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  • Tender un puente

    En 2010, Gonzalo Plaza estaba en Washington DC. Trabajaba en la división de monitoreo y evaluación del Banco Interamericano de Desarrollo, cuando recibió un llamado desde Nokia Latinoamérica que lo tentó. Al economista, que había trabajado en el ministerio de Educación, en la Cepal y en la superintendencia de pensiones de Chile, lo buscaban para hacerse cargo del proyecto Puentes Educativos, que apuntaba a cambiarle la cara a la educación rural.

    Gonzalo Parra. Fotógrafo: José Miguel Méndez/Qué Pasa

    Ocho años antes, Nokia y la fundación Pearson se habían asociado a nivel internacional para implementar el proyecto Bridge IT. ¿El objetivo? Entregar herramientas del siglo XXI para la educación a través de equipos tecnológicos como celulares. Quisieron extenderse a 10 países, abarcando África, el Sudeste Asiático y Latinoamérica, entregando a cada país US$1 millón para implementar el proyecto y conseguirse los socios locales. En la región, los elegidos fueron Chile y Colombia. A nuestro país el proyecto llegaría en 2010 de la mano de la ONG Achnu (Asociación Chilena Pro Naciones Unidas).

    El economista aceptó el desafío de liderar la implementación de este proyecto y hacerlo sostenible en tres años. “De los 10 países que empezaron, sólo en dos el proyecto siguió vivo después de los 3 años: Filipinas y Chile”, asegura Plaza.

    De a poco el proyecto fue tomando rumbos propios. Ahora el foco no está en TI, sino en metodologías para que los profesores desarrollen nuevas habilidades en los estudiantes. “El discurso en educación en 2010 estaba muy basado en la tecnología, que estaba en boga, pero poco a poco a nivel mundial los expertos fueron dándose cuenta de que esta no lo era todo. Nosotros dimos el giro y nos centramos en la metodología, integrando aprendizaje basado en proyectos, comunidades de aprendizaje, entre otras que ponen al estudiante como protagonista del proceso”, agrega Plaza, quien en 2012 fue elegido por el World Economic Forum como uno de los 16 chilenos líderes sub-30.

    Puentes Educativos es hoy un programa de innovación en escuelas rurales que busca desarrollar habilidades del siglo XXI a través de la formación de los profesores, acompañamiento y entrega de recursos educativos como tablets. Su nicho es la educación multigrado, y el objetivo es cambiar el paradigma de la educación rural.

    A la fecha han capacitado a más de 2.500 profesores, lo que ha impactado a 20 mil niños en 700 escuelas de 95 comunas del país. Su presupuesto anual son $700 millones.

    “Había que cambiar esa concepción de la innovación basada en la tecnología, porque la innovación es mucho más que eso, es cambiar la forma de hacer las cosas, y eso puede ser con un computador o sin él”, dice Plaza.

    El proyecto ha sido reconocido de manera internacional: en 2014 y 2015 el BID destacó a Puentes Educativos como una de las 50 iniciativas más innovadoras en educación de Latinoamérica. Y, este mes alcanzaron un hito importante al expandirse a Guatemala y Nicaragua gracias al financiamiento de Fondo Chile, una alianza de cooperación del PNUD_y el gobierno de Chile.

    ¿Los siguientes pasos? “Lo primero era consolidarnos en Chile, y luego internacionalizarnos hacia Latinoamérica. Es una región altamente rural y nuestro proyecto tiene un hábitat mucho más propicio para el entorno rural: las escuelas son multigrado, y en ese espacio es lindo desarrollar habilidades como la colaboración, solución de problemas, trabajo en equipo, pensamiento crítico, entre otros. Por lo tanto, nuestro desafío es estar en muchos más países de la región. México, Perú, Colombia y Paraguay son países donde probablemente trabajemos en un futuro próximo”, asegura.

     

Tender un puente

2017-11-28T17:01:33+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad|

Gonzalo Plaza (36) dirige un programa de innovación en escuelas rurales que este mes se expandió a Guatemala y Nicaragua.

  • El mejor profesor de Chile 2017: “¿Qué buscamos? ¿Un buen puntaje o un alumno íntegro?”

    Eduardo Cortés (Santiago, 1981) es el flamante ganador del Global Teacher Prize en Chile de este año, y derrocha pasión por lo que hace. Estudió en la Universidad de Playa Ancha y hace clases en el colegio técnico profesional Diego Echeverría de Quillota, de la Congregación de los Hermanos Maristas, el mismo del cual egresó en enseñanza media.

    Obtuvo el premio porque, entre otros, se dedicó a trabajar con sus alumnos en proyectos innovadores como un brazo robótico, una bicicleta que funciona con energía solar o una máquina de soldar hecha con transformadores de microondas.

    Es un optimista nato y aunque tiene sus críticas al sistema educacional chileno, cree que siempre va a mejorar.

    Un colegio mágico

    Aunque se crió de niño en Recoleta, a los ocho años su familia se mudó a Limache. Allí hizo la enseñanza básica, antes de hacer la media en Quillota. Se crió con su madre y su hermana, y se tituló como profesor en 2007. En pareja, se preparar para ser papá de una niña en enero próximo.

