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  • 8 juegos interactivos para practicar las tablas de multiplicar

    Aprender las tablas de multiplicar es un paso inevitable en el mundo de las matemáticas. Muchos niños se enfrentan a éstas de una forma sencilla y natural, mientras para otros, representan un desafío mayor (pero no imposible). Para éstos últimos en especial, resulta fundamental crear métodos atractivos que les permitan retener y procesar la información de una forma más sencilla y efectiva. Algunos de estos métodos se encuentran actualmente en un espacio abierto, dinámico y lleno de infinitas posibilidades llamado internet.

    Son gratuitos, son divertidos y están especialmente diseñado par que los estudiantes se enfrenten a los números a través de juegos totalmente interactivos. Utilizar herramientas pedagógicas como estas, será el primer paso para que los niños se adentren en uno de los pilares básicos de las operaciones y los conceptos matemáticos imprescindibles para la vida. Conoce alguno de éstos:

    1. La Oca

    Como un juego de mesa, el jugador debe ir moviendo la ficha (un pato) y resolver las cuentas que van apareciendo en cada casilla. Esta actividad refuerza las tablas de multiplicar a la vez que los niños se divierten jugando.


    2. Multiplicar es divino

    En este juego narrado como una historia, las lecciones están divididas en catorce bloques adecuado cada uno a un nivel de conocimiento. El juego tiene también ejercicios impresos que se pueden realizar en casa o en clase.


    3. 10monkeys Multiplicación

    Esta aplicación finlandesa está diseñada como un videojuego. El objetivo es liberar a uno monos que están atrapados en cestas y para lograrlo los estudiantes deben contestar correctamente las tablas de multiplicar.


    4. Math Racing

    Un auto deportivo está en pista compitiendo junto a otros dos contrincantes. Cada 3 segundos, el juego pregunta multiplicaciones de dos cifras que hay que resolver. Si la respuesta es incorrecta, el auto chocará y no podrá avanzar hacia la meta.


    5. Math Vs Zombies

    La misión de los niños será salvar al mundo de los zombies dando la solución de operaciones como sumas, restas y multiplicaciones. Disponible por unos 4 euros para dispositivos iOS o Android.


    6. StarsXWars

    Hay una guerra entre dos bandos. El enemigo se defiende con “escudos matemáticos” y para eliminarlos, los niños deben descifrar operaciones.


    7. Sushi Monster

    Esta app se desarrolló para niños desde los 7 años. En el juego hay monstruo que tiene hambre y necesita comer sushi. Para darle de comer y avanzar en distintos niveles, los niños deben realizar operaciones, entre ellas las de multiplicación.


    8. Math Bingo

    Este bingo funciona igual que el clásico juego que todos conocen, la única diferencia es que está adaptado a dos operaciones: suma y multiplicación. Este juego puede utilizarse tanto de manera individual (tableta) como colaborativa y está pensada para alumnos de primaria.

    ¿Conoces otra herramienta digital para practicar las tablas de multiplicar?

8 juegos interactivos para practicar las tablas de multiplicar

2017-06-23T10:41:27+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para enseñar las tablas de multiplicar existen herramientas digitales que permitirán a los estudiantes aprender de una forma interactiva.

  • Los colegios se rebelan

    Centros escolares sin asignaturas, sin libros y con libertad para los alumnos. Cada vez más colegios optan por pedagogía alternativa. Los resultados son tan sorprendentes como los métodos.

    El barrio de la Ventilla, en Madrid, está escondido. El Paseo de la Castellana, la avenida de Asturias y el parque de La Ventilla lo encajonan y aíslan del resto de la ciudad. En ambas calles, en los años 60, levantaron grandes edificios de viviendas para que, cuando uno entrase en Madrid por el norte, no viese desde la ventanilla la pobreza de La Ventilla.

    Hoy sigue siendo un barrio popular y humilde. Y, desde hace unos años, está custodiado por las cuatro torres; cuatro rascacielos que se yerguen sobre las casitas de ropa tendida en la ventana y teja gastada. En el corazón del barrio, con el recreo a los pies de los rascacielos, existe un colegio llamado Centro de Formación Padre Piquer. Parece un cole de barrio más. No lo es.

    De Madrid a Vilanova de Arousa, en Pontevedra, solo hay un salto. El necesario para girar en un cruce improbable desde una carretera comarcal en pleno corazón de las Rías Baixas. Tras dos curvas y un par de baches, se llega al CEIP Viñagrande-Deiro. Otra vez, desde fuera, nada especial.

    Ambos, Padre Piquer y Viñagrande, son dos de los -cada vez más numerosos- centros y colegios que imparten una educación alternativa en España. ¿Aulas fijas, asignaturas y libros de textos? Eso es pasado en estos lugares.

    “Aquí trabajamos con ámbitos, no con asignaturas”. Lo explica en el laboratorio del colegio Ángel Serrano, director general del Padre Piquer, un centro que es concertado y propiedad de la Fundación Montemadrid. A él acuden alumnos a partir de 12 años, un desafío añadido en lo que a pedagogía alternativa se refiere. “Tenemos el ámbito socio-lingüístico y el matemático-científico. No tenemos asignaturas ni libros de texto, trabajamos con material digital, en grandes grupos de unos 60 alumnos y con tres o cuatro profesores. Llevamos a cabo proyectos y trabajos en los que el alumno tiene la iniciativa y el profesor le va guiando. Tienen un margen de libertad muy amplio, ellos deciden por dónde avanzan. Y encima con adolescentes, cuando lo habitual es que este tipo de metodología se implemente en educación infantil”.

    Y así funciona la educación infantil en el Viñagrande, colegio público. Su director es Javier García, un joven que, hace tres años, a punto estuvo de abandonar su carrera docente. “Entré en este colegio y me encontré a profesores desmotivados y alumnos sin energía. Tenía dos opciones: o me iba o cambiábamos esto de arriba a abajo”. Y lo cambiaron.

    Javier y su equipo empezaron a tirar muros y tabiques para proporcionar espacios abiertos. “Y más que tiraríamos su pudiésemos”, dice. Abandonaron los libros de texto y las asignaturas. Y mezclaron a los alumnos por edades. Los de primero y segundo trabajan juntos, igual que los de tercero y cuarto y los de quinto y sexto. En su caso, la materia de enseñanza se clasifica por contextos. Tienen cuatro: el humanístico, el literario, el matemático y el científico. “Los niños van participando en proyectos, no seguimos las lecciones de un libro. En el proyecto, además de aprender la materia, la trabajan en distintos ámbitos, hacen reportajes, la tuitean, intercambian ideas… La diferencia con lo que hacíamos hace años es abismal”.

    En ambos centros la atmósfera está lejos de la que un niño de los años 80 (ni hablar si nos retrotraemos más) sentía al entrar en su colegio. Mientras cruzamos el patio del colegio Padre Piquer, podemos ver a dos niñas pintando sobre sendos caballetes mientras otros chicos juegan al tenis y, de fondo, un tercer grupo completa un mural en una pared. Un ambiente renacentista en pleno barrio popular de Madrid.

    Clase de Educación Física en el Colexio Viñagrande de Vilanova de Arousa. ÓSCAR CORRAL / El País

    En el Viñagrande nada parece un colegio. Las aulas son amplias, luminosas y están llenas de estímulos: libros, ordenadores, murales, pizarras, juguetes, un supermercado de plástico, fotografías, cámaras de vídeo, tablets, trípodes… Los niños se mueven de un espacio a otro, sin aparente orden ni concierto. Una profesora pasa descalza por el pasillo. “Y, sin embargo, están trabajando”, dice Javier. “Están trabajando muchísimo. Cada chaval está en un proyecto y el profesor les va orientando y ayudando. Tienen que completar los proyectos de la misma forma que antes tenían que aprenderse la lección. Solo que la forma es muy distinta”.

