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  • El conmovedor mensaje de una estudiante a la profesora que cambió su forma de aprender

    Además de dictar clase en el Trewhela´s School, y formar a futuros profesores en la Universidad de Chile, la profesora de biología Karin González, trabaja en el Liceo Experimental Manuel de Salas, donde asesora la Unidad Técnico Pedagógica y hace parte del equipo editorial de un boletín pedagógico que se publica en dicho colegio. En el año 2015, una estudiante (actualmente egresada), publicó en dicho boletín un conmovedor relato en el cual describe su experiencia como estudiante, comparte sus dificultades en la sala de clase y expone su visión con respecto a lo que significa la verdadera educación. Inspirada en su profesora Karin, esta estudiante describe el impacto que puede generar un buen docente en el proceso de aprendizaje de un estudiante y expresa lo que para ella significa la educación.

    Karin compartió las palabras de su ex estudiante con nosotros y hoy las publicamos para reforzar la importancia del rol docente en la vida de los estudiantes y transmitir la voz de muchos niños y jóvenes que comparten la visión de esta agradecida alumna.

    Educar es más que pasar contenidos, es atender a la diversidad

    “Me gustaría relatar una experiencia educativa bien especial, que me ha hecho reflexionar respecto de que es educar realmente.

    A mí no me gusta mucha biología y tampoco me va bien, pero aprender con profesores que educan en el sentido de enseñar más allá de los contenidos es distinto. Sabemos que todos tenemos maneras distintas de aprender y hubo una profesora que velaba por enseñarnos a cada uno de los de mi clase, de la forma más adecuada, aceptando que éramos distintos pero no menos importantes. Se esmeraba para que entendiéramos, ya sea haciendo dibujos fantásticos, esquemas o mostrándonos videos e imágenes o de las formas más variadas que necesitábamos.

    Como mencioné anteriormente, todos aprendemos de forma diferente; en mi caso particular, a mí me diagnosticaron déficit atencional hace unos años cuando estaba en educación básica y una profesora se dio cuenta que algo ocurría conmigo. Al principio no tenía buen rendimiento en las pruebas de su ramo, pero ella decidió acercarse a preguntarme qué me pasaba; si estudiaba, de qué manera lo hacía, si es que era constante mi estudio etc. Se dio el tiempo de escucharme, de aceptarme diferente, de considerarme como una persona, de citar a mis padres para una entrevista, pero en buena, no para acusarme (como hacen muchos profesores), sino para ayudarme, pues me dijo que así lo haría. Ellos le contaron que yo tenía déficit atencional. Desde ese momento la profesora reaccionó con una pedagogía dedicada a mí y me explicaba hasta entender completamente la materia, de la manera más simple y comprensible. Buscaba cualquier forma para que yo pudiera entender. Después de un tiempo, mis notas estaban más altas e incluso me gustaba bastante la biología. Me daba consejos de estudio, acercando la biología a situaciones de mi vida cotidiana y me motivaba siempre, incluso hasta el día de hoy, cuando ya han pasado un par de años de aquellas tan inolvidables clases. Pero yo no era un caso particular en mi sala, esta profesora lo hace, por cada uno de sus estudiantes, entregando siempre todo su apoyo y dedicación, por distintos que sean. Sin ninguna duda su pedagogía se basa en la comprensión de la condición humana, así como somos en nuestra diversidad, se conecta con nosotros y se nota que lo hace por una profunda vocación, por amor hacia la biología y hacia sus alumnos, a los que les enseña a aprender cada día algo nuevo.

    Por eso quiero reflexionar sobre qué es realmente educar…

    Educar no es pasar y pasar materia, y luego tener una interrogación o una prueba que después termine siendo una nota, sino que cada uno de los alumnos como yo, somos más que un par de números en un listado. Educar significa para mí, aprender más allá de lo que te va entrar en una prueba, es aceptar que los otros son diferentes y por eso mismo son importantes. Una verdadera educación, es la que te ayuda a cómo enfrentar la vida respecto a distintas situaciones a las que te pone, ya sean problemas, como mi déficit atencional o cómo reaccionar cuando hay que defenderse de las críticas constantes. Somos personas, somos diversos y nos deben educar en esa diversidad haciendo énfasis que la condición humana es la que releva los contenidos y que por sobre todo educar es más que pasar contenidos, es educar valorando la diversidad. Ojalá todos los profesores entendieran que somos un pilar fundamental en su profesión, y que no somos robots mecanizados homogéneamente.

    Ella fue una de las profesoras que no pasó desapercibida mi situación, que me aceptó tal cual soy y que me ayudó a sacar lo mejor de mí. Dedico estas líneas a mi profesora querida”.

    Gabriela Amanda Zúñiga Matus, III° B
    Inspirado en Karin Ivonne González Allende
    Profesora de Biología y Ciencias Naturales
    Publicado en boletín del Liceo Experimental Manuel de Salas

El conmovedor mensaje de una estudiante a la profesora que cambió su forma de aprender

2017-08-22T16:32:27+00:00 Agosto, 2017|Los profesores importan|

Inspirada en una de sus profesoras, esta estudiante describe cómo un buen docente puede marcar la diferencia a la hora de aprender.

  • Escolares crean enchufe que previene el temible sobreconsumo

    Dispositivo se conecta a cualquier red inalámbrica para controlar el gasto energético de diversos aparatos.

    De San Antonio a Ucrania

    Ignacio Álvarez, Patricio Orrego y Eduardo Romero, alumnos de 4° Medio de la Escuela Industrial de San Antonio, aún no asimilan bien todo lo que vivieron la semana pasada. En Odesa, Ucrania, representaron a Chile en la “SAGE Global World Cup”, desafío que reunió iniciativas tecnológicas de alto impacto creadas por jóvenes de 22 países. Desde allá se trajeron el tercer lugar y 2 premios de la ONU en una categoría especial de desarrollo sustentable apuntando al 2030.
    ¿Cómo lograron estos reconocimientos? Junto a su profesor de Electrónica y Emprendimiento, Eleazar Baeza, desarrollaron un avanzado enchufe inteligente que permite gestionar a distancia el consumo de aparatos conectados a la red eléctrica; también facilita un uso responsable de la energía e incluso previene accidentes por sobrecarga de artefactos.

