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  • Profesores, movilizadores de cambios

    Hace unos días se lanzó la segunda versión del “Global Teacher Prize Chile”, premio conocido como “el Nobel de la enseñanza”. En este contexto conocimos a Maggie MacDonnell, profesora canadiense que fue elegida – entre más de veinte mil postulantes – como “la mejor profesora del mundo”.

    Maggie ha desarrollado su trabajo en un contexto complejo, con altas tasas de pobreza, embarazo adolescente, abuso de drogas, y suicidio. Para enfrentar estos retos Maggie ha generado distintas actividades: desafió los típicos roles de género en sus estudiantes; implementó una guardería donde los alumnos más grandes trabajan con profesionales experimentados y creó un programa de nutrición saludable y un centro deportivo para los jóvenes y adultos de la comunidad.

    Sin duda la experiencia de Maggie impacta, motiva, y también nos invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la docencia. ¿Qué atributos debe tener un profesor y qué condiciones requiere para desarrollar su labor?

    Es difícil responder en pocas palabras una interrogante tan compleja. No existen recetas mágicas pero sí, algunos elementos clave que deben considerarse. Junto al conocimiento pedagógico de lo que deben enseñar, es clave que tengan altas expectativas de sus estudiantes. Cuando los docentes confían en las capacidades de sus alumnos y alumnas, se despliega el potencial transformador de la educación, no solo enseñamos, cambiamos vidas a través del aprendizaje.

    Al respecto, según la última encuesta “Voces Docentes”, a pesar de las condiciones adversas del ambiente en el que se desenvuelven, un 66% de las y los profesores está seguro o totalmente seguro de lograr que sus estudiantes comprendan los contenidos que se ven clases, y un 87% se siente totalmente seguro de obtener el máximo potencial de sus alumnos y alumnas.

    Es importante valorar además los avances que la Reforma Educacional ha conseguido en cuanto a las condiciones en las que debe ejercerse la labor del profesor. El Sistema de Desarrollo Profesional Docente mejora las remuneraciones a través de la implementación de una carrera profesional; entrega más tiempo para la labor no lectiva; eleva los estándares de la formación docente, e incorpora cambios importantes al proceso de evaluación de los profesores.

    Con todo, uno de los principales desafíos de los próximos años será seguir impulsando la valoración social de esta profesión en el país, y por eso celebramos la importancia de iniciativas como el Global Teacher Prize organizado por Elige Educar, que una vez más este año nos permitirá conocer a profesores y profesoras que día a día se la juegan por el desarrollo de los estudiantes del país, y que están llamados a ser reconocidos como grandes docentes, no solo en Chile, también en el mundo entero.

Profesores, movilizadores de cambios

2017-06-27T10:25:44+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Los profesores importan|

En la siguiente carta Carlos Henríquez, Secretario Ejecutivo de la Agencia de la calidad de la Educación (Chile), nos invita a reflexionar sobre la importancia del rol docente:"no solo enseñamos, cambiamos vidas a través del aprendizaje".

  • Abuela, hija y nieta mapuche relatan sus experiencias en nuestro sistema educativo: ¿Cuánto ha evolucionado?

    Con el objetivo de reconocer, proteger y valorar el aporte de los pueblos originarios en nuestro país, cada 24 de junio se celebra el Día Nacional de los Pueblos Indígenas. Así, representantes de los pueblos Aymara, Mapuche y Rapa Nui celebran el solsticio de invierno entre el 20 y 24 de junio, un período de cambio y renovación para estas culturas.

    Efemérides como estas son una gran oportunidad para visibilizar la importancia de la educación intercultural. Pero, ¿qué esperan los pueblos indígenas del sistema educativo?, ¿cómo ha sido su experiencia en la sala de clases?, ¿cuál es la importancia del rol docente en este contexto? Para responder estas y otras preguntas, hablamos con Rosa Millavil (50), su hija Marisela (26) y su pequeña nieta Amanda, de tan solo 6 años.

    Primera generación: encubrimiento y ausencia de reconocimiento

    La experiencia educativa de Rosa Millavil comienza en una pequeña escuela rural al interior de la IX Región. Su experiencia no fue fácil, al igual que la de muchos mapuches que se educaron en los años 70. Su paso por la escuela estuvo marcado por el encubrimiento de su cultura, la invisibilización de sus tradiciones y el dolor de perder parte de su identidad. “Nosotros nos criamos más con la civilización española, nuestra cultura no era bien vista ni reconocida”, dice Rosa.

    Para ella, la escuela fue una institución de “doble filo”. Por un lado entregaba nuevas oportunidades pero al mismo tiempo negaba su cultura. “Dejamos de participar en guillatunes porque teníamos que estar en la escuela. No podíamos mezclar el mapudungun y el español porque nos decían que eso no nos servía a nosotros, y que era un error”, añade.

    Pese a que la mayoría de los niños que asistían a la escuela eran mapuches, según Rosa, tampoco existió una educación contextualizada. “Nunca hubo una sola palabra en mapudungun y nuestras oraciones las teníamos que hacer en español”, afirma.  Así, poco a poco, Rosa fue perdiendo parte de su identidad indígena y se quedó sin espacios para poder replicarla.

    Es más difícil mantener la identidad. ¡Imagínate! Nosotros tenemos una religión y creencias que se basan en la naturaleza y que son muy distintas a la de los españoles. Entonces, ¿cómo les enseñamos a nuestros hijos y nietos? A mí me gustaría, pero es difícil que entiendan”, señala Rosa.

    Segunda generación: hacia una cultura de respeto

    A diferencia de su madre, para Marisela su paso por el sistema educativo fue un poco más amigable. Pese a haber sido discriminada por sus compañeros por ser mapuche sus recuerdos son menos duros que los de su madre. Según ella, este cambio se debe a que las personas de su generación se dieron cuenta de la importancia de su cultura y de mantenerla vida. En ese cambio también sus profesores tuvieron un rol muy importante.

    “Los profesores siempre trataron de inculcarme que éramos importantes; siempre me decían que no podíamos sentirnos menos por ser mapuches”, dice Marisela. “Yo vivía mi cultura, hablaba con mis papás, iba a ceremonias y sentía esa armonía propia del mundo mapuche, pero es distinto que un profesor te lo diga y reconozca”, agrega.

    Marisela recuerda especialmente a una profesora que la marcó, ella “siempre nos decía que no éramos distintos, que éramos un cultura digna de seguir e imitar”, afirma. Pese a haber sentido el reconocimiento de sus profesores, para Marisela el sistema educativo nunca estuvo a la altura de lo que ella esperaba.

    La incorporación del pueblo mapuche no fue algo trascendental, siempre lo sentí más folclórico. Para lo único que éramos necesarios era para bailar, que poco y nada se relaciona con entender nuestra cultura y cosmovisión”, apunta Marisela.