    Echando un ojo en los alumnos se perciben niños y niñas llenos de energía, ansiosos por completar proyectos. “Sentar a un niño a las 9 de la mañana y pretender que te esté escuchando cinco horas es absurdo”. Por eso, en Viñagrande, lo primero que hacen los alumnos al llegar es una hora y media de ritmo, movimiento y gimnasia. María Castro, profesora de Educación Física, lo explica. Y en su discurso emplea términos como “sinapsis, corteza cerebral, hemisferios, reflejos primitivos, psicomotricidad…”. Y lo que María cuenta es que “un niño de 6 años es puro movimiento. O los estimulamos o los medicamos en nombre de la hiperactividad para que estén seis horas sentados en silencio”.

    Las nuevas corrientes

    Padre Piquer y Viñagrande aplican metodologías alternativas a las habituales en el sistema educativo español. Cumplen la ley y son sometidos a inspecciones continuas. El resultado es el mismo, los alumnos salen formados. Lo que cambia es la forma.

    Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, define este genérico y amplio concepto de pedagogía alternativa como “hacer las cosas de manera muy flexible. Encontrar lo que motiva a los alumnos y trabajar con eso”.

    Eulàlia Torras, doctora y profesora de la Universidad Internacional de Valencia, añade que “las propuestas de la educación actual no son contrarias a la educación tradicional, al contrario, las bases se encuentran en modelos de ciencias de la educación que venimos utilizando desde hace muchos años. La innovación pone énfasis en las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación”.

    Existen distintas escuelas o métodos, la mayoría de ellos creados a principios del siglo pasado. Uno de los que más éxito está teniendo es el de la escuela de Waldorf, en el que la autorrealización el alumno es el objetivo prioritario. No existen asignaturas ni libros y los niños no aprenden a leer ni escribir antes de los 7 años, ya que emplean ese tiempo en jugar y desarrollarse.

    La pedagogía Montessori, de origen italiano, deja libertad al niño y el profesor se convierte en observador. El método Regio Emilia, también italiano, se basa en experiencias reales y el Changemaker busca la transformación social mediante la creatividad. Hay muchos más métodos: Doman, Kumon, Amara Berri… Todos se caracterizan por diferenciarse de los métodos tradicionales y por dar mayor autonomía y libertad al alumno y al sistema de enseñanza.

    Aula de enlace del Padre Piquer, donde los alumnos recién llegados a España aprenden castellano. LUIS SEVILLANO ARRIBAS / El País

    Explica Eulàlia Torras que, básicamente, todos los métodos responden a tres tendencias: “el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo. El constructivismo es actualmente el que cuenta con un mayor número de modelos educativos”.

    “No somos hippies”

    “Hay padres que creen que aquí somos hippies. Y de hippy ya me dirás tú que tengo”, dice Javier riendo, a la entrada del Viñagrande. “Una cosa es que el alumno sea más libre aquí y otra que haga lo que quiera. No. Aquí estamos constantemente vigilando, atendiendo y supervisando a los alumnos para que rindan al máximo”.

    De hecho, los métodos de evaluación del Viñagrande son más rigurosos que los de colegios tradicionales. “Les calificamos a diario. Valoramos cómo desarrollan sus proyectos y tienen notas cada día. Lo que pasa es que ponemos el foco en lo positivo, en lo que se les da bien, e intentamos potenciarlo. Realizamos informes para los padres y siempre empezamos por lo bueno, por lo que se le da bien al alumno. Para que los padres se estimulen”.

    En el Padre Piquer también se han encontrado con la desconfianza de algunas familias cuando, en el año 2003, instauraron su nueva metodología de trabajo. Mónica Díaz-Masa es la coordinadora del Aula Cooperativa Multitarea del colegio. “Desde que implementamos este método, solo dos familias han sacado a sus alumnos del centro. Normalmente, las familias que desconfían de este sistema, son familias con niños de muy buenas notas, que temen que si viene a un centro así empeore su rendimiento”. Sin embargo, los datos del Padre Piquer son claros: 85% de éxito escolar (graduados) y un absentismo de solo el 0,7%, uno de los más bajos de España.

    Y eso en un centro con 1.100 alumnos en el que el 77% de ellos están becados. Es decir, la mayoría procede de familias de clase media y baja y con riesgo alto de abandono escolar. Por si fuera poco, en el Padre Piquer hay niños y niñas de 34 nacionalidades distintas y ocho religiones. Todo un mosaico que, para sorpresa de muchos, funciona. “A los tres meses ya notamos un cambio bestial”, dice Ángel. “A los padres que nos muestran dudas, además de explicarles en qué consiste esto, les mostramos los datos. Y son incontestables”.

    Más allá de desconfianzas u opiniones, está la ley. Todas las escuelas del territorio español deben adaptarse al sistema educativo, dependiente tanto de la administración central como de las autonómicas. Este sistema obliga a incorporar competencias básicas, tales como comunicación lingüística, matemáticas, ciencia, iniciativa, civismo, etcétera. Mientras se logren estas competencias, la ley es flexible en el cómo.

    Tanto el Padre Piquer como el Viñagrande, al igual que el resto de colegios de España, reciben inspecciones períodicas y deben responder ante sus respectivas Consejerías. “Ven que nuestros sistemas están funcionando y no tienen motivos para ponernos obstáculos. La administración es favorable a ir evolucionando”, explica Javier García.

    Una evolución que parece inevitable. El sistema de hace solo dos décadas ya no sirve para los niños del siglo XXI. “Muchos padres imaginan la educación de sus hijos tal y como fue la suya, pero al igual que no es lo mismo ir al médico hoy que hace 40 años, tampoco la educación es igual. Los sistemas de nuestros padres no responden a las necesidades de los niños de hoy”, explica Carmen Pellicer. “Los centros con metodologías innovadoras son los que están mostrando menor tasa de absentismo escolar y menor fracaso. Eso significa que están funcionando”.

Los colegios se rebelan

2017-06-22T10:51:07+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar|

Cada vez más colegios optan por una pedagogía que pone a los estudiantes en el centro del aprendizaje. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuáles son sus claves? Descúbrelo en la siguiente nota de El País.

  • ¿Cómo recorrer el mundo con tus estudiantes? Con Google Expediciones podrías hacerlo

    ¿Cómo explorar el Planeta Tierra sin salir de la sala de clase?, ¿cómo llevar a tus estudiantes en un recorrido histórico inigualable?, ¿cómo darle vida a tus lecciones sin moverte del colegio? Parece imposible, pero existe una aplicación de Google llamada Expeditions (Expediciones), con la cual muchos profesores lo están haciendo. Google Expediciones es una herramienta de enseñanza que utiliza tecnología de realidad virtual y es especialmente útil para docentes pues justamente les permite realizar viajes al exterior con sus alumnos, sin salir del salón de clase. Nadar con tiburones, visitar el espacio exterior, conocer museos y escalar montañas son sólo algunas de las 500 expediciones que se pueden hacer con esta impresionante herramienta.

    ¿Cómo funciona?

    Lo primero que necesitas es un kit de Expediciones. Dicho kit se puede comprar o se puede fabricar. La venta sólo está disponible en Estados Unidos y Canadá, pero la opción de crearlo, está al alcance de todos. Para el kit se necesitan dispositivos Android o Apple, un router que permita que Expediciones se ejecute en una red Wi-Fi propia, un altavoz para emitir sonido ambiental (opcional) y lo más importante, un visor de realidad virtual (RV). ¿Pero cómo acceder a un visor de realidad virtual sin gastar millones? Dentro de sus tantas herramientas, Google ofrece a los profesores la posibilidad de hacer un visor 100% gratuito y de cartón. Sólo se necesitan algunos materiales y las ganas de trabajar en un proyecto creativo genial junto a tus estudiantes.

