Neurociencia

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  • ¿Por qué apoyar el aprendizaje temprano? Esto dice la neurociencia

    Desde la gestación, las células del cerebro, mejor conocidas como neuronas, se multiplican rápidamente. Para ser más exactos, se multiplican a una velocidad de 250.000 neuronas por minuto. Eso significa que cuando un bebé nace, tiene 100 mil millones de neuronas, número que básicamente equivale casi al total de las estrellas del universo. Ahora bien, durante el tercer trimestre de gestación, el cerebro establece las sinapsis que facilitan la conexión entre todas esas neuronas, generando así los caminos neurológicos que son la base del desarrollo humano.

    Las sinapsis son esenciales para desarrollar cosas como los sentidos, el aprendizaje, los sentimientos y los comportamientos saludables.

    Además, responden también a procesos de crianza y cuidados sensibles a las necesidades de los niños, como la nutrición, la estimulación, la salud, la protección social y el aprendizaje temprano.

    ¿Qué significa esto?

    Que como dichas conexiones neuronales se dan tan temprano y responden a los procesos de crianza, los primeros años de vida son considerados por la neurociencia como un periodo fundamental. Esto releva la importancia de apoyar el aprendizaje temprano para solidificar así, procesos de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

    Justamente por esta razón se dice que el cerebro de los niños en esta etapa retiene todo, incluidas las experiencias e interacciones con el medio ambiente que lo rodea, las buenas y las malas, hecho que impacta directamente en su desarrollo físico, psicosocial, emocional y por supuesto, el cognitivo. Los avances de la neurociencia indican además que los primeros años de vida son esenciales para establecer la base del desarrollo humano en forma secuencial, donde nuevas habilidades adquiridas se construyen sobre habilidades solidificadas anteriormente.

    #neuronas

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    Todos estos datos sugieren que entre más temprano se empiece a ofrecer oportunidades de aprendizaje mejores resultados se van a obtener a largo plazo.

    Todo lo que un niño ve, toca, saborea, oye y huele, moldea su cerebro en esta etapa para permitirle pensar, sentir, moverse y aprender todas aquellas cosas que lo construyen como ser humano. Exponerlos entonces al aprendizaje temprano significa darles una oportunidad de desarrollo óptimo, una oportunidad para que aprendan a escuchar, a compartir, a coordinar, saltar, jugar, hablar, crear y ser personas autónomas desde todos los puntos de vista.

¿Por qué apoyar el aprendizaje temprano? Esto dice la neurociencia

2017-07-21T18:52:10+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Una de las razones es porque según la neurociencia en esta etapa se produce una mayor cantidad de conexiones neuronales que facilitan el desarrollo de los niños.

  • Enseñar según los estilos de aprendizaje ¿Un “neuro-mito”?

    Los llamados “estilos de aprendizaje” se pueden relacionar con dos ideas en particular: la primera, que los estudiantes tienen diferentes preferencias a la hora de decidir cómo aprender un tema, y la segunda, que cuando un tema es presentado en una forma que se ajusta a sus preferencias, el aprendizaje de alguna forma, mejora. Esta coincidencia entre la preferencia y el material que sirve para mejorar lo que se aprende se llama “hipótesis de malla”. Aunque hay varios esquemas de estilo de aprendizaje, la mayoría de los estudiantes son categorizados en tres muy comunes: el visual, el auditivo y el kinestésico (modelo VAK). Esto significa que al usar esta categorización, se supone que un estudiante visual puede aprender algo de manera más efectiva cuando le muestran conceptos a través de imágenes, cuadros o diagramas, en lugar de lecturas y discusiones, adecuadas más para los estudiantes auditivos, o la manipulación de objetos y movimiento corporal, perfectos para los estudiantes kinestésicos.

    Las desventajas

    Aunque muchos han escrito sobre los estilos de aprendizaje, los estudios empíricos sobre el efecto de éstos, son muy pocos. Hasta ahora, la gran mayoría de los estudios que han adoptado este diseño han encontrado el siguiente resultado: no existe un vínculo entre el estilo de aprendizaje y el desempeño de los estudiantes. A pesar de la falta de evidencia, el uso de los estilos de aprendizaje en la sala de clase es un método que se ha utilizado mucho alrededor del mundo entero. Pero, aunque es una tendencia popular, algunos expertos creen que si bien la forma de presentar un material o tema en al sala de clase es importante, éste debería estar determinado más por el contenido como tal y no por la preferencia de los estudiantes, ¿por qué? Porque muchas veces, lo que aprendemos está intrínsecamente vinculado a una modalidad o categoría. Por ejemplo, cuando aprendemos sobre el sonido que hace una vaca al mugir, el aprendizaje pasa por el sistema auditivo y se almacena también en la memoria auditiva. Además, en la mayoría de los casos cuando aprendemos un hecho recordamos el significado, independientemente de cómo lo aprendimos. Esto probaría entonces que, presentar el material en más de una modalidad, puede ser beneficioso para todos los alumnos.