    Aparato integral

    Hace poco más de un año, este equipo trabaja a toda máquina en una solución integral para dos grandes temáticas. “Por un lado, el ahorro y eficacia de la energía convencional, que seguirá siendo la más usada por largo tiempo considerando que es la que posee el 80% de la población mundial. A eso sumamos los 90.000 incendios al año por fallas eléctricas, que es el mayor causante de este tipo de siniestros”, explica el profesor. Tras largas jornadas de ensayo-error ya cuentan con un prototipo funcional que sorprende en cada lugar donde es presentado.
    e-Plug es un enchufe portátil de plástico reciclado de 25 x 15 cm con un desarrollo de hardware, programación de microprocesador y una aplicación para iPhone (pronto en Android). Al enchufar cualquier aparato eléctrico en un e-Plug, puedes manejarlo a distancia mediante conexión inalámbrica a través de la app.

    ¿Cuáles son sus funcionalidades?

    1) Encender y apagar los dispositivos conectados (por ej., prender tu estufa con el celular 15 minutos antes de llegar a casa).

    2) Temporizar horarios de encendido y apagado (útil como sistema antirrobos y para programar riegos).

    3) Visualizar gráficos de consumo en tiempo real y generar valor estimativo en kWh adaptados a la
    moneda local.

    4) Programar alertas de sobreconsumo eléctrico.

    5) Cortar automáticamente el paso de energía a dispositivos en casos de sobrecarga o falla eléctrica.

    Quizás la mayor gracia de e-Plug es la posibilidad de evaluar en línea y a diario el consumo eléctrico de determinados aparatos; programando alertas de sobreconsumo, por ejemplo, un usuario podrá saber si esa estufa eléctrica recién comprada va a desbarajustar o no sus cuentas de luz.

    Cambiar el mundo

    Los estudiantes presentaron su avance en Europa tras ganar Go! Innova, concurso organizado por el Centro de Desarrollo para la Educación Media de Inacap en el marco del programa de emprendimiento “Exploro Mi Camino”. Ahí superaron a 719 proyectos escolares. “Desde que conocimos este proyecto supimos que tendría muchas posibilidades de éxito. El enchufe inteligente fue altamente valorado por expertos internacionales, ya que responde de manera más eficiente que las existentes a tendencias del mercado domiciliario e inmobiliario”, comenta Gonzalo Toledo, director de relacionamiento con la educación media de Inacap y miembro del jurado en Ucrania.

    “Todo esto empezó como un juego y no le veíamos mucho futuro. La percepción de la gente frente a un producto de este tipo nos hizo ilusionarnos y sentir que podíamos aportar para cambiar el mundo”, reflexiona Patricio Orrego, quien quiere estudiar Marketing o Electrónica para seguir ligado a esta iniciativa y generar nuevos artefactos con valor para las personas.
    Ahora buscarán financiamiento para la fase comercial del dispositivo. Proyectan que con $20 millones podrán salir al mercado.

    Conoce más sobre el enchufe inteligente en http://www.e-plug.cl/

    Consumo consciente

    En su rol de jefe de proyectos de educación en la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), Francisco Campos siguió el paso a paso de estos entusiastas sanantoninos: “Rescato su capacidad de enfocar el aparato en las necesidades de la gente, siendo una tecnología simple, accesible y eficiente a nivel doméstico. Tiene el plus de ofrecer registro en línea del consumo, lo que le permitirá a un usuario consciente ahorrar hasta un 20% en el total de una cuenta, que corresponde a electrodomésticos energizados y no usados”, detalla. “El dispositivo es tan completo que debería ser exitoso cuando salte al mercado. Es de esos avances que tienen razón de ser y van más allá de un simple artefacto, tiene corazón y sensibilidad social, aspectos que en estos tiempos marcan diferencias”, reflexiona.

Escolares crean enchufe que previene el temible sobreconsumo

2017-08-22T09:56:20+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

El proyecto fue liderado Eleazar Baeza, profesor de Electrónica y Emprendimiento, y tres estudiantes de la Escuela Industrial de San Antonio.

  • Preguntar y escuchar, la mejor forma de acercarte a tus estudiantes

    Elena Aguilar, profesora y líder en educación durante más de 20 años, asegura que los niños tienen en su interior poderosa información que los profesores pueden utilizar para acercarse a ellos y enseñarles de una manera efectiva. Una de las formas de extraer dicha información, dice Aguilar, es a través de las preguntas. Hacerlas significa demostrar un genuino interés en lo que ellos tienen para decir y es una forma de comunicar un deseo auténtico por conocerlos más allá de los puntajes y la información que otros profesores pueden llegar a compartir. Preguntar y escuchar atentamente es reflejar que tus estudiantes importan. Pero ¿qué tipo de preguntas funcionan exactamente? Aguilar comparte algunas de sus preguntas favoritas… aquellas que utiliza en estudiantes de distintas edades:

    • ¿Qué sería lo más útil que podría saber para conocerte como estudiante?
    • ¿Qué te gustaría que fuera diferente en la escuela?
    • Describe un momento en la escuela en el cual te sentiste realmente comprometido.
    • ¿Por qué crees que ese momento fue tan positivo para ti?
    • ¿Qué crees que los profesores piensan de ti y qué te gustaría que pensaran sobre ti?
    • Cuéntame de ese profesor que crees que te conoce bien. ¿Qué tipo de estudiante eras en su clase?, ¿qué hizo él o ella para conocerte?
    • Si pudieras construir una escuela, ¿cómo sería?
    • ¿Qué desearías que te pregunte para ser un buen profesor para ti?
    • ¿Qué hace que un fin de semana sea extraordinario para ti?

