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  • Innovando desde el aula

    Hace casi diez años la Fundación Reinaldo Solari y SIP Red de Colegios decidieron unir sus fuerzas para crear un nuevo tipo de organización en Chile: una corporación sin fines de lucro cuya misión fuera aprender de la excelencia en educación, y en base a lo aprendido transferir buenas prácticas pedagógicas y de gestión al resto del sistema escolar. Aptus nace a partir de esta alianza y desde su creación ha trabajado con más del 15% de los colegios en Chile. Rodrigo López, gerente general, explica las barreras para lograr la esquiva “educación de calidad” en nuestras escuelas.

    —El concepto de educación de calidad ha sido tema de discusión en Chile en los últimos años, ¿cómo entienden ustedes la calidad?

    —Creemos que un colegio de calidad forma personas libres y responsables. Libres porque sus circunstancias socioeconómicas o de otro tipo no determinan hasta dónde pueden llegar, sino que cuentan con las herramientas para determinar su propio futuro, incluyendo, si así lo desean, continuar sus estudios de educación superior en la carrera e institución que elijan. Responsables porque entienden que como sociedad vivimos en comunidad y debemos preocuparnos unos de otros.

    —¿Cómo se puede aprender qué necesita hacer un colegio para educar con calidad?

    —Si queremos aprender qué debiera hacer una escuela para obtener resultados sobresalientes, debemos mirar con atención justamente a quienes ya lo están logrando. Para muchos de los desafíos que enfrentamos en educación, alguien, en alguna parte, ya encontró una solución; simplemente tenemos que encontrar ese colegio y aprender de su trabajo. En Aptus buscamos permanentemente esos casos de colegios que están obteniendo estos resultados extraordinarios, tanto en Chile como en el extranjero, para poder aprender de ellos y compartir lo aprendido con otros.

    —¿Qué han aprendido hasta ahora?

    —Lo primero es que los aprendizajes de los alumnos dependen principalmente de la calidad del trabajo de los profesores y esto depende, a su vez, de la calidad del trabajo de los equipos directivos. Los colegios con buenos resultados cuentan con líderes que creen en sus alumnos, que tienen altas expectativas del trabajo de sus profesores y que se sienten personalmente responsables de que todos sus estudiantes aprendan. En la discusión pública hablamos mucho de la importancia de los profesores, sin embargo, los directivos son los grandes actores olvidados. Necesitamos reclutar y formar directivos de primer nivel y darles atribuciones para que puedan liderar sus escuelas.

    —¿Qué priorizan los directivos de escuelas exitosas en su trabajo?

    —Priorizan al menos tres focos: datos, cultura y desarrollo docente. En este tema hemos aprendido mucho de redes de colegios sobresalientes en sectores vulnerables de EE.UU., en particular de Uncommon Schools. Paul Bambrick-Santoyo, uno de los líderes de esta red, escribió el libro Las Palancas del Liderazgo Escolar (traducido y publicado por Aptus en español), donde explica que los directores efectivos utilizan sistemáticamente datos para identificar lo que no están aprendiendo los estudiantes para tomar acciones remediales a tiempo, son intensivos en construir una cultura escolar efectiva y dedican mucha de su energía a formar a sus profesores mediante procesos de observación y retroalimentación. En Aptus, buena parte de nuestros programas de formación y capacitaciones para directivos escolares se basan en estas prácticas.

    —Una de las tareas de los directivos es formar a sus profesores. ¿Pueden realmente hacer esto los líderes escolares? ¿Qué necesitan saber para lograrlo?

    —En base a lo que hemos visto en Chile y el extranjero, definitivamente pueden. Para lograrlo, lo primero que necesitan es el convencimiento de que es parte relevante de su rol y atreverse. Luego, necesitan aprender, por un lado, cómo observar y retroalimentar y, por otro, saber qué retroalimentar. Respecto a observar y retroalimentar, la clave está en crear un sistema de acompañamiento frecuente y focalizado que permita la mejora permanente de quienes están siendo acompañados. Sin embargo, el mayor desafío es saber en cada ocasión qué consejo dar a ese profesor. No basta con identificar un problema en una sala de clases, lo principal es poder dar un consejo concreto que permita la mejora. Para ello, insumos como las técnicas descritas por Doug Lemov en su libro Enseña como un Maestro 2.0 son un recurso invaluable.

