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  • Profesores estrenan métodos de enseñanza para motivar a estudiantes

    Es habitual que los niños no sientan suficientes motivaciones para asistir al colegio. Sin embargo, hay profesores que están cambiando esa realidad.

    Se trata de docentes que ocupan todo su ingenio y renuevan sus métodos de enseñanza para motivar a los alumnos a aprender.

    Uno de los casos es el de Constanza Quintana, una joven profesora que pone énfasis en que sus estudiantes salgan de la sala de clases con todas las dudas resueltas.

    Quintana asegura que ella fue una “estudiante invisible”, que nunca tuvo clases estimulantes y tampoco los profesores la instaban a participar. Dice que en su aula eso nunca ocurrirá.

    Otro caso es el de Bastián, un profesor de inglés de 25 años, que trabaja con guitarra en mano para enseñar en El Bosque. Asegura que la música se ha convertido en su aliada para sembrar la semilla de los idiomas entre sus alumnos.

Profesores estrenan métodos de enseñanza para motivar a estudiantes

2017-08-11T10:45:03+00:00 Agosto, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

Música, concursos y acompañamiento personalizado son algunos de los recursos que utilizan estos docentes a la hora de enseñar.

  • “Los estudiantes deben aprender a seguir aprendiendo”

    Las competencias socioemocionales se han convertido en un tema de agenda. Es por eso que varios expertos como Alejandro Adler, director de Educación Internacional del Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pensilvania, recomiendan potenciarlas.

    La educación se ha convertido en la semilla de la esperanza para reconstruir el país. Es por eso que en tiempos del Posacuerdo, el acceso a una formación de calidad es la oportunidad fundamental para garantizar una paz sostenible que asegure un proyecto de vida digno para todos los colombianos.

    Bajo esta premisa de construir el ciudadano que queremos para que enfrente este nuevo contexto, Semana Educación celebrará la Cumbre Líderes por la Educación 2017, el evento más importante del sector educativo.

    La Cumbre tendrá lugar los días 20 y 21 de septiembre en el Cubo de Colsubsidio en Bogotá y contará con la participación de expertos nacionales e internacionales que debatirán sobre el estado de la educación en el país y en el mundo.

    Uno de los exponentes más reconocidos es Alejandro Adler, director de Educación Internacional del Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pensilvania. Originario de México, Adler es licenciado en Psicología y en Economía, y tiene una maestría y un doctorado en Psicología, todos de la Universidad de Pensilvania. Actualmente es uno de los 60 miembros del Grupo Internacional de Expertos en Bienestar de las Naciones Unidas – un grupo de expertos internacionales de distintas disciplinas que trabajan con las Naciones Unidas para implementar un nuevo paradigma de desarrollo basado en el bienestar.

    El experto trabaja con los gobiernos de Bután, Nepal, India, México, Perú, Emiratos Árabes Unidos, Australia, Jordania y Colombia, entre otros, y sus proyectos infunden en los currículos escolares de estos países habilidades para la vida basadas en la psicología positiva. Además, miden el impacto que tienen estos programas en el bienestar de los jóvenes, en su desempeño académico y en otros resultados positivos de vida. De acuerdo con Adler, “para disfrutar de una Colombia que florece hay que plantar las semillas de la educación positiva”.

    Semana Educación lo entrevistó para conocer más sobre la importancia de las habilidades socioemocionales y la educación positiva.

    Semana Educación (S.E.): ¿Qué es la educación positiva y cómo puede contribuir al desarrollo de futuros ciudadanos?
    Alejandro Adler (A.A.): Es un modelo que enseña las habilidades para la vida y el bienestar, junto con el desempeño académico tradicional como las matemáticas, las ciencias, la alfabetización, y demás disciplinas. Esta formación integral permite que cada individuo se desarrolle a su máximo potencial, y por ende que la sociedad entera florezca. En un mundo como el de hoy, ha nacido la necesidad de tener ciudadanos con valores, actitudes, habilidades y el conocimiento para tomar las mejores decisiones para sus propias vidas y para la sociedad entera. La última década de estudios nos han revelado que las habilidades para la vida y el desempeño académico no son mutuamente excluyentes, todo lo contrario: el bienestar potencia el desempeño académico y, eventualmente, el laboral. Y no sólo eso, sino que las habilidades para la vida incrementan el bienestar integral del ser humano y promueven comportamientos prosociales, mejor salud física, y mayor civismo en general. En conclusión, podemos decir que buenos ciudadanos crean el terreno fértil para una sociedad civil y educada.

    S.E.: ¿Por qué es tan importante apostarle al desarrollo de competencias blandas y habilidades socioemocionales ahora?
    A.A.: El mundo está cambiando a un ritmo vertiginoso que no tiene precedentes. Además, la mayoría del conocimiento que tenemos hoy será obsoleto dentro de diez años. Lo que nunca será obsoleto es el repertorio de las habilidades para la vida que lleva cada persona, que incluyen las habilidades sociales y las emocionales junto con las cognitivas. Lo esencial es que los estudiantes de hoy aprendan siempre a seguir aprendiendo a través del pensamiento crítico, de la resolución de problemas, de la innovación, del liderazgo y demás habilidades, adaptándose a un mundo que seguirá cambiando a un ritmo cada vez más acelerado. Necesitamos un paradigma educativo que se complemente con la fomentación de habilidades para la vida entera.

    S.E.: Décadas de investigación han permitido identificar qué habilidades para la vida contribuyen a incrementar el desempeño académico. Son famosos los ejemplos de países como Bután. ¿Cómo podemos aplicar la metodología de la educación positiva en Colombia?
    A.A.: Algo que nos han enseñado décadas de estudios de la psicología cultural es que los humanos de distintas culturas tienen más en común de lo que los distingue. En otras palabras, los humanos son humanos, independientemente de que estén en Bután o en Colombia. Por supuesto que es absolutamente esencial adaptar cualquier programa o intervención al contexto y a la cultura local, pero las habilidades para la vida plena y para la mejora del desempeño académico han resultado ser las mismas, ya sea en Bután, en México, en Dinamarca o en Colombia. Lo que cambia es el embalaje de estas habilidades universales y perennes. Mientras que las habilidades para la vida y para el éxito académico y profesional – como la comunicación efectiva, la resiliencia, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la gratitud, y demás – son las mismas alrededor del mundo, la manera en cómo se enseñan y cómo se aprenden varía, pues tienen que resonar con el contexto y la cultura local para que tenga relevancia en la vida de los estudiantes y que tenga sentido dentro de su manera de entender el mundo.

    S.E.: El tema de la resiliencia es muy significativo para el contexto en Colombia. ¿Cómo hablar de resiliencia en la educación para poderla implementar?
    A.A.: Durante los últimos 20 años hemos visto que la resiliencia le permite, de un lado del espectro, a jóvenes afortunados a enfrentar los desafíos de la vida con mayor sabiduría, y del otro lado, a jóvenes que han salido de conflictos armados a reintegrarse de manera exitosa en la sociedad, previniendo su reclutamiento futuro por grupos armados. La resiliencia es la capacidad de poder enfrentar los desafíos de la vida y de poder rebotar de ellos. Esto aplica a un desafío tan cotidiano como un desacuerdo con un amigo, hasta algo tan traumático como estar expuesto a la guerra durante años. Afortunadamente, existen habilidades cognitivas, emocionales y conductuales que incrementan la resiliencia del individuo y de la sociedad, y estas se pueden enseñar y aprender a cualquier edad. Ya que todo ser humano va a enfrentar desafíos en su vida, es esencial que la resiliencia, junto con las demás habilidades esenciales para la vida, se enseñe con la misma seriedad que la que se le da a las matemáticas, a las ciencias y a las demás materias académicas en los colegios. Nuestros estudios han encontrado que cuando a las personas se les enseña cómo volverse más resiliente, una proporción mayor de la gente que sufre un trauma logran capitalizar su experiencia y crecer a partir de ella. El crecimiento postraumático se da con mayor incidencia en jóvenes adolescentes que aprenden las habilidades cognitivas, emocionales y conductuales de la resiliencia.