    Tercera generación: reconocimiento, una necesidad del pueblo mapuche

    Tal como lo demuestran las experiencias de Rosa y Marisela, la educación que ha recibido parte del pueblo mapuche no ha sido lo suficientemente responsable ni respetuosa con su cultura. Lentamente comienzan a surgir pequeños avances pero aún queda mucho por mejorar.

    Amanda, hija de Marisela, sabe perfectamente que es mapuche y cree que en su curso hay más niños que lo son. “Me gustaría saber cómo hablan y aprender a tocar eso así”, dice Amanda, mientras hace un gesto con las manos en referencia al kultrun.

    Camino a una educación multicultural

    AraucaniaCuenta.cl

    Solo 438 colegios de Chile imparten la asignatura de Lengua Indígena (Mapudugun, Aimara,Rapanui, entre otras). Si se considera el total de horas realizadas en la asignatura Lengua Indígena por colegio, en promedio, solo el 40% de ellas son realizadas por docentes con estudios respectivos. Pero, ¿Es suficiente un ramo de lengua indígena? ¿qué cosas debiera considerar una educación intercultural? ¿cuál debiera ser la formación de quienes imparte estos ramos?

    Para Rosa Millavil, una verdadera educación intercultural para su nieta y para el resto de los niños mapuches debiera considerar elementos básicos de la cultura, dada la importancia que esto tiene en la identidad de una persona.

    “Sería lindo enseñarles nuestros cantos, oraciones y bailes. ¡Hay tantas cosas que se pueden incorporar! Hasta recitar un poema, por ejemplo. Esto permitiría a los niños sentirse identificados con su cultura desde chicos ya que es en el colegio donde pueden aprender mucho más rápido”, señala.

    En tanto, para Marisela es fundamental promover la enseñanza del idioma, pero sobretodo la cosmovisión mapuche. “Esto es crucial, porque cuando uno entiende la cosmovisión conoce todas las respuestas para entender nuestra cultura. Y obviamente faltan más clases y talleres en esa dirección”, finaliza.

    La incorporación de los pueblos indígenas al sistema educativo no es tarea fácil pero con la voluntad  y el trabajo de toda una comunidad educativa si es posible. La educación intercultural es un derecho de nuestros niños y jóvenes.

Abuela, hija y nieta mapuche relatan sus experiencias en nuestro sistema educativo: ¿Cuánto ha evolucionado?

2017-06-27T22:43:00+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|

En el Día Nacional de los Pueblos Indígenas, quisimos conocer las percepciones del pueblo mapuche sobre el sistema escolar. Hablamos con 3 generaciones de una familia para conocer sus vivencias y experiencias.

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6 estrategias de andamiaje que puedes usar con tus alumnos

2017-06-23T11:20:30+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Las estrategias de andamiaje toman más tiempo en los procesos de aprendizaje, pero los resultados al final, serán mejores y más satisfactorios.

  • ¿Quién es Maggie MacDonnell? Así contó su historia la mejor profesora del mundo

    Frente a una audiencia llena de docentes y vestida con un traje típico de la comunidad indígena Inuit, la canadiense Maggie MacDonnell, ganadora del Global Teacher Prize 2017, compartió su historia y la de sus estudiantes, el relato de cómo en un lugar recóndito y aislado del ártico llamado Salluit, ella ha sido capaz de transformar la vida de muchos de sus estudiantes. Empezando por el contexto geográfico donde es profesora y pasando por una serie de hechos históricos cruciales, esta docente de educación física nos sitúa en la vida de una comunidad, de la cual ahora ella es parte, para explicarnos por qué los profesores importan y cómo con acciones que parecen pequeñas, la vida de un niño o un jóven puede dar una giro de 360º.

    Clase Magistral de Maggie MacDonell, ganadora del Global Teach…

    Un lujo: Clase magistral de Maggie MacDonnell, ganadora del Global Teacher Prize 2017

    Posted by TVN on Monday, June 19, 2017

    Traumas históricos

    Cuando los colono europeos llegaron al ártico, cuenta Maggie, la comunidad indígena Inuit tuvo que enfrentar una serie de eventos complejos y traumáticos. El primero se trató de algo que en Canadá llamaban “Las Escuelas Residenciales”; el gobierno canadiense tenía autorización de volar al Ártico para alejar a los niños indígenas de sus familias y llevarlos a miles de kilómetros de distancia hacia alguna ciudad donde los colocaban en dichas escuelas. ¿Qué querían con eso? “Sacar lo indígena de lo indígena”, es decir, despojarlos de todas su costumbres, quebrar su identidad. Estos niños llegaban a unos establecimientos liderados por curas y monjas, donde se les hacía sentir menos humanos por el simple hecho de tener otra cultura, otra lengua y no sólo eso… en las Escuelas Residenciales, los niños también fueron víctimas de abuso sexual y según narra la docente, existen en la actualidad pruebas de este hecho. Cuando volvían a sus aldeas, esos jóvenes ya no eran Inuit; les habían aniquilado su cultura, su alma y no eran capaces de relacionarse con sus comunidades como alguna vez lo hicieron. La última escuela residencial se cerró en el año 1996.

    Juan Correa/Elige Educar

    Como si esto fuera poco…

    La comunidad Inuit fue obligada a desplazarse por orden del gobierno y hubo un brote complejo de tuberculosis que afectó a uno de cada cuatro indígenas y hasta el año 2015, la enfermedad seguía causando estragos. Ella misma vivió en carne propia la enfermedad. Por último, pero no menos importante, Maggie habla de una matanza de perros que hubo en el Ártico; los perros eran para la Inuit la forma más segura y eficiente de desplazarse y no sólo en términos de velocidad… estos animales reconocían el camino, olían a kilómetros si un oso polar estaba cerca y alertaban a sus amos. ¿Qué pasó con ellos? En un intento por forzar a los Inuit a dejar su vida “salvaje”, y dejar su modelo económico sustentable, el gobierno ordenó matar a los perros, socavando así su herencia cultural.

    Juan Correa/Elige Educar

    ¿Por qué mencionar los traumas históricos?

    En Canadá, dice MacDonnell, se habla de algo llamado “trauma generacional”, esto significa que el dolor de algunos ancianos que recuerdan haber vivido en Escuelas Residenciales, el dolor de haber perdido a sus familias y a sus perros, se ha transmitido de generación en generación. Muchas de esas personas que fueron moldeadas para dejar de ser quienes eran, cayeron en la adicción del alcohol, hecho que indirectamente ha impactado a los más jóvenes. Entonces ¿cómo vive Maggie esta realidad desde los proceso de enseñanza? Maggie es una visionaria, lo que le ha permitido enfrentar el contexto utilizando cuatro tipos de lentes: uno lentes post coloniales, unos lentes feministas, unos lentes de desarrollo comunitario y unos lentes de inclusión. Todos estos se suman para convertirse en acciones que encauzan la educación hacia el mejoramiento de la comunidad y el empoderamiento de jóvenes que se convierten en soluciones en medio de un contexto socioeconómico complejo donde hay problemas de hacinamiento, un alto porcentaje de inseguridad alimentaria, una tasa preocupante de alcoholismo, drogadicción, y además, un alto porcentaje de abuso sexual y embarazos no deseados. La realidad es dolorosa y parecería no relevante, pero Maggie resalta la importancia de conocer esta historia para poder enseñar y enfocar la educación hacia el bienestar de toda la comunidad.