    Siempre quiso ser docente porque tuvo buenos referentes en la escuela. Además “de alguna manera quería buscar tener una acción social. Uno no solamente hace clases, sino también hace de sicólogo, asistente social, amigo”, comenta.

    Por lo que dice, su colegio y sus profesores fueron fundamentales.

    “Vengo de un colegio mágico, que da oportunidades para crecer, para ser escuchado, ser querido, ser atendido. Tuve profesores jefes que me ayudaron mucho, como el profesor Oscar Vicente Arancibia, que siempre se preocupó mucho de mí y de mi familia, de los problemas económicos, de los problemas que tenía en la casa. También un profesor de matemática, Héctor Gallegos Valenzuela, que quiere el alumno aprenda de verdad. Uno lo ve, se alegra cuando un alumno aprende, porque es muy didáctico. Una profesora de lenguaje, la profesora Gina Campos Spaguel, muy preocupada de nosotros, que nos trataba de amigos”.

    Todo esas cualidades -donde la preocupación por el otro es central-  hicieron que no sólo se sienta identificado hasta hoy con la escuela, sino que decidiera volver.

    “Allí se respira un ambiente de calidez. El alumno del Diego Echeverría quiere a su colegio. Su sentimiento de pertenencia es súper importante. Uno le saca todo el provecho que se pueda para que el alumno se desarrolle”, asegura.

    Todo en un entorno como Quillota que él describe como alegre. Por algo esa comuna en 2015 logró el número 1 en la V Región en índices de felicidad, según la Fundación Piensa.

    Los niños felices

    Por eso dice que la estadística oficial que señala que a la mitad de los niños chilenos no les gusta ir al colegio no corresponde en su caso. “Lo que yo estoy viendo a mi alrededor son chiquillos que están bien contentos con el sistema, que están trabajando”.

    Eso no es gratis, claro. Cortés dice que es necesario “buscar los medios para encantar a los alumnos”, pero también una cohesión de la propia comunidad escolar, entre “el apoderado, el profesor y el estudiante”.

    “Si logramos hacer funcionar este triángulo de la mejor manera posible, no va a haber ninguna dificultad, no va a haber un niño desencantado en la sala, porque por un lado el apoderado va a estar codo a codo con el profesor, trabajando. Recordemos que la base de toda educación es la familia”.

    “Yo tengo que confiar en que el alumno es capaz de superarse a sí mismo y lograr las metas a corto y largo plazo. Si tenemos uno de esos actores no constructivos, la educación no puede avanzar. Cada uno tiene que tener el ánimo para ir mejorando”, asegura.

    SIMCE y PSU

    Tras una década de ejercicio, para Cortés es inmensamente positivo, aunque también ha logrado formarse una opinión de una educación donde en algunos colegios las pruebas estandarizadas como el SIMCE han tomado un rol excesivo.

    “Han sido diez años maravillosos. He podido desarrollar mis ideas, y he tenido el apoyo de la dirección siempre para los proyectos de innovación y la búsqueda de que los niños se desarrollen en otras áreas, no solamente en la sala con la pizarra y el plumón”.

    “Tengo una mirada más bien positiva de la que generalmente se construye, porque creo que hay cosas que no se están midiendo. Hay muchos colegios en los cuales logran objetivos bien valorados, pero en ámbitos que no son medibles. ¿Qué buscamos en educación de calidad? ¿Un alumno que tenga un buen puntaje en el SIMCE, en la PSU, o un alumno íntegro, responsable?”. Para él, son cosas que no se están observando.

    “Hay muchos colegas que estamos trabajando. Son muchos los que buscan que el alumno se desenvuelva en la sociedad, que desarrollen todas las habilidades que tienen. Si nos centramos en la PSU o el SIMCE, es típico que nos vamos a fijar en la brecha, pero yo hablo de otra mirada, de un profesor que ve que sus alumnos se están desarrollando, que vuelven al colegio y nos cuentan su vida”.

    Cortés cree que las pruebas son necesarias y que no hay que demonizarlas. “Hay que hacer de todo un poco. Obviamente hay que medir cuantitativamente cuál es el aprendizaje, los contenidos, pero también -y eso le hace falta al país valorar- el otro tema: la formación del alumno como persona”.

    Lo mismo pasa con la Evaluación Docente: aunque cree que es necesaria, piensa que hay cosas que no mide, como la cercanía o las habilidades blandas.

    Cortés alaba la enseñanza técnico profesional, que históricamente ha sido poco considerada en el debate educacional.

    “Es una educación que, de alguna manera, contribuye mucho a que el alumno desarrolle habilidades que le permitan desarrollarse en el futuro”, asegura. “Ya no es una educación terminal, como se planteaba hace muchos años atrás. Ahora estamos viendo que el alumno con ese título puede estudiar o trabajar”.

    Cambios necesarios

    En cuanto a los cambios necesarios para mejorar la educación, Cortés acepta que algunas demandas históricas del gremio -como reducir el número de alumnos por sala, que actualmente permite un máximo de 45- son importantes, pero piensa que “uno se las tiene que arreglar con lo que tiene y tratar de hacer lo mejor posible”.