    S.E.: Las habilidades para la vida no son elementos que se puedan evaluar en una prueba como las Matemáticas o el Lenguaje. ¿Cómo sabemos que lo estamos haciendo bien?
    A.A.: Afortunadamente décadas de estudios científicos nos han brindado instrumentos de medición que nos permiten medir las habilidades para la vida con el mismo rigor que las matemáticas o la alfabetización. Con validación en distintas poblaciones a nivel global, existen instrumentos conductuales, de observación y de auto-reporte con propiedades psicométricas confiables que nos permiten definir, medir, cultivar y evaluar el cambio de las habilidades para la vida.

    Un ejemplo conductual de la habilidad de la auto-regulación de un niño pequeño, por ejemplo, es decirle que puede comerse un dulce que le gusta mucho ahora o esperar un rato y recibir dos, en vez. La cantidad de tiempo antes de que el niño se come el dulce que tiene en frente es una medición objetiva de su auto-regulación. Y este dato aparentemente tan simple predice elementos como desempeño académico, la probabilidad de que una persona se divorcie años después, el éxito profesional y demás resultados positivos de la vida. Cada habilidad tiene instrumentos de medición análogos a este.

    S.E.: Si se llega a implementar con éxito este tipo de educación, ¿cómo ve a Colombia en 30 años?
    A.A.: Si Colombia decide invertir en la formación integral de sus niños y jóvenes puede esperar gozar de los mismos frutos que otros países que han implementado este modelo de educación han disfrutado ya: una sociedad más productiva, cívica y contenta y con individuos que disfruten de vidas más plenas, con sentido y propósito; una cultura rica, diversa, inclusiva, vibrante, e importantemente en el contexto específico de Colombia, una paz realmente inclusiva y duradera. Para disfrutar de una Colombia que florezca a su máximo potencial, hay que plantar las semillas fértiles necesarias y estas radican en la educación positiva y requieren de un compromiso incondicional a nivel de política pública y a nivel de cada ciudadano.

“Los estudiantes deben aprender a seguir aprendiendo”

2017-08-10T11:39:46+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

¿Cuál es la importancia de trabajar las competencias socioemocionales en el sistema escolar? Descúbrelo en la siguiente nota de Semana Educación.

  • Preescolares en libertad

    Centros de educación infantil en Alemania, Estados Unidos, Corea y Japón proliferan siguiendo la filosofía pedagógica escandinava de una crianza inmersa en la naturaleza. Aquí, una periodista extranjera observa un día en un Waldkita -jardín preescolar en el bosque- en pleno invierno berlinés.

    Una mañana de febrero, veinte preescolares se reúnen en un parque municipal de Pankow, un suburbio al norte de Berlín. El cielo está gris, pero los niños tienen las mejillas y el ánimo relucientes. Corren en círculos y gritan de emoción, dándose tumbos en el piso de tierra congelado. Sus padres sonríen con aire ausente, mientras toman café en tazas metálicas.

    ¡Cucku! ¡Cucku! Al escuchar el sonido de un pájaro, perfectamente imitado en voz alta por un hombre de unos 40 años llamado Picco Peters, los niños se reúnen en un círculo. Se escucha una animada ronda de canciones en inglés y alemán. Luego, los niños mayores, de tres a seis años, se encaminan hacia un paradero de bus cercano a un huerto comunal. Los más pequeños se quedan en el parque. Una mujer llamada Christa Baule dirige al grupo que partió, llevando una mochila donde carga una rama de un metro de largo que asoma peligrosamente. Peters va al final del grupo. Los niños continúan hablando hasta que llega el bus. A los diez minutos, se bajan en la entrada de un parque público y entran corriendo como locos.

    El jardín infantil Robin Hood, que abrió en 2005, es uno de los más de mil 500 waldkitas o jardines en el bosque que hay en Alemania. Solo Berlín tiene unos veinte. La mayoría abrió en los últimos quince años y usualmente se encuentran en parques urbanos, donde hay estructuras simples que sirven para acogerlos. Otros, como Robin Hood, se sirven del transporte local para llevar a los niños hasta el bosque, donde pasan el día, independiente de cómo esté el clima. Los juguetes: son reemplazados por ramas, rocas y hojas.

    Varios expertos avalan este tipo de enseñanza. En 2003, Peter Häfner, doctor de la Universidad de Heidelberg, dio una disertación en la que aseguró que los graduados de estos jardines infantiles insertos en los bosques crecen con una clara ventaja sobre sus pares que van a jardines corrientes en Alemania. Como adultos, dijo, muestran mejores cualidades cognitivas y habilidades físicas, así como una mayor creatividad y desarrollo social. Libros como ‘Último niño en los bosques’, donde en 2005 el periodista estadounidense Richard Louv acuñó el término del ‘mal del déficit de naturaleza’, o ‘La Guía Coyote para conectar con la naturaleza’ de Jon Young, Ellen Haas y Evan McGown, son citados frecuentemente por los organizadores de Robin Hood. Otro libro, ‘Parque Salvaje’ de Amy Fusselman, fue inspirado en una visita a un parque de aventuras en Tokio.

    La filosofía pedagógica detrás de los waldkitas, que privilegia el juego al aire libre y el aprendizaje medio ambiental, proviene de Escandinavia. Pero los orígenes no germanos de esta tendencia sorprenden un poco: no hay nada más alemán que un jardín infantil estatal que funciona en un bosque. Alemania tiene el triple de áreas protegidas que Estados Unidos, en proporción a sus respectivos tamaños. Esto ilustra la importancia que le otorga a la naturaleza y su rol en la salud física y mental de sus ciudadanos.

    Menos peleas, más inclusión

    Después de llegar, los niños se ponen a correr en una gran extensión de terreno. Algunos saltan, otros arrastran leños cerca de un pantano. La mayoría chupa vegetales y hojas. En Robin Hood, los chicos juegan en libertad y tienen permiso para desaparecer de la vista de sus cuidadores, pero tienen que hacerse oír. Claro que si escuchan “Cucku”, la orden es aparecerse de inmediato y formar una ordenada fila.

    -La falta de juguetes significa que hay menos peleas y más inclusión- explicó Peters. -Se dan cuenta de que necesitan a sus amigos si quieren jugar.

    Cuando llega la hora del desayuno, los niños tienen sus uñas negras con tierra y, aunque hace mucho frío, no se quejan. Ordenan sus mochilas y van al baño calladamente, sin ayuda de nadie. Después, cada uno contribuye con un pequeño contenedor plástico con fruta y alimentos frescos. Todo se ordena en círculos, como en un mandala. Baule les había dado la idea de “arreglar el desayuno bonito” y así lo hicieron. El resultado fue tan hermoso como se vería en un restaurante.

    Como cada mañana, desayunan en silencio. Uno de sus profesores les dijo hace meses que así era muy probable que el grupo atrajera a uno o varios ciervos. Si no, por lo menos podrían escuchar el canto de los pájaros. Al terminar, se van a internarse en el bosque.