     

Innovando desde el aula

2017-12-05T11:22:56+00:00 Diciembre, 2017|Actualidad|

Después de años de observación de lo que hacen los buenos maestros, aptus desarrolló un programa de liderazgo para los equipos directivos y docentes. ¿El objetivo? ayudar a mejorar la calidad de la educación en los establecimientos escolares.

  • Y se hizo la luz en la escuela

    Anni y su hermano Alidel hacen a diario dos horas y media de camino por las montañas para llegar a su escuela rural de Vista Alegre, Cajamarca (Perú). Una escuela aislada en una comunidad recóndita donde hasta hace poco ni siquiera había llegado la luz. Anni (en la imagen de la nota) sabía que la luz era la solución y que Internet es infinita. “Ahí podemos poner todo lo que queramos para luego volver a cogerlo cuando se nos antoja”, explica. “No tenemos Internet todavía en nuestra escuela pero mi hermano pequeño según la opinión de mi madre, lleva en la nube desde que nació”.

    A través de paneles solares, la luz ha llegado a medio millar de escuelas rurales de Iberoamérica, donde dan clase más de mil profesores y 20.000 alumnos que, como Anni, saben que “todo está en la nube”. Los dos hermanos aparecen en un cortometraje rodado por Javier Fesser y son dos de los beneficiarios de Luces para aprender, un proyecto impulsado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) que acaba de ser galardonado con un premio que recogerán en la cumbre educativa WISE, en Qatar.

    La iniciativa promueve desde hace seis años el desarrollo en áreas rurales de difícil acceso en 13 países (Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Panamá).  La Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE, por sus siglas en inglés), que arranca esta semana en Doha, la ha seleccionado junto a otros cinco proyectos galardonados. Todos recibirán una mención  y 20.000 dólares.

    Hay más de 55.000 escuelas rurales aisladas como la de Anni en América Latina. La iniciativa de la OIE, que comenzó en 2011, ha llegado a 556 de esos colegios con una inversión de nueve millones de dólares, cuatro procedentes de la OIE y el resto de los países participantes y colaboradores privados.

    Primero instalan paneles fotovoltáicos, después facilitan la conexión a Internet y se forma a los docentes con cursos de alfabetización digital. Pero el beneficio no es solo educativo: “Hay un compromiso para que esos nuevos cambios de la escuela beneficien a toda la comunidad”, explica Angélica Páez, coordinadora de Luces para aprender. “Así la escuela se convierte en un punto de encuentro comunitario, donde será posible desde cargar los móviles a organizar reuniones de los líderes de la comunidad o dar formación en horario nocturno para los adultos”.

    Además de reducir el aislamiento, la Organización de Estados Iberoamericanos ha constatado que hay mejora en el aprendizaje. “El fracaso escolar se reduce porque los alumnos tienen más recursos y más motivación. Aún estamos recopilando los datos, los tendremos disponibles en 2018, pero los testimonios de niños y maestros aluden a un salto cualitativo fundamental”, añade Páez.

    Los representantes de la OEI son algunos de los 2.000 participantes de un centenar de países que se reúnen entre los días 14 y 16 de noviembre en Doha para debatir sobre educación en  WISE, de la que EL PAÍS es un medio colaborador. Constituida por la fundación Qatar en 2009, en su octava edición tendrá como tema fundamental “el papel de la educación en el mundo de la posverdad”, según una nota de la organización, que invita a su cobertura a distintos medios internacionales, entre los que se incluye este periódico. También habrá sesiones sobre alfabetización mediática, inteligencia artificial y la realidad virtual o emprendimiento social, entre otros temas.

    Este miércoles 14 de noviembre se anunciará el nombre del galardonado con el premio WISE de la educación 2017, dotado con una medalla de oro y 500.000 dólares. La distinción reconoce a una persona (o un equipo de hasta seis integrantes) por su “excepcional contribución a la educación”.

Y se hizo la luz en la escuela

2017-11-14T22:03:47+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad|

Un proyecto que lleva electricidad e Internet a colegios rurales recónditos gana un premio de la cumbre educativa WISE, que arranca esta semana en Qatar.