    “Pueden existir mejoras, claro, pero no dependen de mí o de lo que yo pueda decir. Si tengo 45 alumnos en la sala y tengo que moverlos, hay que moverlos. Hay que hacer que ellos actúen y trabajen. Pero para eso uno que que buscar encantarlos. Ese es, de alguna manera, el sello de nuestro colegio, buscar que todos los jóvenes tengan participación, que sean los actores de la educación, desde su perspectiva y desde lo que ellos puedan aportar”.

    Cortés cree que los cambios realizados hasta ahora -como la Ley de Inclusión- han sido positivos, aunque aún haya cosas por mejorar.

    “Lo importante es que la sociedad valore todo lo que se ha logrado y trabaje con lo positivo. Uno como profesor tiene que trabajar con lo bueno del alumno, voy a conseguir un resultado espectacular. Si no, no vamos a tener un resultado positivo. Criticar y criticar al alumno no nos va a llevar a ninguna parte. Lo mismo pasa con la sociedad. Ha habido avances -como la Carrera Docente, la gratuidad- y es necesario que eso lo valoremos y tengamos una mirada positiva de lo que se está logrando, más allá de criticar por criticar.

    Él tiene fe de que las cosas van a seguir mejorando. “Tengo fe en mi colegio, tengo fe en mi ciudad, y obviamente tengo fe en mi país”.

    “Debemos tener una mirada distinta como país, sacarnos el individualismo y creer que sólo importo yo y nadie más. Si no, no vamos a crecer como país. Si miramos nuestro entorno, vamos a crecer. Tiene que ver con un cambio social, no pasa por una ley”.

El mejor profesor de Chile 2017: “¿Qué buscamos? ¿Un buen puntaje o un alumno íntegro?”

2017-11-14T08:14:48+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad|

Cree que "debemos tener una mirada distinta como país, sacarnos el individualismo y creer que sólo importo yo y nadie más. Si no, no vamos a crecer como país".

  • En las clases del Mejor Profesor de Chile, “hasta los más desordenados están callados”

    Mauricio Carvajal, alumno: “Orienta para que sepas qué es lo que te gusta”

    Mauricio Carvajal cursa cuarto medio en la escuela Industrial Ernesto Ber‐ telsen Temple, y es alumno de Eduardo Cortés desde que ingresó a prime‐ ro medio. Aunque relata que lo conoció antes, “cuando entré a la batucada que él dirigía. Él es de Limache igual que yo, así que tenemos varios pun‐ tos en común y eso generó más confianza”. Según el estudiante, “desde el primer momento que uno conoce al profe se da cuenta de que es diferente al resto. Él va directo al grano, es más práctico. Te orienta para que uno se dé cuenta de qué es lo que te gusta y trata de que uno se enfoque en lo que quiere ser en la vida. El ambiente en la sala es agradable porque en su clase hasta los más desordenados están callados y atentos”.

    Carolina Mena, profesora y compañera en la UPLA “Eduardo se movió mucho para tener un taller”

    “A Eduardo (Cortés) lo conozco hace más de nueve años, coincidimos en algunos ramos en la U. de Playa Ancha (UPLA). Sé cómo trabaja, lo com‐ prometido y apasionado que es”, relata Carolina Mena, profesora de histo‐ ria de la escuela Industrial Ernesto Bertelsen Temple. Cuenta que un epi‐ sodio que refleja su metodología de trabajo fue cuando el Estado (en 2012) redujo las horas de educación tecnológica. “Eduardo trabajó muy duro para que esta asignatura tuviera espacio, porque no es lo mismo que la educación técnico profesional, ya que esta última está ambientada a una sola especialidad. En cambio, tecnología busca potenciar habilidades en cualquiera de las áreas técnicas. Él buscó financiamiento y se movió mu‐ cho para tener un taller en el colegio”.

    Fabián Cantillano, vecino y apoderado “Sus estudiantes trabajaron como una empresa”

    Fabián Cantillano es vecino de la población Aconcagua Sur y fue uno de los primeros beneficiados con el proyecto social que impulsó el profesor y por el cual ex alumnos y actuales estudiantes decidieron postularlo para el Global Teacher Prize Chile. “Esta es una población antigua, gran parte na‐ ció de una toma”, relata.

    “Conocimos al  profe porque fue tutor de mi  hijo mayor. Un día vino a la casa y se fijó en la instalación eléctrica y nos dijo que corríamos peligro de incendio. Así nació la Misión Aconcagua —que lleva cinco años—. Su ta‐ rea fue arreglar nuestras casas, organizó a los estudiantes para que traba‐ jaran como si estuvieran en una empresa real, y él se movió por todos la‐ dos para buscar el financiamiento”.

    Sabina Durán, inspectora “No tiene horarios: si lo necesitan un sábado, ahí está”

    Trabaja hace más de 30 años en la Escuela Industrial Ernesto Bertelsen Temple, primero como profesora de Francés y ahora es inspectora. Eduar‐ do Cortés era su alumno. “Creo que me tenía mala en esa época, porque yo era la encargada de advertir los atrasos y lo pillé varias veces. Creo que me veía y pensaba ‘ahí está esta vieja acusete'”, dice entre risas, y añade: “Él lleva 10 años de profesor y nos llevamos súper bien”. Asegura que Cor‐ tés aplica lo aprendido en su vida para enseñar. “Siempre ha sido un chico de esfuerzo, igual que sus estudiantes, porque a este colegio vienen alum‐ nos vulnerables. Limpiaba baños y autos cuando estaba en la universidad, y siempre dijo que quería volver a hacer clases. Tiene una disponibilidad de oro, porque si hay niños que quieren seguir trabajando, mantiene los talleres abiertos. No tiene horarios: si  lo necesitan un sábado, ahí está. Ese es su sello, y no todos lo tenemos”.