    Los walkitas son un fenómeno extendido. Hay algunos en Estados Unidos y también en Inglaterra, Japón y Corea del Sur, países donde la educación es por lo general muy estricta. Su fama ha crecido a través del boca a boca de los padres. Y en Alemania, no es una opción que interese solo a las familias ricas o excéntricas: como todos los jardines infantiles en Berlín, Robin Hood tiene apoyo estatal para niños de 2 a 6 años. Los de Nueva York cuestan, como mínimo, 40 mil dólares anuales.

    Al final del día, a pesar del frío y de haber estado al aire libre durante cinco horas y media, nadie parece apurado por entrar a un recinto cerrado. Solo yo. Al volver al edificio modesto de Robin Hood, los pequeños patean sus botas y arrojan lejos sus parkas de nieve. Su volumen de voz baja un sesenta por ciento. Se sientan a comer ensalada y polenta en una mesa larga. ¿El postre? Un vaso de jugo de sauco, que ellos mismos habían cosechado en el verano.

    Después de almuerzo, Baule saca un álbum con fotos de los niños en años pasados. Algunos se acercan, curiosos, a ver cómo se veían cuando eran guaguas.

    La habitación, llena de cojines y libros, está tranquila. Todos se ven tranquilos y felices. Los infantes serán recogidos en una hora más. *

    Los niños de los jardines en el bosque no tienen juguetes. Juegan con ramas, rocas y hojas y ruedan, felices, por colinas de tierra.

Preescolares en libertad

2017-08-09T11:29:40+00:00 Agosto, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|

"Jardines infantiles en bosques", una nueva tendencia que nos invita a repensar el sistema educativo y el uso de la naturaleza como recurso pedagógico.

  • Las charlas TED entran al colegio para fomentar el pensamiento crítico y el debate

    Hace cuatro años, la organización estadounidense decidió crear una plataforma global que invita a escolares de entre 8 y 18 años a formar clubes de conversación basados en su modelo de charlas cortas. Hoy son cerca de 4 mil las instituciones que lo aplican.

    Thiago cree que es importante hablar del daño que causa el uso excesivo de antibióticos en la sociedad, Arie pasa el día imaginando cómo sería un futuro en el que la energía solo dependa del sol e India piensa que es un poco raro que algunas mujeres afroamericanas sientan vergüenza de lucir su pelo al natural. Los tres jóvenes -provenientes de Brasil, Indonesia y Estados Unidos- son parte de los 10 alumnos que a mediados de junio viajaron hasta Nueva York para conversar sobre este y otros temas.

    Hasta ahí llegaron para participar en la semana TED-Ed, cinco días dedicados a compartir ideas interesantes entre escolares de enseñanza básica y media de todo el mundo. Justamente, difundir ideas que valen la pena ( worth spreading ) es el lema de las charlas TED, conferencias de menos de 18 minutos en las que una persona habla a una audiencia sobre algo que le apasiona. Estos discursos se graban y se comparten a través de una serie de plataformas en la web.

    Las charlas TED-Ed siguen este modelo, enfocándose de forma específica en temas de educación y juventud. Hace cuatro años y ante el éxito que estaban teniendo entre la población joven, el equipo detrás de TED decidió crear clubes escolares centrados en enseñar a niños de todo el mundo a compartir sus ideas de forma clara, concisa y entretenida. Para ello crearon un sitio web ( https://ed.ted.com/clubs ) en el que invitaban a escolares de entre 8 y 18 años a reunirse con otros compañeros, discutir sobre distintos temas que les interesaran y más tarde grabarse hablando de forma crítica al respecto. Todo esto bajo la guía constante de especialistas de la organización, quienes desde Estados Unidos entregan pautas virtuales respecto del avance logrado.

    “Seguimos un currículum diseñado especialmente por TED, que en nuestro caso está calculado en 14 sesiones. En cada una realizamos una exploración donde los alumnos indagan en temas que les motivan y reflexionan sobre ellos. El programa está muy bien diseñado; recibimos asesoría grupal a través de videoconferencia y también estamos conectados por correo y redes sociales”, comenta Paula Neill, rectora del colegio Almondale Lomas de Concepción, uno de ocho establecimientos chilenos que han optado por crear un TED-Ed Club en el país. En su caso, está a cargo de la profesora Daniela Kattan y en él participan 14 jóvenes de 1° y 2° medio, quienes se quedan los jueves después de clases a conversar.

    Conectados

    Los TED-Ed Clubs son alrededor de 4 mil a nivel mundial, comenta a “El Mercurio” la directora del programa, Ashley Kolaya. “Cada club sube a internet los videos de sus alumnos. Una vez recibidos, mi equipo se dedica a revisar cada charla con el objetivo de destacar algunas en nuestro boletín informativo, en el canal oficial de YouTube o para invitar algunos niños a participar en la semana TED-Ed”.

    Por ahora se han desarrollado solo dos semanas TED-Ed; la primera en diciembre de 2016 y la más reciente hace unos días, en el encuentro donde participaron Thiago, Arie e India, entre otros jóvenes. “Surgieron una variedad increíble de temas, entre ellos los límites éticos de la inteligencia artificial, los héroes del día a día, qué tan factible es erradicar la contaminación de los océanos o cómo lidiar con el trastorno de déficit de atención”, indica Kolaya.

    “Las ideas de los alumnos son muy buenas. Dan a conocer su punto de vista personal acerca de temas tan diversos como el aumento del contagio del VIH en adolescentes por culpa de la falta de comunicación con sus padres, los perros como compañeros de vida o la importancia de tener una tarjeta de memoria universal”, ejemplifica Luis Morales, profesor de inglés del colegio San Ignacio Alonso Ovalle y docente a cargo del TED-Ed Club de ese establecimiento. Desde este año, sus ocho miembros se reúnen todos los martes después de clases.

    “Como profesor de inglés, encontré que esta era una oportunidad tremenda para la práctica del idioma”, comenta Morales.

    Lo mismo piensan desde la organización TED, que también prioriza que los escolares sean capaces de debatir y expresar su punto de vista a través de argumentos fundamentados, una de las habilidades del siglo XXI a las que apuntan entidades como la OCDE y la Unesco.

    En el colegio y con la ayuda de este taller extracurricular en particular, “instamos a los alumnos a pensar en forma creativa y participar en actividades que los conectan con pares del exterior”, agrega Paula Neill. “Pronto participaremos en nuestro primer Connect Week, que es un espacio donde se juntan TED-Ed Clubs de diferentes partes del mundo para conversar e intercambiar experiencias”.

Las charlas TED entran al colegio para fomentar el pensamiento crítico y el debate

2017-08-07T14:38:08+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

Ocho establecimientos chilenos ya aplican el formato que puede ser utilizado para prácticar inglés, desarrollar habilidades sociales y potenciar diversos contenidos.

  • El futuro de la escuela: ¿Más tecnología y menos docentes?

    Informes internacionales pronostican un importante cambio de rumbo en la educación para los próximos 25 años; qué dicen los especialistas argentinos.

    Acceso pleno a la educación , menos docentes, más tecnología, redes sociales más sofisticadas, clases personalizadas, realidad virtual, materias flexibles, formación continua que no culminará con la graduación en el nivel superior, alumnos obligados a ser mínimamente bilingües, aulas con otro formato donde las hileras de bancos desaparecerán…. Estos son algunos de los cambio que varias investigaciones internacionales conciben como parte vital de la escuela dentro de 25 años.