  • Programas de televisión y una cabina telefónica son la clave de este profesor de inglés

    Son las 8:15 de la mañana y en una sala de clases del Colegio Polivalente Francisco de Villagra, ubicado en Peñaflor, niños de 5to básico arreglan trajes y vestidos que no son parte del uniforme. También prueban paraguas, tazas, lentes de sol y unas películas que hay en una mesa. Mientras tanto el profesor, Matías Rojas Araya (29), instala un tablet en un pequeño trípode, cuya cámara apunta hacia la pizarra, donde se encuentra colgada una tela verde que hace de Chorma Key, que permitirá manipular el fondo de las grabaciones que están a punto de iniciar.

    “Ya saben, la clase de hoy es un trabajo para reconocer los climas. Cuando pasen aquí al frente, es importante que miren a la cámara y el monitor que tienen al lado lo usen como guía, para saber dónde está cada cosa. Tampoco olviden usar las manos y algunos de los elementos de la mesa, para representar algunos de los climas. Ok guys, ¿ready?”, anuncia el docente chileno.

    Así, están por empezar una hora de clase destinada a un programa de “Local Weather Report”.

    En pareja, los alumnos se ubican al frente de la sala de clases, seleccionan uno de los fondos que ellos mismos realizaron. En ellos se  muestra una tabla con los días de lunes a viernes (en inglés), las temperaturas y unos dibujos de sol, lluvia o nubes según corresponda. ¡Está todo listo! Cada uno empieza a contarle a la cámara y a sus compañeros el clima de la semana.

    Durante una hora, pasan varias parejas y el profesor motiva a cada estudiante diciendo frases como “Goob job”, “Very good, excellent”. No hay correcciones. “Con el inglés pasa mucho que primero hay que motivarlos para que se atrevan a hablar inglés, la pronunciación no debe ser el primer objetivo. Entonces yo no les señalo de forma inmediata el error porque sino se cohíben y ahí empieza a generarse miedo. Por ejemplo con lo que grabamos, y con todas las grabaciones que hacemos, las vemos después y hacemos una sesión de feedback, donde ellos se van auto-evaluando y comentando cómo mejorar. Sí o sí, los errores hay que corregirlos, pero es mejor hacerlo después y con ellos”, comenta después el docente.

    Este profesor, que ya suma más de cuatro años como docente en el Colegio Polivalente Francisco de Villagra, ha realizado más de un programa con sus estudiantes. En su canal de Youtube hay varios videos como prueba, uno de los más mencionados por sus alumnos por ser “muy divertido” y “entretenido” es el Proyecto Beatles. Se trató de un video en el que niños de 1ro a 8vo básico, fueron grabados en plano secuencia y mostraron las distintas etapas de la banda de Liverpool. Tenían presentadores y personificaciones de John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr, y George Harrison.

    “Me he dado cuenta de que a los alumnos les agrada mucho los juegos de rol, el disfrazarse, así que hay que darle 100% con eso. Y lo que hicimos con los Beatles, lo hicimos según las capacidades de cada uno. Fue muy entretenido y un apoderado hizo los trajes de colores (de cuando lanzaron el disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band)”, explica Rojas.

    La cabina telefónica

    Una de las grandes invenciones de Rojas, es una cabina telefónica londinense que en su interior tiene una tableta con un diccionario de inglés-español. Además de fotos de los Beatles, la bandera de Inglaterra y un teléfono hecho con cartulina. Es una réplica casi exacta de una de las que se han convertido en icono de Londres. Hecha en madera, la realizó junto al auxiliar del colegio. Al momento de su instalación, a principios de año, fue un éxito. Tanto, que tuvieron que empezar a poner una restricción de no más de 10 niños por día, con una previa inscripción en una lista, que se llena todos los días. Varios profesores del establecimiento aseguran que eran más de 30 niños los que se acercaban desde que se instaló.

    “Esto fue algo que se me ocurrió para incentivarlos a buscar palabras en inglés, ya que casi nunca traen sus diccionarios. La intención era hacerlo divertido y como yo soy muy tecnológico, siempre busco la manera de mostrarles todo lo que pueden hacer con tecnología”, dice el docente.

    Otra razón por la que Rojas insiste en realizar actividades que impliquen el uso de tecnología, es porque considera que esta es una manera de brindarles más herramientas para proyectarse a futuro.  “Como este es un colegio vulnerable, en el que este año me ha tocado enfrentar casos de niños con problemas de violencia familiar, con problemas de drogas, entre otras cosas, hay algunos que tienen una proyección muy corta y mi tarea es abrirles la mente, de mostrarles que hay un mundo más allá, que pueden hacer muchas cosas”, explica.