    Para eso tienes que entrar a Google Cardboard, donde al final de la página encontrarás la opción de Build it yourself (“Hazlo tú mismo”).

    Allí podrás descargar e imprimir las instrucciones de diseño de un modelo de visor. Sólo tienes que seguir los pasos, conseguir los materiales y cortar el cartón de la forma más precisa para que funcione con el o los dispositivos móviles que tú y tus estudiantes van a utilizar. Este video tutorial puede ayudar en el proceso de construcción:

    El paso siguiente

    Si tienes los dispositivos móviles, la conexión a internet y los visores de realidad virtual, el siguiente paso es descargar de forma gratuita la aplicación Expeditions (en Google Play si el dispositivo es Android, o en App Store si el dispositivo es Apple). Una vez teniendo la aplicación, las posibilidades son infinitas. Si están analizando la obra de algún artista, pueden visitar museos; si están trabajando algún concepto de biología marina, pueden visitar las aguas del caribe; si están aprendiendo geografía, pueden viajar a algunos rincones geográficos importantes, entre muchas otras cosas. ¡Y todo esto, sin salir de la sala!

    Google Expeditions

    Lo extraordinario de Expeditions es que, además de permitir la posibilidad de enseñar de una forma única, es una alternativa diferente para construir un proyecto en clase que seguro cautivará a los estudiantes. No sólo es la experiencia de viajar sin salir y aprender sobre determinado concepto, también se trata de construir un objeto, desarrollar la creatividad, hacer tecnología con cartón y tener una aproximación pedagógica a los dispositivos que a diario muchos estudiantes utilizan sólo para entrar a las redes. Se trata de innovar, darle un giro a lo procesos de aprendizaje y aprovechar lo que en el mundo digital se está desarrollando para darle la mano a los docentes que día a día quieren mejorar.

    Si tienes más dudas sobre Google Expediciones, acá encontrarás todas las respuestas.

¿Cómo recorrer el mundo con tus estudiantes? Con Google Expediciones podrías hacerlo

2017-06-21T19:58:08+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Con Google Expediciones podrás hacer 500 viajes únicos con tus estudiantes sin salir de la sala de case.

  • Adolescentes chilenos logran medalla en Olimpiada Mundial de Genios en Nueva York

    Un equipo chileno compuesto por un profesor y dos estudiantes lograron medalla de plata en la Olimpiada Mundial de Genios realizada en Nueva York, Estados Unidos.

    Se trata de los adolescentes de 15 años Felipe Islas y Luciano Imas, quienes cursan Segundo Medio en el Instituto Andrés Bello de Talca, los que con la guía del profesor de Química Fredy Segura alcanzaron el segundo lugar en el importante evento.

    En la ocasión los jóvenes talquinos dieron a conocer su gran descubrimiento: un antibiótico natural. Tal como confirmó Segura a BioBioChile, alcanzaron podio dentro de 750 proyectos que participaron.

    “Es primera vez que chilenos participan de estas olimpiadas, y ahora estamos en Manhattan porque vamos a celebrar”, agregó.

    Chile en la Olimpiada Mundial de Genios

    Estudiantes de Talca obtienen segundo lugar en Olimpiada Mundial de Genios en Nueva York: presentaron un antibiótico natural http://rbb.cl/h4ek

    Posted by Radio Bio Bio on Friday, June 16, 2017

     

Adolescentes chilenos logran medalla en Olimpiada Mundial de Genios en Nueva York

2017-06-16T23:59:33+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

Alumnos de segundo medio del Instituto Andrés Bello de Talca y su profesor de Química Fredy Segura, nos demostraron que con perseverancia y compromiso todo es posible.

  • Me emociono, luego aprendo

    La neurodidáctica pretende transformar la educación tradicional mediante la emoción.

    La neuroeducación es una disciplina que se basa en los últimos conocimientos del funcionamiento del cerebro y aspira a mejorar el aprendizaje. Gira alrededor de un concepto: la emoción. “No hay aprendizaje sin emoción”, repiten como un mantra los profesores de un colegio de las afueras de Madrid que EL PAÍS ha ido a visitar para observar cómo esta nueva metodología se puede poner en práctica en las aulas.

    En este colegio, el papel y el lápiz están relegados a un segundo plano. Hace tres años, la dirección decidió reenfocar su metodología y adoptar esta nueva forma de enseñar. “El neuromito de la neuroeducación que consiste solo en jugar, no es cierto”, explica Marta del Pozo, la directora de primaria del Colegio Base. El cuerpo educativo ha seguido una formación asesorada por NIUCO, una organización que enseña los principales avances de la neurodidáctica y cómo afectan a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Diseñan con el profesorado una estrategia para aplicar los preceptos neurodidácticos a las materias – como la atención, la motivación, las funciones ejecutivas y las operaciones mentales. “Lo bueno de esta metodología, es que los alumnos son los que conducen su propio aprendizaje. Hacen de maestros por un rato y a ellos les motiva muchísimo”, sostiene María Fernández, profesora de matemáticas.

    Aprender mediante la gamificación

    Los alumnos de tercero de María aprenden la operatoria con decimales a través de la gamificación. Es el empleo de dinámicas de los juegos en actividades no recreativas, con el fin de potenciar la motivación. En este caso concreto, aprenden a restar y sumar en un mercadillo que han creado ellos mismos. Han implantado su propia moneda con la cara de la profesora y han diseñado productos de todo tipo. “A mí me gusta comprar y vender, es gracioso”, comenta Claudia, corriendo de un puesto a otro en el patio del colegio donde han colocado mesas y carteles en círculo para la ocasión.

    En clase de lengua también aplican la gamificación. “María nos ha dado cartones a cada grupo, con palabras partidas por la mitad que tenemos que reunir, escribir en la pizarra y apuntar en nuestro cuaderno. ¡El primer grupo que encuentra todas las palabras ha ganado!”, explica Íñigo. En esta primera fase, los alumnos construyen ellos mismos sus conocimientos. La profesora les da pistas para que saquen sus propias conclusiones. Una vez que los alumnos están enganchados, es más fácil desarrollar los conceptos teóricos. Entonces es cuando sacan los libros de gramática para completar el aprendizaje. “A mí me gusta lengua porque se aprenden muchas cosas y desarrollas tu imaginación”, explica Manuel, alumno de tercero. “Sí, a la vez estamos aprendiendo y divirtiéndonos”, avala su compañera Alejandra.

    ¿Entonces qué funciones mentales participan en el aprendizaje? “Cualquier aprendizaje se basa en la conectividad de las neuronas. Que sean nuevas conexiones o el reforzamiento de conexiones ya existentes”, explica Chema Lázaro, profesor de neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. El lóbulo prefrontal es la zona donde se ejerce la función ejecutiva. Comprende la concentración, el control de impulsos y la memoria a corto plazo. Para estimular esta zona, señala el especialista, la clave es la emoción. En el cerebro, la zona que se encarga de esta función es la amígdala en el sistema límbico. Cuando está activada, potencia el lóbulo prefrontal y así facilita el aprendizaje.

    Convertir el aprendizaje en algo divertido

    En el Colegio Base usan distintos métodos para estimular la amígdala: el aprendizaje cooperativo, los proyectos en grupo, la ‘flipped classroom’ [clase invertida] y la gamificación. “Así convertimos la experiencia del aprendizaje en algo divertido donde aprenden haciendo”, explica la directora de primaria.

