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  • Los colegios se rebelan

    Centros escolares sin asignaturas, sin libros y con libertad para los alumnos. Cada vez más colegios optan por pedagogía alternativa. Los resultados son tan sorprendentes como los métodos.

    El barrio de la Ventilla, en Madrid, está escondido. El Paseo de la Castellana, la avenida de Asturias y el parque de La Ventilla lo encajonan y aíslan del resto de la ciudad. En ambas calles, en los años 60, levantaron grandes edificios de viviendas para que, cuando uno entrase en Madrid por el norte, no viese desde la ventanilla la pobreza de La Ventilla.

    Hoy sigue siendo un barrio popular y humilde. Y, desde hace unos años, está custodiado por las cuatro torres; cuatro rascacielos que se yerguen sobre las casitas de ropa tendida en la ventana y teja gastada. En el corazón del barrio, con el recreo a los pies de los rascacielos, existe un colegio llamado Centro de Formación Padre Piquer. Parece un cole de barrio más. No lo es.

    De Madrid a Vilanova de Arousa, en Pontevedra, solo hay un salto. El necesario para girar en un cruce improbable desde una carretera comarcal en pleno corazón de las Rías Baixas. Tras dos curvas y un par de baches, se llega al CEIP Viñagrande-Deiro. Otra vez, desde fuera, nada especial.

    Ambos, Padre Piquer y Viñagrande, son dos de los -cada vez más numerosos- centros y colegios que imparten una educación alternativa en España. ¿Aulas fijas, asignaturas y libros de textos? Eso es pasado en estos lugares.

    “Aquí trabajamos con ámbitos, no con asignaturas”. Lo explica en el laboratorio del colegio Ángel Serrano, director general del Padre Piquer, un centro que es concertado y propiedad de la Fundación Montemadrid. A él acuden alumnos a partir de 12 años, un desafío añadido en lo que a pedagogía alternativa se refiere. “Tenemos el ámbito socio-lingüístico y el matemático-científico. No tenemos asignaturas ni libros de texto, trabajamos con material digital, en grandes grupos de unos 60 alumnos y con tres o cuatro profesores. Llevamos a cabo proyectos y trabajos en los que el alumno tiene la iniciativa y el profesor le va guiando. Tienen un margen de libertad muy amplio, ellos deciden por dónde avanzan. Y encima con adolescentes, cuando lo habitual es que este tipo de metodología se implemente en educación infantil”.

    Y así funciona la educación infantil en el Viñagrande, colegio público. Su director es Javier García, un joven que, hace tres años, a punto estuvo de abandonar su carrera docente. “Entré en este colegio y me encontré a profesores desmotivados y alumnos sin energía. Tenía dos opciones: o me iba o cambiábamos esto de arriba a abajo”. Y lo cambiaron.

    Javier y su equipo empezaron a tirar muros y tabiques para proporcionar espacios abiertos. “Y más que tiraríamos su pudiésemos”, dice. Abandonaron los libros de texto y las asignaturas. Y mezclaron a los alumnos por edades. Los de primero y segundo trabajan juntos, igual que los de tercero y cuarto y los de quinto y sexto. En su caso, la materia de enseñanza se clasifica por contextos. Tienen cuatro: el humanístico, el literario, el matemático y el científico. “Los niños van participando en proyectos, no seguimos las lecciones de un libro. En el proyecto, además de aprender la materia, la trabajan en distintos ámbitos, hacen reportajes, la tuitean, intercambian ideas… La diferencia con lo que hacíamos hace años es abismal”.

    En ambos centros la atmósfera está lejos de la que un niño de los años 80 (ni hablar si nos retrotraemos más) sentía al entrar en su colegio. Mientras cruzamos el patio del colegio Padre Piquer, podemos ver a dos niñas pintando sobre sendos caballetes mientras otros chicos juegan al tenis y, de fondo, un tercer grupo completa un mural en una pared. Un ambiente renacentista en pleno barrio popular de Madrid.

    Clase de Educación Física en el Colexio Viñagrande de Vilanova de Arousa. ÓSCAR CORRAL / El País

    En el Viñagrande nada parece un colegio. Las aulas son amplias, luminosas y están llenas de estímulos: libros, ordenadores, murales, pizarras, juguetes, un supermercado de plástico, fotografías, cámaras de vídeo, tablets, trípodes… Los niños se mueven de un espacio a otro, sin aparente orden ni concierto. Una profesora pasa descalza por el pasillo. “Y, sin embargo, están trabajando”, dice Javier. “Están trabajando muchísimo. Cada chaval está en un proyecto y el profesor les va orientando y ayudando. Tienen que completar los proyectos de la misma forma que antes tenían que aprenderse la lección. Solo que la forma es muy distinta”.

    Echando un ojo en los alumnos se perciben niños y niñas llenos de energía, ansiosos por completar proyectos. “Sentar a un niño a las 9 de la mañana y pretender que te esté escuchando cinco horas es absurdo”. Por eso, en Viñagrande, lo primero que hacen los alumnos al llegar es una hora y media de ritmo, movimiento y gimnasia. María Castro, profesora de Educación Física, lo explica. Y en su discurso emplea términos como “sinapsis, corteza cerebral, hemisferios, reflejos primitivos, psicomotricidad…”. Y lo que María cuenta es que “un niño de 6 años es puro movimiento. O los estimulamos o los medicamos en nombre de la hiperactividad para que estén seis horas sentados en silencio”.

    Las nuevas corrientes

    Padre Piquer y Viñagrande aplican metodologías alternativas a las habituales en el sistema educativo español. Cumplen la ley y son sometidos a inspecciones continuas. El resultado es el mismo, los alumnos salen formados. Lo que cambia es la forma.

    Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, define este genérico y amplio concepto de pedagogía alternativa como “hacer las cosas de manera muy flexible. Encontrar lo que motiva a los alumnos y trabajar con eso”.

    Eulàlia Torras, doctora y profesora de la Universidad Internacional de Valencia, añade que “las propuestas de la educación actual no son contrarias a la educación tradicional, al contrario, las bases se encuentran en modelos de ciencias de la educación que venimos utilizando desde hace muchos años. La innovación pone énfasis en las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación”.

    Existen distintas escuelas o métodos, la mayoría de ellos creados a principios del siglo pasado. Uno de los que más éxito está teniendo es el de la escuela de Waldorf, en el que la autorrealización el alumno es el objetivo prioritario. No existen asignaturas ni libros y los niños no aprenden a leer ni escribir antes de los 7 años, ya que emplean ese tiempo en jugar y desarrollarse.

    La pedagogía Montessori, de origen italiano, deja libertad al niño y el profesor se convierte en observador. El método Regio Emilia, también italiano, se basa en experiencias reales y el Changemaker busca la transformación social mediante la creatividad. Hay muchos más métodos: Doman, Kumon, Amara Berri… Todos se caracterizan por diferenciarse de los métodos tradicionales y por dar mayor autonomía y libertad al alumno y al sistema de enseñanza.

    Aula de enlace del Padre Piquer, donde los alumnos recién llegados a España aprenden castellano. LUIS SEVILLANO ARRIBAS / El País

    Explica Eulàlia Torras que, básicamente, todos los métodos responden a tres tendencias: “el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo. El constructivismo es actualmente el que cuenta con un mayor número de modelos educativos”.

    “No somos hippies”

    “Hay padres que creen que aquí somos hippies. Y de hippy ya me dirás tú que tengo”, dice Javier riendo, a la entrada del Viñagrande. “Una cosa es que el alumno sea más libre aquí y otra que haga lo que quiera. No. Aquí estamos constantemente vigilando, atendiendo y supervisando a los alumnos para que rindan al máximo”.

    De hecho, los métodos de evaluación del Viñagrande son más rigurosos que los de colegios tradicionales. “Les calificamos a diario. Valoramos cómo desarrollan sus proyectos y tienen notas cada día. Lo que pasa es que ponemos el foco en lo positivo, en lo que se les da bien, e intentamos potenciarlo. Realizamos informes para los padres y siempre empezamos por lo bueno, por lo que se le da bien al alumno. Para que los padres se estimulen”.

    En el Padre Piquer también se han encontrado con la desconfianza de algunas familias cuando, en el año 2003, instauraron su nueva metodología de trabajo. Mónica Díaz-Masa es la coordinadora del Aula Cooperativa Multitarea del colegio. “Desde que implementamos este método, solo dos familias han sacado a sus alumnos del centro. Normalmente, las familias que desconfían de este sistema, son familias con niños de muy buenas notas, que temen que si viene a un centro así empeore su rendimiento”. Sin embargo, los datos del Padre Piquer son claros: 85% de éxito escolar (graduados) y un absentismo de solo el 0,7%, uno de los más bajos de España.

    Y eso en un centro con 1.100 alumnos en el que el 77% de ellos están becados. Es decir, la mayoría procede de familias de clase media y baja y con riesgo alto de abandono escolar. Por si fuera poco, en el Padre Piquer hay niños y niñas de 34 nacionalidades distintas y ocho religiones. Todo un mosaico que, para sorpresa de muchos, funciona. “A los tres meses ya notamos un cambio bestial”, dice Ángel. “A los padres que nos muestran dudas, además de explicarles en qué consiste esto, les mostramos los datos. Y son incontestables”.

    Más allá de desconfianzas u opiniones, está la ley. Todas las escuelas del territorio español deben adaptarse al sistema educativo, dependiente tanto de la administración central como de las autonómicas. Este sistema obliga a incorporar competencias básicas, tales como comunicación lingüística, matemáticas, ciencia, iniciativa, civismo, etcétera. Mientras se logren estas competencias, la ley es flexible en el cómo.

    Tanto el Padre Piquer como el Viñagrande, al igual que el resto de colegios de España, reciben inspecciones períodicas y deben responder ante sus respectivas Consejerías. “Ven que nuestros sistemas están funcionando y no tienen motivos para ponernos obstáculos. La administración es favorable a ir evolucionando”, explica Javier García.

    Una evolución que parece inevitable. El sistema de hace solo dos décadas ya no sirve para los niños del siglo XXI. “Muchos padres imaginan la educación de sus hijos tal y como fue la suya, pero al igual que no es lo mismo ir al médico hoy que hace 40 años, tampoco la educación es igual. Los sistemas de nuestros padres no responden a las necesidades de los niños de hoy”, explica Carmen Pellicer. “Los centros con metodologías innovadoras son los que están mostrando menor tasa de absentismo escolar y menor fracaso. Eso significa que están funcionando”.