    La metodología

    Para hacer que los estudiantes respondan estas preguntas, Aguilar comparte algunas ideas. Lo primero que sugiere es que idealmente te sientes cinco minutos con cada uno de tus estudiantes (especialmente al iniciar el año) para conocerlos a fondo. Ese contacto uno a uno puede ser una oportunidad poderosa para conectarte con ellos. Pero si el número de estudiantes es muy alto, quizás esto no es tan sencillo y para eso, ella sugiere hacer algunas encuestas. Pero para que dichas encuestas sean efectivas, los profesores tienen que hacer algo para demostrar a tus estudiantes que en realidad leíste cada una de sus respuestas.

    “Cuando enseñé en la escuela secundaria, compartí el resumen de los datos que reuní con la clase. Cosas como “el 65 por ciento de ustedes desean que los maestros no hagan tareas”. Esta es una forma de validar las respuestas de los estudiantes”, dice la profesora.

    Lo más importante

    Más allá de la metodología, Elena asegura que lo más importante es que al hacer las preguntas, lo hagas con el corazón y la mente abierta para realmente escuchar lo que ellos tienen para decir. Cada uno de ellos merece ser escuchado y abrir esa posibilidad será la mejor forma de crear conexiones profundas en la sala de clase.

    ¿Qué otra pregunta le harías a tus estudiantes para acercarte a ellos?

Preguntar y escuchar, la mejor forma de acercarte a tus estudiantes

2017-08-21T16:41:27+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Una profesora resalta la importancia de conocer a los estudiantes y crear relaciones genuinas haciendo las preguntas indicadas.

  • “Guardianes de la llama”: un poema animado que reconoce la labor de los profesores

    Peter Reynolds es un escritor e ilustrador estadounidense de libros infantiles (Best Selllers) y fundador de FableVision, una agencia que busca construir un mundo mejor a través de la creación de “historias que importan, historias que mueven”. Peter trabaja junto a su hermano Paul, quien además de ser autor de libros infantiles, enseña producción digital en el Boston College, entre otras cosas.

    Concientes del rol de los profesores en la vida de los niños, Peter y Paul crearon un poema animado llamado Keepers of the flame (Guardianes de la llama), un homenaje al papel que cumplen los educadores en la consolidación del aprendizaje de cada niño. En esta conmovedora obra animada, los autores reconocen que todos los niños nacen con una llama interior que los profesores, en su rol transformador, protegen con esfuerzo y dedicación. Esos profesores reciben el nombre de guardianes, pues con sus acciones permiten que TODAS las llamas brillen con intensidad.

    Por eso y mucho más, esos guardianes llamados profesores merecen siempre nuestro aprecio y reconocimiento, y merecen por supuesto, ser escuchados. Sólo así, dicen los autores, podrán existir escuelas que permiten mantener el potencial y las capacidades de todos los estudiantes que brillan con luz propia.

    Guardianes de la llama, por Peter y Paul Reynods:

    “Cada niño nace con una preciada llama dentro de sí, una llama interior de asombro y el potencial de comenzar. Esta luz interior ilumina el camino que se extiende hacia delante encendiendo la curiosidad, alimentando la pasión.

    Pero a veces esta llama es desafiada. Desde adentro y desde afuera. Puede flaquear bajo la presión. Puede ser ahogada por las inseguridades personales. Si bien los niños pueden llegar a tropezar, jamás estarán perdidos.

    Los maestros estarán protegiendo esas llamas a cualquier precio, junto con los cuidados de una familia cariñosa, son los maestros quienes permanecen al lado de cada alumno, a través de las alegrías de la vida y aveces el dolor.

    Estos guardianes de las llamas pueden ayudar y pueden guiar, pues comparten esa llama del aprendizaje que arde brillante desde su interior. Estos maestros conocen el corazón del niño, valoran todo tipo de inteligencia.

    Los maestros ayudan a cada niño a escalar, más alto, más lejos, a través del tiempo, y a adueñarse de sus luchas a lo largo de su misión. A aprender y vivir lo que saben hacer mejor.

    Los maestros celebran los triunfos y dan refugio en la tormenta para mantener esa llama que guía firme, brillante y cálida. Y entonces, es hora de hacer brillar la luz sobre ellos, estos guardianes de la llama.

    Les agradecemos su pasión y les damos un gran aplauso. Por su conocimiento e investigación, por la ciencia y el arte que les permite ser administradores de las mentes y los corazones.

    Para mejorar nuestras escuelas tenemos una opción: escuchar la voz de los maestros. Diversas voces que a lo largo y ancho protegen la llama interior de cada estudiante. Con la experiencia de saber qué es lo correcto para mantener cada espíritu ardiente y brillante.

    Así que escuchemos a nuestros maestros a la hora de imaginar y diseñar colegios que mantengan todas las llama encendidas y que permitan a cada niño brillar”.

    La animación concluye con una frase de William Butler Yeats que dice: “La educación no es llenar un balde, sino encender un fuego”.

“Guardianes de la llama”: un poema animado que reconoce la labor de los profesores

2017-08-18T17:07:04+00:00 Agosto, 2017|Los profesores importan|

Un conmovedor poema animado que reconoce la importante misión de los profesores.

  • “El Profesor del Siglo XXI”: un curso para entender la profesión docente en estos tiempos

    Para conocer conceptos fundamentales, competencias, oportunidades y distintas dimensiones de la profesión docente en estos tiempos, la Universidad Católica de Valparaíso ofrece la posibilidad de tomar el curso El Profesor del Siglo XXI. El curso está dirigido a todos quienes desean profundizar en el tema, incluídos estudiantes de Educación Media interesados en ingresar a carreras de formación pedagógica, profesionales que ejercen docencia pero que no poseen especialización pedagógica, docentes del Sistema Escolar interesados en actualizar sus conocimientos, entre otros.

    En éste se abordará un panorama amplio que incluye reflexión sobre la profesión docente y su rol fundamental en la formación de las nuevas generaciones, el conocimientos de diversos contextos en los cuales están inmersos los profesores y los desafíos en torno a un quehacer profesional que se ha ido adaptando a las nuevas comunicaciones, las tecnologías y los cambios constantes de una sociedad que de forma acelerada exige el replanteamiento de nuevos proceso de enseñanza y aprendizaje.