    El proyecto LÓVA es un ejemplo de clase invertida. Los alumnos de segundo tienen todo el año para crear una ópera original como vehículo de aprendizaje en inglés. “Es de ellos y para ellos, fluyen las ideas y el inglés se convierte en una herramienta emocional”, explica Lucía Díaz, profesora bilingüe de inglés. Los alumnos están divididos en cinco grupos que comprenden todos los oficios de una obra de ópera. Hay directores, guionistas, operadores de vestuario y de luces, músicos y actores. “¿Cómo se dice ‘árbol’?, pregunta una alumna en inglés. “Tree. Very good darling, go ahead”, la anima su profesora. Es también un reto para los profesores porque tienen que dedicar más tiempo a la preparación de las clases y saber dosificar la libertad que dan a sus alumnos. “Aun así, vale la pena porque los alumnos están mucho más estimulados y sacan mejores resultados”, asegura la profesora de inglés. El curso escolar pasado, que fue el primer año de implantación del proyecto LÓVA en inglés, los resultados del ‘Trinity’ – examen externo al colegio – fueron los mejores en años. El 61% de los alumnos obtuvieron ‘distinción’ y ninguno suspendió el examen. El curso anterior, solo el 19% consiguieron ‘distinción’ y un 7% no lo superó.

    La evaluación

    El aprendizaje en este colegio se hace en cuatro pasos: primero la entrada de información, segundo la preevaluación para comprobar que todos los alumnos están adquiriendo los conocimientos, tercero la consolidación de los conocimientos y finalmente la evaluación. “Evaluamos en forma de retos buscando actividades – con las que los alumnos entrenan funciones ejecutivas, a tener autodesarrollo, autocontrol – que les den herramientas en la vida, para trabajar en equipo, expresar sus emociones, utilizar competencias lingüísticas, matemáticas, etcétera”.

    Roberto Serrano está evaluando a sus alumnos con un iPad. Cada uno tiene un código QR entre las manos y lo va girando para contestar a los problemas de matemáticas proyectados en la pizarra. Cada lado del código QR corresponde a una respuesta: a, b, c o d. El profesor los escanea con la tablet y al instante los resultados se proyectan en la pizarra. “Para mí es muy fácil evaluar de esta manera porque lo que consigo es que los niveles de atención y de motivación estén más altos. Además, tengo las estadísticas de evolución de cada alumno, es más fácil para seguir su progresión”, señala Serrano. Cada pregunta va acompañada de una imagen de ‘Clash Royale’, un videojuego para móviles. “Es más un juego de chicos, pero a mí me gusta y juego en casa en mi tablet”, cuenta Myriam, alumna de quinto. “Adaptamos los problemas matemáticos a situaciones del juego. Les encanta ‘Clash Royale’ y a mí me permite captar mejor su atención. Así asimilan más rápido las nociones”, explica Serrano.

    En el recreo también se puede aprender. El espacio ‘Base para volar’ está abierto por la mañana y por la tarde. Los alumnos se pueden apuntar voluntariamente para leer, dibujar o escuchar cuentos que grabaron alumnos mayores. “Es para escapar del mundo real. Aquí intentamos crear muchas cosas para que los alumnos se sientan bien”, cuenta Lola Vázquez, cofundadora del espacio.

    Otro ámbito de la neuroeducación se refleja en el huerto. Beatriz Jones, profesora de inglés, supervisa a un grupo de alumnos que plantan fresas y riegan flores. “Forma parte del proyecto ecobase. Tiene tres partes: taller, investigación y huerto”, explica. El objetivo es enseñar a los alumnos qué es cuidar de una cosa entre todos y lo que es el medioambiente.

    Poco a poco, se van sumando los proyectos. Según la directora, les queda un año para implementarlo en toda primaria y ya están autorizados para aplicar las técnicas de neurodidáctica en bachillerato internacional. “Creemos que el colegio es escuela de vida y que esta es la mejor forma para darles las herramientas necesarias para la vida real”, concluye Marta del Pozo.

Me emociono, luego aprendo

2017-06-16T11:02:36+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para promover aprendizajes realmente significativo no podemos dejar fuera del proceso educativo algo tan importante como la emoción. ¿Por qué es tan importante?, ¿cómo podemos incorporarla en el aula?

  • Así es enseñar ciencias en una comunidad aimara

    Hace 28 años, Mauricio González (57), profesor de ciencias, junto a su esposa, profesora de educación básica, decidieron irse a trabajar a uno de los lugares más aislados de Chile: Colchane, una localidad a 260 km de Iquique hacia la cordillera, muy cerca de la frontera con Argentina, a 3.800 metros sobre el nivel del mar. Se conocieron cuando estudiaban en la universidad de Tarapacá y siempre coincidieron en que su sueño era hacer clases en escuelas rurales.

    El pueblo de 1.600 habitantes, tiene un liceo técnico profesional que se encuentra en medio de una comunidad 100% aimara. Ahí comenzaron a trabajar. Los primeros días no fueron fáciles: “fue muy complicado, porque las comunidades nos hicieron sentir que no éramos parte de su cultura. Ellos querían profesores aimaras. Se resistieron a nuestro trabajo”, recuerda Mauricio González.

    Vivieron con esa sensación durante cuatro años. Pero siguieron intentándolo. Comenzaron a estudiar la cultura, a conocer sus necesidades, a involucrarse con la comunidad. Mientras se adaptaban, algunas personas se acercaron a Mauricio para pedirle ayuda: pretendían sacar octavo básico para obtener licencia de conducir. Iban a la escuela en las tardes para estudiar. Tras un par de meses ayudándolos, se corrió la voz en otros pueblos de lo que hacía el profesor y hubo personas que quisieron ser parte del proyecto.

    “Se les hizo las clases. La gente fue aprendiendo las operaciones básicas, luego cosas más prácticas como legislación laboral o redacción de cartas de curriculum. Así me fui ganando la gente. Tuvieron otra mirada de mí”, asegura Mauricio. Mientras se ganaba su confianza, debía internalizar una cultura muy distinta a sus propias raíces: el profesor de ciencias había nacido en Santiago.

    Cuando llegó junto a su esposa, la gente sacaba agua de pozo. Él no sabía hacerlo. El balde pesaba casi 30 kilos y era la única forma de abastecerse. Así como él enseñaba ciencias, la comunidad le fue enseñando su forma de vivir.

    “Ellos sienten un cariño por la tierra que los citadinos no entienden. He visto un grupo de cinco personas tiradas en el suelo de guata conversando, con sus gorros puestos. Uno dice chuta, van a quedar todos cochinos. Pero lo hacen porque parados el viento les pega más fuerte. Y quedar llenos de tierra para ellos no es suciedad, porque la tierra es la Pachamama, es la que los cuida, abriga, la que les da de comer”, cuenta González.

    El profesor de ciencias vio que lo que él enseñaba tenía paralelismo con la ciencia aimara. A 260 kilómetros de la ciudad más cercana, comprendió que el medio hace a las personas. Entonces, como ellos conocen su medio y él la ciencia, los aprendizajes debían ser con elementos de su propia cultura. “Era la única forma para que los aprendizajes fueran significativos”, asegura.

    Adaptando la ciencia a la cultura aimara

    Mauricio González, tras años conociendo a los aimaras, llegó a una conclusión: su mayor característica era el pragmatismo, por ende debía convertir sus clases en experiencias prácticas.

    Lo primero que hizo con los alumnos, fue confeccionar un muestrario con las hierbas más utilizadas por la comunidad, explicando para qué sirve cada una. Con eso, pretendía que los estudiantes comprendieran el ecosistema altiplánico. “Acá los antepasados son muy importantes. A los abuelos se los respeta”, dice el profesor. La comunidad vive una constante pugna entre la medicina tradicional y la ancestral. “Yo les decía que igual se colocaran la inyección cuando estuvieran enfermos, pero también que se tomaran las hierba con las que trabajamos, tal como lo recomiendan los abuelos”, asegura.