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    Se necesita más evidencia

    Antes de desechar la idea de los “estilos de aprendizaje”, se necesita mucha más evidencia. Pero mientras tanto, los hallazgos sugerentes, como aquellos que indican que las personas son consistentes al hablar sobre sus preferencias de aprendizaje y el hecho de que los niños tienen diferentes aptitudes para distintos tipos de tareas, indica algo que es muy cierto: que se necesitan encontrar mejores formas de medir y aprovechar las preferencias de aprendizaje pues aparentemente y sorprendentemente, las aptitudes no se relacionan con dichas preferencias.

    La conclusión del Centre for Educational Neuroscience en este momento es que, por mucho que la idea sea intuitivamente plausible, no hay una buena evidencia que le de gran valor a los estilos de aprendizaje en las escuelas. ¿El veredicto de los autores? Que este popular concepto es una especie de neuro-mito en el que hay que seguir profundizando cada vez más.

Enseñar según los estilos de aprendizaje ¿Un “neuro-mito”?

2017-07-13T17:50:30+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

El Centre for Educational Neuroscience de la Universidad de Londres, habla sobre los “estilos de aprendizaje” y lo que hace falta en términos de investigación para profundizar en este concepto.

  • Me emociono, luego aprendo

    La neurodidáctica pretende transformar la educación tradicional mediante la emoción.

    La neuroeducación es una disciplina que se basa en los últimos conocimientos del funcionamiento del cerebro y aspira a mejorar el aprendizaje. Gira alrededor de un concepto: la emoción. “No hay aprendizaje sin emoción”, repiten como un mantra los profesores de un colegio de las afueras de Madrid que EL PAÍS ha ido a visitar para observar cómo esta nueva metodología se puede poner en práctica en las aulas.

    En este colegio, el papel y el lápiz están relegados a un segundo plano. Hace tres años, la dirección decidió reenfocar su metodología y adoptar esta nueva forma de enseñar. “El neuromito de la neuroeducación que consiste solo en jugar, no es cierto”, explica Marta del Pozo, la directora de primaria del Colegio Base. El cuerpo educativo ha seguido una formación asesorada por NIUCO, una organización que enseña los principales avances de la neurodidáctica y cómo afectan a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Diseñan con el profesorado una estrategia para aplicar los preceptos neurodidácticos a las materias – como la atención, la motivación, las funciones ejecutivas y las operaciones mentales. “Lo bueno de esta metodología, es que los alumnos son los que conducen su propio aprendizaje. Hacen de maestros por un rato y a ellos les motiva muchísimo”, sostiene María Fernández, profesora de matemáticas.

    Aprender mediante la gamificación

    Los alumnos de tercero de María aprenden la operatoria con decimales a través de la gamificación. Es el empleo de dinámicas de los juegos en actividades no recreativas, con el fin de potenciar la motivación. En este caso concreto, aprenden a restar y sumar en un mercadillo que han creado ellos mismos. Han implantado su propia moneda con la cara de la profesora y han diseñado productos de todo tipo. “A mí me gusta comprar y vender, es gracioso”, comenta Claudia, corriendo de un puesto a otro en el patio del colegio donde han colocado mesas y carteles en círculo para la ocasión.

    En clase de lengua también aplican la gamificación. “María nos ha dado cartones a cada grupo, con palabras partidas por la mitad que tenemos que reunir, escribir en la pizarra y apuntar en nuestro cuaderno. ¡El primer grupo que encuentra todas las palabras ha ganado!”, explica Íñigo. En esta primera fase, los alumnos construyen ellos mismos sus conocimientos. La profesora les da pistas para que saquen sus propias conclusiones. Una vez que los alumnos están enganchados, es más fácil desarrollar los conceptos teóricos. Entonces es cuando sacan los libros de gramática para completar el aprendizaje. “A mí me gusta lengua porque se aprenden muchas cosas y desarrollas tu imaginación”, explica Manuel, alumno de tercero. “Sí, a la vez estamos aprendiendo y divirtiéndonos”, avala su compañera Alejandra.

    ¿Entonces qué funciones mentales participan en el aprendizaje? “Cualquier aprendizaje se basa en la conectividad de las neuronas. Que sean nuevas conexiones o el reforzamiento de conexiones ya existentes”, explica Chema Lázaro, profesor de neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. El lóbulo prefrontal es la zona donde se ejerce la función ejecutiva. Comprende la concentración, el control de impulsos y la memoria a corto plazo. Para estimular esta zona, señala el especialista, la clave es la emoción. En el cerebro, la zona que se encarga de esta función es la amígdala en el sistema límbico. Cuando está activada, potencia el lóbulo prefrontal y así facilita el aprendizaje.