Los colegios se rebelan

2017-06-22T10:51:07+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar|

Cada vez más colegios optan por una pedagogía que pone a los estudiantes en el centro del aprendizaje. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuáles son sus claves? Descúbrelo en la siguiente nota de El País.

  • Adolescentes chilenos logran medalla en Olimpiada Mundial de Genios en Nueva York

    Un equipo chileno compuesto por un profesor y dos estudiantes lograron medalla de plata en la Olimpiada Mundial de Genios realizada en Nueva York, Estados Unidos.

    Se trata de los adolescentes de 15 años Felipe Islas y Luciano Imas, quienes cursan Segundo Medio en el Instituto Andrés Bello de Talca, los que con la guía del profesor de Química Fredy Segura alcanzaron el segundo lugar en el importante evento.

    En la ocasión los jóvenes talquinos dieron a conocer su gran descubrimiento: un antibiótico natural. Tal como confirmó Segura a BioBioChile, alcanzaron podio dentro de 750 proyectos que participaron.

    “Es primera vez que chilenos participan de estas olimpiadas, y ahora estamos en Manhattan porque vamos a celebrar”, agregó.

    Chile en la Olimpiada Mundial de Genios

    Estudiantes de Talca obtienen segundo lugar en Olimpiada Mundial de Genios en Nueva York: presentaron un antibiótico natural http://rbb.cl/h4ek

    Posted by Radio Bio Bio on Friday, June 16, 2017

     

Adolescentes chilenos logran medalla en Olimpiada Mundial de Genios en Nueva York

2017-06-16T23:59:33+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

Alumnos de segundo medio del Instituto Andrés Bello de Talca y su profesor de Química Fredy Segura, nos demostraron que con perseverancia y compromiso todo es posible.

  • Espacios de ciencia para los más pequeños

    Montserrat Pedreira (España), Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia) participaron en el seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, organizado por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Allí dieron a conocer las últimas tendencias pedagógicas para acercar la ciencia a los niños desde sus primeros años de vida.

    La mejor estrategia para acercar la ciencia a los niños es dándoles múltiples oportunidades de exploración y, a medida que crecen, de experimentación. Basta con reflexionar ante la imagen de un niño de dos años jugando con una lupa. Para muchos, esto podría responder a la simple curiosidad que provoca un objeto desconocido, pero este acercamiento con la lupa lo puede llevar, a través de juego, a aprender.

    ”¿Cómo va a aprender un niño a usar la lupa? ¿Cómo va a entender que no debe ponérsela en el ojo ni tampoco encima del objeto? Si le dijéramos a un grupo de niños: ‘Vamos a hacer una clase para aprender a usar la lupa, tómenla así y luego…’. ¡Eso no tiene sentido! Tenemos que poner a su alcance instrumentos de la vida normal, para que ellos exploren. Un niño que juega con la lupa, que la pone en distintas posiciones y observa lo que pasa, finalmente va a encontrarle sentido”, explico la investigadora catalana Montserrat Pedreira.

    Y agregó que los educadores no deben sentir temor frente al desorden que este tipo de actividades pueda provocar en la clase. tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento, reaccionando constantemente entre ellos y con los adultos, y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”

    Ese tipo de reflexiones fueron hechas en el marco del seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, a cargo del profesor Mario Quintanilla y organizado por la Facultad de Educación de la PUC (Pontificia Universidad Católica de Chile). Participaron también como expositoras Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia), quienes al igual queMontserrat dieron a conocer las últimas tendencias internacionales para acercar la ciencia a los niños desde la primera infancia.

    Espacios generadores de conocimiento

    Según Montserrat Pedreira, en Cataluña existe un movimiento importante de innovación en las escuelas, y “una de las cosas que ha comenzado a ocurrir es el abandono de los conceptos ‘mi sala’, ‘mis niños’, ‘mi tiempo’ para pasar a modificar una parte del tiempo escolar y convertirlo en momentos en que las salas se transforman en espacios temáticos: de ciencia, de arte o de expresión corporal. Los niños circulan por éstos de manera libre y van actuando con los materiales que encuentran. Esto ha sido un cambio muy gratificante para las maestras y los niños que lo viven de manera positiva”.

    La preocupación de la experta es que este cambio no se puede hacer de cualquier manera. “No porque alguien ponga cuatro hojas, un poco de arena y un juego con agua, se estará haciendo ciencia con los niños. El desafío es cómo hacemos para que estos espacios de ciencia, donde los niños actúan con libre elección, se conviertan en sitios realmente educativos”, señaló.

    Por ello, cuenta que en su universidad (UManresa, en Cataluña) han puesto en marcha un proyecto -que la llena de orgullo- y que consiste en la creación de un espacio de ciencias, llamado “Lab 0_6”, abierto para niños y niñas de hasta seis años. Son 200 m 2 en los cuales instalaron variadas propuestas o actividades, todas las cuales tienen que ver con el ámbito de la ciencia. Por ejemplo: un arenero está lleno de conchas y restos de animales que viven en el mar. También hay un lugar lleno de rocas, otro con lupas y una biblioteca con libros y otros materiales.

    -“¿Qué entendemos nosotros por un espacio de ciencia? Pues sencillamente un espacio configurado, que se dispone por propuestas que se encierran en sí mismas, fáciles de modificar y donde los niños tienen libre elección, es decir, van a donde quieren, con quien quieren y el rato que quieren – afirma la investigadora-. Esto requiere una intervención del adulto, no en el sentido de ‘yo para todo’, sino respetando lo que hacen los niños porque estamos convencidos que ellos son capaces e inteligentes, por eso actúan de manera decidida y a veces nos sorprenden. Si tratamos de entenderlos, siempre hay una lógica detrás de lo que hacen. El adulto debe mirar mucho a los niños y decidir cuando intervenir y cuando no”.

    “Tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”. Montserrat Pedreira Álvarez, Doctora en Educación (España)

    La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios

    Las propuestas del “Lab 0_6” están hechas con material cotidiano. “Somos conscientes de que en las escuelas no hay grandes laboratorios ni mucho dinero. La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios, es la ciencia cotidiana, de las cosas que pasan, que nos hacen surgir preguntas. Entonces, el material que usamos siempre es muy fácil de conseguir”, explica Montserrat Pedreira.

    Pero, al mismo tiempo, ese material cotidiano es de calidad pues, tal como destaca la experta, los niños merecen igual que los adultos que las lupas funcionen, que no estén rayadas, que los legos tengan las piezas que deben tener y que todo esté en buenas condiciones.

    “Si bien estas experiencias funcionan sin que nadie diga a los niños qué hacer, actúan bajo su criterio, tampoco deben ser un caos porque entonces no tenemos espacios de aprendizaje. Tiene que haber un cierto clima de tranquilidad que favorezca que se puedan concentrar en aquello que les ha llamado la atención. Ése es un aspecto importantísimo que debiera conseguirse”, afirma.

    Algunos requisitos que deberían tener todas las propuestas o actividades para convertirse en experiencias de aprendizaje:

    1) Constituir un desafío para los niños, donde el juego cumple un rol crucial. “Hemos descubierto que una propuesta con reto, con sorpresa, con misterio, con pregunta, siempre engancha más a los niños. Y el juego es una actividad natural de ellos, por lo tanto nos interesa muchísimo que lo vivan como un juego”, señala Montserrat Pedreira.

    2) Tener un concepto científico detrás. Por ejemplo, en un acuario, se busca que los niños se hagan preguntas sobre las relaciones entre los seres vivos y su medio: ¿Los peces son todos iguales?, ¿Cómo pueden vivir adentro del agua?, ¿Los peces hacen caca o pipí?, ¿Cómo puede vivir una planta adentro del agua? En otras actividades el concepto científico será la luz o la relación entre el peso y el movimiento.

    3) Tener sentido para los niños sin que ellos tengan que esperar que venga un adulto para saber qué hacer. Cada actividad por sí misma debe sugerir a los niños una serie de posibles acciones.

    El adulto debe tener una intención clara de qué quiere que suceda con cada propuesta. “Una pregunta que me encanta para las educadoras de infantil es: ‘¿Qué quieres que pase con esa actividad?’ Así, puede valorar el material y lo puede cambiar si es necesario. Entonces, tenemos que tener claridad al respecto, pero esto no debe ser tan reestrictivo en términos de suponer que el niño solo puede apretar un botón o una palanca como ocurre en algunos museos interactivos. No queremos eso. Queremos una propuesta que de posibilidades de respuestas abiertas, y a menudo posibilidades que nos sorprendan porque los niños no siempre hacen lo que nosotros queremos”, dice la experta.

    Por otra parte, en “Lab 0_6” se han incorporado también actividades para niños de primer ciclo básico. Por ejemplo, una estructura con partes fijas y canales que se mueven, donde al interior puede transitar una pelota. “Si vemos a una niña ahí, veremos que con la mirada está anticipando por donde quiere que vaya la pelota. En ese momento en que hay una intención de intervenir la realidad con una finalidad, entendemos que aquí ya no hay juego exploratorio, sino experimentación entendida como procedimiento científico: tengo una intención, actúo sobre la realidad, miro qué pasa, veo si consigo lo que quiero y voy actuando, modelando mi acción, hasta conseguir lo que quiero. Esto nos interesa muchísimo en los niños, queremos que hagan experimentación también. En definitiva, que tengan múltiples oportunidades de exploración y de experimentación”.

    El inicio de la escolaridad: Modelización científica

    Rosa Nidia Tuay Sigua 2 , Licenciada en Física y Magíster en Docencia de la Física, y Nora Bahamonde 3 , Licenciada en Ciencias Biológicas y Magíster y Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, coinciden con Pedreira en lo esencial que es para los niños la experimentación, pues es el punto de partida de múltiples preguntas.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar –afirma Rosa Nidia Tuay Sigua-. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos, porque cuando los comprendemos podemos dar cuenta de todas las relaciones que se construyen en su campo explicativo y generar prácticas de aula significativas para los estudiantes”.