    Nuevas fronteras

    Hace casi dos años, el profesor Rojas decidió tomarse un año sabático para renovarse. “Porque sentía que ya me estaba repitiendo y sacando la vuelta, sentía que tenía que hacer algo completamente distinto”, dice. Por eso, optó por una visa Work and Holiday y se fue durante un año a Sydney, Australia. Fue el encargado de limpieza de un colegio, trabajó en construcción, armó cajas y fue jardinero, entre otras labores. “Todas esas fueron experiencias que me enriquecieron mucho, me hicieron extrañar mucho la pedagogía y me convirtieron en una persona muy crítica de mi trabajo”, asegura.

    Las fotos que tiene de ese viaje se las ha mostrado a sus alumnos de media, para motivarlos a viajar y buscar otras oportunidades. “Se sorprenden mucho cuando me ven con traje de construcción llenando carretillas con tierra, pero creo que también los motiva y entienden que saber otro idioma les puede permitir vivir otras experiencias”, cuenta.

    “Ese viaje definitivamente me renovó, porque pude ver cómo funciona la educación allá y eso me motivó a querer volver para hacer un mejor trabajo, querer estar buscando siempre nuevas ideas y apoyar, especialmente en un colegio vulnerable. Me hizo darme cuenta del valor de la educación (…)  Porque para mi educar significa darle herramientas a los chiquillos, sin duda eso es educar para mi”, considera.

    Rojas siempre está indagando en qué novedades mostrarles a sus alumnos para brindarles una clase en la que se entretengan mientras aprenden. Esa es siempre su meta.

Programas de televisión y una cabina telefónica son la clave de este profesor de inglés

2017-11-10T15:24:56+00:00 Noviembre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Tiene 29 años y dicta clases en el Colegio Polivalente Francisco de Villagra de Peñaflor y así es la vida del docente chileno que enseña inglés mediante el uso de la tecnología y su gran creatividad. Estuvimos una mañana con él y sus alumnos. Esto fue lo que vimos y los que nos contó.

  • Medellín cambia su modelo pedagógico

    La educación ha sido unas las preocupaciones de las administraciones municipales de Medellín en los últimos dieciséis años. Con la construcción de parques bibliotecas, megacolegios pasando por la consolidación del programa Buen Comienzo, para atención de la primera infancia, la capital paisa ha dado ejemplo sobre cómo el manejo de recursos públicos en alianza con la empresa privada puede redundar en una educación de calidad.

    El turno le tocó a la Alcaldía de Federico Gutiérrez, que declaró a Medellín como territorio STEM + H (por sus siglas en inglés: Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas + Humanidades), lo que significa todo un vuelco en la manera de educar en la ciudad. Como quien dice que, transformados los entornos educativos, es necesario empezar a cambiar la pedagogía que por años ha imperado.

    El propósito de este modelo, que cuenta con el apoyo de Siemens Stiftung, Siemens Colombia, la Universidad de Los Andes, Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad de Antioquia, es impulsar a los estudiantes para que se formen en ciencias e investigación sin olvidar las ciencias sociales y el humanismo. Según se ha explicado desde la Secretaría de Educación Municipal, así se asume un enfoque interdisciplinario para el aprendizaje, “en donde los conceptos académicos se aprenden en contexto, permitiendo a los estudiantes aplicar la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas; todo esto desde un proceso de desarrollo humano y social haciendo conexiones entre la escuela, la comunidad, la empresa y el Estado, posibilitando el desarrollo de las competencias necesarias que permitan desarrollo y calidad de vida”.

    Un buen ejemplo de estas experiencias de aprendizaje desde la ciencia, casi desde el empirismo, el ensayo y error, pasó por el Parque Explora de Medellín esta semana, donde 460 estudiantes de Antioquia participaron en la décima edición de la Feria de la Ciencia, sorprendiendo con 139 proyectos de investigación escolar y cuyos ganadores  representarán a Colombia en ferias internacionales.

    Luis Guillermo Patiño, secretario de Educación de la ciudad, explica que es momento de empezar a cambiar los roles en el aula, donde el profesor sea un guía, un catalizador de la curiosidad de los estudiantes. “Este es un enfoque educativo que busca potenciar las capacidades y los talentos de los estudiantes de Medellín desde la primera infancia hasta la educación superior. Pretendemos trabajar competencias investigativas, trabajar por proyectos donde el estudiante es el centro  y tiene la capacidad de resolver problemas desde una óptica científica y técnica”.