    Los módulos

    En el curso, que será dictado por David Contreras y Valentina Haas, académicos de la Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quienes trabajan en el área de Formación Inicial Docente y Formación Continua para profesionales, se abordarán tres módulos basados en el contexto, las necesidades, los desafíos y las oportunidades de los profesores de hoy. Así se dividen:

    Módulo I: El contexto del profesor del Siglo XXI

    • De la sala de clase a la aldea global
    • Del estudiante a los sistemas escolares
    • ¿Qué significa aprender y enseñar en el siglo XXI?
    • Estudiante, familia y sociedad del XXI

    Módulo II: Qué debe conocer un profesor del Siglo XXI

    • Educación, conocimiento, aprendizaje y diversidad
    • Diagnóstico, planificación, implementación y evaluación
    • Vocación docente y profesional de la educación
    • Del profesor de aula al trabajo profesional en redes

    Módulo III: Desafíos y oportunidades para un profesor del Siglo XXI

    • ¿Se aprende en la escuela? resultados y evidencias
    • Los desafíos de la sociedad de la información en la profesión docente
    • El profesional de la educación y la transformación de la sociedad

    ¿Cuándo y cómo?

    Fecha de inicio: 28 de Agosto 2017
    Duración: 6 semanas
    Dedicación: 3 a 5 horas semanales
    Inscripciones: Desde el 25 de Julio 2017

    Para inscribirte, haz clic aquí y sigue las instrucciones en este tutorial online.

    Nota: Para la evaluación, el curso presentará seis cuestionarios (2 por cada módulo), en donde se deberá contestar preguntas de selección múltiple, verdadero o falso, unir conceptos, etc.

“El Profesor del Siglo XXI”: un curso para entender la profesión docente en estos tiempos

2017-08-18T16:59:18+00:00 Agosto, 2017|Noticias|

Una oportunidad excelente para conocer el contexto y los desafíos que enfrentan los profesores de hoy.

  • 6 buenas estrategias para conocer a tus estudiantes

    Durante 20 años, Shane Safir ha trabajado en educación. Su gestión se ha centrado en crear espacios educativos donde la equidad y la inclusión son una prioridad. Safir tiene un libro llamado Culturally Responsive Teaching and the Brain: Promoting Authentic Engagement and Rigor Among Culturally and Linguistically Diverse Students, obra que reúne su trabajo enfocado en una tendencia educativa conocida en EE.UU como Enseñanza Cultural Responsable (CRT). En su libro, la autora plantea la siguiente pregunta: ¿cómo sabemos realmente que estamos respondiendo culturalmente si no escuchamos a nuestros estudiantes? Para contestar esta pregunta, Safir habla de tres niveles, que desde su punto de vista, hay que triangular para mejorar los resultados de los estudiantes: el Nivel Satélite (Nivel 1) que corresponde a datos como los puntajes en los exámenes y la asistencia, el Nivel Mapa (Nivel 2), que corresponde a encuestas estudiantiles, exámenes o tareas y el Nivel Calle (Nivel 3) que solo se puede conseguir a través de la escucha y la observación.

    Este último nivel en particular es el único que permite conocer las historias jamás contadas de los logros de los estudiantes y quitar las barreras como una oportunidad de acceso. Además, ofrece una forma concreta y respetuosa centrada en el estudiante que permite desarrollar una práctica pedagógica etnográfica, basada en las costumbres y tradiciones de todos los estudiantes. En otras palabras, el Nivel Calle construye el músculo de la escucha y la observación que los profesores necesitan para conocer a sus estudiantes, crear confianza y construir espacios igualitarios e inclusivos. Pero ¿cómo se puede desarrollar dicho Nivel Calle? Safir sugiere 6 estrategias:

    1. Entrevistas uno a uno

    Para entender la forma en que aprende cada niño, el comportamiento y los desafíos, ella sugiere hacer entrevistas uno a uno. Para eso, primero hay que identificar a los estudiantes que están teniendo mayores dificultades para luego invitarlos a hablar fuera de la sala de clase. Tendrás que decirle a cada uno que tu propósito es escucharlos y conocerlos para poder guiarlos mejor. Puedes decir cosas como: cuéntame en qué te sientes exitosos en mi clase, cuéntame qué te parece más difícil, ¿cómo aprendes mejor?, ¿cómo puedo mejorar como profesor/a?, ¿cómo te puedo apoyar para que alcances tus objetivos?

    2. Grabar audios de focus groups

    Otra propuesta sugerida es escuchar a los estudiantes a través de focus groups o entrevistas con pequeños grupos. Reunir a varios estudiantes, dice ella, puede reducir los niveles de ansiedad y de esa forma se pueden construir ideas que nacen de sus propias historias. Crea este espacio junto a otro profesor, busca un salón silencioso e invita a unos 6 estudiantes a participar de este encuentro especial. Si grabas estas sesiones, dice la experta, puedes compartir los principales hallazgos con tu departamento o los miembros de la comunidad educativa que consideres indispensables para construir ideas en pro de las necesidades de los estudiantes.

    3. Entrevistas con retroalimentación

    La idea es similar al focus group, pero en lugar de pedir a los estudiantes que cuenten sus historias, le pedirás a tus estudiantes que hagan una retroalimentación de tu trabajo como profesor/a.

    4. La sombra de tu estudiante

    Para hacer esto necesitarás la autorización de tu estudiante. Para algunos quizás sea una posibilidad lejana, pero si tienes la oportunidad de hacerlo, vale la pena. La idea es que te pongas en los zapatos de uno o varios de tus estudiantes, viviendo un día a su manera. Encuéntrate con él/ella antes de que empiece la escuela, observa su cotidianidad, toma nota y abre tu mente a entender su mundo. Asegúrate de tomarte un tiempo para analizar la información, encontrar patrones y plantear interrogantes.

    5. Seguimiento de participación en el aula

    Un factor determinante de inclusión y compromiso, dice Safir, es la participación oral en clase. Para medir dicha participación tendrás que crear lo que ella llama un “seguidor de equidad” con los nombres de los estudiantes y una columna con los días de la semana. Este seguidor te permitirá medir qué tanto participan tus estudiantes.