    Según lo señala un informe de la Organización Getting Smart, dedicada a estudiar temas relacionados con la educación,en 2035 el acceso a la misma será más sencillo gracias a las tecnologías móviles y al crecimiento masivo de los puntos de conectividad que cubrirán todos los núcleos poblacionales, aún los más alejados. La investigación muestra que las habilidades básicas de la educación como sumar, restar y leer ya comenzaron a evolucionar y dentro de dos décadas, al menos en los países más desarrollados, pasarán a ser la gestión de proyectos, la colaboración y el dominio de, al menos, dos o tres idiomas.

    Otra guía para imaginar la escuela del futuro se puede encontrar en el Observatorio de Tendencias Coolhunting Community, que presentó a principios de este año un informe titulado “10 Tendencias en Educación”. La primera de las tendencias habla de “empoderar a los alumnos”, con el objetivo de estimular su talento y su vocación. Otra, el desarrollo de la actividad física. Y aparece en el futuro la meditación como una novedad escolar. También la tecnología se hace presente varias veces en estas tendencias al señalar que la escuela del futuro creará plataformas virtuales donde alumnos, docentes y padres estarán conectados de modo permanente. Dentro de estas tendencias aparece la llamada “gamificación educativa”, que llegará para quedarse con mucha fuerza y consistirá en implementar juegos en el aula con premios y recompensas con el fin de dinamizar el aprendizaje y afianzar los conocimientos.

    ¿Qué pasará en la Argentina?

    “Estamos seguros de que, dentro de 25 años, las escuelas argentinas van desarrollar estructuras mucho más flexibles”, dice a LA NACIONSoledad Acuña, ministra de educación de la Ciudad de Buenos Aires, y agrega: “Más flexibles respecto a la sociedad, es decir que tendrán mayor capacidad para adaptarse a los cambios y ofrecerán respuestas a las necesidades tanto del mercado del trabajo como del mercado laboral, acompañando los valores que la sociedad le va imprimiendo. Pero también escuelas más flexibles respecto a los estudiantes, porque van a tener perspectivas mucho más personalizadas en relación al potencial y a los intereses de cada uno”.

    “No creo que sea tan distinta a la actual. Tiene que ser una escuela que contenga a los chicos, que les dé un marco sano y democrático de crecimiento y les enseñe saberes básicos”, dice Gustavo Iaies, especialista educación, y añade: “Me imagino una escuela ordenada, con maestros y directores más respetados por chicos y padres y más ajustados en sus intervenciones. Es una escuela que tiene que garantizar que esos aprendizajes básicos los adquieran todos, para poder indagar e innovar en el mundo en el que deberán vivir y desarrollarse después”.

    “Dependerá mucho de la capacidad del Estado de impulsar políticas educativas con financiamiento, creatividad y retroalimentación con el sistema”, señala por su parte Axel Rivas, co-director -del Programa de Educación del Cippec.”Para que las brechas entre lo público y lo privado no se expandan, es clave el rol del Estado en la creación de ecosistemas de innovación dentro del sector público y el desarrollo de una plataforma estatal de contenidos digitales llenos de posibilidades, creatividad y belleza. Hay que aprovechar las posibilidades de llegar a todos desde lo público”, remarca.

    “Uno de los desafíos de la escuela en los próximos años es que los chicos puedan seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida y puedan ir adaptándose a los cambios enormes que la velocidad de la tecnología nos va imprimiendo. Nos imaginamos una escuela provocadora de talentos”, reafirma Acuña.

    ¿Las nuevas tecnologías cambiarán la escuela argentina?

    Según estos informes, la tecnología cambiará todo. Hoy ya existen muchas aplicaciones y dispositivos educativos que permiten crear nuevas experiencias educativas. Se cree que en el futuro existirán recursos en el aula, como por ejemplo la realidad virtual. Así el alumno podría caminar virtualmente por un museo, cruzar un puente, recrear un hecho histórico o ver presentaciones en 3D. Los videos, sonidos y textos interactivos formarían parte de las herramientas de aprendizaje.

    Vera Rexach, Especialista en TIC y Educación de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), no cree que la tecnología cambie demasiado en la educación argentina en 25 años. “Tampoco lo hará en otros países. No es solo cuestión de tecnologías digitales: las escuelas, como todas las instituciones arraigadas, cambian a ritmos más lentos, lo que no es indicador de inmovilidad, sino de dinámicas diferentes”, expresa.

    Rexach recuerda otros informes internacionales que analizaron el impacto de tecnologías emergentes en educación. “En ellos se viene hablando hace un buen tiempo de cuestiones como gamificación y videojuegos en el aula, realidad virtual, robótica, impresión 3D, flipped classroom. Se preveía que para 2014-2015 estas tendencias estarían más o menos integradas en las currículas escolares, y si bien algunos de esos conceptos nos parecen conocidos, no podemos decir que son lo usual en la mayoría de las escuelas”, argumenta la especialista.

    “La tecnología obviamente va a estar mucho más presente, pero no como un fin sino que tendrá que ser un mediador del proceso de aprendizaje, una herramienta para aprender. El lenguaje de la programación va a ser el segundo idioma natural y los campus virtuales y las plataformas interactivas serán las organizadoras del proceso de aprendizaje”, sostiene la ministra Acuña.

    ¿La tecnología reemplazará a los docentes?

    “No. Las escuelas tendrán la misma cantidad o más docentes pero con otro rol, con un perfil de guía o de facilitadores de los procesos de aprendizaje. Estarán enfocadas más en las capacidades que en los contenidos curriculares, no tantas asignaturas en compartimentos estancos sino más bien en áreas de conocimientos relacionadas y donde los docentes tendrán un rol de tutores o facilitadores de los procesos de aprendizaje”, concluye la ministra porteña.

    “No debería reemplazarlos”, señala, en tanto, el ex ministro de educación Andrés Delich.”Desde hace siglos que los chicos aprenden conocimientos transmitidos por adultos preparados. Luego comenzó a reunirse un grupo básico de esos conocimientos y a agruparlos en lo que conocemos como currícula. La fórmula docentes-currícula se mantuvo y resistió a todos los cambios a los largo del tiempo. ¿Por qué deberían ser reemplazados ahora? Sí se va a modificar y a adaptar su rol a la nueva era”, asevera.

    El futuro llegó hace rato

    Según las investigaciones citadas, la relación entre los maestros y las familias será más intensa en el futuro con la utilización de aplicaciones y redes sociales más sofisticadas.

    Este modelo de comunicación moderna ya cuenta con algunas experiencias en algunas escuelas privadas de nuestro país y está pronto a llegar a las escuelas públicas. “En dos meses lanzaremos una APP Para Familias”, cuenta a LA NACION Diego Meirino, subsecretario de planeamiento e innovación educativa porteño, y detalla: “Los padres podrán bajar esa APP que les permitirá desde su celular seguir y conocer desde el presentismo hasta las notas que obtienen sus hijos y sus tareas. Y contarán también con un sistema de alertas y un muro para interactuar con los docentes”.

    Para Meirino no se trata de renunciar al contacto personal entre los padres y los docentes, que define como “ideal”, pero cree que hay que generar otras vías de contacto. “En muchos casos y por distintas razones, a los docentes les cuesta mucho reunir a todos los padres”, asegura.