    Archivo personal

    Su método consiste en cubrir las necesidades de los alumnos con la materia que pasa en clases, para que el curriculum creado desde el Ministerio de Educación cobre sentido en sus vidas. Por ejemplo, para enseñar la materia de reacciones químicas, usa una práctica popular en la cultura aimara: el teñido de las lanas.

    El proceso conocido por la comunidad es así: tres kilos de Cipu Tola, clásica hierba aimara, se ponen a hervir en un recipiente. Luego se pasa a otro fondo y queda un líquido verdoso, transparente. Se le echa dos cucharadas de sulfato de cobre produciendo una reacción química: el agua toma un color amarillo. Luego se meten las lanas al recipiente, se espera media hora, se dejan secar y éstas saldrán teñidas. “Los alumnos ya lo habían hecho antes, pero no sabían por qué se producía ese fenómeno. Entonces nosotros lo replicamos, aunque variamos un poco la fórmula. En vez del amarillo logramos un color mostaza. Así les explico qué reacciones químicas se producen y por qué se resulta tal color”, explica el profesor.

    Cuando Mauricio quiso explicar la erosión del viento y agua a las rocas, llevó a sus alumnos de exploración. Llegaron hasta la quebrada de Aroma, por donde pasa un río. Luego de pasar por tres tazones de agua, encontraron una cueva, que el profesor había visitado previamente. Sentados en ese lugar, mirando las marcas en las rocas provocadas por el viento y el agua, hizo su clase.

    Archivo personal

    Los resultados de su trabajo

    Según la directora del colegio, Marianella Canales, actualmente Mauricio González es muy respetado por la comunidad, sobre todo por sus años de servicio en Colchane. “Él es un Einstein y un amante de la naturaleza. Siempre está sugiriendo nuevas ideas en el colegio para mejorar las prácticas pedagógicas. Los profesores acá le piden su opinión para hacer algo”, cuenta.

    La dedicación de Mauricio se ve en detalles como éste: En Colchane no hay librería ni ferretería. A la hora de hacer las clases debe planificarlas con tiempo y muy bien, porque sólo cuando viaja a Iquique cada 15 días puede comprar los materiales necesarios para hacer la clase. La plata sale de su bolsillo, aunque asegura que el gasto no es elevado pues trata de utilizar los elementos de su entorno

    El profesor de ciencias, que hace clases en un sexto básico, en una escuela con 120 alumnos con altos índices de vulnerabilidad, cuenta orgulloso que muchos de sus ex estudiantes han llegado a la universidad a estudiar ingeniería o enfermería. Marianella, la directora, dice que siempre vuelven a agradecer por todo lo que aprendieron en la escuela.

    El colegio ha logrado convertir la cultura aimara en un gran aliado en el proceso educativo, mostrando con la práctica que una cultura distinta no es un obstáculo sino una oportunidad para desafiar la creatividad al momento de enseñar.

    Archivo personal

Así es enseñar ciencias en una comunidad aimara

2017-06-16T13:19:48+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Los profesores importan|

En uno de los lugares más aislados de Chile trabaja Mauricio González, un docente que a punta de esfuerzo y mucho profesionalismo se ganó la confianza de una comunidad aimara, aprendió su cultura y hoy lleva todo ese conocimiento a la clase de clases.

  • Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca

    Tenían las manos atadas… y sin embargo sus dedos danzaban, volaban, dibujaban palabras (Eduardo Galeano)

    “¡Disculpe! ¿Por qué en los equipos de gente que diseña los coles no hay niños y niñas, si somos nosotros los que vamos a pasar aquí más tiempo?” —preguntaba un poco soliviantada Paola, alumna de 6º B, a una profesional que les visitaba.

    “¿Por qué no empezamos por cambios pequeños y rápidos para que, los que estamos en 6º, podamos ver hechas nuestras propuestas, antes de marcharnos al insti?” —manifestaba Lidia.

    En el ‘post’ anterior describimos una experiencia colectiva de aprendizaje de toda una localidad… protagonizada por más de 250 alumnos y alumnas de entre 5 a 11 años, del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria ‘Atalaya’ de Atarfe, en Granada. Nos ocupamos de un proyecto de colaboración de 9 docentes, con más de 500 madres, padres, abuelas o abuelos y con otros agentes socioeducativos de la localidad.

    Esta labor de aprendizaje y sensibilización consiguió dar sentido a las actuaciones de cuidado y de normalización de la diversidad funcional en el colegio y en la localidad. Una iniciativa pedagógica que, recordaremos, adoptó el nombre de CapaCiTados y con el que, el Colegio ‘Atalaya’ consiguió el premio ‘Acción Magistral, 2016’.

    Esther Diánez (profesora y tutora de 4º B) y José Alberto Martín (profesor especialista en el desarrollo de las competencias digitales en el alumnado) fueron los coordinadores. En la actualidad siguen liderando el impulso de nuevos proyectos pedagógicos en el Colegio ‘Atalaya’.

    En esta segunda entrega, nos ocupamos de mostrar las concepciones pedagógicas de base, las claves profesionales de la práctica docente de Esther y José Alberto. Se trata de sacar a la luz pública, de compartir y someter a escrutinio y diálogo, las razones que han otorgado sentido a su diaria tarea de enseñanza.

     

    “Al darle la voz a los alumnos y a las alumnas en la gestión de los proyectos conseguimos que nuestros retos ‘se vengan arriba’ y que nuestras pretensiones iniciales se disparen hacia metas más altas, en relación con la mejora social. Favorecemos que las tareas se hagan con mayor motivación, implicación y creatividad y, sin duda, alcanzando un mayor y mejor desarrollo competencial ¿No es eso, en definitiva, de lo que trata la escuela?” — afirman Esther y José Alberto.

    Ambos docentes consideran necesario que los estudiantes dispongan de referencias valiosas que motiven e inspiren su tarea de aprendizaje. Cuando no las encuentran cerca, las buscan en la aldea global.

    Un ejemplo lo encontramos en otro de los proyectos pedagógicos, desplegado a lo largo del curso 2014/15, `Un espejo en que mirarte´. Coordinado, en este caso, por Esther y que contó con la colaboración de José Manuel Escobero, por entonces profesor del Colegio ‘Atalaya’.

    68 científicas, incluida una Premio Nobel, redactaron una carta de motivación, poniéndole rostro al significado de una verdadera innovación: despertar en el alumnado las ganas de crear, investigar, soñar con metas grandes, gracias a la lectura de las cartas y al diálogo presencial con algunas de estas mujeres de referencia.

    Esther, se rebela frente a la tradicional adscripción de intereses y aspiraciones por razones de género y frente la distancia, demasiado habitual, de las niñas hacia las profesiones más científicas. Por eso, asumió que un proyecto de aprendizaje debía acercar, de manera personal, a cada estudiante con las reflexiones y vivencias de una profesional investigadora, para despertar la motivación e interés por el estudio de las ciencias, especialmente en el caso de las chicas, promoviendo el análisis crítico de una asunción pasiva de determinados roles asociados tradicionalmente a su género.

    El proyecto se nutrió de las aportaciones de científicas de un total de 12 países. Incorporó, además, una propuesta didáctica sustentada en la lectura de las cartas y ajustada a los posibles intereses de distintos niveles educativos.

    Proyecto ‘Cree en ti’. Plan de igualdad ‘Atalaya’. 2016. Esther Diánez

    Entre otros objetivos, había que suscitar la reflexión individual y colectiva, en profundidad, sobre las experiencias y aspiraciones que mostraban las cartas y las presentes en el entorno de cada grupo, en el lenguaje y en las relaciones cotidianas de los alumnos y las alumnas.