    6. Seguimiento de lenguaje académico

    Tener la capacidad de internalizar el uso del lenguaje académico en clase es muy importante, especialmente para los estudiantes que no hablan la lengua nativa. Ver qué estudiantes utilizan o no utilizan el lenguaje académico te permitirá crear estrategias específicas. ¿Cómo hacerlo? Escoge a uno o dos de tus alumnos para oírlos durante la clase, especialmente si están comprometidos con las discusiones de la clase. Transcribe lo que dicen o grábalos. Analiza el audio, mide cuántas veces incorporan el lenguaje académico y piensa cómo puedes apoyar a ese estudiante que no tiene interiorizado dicho lenguaje.

    ¿Qué otras estrategias has utilizado para conocer mejor a tus estudiantes y sus necesidades?

6 buenas estrategias para conocer a tus estudiantes

2017-08-18T15:58:59+00:00 Agosto, 2017|Mejora docente|

Esta experta sugiere ideas para generar espacios de aprendizaje significativos y enseñar en aulas donde todos los estudiantes son prioridad.

  • Roxana Nahuelcura: La profesora que “hace” ciencias

    Sus alumnas del Liceo 1 han conseguido extraordinarios logros en los últimos cuatro años, gracias a proyectos científicos y tecnológicos en Antártica, Estocolmo, Washington y Medellín. Pedagoga de Biología de profesión, Roxana Nahuelcura se ha hecho un nombre al incentivar a las adolescentes a estudiar ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Y aquí contamos su historia.

    Cuando abre las puertas de un locker aparecen. Sobre unos estantes, nueve microscopios binoculares nuevos, todavía embolsados. A un lado, cajas de cartón, blancas y pequeñas, que guardan en su interior portaobjetos, cubreobjetos y material de disección en miniatura para poder observar minúsculas muestras sólidas de diferentes tipos de tejido posadas en vidriecitos. A primera vista parecen un trozo pequeño de un papel manchado, un aspecto demasiado inofensivo para lo que son en realidad: lonjas ínfimas de músculo estriado y duodeno, tejido conectivo, de médula espinal. También hay de arterias, de tejido conectivo laxo, de vaso sanguíneo de pulmón, de riñón, de papila gustativa, de páncreas.

    Roxana Nahuelcura, la profesora de Biología del Liceo 1 Javiera Carrera, ubicado en la intersección de Compañía con San Martín, las muestra desde el laboratorio: una sala de mesones desocupados, por donde entra muy poca luz natural. Es el único que hay en este colegio, después de que años atrás se transformaran las aulas dedicadas a las asignaturas de física, química y biología, en salas de clases, ante la alta demanda de matrículas.

    Los microscopios y el material de disección están para que sus alumnas vean células como corresponde, dice, para que puedan identificarlas por partes, para que puedan compararlas y crear hipótesis.

    Son compras que el Liceo 1 hizo hace unos meses. Eso para celebrar los extraordinarios logros conseguidos por las alumnas de Enseñanza Media de este colegio, de primero, segundo, tercero y cuarto medio, provenientes de comunas tan distintas como Lampa, Melipilla, Puente Alto y Quilicura, en los últimos cuatro años: importantes reconocimientos por sus investigaciones bibliográficas y proyectos científicos y tecnológicos en ferias escolares mundiales. Han sido premiadas por sus trabajos con una bacteria que degrada petróleo, otra que es capaz de degradar metales pesados, un traje robótico para ciegos con sensores y estudios de neurociencias relacionadas con la educación. En total, la profesora y sus alumnas han hecho tres viajes a la Antártica, dos a Estocolmo, uno a Washington y otro a Medellín. Varias de estas iniciativas han sido desarrolladas en laboratorios prestados: en los de la Universidad de Chile y en los de la Andrés Bello, que han permitido a las alumnas hacer sus experimentos guiadas por científicos.

    Varias hoy estudian carreras de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

    Todos estos proyectos han sido supervisados por Roxana Nahuelcura, egresada del Pedagógico, la primera profesional en su familia, hija única de un cocinero y administrador de un restorán y de una decoradora de interiores dedicada a la restauración, con antepasados mapuches con los que nunca tuvo contacto.

    Hasta hace un par de años, Roxana Nahuelcura se las tenía que ingeniar para enseñar sobre las células. Sin el debido equipamiento, imprimía en forma de círculo imágenes que descargaba de Google, simulando cómo se vería una célula a través de un microscopio.

    Funcionaba muy bien con las fotos de la mitosis de las hojas de la cebolla, dice.

    -Era lo que más las acercaba a la realidad.

    Hasta hace poco había ahí microscopios monoculares, de los ochenta, los mismos que ella ocupó a mediados de esa década, cuando estudió allí y las ciencias no fueron un camino que le incentivaron a seguir. Casi treinta años después, lidera en este lugar el “Centro de Investigación Javierina”, una instancia interdisciplinaria, sin sala aún, donde profesores de historia, física, biología y química que hacen talleres de experimentación se juntan a conversar sobre lo que cada uno hace, para colaborarse.

    -Hasta ahora, todos los profesores trabajaban en distintas investigaciones pero de forma aislada -dice Roxana Nahuelcura-. Y esto es como la importancia de la diversidad. Es potenciarse, entre diferentes especies, para poder tener un nicho, un lugar, un ambiente donde podamos crear esta ciencia, desde la parte escolar de verdad, de manera más instintiva.

    La subjetividad de la ciencia

    Desde que en segundo medio le encargaron, de tarea, dibujar el sistema reproductor -la fecundación, el desarrollo embrionario, el feto, el óvulo, los estados embrionarios-, Roxana Nahuelcura empezó a convertir sus cuadernos de corchete en libros explicativos: una manera de poner en el papel su propia mirada de la ciencia. Y se acostumbró. Lo hacía replicando los dibujos que veía en los libros, imaginándose las trayectorias de los mundos que habitaban en el cuerpo humano pero también afuera, en el ecosistema. Siempre le gustó la Biología. Cuando salió del colegio quiso estudiarla. Desechó la licenciatura. Le dijeron que no tenía campo, tampoco trabajo. Así entró a estudiar Pedagogía en el Pedagógico. Ahí, a pesar de que le dieron las herramientas metodológicas para la pedagogía, dice, no tuvo “la experiencia de hacer investigación ni tampoco le enseñaron acerca de ciencia escolar”.