    Las nuevas tendencias disparan los primeros desafíos para la escuela

    “Algunas tendencias empiezan a combinar el uso de las plataformas adaptativas con inteligencia artificial y la gamificación, como incentivos para el aprendizaje con gratificación inmediata. Algo parecido a los videojuegos. Esta tendencia será tentadora, pero peligrosa. Puede llevarnos a extender el aprendizaje a toda hora del día pero difícilmente desemboque en capacidades críticas de reflexión histórica, social y científica sobre el mundo. Puede generar sujetos más especializados, pero me cuesta pensar en este modelo formando ciudadanos críticos y comprometidos”, advierte Axel Rivas.

    Vera Rexach señala que uno de los primeros desafíos “será entender que los cambios serán de abajo hacia arriba”. En ese sentido describe algunos retos a tener en cuenta, como “la portabilidad, las tecnologías móviles en los bolsillos y mochilas de los estudiantes, las tendencias hacia una cultura más colaborativa, la necesidad de rediseñar los espacios para nuevas infancias y nuevas juventudes, la posibilidad de utilizar inteligentemente las analíticas de datos, el convencimiento de que un aprendizaje profundo será más beneficioso y conveniente que uno puntual y basado en la aprobación de exámenes”.

    “No será la tecnología la que transforme la escuela. Será la sociedad, seremos todos”, finaliza la especialista.

El futuro de la escuela: ¿Más tecnología y menos docentes?

2017-08-04T11:11:09+00:00 Agosto, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar, Padres y apoderados|

¿Cómo será la educación en la Argentina y el mundo dentro de 25 años? Te invitamos reflexionar de este interesante tema a través de la siguiente nota realizada por La Nación.

  • La llegada del cambio climático a la sala de clases aportará a la reflexión de los alumnos

    Temas científicos, económicos y hasta históricos es posible abordar cuando se discute sobre el cuidado del medio ambiente y la explotación de recursos naturales. El gran desafío es que un tópico tan dinámico como este requiere la capacitación permanente de los profesores.

    La liberación de dióxido de carbono a la atmósfera es una de las principales consecuencias de la deforestación, lo que supone un problema considerando que este es uno de los gases responsables del efecto invernadero: a mayor tala de árboles, más se intensifica el calentamiento global. Así les explicó el profesor Patricio Acuña a sus alumnos de 1° medio del Colegio Nocedal de La Pintana que durante el semestre, en clases de Tecnología, trabajarían creando dispositivos que ayudaran a mitigar los efectos del cambio climático.

    Discutiendo ideas entre todos, acordaron crear un sistema que permitiera a los árboles crecer más fuertes. “Muchos buscan mitigar la deforestación plantando árboles, pero en ocasiones esto no se monitorea y los nuevos brotes terminan secándose. Por eso se nos ocurrió crear un dispositivo que ayude a mantenerlos hidratados”, comenta Acuña respecto del proyecto. Se trata de un sistema de riego automático por goteo que va directamente a la raíz de la planta y que se controla a través de una bomba que funciona usando energía solar.

    El objetivo final es que los alumnos trabajen en habilidades asociadas al ramo -conocimientos de robótica, por ejemplo-, mientras al mismo tiempo se instruyen y actúan para combatir el cambio climático, un tema del que el 40% de los niños del mundo no tiene conocimientos básicos, según datos de la Unesco.

    Científicos y el Papa

    Así como el Colegio Nocedal, son varios los establecimientos que para revertir esta situación de a poco han ido incorporando el tema del cambio climático en la sala de clases. De ser aprobado por el Consejo Nacional de Educación -organismo que actualmente evalúa la propuesta-, se espera que para 2019 todos los colegios de Chile lo hagan, tras el anuncio que hizo esta semana la Presidenta Bachelet de que la temática se incorporaría a las mallas curriculares de enseñanza básica y media.

    La propuesta plantea que temas como la fragilidad del medio ambiente y la explotación de recursos naturales se aborden en Ciencias, Educación Ciudadana e Historia, además de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

    “La presencia de temas ambientales y desastres socionaturales fue valorada en las jornadas de reflexión, jornadas de expertos y consulta en línea abierta a la comunidad que se realizaron durante el proceso de Consulta Pública”, comenta Alejandra Arratia, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación respecto del proceso para armar las nuevas Bases Curriculares de 3° y 4° medio. “En términos generales, se puede destacar que los estudiantes que participaron valoran la incorporación de aspectos y temáticas vinculadas con los desafíos que enfrenta la sociedad actual, entre los cuales este es por cierto un aspecto muy relevante”, indica.

    Arratia explica que esta nueva temática va más allá de la mera comprensión de conceptos y fenómenos aislados y más bien se orienta “a que los estudiantes puedan comprender los desafíos de la sustentabilidad medioambiental desde una perspectiva interdisciplinaria, que les permita integrar conocimientos de distintas disciplinas para comprenderlos y poder tomar decisiones informadas con el fin de proponer soluciones tendientes a mitigar los efectos del calentamiento global y prevenir su aceleramiento”.

    A Luis Flores, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica y profesor que encabeza el Pacto Mundial de Jóvenes Estudiantes por el Clima -proyecto que se ejecuta en 20 países y que en 2015 llevó las propuestas de estudiantes de todo el mundo a la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático en París-, la idea de fomentar las habilidades de razonamiento usando temáticas ligadas al fenómeno le parece acertada.

    “Este es un tema transversal, que incluye también otras disciplinas como la economía o la historia. El modo como estamos produciendo en el planeta lo tocan desde grandes científicos hasta el Papa. Plantea un escenario favorable a la discusión; se puede, por ejemplo, comentar por qué personas como Donald Trump lo niegan”, indica.

    Mauricio Molina, ingeniero civil oceánico y académico de la Universidad de Valparaíso, cree que esta también es una oportunidad para abordar los riesgos y amenazas naturales del país. Aprender sobre aluviones, incendios forestales o marejadas es una forma de que a futuro los jóvenes no caigan en conductas peligrosas como construir “casas en lechos de ríos; cuerpos de bomberos, hospitales o colegios en zonas de inundación por tsunami , aluviones o crecidas; construcciones muy cerca del mar o poblaciones conectadas con bosques en incendios forestales”.

    Contenido dinámico

    Para sacar provecho de la nueva incorporación curricular, instruir a los docentes es prioritario. “Una de las acciones del primer plan de acción nacional de cambio climático 2008-2012 fue capacitar a 600 profesores de la Región Metropolitana, pero no es suficiente”, comenta Paulina Aldunce, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2. Otra de sus preocupaciones es que el contenido asociado con el cambio climático es muy dinámico, por lo que esperar hasta 2019 para incorporarlo a la malla escolar le parece poco acertado. “No lo podemos seguir aplazando”, explica.

    El planteamiento de Aldunce también entrevé la necesidad de que las capacitaciones a los profesores sean constantes y entre facultades. “Si traes a alguien del pasado y le muestras el mundo, es probable que se sorprenda. Pero si lo llevas a una escuela la va a reconocer, porque no hemos cambiado la forma de enseñar”, cree Gabriel León, director del Centro para la Comunicación de la Ciencia de la Universidad Andrés Bello. Él insiste en la necesidad de un trabajo integrado entre ramos -medir el caudal de un río puede servir para recolectar datos en Ciencias, armar gráficos en Matemáticas y generar una discusión sobre el cuidado de la naturaleza en Filosofía-, además de “trabajar a través de la indagación, generando preguntas y resolviéndolas en equipo a través de proyectos”.