    Convertir el aprendizaje en algo divertido

    En el Colegio Base usan distintos métodos para estimular la amígdala: el aprendizaje cooperativo, los proyectos en grupo, la ‘flipped classroom’ [clase invertida] y la gamificación. “Así convertimos la experiencia del aprendizaje en algo divertido donde aprenden haciendo”, explica la directora de primaria.

    El proyecto LÓVA es un ejemplo de clase invertida. Los alumnos de segundo tienen todo el año para crear una ópera original como vehículo de aprendizaje en inglés. “Es de ellos y para ellos, fluyen las ideas y el inglés se convierte en una herramienta emocional”, explica Lucía Díaz, profesora bilingüe de inglés. Los alumnos están divididos en cinco grupos que comprenden todos los oficios de una obra de ópera. Hay directores, guionistas, operadores de vestuario y de luces, músicos y actores. “¿Cómo se dice ‘árbol’?, pregunta una alumna en inglés. “Tree. Very good darling, go ahead”, la anima su profesora. Es también un reto para los profesores porque tienen que dedicar más tiempo a la preparación de las clases y saber dosificar la libertad que dan a sus alumnos. “Aun así, vale la pena porque los alumnos están mucho más estimulados y sacan mejores resultados”, asegura la profesora de inglés. El curso escolar pasado, que fue el primer año de implantación del proyecto LÓVA en inglés, los resultados del ‘Trinity’ – examen externo al colegio – fueron los mejores en años. El 61% de los alumnos obtuvieron ‘distinción’ y ninguno suspendió el examen. El curso anterior, solo el 19% consiguieron ‘distinción’ y un 7% no lo superó.

    La evaluación

    El aprendizaje en este colegio se hace en cuatro pasos: primero la entrada de información, segundo la preevaluación para comprobar que todos los alumnos están adquiriendo los conocimientos, tercero la consolidación de los conocimientos y finalmente la evaluación. “Evaluamos en forma de retos buscando actividades – con las que los alumnos entrenan funciones ejecutivas, a tener autodesarrollo, autocontrol – que les den herramientas en la vida, para trabajar en equipo, expresar sus emociones, utilizar competencias lingüísticas, matemáticas, etcétera”.

    Roberto Serrano está evaluando a sus alumnos con un iPad. Cada uno tiene un código QR entre las manos y lo va girando para contestar a los problemas de matemáticas proyectados en la pizarra. Cada lado del código QR corresponde a una respuesta: a, b, c o d. El profesor los escanea con la tablet y al instante los resultados se proyectan en la pizarra. “Para mí es muy fácil evaluar de esta manera porque lo que consigo es que los niveles de atención y de motivación estén más altos. Además, tengo las estadísticas de evolución de cada alumno, es más fácil para seguir su progresión”, señala Serrano. Cada pregunta va acompañada de una imagen de ‘Clash Royale’, un videojuego para móviles. “Es más un juego de chicos, pero a mí me gusta y juego en casa en mi tablet”, cuenta Myriam, alumna de quinto. “Adaptamos los problemas matemáticos a situaciones del juego. Les encanta ‘Clash Royale’ y a mí me permite captar mejor su atención. Así asimilan más rápido las nociones”, explica Serrano.

    En el recreo también se puede aprender. El espacio ‘Base para volar’ está abierto por la mañana y por la tarde. Los alumnos se pueden apuntar voluntariamente para leer, dibujar o escuchar cuentos que grabaron alumnos mayores. “Es para escapar del mundo real. Aquí intentamos crear muchas cosas para que los alumnos se sientan bien”, cuenta Lola Vázquez, cofundadora del espacio.

    Otro ámbito de la neuroeducación se refleja en el huerto. Beatriz Jones, profesora de inglés, supervisa a un grupo de alumnos que plantan fresas y riegan flores. “Forma parte del proyecto ecobase. Tiene tres partes: taller, investigación y huerto”, explica. El objetivo es enseñar a los alumnos qué es cuidar de una cosa entre todos y lo que es el medioambiente.

    Poco a poco, se van sumando los proyectos. Según la directora, les queda un año para implementarlo en toda primaria y ya están autorizados para aplicar las técnicas de neurodidáctica en bachillerato internacional. “Creemos que el colegio es escuela de vida y que esta es la mejor forma para darles las herramientas necesarias para la vida real”, concluye Marta del Pozo.

Me emociono, luego aprendo

2017-06-16T11:02:36+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para promover aprendizajes realmente significativo no podemos dejar fuera del proceso educativo algo tan importante como la emoción. ¿Por qué es tan importante?, ¿cómo podemos incorporarla en el aula?

  • El cerebro de los adolescentes está conectado para aprender y ellos TIENEN que saberlo

    La adolescencia es una etapa compleja pero interesante, una etapa donde los niños dejan de ser niños para convertirse en seres humanos más independientes y preparados para enfrentar muchos cambios físicos, emocionales y cognitivos. Esto significa, que en esta etapa el cerebro también cambia y permite al adolescente hacerse cargo de sus acciones cerebrales para dirigir su pensamiento en direcciones positivas y productivas (o todo lo contrario).