    -Si uno va a ser profesora de ciencias tiene que hacer y practicar las ciencias. Y si era de Biología también había que experimentar. Uno sale de la universidad y piensa que solo va a pasar contenido. No se imagina que “puede” hacer ciencia.

    -¿Por qué usted no fue científica?

    -No es que no haya querido. Me faltó información acerca de la carrera. Me imaginaba que iba estar todo el día adentro de un laboratorio. Hoy sé que el científico pasa una época en terreno, después en el laboratorio, analizando sus muestras, y después otra época participando en seminarios: divulgando lo que hace en el laboratorio. En un mundo del que no se sabe mucho, uno enfrenta sus propias hipótesis a las de otros.

    -¿Qué es lo que más le gusta de este mundo?

    -Las conversaciones que se tienen. Siempre hay miradas distintas. La ciencia es muy subjetiva. Si hoy me levanto con un ánimo, voy a ver en la muestra una cosa, pero a lo mejor mañana voy a ver otra. Es inherente a la esencia humana. Es también creativa porque para poder hacer una observación, por ejemplo, de aves, inventaré algo para que ellas no me vean. Pero, a lo mejor, va a depender de mi ánimo algo que no vi, y pasó desapercibido y pudo haber sido muy importante.

    El último cuaderno que Roxana Nahuelcura dibujó fue sobre ballenas: sobre sus características y sobre las distintas especies que habitan en Chile. Lo hizo tras el último viaje que realizó con sus alumnas a la Antártica, gracias a un trabajo experimental que ellas mostraron en la Feria Antártica Escolar del Instituto Antártico Chileno, acerca de un grupo de bacterias que degradan metales pesados. Ahí pudo observar ballenas de cerca, verlas respirar y arrojar el agua en forma de sifón a la superficie.

    Roxana Nahuelcura también habla del libro que hizo de las hojas y cuenta que hay alumnas que tienen libros hechos a mano sobre, por ejemplo, los tipos de moluscos. El año pasado una hizo uno de las ranas chilenas. Así es como a algunas les enseña el método científico y el indagatorio, construyendo su propio aprendizaje, buscando las maneras de volverlo más significativo para ellas. El primero de todos los proyectos que supervisó partió precisamente así, en 2012, en el laboratorio de la Universidad Andrés Bello, donde sus alumnas, en placas petri, cultivaron, sembraron y aislaron bacterias presentes en una muestra de suelo antártico. Esto para comprobar la hipótesis de la científica estadounidense Jenny Blamey, que sugería que cerca de las bases antárticas, había zonas contaminadas con petróleo. Las alumnas cultivaron esta muestra con fenantreno, un componente del petróleo. Y lo vieron: las bacterias empezaron a vivir felices, proliferando en las placas. Así, concluyeron que estas bacterias sí podían degradar
    el petróleo, sobreviviendo a un ambiente contaminado.

    -Pero yo nunca he interferido en los proyectos -dice-. Ellas trabajan solas.

    El proyecto no quedó ahí: las alumnas propusieron un biorremediador, una suerte de acuario, donde estarían las bacterias, para aislarlas del medio -de la Antártica o de otro lugar donde el agua estuviera contaminada-, y ocuparlas para filtrar agua contaminada.

    Ese proyecto las llevó a competir en distintas ferias escolares en Chile y el extranjero, como la que se desarrolló en Estocolmo, donde este proyecto ganó, el primer lugar, entre más de treinta países, incluido China, cuyos representantes mostraban un robot que buscaba, detectaba, encontraba y filtraba agua.

    -Yo ahí me dije: “¿cuántos años enseñando ciencias sin hacer ciencias?” Eran casi 20.

    Así vinieron muchos más proyectos. Un grupo de alumnas presentó un trabajo en esa misma ciudad y al tiempo después lo hizo otro, que creó un traje robótico para ciegos, con sensores, que mostró y ganó reconocimientos en una feria de emprendimiento, primero en Washington y luego en Medellín, Colombia. El año pasado, varias de sus estudiantes trabajaron tres proyectos junto a la Comisión Chilena de Energía Nuclear, en conjunto con la Universidad Andrés Bello. Entre ellos evaluaron el efecto del plasma frío -una innovadora técnica en base a moléculas de gas- para ser usado como un potencial bactericida.

    -El modelo de las anteriores, que han viajado y han llegado lejos, motiva a nuevas todo el tiempo -dice Roxana Nahuelcura.

    La ciencia es creatividad

    Como parte de una investigación, hoy algunas de sus alumnas observan a dos grupos de personas: uno que lee con ruidos molestos -el llanto de una guagua, un bocinazo- y otro, sin ruidos. Una máquina persigue el movimiento de sus ojos para saber si el ruido las distrae o, en realidad, no es un obstáculo para la concentración. Cuando las primeras observaciones dieron como resultado que quienes se enfrentaban a ruidos molestos tenían respuestas menos erradas a las que no los escuchan, sus alumnas pensaron que había un error.

    “¿Cómo podía ser posible?”, preguntaban.

    Roxana les respondía lo que hoy repite como un mantra:

    -Nunca crean a la primera -dice-. Así funciona el espíritu crítico. Es volver a analizar las cosas desde distintos puntos.

    La sala en la que realiza sus clases, a poco más de cuarenta alumnas en promedio, es, de hecho, muy ruidosa. También muy helada en invierno y muy calurosa en verano. Antes Roxana Nahuelcura era de quejarse mucho. También porque no había laboratorio, porque el lugar que se destinaba a su función no tenía ni estantes, solo mesones.

