El interés de los padres por sus hijos: un factor que marca la diferencia en el aprendizaje

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El interés de los padres por sus hijos: un factor que marca la diferencia en el aprendizaje

En una charla TED, Helen Pearson habla de uno de los estudios más largos que se han hecho sobre el desarrollo humano y hace énfasis en el rol que cumplen los padres en la forma como aprenden los niños y siguen determinado camino de vida.

Escrito por: Camila Londoño

junio 15, 2018

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TED

Durante los últimos 70 años científicos en Gran Bretaña han seguido a miles de niños a través de sus vidas en el marco de un impresionante estudio científico. Todo comenzó en 1946, sólo unos meses después de la Segunda Guerra Mundial. Los científicos, cuenta en su charla TED Helen Pearson, querían saber cómo era para una mujer tener un bebé en ese momento. Entonces llevaron a cabo una gran encuesta con madres y por ende se terminó haciendo un registro del nacimiento de casi cada bebé nacido en Inglaterra, Escocia y Gales en una semana (14.000 bebés). Las preguntas que hicieron en ese momento eran anticuadas, muy diferentes a las que se harían hoy e incluso absurdas. Les preguntaron cosas como: “Durante el embarazo, ¿recibió su ración adicional de medio litro de leche al día?” “¿Cuánto gastó en batas, corsés, camisones, bragas y sostenes?” e incluso, “¿quién cuidó a su esposo mientras estaba en la cama con el bebé?”

El estudio fue todo un éxito y por eso los científicos optaron por hacerlo de nuevo.

Registraron los nacimientos de miles de bebés nacidos en 1958 y miles más en 1970. Lo hicieron nuevamente a principios de la década de 1990, y de nuevo en el cambio de milenio. Desde entonces, más de 70.000 niños han participado en estos estudios a través de cinco generaciones y los científicos han seguido registrando más información sobre todas esas personas a lo largo de los años. “La cantidad de información recopilada sobre estas personas es muy alucinante. Incluye miles de cuestionarios impresos y terabytes de datos digitales. Los científicos también han construido un enorme banco de muestras de tejido, que incluye mechones de pelo, uñas, dientes de leche y ADN. Incluso han recogido 9000 placentas de algunos de los nacimientos. Todo este proyecto se ha vuelto único ya que ningún otro país en el mundo está rastreando generaciones de niños con todo este detalle. Estas son algunas de las personas mejor estudiadas del planeta, y los datos se han vuelto muy valiosos para los científicos, generando más de 6000 artículos académicos y libros”, explica Helen Pearson.

En su charla, Helen Pearson explica todo este contexto para centrarse específicamente en algunos hallazgos importantes relacionados con este estudio.

Para ella son los más importante, pues básicamente interpelan a lo personal y tiene que ver con cómo aplicamos la ciencia para educar mejor a los niños. Pero antes de explicar lo que puede ser útil, ella explica uno de los mensajes más importantes de este estudio: nacer en la pobreza o desventaja, marca un camino de vida mucho más complejo. Muchos niños en este estudio nacieron en familias pobres o en familias de la clase trabajadora con casas diminutas, entre otras cosas. Esos niños desfavorecidos han sido más propensos a tener casi siempre problemas con las notas, a empeorar en la escuela, a tener los peores trabajos y ganar menos dinero. Esos mismo niños que tuvieron un comienzo difícil también han tenido más probabilidades de tener una peor salud en la adultez; sobrepeso, presión arterial alta, memoria defectuosa y muerte prematura hacen parte de la lista de problemas a los que tienen que enfrentarse. Esto se relaciona con lo que sucede más adelante en la vida de los niños, pero hay algunos datos que demuestran que las diferencias también surgen a una edad temprana.

Por ejemplo, los niños (de sólo tres años) que crecían en la pobreza tenían casi un año de retraso con respecto a los niños más ricos en pruebas educativas. “Este tipo de diferencias se han visto una y otra vez a través de generaciones. Eso significa que las experiencias tempranas tienen una profunda influencia en la manera en que se desarrolla el resto de nuestras vidas. Y resolver por qué eso es así, es una de las preguntas más difíciles que enfrentamos hoy”, dice la conferencista.

A pesar de esto, hay otros datos del estudio que son más optimistas.