    Neuroplasticidad

    Durante estos años, una de las partes que más se somete a cambios es la corteza prefrontal o córtex, cuya función es controlar el centro de las funciones ejecutivas (como planear, alcanzar objetivos, tomar decisiones y resolver problemas… ). Laurence Steinberg, psicólogo y autor de un libro llamado Age of Opportunity: Lessons From the New Science of Adolescence (Edad de la oportunidad: lecciones de la nueva ciencia de los adolescentes), asegura que entre los 12 y los 25 años el cerebro está en un periodo de neuroplasticidad asombroso, es decir, en un periodo en el cual tiene una alta capacidad de cambio y adaptabilidad como resultado de las experiencias de aprendizaje.

    “La ciencia sugiere que es importante para los chicos ser desafiados y expuestos a la novedad, con el fin de facilitar el desarrollo saludable de los sistemas cerebrales que son importantes en cosas como la auto-regulación”, dice Steinberg.

    El potencial que surge de la neuroplasticidad, proporciona la base de dos mensajes claves que deben ser dirigidos a estudiantes de educación media:

    1. Funcionalmente más inteligentes

    Los adolescentes sí tienen la capacidad de ser funcionalmente más inteligentes. Muchos jóvenes, en su adolescencia temprana ya han formado una imagen de sí mismos como seres intelectualmente capaces o no. Es importante entonces hacer énfasis en que el camino recorrido en el colegio no predice necesariamente los resultados del futuro. Si los adolescentes están dispuestos a persistir y trabajar duro cuando se enfrentan a grandes desafíos, entonces el cerebro estará dispuesto a absorber y mejorar en el proceso.

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    2. Las estrategias de aprendizaje

    Muchas veces el éxito escolar está determinado por las estrategias de aprendizaje que los estudiantes emplean y no por sus capacidades. Ante esto, existen herramientas pedagógicas que ellos pueden aprender para mejorar y empujar el éxito académico en una dirección positiva. Esto resulta fundamental, si tenemos en cuenta que en esta etapa esperamos que ellos asuman una creciente responsabilidad por su aprendizaje, con más trabajos, investigación independiente, lectura para entender y una aplicación más amplia de las lecciones en el aula. Y, ¿cuáles podrían ser esas estrategias? Donna Wilson y Marcus Conyers, autores del libro Teaching Students to Drive Their Brains: Metacognitive Strategies, Activities, and Lesson Ideas, sugieren algunas de éstas:

    Aprender, no solo leer: Cuando los estudiantes leen, no siempre aprenden pues no están siendo conscientes de la lectura. Para pensar en el mensaje de un texto más allá del texto, los estudiantes pueden crear cuadros, imágenes, símbolos, resumir en sus propias palabras, investigar, leer en voz alta, entre otras cosas.

    Crear un calendario: Planear hace parte fundamental de las funciones ejecutivas, indispensables en muchas situaciones de la vida cotidiana. Por esto sería importante guiar a los estudiantes para que se organicen, pongan metas y sigan un paso a paso en el desarrollo de ciertos proyectos.

    Terminar la lectura: Motiva a tus estudiantes a terminar las lecturas que empiezan. Esta estrategia ayudará a mejorar el entendimiento de ciertos temas y les recordará que la información presentada al final de un texto es fundamental para entender mejor el inicio.

    ¿Qué herramienta me sirve más? Los estudiantes pueden notar que algunas estrategias son más eficaces en ellos que en otros. Anímalos entonces a probar diferentes estrategias y a evaluar con cuáles obtienen mejores resultados. Algunos estudiantes pueden aprender mejor en grupos de estudio, otros mediante la creación de gráficos elaborados para explorar y conectar los conceptos que están estudiando, otros por medio de la lectura y la explicación del contenido en voz alta, entre otros ejemplos.

El cerebro de los adolescentes está conectado para aprender y ellos TIENEN que saberlo

2017-06-02T16:08:42+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Gracias a la plasticidad neuronal o neuroplasticidad, los adolescentes están preparados para mejorar su desempeño en la escuela y los profesores pueden ayudar en este proceso.

  • Así funcionan los dos hemisferios cerebrales de niños y profesores según las acciones que realizan

    ¿Qué es aprender? El vocablo aprender proviene del latín “apprehendere”, palabra relacionada con la acción de perseguir y atrapar algo. En efecto, aprender es adquirir un nuevo conocimiento. Para llegar a esto, hay ciertas funciones básicas del cerebro que entran en juego desde lo cognitivo, hasta lo emocional. En particular, los aprendizajes de un cerebro humano durante la niñez se basan en la existencia de redes neuronales en las cuales la información es procesada tal como lo hace un computador al procesar datos. Esto significa que el cerebro de un niño no se limita a la hora de recibir información y en este proceso, cientos de miles de neuronas se ponen a disposición del aprendizaje y del proceso de información que se lleva a cabo en los dos hemisferios cerebrales: el derecho y el izquierdo.