    -Todos creen que por ser un colegio emblemático tenemos todo, y no. Pero lo hice hasta que me di cuenta de que podía ser beneficioso para las chiquillas, enfrentarse a las desventajas, tratando de sacarle provecho a todo. He visto que así inventan cosas, que aumenta su creatividad -dice-. Se piensa que para ser científicas se debe ser rigurosa, catedrática, la teoría y todo eso, pero, en realidad, la ciencia es creatividad. Cuántos experimentos e investigaciones han surgido así. Siempre les digo a mis alumnas que sean curiosas, que conversen con científicos, que les escriban. Ellos contestan.

    No todo ha sido gratificante en las ferias a las que Roxana Nahuelcura ha asistido, supervisando a sus alumnas.

    -Al ser un trabajo tan bueno nos ha pasado que no creen que haya sido hecho por niñas.

    Una vez, cuenta Roxana Nahuelcura, una científica, jueza en un concurso escolar, las evaluó mal, añadiendo de comentario: “Niñas, las felicito, pero las ciencias no se hacen así, no creo que ustedes hayan postulado ni la hipótesis ni los objetivos, el trabajo se los debió haber hecho un adulto, pero sigan intentándolo”.

    -Ahí yo me dije: “¿Pero por qué hace eso?”. La respuesta la leyeron las niñas y se sintieron mal. Yo les dije, primero, que ella no conocía nuestro trabajo, que era una opinión que venía desde afuera, y que vieran el malentendido como un halago.

    -¿Le ha pasado a usted?

    -He aprendido a no subestimar a mis estudiantes. Son capaces de hacer un montón de cosas. El año pasado unas estudiantes hicieron un marco teórico y al estar tan bien redactado, uno, de pronto, piensa que pueden haberlo copiado. Yo incluso dudé y las googlié. Tampoco las conocía desde antes. Y no, no había copia. La redacción era de ellas. Ahí me dije: “cometí un error”. No se los dije a ellas. Me di cuenta de que ellas sí pueden hacerlo. Ellas me han enseñado mucho a mí.

    -¿Qué le han enseñado?

    -Uno como adulto tiene ciertos parámetros. Se acostumbra a repetir la misma fórmula para conseguir los mismos resultados. Y trata de no salirse de esos límites. Las niñas no los tienen. No es que esto pase hoy. Ha pasado siempre. La experiencia te va diciendo “esto es”. No damos espacio a otra probabilidad, a “esto no es”. Cuando, a veces, eso puede no ser. Así damos espacio a que suceda algo inesperado.

    “Se piensa que para ser científicas se debe ser rigurosa, catedrática, la teoría y todo eso, pero, en realidad, la ciencia es creatividad”.

    “Yo he aprendido a no subestimar a mis estudiantes. Ellas son capaces de hacer un montón de cosas”, dice Nahuelcura.

Roxana Nahuelcura: La profesora que “hace” ciencias

2017-08-16T16:41:35+00:00 Agosto, 2017|Actualidad, Mejora docente|

Sus alumnas han sido reconocidas por sus trabajos con una bacteria que degrada petróleo, otra que es capaz de degradar metales pesados y un traje robótico para ciegos con sensores.

  • Profesores estrenan métodos de enseñanza para motivar a estudiantes

    Es habitual que los niños no sientan suficientes motivaciones para asistir al colegio. Sin embargo, hay profesores que están cambiando esa realidad.

    Se trata de docentes que ocupan todo su ingenio y renuevan sus métodos de enseñanza para motivar a los alumnos a aprender.

    Uno de los casos es el de Constanza Quintana, una joven profesora que pone énfasis en que sus estudiantes salgan de la sala de clases con todas las dudas resueltas.

    Quintana asegura que ella fue una “estudiante invisible”, que nunca tuvo clases estimulantes y tampoco los profesores la instaban a participar. Dice que en su aula eso nunca ocurrirá.

    Otro caso es el de Bastián, un profesor de inglés de 25 años, que trabaja con guitarra en mano para enseñar en El Bosque. Asegura que la música se ha convertido en su aliada para sembrar la semilla de los idiomas entre sus alumnos.

Profesores estrenan métodos de enseñanza para motivar a estudiantes

2017-08-11T10:45:03+00:00 Agosto, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

Música, concursos y acompañamiento personalizado son algunos de los recursos que utilizan estos docentes a la hora de enseñar.

  • Cómo la tecnología puede contribuir al aprendizaje en las escuelas rurales

    A lo largo de la historia, los establecimientos educativos de entornos rurales siempre han tenido que enfrentar grandes desafíos. Por diversas razones las escuelas rurales, suelen registrar en casi todo Latinoamérica, altas tasas de abandono escolar y dificultades académicas. ¿Por qué? Según la OCDE uno de los factores es la familia; el nivel educativo de los padres es considerablemente menor en las zonas rurales y, naturalmente, este hecho termina teniendo un impacto importante en cómo los alumnos se acercan a los estudios. Además está el factor socioeconómico, la falta de instalaciones, recursos, y la distribución desigual de docentes calificados.

    La tecnología ¿una oportunidad de cambio?

    Es un hecho innegable que los recursos tecnológicos están cambiando la realidad del mundo y se han convertido en herramientas para acortar distancias e incluso disminuir brechas. Y si esto es así, ¿qué pasa si se hace uso de éstas para generar cambios educativos en los rincones del mundo que más lo necesitan? Sabemos bien que para esto es vital la participación de actores como padres, docentes, directivos escolares y responsables políticos, sin embargo, la tecnología en sí misma podría ser una opción válida (entre otras), como herramienta de promoción de aprendizajes en contextos sociales donde los desafíos son grandes por falta de docentes o educación formal como tal.

    Un ejemplo de esto podría ser la Escuela en la Nube.