    “Si la educación no está enfocada en el bienestar de la comunidad, no sirve de nada”

    Juan Correa/Elige Educar

    Los estudiantes de Maggie

    Todos estos elementos han desembocado en una crisis de suicidios masivos traumáticos para toda la región, pero especialmente para ella y sus estudiantes quienes han tenido que enterrar a sus amigos una y otra vez. En un año, en Salluit, donde habitan sólo 1.400 personas, se perdieron un total de 10 vidas. Ahora, dice Maggie, no puede contar el número de funerales a los que ha tenido que asistir. De hecho, en las últimas tres semanas, 12 vidas más se han apagado y el problema continúa sin ser mencionado por el gobierno canadiense. “Los estudios sugieren que cuando pierdes a alguien por suicidio, eres más vulnerable a tener pensamientos suicidas”, dice MacDonnell. Entonces, ¿pueden imaginar lo que pasa por la mente de todos estos jóvenes que han tenido que enterrar a 10 o 15 amigos o incluso familiares?

    Juan Correa/Elige Educar

    “Hay cientos de problemas pero también sé que probablemente también hay 10 millones de soluciones”

    Frente a una crisis tan compleja como esta, la mejor profesora del mundo asegura que existen millones de soluciones que surgen del talento, los recursos, los intereses y las oportunidades de los alumnos, e identificar estas cosas ha sido crucial para desarrollar proyectos basados en experiencias reales y significativas que respondan a necesidades de la comunidad. Eso significa que el trabajo de Maggie trasciende la sala de clase y transforma la realidad de muchos jóvenes que son desertores del sistema educacional y consumidores de droga. En sus proyectos, todos ellos obtienen no sólo un beneficios sino un reconocimiento.

    Juan Correa/Elige Educar

    Y ¿cuáles han sido sus proyectos?

    Uno es el Centro de Fitness, un espacio no sólo para hacer deporte, sino un lugar de apoyo que ahora es dirigido por una de sus ex estudiantes. Este Centro de Fitness también inspiró una de las actividades que más frutos ha dado: correr, correr en equipo, porque como cita ella: “cuando corres solo corres más rápido, pero cuando corres con otros, corres más lejos”. Muchos de sus estudiantes, contra todo pronóstico, han encontrado en el deporte, la mejor razón para vivir y dejar las adicciones de lado, han corrido maratones en lugares impensables y han inspirado a muchos otros. Otro proyecto es una cafetería, liderada por estudiantes mujeres (desertoras del sistema) que un día decidieron hacer smoothies con una bicicleta-licuadora que Maggie compró. Hoy esas niñas son líderes y se ven como soluciones dentro de la comunidad. O el Club de Aventuras para Niñas, donde ellas pueden acceder a la tierra a través del deporte o incluso la caza (actividad que sólo es permitida en la comunidad indígena pues es parte de sus tradición y parte de su método de supervivencia).

    Juan Correa/Elige Educar

    ¿Que ha aprendido?

    Que el Aprendizaje Basado en Proyectos, especialmente cuando es sensible al género, ayuda a construir ciudadanía y pertenencia, a prevenir el suicidio, a fortalecer la resiliencia y a perseverar en la escuela. Hoy, muchos jóvenes se acercan a ella para decir que gracias a los proyectos, a las relaciones saludables y al empoderamiento a través de acciones que benefician a la comunidad, sus pensamientos suicidas se han transformado en ideas y en ganas de salir adelante. Los mensaje en Facebook de estudiantes que decían querer acabar con su vida, ahora son frases de aliento, energía y positivismo, todo gracias a la gestión de una mujer que no sólo es profesora de educación física, sino también una figura líder que ha sabido transformar el dolor y los problemas cotidianos en soluciones transformadoras.

    Por esos estudiantes, Maggie sigue en el Ártico. Por esas personas que hoy le agradecen y han salido adelante, ella sigue luchando en medio de temperaturas bajo cero. Por esos alumnos que hoy son su familia, ella sigue convencida de que su estadía en esa pequeña comunidad aislada, sí vale la pena.

    “Aún me cuesta creer que yo pude transformar sus vidas tanto como ellos transformaron la mía”.

¿Quién es Maggie MacDonnell? Así contó su historia la mejor profesora del mundo

2017-06-23T09:30:50+00:00 Junio, 2017|Los profesores importan, Voz de los profesores|

Así contó Maggie MacDonnell, su historia como docente en una pequeña comunidad del Ártico canadiense.

  • 16 frases inspiradoras de Maggie MacDonnell, la mejor docente del mundo

    Maggie MacDonnell aterrizó en Santiago de Chile el 19 de junio y desde entonces, sólo ha logrado despertar sonrisas y admiración por parte de quienes han tenido la oportunidad de oír su impactante historia y su inspirador discurso. En marzo de 2017, la docente canadiense fue elegida como la mejor del mundo en el Global Teacher Prize 2017, galardón conocido como el “Nobel de la educación” que busca reconocer la labor de los mejores profesores del planeta. Hoy, Maggie visita Chile no sólo para lanzar la versión local de este importante premio, sino para conocer la realidad educativa del país y contagiar a los educadores con su potente mensaje.

    La profesora, quien llegó con dos de sus estudiantes desde Salluit, Canadá, (un pueblo habitado por la comunidad indígena Inuit, accesible sólo en avión y donde el frío en invierno alcanza temperaturas bajo cero indescriptibles), se ha encargado de valorar la labor docente, resaltar los desafíos de la profesión y hacer énfasis en el impacto que puede llegar a tener un profesor en la vida de sus estudiantes y viceversa. Ella misma lo ha hecho, ha impactado a sus alumnos, a aquellos que en aquel pueblo del Ártico y en un contexto complejo y vulnerable, creían no tener razones para vivir o salir adelante. Su propio relato, doloroso e inspirador a la vez, es la justificación más grande de cada una de sus palabras:

    1.“No creo que sea la mejor profesora del mundo, probablemente el mejor profesor está allá afuera y es demasiado humilde para considerarse un gran profesor”.

    Juan Correa/Elige Educar


    2. “Las únicas personas que realmente saben cuál es el mejor profesor del mundo son los estudiantes”.


    3. “La clave de un profesor es saber cómo construir relaciones con sus estudiantes”.

    Juan Correa/Elige Educar


    4. “Hay cientos de problemas pero probablemente también hay 10 millones de soluciones”.