    En el libro Déficit atencional en niños y adolescentes de Amanda Céspedes, la autora profundiza más en el tema, señalando las características de cada hemisferio y dando ejemplos concretos de las situaciones o acciones en las cuales se evidencia el funcionamiento de ambos hemisferios en niños y profesores. ¿Por qué? Porque sólo entendiendo a profundidad el cerebro, se pueden diseñar estrategias de enseñanza acordes a necesidades específicas.

    El hemisferio derecho

    Madura antes de nacer y potencia su redes funcionales durante los primeros cinco años de vida. Hay seis talentos que se pueden identificar específicamente en este hemisferio: el visoespacial, el lógico espacial, el ritmo melódico, el kinésico, el interpersonal y el naturalístico. El hemisferio derecho no se rige por el análisis objetivo de la realidad externa, y de esta forma permite la existencia de realidades subjetivas que fomentan la imaginación. El estilo cognitivo de esta zona cerebral es de tipo divergente y esto significa que procede de una idea inicial a punto final que se relaciona vagamente con dicha idea inicial. La intuición y el procesamiento holístico cobran mucha relevancia en este hemisferio. Entender cómo funciona este lado del cerebro es útil para crear prácticas pedagógicas en función de eso, por esta razón la autora hace una detallada y sencilla descripción de acciones que se evidencian en este lado del cerebro de un niño y las estrategias que un profesor aplica al utilizar este mismo hemisferio.

    El hemisferio derecho de un niño se ve en acción cuando…

    • Juega o actúa
    • Da rienda suelta a su imaginación
    • Dibuja, arma rompecabezas, juegas con piezas de distintas formas y colores
    • Canta y crea ritmos, improvisa
    • Trepa, salta, gira
    • Observa fenómenos naturales
    • Crea vínculos de afecto
    • Se comunica a través de los gestos y las miradas
    • Es expresivo con sus emociones

    El hemisferio derecho de un profesor se ve en acción cuando…

    • Hace uso de la magia, la fantasía y la música como recurso pedagógico
    • Recurre a metáforas para reforzar ideas
    • Se expresa de una forma emotiva
    • Emplea la emoción como recurso de enseñanza, tomando ejemplos de su vida cotidiana
    • Sorprende con humor y captura su atención desde la pasión
    • Busca factores invisibles que pueden estar desencadenando ciertas conductas y se sintoniza con los alumnos desde las emociones y no desde las acciones y consecuencias

    El hemisferio izquierdo

    Madura a partir de los seis meses de vida y su maduración básica termina durante la pubertad. Los talentos que se asientan en este lado del cerebro son: el lingüístico, el lógico simbólico matemático y el interpersonal o reflexivo. El hemisferio izquierdo pone al niño en contacto con el conocimiento conceptual, sin embargo dichos aprendizajes son frágiles y susceptibles al olvido. La consolidación de éstos, vale la pena decirlo, se ven favorecidos por el apoyo del hemisferio derecho. Tal como lo hizo con el hemisferio derecho, Amanda enlista las acciones que se evidencian en este lado del cerebro de un niño y de un profesor.

    El hemisferio izquierdo de un niño se ve en acción cuando…

    • Enriquece su capacidad de articular sonidos e incrementa su capacidad de hacer oraciones
    • Muestra interés por identificar grafemas y formar palabras
    • Aprende a contar objetos con la noción de cardinalidad y ordinalidad
    • Ordena láminas creando secuencias lógicas
    • Describe lo que observa
    • Percibe que las palabras tienen una estructura fonológica
    • Aprende a leer palabras y escribir oraciones
    • Lee párrafos y textos de manera comprensiva además de escribir sus propias narraciones
    • Aprende a secuenciar dígitos para formar cifras para realizar operaciones y resolver problemas

    El hemisferio izquierdo de un profesor se ve en acción cuando…

    • Centra sus estrategias en lo verbal (explicando, leyendo y dictando)
    • Invita a razonar, pensar, reflexionar y pensar analíticamente
    • Emplea conocimientos conceptuales ya enseñados antes para enseñar nuevos conocimientos
    • Frente a problemas de disciplina se centra en el hecho y sus consecuencias y le da importancia a la sanción como método de modificación de conductas, además del “discurso” que apunta al pensamiento reflexivo del estudiante

    Comprender, dice la autora, el diseño cerebral en general y su maquinaria ejecutiva, significa tener las condiciones para entender a un niño o un adolescente e intervenir a través de estrategias pedagógicas que se adecúen a las necesidades de cada estudiante. Dicho esto, ¿qué tanto conoces el cerebro y cómo estás aplicando este conocimiento para crear herramientas que garanticen no solo el aprendizaje, sino la construcción de vidas sociales, escolares y familiares plenas?