    La Escuela en la nube es una iniciativa a través de la cual los estudiantes aprenden solos con la ayuda de computadoras, creada por el profesor y científico Sugata Mitra y aplicada en varios lugares del mundo. Entre esos, zonas muy vulnerables de India. Sugata Mitra empezó a trabajar en este proyecto hace años después de instalar unos computadores en una zonas marginales de India y darse cuenta de que los niños eran capaces de aprender a través de estos, sin instrucciones previas en informática. A partir de este proyecto surgió también una innovadora metodología llamada SOLE (Ambiente de aprendizaje auto-organizado), un espacio de aprendizaje donde los estudiantes están solos y aprenden entre ellos, moderados ocasionalmente por personas mayores. Con SOLE, un educador vía digital, plantea lo que Mitra ha llamado una “Gran pregunta”. Después los estudiantes se reúnen en pequeño grupos e intentan responder la pregunta a través del computador. Durante estas sesiones tienen la libertad de moverse de forma libre, cambiar de grupos, debatir y compartir información. De SOLE y Escuela en la nube, Mitra creó también “La nube de las abuelas” (Granny Cloud), una red de mujeres jubiladas voluntarias (muchas de ellas profesoras) que animan a los niños que están aprendiendo solos, a través de videollamadas por Skype.

    Otro ejemplo a mencionar sería la Secundaria Virtual

    Un proyecto en Chaco, una zona rural de Argentina. La Secundaria Virtual funciona con una zona central donde hay profesores que planean clases y las suben a un campus virtual que después llega a unas aulas sede donde dichas clases son recreadas por un coordinador. En estas aulas, jóvenes que antes no tenía acceso a la tecnología, ahora tienen computadores e Internet. Aunque evidentemente contar con profesores capacitados sería ideal en dicho contexto, al no ser posible, la Secundaria Virtual se presenta como una alternativa válida e interesante para acercar a los jóvenes a una posibilidad de aprendizaje.

    Computadores, tablets y demás recursos digitales, además de una buena conexión a Internet, permite a los estudiantes acceder a buenos materiales pedagógicos, lo cual posibilita el impulso de procesos efectivos de aprendizaje, complementa la labor docente y promueve el desarrollo de las zonas involucradas. Y aunque evidentemente queda mucho por hacer en términos de tecnología en Latinoamérica, proyectos como estos visibilizan las ventajas de apuntar (una de tantas mejoras educativas) en esta dirección.

Cómo la tecnología puede contribuir al aprendizaje en las escuelas rurales

2017-08-11T15:45:54+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños, Los profesores importan|

La Escuela en la Nube y Secundaria Virtual, dos proyectos que dan cuenta del efecto que tiene la aplicación de la tecnología en contextos rurales.

  • Una cirugía de corazón abierto lo hizo descubrir el verdadero rol del educador: cultivar la curiosidad

    Desde hace 13 años, Ramsey Musallam es profesor de química en una escuela secundaria de Estados Unidos. En su charla TED de 6 minutos, el profesor asegura que una enfermedad que puso en riesgo su vida lo sacó de un estado de “pseudo-enseñanza” para entender, después de 10 años, el verdadero rol del educador: cultivar la curiosidad. Esa misma enfermedad le ayudó a darse cuenta que las preguntas de los estudiantes son las semillas de un aprendizaje que es real, un aprendizaje que es significativo.

    Ramsey empieza su divertida charla con el video de una de sus estudiantes, Maddie.

    Un día Maddie llegó a su casa y decidió practicar una demostración química que habían hecho en clase. Ramsey estaba fascinado y no sólo porque ella estuviera haciendo el experimento, sino porque su curiosidad la llevó a dar otro paso; Maddie utilizó el fenómeno que habían aprendido en clase para llevarlo a otro nivel y crear una nueva situación hipotética.

    “Las preguntas y la curiosidad, como las de Maddie, son imanes que nos atraen hacia nuestros profesores, y trascienden toda tecnología o modas en la educación. Pero si anteponemos estas tecnologías a las inquietudes de los estudiantes podemos estar privándonos de nuestra mayor herramienta como profesores: las preguntas de los estudiantes”, asegura Ramsey.

    Ramsey dice que tener las agallas de desconcertar a los estudiantes para dejarlos perplejos y evocar así preguntas reales, es la mejor herramienta que un profesor puede utilizar.

    ¿Por qué? Porque solo así se obtiene la información necesaria para adaptar métodos efectivos de enseñanza. Pero, ¿qué fue exactamente lo que le sucedió y por qué llegó a todas esas conclusiones después de 10 años de trabajo? A sus 35 años le diagnosticaron una aneurisma en la base de la aorta torácica y tuvo que someterse a una cirugía de corazón abierto. Cuando Ramsey recibió la noticia algo en particular llamó su atención: la confianza del cirujano. Entonces le preguntó al médico su inquietud, frente a lo que el médico contestó tres cosas:

    Primero dijo que su curiosidad lo llevó a cuestionarse el procedimiento, lo que funcionaba y lo que no. Segundo aceptó y no tuvo miedo de llevar a cabo un proceso desordenado e inevitable de prueba y error. Y tercero, después de una intensa reflexión reunió la información que necesitaba para diseñar, revisar el procedimiento para luego, con mano firme, poder salvar la vida del profesor.

    “Aprendí mucho de esas sabias palabras, y antes de volver a las aulas ese otoño, redacté mis propias tres reglas que aún están presentes en mi planificación de las clases”.

    Estas son las reglas de Ramsey:

    Regla número 1: lo primero es la curiosidad y las preguntas son la fuente de una gran instrucción
    Regla número 2: hay que aceptar los desastres pues el error aún puede ser una parte informal de lo que los profesores hacen todos los días.
    Regla número 3: practicar la reflexión para entender que lo que se hace en la escuela es importante y merece atención y revisión.

    “¿Podemos ser los cirujanos de nuestras aulas?”, pregunta el profesor…”. “Si nosotros, como educadores, dejamos atrás este simple papel de difusores de contenidos y adoptamos un nuevo paradigma como cultivadores de curiosidad e investigación, puede que aportemos un poco más de sentido a la jornada escolar y que despertemos la imaginación”.

Una cirugía de corazón abierto lo hizo descubrir el verdadero rol del educador: cultivar la curiosidad

2017-08-10T17:43:04+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Después de hablar con el médico que le salvó la vida, este educador descubrió su rol y el de todos los profesores.

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