    La invitación:

    “Querida ___________:

    Te escribimos desde el Colegio ‘Atalaya ‘de Atarfe, en Granada. Somos un grupo de maestros y maestras que no nos resignamos a asomarnos a las cifras de fracaso escolar, de desmotivación, de abandono. Queremos torcer el brazo a ese conformismo que nos puede costar el futuro de este país y queremos hacerlo con más implicación, más compromiso, más trabajo y, —aquí necesitamos tu ayuda— más ciencia (…)
    Te proponemos participar en nuestro proyecto “Un espejo en que mirarte”, enviándoles un texto breve a nuestras alumnos y alumnas, invitándolas, retándolas a abrazar la ciencia, abriéndoles las puertas a lo mejor que han dado hombres y mujeres en miles de años de desarrollo, de investigación científica (…)

    Atentamente,
    Esther Diánez Muñoz. Coordinadora del Plan de Igualdad”
    (extracto de la carta invitación a participar en el proyecto)

    Proyecto ‘Cree en ti’. Plan de igualdad ‘Atalaya’. 2016. Esther Diánez

    Y, una de las 67 respuestas:

    “Qué pena que no te conozca porque me gustaría decirte esto mirándote a los ojos.
    Me llamo Luz. Si cuando tenía tu edad me hubieran dicho que acabaría siendo investigadora, me lo hubiera tomado como una broma de mal gusto. Me habría dolido porque hubiera pensado que estaban jugando con mis esperanzas y con cosas que parecen imposibles. Me habría enfadado, no se me daban bien los estudios y además lo último que me apetecía por las mañanas era enfrentarme al colegio otra vez.
    Quizás no me creas lo que voy a decir, y no hace falta que me creas, yo tampoco me lo habría creído, pero al menos recuérdalo.
    Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca. A mí también me lo dijeron. En serio. No está escrito quién puede y quién no puede. Por muy importante que parezca la persona que te lo dice, no lo sabe. Nadie sabe eso.
    Si alguien te da un consejo, piensa si esa persona es como tú quieres ser o no, antes de seguirlo. Piensa si ese consejo es válido para lo que tú quieres ser.
    Si te gusta algo, sigue con ello adelante. Nadie tiene la clave y nadie sabe lo que va a pasar (…). Tú sigue adelante. A un compañero mío del cole lo castigaban por cantar en clase y ahora está componiendo música de bandas sonoras, a otro también lo castigaban por mal comportamiento y ahora es guionista de cine. A mí me suspendían por faltas de ortografía y acabo de desarrollar un juego que hace que los niños y niñas mejoren su escritura (…). En serio. La ciencia no sólo trata de teorías grandes para dar explicación a las cosas grandes que pasan en el mundo. La ciencia también trata de ayudar a personas y puede impactar día a día. La manera de descubrir las cosas no está marcada por nadie, tú puedes descubrir lo que tú quieras (…). No hace falta que tengas claro tu sueño. Solo haz y trabaja por lo que te haga feliz, por lo que consideres justo y eso te llevará a tu pasión. Busca lo que realmente te gusta y piensa que, si quieres, puedes ser muy buena en ello. Porque puedes llegar a ser lo que quieras ser. Con determinación y esperanza,
    Luz Rello. Investigadora Predoctoral. Premio a la Mejor Investigadora Europea Joven 2013. Departamento de Tecnologías de la Información y Comunicación. Universitat Pompeu Fabra.”

    El resto de las respuestas y la propuesta didáctica se encuentran para consulta en el documento ‘on-line’ del proyecto.

    Proyecto ‘Cree en ti’. Plan de igualdad ‘Atalaya’. 2016. Esther Diánez

    Por lo que hemos podido comprobar, plantearse retos sociales en la clase de 4ºB es algo indispensable. Siempre están ideando propuestas, analizando realidades y dialogando en busca de soluciones. En este trimestre —comenta Esther— nos traen de cabeza los proyectos de centro “Cree en ti” y “Crea tu cole”. El alumnado está transformando el centro, partiendo de sus ideas y propuestas.

    “El reto principal del proyecto ‘Crea tu cole’, como en el resto de proyectos, es la inclusión. Los niños son los que van a realizar un diseño del centro con espacios para la creación, el aprendizaje, las relaciones sociales … “Los alumnos y las alumnas sueñan con poder pintar y aprender a pintar como grandes artistas, con crear espacios para cantar o diseñar ropa, con quitar las mesas y trabajar en un puf… son muy bonitos y hay que escucharlos porque la escuela es suya. Estamos volviéndonos locos para hacer realidad esos sueños”- afirma Esther Diánez, en una reciente entrevista.

    Hace una semana les visitaba una diseñadora de interiores y una especialista en neuroarquitectura. Era verdaderamente sorprendente observar a los estudiantes opinando sobre los espacios:

    “¡Disculpe! ¿Por qué en los equipos de gente que diseña los coles no hay niños y niñas…”

    “Una batería de inquietudes asalta a los estudiantes cada vez que alguien les visita y posibilita abrir las mentes a nuevas ideas y propuestas. Periodistas, científicos (y sobre todo científicas), diseñadoras de trenes, fisioterapeutas, arqueólogos, astrónomos, y una lista interminable de profesionales han pasado por la clase; han generado nuevas inquietudes y mejores expectativas. Así que, aquí seguiremos… soñando y creando juntos el colegio Atalaya con la creencia firme de que la escuela es el verdadero motor de transformación social” (Esther Diánez y José Alberto).

    En la Universidad de Granada. Esther Diánez y José Alberto Martín

    En diálogo con estos docentes y después de estudiar y analizar sus proyectos, hemos podido constatar que su preocupación no es la de preparar a las nuevas generaciones para el futuro, sino para el presente. Acometer problemas cotidianos es una magnífica oportunidad para aprender a aprender y sentirse con el poder de enfrentarse a otros muchos que se les irán presentando a lo largo de toda su vida. El secreto está en centrar el esfuerzo en lo que les interesa, lo que les rodea y unirlo a lo que, con su esfuerzo, pueden aportar, en ese momento, no en el futuro, a la sociedad. Éste es el sentido de su trabajo.

    “Es importante que nuestros peques aprendan a gestionar su propio aprendizaje y sean conscientes de sus componentes, en muchas ocasiones, invisibles para ellos: ¿Qué queremos aprender? ¿Cómo se elabora y se planifica un proyecto? ¿Cómo se evalúa? ¿Qué tipo de tareas hay que incluir? ¿Qué recursos vamos a necesitar? ¿Cuál será la distribución de los tiempos? ¿Qué competencias vamos a desarrollar? ¿Cómo vamos a difundirlo?… y un largo etcétera que parece custodiar el profe, a buen recaudo, en su programación, y que, en raras ocasiones, se pone sobre la mesa para que nuestro alumnado tome las riendas de lo que va a aprender y de cómo aprenderlo. En nuestra clase esa parte es vital para el trabajo.”

    Son siete, ya, los años que lleva trabajando por proyectos el alumnado del grupo de 4º B: “desde los 3 años”, como afirman ellos mismos. Tienen interiorizado el lenguaje propio de la gestión de proyectos de aprendizaje. Tanto es así que, en el curso 2016-17, les surgió la idea de elaborar su propio tutorial de ABP (aprendizaje basado en proyectos), para ayudar al profesorado que se inicia en esta concepción de la enseñanza y del aprendizaje. Lo consiguieron y con un formato fresco y divertido, sin más pretensiones que apropiarse de conocimiento y disfrutar haciendo algo, que se les da muy bien, comunicar lo que saben.

    En este tutorial participó también alumnado de 6º B, que siempre aporta un estilo desenfadado y cercano en todas sus exposiciones. Tener su propio canal de YouTube les ayuda mucho a comunicar con éxito.