Así funcionan los dos hemisferios cerebrales de niños y profesores según las acciones que realizan

2017-05-10T13:31:16+00:00 Mayo, 2017|Cómo aprenden los niños|

En el libro “Déficit atencional en niños y adolescentes” la autora habla de la importancia de conocer los hemisferios cerebrales como estrategia para entender las necesidades de los niños.

  • Funciones ejecutivas: lo que el cerebro de un niño necesita para aprender

    Durante los último 20 años, un investigador y psiquiatra llamado Bruce Wexler ha estado estudiando algo conocido como funciones ejecutivas, es decir, el grupo de habilidades cognitivas encargadas de asegurar que las cosas se hagan, desde la etapa de planificación de un trabajo hasta la entrega final. Aunque sus análisis empezaron con adultos, más adelante Wexler empezó a adentrarse en el mundo de los niños y todos sus resultados apuntaron hacia lo mismo: el enfoque, el autocontrol y la memoria para el aprendizaje y la vida.

    Funciones ejecutivas en kínder

    Un meta análisis de un total de seis estudios encontró que las funciones ejecutivas en niños de kínder predecían los logro en lectura y matemáticas en la educación posterior a esta etapa. El estudio y el resultado es importante pues esto significa que un niño que no tiene la posibilidad de desarrollar sus funciones ejecutivas desde pequeño, puede llegar a tener más adelante problemas en el aprendizaje. Pero, ¿cómo se desarrollan las funciones ejecutivas necesarias?, ¿es posible hacerlo?

    Mejora de funciones ejecutivas

    Los investigadores como Wexler están convencidos de que esta habilidad no es algo innato y que por el contrario, se puede enseñar. Esto significa que existen muchos tipos de intervenciones para mejorar el funcionamiento ejecutivo. Artes marciales, yoga y otras actividades pueden ayudar a desarrollar el enfoque y el autocontrol, dos de los puntos que Wexler argumenta son necesarios para el desarrollo de aquellas funciones que nos permiten planificar, organizar, recordar cosas, dar prioridad a las actividades, prestar atención y comenzar tareas, entre otras cosas.

    En muchos kínder de Estados Unidos ya se han empezado a tomar medidas para educar a los profesores sobre la importancia de las funciones ejecutivas y cómo estas pueden desembocar en problemas a futuro. Organizaciones que se han dedicado a estudiar el tema, como la Carlisle Area School District (organización que agrupa varios colegios de un distrito), ofrece a los profesores una lista de estrategias que tienen que ver principalmente con la respiración y el ejercicio. ¿Cuáles son?

    Las estrategias

    Hay muchísimas alternativas para trabajar en el desarrollo de las funciones ejecutivas y son más sencillas de lo que creemos. Una de las actividades sugeridas se llama “Compañeros de respiración”. En esta actividad los estudiantes se acuestan en el piso mirando hacia arriba y ponen su peluche favorito en el pecho. Después inhalan y exhalan lentamente y ven cómo el peluche sube y baja cuando ellos respiran. Esta actividad sirve para calmar a los estudiantes cuando están molestos y les brinda una herramienta para utilizar cuando sientan que están sobrecargados. Otra actividad se enfoca en el equilibrio. Los profesores pueden pedir a los estudiantes que caminen sobre una línea recta con una bolsa de frijol en sus cabezas o que hagan lo mismo caminando en puntas de pies.

    Como estas hay muchas otras actividades que se pueden realizar en los establecimientos educativo e incluso en las casas, pues en este tema es importante involucrar a los padres. Para lograr un buen conjunto de acciones en función de las habilidades de los niños, lo principal es educar a los adultos sobre la importancia del cerebro y lo que significa la “debilidad cognitiva”, como la memoria a corto plazo, el desorden y la desatención que desemboca en los resultados académicos. Haciendo esto, tanto profesores como padres estarán más preparados para ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades ejecutivas y manejar sus dificultades.

Funciones ejecutivas: lo que el cerebro de un niño necesita para aprender

2017-04-17T20:58:39+00:00 Abril, 2017|Cómo aprenden los niños|

Las funciones ejecutivas es lo que el cerebro de los niños necesita para aprender cosas como planificar, organizar, recordar, prestar atención y comenzar tareas.

  • Sobre el cerebro de los niños y la importancia de éste en los procesos de aprendizaje

    ¿Por qué importa el lóbulo frontal?

    El lóbulo frontal es una de las grandes divisiones de la corteza cerebral y se encarga de regular acciones fundamentales llamadas “funciones ejecutivas” (o habilidades cognitivas) como la toma de decisiones, el comportamiento, y la resolución de problemas. Es decir, todas aquellas habilidades que nos hacen ser diferentes a otros animales.