    5. “Quiero que los jóvenes se vean como soluciones dentro de su comunidad”.

    Juan Correa/Elige Educar


    6. “Si la educación no está enfocada en el bienestar de la comunidad, no sirve de nada”.


    7. “La historia informa el presente y forma el futuro”.

    Juan Correa/Elige Educar


    8. “No te enfoques en el problema, enfócate en la solución”.


    9. “La inversión más importante que un país puede hacer es en sus profesores. La tecnología no reemplazará las relaciones que ellos generan”.

    Juan Correa/Elige Educar


    10. “Quiero agradecer a los futuros profesores por hacer esta elección. Por favor sepan que lo que ustedes harán importa”.


    11. “La mejor herramienta de cualquier profesor es su capacidad de construir relaciones”.

    Juan Correa/Elige Educar


    12. “Es trabajo de la escuela intentar construir mejores relaciones con las comunidades y los padres”.


    13. “Sepan que lo que ustedes hacen importan y mucho. Muchas gracias por ser tan valientes y poner el futuro de Chile en su carrera profesional”.

    Juan Correa/Elige Educar


    14. “Cuando llevas sensibilidad de género a una comunidad, los resultados pueden ser fenomenales”.


    15. “Como educador tu función es lograr que tus estudiantes sean los maestros de su propio destino”

    Juan Correa/Elige Educar


    16. “Muchas veces tus estudiantes no te dicen lo importante que eres para ellos. Pero lo eres. Hay que abrir nuestros oídos a esas voces silenciosas”.

16 frases inspiradoras de Maggie MacDonnell, la mejor docente del mundo

2017-06-22T11:12:52+00:00 Junio, 2017|Los profesores importan|

En el marco del lanzamiento del Global Teacher Prize Chile, Maggie MacDonnell llegó a Chile para contar su historia e inspirar a los profesores.

  • Elige Educar lanzó premio para encontrar a los profesores que representarán a Chile en “el Nobel de la enseñanza 2018”

    Maggie MacDonnell, ganadora del Global Teacher Prize Mundial, y Eligio Salamanca, ganador de la versión local de este galardón, llamaron a toda la ciudadanía a reconocer el trabajo que realizan los profesores chilenos a través de la segunda edición nacional de este premio.

    Junto a toda la comunidad escolar de la escuela pública Salvador Sanfuentes de Santiago, Maggie MacDonnell, premiada por el Global Teacher Prize internacional como la mejor profesora del mundo, y Eligio Salamanca, el ganador 2016 de la versión local de este galardón, lanzaron el Global Teacher Prize Chile 2017, una iniciativa mundial que la organización Elige Educar desarrollará en Chile por segundo año consecutivo.

    El Global Teacher Prize internacional –conocido como “el Nobel de la enseñanza”- es un reconocimiento de la Varkey Foundation que desde el año 2014 premia con un millón de dólares a un profesor destacado entre postulantes provenientes de todo el mundo. Este galardón busca identificar y reconocer a los maestros que, a través de su trabajo e innovación, están impactando a sus estudiantes y a su comunidad.

    Durante el año 2016, en su primera versión local, esta iniciativa logró movilizar más de 7 mil nominaciones ciudadanas a profesores de todo Chile, siendo elegidos entre los docentes postulantes a 5 finalistas que representaron por primera vez a Chile en el Global Teacher Prize Internacional, donde dos de ellos, Eligio Salamanca y Mario Santibañez, fueron distinguidos entre los 50 mejores profesores del planeta.

    “Tal como Maggie Macdonnell fue reconocida por el Global Teacher Prize mundial, y Eligio Salamanca por la versión nacional del premio, estamos seguros de que en los distintos rincones de Chile -de Arica a Puerto Williams- hay miles de profesores que al igual que Maggie y Eligio transforman las vidas de sus alumnos y sus comunidades a través de su compromiso pedagógico. Queremos visibilizar estas historias y reconocer la labor profesional de nuestros docentes impulsando nuevamente este reconocimiento ciudadano, público y masivo”, explicó Hernán Hochschild, director ejecutivo de Elige Educar.

    Maggie MacDonnell, ganadora del Global Teacher Prize, junto a Eligio Salamanca, ganador de la versión local.

    Por su parte, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, destacó que todos los profesores puede ser los mejores:

    La profesora Maggie, junto a los profesores chilenos finalistas del año pasado -entre los cuales dos fueron reconocidos entre los 50 mejores del mundo- son una demostración de que sí se puede; se puede hacer cambios culturales desde la profesión docente, apelando al profesor en su calidad de profesional, con capacidad de innovar, de crear métodos de aprendizaje acordes a sus comunidades. Esto es lo más importante”, dijo.

    De izquierda a derecha Hernán Hochschild (Director Ejecutivo de Elige Educar), Maggie MacDonnell (Ganadora Global Teacher Prize 2017), Adiana Delpiano (Ministra de Educación), María Isabel Díaz (Subsecretaria de Educación Parvularia) y Eligio Salamanca (Ganador del Global Teacher Prize Chile)

    En esa línea, la profesora Maggie MacDonnell hizo un enérgico llamado a que los estudiantes levanten la voz y reconozcan mediante este premio a esos profesores que generan cambios desde el aula.

    Las únicas personas en el mundo que saben bien quién es el mejor profesor son los estudiantes. Por eso, necesitamos la ayuda de todos los estudiantes para encontrar a esos profesores increíbles y postularlos al Global Teacher Prize”, destacó en la ceremonia.

    Maggie MacDonnell junto a estudiantes de la Escuela Básica Salvador Sanfuentes en Chile

    La Ministra también extendió una invitación a todos los profesores chillenos a ser parte del Global Tacher Prize Chile.

    “Hoy queremos invitar a todos los educadores que tienen ese fuego interior, esa pasión por enseñar, a visibilizar su trabajo, a postular para representar a los profesores y profesoras de nuestro país en esta instancia que busca visibilizar mundialmente el impacto de la profesión docente”, dijo.

    Cómo postular al Global Teacher Prize Chile

    A partir de hoy, y hasta el 14 de agosto toda la ciudadanía podrá postular a aquellos profesores que marcaron o están marcando positivamente sus vidas a través de la página web www.gtpchile.cl

    Pueden postular profesores y educadores de párvulo actualmente en ejercicio que enseñen a niños que cursen entre kínder y cuarto medio, en escuelas de todo el país y de cualquier tipo de dependencia (públicas, particulares subvencionadas y particulares pagadas). Puede postular al premio directamente el profesor o ser nominados por un tercero.

    La forma de educar de la mejor profesora del mundo

    Maggie MacDonnell es una profesora de Ed. Media de origen canadiense, nacida en las zonas rurales de la provincia de Nueva Escocia. Este año, Maggie fue elegida -entre más de 20 mil profesores de todo el mundo- como “la mejor profesora del mundo” por el Global Teacher Prize, en una ceremonia celebrada en la ciudad de Dubai el pasado 22 de marzo.