En las clases del Mejor Profesor de Chile, “hasta los más desordenados están callados”

2017-11-03T09:22:55+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad|

Eduardo Cortés ganó la versión local del Global Teacher Prize 2018 y aquí estudiantes, apoderados y docentes describen los atributos del docente de la asignatura de Tecnología

  • Estudio desmitifica uso de videos en el aprendizaje

    Experimento con un grupo de universitarios encontró que éstos recordaban más las imágenes fijas que las en movimiento. La explicación está en la teoría de la carga cognitiva, que plantea que nuestra memoria de trabajo, aquella con la que procesamos.

    Vivimos en un ambiente donde lo visual se impone cada vez más. Por eso, los videos, animaciones y otras imágenes en movimiento son cada vez más usados como herramientas educativas. Sin embargo, un reciente estudio advierte sobre los mitos acerca de la efectividad del uso de videos y animaciones en el aprendizaje.

    Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE)

    El estudio, elaborado por investigadores del CIAE de la U. de Chile, de la Universidad Erasmus Rotterdam (Holanda) y de las universidades de New South Wales y Wollongong (Australia), reclutó a un centenar de estudiantes universitarios—hombres y mujeres—quienes debían someterse a dos tareas de memorización de doce símbolos abstractos que les presentaban en un computador. En la primera tarea, los estudiantes debían observar una animación en la cual se mostraba cada símbolo, uno por uno, hasta completar 96 segundos. En la segunda tarea, se les presentaba la totalidad de los símbolos en una sola imagen fija, por los 96 segundos totales. La mitad de los estudiantes hicieron, primero, el ejercicio de observar y memorizar la animación, mientras que la otra mitad realizó en primer lugar la tarea de las imágenes fijas.

    Los investigadores encontraron que los estudiantes recordaban menos símbolos correctamente tras observar la animación que cuando miraban la imagen estática.

    La explicación está en la memoria de trabajo y en la teoría de la carga cognitiva (ver infografía), una teoría de la sicología educativa comenzada hace más de 30 años, que formula que nuestra capacidad de procesar información es limitada, explica Juan Cristóbal Castro Alonso, investigador del CIAE, quien participó del estudio. La memoria de trabajo es aquella memoria de corto plazo, que nos permite integrar información nueva con los conocimientos previos, y por tanto, aprender. Al igual que un computador, la memoria de trabajo tiene límites de capacidad: es capaz de procesar aproximadamente un máximo de 5 conceptos nuevos y retener la información por menos de 20 segundos, tras los cuales, otra información interfiere y hace olvidar la información previa (ver infografía).

    En el ejercicio al que se sometieron los estudiantes universitarios, frente a una imagen fija, la memoria se puede tomar todo el tiempo del mundo para analizar y memorizar, lo que no sucede con las imágenes transitorias que generalmente se incluyen en animaciones. Además, muchas veces la animación obliga a seguir cierta secuencia que podría no ser la más óptima para aprender.

    En consecuencia, los investigadores recomiendan que el diseño de materiales educativos debe tomar en cuenta estas limitaciones en la memoria de trabajo, y no siempre privilegiar animaciones o videos sobre imágenes fijas.

    “Estos resultados son coincidentes con la evidencia internacional y sugieren que el uso de videos y/o imágenes con fines educativos debe hacerse tomando ciertas precauciones. Muchas veces un exceso de información visual puede dificultar el aprendizaje”, dice Castro-Alonso.

    En otro estudio relacionado, un equipo liderado por Castro-Alonso recopiló y analizó más de 20 estudios que comparaban el impacto en el aprendizaje de imágenes fijas versus imágenes en movimiento, muchos de los cuales encontraban que las imágenes transitorias eran más efectivas. Sin embargo, los investigadores encontraron que dichos estudios no controlaban de manera adecuada factores anexos que sí influyen en la percepción y en la memoria. Por ejemplo, comparaban imágenes monocromáticas versus imágenes en blanco y negro; imágenes pequeñas con otras más grandes; o imágenes impresas con otras en computador.

    “Esta revisión muestra claramente el impacto de muchos factores que inciden en el aprendizaje y cómo no controlarlos puede producir efectos instruccionales no esperados”, dice el investigador.

Estudio desmitifica uso de videos en el aprendizaje

2017-10-31T16:47:41+00:00 Octubre, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

¿Son los videos la mejor forma de aprender/enseñar? Descúbrelo en la siguiente nota del CIAE.

  • Eduardo Cortés: “Falta formar a los jóvenes para que sean felices”

    ¿Cuál es el desafío que tiene diariamente en las aulas?

    – Tengo un desafío en general, y es hacer que los trabajos sean reales, experimentar con algo que les quede para ellos, en sus casas y en sus familias. 

    ¿Esto se extiende a otras actividades fuera del aula?