    “Planificar y gestionar sus propias metas ayuda a desarrollar las funciones ejecutivas, a fijar una ruta propia, a corregirse cuando hierran, a disfrutar cuando han dado con la solución a la primera o a perseverar cuando el objetivo es ambicioso, a gestionar el carrusel de emociones que van aflorando hasta llegar a la meta. Una meta donde la satisfacción nos espera impaciente. Todos esos elementos son clave en el día a día de un aula o, al menos, lo son en las nuestras” (afirman Esther y José Alberto).

    Cuando el alumnado participa activamente en su aprendizaje se produce la magia. Una magia que, en contrapartida, nos lleva a poner sobre la mesa más recursos, más energía, más y mejor de nosotros mismos porque, ¿sabéis qué? ellos y ellas no se conforman con metas pequeñas, con objetivos que son fáciles de alcanzar. Mis pequeños monstruitos siempre están cargados de ideas y metas que superan cualquier expectativa que previamente pudiéramos tener. Y la verdad es que, pensándolo bien, es lo normal, porque a esas edades su creatividad es desbordante y su ingenio no tiene límites”.

    Esta visión del aprendizaje ha llevado a Esther y José Alberto a desarrollar proyectos que han sido toda una aventura y verdaderos retos que, como insisten, han superado siempre juntos. “Y ese ‘juntos’ engloba cada vez a más gente, a más agentes, que tienen mucho que aportar. Por eso no sorprende ver en el aula a familiares que vienen a contribuir, expertos que vienen a asesorar, profes de otros coles para compartir experiencia, etc.”

    José Alberto y Esther Diánez en la Final del Programa’ Watter Explorer’. Esther Diánez

    En octubre de 2016, el Colegio Atalaya consiguió el título de representantes nacionales del programa de Naciones Unidas ‘Water Explorer (Exploradores de agua)’. Una iniciativa educativa… “dirigida a niños y niñas de 8 a 14 años que, como estudiantes, emprenden diversas misiones para rescatar y preservar las reservas de agua de nuestro maravilloso mundo” (Acerca de Water Explorer. RED GAP).

    Este logro les permitió continuar avanzando en los objetivos que se habían planteado como centro, hace ya tres años, en su iniciativa ‘Proyectando Futuro’ y concretar la tarea de participar, con el alumnado, en proyectos internacionales.

    “Nuestro objetivo primordial de centro se asienta en la necesidad de enriquecer el entorno de nuestro alumnado, ya que, si la educación no lo remedia, éste se encuentra más cerca del abandono y el fracaso escolar y social, que del éxito y la excelencia” (Cecilio Martín, Director del Colegio ‘Atalaya’, en: Innovación STEM con conciencia y en comunidad: CEIP Atalaya).

    Desde la organización de ‘Water Explorer’ establecieron que, al encuentro internacional de Londres, sólo podían asistir dos alumnos y un profesor. “¿Dos alumnos y un profe? Esos pobres organizadores no podían imaginar que, después de horas de negociaciones y más de 40 emails, se presentaría en Londres una delegación de Atarfeños (más conocida como la tribu de Atarfe) formada por 56 personas entre alumnos, profes, padres y madres.” (Atarfeños por el mundo. Esther Diánez)

    Atarfeños por el mundo. Esther Diánez

    Las comunidades activas que trabajan juntas…¡¡¡son imparables!!! afirman Esther y José Alberto.

Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca

2017-06-15T16:04:00+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

La siguiente nota de El País nos demuestra que el aprendizaje basado en proyectos puede cambiar la vida de los estudiantes y de toda su comunidad.

  • Esta estudiante colombiana convirtió un trabajo escolar en un proyecto de gran impacto social

    Camila Nieto es una estudiante de Gimnasio Los Caobos, un colegio ubicado a las afueras de Bogotá, Colombia, que en términos de innovación educativa está a la vanguardia. El PBL (Project Babes Learning) o el Aprendizaje Basado en Proyectos, es una de las metodologías más utilizadas por este establecimiento educativo que sin duda, está un paso adelante en la implementación de prácticas de enseñanza innovadoras que convierten a los estudiantes en agentes activos y en el centro de los procesos de aprendizaje. Camila, de 18 años, es justamente una de tantas alumnas que gracias a la visión de colegio, ha tenido la oportunidad de aprender a través de proyectos desarrollados para dar respuestas a problemas de la vida real.

    Desde Educación Básica, hasta la Educación Media, cuenta Camila, el colegio se esfuerza por inculcar en ellos la metodología PBL.

    De hecho, fue gracias a esto, que esta alumna estrella tuvo la oportunidad de trabajar en una idea que jamás creyó que se hiciera realidad. En su último año (grado 11), Caobos exige a sus estudiantes desarrollar un proyecto 100% investigativo, y aunque la selección del tema es libre, hay un requisito que se debe cumplir: el resultado final debe tener un sentido social. La realización de estos trabajos se deben hacer idealmente en grupos, sin embargo, quienes tienen una justificación contundente para desarrollarlos de forma independiente, pueden hacerlo. Camila ya había empezado a trabajar su idea con una persona externa al colegio, así que dentro del contexto académico, decidió continuar sola en la construcción de una solución a un problema vital.

    Gimnasio Los Caobos

    El problema

    Históricamente, el departamento de La Guajira en el extremo norte de Colombia, ha sufrido por falta de agua potable. Solo el 16,3% de la población rural e indígena wayúu tiene acceso al agua vital potable y solamente un 4% tiene acceso al sistema de saneamiento básico. Esto quiere decir que aproximadamente el 83% de las comunidades de la Guajira se suministra de fuentes de agua contaminadas y muchas de éstas tienen una infraestructura deteriorada que no provee el suministro de agua necesario para tener condiciones de vida dignas. La crisis humanitaria por falta de agua en la Guajira ha sido la causa de muchas enfermedades, problemas de desnutrición infantil e incluso pérdidas de vida. Preocupada por esta realidad, Camila se alió al español Gonzalo Arias, Vicepresidente Financiero de Diageo (compañía líder mundial en el segmento de bebidas alcohólicas premium), con quien anteriormente ya había compartido su motivación. El deseo de este alto ejecutivo por hacer labor social en Colombia y la ilusión de la estudiante por hacer realidad un proyecto de emprendimiento escolar, se convirtió en una fundación llamada Winner, un grantio de agua para los wayúu, que busca preservar la comunidad indígena wayúu, ofreciéndole una oportunidad de almacenamiento de agua potable.

    Wikipedia

    El proceso

    En el Aprendizaje Basado en Proyectos, el colegio colombiano le pide a sus estudiantes que trabajen junto a algunos asesores (profesores) en un marco teórico, una metodología, una justificación, antecedentes, el planteamiento de un problema y los objetivos, para finalmente llegar a un producto final que puede ser una presentación, un objeto tangible, un sitio web, una página en Facebook o en el caso de Camila, una fundación sin ánimo de lucro. Al final, un jurado evalúa todo el proceso: el cómo se hizo, el tema escogido, la investigación y el producto. Durante todo este proceso Camila trabajó de la mano con el empresario español y especialmente con tres de sus profesores: Wilson, quien la guió en todo el camino, Luz Estela que le ha dado gran valor a su idea y Gabriel Enrique Diago, director de tecnología e innovación del colegio, quien se ha encargado de visibilizar su proyecto en los medios de comunicación.

    Winner

    Winner

    Uno de los pasos en la investigación consistió en viajar a la Guajira, donde Camila pudo vivir en carne propia la realidad de la comunidad wayúu. Inspirada por otro proyecto en África llamado Water for Life y por el trabajo de una organización llamada ACDI VOCA, la estudiante decidió seguir adelante en el desarrollo de esta propuesta, aliándose a esta organización. Así, motivada y apoyada por el colegio, Camila generó la unión de algunos agentes claves para la consecución de esta idea: la empresa privada, la ONG y la Alcaldía de Uribia en La Guajira.