    Maggie buscó la oportunidad de enseñar a comunidades originarias en su país, y por ello durante los últimos 6 años se ha desempeñado como profesora en Ikusik School, escuela de la aldea Salluit, donde habita el pueblo originario inuit, en pleno Ártico canadiense. Esta aldea es el hogar de la segunda comunidad inuit más septentrional en Quebec, con una población de poco más de 1.300 personas, a la cual no es posible acceder por carretera, sino sólo por vía aérea.

    En su rol de maestra, Maggie ha enfrentado el desafío de lograr aprendizajes en medio de un contexto altamente complejo: pobreza, altas tasas de embarazo adolescente; abuso de drogas, problemas derivados de los roles de género (donde las niñas cargan con los deberes domésticos); altas tasas de suicidio. Sólo en los últimos dos años, la profesora enfrentó el suicidio de una decena de jóvenes de su comunidad.

    Para enfrentar estos desafíos, Maggie creó un programa de habilidades para la vida, específicamente para las jóvenes, que ha logrado hacer parte a las niñas en actividades que antes eran dominadas sólo por los niños. También creó una asociación con la guardería de niños, donde sus estudiantes trabajan en las aulas con trabajadores experimentados. Maggie también obtuvo más de $ 20 mil dólares para un programa de nutrición saludable en la escuela ejecutado por los propios estudiantes, y hoy administran una cocina comunitaria en su escuela. Además, para atacar los graves problemas de depresión y abuso de drogas y alcohol entre sus estudiantes, Maggie estableció un centro deportivo para los jóvenes y adultos de la comunidad, que poco a poco están adoptando un estilo de vida más saludable. También creo un equipo de running con sus estudiantes, que les ha permitido aliviar el estrés, fortaleciéndolos física y mentalmente.

    En definitiva, esta profesora ha procurado enseñar a sus estudiantes el enfoque “de problemas a soluciones”, impulsando desde sus propios estudiantes las ideas que les permitan a ellos y a su comunidad hacer frente a las dificultades que los aquejan, mejorando no sólo la experiencia en la escuela –mejorando la asistencia a clases y los niveles de deserción-, sino también impactando más allá de su sala de clases, en toda la comunidad.

    Conoce más de Maggie MacDonnell en el siguiente vídeo

Elige Educar lanzó premio para encontrar a los profesores que representarán a Chile en “el Nobel de la enseñanza 2018”

2017-06-21T13:01:00+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Los profesores importan|

Desde hoy la ciudadanía podrá nominar en www.gtpchile.cl a aquellos profesores cuya labor, consideren, debe ser reconocida. Los docentes finalistas representarán a Chile en la próxima versión internacional del galardón, conocido como “el Nobel de la enseñanza”, que reconoce su labor y le entrega 1 millón de dólares como premio.

  • Este profesor de Quelhue recibió premio morrocotudo

    Desde la Araucanía viajó a Santiago para lanzar la versión 2017 del concurso Global Teacher Prize, que busca al docente más destacado del país.

    Hace 29 años que Eligio Salamanca da clases en la escuela municipal G776 de Quelhue, en la zona rural de Pucón. Ahí tiene 50 estudiantes de distintos cursos que toman clases todos juntos. “Tengo apoderados que fueron alumnos míos”, dice el profesor Salamanca, quien nunca ha querido dejar la zona donde creció.

    Solamente sale de su colegio para recibir premios. Ya ganó el Global Teacher Prize Chile 2016, que lo acredita como el mejor docente del país y uno de los dos compatriotas nombrados entre los 50 mejores del mundo. Tuvo que ir a Dubai para que le dieran el premio de $10.000.000. Y este frío martes se paseaba por los pasillos de la escuela Salvador Sanfuentes, en Santiago, en el lanzamiento de una nueva versión del concurso. Ahí sus colegas le palmoteaban la espalda, los alumnos lo seguían para tomarse fotos y saludó a Maggie MacDonnell, la ganadora del galardón mundial.

    Ahora que será jurado del certamen 2017, que abrió sus postulaciones, el profesor Salamanca cuenta cómo son sus clases, que comienzan cada día con una lectura escogida por los alumnos, para seguir con las materias habituales. La diferencia está en cómo mide en forma práctica el conocimiento adquirido: a través de un huerto.

    “En él los alumnos pueden hacer mediciones, cálculo de costos, ganancias que pueden obtener con lo que han sembrado”, explica el pedagogo. En el invernadero sus niños plantan hortalizas, flores y algunos frutales. “Más que producir, la idea es que eso sirva para complementar los aprendizajes. Y en ese sentido nos interesa mucho que conozcan tecnologías nuevas, como riego por goteo, que hagan experimentos y descubran lo que no saben”.

    El profesor explica que este método nació para tratar de llevar la escuela a la práctica y que forme parte de la vida de sus alumnos. “La escuela a veces está haciendo cosas que no tienen sintonía con los sentimientos, con los problemas y con las necesidades que tienen los estudiantes en el día a día”, reflexiona Salamanca.

    -Desde su experiencia ¿qué le falta a la escuela chilena?

    -Muchas cosas. Por ejemplo, falta inglés, es una gran deuda que comprobé. Son muy pocos los países donde los profesores no pueden desempeñarse en inglés.

    -¿De qué le sirvió el premio?

    -No es solo lo que viene monetario o los viajes. El gran premio es el aprendizaje y contacto con otros profesores, otras realidades de escuelas. Creo que no es necesario cambiar el mundo, porque esa es una utopía. Sí es necesario cambiar a los pequeños estudiantes en sus aulas, su propio mundo.

    Postulaciones abiertas

    El Global Teacher Prize es una iniciativa internacional de Varkey GEMS Foundation y en Chile lo desarrolla la ONG Elige Educar. Hasta el 14 de agosto están abiertas las inscripciones en todo el país; puede postular el profesor directamente o ser nominado por un tercero. ¿Requisitos? Estar actualmente en ejercicio y hacer clases entre kínder y cuarto medio, en cualquier tipo de colegio. El ganador recibirá $10.000.000 y los cinco finalistas serán postulados a la versión internacional del concurso.

    La nominación y postulaciones se realizan a través de un formulario online en el sitio www.gtpchile.cl

    Los criterios que se miden son reconocimiento en su entorno local, que use metodologías innovadoras, logros más allá del aula y que prepare a los niños para ser ciudadanos globales. “Hay miles de profesores que transforman las vidas de sus alumnos y sus comunidades a través de su compromiso pedagógico. Queremos reconocer su labor”, comenta Hernán Hochschild, director ejecutivo de Elige Educar.