    – Antes tenía el taller de batucada del colegio. Partimos con 13 tambores y llegamos a tener 50, actividad que es bien querida en Quillota. El año pasado se lo pasé a otro colega para que le diera otros matices, porque soy el coordinador de artes del colegio, entonces tenía que preparar también el encuentro de teatro y las peñas folclóricas.

    ¿Cuál es ese “matiz” que aportas en las actividades?

    – No es solo mío, sino que de todo el colegio: hay una cercanía con los estudiantes. Los profesores buscamos ser cercanos, acompañarlos, no ser un profesor dictador, escucharlos y darnos el tiempo de entender por qué los alumnos tienen alguna dificultad. Eso ayuda a que las clases sean distintas y más amenas.

    ¿Falta esa cercanía en la educación chilena?

    – Creo que hemos ido avanzando, sin embargo, hay que buscar más allá de una reforma o una ley. Es necesario cambiar el paradigma de hacer clases, falta formar jóvenes para que sean felices, más allá de que se interesen por una carrera que los lucre, hacerle ver al alumno que no va a ganar tanto dinero en algo, pero que va a ser feliz.

    Eso cambiaría el desarrollo social de todo el país. Acá los estudiantes recuerdan con cariño el colegio, no solo porque se formaron para ser excelentes técnicos, sino que también porque recibieron preocupación por parte del profesorado.

    Me imagino que debes tener un hobbie…

    – Mi trabajo es como si fuese un hobbie y las manualidades son lo mío. Imagínese, no hay nada mejor para una persona que te paguen por lo que te gusta hacer.

    “Es como un amigo más grande dentro del colegio”

    Hans es uno de los estudiantes de primero medio que tiene clases de Tecnología con Eduardo en el Colegio Diego Echeverría de Quillota. Al saber la noticia estaba emocionado por el premio que recibió su profesor, a quien considera “más bien, es como un amigo más grande dentro del colegio, lo queremos mucho porque es preocupado de nosotros”.

    Misma opinión que compartió su compañero Cristian, quien afirmó que “el profesor Eduardo es atento, se nota que ama el colegio y es un profesor creativo: sus proyectos son innovadores y es entretenido”.

Eduardo Cortés: “Falta formar a los jóvenes para que sean felices”

2017-10-26T11:56:30+00:00 Octubre, 2017|Actualidad|

El docente de la asignatura de Tecnología en el Colegio Técnico Profesional Diego Echevería de Quillota y formado en la Universidad de Playa Ancha, es el ganador del Global Teacher Prize Chile, competencia internacional que por segundo año reconoce a un profesor del país.

  • Mónika Dockendorff, la profesora de matemática que forma a futuros profesores

    Cuando Mónika Dockendorff (40 años), profesora chilena de matemática en educación media, habla de su vocación agita las manos, abre los ojos a su máxima capacidad y sonríe. Habla fuerte y con convicción. “Fue una profesión que finalmente me hizo sentido”, cuenta. Lo dice así, usando la palabra “finalmente”, porque fue después de estudiar canto lírico, arquitectura y de titularse en ingeniería comercial, que llegó a la pedagogía a los 33 años de edad.

    “Esa experiencia de enseñar, de darme cuenta de que eso servía para algo, de que esto en el fondo gatillaba progreso en las personas, me hizo todo el sentido del mundo en el fondo y finalmente yo creo que esa vocación estaba ahí latente, lo que pasa es que no la había encontrado. Esa fue una decisión bastante pensada, bastante analizada y buscada, la verdad es que no estaba satisfecha con lo que yo había estudiado. Había ejercido en distintos ámbitos de organizaciones sin fines de lucro, buscando por esa orientación a ver si me satisfacía el fin que perseguía la institución, pero tampoco fue así. Sentí entonces una especie de angustia, un sinsentido y recurrí a experiencias que me habían producido satisfacción. Una de ellas había sido trabajar enseñando en el Centro Cívico de San Joaquín a adultos que no habían terminado la enseñanza media”, cuenta.

    Al tomar la decisión, postuló a un programa de formación pedagógica, obtuvo una beca para financiar sus estudios y durante un año realizó un Programa de Formación Pedagógica en la Facultad de Educación de la Universidad Católica. Realizó sus prácticas en el colegio San Ignacio Alonso de Ovalle y una oferta de trabajo, la llevó al Liceo Estación Central, lugar donde ejerció la docencia durante cuatro años, hasta que decidió cambiar su rumbo. Ahora forma a los futuros profesores de Chile.

    “En el colegio San Ignacio Alonso de Ovalle, que es un colegio actualmente particular, querían que me quedara. Pero como debía retribuir (con un año de trabajo en colegios particulares subvencionados o municipales) y como a mi me hacía todo el sentido contribuir donde más se necesitaba, es que me fui al Liceo Estación Central. Busqué empleo, todas las ofertas que tuve fue de particulares o de subvencionados. Y el primero municipal que llegó fue el Liceo Estación Central, y dije que sí al tiro. Así que en el fondo, yo tenía una convicción muy clara de que quería estar ahí donde yo pensaba que se podía contribuir más, donde el impacto fuese mayor”, cuenta.

    Pedagogía, un gran opción de desarrollo profesional

    La decisión no fue tema dentro de su círculo más cercano, asegura. “Yo lo plantee de una manera tajante y mi familia, mi círculo más cercano, siempre me apoyaron. Mi marido que es lo más importante, me apoyó. Y él muy contento, porque en el fondo también vio florecer de alguna manera mi desarrollo profesional.”, cuenta.