    Y agrega: “El trabajo de los científicos ha sido la búsqueda de regularidades, de patrones, que permitan construir un mundo explicativo. Lo que buscamos es que los profesores vayan configurando las pautas que han permitido el avance de la formación del conocimiento científico y que impulsan a los niños a seguir explorando este mundo de posibilidades”

    ¿Y cómo enfrentan ese reto? Una manera de trabajar con los niños, explica Rosa Nidia Tuay, es buscar causalidades, es decir, qué provoca un fenómeno (por ejemplo, la lluvia), por qué se produce, y a través de diferentes condiciones de codificación que pueden ser símbolos o analogías, pasar a un sistema formal. Luego, mirar qué implicaciones tiene ese sistema formal que se puedan traducir a través de modelos. Y finalmente, observar nuevamente el fenómeno para así construir una explicación científica.

    En ese contexto, Nora Bahamondes se hizo la siguiente pregunta: ¿qué lugar ocupa hoy en las aulas la enseñanza de las Ciencias Naturales, tanto a nivel inicial como primario? “En Argentina no estamos conformes con el lugar que tiene. Hay varios argumentos que se esgrimen para justificar su ausencia o la escasez de su presencia. Por un lado, la convicción de muchos docentes y comunidades de padres de que los niños primero deben enfocarse en el aprendizaje de la lectura, la escritura, las habilidades matemáticas, para recién después comenzar a aprender Ciencias Naturales. Y por otro, hay una representación social construida acerca de las capacidades cognitivas que deberían tener los niños y las niñas para aprender ciencias. Esto se asocia con una dificultad especial que impondría la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias desde estas miradas”.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos”. Rosa Nidia Tuay Sigua, Magíster en Docencia de la Física (Colombia)

    Pero desde su perspectiva, la de su equipo de investigación y según las corrientes más modernas y actualizadas en relación a la enseñanza de las ciencias, estos argumentos se basan en supuestos asociados con los antiguos modelos de transmisión – recepción, donde se otorgaba un papel central a los docentes y se dejaban en último lugar las posibilidades o capacidades cognitivas de los niños. “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyenmaquetas para explicar cómo funciona el mundo”.

    Y es aquí donde surge con fuerza la “modelización científica”, que es un proceso que se puede aplicar desde el inicio de la escolaridad y para el cual se requiere:

    – Interactuar con los fenómenos:  observar, experimentar, generar preguntas significativas, identificar su relevancia, obtener evidencias. “Tenemos que establecer un puente, una conexión, entre el mundo cotidiano que se les presenta como problemático, a veces inabarcable y los modelos teóricos que desde la ciencia se han construido para explicarlo. Esto significa en la escuela, y también en el jardín de infantes, dentro y fuera de las aulas, interactuar directamente con los fenómenos”, dice Bahamondes.

    – “Dar sentido” a lo que se observa a partir de elaborar anticipaciones, identificar regularidades, imaginar modelos explicativos, hacer inferencias, inventar nuevas entidades para explicarlo.

    – Explicar, argumentar, evaluar, actuar, probar nuevos caminos o intervenciones, comunicar y buscar consensos, en la clase.

    – La última etapa sería generalizar y aplicar el modelo aprendido y construido a nuevas situaciones en las cuales tenga sentido y significado.

    Ya existen materiales educativos para los docentes en esa línea, que fueron pensados como secuencias de actividades que permiten paso a paso ir haciendo modelización. Y que se pueden descargar desde los sitios web:

    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ index12.html
    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ pdf/alumnoInicial.pdf

    “Los niños y los científicos comparten una cuestión fundamental, que es pensar teóricamente acerca del mundo. Es decir, hacen un esfuerzo cognitivo para pensar el mundo a través de modelos. Los modelos infantiles son iniciales y nuestra tarea como educadores es intentar acercarlos, a través de experiencias y tensión con la realidad, a los modelos científicos porque son más potentes y generalizadores”, concluye.

    “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyen maquetas para explicar cómo funciona el mundo”. Nora Bahamonde, Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales (Argentina)

    A recuperar las historias de los científicos.

    “Durante el tiempo que pasé en Cambridge no me dediqué a ninguna actividad con tanta ilusión, ni ninguna me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos. Lo hacía por lamera pasión de coleccionar, ya que no los disecaba y raramente comparaba sus caracteres externos con las descripciones de los libros, aunque, de todos modos, los clasificaba. Voy a dar una prueba de mi entusiasmo: un día, mientras arrancaba cortezas viejas de árboles, vi dos raros escarabajos y tomé uno con cada mano; entonces vi a un tercero de otra clase, que no me podía permitir perder, así que metí en la boca el que sostenía con la mano derecha. Pero ¡ay!, expulsó un fluido intensamente ácido que me quemó la lengua, por lo que me vi forzado a escupirlo, perdiendo este escarabajo, y también el tercero”. Fuente: “Charles Darwin, El naturalista del Beagle”, de Eduardo Wolovelsky. Biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires

    La Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Nora Bahamondes, señala que este libro es un excelente material para trabajar con niños de diferentes edades y pone énfasis en la necesidad de recuperar las historias de científicos insertándolas en las secuencias de actividades didácticas. “En este caso, el personaje al estar impedido de recolectar un tercer escarabajo porque tenía las dos manos ocupadas no tuvo mejor idea que ponérselo en la boca. Esto lo que hace es generar empatía, en el sentido de que Darwin también fue un niño, como todos los niños que aprenden ciencia hoy”.

    El libro “Charles Darwin, El naturalista del Beagle” lo puede descargar  AQUÍ
    Más libros con historias de científicos AQUÍ

Espacios de ciencia para los más pequeños

2017-06-16T12:42:53+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Cómo abordar la ciencia durante los primeros años de vida? Descubre esto y mucho más en el siguiente reportaje de REVEDUC.

  • Me emociono, luego aprendo

    La neurodidáctica pretende transformar la educación tradicional mediante la emoción.

    La neuroeducación es una disciplina que se basa en los últimos conocimientos del funcionamiento del cerebro y aspira a mejorar el aprendizaje. Gira alrededor de un concepto: la emoción. “No hay aprendizaje sin emoción”, repiten como un mantra los profesores de un colegio de las afueras de Madrid que EL PAÍS ha ido a visitar para observar cómo esta nueva metodología se puede poner en práctica en las aulas.

    En este colegio, el papel y el lápiz están relegados a un segundo plano. Hace tres años, la dirección decidió reenfocar su metodología y adoptar esta nueva forma de enseñar. “El neuromito de la neuroeducación que consiste solo en jugar, no es cierto”, explica Marta del Pozo, la directora de primaria del Colegio Base. El cuerpo educativo ha seguido una formación asesorada por NIUCO, una organización que enseña los principales avances de la neurodidáctica y cómo afectan a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Diseñan con el profesorado una estrategia para aplicar los preceptos neurodidácticos a las materias – como la atención, la motivación, las funciones ejecutivas y las operaciones mentales. “Lo bueno de esta metodología, es que los alumnos son los que conducen su propio aprendizaje. Hacen de maestros por un rato y a ellos les motiva muchísimo”, sostiene María Fernández, profesora de matemáticas.

    Aprender mediante la gamificación

    Los alumnos de tercero de María aprenden la operatoria con decimales a través de la gamificación. Es el empleo de dinámicas de los juegos en actividades no recreativas, con el fin de potenciar la motivación. En este caso concreto, aprenden a restar y sumar en un mercadillo que han creado ellos mismos. Han implantado su propia moneda con la cara de la profesora y han diseñado productos de todo tipo. “A mí me gusta comprar y vender, es gracioso”, comenta Claudia, corriendo de un puesto a otro en el patio del colegio donde han colocado mesas y carteles en círculo para la ocasión.

    En clase de lengua también aplican la gamificación. “María nos ha dado cartones a cada grupo, con palabras partidas por la mitad que tenemos que reunir, escribir en la pizarra y apuntar en nuestro cuaderno. ¡El primer grupo que encuentra todas las palabras ha ganado!”, explica Íñigo. En esta primera fase, los alumnos construyen ellos mismos sus conocimientos. La profesora les da pistas para que saquen sus propias conclusiones. Una vez que los alumnos están enganchados, es más fácil desarrollar los conceptos teóricos. Entonces es cuando sacan los libros de gramática para completar el aprendizaje. “A mí me gusta lengua porque se aprenden muchas cosas y desarrollas tu imaginación”, explica Manuel, alumno de tercero. “Sí, a la vez estamos aprendiendo y divirtiéndonos”, avala su compañera Alejandra.

    ¿Entonces qué funciones mentales participan en el aprendizaje? “Cualquier aprendizaje se basa en la conectividad de las neuronas. Que sean nuevas conexiones o el reforzamiento de conexiones ya existentes”, explica Chema Lázaro, profesor de neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. El lóbulo prefrontal es la zona donde se ejerce la función ejecutiva. Comprende la concentración, el control de impulsos y la memoria a corto plazo. Para estimular esta zona, señala el especialista, la clave es la emoción. En el cerebro, la zona que se encarga de esta función es la amígdala en el sistema límbico. Cuando está activada, potencia el lóbulo prefrontal y así facilita el aprendizaje.

    Convertir el aprendizaje en algo divertido

    En el Colegio Base usan distintos métodos para estimular la amígdala: el aprendizaje cooperativo, los proyectos en grupo, la ‘flipped classroom’ [clase invertida] y la gamificación. “Así convertimos la experiencia del aprendizaje en algo divertido donde aprenden haciendo”, explica la directora de primaria.

    El proyecto LÓVA es un ejemplo de clase invertida. Los alumnos de segundo tienen todo el año para crear una ópera original como vehículo de aprendizaje en inglés. “Es de ellos y para ellos, fluyen las ideas y el inglés se convierte en una herramienta emocional”, explica Lucía Díaz, profesora bilingüe de inglés. Los alumnos están divididos en cinco grupos que comprenden todos los oficios de una obra de ópera. Hay directores, guionistas, operadores de vestuario y de luces, músicos y actores. “¿Cómo se dice ‘árbol’?, pregunta una alumna en inglés. “Tree. Very good darling, go ahead”, la anima su profesora. Es también un reto para los profesores porque tienen que dedicar más tiempo a la preparación de las clases y saber dosificar la libertad que dan a sus alumnos. “Aun así, vale la pena porque los alumnos están mucho más estimulados y sacan mejores resultados”, asegura la profesora de inglés. El curso escolar pasado, que fue el primer año de implantación del proyecto LÓVA en inglés, los resultados del ‘Trinity’ – examen externo al colegio – fueron los mejores en años. El 61% de los alumnos obtuvieron ‘distinción’ y ninguno suspendió el examen. El curso anterior, solo el 19% consiguieron ‘distinción’ y un 7% no lo superó.