    Funciones ejecutivas y educación

    En educación, las funciones ejecutivas en los niños son un tema muy importante. Según Baker, cuando ella y sus colegas hablan con los profesores acerca de la psicología que hay detrás del desarrollo del lóbulo temporal, ellos inmediatamente reconocen la importancia del autocontrol y hablan de los niños que no pueden concentrarse (quienes muy probablemente, están luchando con sus funciones ejecutivas). Esto resalta la importancia de tomar el proceso de desarrollo del cerebro de los niños y crear estrategias para fortalecerlo. En los primeros años, la educación, el aprendizaje con juegos y la libertad de explorar, fortalecen la independencia y la habilidad de saber cuándo pedir ayuda (dos cosas que dependen directamente de las habilidades de autocontrol).

    Un experimento

    Junto a otros investigadores, Baker diseñó un experimento para identificar las edades en las que las funciones ejecutivas se desarrollan. Utilizaron una fila de cuatro cajas interconectadas para probar las habilidades que tienen los niños a la hora de aplicar conocimiento en física básica. Así funcionaba: una bola rodaba por una pendiente, entraba en la primera caja y desaparecía. Una barrera (con la parte superior visible) se encajó entre dos de las cajas para moverla e impedir que la bola rodara más. Se le pidió a los niños que abrieran la puerta de la caja donde la bola se escondía. Sólo un 32% de niños entre los 29 y 31 meses de edad identificaron correctamente la ubicación de la bola teniendo en cuenta que la barrera detendría el movimiento de ésta. En cambio, un 66% de niños entre los 32 y 36 meses tuvieron éxito en este ejercicio.

    ¿Qué dicen estos resultados?

    Primero, que sólo un mes en la edad de un niño puede afectar la habilidad para desarrollar ciertas actividades de forma exitosa, pero eso no es lo más importante. Para Baker, lo esencial es ver el “error”. En este caso en particular, ver por qué buscaron cierto objeto en un espacio en particular pues muy a menudo, además de aprender algo nuevo, ellos están aplicando otros conocimientos que habían aprendido antes. Por ejemplo:

    “Cuando los niños más pequeño abrieron la misma puerta dos veces en el experimento de las cajas, a pesar de que la barrera se movió, ellos aplicaron la lógica: un objeto está exactamente donde fue encontrado antes”.

    Errores como estos revelan mucho de cómo ven y entiende el mundo los niños y esto permite a los investigadores aprender a entender el desarrollo de sus cerebros, lo que permite a padres y profesores ayudar a superar los impulsos fuertes y erróneos.

    “El desarrollo de esta área vital de tu cerebro sucedió mucho antes de que empezara la educación formal y continuará a lo largo de toda tu vida”, dice Baker.

Sobre el cerebro de los niños y la importancia de éste en los procesos de aprendizaje

2017-08-31T12:13:02+00:00 Marzo, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Por qué importa el lóbulo frontal? El lóbulo frontal es una de las grandes divisiones de la corteza cerebral y se encarga de regular accion [...]

  • Existen estos 8 tipos distintos de inteligencia, ¡y nuestros niños deben saberlo!

    Hoy, muchos niños se frustran a lo largo de su proceso escolar porque sienten que simplemente no poseen las habilidades para enfrentar el proceso con éxito, obteniendo bajas calificaciones. Muchos profesores, en conjunto con el apoyo familiar, son capaces de trabajar y revertir este sentimiento reforzando en los estudiantes la idea de que las notas no son lo importante, sino el proceso de mejora que a diario se propongan, donde identificar cuáles son sus fortalezas y habilidades es clave.

    ¿Cómo lo logran? Entendiendo y comunicando al estudiante la multiplicidad de inteligencias que existen, promoviendo sus fortalezas y entregando oportunidades de aprendizaje que acojan esa diversidad. El sitio web de la BBC publicó hace poco una interesante nota donde plantean este tema, que actualmente se convierte un desafío para muchos sistemas educativos en el mundo, entre ellos el nuestro. “Si sacas notas altas, mientras te quedes en el colegio pensarás que eres muy inteligente. Pero si visitas una granja, un bosque o un teatro verás que otras inteligencias son importantes“, plantea Howard Gardner, sicólogo de la Universidad de Harvard, a la web Big Think, un foro especializado en contenido científico y educativo, citado por este medio.

    Gardner ganó en 2011 el premio Príncipe de Asturias por su teoría sobre las “inteligencias múltiples“, la cual permite reconocer la genialidad en personas que el sistema educativo tradicional suele no valorar.