    Aunque ya no es docente del Liceo Estación Central, después de cuatro años de labores, asegura que ese fue el trabajo que mayores enseñanzas le ha dejado. “Ahí aprendí a ser profesora”, cuenta. De este período, Mónika atesora grandes recuerdos y una bella relación de amistad con un ex-alumno, a quien una vez al año, le regala libros de matemática. Se trata de Pablo Calcumil, un estudiante de ingeniería civil en informática.

    “Yo creo que uno toca ciertas vidas de alguna manera (…) Pablo era un chiquillo que demostraba un talento matemático extraordinario, era como descubrir a un pequeño genio… Y bueno, a él lo mandé al TRM, al taller de razonamiento matemático en la Católica e inicialmente superaba sus conocimientos, estaba bastante perdido y no porque no tuviese la capacidad. Entonces estuve ahí apoyándolo para que no desertara, que fue lo que me pasó con todos los otros alumnos que mandé, todos desertaron, excepto él. Entonces fue ayudarlo ahí, con problemas muy desafiantes, dedicándole mucho tiempo, llevándole cosas extras a clases,  haciéndolo tutor”, cuenta.

    El futuro está en los nuevos docentes

    Desde 2014, y después de varios años de co-docencia en el Liceo Estación Central con un profesor de la Facultad de Matemática de la Católica, Dockendorff empezó a trabajar en la Pontificia Universidad Católica de Chile en temas de  tecnologías de la información y la comunicación (TIC).  Actualmente realiza clases a estudiantes depedagogía y, desde entonces, se ha convertido en una experta en GeoGebra, una aplicación que abre un abanico de posibilidades para que la matemática sea más interactiva y se dedica a enseñar a futuros profesores cómo utilizar el software tecnológico para complementar el contenido.

    La decisión de dejar las aulas de la educación media, se debió a sus ganas de preparar a futuros profesores. “Me hace mucho más sentido”, asegura.

    Desde esa plataforma, nos habla sobre la necesidad de que sean más los jóvenes que se sumen a la docencia. “Yo creo que hay muchos jóvenes que sienten las ganas, el interés por ser profesores y eso hay que tomarlo, hay que escucharlo. Eso le habla a uno, esas vocaciones están ahí y esto se aprende, es muy difícil porque en la docencia juegan demasiadas variables a la vez y por supuesto lo estímulo, los invito y los llamo, porque es lo más entretenido que hay y es un trabajo en el que nunca te puedes aburrir porque siempre hay otra gente involucrada, hay otras estrategias, siempre todo está cambiando, es muy cambiante, es muy entretenido. Las condiciones actualmente son mejores que antes, está sobre el tapete que esto es lo más importante, pero hay que ser paciente, lograr frutos y verlos, eso toma mucho tiempo”, finaliza.

Mónika Dockendorff, la profesora de matemática que forma a futuros profesores

2017-10-10T08:53:26+00:00 Septiembre, 2017|Los profesores importan|

Le preguntamos a un estudiante de pedagogía si conocía alguna profesora universitaria que estuviera marcando la diferencia. La respuesta fue única e inmediata ¡Mónika Dockendorff! Fuimos a conocerla y les trajimos su historia.

  • Crash Course: un exitoso proyecto audiovisual educativo que no puedes dejar de ver

    Crash Course (Cursos Intensivos) es un canal de YouTube creado por los hermanos Hank Green y John Green quienes en los últimos años se han dedicado a dar lecciones de 10 a 15 minutos sobre diversos temas. Su propuesta es muy atractiva pues además de abordar áreas como Astronomía, Anatomía y Fisiología, Historia del Mundo, Biología, Química, Literatura, Ecología y Psicología, los hermanos hacen uso del humor y el carisma para crear clases que sean realmente divertidas para sus espectadores. Su objetivo de hecho, es que el aprendizaje sea entendido como algo divertido y útil.

    Aunque los hermanos Green crearon este espacio para todas las personas que quieren aprender, invitan especialmente a los profesores para que hagan uso de estos videos en sus salas de clase.

    En ese sentido, Crash Course es una herramienta pedagógica útil para complementar temas abordados en el aula, o incluso como un instrumento práctico para los estudiantes que buscan repasar algunas ideas vistas en clase.

    Un discurso entretenido, animaciones coloridas, textos y explicaciones muy didácticas han hecho de este canal una propuesta única y muy exitosa.

    Con 6,373,955 de suscriptores, Crash Course se ha convertido en un referente importante de propuestas educativas innovadoras que están arrasando en Internet. Y no sólo porque adaptan el contenido a las necesidades de hoy, sino porque toman los mejores elementos de un buen docente para captar la atención de los millones de usuarios que los siguen. Aunque el proyecto fue creado y realizado por estos dos hermanos, ahora más de 10 expertos comparten sus conocimientos a través del exitoso canal.

    Lo mejor, es que muchos de sus videos están subtitulados en español, lo que por obvias razones les ha permitido trascender las fronteras a través de un aprendizaje global y transversal.

    Si eres uno de esos docentes que buscan constantemente soluciones innovadoras que enriquezcan el trabajo diario, entonces no puedes dejar de explorar Crash Course. ¡Te va a encantar!