    Winner

    La escuela como motor de arranque

    “Necesitaba un motor de arranque para hacerlo y ese motor fue el colegio”, asegura Camila quien está convencida que sin el apoyo del colegio y las metodologías que trabajan a lo largo de todo el colegio, no hubiera podido desarrollar a fondo la idea de abastecer a La Guajira con agua. “Nos enseñan a pensar en grande y fuera de la caja para realizar las cosas con éxito. Nos enseñan a emprender para desarrollarnos como profesionales y crear soluciones a problemas reales”, dice la alumna.

    Winner

    Hoy Winner (nombre que nace de la palabra “win”, que significa agua en la lengua wayunaiki) es un sueño hecho realidad, un sueño que se gestó en el colegio como solución a un planteamiento escolar y que ahora podría convertirse en una organización clave para a través de diversos métodos, abastecer de agua a una comunidad que lo necesita.

Esta estudiante colombiana convirtió un trabajo escolar en un proyecto de gran impacto social

2017-06-14T17:26:36+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Una estudiante colombiana nos contó cómo utilizó una metodología innovadora implementada en su colegio para desarrollar un proyecto de gran impacto social.

  • ¿Cómo organizar el trabajo colaborativo? Esta profesora sugiere esta alternativa

    Cada vez más docentes se están arriesgando a convertir sus aulas en espacios 100% colaborativos donde los estudiantes son el centro, y el aprendizaje, se construye a partir de la actividad y no la pasividad. De hecho, existe una metodología innovadora conocida como ABP o Aprendizaje Basado en Proyectos, que cada vez cobra más relevancia dentro del ámbito educativo. Una de las principales características de este método es el uso de problemas como punto de partida para la adquisición de conocimientos nuevos y la concepción del estudiante como protagonista de la gestión de su aprendizaje.

    ABP y otras metodologías de tipo colaborativo son necesarias en pleno siglo XXI, sin embargo, para ejecutarlas con éxito, es importante controlar tiempos, organizar y planificar. Hacerlo garantizará que los estudiante también puedan organizarse y entiendan la importancia del proyecto que se está desarrollando. En su sitio web, la profesora española Isabel García Velasco resalta la importancia de organizar tiempos y roles para que los estudiantes puedan concretar y sacar adelante ese proyecto en común. Por esto sugiere una estrategia que puede ser útil en la consecución de este importante objetivo:

    ¿Herramienta de papel o digital?

    Lo primero que hay que hacer es definir el tipo de herramienta que se quiere utilizar para la planificación. Si aún no eres amante de las alternativas digitales o simplemente prefieres el papel, siempre existirá la opción del corcho (o pizarra), donde puedes ir añadiendo tareas por columnas con Post It, siguiendo el famoso método Kanban. Si en cambio prefieres las alternativas digitales, puedes usar herramientas como Google Calendar o la preferida de Isabel, Trello, una aplicación web donde todos los miembros de la clase pueden hacer parte de un tablero común, conocer las fechas límite, marcar tareas completadas y compartir los documentos que realiza cada uno.

    Vía Dobiatowsky

    Organizar

    El tablero físico o digital se puede organizar de muchas formas. Por ejemplo, se puede hacer una columna para cada equipo o miembro del equipo, o tres columnas, una con las tareas pendientes, otra para las que están en proceso y otra para las finalizadas. La tarjetas o Post It se pueden ir moviendo. Todo depende del tipo de trabajo que planifiques. Veamos un ejemplo:

    Para un proyecto con sus estudiantes, Isabel creó un tablero en Trello

    Allí, todos sus estudiantes podían añadir elementos nuevos con columnas para las diferentes tareas y tarjetas para cada equipo en las que se especificaban tareas que debían completar.

    Trello

    En la aplicación ella fijó fechas de entrega y compartió con ellos los puntos a evaluar (tanto resultados como procesos).

    De esta forma, podían revisar los parámetros de evaluación cuantas veces quisieran.

    Trello

    Cada gran tarea fue dividida en tareas “intermedias”, aquellas que constituyen el todo de la tarea.

    Los alumnos podían ir marcando cuando se iban completando para que todos los miembros del equipo estuvieran al día.

    Trello

    En Trello, sus alumnos también podían darle un vistazo al calendario general, así sabían cuánto tiempo les quedaba para terminar sus trabajos y el proyecto como tal.

    Trello

    ¿Usarías esta estrategia para desarrollar proyecto colaborativos con tus estudiantes?

¿Cómo organizar el trabajo colaborativo? Esta profesora sugiere esta alternativa

2017-06-12T16:52:35+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

Para poder desarrollar con éxito el trabajo colaborativo en la sala de clase, es indispensables organizar, planificar y cumplir tiempos.

  • ¿Cambiar los hechos históricos para enseñar historia? Así lo hace este profesor

    Niall Ferguson es un historiador, escritor y profesor británico que, entre muchas otras cosas, se ha encargado de promover algo llamado “historia alternativa” o “historia contrafactual”, es decir, el resultado de un ejercicio que consiste en dilucidar un hecho histórico hipotético, respondiendo a la pregunta “qué hubiera pasado si… ”. Basado en esto, el profesor español Antonio César Moreno cuenta cómo él utiliza este método en la sala de clase para enseñar historia a sus estudiantes dándole un enfoque diferente, y ofreciéndoles la oportunidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos.

    ¿Cómo aplicar este método?

    Ferguson no pretende que el historiador se convierta en novelista, de hecho, resalta la importancia de crear escenarios alternos que en su momento pudieron llegar a ocurrir. De esta forma se somete a prueba una hipótesis histórica para medir lo ocurrido. En ese sentido, dice Antonio, se debe plantear un punto de partida creíble y conciso ligado a un hecho histórico relevante, interesante y plausible.

    “Tiene que haber una lógica, no puedes decir: ‘y si Colón no hubiera llegado a América y hubiera llegado a la Luna’… No, debe ser una pregunta real, que tenga una base histórica real”, dice Antonio.

    El profesor, en este caso, es el encargado de darle a los estudiantes un punto de partida histórico y crear grupos. Después los estudiantes deben investigar y continuar la historia “alternativa” en presentaciones creadas (en la medida de lo posible) en formatos digitales.

    ¿Algunos ejemplos? ¿Qué hubiera pasado…

    … si no hubieran atacado las Torres Gemelas?
    … si Hitler le hubiera ganado a la URSS?
    … si Alejandro Magno no hubiera muerto tan joven?
    … si no hubieran asesinado a Julio César?

    ¿Por qué enseñar historia desde la “historia alternativa”?

    Desde el punto de vista de este educador, la primera ventaja de hacerlo es motivar a los estudiantes combinando la historia real con un ejercicio divertido de especulación. Lo segundo es que permite profundizar en temas muy concretos, fomentar el trabajo en equipo, y además se puede aplicar en cualquier materia (lenguaje, arte, matemáticas…). Otro beneficio es que hay un trabajo previo importante en el cual los estudiantes trabajan su capacidad de síntesis y sus métodos de organización para más adelante entregar un proyecto donde se evidencia un proceso creativo. Y ¿qué puede evaluar el profesor con este ejercicio? Claridad, síntesis, originalidad, investigación y precisión histórica.

    ¿Cambiarías el rumbo de la historia para enseñarle nuevos conocimientos a tus estudiantes?

¿Cambiar los hechos históricos para enseñar historia? Así lo hace este profesor

2017-06-13T16:09:00+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|

¿Cómo modificar el curso de la historia para enseñar nuevos conocimientos? El profesor Antonio César Moreno lo hace con un método llamado “historia contrafactual”.

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