La llegada del cambio climático a la sala de clases aportará a la reflexión de los alumnos

2017-07-31T10:46:36+00:00 Julio, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

Según el anuncio realizado por la Presidenta de la República, a partir de 2019 el cambio climático se incorporaría como materia obligatoria en los colegios chilenos.

  • Cuando se aprende a programar no debieran existir las respuestas incorrectas

    Programa web Scratch no solo les enseña a los niños a crear juegos y animaciones, sino también a resolver problemas y a desarrollar la imaginación.

    “Muchos niños son fanáticos de las consolas de videojuegos, pero qué tal si les propones a ellos ser los diseñadores de sus propias creaciones. ¡Es genial!”, afirma Andrew Sliwinski, investigador científico del grupo Lifelong Kindergarten del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Ahí nació hace pocos años la primera versión de Scratch ( scratch.mit.edu ), plataforma gratuita en línea que permite a niños de entre 4 y 16 años aprender a desarrollar animaciones, juegos, historias interactivas y todo cuanto se les ocurra, moviendo y apilando bloques.

    “También la usan en la Universidad de Harvard para introducir a los nuevos alumnos al lenguaje de códigos, o en los cursos de enfermería para enseñarles a los adultos mayores a programar”, explica el estadounidense desde Burdeos, Francia, donde participa en una conferencia de Scratch. El próximo 31 de agosto y 1 de septiembre estará en Chile para exponer en Scratch al Sur 2017, charlas y talleres acerca del software que se llevará a cabo en el Auditorio de Fundación Telefónica.

    “Hoy el trabajar con códigos, tal como leer y escribir, es parte de la alfabetización universal. La programación puede empoderar a los niños y permitirles crear cosas únicas. Puede que a futuro muchos no quieran ser ingenieros computacionales, pero esto les brinda herramientas para resolver problemas, desarrollar el razonamiento lógico y también la imaginación y creatividad. Entender cómo funciona la tecnología en profundidad te va a ayudar tanto si eres un cocinero, un matemático o cualquiera sea el campo en que te desarrolles”, añade.

    Expresar ideas

    A juicio del diseñador e ingeniero, la plataforma creada por el MIT es muy distinta a otras herramientas para aprender a programar. “Otros programas se enfocan en que los usuarios resuelvan puzles y secuencias donde solo hay una respuesta correcta. Con Scratch buscamos que los niños expresen sus ideas, por lo que no hay respuestas incorrectas, sino que un sinfín de posibilidades”.

    Motivar a las niñas a aprender programación es otro de los objetivos de Sliwinski y su equipo. “La ciencia, la computación y la ingeniería han apartado a las mujeres. En Scratch hacemos actividades totalmente transversales, que no distingan edades, género o diferencias socioeconómicas, lo que motiva a muchos niños a sumarse a nuestro programa. Nos enorgullece decir que el 40% de nuestra comunidad en línea son niñas”, afirma.

    El próximo año se lanzará Scratch 3.0 y una de sus principales promesas es permitirles a los usuarios contar con más herramientas a la hora de crear sus proyectos. “La nueva versión va a incluir reconocimiento de voz. Por ejemplo, desarrollar un programa con el que puedas prender y apagar la luz con solo decirlo. Otra de las novedades es que los usuarios podrán conectarse desde sus tabletas y teléfonos inteligentes”, concluye.

Cuando se aprende a programar no debieran existir las respuestas incorrectas

2017-07-24T11:11:30+00:00 Julio, 2017|Actualidad|

"La programación puede empoderar a los niños y permitirles crear cosas únicas...esto les brinda herramientas para resolver problemas, desarrollar el razonamiento lógico y también la imaginación y creatividad", afirma Andrew Sliwinski

  • 4 claves de los YouTubers más famosos que podrían funcionar en tu clase

    Aunque no sea común pensarlo, entre lo profesores del mundo y los más famosos youtubers de la red hay más en común de lo que creemos. Esos jóvenes que se dedican a grabar y subir videos a YouTube han logrado posicionarse en las redes con millones de fieles seguidores que buscan respuestas, tutoriales, consejos y lecciones. Y nuestros maestros, en sus clases, buscan prácticamente lo mismo: cautivar.

    Lo rescatable de estas celebridades de internet más allá del contenido

    No sólo es valiosos el hecho de que los YouTubers hayan fortalecido un formato que no se consumía antes, también es impactante que sin contar con medios muy sofisticados logren construir un guión, grabar, hacer un montaje atractivo y distribuir un material que quizás en otro tiempo no hubiera impactado. Esto significa algo: que los YouTubers que muchos aman y otros tanto no entienden, responden a ciertas necesidades y hablan el mismo lenguaje de los jóvenes de hoy; los mismos jóvenes cuya atención representa un desafío para los docentes en la sala de clase.

    Los contenidos cambian, los formatos evolucionan y en ese sentido es indispensable conocer estos fenómenos y rescatar lo mejor de ellos para adaptarlos a las necesidades de las generaciones que actualmente asisten a la escuela.

    No se trata de ser YouTuber

    Rescatar estos elementos no significa que un profesor deba convertirse en YouTuber para captar la atención de sus estudiantes, significa conocer y entender algunos detalles que pueden ser herramientas útiles para cautivar a los jóvenes, adaptando los contenidos y presentándolos de una manera diferente para generar procesos de aprendizaje realmente significativos.

    Por ejemplo, muchos de estos célebres YouTubers, utilizan recursos visuales como subtítulos explicativos, repetición de momentos claves, bromas, imágenes, viñetas o textos que resaltan ideas. En otras palabras, simplemente mirando la técnica que les ha permitido ser un foco de atención podemos encontrar elementos inspiradores para incorporar en el aula. ¿Cuáles son? Acá algunos ejemplos:

    1. Romper el hielo: Ningún YouTuber empieza su discurso sin antes decir, preguntar o hacer algo que rompa el hielo y haga sentir bien a su interlocutor. Antes de iniciar clase, no estaría mal usar este método para distensionar el ambiente y preparar el estudiante para aprender con disposición y motivación.

    2. El objetivo: Si te fijas bien, es común que cada YouTuber presente el objetivo del tema que se abordará en cada video. “El día de hoy hablaremos de…”. Parece obvio, pero es indispensable no olvidar que antes de cualquier instrucción, explicación o actividad, es importante situar al estudiante en un contexto que le permita saber hacia dónde va el foco de la clase.

    3. Recordar: Además de presentar el objetivo, ellos suelen recordar los temas que se abordaron en otros videos. Para reforzar conceptos, retomar ideas y fortalecer el aprendizaje, esta idea de “recordar” lo aprendido, resulta particularmente útil y necesario en clase.

    4. La voz: Esta puede ser quizás la característica más particular de los YouTubers. Aquellos jóvenes que han sabido cautivar a millones, no sólo utilizan un lenguaje común con sus seguidores, sino que saben proyectar la voz de una forma potente; juegan con los énfasis e inflexiones. De esta forma la atención no se desvía y permanece 100% puesta en ellos.

    5. Los ejemplos: Usar el cuerpo para imitar situaciones, utilizar objetos para hacer demostraciones, dar ejemplos, ejemplos y más ejemplos. Los YouTubers son expertos haciéndolo, y siendo un recurso simple ¿por qué no aplicarlo muchísimo más? Pasar de la teoría al ejemplo tangible es indispensable para enseñar y cautivar, y nuestros profesores lo saben.

    Y lo indispensable: hablar con los alumnos para preguntarles qué les atrae.