Crash Course: un exitoso proyecto audiovisual educativo que no puedes dejar de ver

2017-09-22T09:33:12+00:00 Septiembre, 2017|Actualidad|

Dos hermanos encontraron la mejor fórmula para captar la atención de quienes quieren aprender. ¡Conócela acá!

  • Corto cinematográfico: una forma de empoderar a tus estudiantes

    Jaione Pozuelo es profesora de ciencias naturales en el Instituto Bilingüe de Educación Secundaria Antonio de Nebrija en Móstoles, España. En esta charla de cinco minutos, ella comparte brevemente un proyecto de la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) que fue la clave para empoderar a sus estudiantes. Éste consistió en elaborar a lo largo de nueve meses un cortometraje para concursas en un festival de cortos educativos. Lo que buscaba Jaione era convertir a sus alumnos en los principales actores del aprendizaje y esta actividad fue perfecta para lograrlo. Durante la ejecución de esta actividad, la profesora asegura que experimentó algo que jamás había vivido en sus años como docente: se sintió “inútil” en el mejor sentido de la palabra. ¿Por qué? Porque efectivamente, los estudiantes fueron los líderes de un proyecto que sólo generó grandes motivaciones.

    Los tres pilares

    Jaoine asegura que los tres pilares fundamentales de este proceso para empoderar a los estudiantes fueron:

    La motivación: elemento fundamental de cualquier actividad que se realice en clase

    La asignación de roles (director, guionista, camarógrafo… ): en este punto, la profesora insistió mucho al comparar la realización de un cortometraje con una especie de máquina donde todo eran piezas claves. Además, cada estudiante tuvo la oportunidad de escoger su papel según sus intereses.

    La capacitación: los estudiantes tenían que aprender elementos de cada uno de sus roles. Para eso, ella hizo uso de la página del festival que ofrecía una página de formación.

    Al inicio del proyecto, Jaoine fue una guía, pero más adelante el proyecto despegó sólo y los estudiantas actuaron de manera autónoma.

    Era tal su entusiasmo, que superaron sus expectativas. Ellos se auto exigían al máximo y sorprendían a su profesora realizando actividades relacionadas a los cortometrajes (como un casting de actores), a la hora del recreo. En total, a lo largo del proyecto desarrollaron tres cortos que fueron presentados en el festival. Y aunque no ganaron ningún premio, ella y sus alumnos estaban más que satisfecho por haber sido parte de una iniciativa que cambió por completo el proceso del aprendizaje.

Corto cinematográfico: una forma de empoderar a tus estudiantes

2017-09-22T08:35:49+00:00 Septiembre, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar|

A través de un proyecto basado en la metodología ABP, esta profesora consiguió que sus estudiantes fueran protagonistas autónomos de su aprendizaje.

  • Escolares crean enchufe que previene el temible sobreconsumo

    Dispositivo se conecta a cualquier red inalámbrica para controlar el gasto energético de diversos aparatos.

    De San Antonio a Ucrania

    Ignacio Álvarez, Patricio Orrego y Eduardo Romero, alumnos de 4° Medio de la Escuela Industrial de San Antonio, aún no asimilan bien todo lo que vivieron la semana pasada. En Odesa, Ucrania, representaron a Chile en la “SAGE Global World Cup”, desafío que reunió iniciativas tecnológicas de alto impacto creadas por jóvenes de 22 países. Desde allá se trajeron el tercer lugar y 2 premios de la ONU en una categoría especial de desarrollo sustentable apuntando al 2030.
    ¿Cómo lograron estos reconocimientos? Junto a su profesor de Electrónica y Emprendimiento, Eleazar Baeza, desarrollaron un avanzado enchufe inteligente que permite gestionar a distancia el consumo de aparatos conectados a la red eléctrica; también facilita un uso responsable de la energía e incluso previene accidentes por sobrecarga de artefactos.

    Aparato integral

    Hace poco más de un año, este equipo trabaja a toda máquina en una solución integral para dos grandes temáticas. “Por un lado, el ahorro y eficacia de la energía convencional, que seguirá siendo la más usada por largo tiempo considerando que es la que posee el 80% de la población mundial. A eso sumamos los 90.000 incendios al año por fallas eléctricas, que es el mayor causante de este tipo de siniestros”, explica el profesor. Tras largas jornadas de ensayo-error ya cuentan con un prototipo funcional que sorprende en cada lugar donde es presentado.
    e-Plug es un enchufe portátil de plástico reciclado de 25 x 15 cm con un desarrollo de hardware, programación de microprocesador y una aplicación para iPhone (pronto en Android). Al enchufar cualquier aparato eléctrico en un e-Plug, puedes manejarlo a distancia mediante conexión inalámbrica a través de la app.

    ¿Cuáles son sus funcionalidades?

    1) Encender y apagar los dispositivos conectados (por ej., prender tu estufa con el celular 15 minutos antes de llegar a casa).

    2) Temporizar horarios de encendido y apagado (útil como sistema antirrobos y para programar riegos).

    3) Visualizar gráficos de consumo en tiempo real y generar valor estimativo en kWh adaptados a la
    moneda local.

    4) Programar alertas de sobreconsumo eléctrico.