    En este modelo la rutina se cambia en el aula. El profesor deja de ser el protagonista, se cambia el patrón de las clases magistrales y es el estudiante a través de las preguntas, de la resolución de problemas, apañado con su capacidad de innovar, como participa de la enseñanza. Así se inculca toda una adición científica y tecnológica a los niños.

    “Pero queremos que todo esto tenga un desarrollo humano integral. Que los estudiantes sean líderes, que sean capaces de tener una conciencia social que influya en los problemas de su colegio y de su comunidad; que sean capaces de trabajar en equipo, que sean críticos, que sean muy humanos. Esto empieza en Buen Comienzo, con la primera infancia, y con 17.000 estudiantes en media técnica, de 158 colegios oficiales, estudiantes que queremos que se integren al sistema de educación superior por medio de las 10.000 becas que tenemos. Pero a través de ferias de la ciencia tenemos más de 7.200 niños en todos los colegios”.

    Uno de los éxitos de la educación en Medellín ha sido la capacidad para formar alianzas con la empresa privada, en este caso con las que hacen parte del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) —Nutresa, Isagén, Haceb, Grupo Argos—, y con todas las universidades, privadas y públicas, según Patiño, esto continuará por los próximos años, “estamos buscando más estrategias y fortaleciendo la educación desde las aulas”.

Medellín cambia su modelo pedagógico

2017-11-09T09:42:35+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad|

La ciudad fue declarada territorio STEM + H, modelo educativo que pretende cambiar los roles en el aula incentivando a los alumnos a la investigación y la resolución de problemas.

  • “Los nuevos espacios generan nuevas formas de participación en las escuelas”

    Cuando nos preguntan sobre la educación escolar automáticamente pensamos en el maestro, las asignaturas, los libros de texto o en la mera acción de estudiar. Pero la educación es mucho más, en todo proceso de aprendizaje también influyen otros elementos algo más abstractos que juegan un papel muy importante. Hablamos de los espacios arquitectónicos, de la relación con los compañeros y en general de la implicación y motivación de toda la comunidad. La arquitecta Sílvia Sasot y la pedagoga Esther Belvis nos cuentan porque es tan necesario repensar la escuela en este sentido.

    PREGUNTA. ¿Por qué os interesa mezclar arquitectura y pedagogía?

    RESPUESTA. Las dos compartimos el objetivo de querer mejorar el bienestar de las personas en el marco de la educación. La colaboración entre el binomio arquitectura (Sílvia) y pedagogía-arte (Esther) nos da la posibilidad de explorar y tener una aproximación más contemporánea a la educación, basada tanto en la interdisciplinariedad como en el cuidado por el entorno y las personas.

    P. ¿Qué es Hack the School y cómo surgió?

    R. Hack the School es una iniciativa de la Fundació Bofill para promover pequeñas transformaciones en los espacios de las escuelas participantes con la ayuda de un arquitecto. El proyecto tiene formato de reto, ya que lo se pretende es que las escuelas pasen a la acción. Nosotras diseñamos la guía creativa para acompañar el proceso de las comunidades educativas y ayudar a dinamizar distintos procesos de cambio.

    P. Vuestro proyecto propone repensar los espacios en las escuelas ¿Por qué es tan necesario?

    R. Proponemos repensar la escuela como un espacio de convivencia y aprendizaje pensado desde distintos ámbitos. Tradicionalmente la mirada ha sido principalmente técnica y muy homogénea. Los espacios de la escuela vienen regulados por unas leyes desactualizadas que determinan como son, y en consecuencia también, como no pueden ser. Nos interesa aprender a pensar fuera de este marco y crear otros espacios que acompañen a los procesos de cambio educativo y cultural de los centros actuales.

    P. No es solo una cuestión de mover las mesas de sitio. ¿Qué elementos tenemos que tener en cuenta para hacerlo?

    R. Consideramos que mover las mesas debe entenderse como el resultado de un proceso de reflexión, experimentación y empoderamiento de la comunidad educativa. Insistimos en que para hacer cambios útiles, es necesario que se establezcan procesos de cambio que impliquen a todos, y donde haya un diálogo entre arquitectura y educación. Cada escuela debe generar aquellos espacios que respondan a su identidad y a las necesidades de su comunidad.