    La evaluación

    El aprendizaje en este colegio se hace en cuatro pasos: primero la entrada de información, segundo la preevaluación para comprobar que todos los alumnos están adquiriendo los conocimientos, tercero la consolidación de los conocimientos y finalmente la evaluación. “Evaluamos en forma de retos buscando actividades – con las que los alumnos entrenan funciones ejecutivas, a tener autodesarrollo, autocontrol – que les den herramientas en la vida, para trabajar en equipo, expresar sus emociones, utilizar competencias lingüísticas, matemáticas, etcétera”.

    Roberto Serrano está evaluando a sus alumnos con un iPad. Cada uno tiene un código QR entre las manos y lo va girando para contestar a los problemas de matemáticas proyectados en la pizarra. Cada lado del código QR corresponde a una respuesta: a, b, c o d. El profesor los escanea con la tablet y al instante los resultados se proyectan en la pizarra. “Para mí es muy fácil evaluar de esta manera porque lo que consigo es que los niveles de atención y de motivación estén más altos. Además, tengo las estadísticas de evolución de cada alumno, es más fácil para seguir su progresión”, señala Serrano. Cada pregunta va acompañada de una imagen de ‘Clash Royale’, un videojuego para móviles. “Es más un juego de chicos, pero a mí me gusta y juego en casa en mi tablet”, cuenta Myriam, alumna de quinto. “Adaptamos los problemas matemáticos a situaciones del juego. Les encanta ‘Clash Royale’ y a mí me permite captar mejor su atención. Así asimilan más rápido las nociones”, explica Serrano.

    En el recreo también se puede aprender. El espacio ‘Base para volar’ está abierto por la mañana y por la tarde. Los alumnos se pueden apuntar voluntariamente para leer, dibujar o escuchar cuentos que grabaron alumnos mayores. “Es para escapar del mundo real. Aquí intentamos crear muchas cosas para que los alumnos se sientan bien”, cuenta Lola Vázquez, cofundadora del espacio.

    Otro ámbito de la neuroeducación se refleja en el huerto. Beatriz Jones, profesora de inglés, supervisa a un grupo de alumnos que plantan fresas y riegan flores. “Forma parte del proyecto ecobase. Tiene tres partes: taller, investigación y huerto”, explica. El objetivo es enseñar a los alumnos qué es cuidar de una cosa entre todos y lo que es el medioambiente.

    Poco a poco, se van sumando los proyectos. Según la directora, les queda un año para implementarlo en toda primaria y ya están autorizados para aplicar las técnicas de neurodidáctica en bachillerato internacional. “Creemos que el colegio es escuela de vida y que esta es la mejor forma para darles las herramientas necesarias para la vida real”, concluye Marta del Pozo.

Me emociono, luego aprendo

2017-06-16T11:02:36+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para promover aprendizajes realmente significativo no podemos dejar fuera del proceso educativo algo tan importante como la emoción. ¿Por qué es tan importante?, ¿cómo podemos incorporarla en el aula?

  • Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca

    Tenían las manos atadas… y sin embargo sus dedos danzaban, volaban, dibujaban palabras (Eduardo Galeano)

    “¡Disculpe! ¿Por qué en los equipos de gente que diseña los coles no hay niños y niñas, si somos nosotros los que vamos a pasar aquí más tiempo?” —preguntaba un poco soliviantada Paola, alumna de 6º B, a una profesional que les visitaba.

    “¿Por qué no empezamos por cambios pequeños y rápidos para que, los que estamos en 6º, podamos ver hechas nuestras propuestas, antes de marcharnos al insti?” —manifestaba Lidia.

    En el ‘post’ anterior describimos una experiencia colectiva de aprendizaje de toda una localidad… protagonizada por más de 250 alumnos y alumnas de entre 5 a 11 años, del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria ‘Atalaya’ de Atarfe, en Granada. Nos ocupamos de un proyecto de colaboración de 9 docentes, con más de 500 madres, padres, abuelas o abuelos y con otros agentes socioeducativos de la localidad.

    Esta labor de aprendizaje y sensibilización consiguió dar sentido a las actuaciones de cuidado y de normalización de la diversidad funcional en el colegio y en la localidad. Una iniciativa pedagógica que, recordaremos, adoptó el nombre de CapaCiTados y con el que, el Colegio ‘Atalaya’ consiguió el premio ‘Acción Magistral, 2016’.

    Esther Diánez (profesora y tutora de 4º B) y José Alberto Martín (profesor especialista en el desarrollo de las competencias digitales en el alumnado) fueron los coordinadores. En la actualidad siguen liderando el impulso de nuevos proyectos pedagógicos en el Colegio ‘Atalaya’.

    En esta segunda entrega, nos ocupamos de mostrar las concepciones pedagógicas de base, las claves profesionales de la práctica docente de Esther y José Alberto. Se trata de sacar a la luz pública, de compartir y someter a escrutinio y diálogo, las razones que han otorgado sentido a su diaria tarea de enseñanza.

     

    “Al darle la voz a los alumnos y a las alumnas en la gestión de los proyectos conseguimos que nuestros retos ‘se vengan arriba’ y que nuestras pretensiones iniciales se disparen hacia metas más altas, en relación con la mejora social. Favorecemos que las tareas se hagan con mayor motivación, implicación y creatividad y, sin duda, alcanzando un mayor y mejor desarrollo competencial ¿No es eso, en definitiva, de lo que trata la escuela?” — afirman Esther y José Alberto.

    Ambos docentes consideran necesario que los estudiantes dispongan de referencias valiosas que motiven e inspiren su tarea de aprendizaje. Cuando no las encuentran cerca, las buscan en la aldea global.

    Un ejemplo lo encontramos en otro de los proyectos pedagógicos, desplegado a lo largo del curso 2014/15, `Un espejo en que mirarte´. Coordinado, en este caso, por Esther y que contó con la colaboración de José Manuel Escobero, por entonces profesor del Colegio ‘Atalaya’.

    68 científicas, incluida una Premio Nobel, redactaron una carta de motivación, poniéndole rostro al significado de una verdadera innovación: despertar en el alumnado las ganas de crear, investigar, soñar con metas grandes, gracias a la lectura de las cartas y al diálogo presencial con algunas de estas mujeres de referencia.

    Esther, se rebela frente a la tradicional adscripción de intereses y aspiraciones por razones de género y frente la distancia, demasiado habitual, de las niñas hacia las profesiones más científicas. Por eso, asumió que un proyecto de aprendizaje debía acercar, de manera personal, a cada estudiante con las reflexiones y vivencias de una profesional investigadora, para despertar la motivación e interés por el estudio de las ciencias, especialmente en el caso de las chicas, promoviendo el análisis crítico de una asunción pasiva de determinados roles asociados tradicionalmente a su género.

    El proyecto se nutrió de las aportaciones de científicas de un total de 12 países. Incorporó, además, una propuesta didáctica sustentada en la lectura de las cartas y ajustada a los posibles intereses de distintos niveles educativos.

    Proyecto ‘Cree en ti’. Plan de igualdad ‘Atalaya’. 2016. Esther Diánez

    Entre otros objetivos, había que suscitar la reflexión individual y colectiva, en profundidad, sobre las experiencias y aspiraciones que mostraban las cartas y las presentes en el entorno de cada grupo, en el lenguaje y en las relaciones cotidianas de los alumnos y las alumnas.

    La invitación:

    “Querida ___________:

    Te escribimos desde el Colegio ‘Atalaya ‘de Atarfe, en Granada. Somos un grupo de maestros y maestras que no nos resignamos a asomarnos a las cifras de fracaso escolar, de desmotivación, de abandono. Queremos torcer el brazo a ese conformismo que nos puede costar el futuro de este país y queremos hacerlo con más implicación, más compromiso, más trabajo y, —aquí necesitamos tu ayuda— más ciencia (…)
    Te proponemos participar en nuestro proyecto “Un espejo en que mirarte”, enviándoles un texto breve a nuestras alumnos y alumnas, invitándolas, retándolas a abrazar la ciencia, abriéndoles las puertas a lo mejor que han dado hombres y mujeres en miles de años de desarrollo, de investigación científica (…)

    Atentamente,
    Esther Diánez Muñoz. Coordinadora del Plan de Igualdad”
    (extracto de la carta invitación a participar en el proyecto)

    Proyecto ‘Cree en ti’. Plan de igualdad ‘Atalaya’. 2016. Esther Diánez

    Y, una de las 67 respuestas:

    “Qué pena que no te conozca porque me gustaría decirte esto mirándote a los ojos.
    Me llamo Luz. Si cuando tenía tu edad me hubieran dicho que acabaría siendo investigadora, me lo hubiera tomado como una broma de mal gusto. Me habría dolido porque hubiera pensado que estaban jugando con mis esperanzas y con cosas que parecen imposibles. Me habría enfadado, no se me daban bien los estudios y además lo último que me apetecía por las mañanas era enfrentarme al colegio otra vez.
    Quizás no me creas lo que voy a decir, y no hace falta que me creas, yo tampoco me lo habría creído, pero al menos recuérdalo.
    Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca. A mí también me lo dijeron. En serio. No está escrito quién puede y quién no puede. Por muy importante que parezca la persona que te lo dice, no lo sabe. Nadie sabe eso.
    Si alguien te da un consejo, piensa si esa persona es como tú quieres ser o no, antes de seguirlo. Piensa si ese consejo es válido para lo que tú quieres ser.
    Si te gusta algo, sigue con ello adelante. Nadie tiene la clave y nadie sabe lo que va a pasar (…). Tú sigue adelante. A un compañero mío del cole lo castigaban por cantar en clase y ahora está componiendo música de bandas sonoras, a otro también lo castigaban por mal comportamiento y ahora es guionista de cine. A mí me suspendían por faltas de ortografía y acabo de desarrollar un juego que hace que los niños y niñas mejoren su escritura (…). En serio. La ciencia no sólo trata de teorías grandes para dar explicación a las cosas grandes que pasan en el mundo. La ciencia también trata de ayudar a personas y puede impactar día a día. La manera de descubrir las cosas no está marcada por nadie, tú puedes descubrir lo que tú quieras (…). No hace falta que tengas claro tu sueño. Solo haz y trabaja por lo que te haga feliz, por lo que consideres justo y eso te llevará a tu pasión. Busca lo que realmente te gusta y piensa que, si quieres, puedes ser muy buena en ello. Porque puedes llegar a ser lo que quieras ser. Con determinación y esperanza,
    Luz Rello. Investigadora Predoctoral. Premio a la Mejor Investigadora Europea Joven 2013. Departamento de Tecnologías de la Información y Comunicación. Universitat Pompeu Fabra.”