    La maestra más premiada no pasa frío

    “¿En serio, este es su invierno?”, preguntaba Maggie MacDonnell, mirando los gorros y parkas que lucían los alumnos del colegio Salvador Sanfuentes en Santiago. Claro, ella venía llegando después de un viaje de tres días desde Salluit, en Canadá. Es un pueblito de 1.400 habitantes en el Ártico, donde las temperaturas llegan a 25 grados bajo cero. La maestra se ganó el Global Teacher Prize por su labor en esa comunidad inuit (pueblo esquimal) y, al recibir el premio de un millón de dólares, dijo que lo donaría para crear una fundación que recupere la práctica del kayak en su localidad. Su mensaje para los jóvenes chilenos: “Las únicas personas que saben realmente cuál es el mejor profesor del mundo, son los estudiantes”.

Este profesor de Quelhue recibió premio morrocotudo

2017-06-21T22:50:24+00:00 Junio, 2017|Actualidad|

Este martes estudiantes y profesores de la Escuela Básica Salvador Sanfuentes recibieron a Maggie MacDonnell y Eligio Salamanca para lanzar una nueva versión del Global Teacher Prize Chile. Durante esta actividad LUN habló con los protagonistas y esto fue lo que contaron.

  • La cantante que utiliza la música para ayudar a los niños con el lenguaje y la gramática

    Reyna Gordon estudiaba música y todo indicaba que se convertiría en cantante de ópera. Sin embargo, al recibir su título de grado, se fue a vivir a Italia, donde tomó clases de lingüística y empezó a cuestionarse todo sobre los efectos de la música en el cerebro: “Qué pasa en nuestros cerebros cuando oímos música?, ¿qué pasa cuando cantamos?, ¿qué pasaba en mi cerebro cuando yo cantaba?”. Esas fueron algunas de las preguntas que ella se planteó y que la llevaron a entrar a un programa académico de neurociencia en Marsella, Francia, hecho que cambió el rumbo de su historia como cantante.

    Hoy, Gordon es directora del Music Cognition Lab (Laboratorio de cognición musical), el cual hace parte del Departamento de Otorrinolaringología del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (EE.UU). Allí, la cantante estudia las conexiones que hay entre el ritmo y la gramática, y cómo el ritmo y el entrenamiento musical puede ayudar a algunos niños con un desarrollo del lenguaje atípico.

    El trabajo de Gordon ha desembocado en una investigación que evidencia la correlación existente entre las habilidades del ritmo y una buena comprensión de la gramática.

    A raíz de esto, uno de las principales detalles que ella ha descubierto es que los niños que pueden detectar variaciones del ritmo en la música, tienen mayor facilidad a la hora de estructurar oraciones.

    “Una de las cosas que el ritmo y la gramática tienen en común es que ambos se desarrollan con el tiempo, y nuestros cerebros forman expectativas acerca de lo que viene sobre la base de lo que acabamos de escuchar”, dice Gordon.

    A los 5 años, dice Gordon, un niño típico entiende y utiliza oraciones complejas.

    Sin embargo, algunos estudios han demostrado que aproximadamente un 7% de los niños tienen algo conocido como “trastorno específico del lenguaje” o “desorden del desarrollo del lenguaje”, lo cual dificulta sus habilidades lingüísticas independiente a si el niño tiene un coeficiente intelectual normal (y no sufre de autismo o deficiencia auditiva). El problema usualmente no es diagnosticado, lo que puede también afectar su rendimiento en la escuela. Veamos el ejemplo de una de las pruebas que se hacen para determinar si un niño tiene este tipo de dificultad:

    Un niño está viendo la imagen en un libro. La investigadora le pide que describa lo que está viendo y le hace una pregunta y le dice que responda empezando su oración con la palabra “Él”.

    La investigadora: “El perro corrió hacia la puerta y estaba ladrando. ¿Qué piensa el niño?”

    El niño responde: “Él piensa que el perro está ladrando a algo que no está ahí”.
    Un niño con un desarrollo del lenguaje atípico posiblemente hubiera contestado lo mismo pero solo con un par de palabras. Otra de las pruebas es rítmica: los niños escuchan varios ritmos musicales y tienen que decir si son iguales o diferentes. En otro ejercicio, imitan una serie de sílabas habladas, con variaciones en el tiempo y la entonación.

    En su laboratorio, Reyna Gordon estudia a niños con y sin esta discapacidad del lenguaje realizando pruebas como estas.

    Cuando ella observa que alguno de los niños muestra debilidad frente algunas de estas pruebas, invita a los niños a hacer parte de un programa llamado MILEStone (Music Impacting Language Expertise) que nació con el fin de responder la siguiente pregunta: ¿Puede una intervención musical del ritmo ayudar a impulsar el ritmo del lenguaje y las habilidades en gramática en niños con desorden del desarrollo del lenguaje? El programa tiene una duración de 5 meses en incluye clases de violín semanales y la enseñanza del ritmo a través del movimiento. Después de todo este programa de entrenamiento, los niños hacen tests de ritmo musical, ritmo del habla, coeficiente intelectual no verbal, lectura, entre otras actividades para medir los resultados.

    Aunque Gordon aún no tiene resultados exactos, está convencido de que quizás la música puede ayudar a impulsar ciertas cosas como la habilidad del procesamiento auditivo o la sensibilidad al ritmo que se genera a través de la escucha del lenguaje cotidiano.

    “Todavía no lo sabemos, así que tenemos una serie de preguntas por responder. Pero mientras estamos en estas etapas iniciales creo que la música es algo divertido, y si las familias lo están disfrutando, vale la pena seguir con el programa”.

La cantante que utiliza la música para ayudar a los niños con el lenguaje y la gramática

2017-06-19T16:10:55+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Reyna Gordon sugiere que el ritmo y la música puede ayudar a impulsar el lenguaje y las habilidades gramaticales.

  • Me emociono, luego aprendo

    La neurodidáctica pretende transformar la educación tradicional mediante la emoción.

    La neuroeducación es una disciplina que se basa en los últimos conocimientos del funcionamiento del cerebro y aspira a mejorar el aprendizaje. Gira alrededor de un concepto: la emoción. “No hay aprendizaje sin emoción”, repiten como un mantra los profesores de un colegio de las afueras de Madrid que EL PAÍS ha ido a visitar para observar cómo esta nueva metodología se puede poner en práctica en las aulas.

    En este colegio, el papel y el lápiz están relegados a un segundo plano. Hace tres años, la dirección decidió reenfocar su metodología y adoptar esta nueva forma de enseñar. “El neuromito de la neuroeducación que consiste solo en jugar, no es cierto”, explica Marta del Pozo, la directora de primaria del Colegio Base. El cuerpo educativo ha seguido una formación asesorada por NIUCO, una organización que enseña los principales avances de la neurodidáctica y cómo afectan a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Diseñan con el profesorado una estrategia para aplicar los preceptos neurodidácticos a las materias – como la atención, la motivación, las funciones ejecutivas y las operaciones mentales. “Lo bueno de esta metodología, es que los alumnos son los que conducen su propio aprendizaje. Hacen de maestros por un rato y a ellos les motiva muchísimo”, sostiene María Fernández, profesora de matemáticas.