Aparentemente, no todos los niños que tienen un comienzo difícil terminan viviendo circunstancias complejas. De hecho, a muchos de ellos les va bien y esto se relaciona directamente con el impacto que tienen sus familias en ellos. En este estudio, los niños que tenían padres interesados con una ambición para su futuro, tenían más probabilidades de salir de ese comienzo difícil. Esto quiere decir que efectivamente, los padres y lo que hacen es realmente importante especialmente en los primeros años de vida.

“En un estudio, los científicos observaron unos 17.000 niños nacidos en 1970. Se examinaron todas las montañas de datos que habían recogido para entender qué permitió a los niños que habían tenido un comienzo difícil en la vida seguir y tener un buen rendimiento escolar, a pesar de todo. Es decir, quienes vencen los pronósticos”, Explica Helene en la charla. “Los datos mostraron que lo que más importaba sobre todas las cosas eran los padres. El compromiso y el interés de los padres ​​en esos primeros años de vida estaba estrechamente relacionado con que a los niños les fuera bien en la escuela más adelante. De hecho, cosas pequeñas que hacen los padres se asocian con buenos resultados para los niños. Hablando y escuchando a un niño, respondiendo a ellos cálidamente, enseñándoles las letras y los números, llevándolos a viajes y visitas. Leer a los niños todos los días también parece ser muy importante. En un estudio los niños cuyos padres les leían a diario a los cinco años y luego mostraban interés en su educación a los 10 años, eran significativamente menos propensos a estar en la pobreza a la edad de 30, que aquellos cuyos padres no hacían esas cosas”, agrega Pearson.

Con esto, Helene no quiere decir que las condiciones de pobreza no importen, pues si bien el rol de unos buenos padres es clave, ambos factores son determinantes. Eso significa que la pobreza efectivamente deja una cicatriz realmente duradera y significa que si queremos asegurar el éxito y el bienestar de la próxima generación, entonces esto es una prioridad al igual que una buena educación.

Pero entonces, ¿por qué es útil toda esta información?, ¿se puede hacer algo más allá de la pobreza para que los niños aprendan?

Como científica y periodista, Helen dice que lo clave de este estudio es tomar elementos de la ciencia para orientar la forma como educamos. En este caso, es tan simple como entender que darles la atención adecuada, hablar con ellos, demostrar interés por su futuro, cuidar sus horas de sueño y abrir tiempos de lectura puede marcar la diferencia. Pero, aunque este estudio que se ha realizado por años analiza lo que le sucede a miles de niños, no quiere decir que las respuestas para cada uno de ellos sean absolutas o únicas. Al final, dice Helen, es esencial entender que cada niño tiene sus necesidades y sigue su propio camino (muchas veces determinado por los genes que heredan). Entonces ¿qué es lo que deberíamos hacer? Entender lo que ellos necesitan y aplicar los aprendizajes que la ciencia deja según el contexto y el niño. Esto es aplicable tanto en la casa, como en la escuela. Ella, por ejemplo, explica que al invertir tanto tiempo analizando el estudio de niños británicos, dejó de pasar una buena cantidad de tiempo con sus hijos.

“Entonces en casa, introdujimos el tiempo para hablar… Ahora intento preguntarles qué hicieron en el día para demostrar que valoro lo que hacen en la escuela. Por supuesto, me aseguro de que siempre tengan un libro para leer. Les digo que soy ambiciosa con respecto a su futuro, y que creo que pueden ser felices y hacer grandes cosas”, dice Helen. “No sé si algo de eso marcará la diferencia, pero estoy bastante segura de que no les hará ningún daño, y podría incluso hacerles un bien. En definitiva, si queremos niños felices, todo lo que podemos hacer es escuchar la ciencia y, por supuesto, escuchar a nuestros propios hijos”.

Fuentes:

TED, Helen Pearson.

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2018-06-15T13:01:42+00:00 junio, 2018|Padres y apoderados|1 Comment

One Comment

  1. MARIA LUISA junio 26, 2018 at junio, 2018

    EXCELENTE , LOS PADRE MERECE ESTAR EMPADADO DE INFORMACION DE METODOS YHERAMIENTAS DE ACERCAMIENTO PARA LA APLICACION DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS.

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