    El resto de las respuestas y la propuesta didáctica se encuentran para consulta en el documento ‘on-line’ del proyecto.

    Proyecto ‘Cree en ti’. Plan de igualdad ‘Atalaya’. 2016. Esther Diánez

    Por lo que hemos podido comprobar, plantearse retos sociales en la clase de 4ºB es algo indispensable. Siempre están ideando propuestas, analizando realidades y dialogando en busca de soluciones. En este trimestre —comenta Esther— nos traen de cabeza los proyectos de centro “Cree en ti” y “Crea tu cole”. El alumnado está transformando el centro, partiendo de sus ideas y propuestas.

    “El reto principal del proyecto ‘Crea tu cole’, como en el resto de proyectos, es la inclusión. Los niños son los que van a realizar un diseño del centro con espacios para la creación, el aprendizaje, las relaciones sociales … “Los alumnos y las alumnas sueñan con poder pintar y aprender a pintar como grandes artistas, con crear espacios para cantar o diseñar ropa, con quitar las mesas y trabajar en un puf… son muy bonitos y hay que escucharlos porque la escuela es suya. Estamos volviéndonos locos para hacer realidad esos sueños”- afirma Esther Diánez, en una reciente entrevista.

    Hace una semana les visitaba una diseñadora de interiores y una especialista en neuroarquitectura. Era verdaderamente sorprendente observar a los estudiantes opinando sobre los espacios:

    “¡Disculpe! ¿Por qué en los equipos de gente que diseña los coles no hay niños y niñas…”

    “Una batería de inquietudes asalta a los estudiantes cada vez que alguien les visita y posibilita abrir las mentes a nuevas ideas y propuestas. Periodistas, científicos (y sobre todo científicas), diseñadoras de trenes, fisioterapeutas, arqueólogos, astrónomos, y una lista interminable de profesionales han pasado por la clase; han generado nuevas inquietudes y mejores expectativas. Así que, aquí seguiremos… soñando y creando juntos el colegio Atalaya con la creencia firme de que la escuela es el verdadero motor de transformación social” (Esther Diánez y José Alberto).

    En la Universidad de Granada. Esther Diánez y José Alberto Martín

    En diálogo con estos docentes y después de estudiar y analizar sus proyectos, hemos podido constatar que su preocupación no es la de preparar a las nuevas generaciones para el futuro, sino para el presente. Acometer problemas cotidianos es una magnífica oportunidad para aprender a aprender y sentirse con el poder de enfrentarse a otros muchos que se les irán presentando a lo largo de toda su vida. El secreto está en centrar el esfuerzo en lo que les interesa, lo que les rodea y unirlo a lo que, con su esfuerzo, pueden aportar, en ese momento, no en el futuro, a la sociedad. Éste es el sentido de su trabajo.

    “Es importante que nuestros peques aprendan a gestionar su propio aprendizaje y sean conscientes de sus componentes, en muchas ocasiones, invisibles para ellos: ¿Qué queremos aprender? ¿Cómo se elabora y se planifica un proyecto? ¿Cómo se evalúa? ¿Qué tipo de tareas hay que incluir? ¿Qué recursos vamos a necesitar? ¿Cuál será la distribución de los tiempos? ¿Qué competencias vamos a desarrollar? ¿Cómo vamos a difundirlo?… y un largo etcétera que parece custodiar el profe, a buen recaudo, en su programación, y que, en raras ocasiones, se pone sobre la mesa para que nuestro alumnado tome las riendas de lo que va a aprender y de cómo aprenderlo. En nuestra clase esa parte es vital para el trabajo.”

    Son siete, ya, los años que lleva trabajando por proyectos el alumnado del grupo de 4º B: “desde los 3 años”, como afirman ellos mismos. Tienen interiorizado el lenguaje propio de la gestión de proyectos de aprendizaje. Tanto es así que, en el curso 2016-17, les surgió la idea de elaborar su propio tutorial de ABP (aprendizaje basado en proyectos), para ayudar al profesorado que se inicia en esta concepción de la enseñanza y del aprendizaje. Lo consiguieron y con un formato fresco y divertido, sin más pretensiones que apropiarse de conocimiento y disfrutar haciendo algo, que se les da muy bien, comunicar lo que saben.

    En este tutorial participó también alumnado de 6º B, que siempre aporta un estilo desenfadado y cercano en todas sus exposiciones. Tener su propio canal de YouTube les ayuda mucho a comunicar con éxito.

    “Planificar y gestionar sus propias metas ayuda a desarrollar las funciones ejecutivas, a fijar una ruta propia, a corregirse cuando hierran, a disfrutar cuando han dado con la solución a la primera o a perseverar cuando el objetivo es ambicioso, a gestionar el carrusel de emociones que van aflorando hasta llegar a la meta. Una meta donde la satisfacción nos espera impaciente. Todos esos elementos son clave en el día a día de un aula o, al menos, lo son en las nuestras” (afirman Esther y José Alberto).

    Cuando el alumnado participa activamente en su aprendizaje se produce la magia. Una magia que, en contrapartida, nos lleva a poner sobre la mesa más recursos, más energía, más y mejor de nosotros mismos porque, ¿sabéis qué? ellos y ellas no se conforman con metas pequeñas, con objetivos que son fáciles de alcanzar. Mis pequeños monstruitos siempre están cargados de ideas y metas que superan cualquier expectativa que previamente pudiéramos tener. Y la verdad es que, pensándolo bien, es lo normal, porque a esas edades su creatividad es desbordante y su ingenio no tiene límites”.

    Esta visión del aprendizaje ha llevado a Esther y José Alberto a desarrollar proyectos que han sido toda una aventura y verdaderos retos que, como insisten, han superado siempre juntos. “Y ese ‘juntos’ engloba cada vez a más gente, a más agentes, que tienen mucho que aportar. Por eso no sorprende ver en el aula a familiares que vienen a contribuir, expertos que vienen a asesorar, profes de otros coles para compartir experiencia, etc.”

    José Alberto y Esther Diánez en la Final del Programa’ Watter Explorer’. Esther Diánez

    En octubre de 2016, el Colegio Atalaya consiguió el título de representantes nacionales del programa de Naciones Unidas ‘Water Explorer (Exploradores de agua)’. Una iniciativa educativa… “dirigida a niños y niñas de 8 a 14 años que, como estudiantes, emprenden diversas misiones para rescatar y preservar las reservas de agua de nuestro maravilloso mundo” (Acerca de Water Explorer. RED GAP).

    Este logro les permitió continuar avanzando en los objetivos que se habían planteado como centro, hace ya tres años, en su iniciativa ‘Proyectando Futuro’ y concretar la tarea de participar, con el alumnado, en proyectos internacionales.

    “Nuestro objetivo primordial de centro se asienta en la necesidad de enriquecer el entorno de nuestro alumnado, ya que, si la educación no lo remedia, éste se encuentra más cerca del abandono y el fracaso escolar y social, que del éxito y la excelencia” (Cecilio Martín, Director del Colegio ‘Atalaya’, en: Innovación STEM con conciencia y en comunidad: CEIP Atalaya).

    Desde la organización de ‘Water Explorer’ establecieron que, al encuentro internacional de Londres, sólo podían asistir dos alumnos y un profesor. “¿Dos alumnos y un profe? Esos pobres organizadores no podían imaginar que, después de horas de negociaciones y más de 40 emails, se presentaría en Londres una delegación de Atarfeños (más conocida como la tribu de Atarfe) formada por 56 personas entre alumnos, profes, padres y madres.” (Atarfeños por el mundo. Esther Diánez)

    Atarfeños por el mundo. Esther Diánez

    Las comunidades activas que trabajan juntas…¡¡¡son imparables!!! afirman Esther y José Alberto.

Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca

2017-06-15T16:04:00+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

La siguiente nota de El País nos demuestra que el aprendizaje basado en proyectos puede cambiar la vida de los estudiantes y de toda su comunidad.

  • Biblioredes de Dibam abrirá 10.000 nuevos cupos para aprender a programar gratis

    Nuevamente, a través de la iniciativa “Jóvenes Programadores”, el Programa Biblioredes de Dibam ofrecerá cupos para aprender programación computacional. El curso será online y gratuito.

    Una nueva instancia para aprender a programar ofrecerá “Jóvenes Programadores”. La iniciativa del Programa Biblioredes de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), abrirá esta vez 10 mil cupos para que personas de todas las edades, puedan aprender programación. La instancia será gratuita y estará disponible para personas de todo el país, ya que la modalidad será online.

    A través de Scratch, App Inventor de Android, los lenguajes JavaScript, CSS y PHP, los participantes podrán pasar de ser usuarios a potenciales creadores web. Además, desde julio se incluirán dos nuevos módulos de Snap y Python que permitirá crear juegos y aplicaciones, entre otros.

    Un éxito que se repite

    Durante abril de 2017 se abrieron 20.000 cupos en nuestro país, los cuales se agotaron en la primera semana de apertura. Actualmente más de 6.200 personas se han certificado del programa. Cabe destacar que esta iniciativa cuenta con tutorías virtuales, en las que especialistas interactúan con los participantes a través de la misma plataforma Moodle. Todos los módulos cuentan con certificación en línea, diplomas que son emitidos por BiblioRedes y el Consorcio Interamericano de Educación a Distancia (CREAD).

