beneficio es que desarrolla la resolución de problemas: “Cuando se borra el luche, ¿qué hacemos?”.

“La vida cotidiana está llena de oportunidades de aprendizaje que pueden ser muy significativas para los niños, y las vacaciones son una excelente instancia para aprovechar estas oportunidades”, dice Valentina Romeu, académica de la Facultad de Educación de la U. Católica.

Para Romeu, las oportunidades de aprender están en las actividades sencillas. “Pedirles que te ayuden a escribir la lista del supermercado, clasificar las hojas que caen de los árboles (por tamaño o color, por ejemplo), buscar insectos; compartir tiempo y conversar con los abuelos, aprender de ellos, de su historia; hacer deporte en familia, disfrazarse con lo que tengan a mano para crear historias y personajes, ver fotografías de cuando eran más pequeños, aprender a reciclar, y tantas otras que les permitan involucrarse autónomamente en ellas y desplegar su creatividad”.

Cuidar una planta o ver cómo crecen semillas de poroto en distintos espacios de la casa son otras ideas que ayudan a desarrollar la curiosidad, el placer por la investigación y la paciencia.

Pero una de las actividades favoritas de Lincovil es construir cualquier cosa con cajas de cartón. “Estas cajas no tienen una forma en particular y potencia la imaginación. Una caja puede ser una casa, un negocio, un auto, puede tener múltiples funciones”.

Eso sí, más que “tareas” para las vacaciones, la educadora prefiere hablar de “sugerencias” para las vacaciones de invierno. “Son sugerencias para disfrutar y aprender. Pero no hay que olvidar que el ocio también es importante, y que en esos momentos los niños crean sus propias ideas de qué quieren hacer”.

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2018-07-09T10:51:21+00:00 julio, 2018|Noticias|0 Comments

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