    Aprender mediante la gamificación

    Los alumnos de tercero de María aprenden la operatoria con decimales a través de la gamificación. Es el empleo de dinámicas de los juegos en actividades no recreativas, con el fin de potenciar la motivación. En este caso concreto, aprenden a restar y sumar en un mercadillo que han creado ellos mismos. Han implantado su propia moneda con la cara de la profesora y han diseñado productos de todo tipo. “A mí me gusta comprar y vender, es gracioso”, comenta Claudia, corriendo de un puesto a otro en el patio del colegio donde han colocado mesas y carteles en círculo para la ocasión.

    En clase de lengua también aplican la gamificación. “María nos ha dado cartones a cada grupo, con palabras partidas por la mitad que tenemos que reunir, escribir en la pizarra y apuntar en nuestro cuaderno. ¡El primer grupo que encuentra todas las palabras ha ganado!”, explica Íñigo. En esta primera fase, los alumnos construyen ellos mismos sus conocimientos. La profesora les da pistas para que saquen sus propias conclusiones. Una vez que los alumnos están enganchados, es más fácil desarrollar los conceptos teóricos. Entonces es cuando sacan los libros de gramática para completar el aprendizaje. “A mí me gusta lengua porque se aprenden muchas cosas y desarrollas tu imaginación”, explica Manuel, alumno de tercero. “Sí, a la vez estamos aprendiendo y divirtiéndonos”, avala su compañera Alejandra.

    ¿Entonces qué funciones mentales participan en el aprendizaje? “Cualquier aprendizaje se basa en la conectividad de las neuronas. Que sean nuevas conexiones o el reforzamiento de conexiones ya existentes”, explica Chema Lázaro, profesor de neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. El lóbulo prefrontal es la zona donde se ejerce la función ejecutiva. Comprende la concentración, el control de impulsos y la memoria a corto plazo. Para estimular esta zona, señala el especialista, la clave es la emoción. En el cerebro, la zona que se encarga de esta función es la amígdala en el sistema límbico. Cuando está activada, potencia el lóbulo prefrontal y así facilita el aprendizaje.

    Convertir el aprendizaje en algo divertido

    En el Colegio Base usan distintos métodos para estimular la amígdala: el aprendizaje cooperativo, los proyectos en grupo, la ‘flipped classroom’ [clase invertida] y la gamificación. “Así convertimos la experiencia del aprendizaje en algo divertido donde aprenden haciendo”, explica la directora de primaria.

    El proyecto LÓVA es un ejemplo de clase invertida. Los alumnos de segundo tienen todo el año para crear una ópera original como vehículo de aprendizaje en inglés. “Es de ellos y para ellos, fluyen las ideas y el inglés se convierte en una herramienta emocional”, explica Lucía Díaz, profesora bilingüe de inglés. Los alumnos están divididos en cinco grupos que comprenden todos los oficios de una obra de ópera. Hay directores, guionistas, operadores de vestuario y de luces, músicos y actores. “¿Cómo se dice ‘árbol’?, pregunta una alumna en inglés. “Tree. Very good darling, go ahead”, la anima su profesora. Es también un reto para los profesores porque tienen que dedicar más tiempo a la preparación de las clases y saber dosificar la libertad que dan a sus alumnos. “Aun así, vale la pena porque los alumnos están mucho más estimulados y sacan mejores resultados”, asegura la profesora de inglés. El curso escolar pasado, que fue el primer año de implantación del proyecto LÓVA en inglés, los resultados del ‘Trinity’ – examen externo al colegio – fueron los mejores en años. El 61% de los alumnos obtuvieron ‘distinción’ y ninguno suspendió el examen. El curso anterior, solo el 19% consiguieron ‘distinción’ y un 7% no lo superó.

    La evaluación

    El aprendizaje en este colegio se hace en cuatro pasos: primero la entrada de información, segundo la preevaluación para comprobar que todos los alumnos están adquiriendo los conocimientos, tercero la consolidación de los conocimientos y finalmente la evaluación. “Evaluamos en forma de retos buscando actividades – con las que los alumnos entrenan funciones ejecutivas, a tener autodesarrollo, autocontrol – que les den herramientas en la vida, para trabajar en equipo, expresar sus emociones, utilizar competencias lingüísticas, matemáticas, etcétera”.

    Roberto Serrano está evaluando a sus alumnos con un iPad. Cada uno tiene un código QR entre las manos y lo va girando para contestar a los problemas de matemáticas proyectados en la pizarra. Cada lado del código QR corresponde a una respuesta: a, b, c o d. El profesor los escanea con la tablet y al instante los resultados se proyectan en la pizarra. “Para mí es muy fácil evaluar de esta manera porque lo que consigo es que los niveles de atención y de motivación estén más altos. Además, tengo las estadísticas de evolución de cada alumno, es más fácil para seguir su progresión”, señala Serrano. Cada pregunta va acompañada de una imagen de ‘Clash Royale’, un videojuego para móviles. “Es más un juego de chicos, pero a mí me gusta y juego en casa en mi tablet”, cuenta Myriam, alumna de quinto. “Adaptamos los problemas matemáticos a situaciones del juego. Les encanta ‘Clash Royale’ y a mí me permite captar mejor su atención. Así asimilan más rápido las nociones”, explica Serrano.

    En el recreo también se puede aprender. El espacio ‘Base para volar’ está abierto por la mañana y por la tarde. Los alumnos se pueden apuntar voluntariamente para leer, dibujar o escuchar cuentos que grabaron alumnos mayores. “Es para escapar del mundo real. Aquí intentamos crear muchas cosas para que los alumnos se sientan bien”, cuenta Lola Vázquez, cofundadora del espacio.

    Otro ámbito de la neuroeducación se refleja en el huerto. Beatriz Jones, profesora de inglés, supervisa a un grupo de alumnos que plantan fresas y riegan flores. “Forma parte del proyecto ecobase. Tiene tres partes: taller, investigación y huerto”, explica. El objetivo es enseñar a los alumnos qué es cuidar de una cosa entre todos y lo que es el medioambiente.

    Poco a poco, se van sumando los proyectos. Según la directora, les queda un año para implementarlo en toda primaria y ya están autorizados para aplicar las técnicas de neurodidáctica en bachillerato internacional. “Creemos que el colegio es escuela de vida y que esta es la mejor forma para darles las herramientas necesarias para la vida real”, concluye Marta del Pozo.

Me emociono, luego aprendo

2017-06-16T11:02:36+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para promover aprendizajes realmente significativo no podemos dejar fuera del proceso educativo algo tan importante como la emoción. ¿Por qué es tan importante?, ¿cómo podemos incorporarla en el aula?