    Esta es la cuarta versión del programa en la que han participado más de 40.000 personas de todo Chile. El 2015, Jóvenes Programadores obtuvo el primer lugar del Premio de Innovación en Educación Científica en la categoría TIC´s entregado por la Fundación Ciencia Joven y la UNESCO, lo que certifica y reafirma la calidad del proyecto.

    ¿Cómo participar?

    Para participar debes completar la ficha de inscripción este 13 de junio desde las 11 de la mañana en www.jovenesprogramadores.cl, y luego elegir el módulo por el cual comenzar.

Biblioredes de Dibam abrirá 10.000 nuevos cupos para aprender a programar gratis

2017-06-13T10:26:42+00:00 Junio, 2017|Actualidad|

Son 10 mil cupos para que personas de todas las edades aprendan programación. La instancia será gratuita y estará disponible para personas de todo el país.

  • Las desgarradoras respuestas que obtuvo una profesora tras dar simple tarea a sus alumnos

    Durante el año pasado una profesora de tercer grado del Doull Elementary School, en Denver, le pidió a sus alumnos que realizaran una sencilla tarea: completar la frase “Desearía que mi profesora supiera …”.

    Su idea era que los pequeños que quisieran participar del proyecto compartieran -de manera anónima- sus secretos. Algunas de las respuestas que recibió la maestra Kyle Schwartz resultaron desgarradoras.

    Los mensajes que recopiló fueron publicados en internet, viralizándose rápidamente a través de las redes sociales con el hashtag “#iwishmyteacherknew” (“Desearía que mi profesora supiera…”, en español).

    De esta manera Schwartz invitó a otros maestros para que hicieran lo mismo y así conocieran de mejor forma a sus estudiantes. Además, indicó que su intención es que ésto sirva como una vía de desahogo para que los pequeños se sientan más queridos.

    Recientemente la profesora -que trabaja en un colegio con un alto porcentaje de estudiantes latinos que provienen de familias de escasos recursos- publicó un libro llamado “I Wish My Teacher Knew: How One Question Can Change Everything For Our Kids” (“Desearía que mi profesor sepa: Cómo una pregunta puede cambiarlo todo para nuestros niños”, en español) en el que recopiló los mensajes, algunos de los cuales puedes revisar a continuación.

    “Desearía que mi profesora supiera que no tengo lápices en casa para hacer mi tarea”

    “Desearía que mi profesora supiera lo mucho que extraño a mi padre, quien fue deportado a México cuando yo tenía tres años, y no lo he visto en seis años”

    Kyle Schwartz | Twitter

    “Desearía que mi profesora supiera que no tengo amigos con quien jugar”

    Kyle Schwartz | Twitter

    “Desearía que mi profesora supiera que a veces mi libreta no está firmada porque mi mamá casi nunca está en la casa”

    “Desearía que mi profesora supiera que estoy preocupada porque mi madre se está enfermando demasiado, y estuvo en el hospital durante la última noche”

    Kyle Schwartz | Twitter

    “Desearía que mi profesora supiera que me molestan en el bus. Eso me pone triste”

    Kyle Schwartz | Twitter

    “Desearía que mi profesora supiera que quiero ir a la universidad”

Las desgarradoras respuestas que obtuvo una profesora tras dar simple tarea a sus alumnos

2017-06-08T12:24:09+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar|

¿Cuánto sabemos sobre nuestros estudiantes? La siguiente historia, publicada por Biobiochile.cl, es una invitación a reflexionar sobre la importancia de escuchar a nuestros alumnos.

  • Exigen ramo de educación ambiental para colegios

    Expertos en el tema quieren que la materia se incluya en la malla curricular a nivel de Gobierno.

    Si hay algo que destacar en el Día Mundial del Medio Ambiente es lo que ocurre en el Centro Educacional Valle Hermoso, un colegio técnico de Peñalolén que hace ocho años cuenta con la aprobación de GLOBE Nasa Education.

    Esta iniciativa pionera invita a los estudiantes a realizar tareas prácticas de registro de la naturaleza, como la medición meteorológica, para contribuir a las investigaciones que lleva la NASA sobre el cambio climático.

    A través de este proyecto los profesores aprovecharon de trabajar la protección del medioambiente con actividades como el reciclaje y la elaboración de microhuertos.

    “Hemos dedicado dos horas pedagógicas semanales al tema medioambiental en primeros y segundos medios. Sería ideal que otros hicieran lo mismo, para generar valores sobre el respeto a nuestra flora y fauna”, señala su directora, Palmira Cosgrove.

    Además este colegio público también posee el sello de excelencia medio ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, una calificación que pretende generar hábitos y conductas proclives a la sustentabilidad en jardines infantiles, escuelas, colegios y liceos.

    “En este momento existen más de 1.200 establecimientos educacionales certificados ambientalmente, los que trabajan en los tres ámbitos de la educación: en lo curricular, en la gestión sustentable del recinto, y en las relaciones que se establecen con el entorno”, explica a La Hora el ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena.

    En el 2015 esta cartera también lanzó la Academia de Formación Ambiental Adriana Hoffmann, que lleva el nombre de una famosa bióloga y botánica chilena. Con esto busca formar gratuitamente en temas ambientales a docentes y funcionarios municipales y públicos. Pero todos estos esfuerzos de cuidado del medioambiente son optativos y no se le exige a todos los establecimientos del país.

    Hace un tiempo que la Organización Greenpeace tiene la iniciativa Hagamos Eco, que ayuda a la ciudadanía a activar campañas ambientales. Una de ellas se llama Nueva Asignatura Educación Ambiental y Ecología y lleva 5.108 firmas de apoyo.

    Esta propuesta fue hecha por Ingrid Lobos, profesora de Lenguaje y Comunicación, titulada de la U. Austral de Chile, quien basó su propósito en el desastre sucedido en el Santuario de la Naturaleza del Río Cruces y el fenómeno de la marea roja en Chiloé. “Es elevado el planteamiento, pero creo que tenemos que ser pioneros en esta línea, más que traer experiencias de afuera. Lo de la educación ambiental en los colegios es más que una actividad de reciclaje. No tiene sentido que se eduque de la forma en que lo están haciendo como una simple unidad en los libros de estudio de Ciencias Naturales o creando puntos de reciclaje si día a día vemos cómo las empresas destruyen el entorno”, dice Lobos, quien el viernes entregó este plan al Ministerio de Educación.

    Además está en conversaciones con el Colegio de Profesores para crear una base teórica sobre educación ambiental en Chile.

    Por su parte Liesbeth Van der Meer, directora ejecutiva de la fundación Oceana, sugiere que la educación ambiental sea incluida en los planes de enseñanza que impulsa el Ministerio de Educación y del Medio Ambiente y que se aplique repartida en asignaturas como ciencias, responsabilidad cívica y geografía. “Lo más importante es que esta temática tenga continuidad en todos los cursos y se inserte en las mallas curriculares”, finaliza.

    Qué pasa en otros países

    La Educación Ambiental en países europeos lleva varios años. En Portugal se integró a partir de 1986, con la Ley de Bases del Sistema Educativo. En 1977 en Francia se hizo la Carta Constitutiva de la Educación Ambiental que establece la Instrucción General sobre Educación Ambiental de los alumnos franceses en esta materia. En Austria, en tanto, comenzó a implantarse a mediados de los años sesenta y en 1984 se dio inicio un grupo de trabajo en Educación Ambiental, que reúne a todos los ministerios con competencia en el tema.

    Otras iniciativas para los colegios

    El programa “Juega+” se creó hace ocho años y ha introducido en cinco mil niños conocimientos básicos sobre energías renovables y la importancia de darle un uso eficiente para el cuidado del medioambiente. Hoy esta iniciativa de la empresa Transelec se imparte en once escuelas en diferentes regiones del país, a través de la entrega de un set de materiales didácticos y talleres.

    Para que los colegios tengan otro tipo de certificación relacionada a la sustentabilidad existe Aliwen, coordinada por la ONG Alianza para el Desarrollo Sustentable Yo Reciclo. Este plan colabora con establecimientos que desean desarrollarse ambientalmente y que no tienen los medios para conseguir la certificación oficial.

    Los esfuerzos nunca son suficientes

    La bióloga Adriana Hoffmann destaca los planes del Ministerio de Medio Ambiente sobre educación ambiental, “pero siempre hace falta más. Esos ramos de la academia que lleva mi nombre podrían usarse de manera obligatoria porque los talleres solo los toman aquellos que están interesados. Necesitamos también que se extienda a las universidades”, precisa.

Exigen ramo de educación ambiental para colegios

2017-06-05T11:32:06+00:00 Junio, 2017|Actualidad|

¿Se puede incorporar la educación ambiental en el sistema escolar chileno? Esto dicen los expertos.

  • ¿Cómo le está yendo a Finlandia con el “phenomenon learning”, el nuevo modelo de enseñanza del “mejor sistema educativo del mundo”?

    Hace mucho que Finlandia es reconocida por la calidad de su educación y siempre está entre los primeros lugares en los rankings internacionales.

    Ahora el país está reformulando la forma en que enseña en la era digital. En vez de centrarse en materias, está poniendo el énfasis en habilidades.
    Pero no todo el mundo está feliz con los cambios y existen temores de que pueda bajar la calidad de la enseñanza.
    Es una mañana helada en un remoto pueblo en el sur de Finlandia, pero esta aula de alumnos de 12 años está pensando en un lugar mucho más lejano: la antigua Roma.
    Su maestro les está mostrando una reconstrucción en video -proyectada sobre la pizarra inteligente interactiva del aula- del día en que el monte Vesubio hizo erupción y destruyó la ciudad de Pompeya.

    Los estudiantes forman grupos y sacan sus mini laptops.

    Su tarea es comparar a la antigua Roma con la Finlandia moderna.

    Un grupo analiza los baños romanos y los spa de lujo de hoy; otro compara el Coliseo con los estadios deportivos actuales.

    Usan impresoras 3D para crear una versión en miniatura de sus edificios romanos, que luego formarán parte de un juego de mesa para toda la clase.

    Esta es una clase de historia diferente, dice el profesor Aleksis Stenholm, que trabaja en la Escuela Secundaria Hauho.

    Estos alumnos también están aprendiendo habilidades tecnológicas, de investigación, de comunicación y de comprensión cultural.