    De esa forma se facilita la posibilidad de transformar sus comentarios en recursos pedagógico prácticos. Adicionalmente, es útil darle una vuelta a las propuestas audiovisuales de los YouTubers con proyectos en clase que consistan en crear canales de video con un foco académico. Así, no se trataría sólo tomar elementos de este fenómeno digital mundial, sino también de posicionar al estudiante en el centro del aprendizaje a través de esa herramienta contemporánea que les resulta familiar. Y si bien queda claro que no es un requisito ser un profesor YouTuber para rescatar las bondades de este fenómeno, los docentes más innovadores siempre podrán arriesgarse a utilizar plataformas como estas como herramientas pedagógicas. Eso fue justamente lo que hizo David Calle, un profesor español que abrió un canal de YouTube para enseñar matemáticas siguiendo el modelo de los tutoriales que se han viralizado tanto en la red. Su propuesta fue tan exitosa y es tan acertada, que David se convirtió en una de las personas más innovadoras según la revista Forbes y en uno de los 10 finalistas del Global teacher Prize, premio internacionalmente conocido como el “Nobel de la educación” que premia la labor de los mejores profesores del mundo.

    Queda claro entonces que se trata de “copiar” el estilo informal, el tono jovial y los contenidos quizás poco relevantes de los YouTubers, sino atraverse a sustraer algunos elementos de su éxito para pensar ideas que sean atractivas a un público joven y bastante exigente. Hacerlo podría ser un acierto para el desafío central: convertir a los estudiantes en los protagonistas del aprendizaje.

4 claves de los YouTubers más famosos que podrían funcionar en tu clase

2017-07-15T23:50:14+00:00 Julio, 2017|Actualidad, Mejora docente|

Los YouTubers están logrando cautivar a cientos de niños y jóvenes,. Mientras , nuestros profesores, día a día buscan exactamente lo mismo. ¿Qué elementos de este fenómeno podrían considerar los maestros en sus clases? Mira esta nota

  • Maestros sin miedo a jugar

    La consigna aprender jugando no es reciente. Hace 37 años la UNESCO publicó un documento en el que se propone al juego como estrategia pedagógica. Jugar “es la razón de ser de la infancia”, pero también “ofrece al pedagogo un medio de conocer mejor el niño y renovar los métodos pedagógicos”. Sin embargo, aún hoy, su presencia causa algún recelo en el aula.

    Eso le ocurría a Silvia Luz Marín. Hace 31 años dicta clases y hasta el 2005 su mapa de navegación era un texto guía. Ese año un estudiante la puso a hablar de energía cinética montada en una patineta y desde ese momento decidió “replantear la metodología a través de preguntas problematizadas” que utiliza para desarrollar investigaciones escolares.

    “Aprender es divertirse” afirma la profesora Silvia, como si se tratara de un slogan de campaña que le ha valido premios y reconocimientos por su labor docente y que ha sido clave para que diversos programas lleguen a su institución educativa, IE Rafael Uribe Uribe de Medellín; entre ellos Ondas de Colciencias, Ferias CT+I del Parque Explora, EPM y la Alcaldía de Medellín y Jornada Complementaria de la Alcaldía de Medellín.

    En sus clases, utiliza el juego con tres propósitos. El primero, para desarrollar la atención y mejorar la concentración de sus estudiantes: “Jugando hacemos pausas activas, cambiamos la rutina, nos relajamos y concentramos”. Segundo, como estrategia para mejorar la comunicación con los niños, “conocer mejor sus gustos, necesidades y sus relaciones sociales”.

    Pero, aún más importante, la profesora Silvia utiliza el juego como vehículo para desarrollar sus proyectos de investigación escolar: “Para mí la investigación es un juego, que cautiva y atrae. Y cuando eso ocurre se convierte en una afición, como en un videojuego; aunque aquí se da consultando, haciendo rastreos bibliográficos, visitando laboratorios e integrando familiares y profesores en el proceso”.

    ¿Cuál es su papel en la educación? Responden 3 maestros desde 3 perspectivas distintas. ¡A jugar! Foto: Archivo particular / Universidad de los niños Eafit

    Así convenció a estudiantes como Manuel Taborda de ponerse a investigar. Un día Manuel se dio cuenta que en la institución “no hay muchas plantas” y le preguntó a la profesora Silvia “¿cómo podemos hacer para que esto se vuelva fértil?”. Ella tomó su pregunta, convocó a más estudiantes, invitó a padres de familia y ahora reparten su tiempo entre una huerta escolar y los laboratorios de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, donde los están asesorando.

    Otra integrante del equipo es Michell Torres; ella hace parte del grupo que va en vacaciones al colegio porque “es más divertido que quedarse en la casa”. Lo que más le ha gustado hasta ahora es ir a los laboratorios porque “ellos —los investigadores universitarios— nos enseñan de sustancias que pueden alterar el crecimiento de las plantas y nosotros que los niños también podemos ser investigadores pasándola bien”.

    Sin embargo, este grupo no está integrado solo por niños. Eduardo Ramírez, padre de familia y peluquero de profesión, también es uno de los padres que siembra junto a ellos. Para él, lo importante es que su hija “aprenda con entusiasmo y ganas”, y asegura que esa es su “mejor herencia. Quiero que estudie para su vejez”.

    Y entre cultivos, preguntas, investigaciones escolares y juego, la profesora Silvia, los estudiantes y sus padres de familia aprenden sobre células, fotosíntesis y el crecimiento vegetal en un proceso en el que las preguntas y las voces de los niños moldean el camino. Bajo su guía, ellos son los protagonistas de su aprendizaje.

    Juego y control en la educación

    Andrey Palacios comenzó su vida docente en el Colegio de la Universidad Pontificia Bolivariana a cargo de las clases de educación artística. Por 12 años fue afinando su forma de trabajo hasta tener una de las aulas menos convencionales de la institución: una donde las emociones facilitan la clase en vez de entorpecerla. Ahora, como subsecretario de educación de Rionegro, reflexiona sobre el papel del juego en el aprendizaje y asegura que, más que ser instrumento, debe ser un articulador.

    En otras palabras, lo que Palacios propone es que el juego debería ser un medio para facilitar el desarrollo y el aprendizaje y no para adiestrar: “en el aula debería de ser un asunto que medie toda la clase y no una actividad para controlar, para evaluar, para cambiar de ambiente. ¿Cómo lo utilizan muchas veces los maestros?, como un mecanismo de normalización, para hacer silencio, para evitar el desorden, para regular al grupo: ‘la lechuza, la lechuza…’ y todos callados”.

    Según este docente, la banalización del juego ocurre porque la manera como siempre se ha enseñado obedece a un modelo que tiene como objetivo moldear la conducta de los estudiantes. Lo que importa entonces es formar un sujeto que comprenda que el sistema tiene unas normas y que hay que obedecerlas.

    Este enfoque también se centra en actividades específicas de memorización, del maestro que enseña y el estudiante aprende, “una educación bancaria, en la que yo le deposito al niño en su cerebro una información y después usted me la debe devolver tal cual se la entregué. Y no es que este modelo sea mejor o peor que otros; simplemente es diferente y obedece a una dinámica social diferente, a un contexto pasado”.

    Con el tiempo, y las cambiantes necesidades económicas y sociales, se comienza a demandar sujetos propositivos y creativos. En este punto surge el trabajo de teóricos qué, desde hace tiempo, habían propuesto otras formas de enseñar: Montessori, Ausubel o Vitgosky. “Con ellos se busca que los niños sean capaces de aprovechar todas sus capacidades individuales; y el juego es una forma maravillosa de lograrlo”.