    5) Cortar automáticamente el paso de energía a dispositivos en casos de sobrecarga o falla eléctrica.

    Quizás la mayor gracia de e-Plug es la posibilidad de evaluar en línea y a diario el consumo eléctrico de determinados aparatos; programando alertas de sobreconsumo, por ejemplo, un usuario podrá saber si esa estufa eléctrica recién comprada va a desbarajustar o no sus cuentas de luz.

    Cambiar el mundo

    Los estudiantes presentaron su avance en Europa tras ganar Go! Innova, concurso organizado por el Centro de Desarrollo para la Educación Media de Inacap en el marco del programa de emprendimiento “Exploro Mi Camino”. Ahí superaron a 719 proyectos escolares. “Desde que conocimos este proyecto supimos que tendría muchas posibilidades de éxito. El enchufe inteligente fue altamente valorado por expertos internacionales, ya que responde de manera más eficiente que las existentes a tendencias del mercado domiciliario e inmobiliario”, comenta Gonzalo Toledo, director de relacionamiento con la educación media de Inacap y miembro del jurado en Ucrania.

    “Todo esto empezó como un juego y no le veíamos mucho futuro. La percepción de la gente frente a un producto de este tipo nos hizo ilusionarnos y sentir que podíamos aportar para cambiar el mundo”, reflexiona Patricio Orrego, quien quiere estudiar Marketing o Electrónica para seguir ligado a esta iniciativa y generar nuevos artefactos con valor para las personas.
    Ahora buscarán financiamiento para la fase comercial del dispositivo. Proyectan que con $20 millones podrán salir al mercado.

    Conoce más sobre el enchufe inteligente en http://www.e-plug.cl/

    Consumo consciente

    En su rol de jefe de proyectos de educación en la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), Francisco Campos siguió el paso a paso de estos entusiastas sanantoninos: “Rescato su capacidad de enfocar el aparato en las necesidades de la gente, siendo una tecnología simple, accesible y eficiente a nivel doméstico. Tiene el plus de ofrecer registro en línea del consumo, lo que le permitirá a un usuario consciente ahorrar hasta un 20% en el total de una cuenta, que corresponde a electrodomésticos energizados y no usados”, detalla. “El dispositivo es tan completo que debería ser exitoso cuando salte al mercado. Es de esos avances que tienen razón de ser y van más allá de un simple artefacto, tiene corazón y sensibilidad social, aspectos que en estos tiempos marcan diferencias”, reflexiona.

Escolares crean enchufe que previene el temible sobreconsumo

2017-08-22T09:56:20+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

El proyecto fue liderado Eleazar Baeza, profesor de Electrónica y Emprendimiento, y tres estudiantes de la Escuela Industrial de San Antonio.

  • Si quieres potenciar la investigación científica en tu escuela ¡esta invitación es para ti!

    El Proyecto Asociativo Regional (PAR) Explora de CONICYT RM Sur Oriente, invita a todos los docentes, niños y jóvenes investigadores a enviar trabajos para ser parte del XII Congreso Regional Escolar de la Ciencia y la Tecnología 2017. La actividad  se desarrollará en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, entre el 19 y el 20 de octubre.

    Se trata de una gran feria científica y tecnológica de investigación escolar, donde estudiantes presentan sus proyectos, comparten e interactúan con sus pares de otras comunas. Además de participar en conversaciones con científicos de distintas disciplinas y disfrutar al aire libre con actividades recreativas.

    Los interesados, pueden enviar trabajos en las siguientes categorías:

    A. Ciencias Naturales: Son actividades de investigación de carácter experimental o no experimental, tales como investigaciones observacionales descriptivas o analíticas, orientadas a generar nuevos conocimientos en las distintas áreas de las ciencias, ya sean ciencias biológicas, físicas, químicas, de la Tierra, médicas, de la salud, agrícolas, entre otras.

    B. Ciencias Sociales: Actividades de investigación de carácter experimental o no experimental, tales como investigaciones observacionales descriptivas o analíticas, orientadas a generar nuevos conocimientos en las distintas áreas de las ciencias sociales, tales como historia, geografía, psicología, sociología, entre otras.

    C. Ingeniería y Tecnología: Corresponde a la creación u optimización de productos, materiales, dispositivos, procesos, sistemas o servicios, destinados a la satisfacción de una necesidad concreta y/o a la solución de un problema detectado. En el desarrollo de proyectos tecnológicos se utilizan los conocimientos y las técnicas existentes, así como habilidades y experiencias prácticas.

    La invitación está dirigida a establecimientos educacionales de 13 comunas de la Región Metropolitana: Pedro Aguirre Cerda, San Miguel, San Joaquín, Macul, Peñalolén, La Cisterna, San Ramón, La Granja, La Florida, San José de Maipo, La Pintana, Puente Alto y Pirque.  Los proyectos serán evaluados por destacados investigadores del país.

    ¡No te quedes fuera! Las postulaciones estarán abiertas hasta el viernes 25 de agosto de 2017.
    Más información en el sitio web de explora  o en  [email protected]

Si quieres potenciar la investigación científica en tu escuela ¡esta invitación es para ti!

2017-08-09T16:39:33+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

Pueden participar estudiantes desde quinto básico hasta tercero medio que deseen aportar al quehacer educativo, científico y tecnológico del país.

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