    ¿Quieres sumarte a quienes están cambiando la forma de pensar en nuestras escuelas? Desde la nota publicada por la BBC, te presentamos las ocho las inteligencias que Gardner diferencia, cada una con una particularidad que la hace única, altamente deseable, necesaria y valiosa:
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    1. Inteligencia matemática y lógica

    Todos hemos tenido algún compañero con una habilidad extraordinaria para los números y la lógica. Estos genios suelen identificar patrones, resolver y plantear problemas con facilidad. Brillarán de manera natural si se dedican a la ingeniería, a ciertos tipos de ciencia o a la matemática pura.
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    2. Inteligencia lingüística

    Quienes poseen este tipo de inteligencia siempre comprenden antes que nadie el sentido de un poema o una novela. Las palabras son lo suyo. Gracias a este tipo de inteligencia navegan sobre las páginas de un libro como marineros expertos, escriben con facilidad y son el centro de atención cuando cuentan una historia. Se desenvolverán mejor que la mayoría si se dedican a la literatura, el periodismo o a ciertas ciencias sociales.

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    En las pruebas de coeficiente intelectual estos dos primeros tipos de inteligencia son los que se suelen tomar en cuenta. Sin embargo, según Gardner, existen seis más:
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    3. Inteligencia musical

    Esta no es sólo la habilidad de saber apreciar la música, sino también de descifrarla e incluso crearla. Los genios musicales se reconocen muy jóvenes por su habilidad para seguir ritmos o tocar diversos instrumentos. Por supuesto, muchos consideran que la música es un talento y no una inteligencia.

    “¿Por qué si eres bueno con las palabras eres inteligente y si eres bueno con los ritmos eres talentoso? Nadie nunca me ha respondido eso”, señala Gardner.
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    4. Inteligencia visual y espacial

    Los genios con este tipo de inteligencia dibujan con facilidad, son buenos con las manualidades y tienen un sentido desarrollado de la ubicación. Alguien con estas habilidades destacará en la arquitectura, dibujo y algunos tipos de ingeniería. En otro sentido, marinos y pilotos de avión también la poseen.
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    5. Inteligencia kinestésica

    Esta inteligencia está vinculada a la capacidad para controlar nuestro cuerpo en actividades físicas coordinadas y hay dos tipos. Por un lado, están aquellos que usan todo su cuerpo para expresarse o resolver problemas, como lo pueden ser deportistas y bailarines.

    Por otra parte, se encuentran aquellos que usan sólo una parte de su cuerpo, como las manos, para la creación. En otras palabras, un artesano puede ser un genio de la kinestésica aunque no sepa patear una pelota.

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    6. Inteligencia interpersonal

    Esta es la que a veces se califica como inteligencia emocional. Tienen una gran habilidad interpersonal aquellos que empatizan naturalmente con los demás, saben motivarlos, liderarlos, les es fácil trabajar en grupo y colaborar.

    Las habilidades pueden usarse de manera perniciosa también y un vendedor con gran inteligencia interpersonal puede estafarte con facilidad”, apunta Gardner.

    Un genio de la inteligencia interpersonal puede destacar como político, vendedor, conferencista o motivador.
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    7. Inteligencia intrapersonal

    Muchos de quienes son tildados de tímidos o retraídos pueden ser unos genios de la inteligencia intrapersonal. Esta habilidad se define como la capacidad de conocernos a nosotros mismos mediante la reflexión y el autoanálisis. Los filósofos, pensadores, teólogos e incluso especialistas en algunas ciencias sociales basan su trabajo en este tipo de inteligencia.
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    8. Inteligencia naturalista

    ¿Cuando eras niño sobrevivían las plantas que cultivabas en tus experimentos escolares? ¿Sabes distinguir con facilidad el vuelo de un águila del de un halcón? La inteligencia naturalista es la que hizo genio a Charles Darwin, el padre de la teoría de la evolución.

    Saber diferenciar variedades de animales y plantas o moverte en el campo como quien camina por la sala de su casa es una muestra de genialidad que no todos tienen. Quienes la poseen destacan en el campo de la biología, conservación, botánica o labores vinculadas a la agricultura.
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    El genio que hay en ti

    “Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, creerá toda su vida que es un estúpido“. La popular frase se atribuye a Albert Einstein, una de las mentes más brillantes del siglo XX, y resume las limitaciones del sistema educativo que prioriza sólo ciertas habilidades.

    Según Gardner, el hecho que haya identificado ocho inteligencias no significa que la lista esté cerrada. Actualmente, por ejemplo, evalúa si la habilidad para enseñar puede ser considerada una nueva inteligencia o si se debe incluir en alguno de sus ocho tipos.

    Pero así sean 9, 10 o más, el aporte de esta teoría cuestiona la convención que mide la inteligencia en función a las capacidades matemática y lingüística.

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    Como vez, en mayor o menor medida, todos somos una mezcla de varias de estas habilidades y nunca es tarde para desarrollar su potencial. Fomentar que nuestros niños y niñas comprendan resulta fundamental para su desarrollo y para una experiencia escolar feliz.

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Existen estos 8 tipos distintos de inteligencia, ¡y nuestros niños deben saberlo!

2017-04-21T22:05:23+00:00 Octubre, 2016|Cómo aprenden los niños|

Hoy, muchos niños se frustran a lo largo de su proceso escolar porque sienten que simplemente no poseen las habilidades para enfrentar el pr [...]

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