    Sin embargo, jugar en clase puede generar temor por parte del docente. Palacio explica que esto se debe a que el maestro siente que “pierde el control de la clase” con los saltos, los gritos y las emociones. “A él también lo vigilan porque la escuela es un sistema de vigilancia”.

    La banalización del juego ocurre porque la manera como siempre se ha enseñado obedece a un modelo que tiene como objetivo moldear la conducta de los estudiantes. Foto: Archivo particular / Universidad de los niños Eafit

    El juego: superar el miedo a la incertidumbre

    Jugar para aprender suena muy bien, pero pareciera ser difícil de aplicar. ¿Cómo llevarlo a la práctica? Para Palacio, la clave está en entender que el juego puede ser la lúdica del espacio educativo. Esto implica que no siempre el estudiante debe estar en acción, en movimiento. Entonces, en ese ejercicio lúdico entra también la narrativa, que permite crear personajes, narrar historias y abordar todos los elementos a aprender.

    Así funcionaba en una clase de este profesor de educación artística: “Por ejemplo, el ritmo, las figuras musicales: negra, redonda, blanca y corchea. Para hacerlo utilizaba a Margarita, que era mi instrumento musical, mi guitarra que también era un personaje de la clase. Llevaba bolsas con elementos provocativos que me ayudan a ‘ludificar’ la clase y a contar una historia a partir de las notas musicales”.

    “Una vez comprendido el concepto, los dividía en grupos, desbaratábamos todo y empezaban a competir contra mí. Yo les ponía a hacer unas audiciones y ellos como equipo decidían si eso que yo tocaba era una negra o era una redonda. Su tarea era explicar y argumentar su respuesta. Siempre el perdedor de mis clases era yo, porque en últimas lo que se necesitaba era que ellos aprendieran, pero quién ganara o no era lo menos importante”. Al final, eran ellos los que tocaban los instrumentos.

    Ahora, pasar de cátedras a cantar con Margarita puede no ser fácil y no siempre podrá aplicable. Sin embargo, se puede empezar por establecer una relación diferente con los estudiantes. Para Palacio, todo comienza por comprender que el estudiante no está vacío, que tiene historia, vida y anécdotas.

    Luego, señala que es importante plantear proyectos de aula en vez de contenidos de aula y pensar en procesos cognitivos holísticos: “Si yo logro que los estudiantes tengan un proyecto, y sobre ese proyecto se den todas las notas, es mucho más provechoso que ir clase a clase a enseñar un contenido y sacar promedios que reflejen los contenidos que dio, pero no los aprendizajes”.

    En últimas, afirma que es necesario entender que la lúdica no es un asunto ridículo ni que lleva a una pérdida de autoridad y que siempre tendrá una cuota de incertidumbre, pero eso no debe tener una connotación negativa: “El profesor debe planear clase más que prepararla; y puede que eso que planee funcione o no, porque la idea es que si un estudiante propone no se lo limite porque yo preparé algo distinto”.

    El juego como excusa para construir ciudadanías

    En el aula de clase, o fuera de ella, el juego tiene el potencial de dinamizar el aprendizaje, y también, de formar ciudadanías. A eso le apunta la Universidad de los niños, un programa de comunicación de la ciencia de la Universidad EAFIT de Medellín.

    Maryory Yarce, psicóloga y coordinadora de formación de talleristas, explica que el juego es la excusa para facilitar el desarrollo comunicativo, social y cognitivo de los niños: “Nosotros desarrollamos talleres de comunicación de la ciencia. Abordamos conceptos que van desde los organismos terrestres más resistentes hasta las formas de ser de los humanos y lo hacemos a través del juego. Pero ambos, contenido y dinámica, son excusas”.

    La propuesta de la Universidad de los niños apunta a formar “sujetos activos en la construcción de conocimiento y la transformación de la sociedad”, lo que implica que más que entender nociones científicas, se busca desarrollar una forma de pensar. Y en ello, afirma Yarce, el juego cumple un papel decisivo.

    Ahora, no todos los juegos son iguales y cada uno puede perseguir objetivos particulares: “hay juegos cognitivos que buscan relacionar conceptos; otros que sirven para activar y dinamizar; para mejorar la comunicación o para proyectar formas de ser. En nuestras sesiones, los talleristas que dirigen los grupos deben estar atentos a identificar cuál deben usar”.

    Aunque el juego se asocia generalmente con la competencia, en la Universidad de los niños se proponen actividades en las que no se ganen puntos o se compita por estímulos con la intención de respetar la diversidad de los niños y garantizar la igualdad entre ellos. Yarce explica que al hacerlo se toma una postura conductista, donde se hacen las cosas para obtener un rédito o evitar un castigo. En otras palabras, se “condiciona la conducta”.

    En la investigación escolar, como articulador de toda una clase o como estrategia para desarrollar ciudadanías, el juego cumple muchas funciones. Existen variantes, cada una valida en su contexto y propuesta. Lo cierto es que en la educación invita a entender la relación en las aulas, y fuera de ellas, de una manera dinámica que respeta las habilidades de los niños y jóvenes como seres capaces y activos en su adquisición de conocimiento, además de entusiasmarlos con su aprendizaje.

    Maestros, profesores, padres y niños: ¡Es hora de jugar!

Maestros sin miedo a jugar

2017-07-14T11:05:19+00:00 Julio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|

¿Qué papel debe cumplir el juego en el proceso de enseñanza y aprendizaje? ¿Cuál es el rol de los educadores? Descubre esto y mucho más en la siguiente nota publicada en El Tiempo.

  • La iniciativa que destaca la tenencia responsable de mascotas desde los colegios

    El presidente del Consejo Regional Metropolitano destacó la importancia de fomentar los valores de los cuidados de las mascotas desde los colegios en una temprana edad para “una sociedad mejor”.

    “Yo respondo” es el nombre de la iniciativa del Colegio Forjadores de Peñaflor que motiva a sus alumnos la importancia del cuidado de la flora y fauna desde una temprana edad. Fruto de esta campaña, los niños pasearon con sus mascotas por las calles de la comuna para aprender sobre la relevancia de la tenencia responsable de sus animales.

    A este evento se unió la organización Cuidado con el Perro del Consejo Regional Metropolitano quienes les enseñaron a los pequeños el correcto cuidado de las mascotas para una mejor calidad de vida.

    Con esto, el presidente del consejo, Manuel Hernández, destacó la importancia de aprender estos valores, ya que “Los niños que ven en sus mascotas un reflejo de cómo debiera ser el tratado de las personas. Si nosotros aprendemos a tener una tenencia responsable de nuestras mascotas con el cuidado, con cariño, vamos a tener una sociedad mejor”, destacó.

    La Tercera

    La Tercera

    Organización que se sumó a la iniciativa “Yo respondo” que nació en el Colegio Forjadores, donde el director de la escuela, Carlos Yáñez explicó que “consideramos que desde chicos hay que formar a los niños en esta tenencia responsable” de mascotas y respetar la flora y fauna de nuestro país.

    La tercera

    La Tercera

    Con esta actividad, el presidente del Consejo Regional Metropolitano comunicó que promoverá este tipo de iniciativa a otros escuelas de la región.

La iniciativa que destaca la tenencia responsable de mascotas desde los colegios

2017-07-13T11:15:20+00:00 Julio, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

¿Cómo podemos contribuir desde la escuela a la formación de mejores ciudadanos? ¿Puede la escuela promover la tenencia responsable de mascotas?

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