  • Así es enseñar ciencias en una comunidad aimara

    Hace 28 años, Mauricio González (57), profesor de ciencias, junto a su esposa, profesora de educación básica, decidieron irse a trabajar a uno de los lugares más aislados de Chile: Colchane, una localidad a 260 km de Iquique hacia la cordillera, muy cerca de la frontera con Argentina, a 3.800 metros sobre el nivel del mar. Se conocieron cuando estudiaban en la universidad de Tarapacá y siempre coincidieron en que su sueño era hacer clases en escuelas rurales.

    El pueblo de 1.600 habitantes, tiene un liceo técnico profesional que se encuentra en medio de una comunidad 100% aimara. Ahí comenzaron a trabajar. Los primeros días no fueron fáciles: “fue muy complicado, porque las comunidades nos hicieron sentir que no éramos parte de su cultura. Ellos querían profesores aimaras. Se resistieron a nuestro trabajo”, recuerda Mauricio González.

    Vivieron con esa sensación durante cuatro años. Pero siguieron intentándolo. Comenzaron a estudiar la cultura, a conocer sus necesidades, a involucrarse con la comunidad. Mientras se adaptaban, algunas personas se acercaron a Mauricio para pedirle ayuda: pretendían sacar octavo básico para obtener licencia de conducir. Iban a la escuela en las tardes para estudiar. Tras un par de meses ayudándolos, se corrió la voz en otros pueblos de lo que hacía el profesor y hubo personas que quisieron ser parte del proyecto.

    “Se les hizo las clases. La gente fue aprendiendo las operaciones básicas, luego cosas más prácticas como legislación laboral o redacción de cartas de curriculum. Así me fui ganando la gente. Tuvieron otra mirada de mí”, asegura Mauricio. Mientras se ganaba su confianza, debía internalizar una cultura muy distinta a sus propias raíces: el profesor de ciencias había nacido en Santiago.

    Cuando llegó junto a su esposa, la gente sacaba agua de pozo. Él no sabía hacerlo. El balde pesaba casi 30 kilos y era la única forma de abastecerse. Así como él enseñaba ciencias, la comunidad le fue enseñando su forma de vivir.

    “Ellos sienten un cariño por la tierra que los citadinos no entienden. He visto un grupo de cinco personas tiradas en el suelo de guata conversando, con sus gorros puestos. Uno dice chuta, van a quedar todos cochinos. Pero lo hacen porque parados el viento les pega más fuerte. Y quedar llenos de tierra para ellos no es suciedad, porque la tierra es la Pachamama, es la que los cuida, abriga, la que les da de comer”, cuenta González.

    El profesor de ciencias vio que lo que él enseñaba tenía paralelismo con la ciencia aimara. A 260 kilómetros de la ciudad más cercana, comprendió que el medio hace a las personas. Entonces, como ellos conocen su medio y él la ciencia, los aprendizajes debían ser con elementos de su propia cultura. “Era la única forma para que los aprendizajes fueran significativos”, asegura.

    Adaptando la ciencia a la cultura aimara

    Mauricio González, tras años conociendo a los aimaras, llegó a una conclusión: su mayor característica era el pragmatismo, por ende debía convertir sus clases en experiencias prácticas.

    Lo primero que hizo con los alumnos, fue confeccionar un muestrario con las hierbas más utilizadas por la comunidad, explicando para qué sirve cada una. Con eso, pretendía que los estudiantes comprendieran el ecosistema altiplánico. “Acá los antepasados son muy importantes. A los abuelos se los respeta”, dice el profesor. La comunidad vive una constante pugna entre la medicina tradicional y la ancestral. “Yo les decía que igual se colocaran la inyección cuando estuvieran enfermos, pero también que se tomaran las hierba con las que trabajamos, tal como lo recomiendan los abuelos”, asegura.

    Archivo personal

    Su método consiste en cubrir las necesidades de los alumnos con la materia que pasa en clases, para que el curriculum creado desde el Ministerio de Educación cobre sentido en sus vidas. Por ejemplo, para enseñar la materia de reacciones químicas, usa una práctica popular en la cultura aimara: el teñido de las lanas.

    El proceso conocido por la comunidad es así: tres kilos de Cipu Tola, clásica hierba aimara, se ponen a hervir en un recipiente. Luego se pasa a otro fondo y queda un líquido verdoso, transparente. Se le echa dos cucharadas de sulfato de cobre produciendo una reacción química: el agua toma un color amarillo. Luego se meten las lanas al recipiente, se espera media hora, se dejan secar y éstas saldrán teñidas. “Los alumnos ya lo habían hecho antes, pero no sabían por qué se producía ese fenómeno. Entonces nosotros lo replicamos, aunque variamos un poco la fórmula. En vez del amarillo logramos un color mostaza. Así les explico qué reacciones químicas se producen y por qué se resulta tal color”, explica el profesor.

    Cuando Mauricio quiso explicar la erosión del viento y agua a las rocas, llevó a sus alumnos de exploración. Llegaron hasta la quebrada de Aroma, por donde pasa un río. Luego de pasar por tres tazones de agua, encontraron una cueva, que el profesor había visitado previamente. Sentados en ese lugar, mirando las marcas en las rocas provocadas por el viento y el agua, hizo su clase.

    Archivo personal

    Los resultados de su trabajo

    Según la directora del colegio, Marianella Canales, actualmente Mauricio González es muy respetado por la comunidad, sobre todo por sus años de servicio en Colchane. “Él es un Einstein y un amante de la naturaleza. Siempre está sugiriendo nuevas ideas en el colegio para mejorar las prácticas pedagógicas. Los profesores acá le piden su opinión para hacer algo”, cuenta.

    La dedicación de Mauricio se ve en detalles como éste: En Colchane no hay librería ni ferretería. A la hora de hacer las clases debe planificarlas con tiempo y muy bien, porque sólo cuando viaja a Iquique cada 15 días puede comprar los materiales necesarios para hacer la clase. La plata sale de su bolsillo, aunque asegura que el gasto no es elevado pues trata de utilizar los elementos de su entorno

    El profesor de ciencias, que hace clases en un sexto básico, en una escuela con 120 alumnos con altos índices de vulnerabilidad, cuenta orgulloso que muchos de sus ex estudiantes han llegado a la universidad a estudiar ingeniería o enfermería. Marianella, la directora, dice que siempre vuelven a agradecer por todo lo que aprendieron en la escuela.

    El colegio ha logrado convertir la cultura aimara en un gran aliado en el proceso educativo, mostrando con la práctica que una cultura distinta no es un obstáculo sino una oportunidad para desafiar la creatividad al momento de enseñar.

    Archivo personal

Así es enseñar ciencias en una comunidad aimara

2017-06-16T13:19:48+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Los profesores importan|

En uno de los lugares más aislados de Chile trabaja Mauricio González, un docente que a punta de esfuerzo y mucho profesionalismo se ganó la confianza de una comunidad aimara, aprendió su cultura y hoy lleva todo ese conocimiento a la clase de clases.

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