    “Cada grupo se está convirtiendo en experto en su tema, que luego presentará al resto de la sala”, explica.

    El jugo de mesa marca la culminación del proyecto, que se lleva a cabo a la par de las clases de enseñanza normales.

    BBC. La escuela de Hauho es relajada sobre el uso de celulares en clase y en la hora del almuerzo.

    Cómo Finlandia revolucionó la enseñanza para el siglo XXI

    Hace casi dos décadas que Finlandia disfruta de la reputación de tener uno de los mejores sistemas educativos del mundo.

    Sus estudiantes de 15 años suelen colocarse en los primeros lugares en las tablas de medición PISA, que evalúan la lectura, las matemáticas y las ciencias.

    La habilidad del país para producir resultados académicos sobresalientes resulta fascinante para muchos ya que allí los niños empiezan la educación formal recién a los siete años.

    Además, tienen jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, muy poca tarea y no rinden exámenes.

    Pero a pesar de este éxito, Finlandia está reformando su sistema, algo que considera vital en una era digital en la que los niños ya no dependen de los libros y de las aulas para adquirir conocimientos.

    En agosto de 2016 se hizo obligatorio para todas las escuelas finlandesas enseñar de manera más colaborativa.

    También permitir a los alumnos que elijan un tema que les sea relevante y que basen su materias en esa elección.

    BBC

    Una de las claves de los cambios ha sido hacer un uso innovador de la tecnología y de fuentes fuera de la escuela.

    El objetivo de esta forma de enseñanza -conocida en inglés como project o phenomenon-based learning (PBL)– es equipar a los niños con las habilidades que necesitan para desarrollarse en el siglo XXI.

    Así lo explica Kirsti Lonka, profesora de psicología educativa en la Universidad de Helsinki.
    Entre las habilidades que resalta está el pensamiento crítico, necesario para identificar las noticias falsas y evitar el ciberbullying (acoso online).

    También la habilidad técnica para poder instalar software antivirus y conectar la computadora con una impresora.

    “Tradicionalmente la enseñanza se ha definido como una lista de materias y datos que uno debe adquirir -por ejemplo la aritmética o la gramática- con un poco de decoración alrededor, como clases de cívica”, dice Lonka.

    “Pero en la vida real nuestro cerebro no está dividido en disciplinas; pensamos de manera muy holística”, explica.

    BBC

    “Y cuando piensas en los problemas del mundo -crisis globales, migración, la economía, la era de la posverdad- realmente no le hemos dado a nuestros niños las herramientas para lidiar con este mundo intercultural”, opina.

    “Creo que es un gran error hacerle creer a los niños que el mundo es sencillo y que si aprenden cierta información estarán listos para encararlo”, señaló.

    “Aprender a pensar, aprender a entender, estas son las habilidades que importan y además hacen que aprender sea mucho más divertido, lo que promueve el bienestar”, concluye.

    Cómo Finlandia deja atrás las tradiciones escolares

    La Escuela Secundaria Hauho está en una zona de bosques y lagos a unos 40 minutos en auto de la ciudad de Hameenlinna.

    Con solo 230 alumnos de entre siete y 15 años, tiene un ambiente hogareño.

    Los alumnos dejan sus zapatos en la entrada, en algunas clases en vez de sillas usan pelotas para hacer ejercicio y hay barras en las puertas para hacer flexiones de brazos.

    Los docentes son relajados con el tema de los celulares en el aula.

    Consideran que es bueno que los niños aprecien su valor como herramienta de investigación y no solo para comunicarse con sus amigos.

    BBC. La pista de skate de la escuela se construyó gracias a una idea sugerida por los alumnos, que ayudaron a diseñarla y a reunir los fondos para su construcción.

    En este día frío los alumnos más grandes se apiñan alrededor de sus teléfonos en la hora de almuerzo, mientras que algunos de los más chicos le hacen frente a los copos de nieve que caen para usar la pista de skate o las canchas de fútbol y básquet.

    El director Pekka Paappanen es un ferviente creyente en el sistema PBL y busca una variedad de maneras de integrarlo al currículo escolar.

    “Discutimos ideas con los maestros y después me aseguro de que tengan el tiempo y el espacio para desarrollarlas”, afirma.

    “Creo que esto le da más poder a los docentes, pero tienen que darse cuenta de que no pueden hacer todo”, señala.

    “Estamos dejando atrás algunas de las viejas tradiciones, pero lo hacemos de forma lenta. El trabajo de enseñar a nuestros niños es demasiado importante y no podemos equivocarnos”.

    Abordando el tema más grande de Europa en la clase

    Uno de los proyectos más grandes el año pasado fue sobre el tema de la inmigración, en momentos en que el flujo de migrantes entrando a Europa ocupaba todos los titulares alrededor del mundo.

    Aleksis Stenholm explica que eligieron el tema porque se dieron cuenta de que muchos de sus alumnos tenían muy poca experiencia personal con inmigrantes o la inmigración.

    El tema se incorporó a las clases de alemán y de religión.

    Los alumnos de 15 años debieron realizar encuestas callejeras para conocer las opiniones de los locales sobre la inmigración y visitaron un centro de inmigrantes cercano donde entrevistaron a refugiados.

    BBC. Los alumnos se conectaron con estudiantes alemanes para comparar sus conocimientos sobre la inmigración.

    Compartieron sus hallazgos a través de una conexión de video con una escuela en Alemania que llevó a cabo un proyecto similar.

    “Fue muy poderoso cómo los alumnos reaccionaron. Comenzaron a pensar algunas cosas, a cuestionar sus propias opiniones”, recuerda Stenholm.

    “Si yo solo hubiera enseñado sobre el tema, digamos en tres clases, el efecto hubiera sido muy diferente”, asegura.

    Pero ¿funciona?

    El concepto del phenomenon-based learning tiene sus detractores.

    Algunos, como el maestro de Física Jussi Tanhuanpaa, temen que no les da a los niños suficiente profundidad de conocimiento sobre un tema como para permitir que lo estudien a un nivel superior.

    Él enseña en Lieto, en las afueras de la ciudad sudoccidental de Turku, y cuenta que conoce a un grupo de chicos que estaban aprendiendo un nivel avanzado de matemáticas para mayores de 16, y el 30% debió bajar a un nivel menos avanzado.

    También teme que esté ampliando la brecha entre los estudiantes más y menos capaces, que históricamente ha sido pequeña en Finlandia.

    BBC. Una pizarra inteligente y una tablet se usan para esta clase sobre cambio climático.

    “Esta manera de enseñar es genial para los chicos más brillantes que entienden qué conocimientos se deben llevar de un experimento”, opina.

    “Les da la libertad de aprender a su propio ritmo y de tomar el siguiente paso cuando están listos”, señaló.

    “Pero esto no es así para los niños que tienen menos capacidad de entender y que necesitan más asistencia”, dice.

    “La brecha entre los más brillantes y los menos capaces ya empezó a ensancharse y temo que esto solo empeore”, advierte.

    A otros les preocupa que esto agregue más a la carga laboral de los docentes y que ponga en situación de desventaja a los maestros de mayor edad que quizás no tengan tantos conocimientos digitales como sus pares más jóvenes.

    Jari Salminen de la facultad de Educación de la Universidad de Helsinki afirma que estilos de enseñanza similares se probaron en el pasado -incluso hace 100 años- pero fallaron.

    “Muchas visitas internacionales me preguntan, ¿por qué están cambiando este sistema cuando obtienen tan buenos resultados?”, cuenta.

    “Y para mí es un misterio porque no tenemos ninguna información a nivel de los colegios de que el phenomenon-based learning esté mejorando los resultados”, dice Salminen.

    BBC. Las lapiceras y el papel aún son una parte importante de la vida en el aula…

    Anneli Rautiainen de la Agencia Nacional para la Educación de Finlandia acepta que hay preocupación y afirma que están introduciendo los cambios de manera gradual.

    Por ahora a los colegios solo se les requiere que incorporen un proyecto PBL para sus alumnos cada año.

    “Queremos alentar a los maestros a que enseñen así y a los alumnos que lo prueben, pero estamos empezando despacito”, dice.

    “Aún se enseñan materias y hay metas para cada materia, pero también queremos que se introduzcan las habilidades en ese aprendizaje”, señala.

    ¿Pero qué hay de los resultados?

    “No somos muy amantes a las mediciones en este país, en reglas generales, así que no estamos planeando medir el éxito de esto, al menos no por ahora”, afirma.

    “Esperamos que se note en los resultados de aprendizaje de nuestros niños además de las evaluaciones internacionales como PISA”, dice Rautiainen.

    BBC. …y también lo son el arte y las manualidades.

    Aunque no todos estén convencidos con esta revolución de la enseñanza finlandesa, la mayoría de los alumnos y padres de Hauho le dan su visto bueno.

    Sara, de 14 años, dice que “no cansa tanto, es mucho más interesante, me gusta eso”.

    Anna, también de 14, cuenta que su hermana mayor la envidia porque dice que “la escuela es mucho más divertida que cuando ella asistía”.

    La mamá Kaisa Kepsu asegura que la mayoría de padres que conoce ven con buena luz los cambios que se han hecho al currículo.

    “Ha habido una discusión más amplia sobre la necesidad de garantizar que los chicos aún estén aprendiendo los datos más básicos y concuerdo con eso”, afirma.

    “Pero también es importante motivarlos más y hacer que el mundo sea más interesante. No veo nada malo con hacer que el colegio sea divertido”.

    ¿Qué es lo inusual de los colegios finlandeses?

    1. La docencia es una profesión altamente respetada y bien remunerada

    2. No hay inspecciones escolares o evaluaciones docentes

    3. El sistema escolar está muy centralizado y la mayoría de las escuelas son financiadas por el Estado

    4. La jornada escolar es corta y la vacaciones de verano duran 10 semanas

    5. Los niños son evaluados por sus maestros. El único examen nacional es para aquellos que estudian hasta los 18 años

    6. El promedio de alumnos por colegio es 195; por clase es 19

    7. El éxito se ha atribuido a un tradicional aprecio por la enseñanza y la lectura, además de a una población pequeña y prácticamente homogénea

    8. Aunque sigue en los puestos más altos, Finlandia ha caído en los rankings de PISA en los últimos años

    9.  Al igual que otros países, enfrenta los desafíos de las restricciones financieras y la creciente inmigración

¿Cómo le está yendo a Finlandia con el “phenomenon learning”, el nuevo modelo de enseñanza del “mejor sistema educativo del mundo”?

2017-06-03T17:31:56+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|

Con el objetivo de promover en los niños el desarrollo de habilidades para el siglo XXI, diversas escuelas de Finlandia están modificando la forma en que tradicionalmente se han enseñado. ¿De qué se trata?

  • Chica de 19 enseña robótica: “Las Barbies no sirven para nada”

    Aprendió a programar por internet y pulió su inglés viendo charlas TED. Tiene su propia ONG y sus robots de Lego son anzuelos para que niñas y niños se interesen por la tecnología.

    Belén Guede tiene 19 años, pero podrías jurar que tiene 15. En los pasillos de la Facultad de Economía de la U. de Chile parece una escolar de visita. Habla con volumen bajo pero con entusiasmo; su pelo largo y liso a veces le cubre la cara. No insinúa todo lo que se trae entre manos.

    “Siempre he estado metida en hartas cosas, no puedo quedarme quieta”, dice Belén, quien llega a la entrevista corriendo desde una escuela de liderazgo para mujeres. “Necesito nivelarme en cosas como política y en temas que a mí me preocupan, como la brecha de género que hay en los campos de ciencias”, explica.

    Se crió en Puente Alto, fue a un colegio público que luego se convirtió en particular subvencionado. Aprendió sola a programar, a los 15 y viendo páginas en internet, y pronto se interesó en generar espacios para que otros tuvieran las oportunidades para aprender que a ella le costó encontrar.

    “Yo no tenía nada cerca que tuviera que ver con lo que quería aprender. Y hay muchos niños más chicos que tampoco tienen esa oportunidad de conocer y darse cuenta de que tienen un abanico de opciones. Ahí me convencí de que tenía que hacer algo”.

    -¿Qué te gustaba hacer cuando chica?

    -Odiaba las Barbies. De hecho, mi madrina me regalaba Barbies y yo las tiraba al clóset. A mi hermano mellizo le regalaban autos a control remoto y yo decía: “¿Por qué no me pueden regalar algo como a mi hermano?”. Siempre tuve esos intereses, porque las Barbies no sirven para nada. Hasta que nos empezaron a regalar lo mismo. Agradezco mucho que mi familia no haya hecho distinciones de género entre mi hermano y yo cuando crecimos. Los dos teníamos autos o motos a control remoto y yo pasaba metida en el cuarto de herramientas de mi papá.

    -¿Y en qué momento te metiste en la tecnología?

    -Cuando estaba en segundo medio, quería aprender mejor inglés y empecé a ver charlas TED en internet. Y me pegó toda la movida del emprendimiento y la innovación. Me di cuenta de que los emprendimientos exitosos tienen base en la tecnología y se me hizo necesario.

    El anzuelo

    Belén no se quedó en la declaración de intenciones. Hoy es directora y fundadora de la ONG STEM Academy, voluntaria de Girls in Tech y Student Partner en Microsoft, todas organizaciones preocupadas de acortar la brecha de género en el mundo de la tecnología. Es mentora de los dos equipos chilenos que compiten en el mundial de robótica e inventó un programa para interesar a los niños en la tecnología. Todo, mientras cursa su segundo año de Ingeniería en Información y Control de Gestión.

    “Es muy matea, siempre era la primera de la clase”, dice su madre, Mirna, conductora en el Transantiago. “Desde chica, a ella y a su mellizo les teníamos un computador y los dos pasaban metidos ahí. A ella le gustaba mucho, desde siempre. Ella es muy curiosa y le interesa de todo”.

    Belén aprendió programación buscando en internet (ver recuadro). A los 17 se inscribió en un campamento de Conicyt llamado Chile Va. “Pero ya había aprendido todo lo que quería de internet”, cuenta la estudiante. “Mi mamá llegaba a las cuatro de la mañana del trabajo y cuando me veía en el computador, decía que yo no hacía nada. Después se dio cuenta de que estaba aprendiendo cosas”.

    -¿Cómo se te ocurrió hacer talleres de robótica?

    -Estaba en una disyuntiva de cómo ayudar a la gente más chica y fui a un evento que me marcó mucho, se llama YouthSpark y es de Microsoft. Ahí me recomendaron participar en los fondos para jóvenes. Me metí a la página y justo había un concurso que se llamaba Challenge for Change (desafío por el cambio). Postulé con la idea de hacer talleres en centros comunitarios.

    La persona que le habló de esos fondos fue Jennifer Brooks, directora de Microsoft Filantropía en Latinoamérica. “Nuestro foco es empoderar a las jóvenes como Belén, a la cual los desafíos no la han detenido para lograr todo lo que ha imaginado. Ella está demostrando que las chicas tienen un espacio abierto para que participen en crear tecnología”, cuenta desde San Francisco, Estados Unidos.

    El proyecto de Guede ganó la versión 2015 del concurso. No era tanto su interés en los robots como encontrar un elemento atractivo que funcionara como un anzuelo para atraer a los niños y pensó los robots educacionales que se arman con Legos. Invitó a otras cuatro personas que había conocido en eventos de tecnología y armaron las reuniones en la Biblioteca Municipal de Puente Alto.

    “El premio nos sirvió para comprar dos de esos robots, que sirven para que los niños aprendan conceptos de matemática, ingeniería, programación y diseño, mirando la tecnología”, explica Belén. “Nos ayudó la rama de ingeniería de la U. Diego Portales. Llegaron unos 50 niños en tres sábados”.

    -Después te moviste a otras comunas.

    -Sí. En la Florida nos ganamos un fondo para ir a colegios a hacer laboratorios tecnológicos, que son una introducción a la programación en bloque. También fue con la idea del aprender haciendo. Los niños hacían una caja de seguridad contra intrusos. La pensamos como para que la hermana chica no les quitara las cosas; entonces, usaban un sensor de luz para que cuando la abrieran sonara una alarma.

    Robots a carbón

    Luego de la PSU, el grupo que hacía los talleres se disolvió. Ella pensó que no podía seguir sola: “Nos unimos con Bastián Palacios y fundamos STEM Academy. Formalizamos todo en Recoleta porque es una organización comunitaria. Recoleta tiene 19 liceos municipales y nos da un alcance alto. Tenemos el taller permanente en el liceo Valentín Letelier y capacitamos a profesores para (el programa) La Hora del Código”.

    -¿Qué es lo que más te motiva?

    -Primero, devolver la mano y segundo, hacer lo que me hubiese gustado que hicieran por mí. Es bueno que desde muy corta edad las personas entiendan que pueden hacer lo que les gusta, sin importar si son niñas o niños. Me interesa harto el tema del género y siento que puedo aportar.

    -¿Por qué te llama la atención?

    -Porque siento que las mujeres estamos subrepresentadas, ya sea en cargos altos de empresas, en política, en tecnología. Por eso soy feminista, porque creo que hay que cambiar las cosas.

    -Eres muy joven y dedicas mucho de tu tiempo a enseñar.

    -Sí, eso me lo han criticado harto.

    En el taller para niños de La Florida, Belén y su grupo les enseñaron a construir una caja con sensor anti hermanas chicas.

    -¿Por qué?

    -Me preguntan por qué no me dedico a estudiar, a enriquecerme en conocimiento y avanzar con mi carrera. Y lo he pensado. Por ejemplo, me interesa el análisis de datos y no he podido aprender mucho porque no tengo tiempo.

    -¿Ya no programas? ¿Se van oxidando esas habilidades?

    -Lo que aprendí por mi cuenta se me ha ido olvidando. No puedo practicar, porque me dedico más a administrar, a levantar proyectos. Tengo que dejar algunas cosas de lado por otras.

    -Cuéntame qué significa ser mentora en un equipo de robótica.

    -Son competencias para estudiantes de primero a cuarto medio y yo participé cuando estaba en el colegio. La filosofía es que una vez que tú sales del colegio, vuelves como mentor para transmitir tus conocimientos.

    -¿Qué tienen que hacer los robots?

    -Depende del desafío. Un año fue enfocado en la época medieval, donde los robots tenían que pasar obstáculos y tirar unas bolas gigantes a las torres de los oponentes. Este año fue la era victoriana, usando vapor (carbón) como combustible.

    -¿Te da el tiempo para tener vida personal?

    -Sí, de hecho estoy pololeando. Él está en el equipo de robótica, nos conocimos por ahí. Me hago el tiempo. Hay veces que estoy muy ocupada, otras en que estoy todo el día acostada.

    -¿Y en tu casa eres la que todos llaman si hay un problema?

    -Tampoco soy tan techie . Si se cae internet, mando a mi hermano a arreglarlo.

    Los recomendados de Belén para aprender en casa

    “Todo depende de lo que uno quiera aprender, pero por estos sitios se pueden partir”, dice Belén Guede. “Lamentablemente hay mucho en inglés”. Estos son sus favoritos

    Codeacademy.“Los cursos son súper didácticos, a tu ritmo, y con ejercicios luego de cada tema. se puede aprender HTML, CC y lenguaje de programación como JavaScript, PHP, Python, entre otros”

    Microsoft Virtual Academy.“Una plataaforma gratuita con cursos acerca de programación, desarrollo, IT, ciencias de datos, y tecnologías Microsoft como Xamarin y Azure. A mi me gusta muchisimo, se pueden guardar cursos”

    La hora de Código. “Tengo muy puesta la camiseta es una campaña a nivel mundial que incentiva la programación en los niños”

    Scratch. “Para enseñar a los mas chicos, utilizamos código a través de bloques, que se extrapolan hasta cómo ellos programan en nuestros robots educacionales. En Scratch, hecho por el MIT (Instuto de tecnología de Massachusetts), se pueden crear juegos y animaciones. Cuando estaba en el colegio también lo use para crear un juego de etapas en un laberinto con las caras de algunos de mis compañeros y mi hermanao que me perseguia jajaja”

Chica de 19 enseña robótica: “Las Barbies no sirven para nada”

2017-06-02T12:04:24+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

Aprendió a programar en segundo medio y hoy dicta talleres de robótica a escolares y profesores. Descubre más en la siguiente nota de LUN.

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