    Parece que el tema “espacios educativos” nos lleve siempre a hablar de “cosas”. Nuestra mirada siempre es partir de las personas como individuos únicos y como miembros de la comunidad. Por eso, proponemos una aproximación más humanista que nos permita tomar decisiones sobre como los espacios determinan el bienestar, las relaciones entre las personas, las posibilidades de autonomía y autoregulación, la creatividad, etc.

    P. ¿Pueden llegar a decidir juntos los alumnos, las familias y el profesorado?

    R. Los resultados obtenidos en Hack the School, así lo demuestran. Para nosotras el mayor logro, no han sido los cambios en los espacios sino como a través de estos se han generado nuevas formas de comunicación y participación en las escuelas. A menudo, hablar de espacios permite abrir un espacio de conversación sobre otros aspectos más profundos y humanísticos relacionados con la educación y la convivencia en el centro.

    P. ¿Qué impresiones habéis obtenido?

    R. En primer lugar nos sorprendió la respuesta del proyecto ya que quisieron participar más de 170 escuelas de Cataluña y finalmente se seleccionaron a 30 para poder gestionar la transformación. Esto nos parece un indicador claro de la necesidad de repensar el espacio y cómo esta necesidad no coincide con el sistema que tenemos, la demanda es real. También nos sorprendió la capacidad creativa de todos los centros para hacerse suyo el reto y adaptarlo a su concepto pedagógico, y la movilización de toda la comunidad educativa de cada centro con una ilusión compartida.

    P. ¿Cómo tiene que ser el entorno de un niño para que este aprenda? ¿Tanto influye?

    R. Cada niño es diferente y tiene una forma distinta de aprender y percibir el entorno que le rodea. Lo importante es ofrecer entornos versátiles que permitan generar distintas metodologías, donde el docente y el alumnado puedan dialogar y generar aquellas dinámicas y formas de estar en el espacio que favorezcan tanto la convivencia como el aprendizaje. De alguna manera, abogamos por una escuela sensible que responda a las necesidades y retos de la realidad educativa del día a día. Pero está claro que hay temas muy básicos relacionados con el bienestar del cuerpo humano que hay que tener en cuenta. Como no pasar ni frío ni calor, acceso a luz natural, respirar un aire de calidad, no exponerse a condiciones acústicas desagradables, posibilidad de movimiento, gestión de los estímulos visuales, etc.

    P. ¿El espacio aula entre cuatro paredes caducará? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cómo creéis que será la escuela del futuro?

    R. Nos gustaría que hubiera muchas escuelas del futuro, o esto es lo que vemos en algunos países del extranjero. Cada comunidad educativa construye o transforma una escuela adecuada a su contexto concreto a través del diálogo creativo y atreviéndose a experimentar. Evidentemente en estas escuelas podrá haber aulas entre cuatro paredes pero también habrá otros espacios. Quizás es posible que el concepto de aula evolucione y se haga más complejo siempre de la mano de la propuesta pedagógica. Transformar los espacios donde convivan varios grupos, donde los profesores puedan trabajar en equipos, donde los niños se sientan seguros y a la vez libres. Nos parece un buen reto.

    P. ¿Este cambio de visión sobre los espacios, también se podría trasladar a espacios públicos enfocados a los niños? Me refiero a parques, bibliotecas, ludotecas, etc.

    R. Todos los espacios son educadores. Nosotras apostamos por una mirada más atenta y centrada en el niño, que transgreda una arquitectura centrada en el objeto. Nuestra propuesta siempre es crear espacios desde una mirada más humana, y eso también puede incluir el concepto del espacio en sí mismo. Ahora pensamos en bibliotecas para libros, ludotecas para juguetes, parques para columpios. ¿Qué pasaría si creamos los espacios para la infancia donde puedan convivir libros, juguetes, columpios junto con experiencias artísticas, experiencias científicas, experiencias familiares y aquellas que aún no sabemos imaginar? Nos parece importante centrar el discurso en la experiencia de lo que la persona siente y experimenta y no en el objeto de la experiencia (libro, juguete, columpio, etc.).

    P. Recientemente habéis presentado el proyecto de Hack School en Londres. ¿En qué países la arquitectura y pedagogía ya es una realidad?

    R. Hay varios países que se están planteando el reto y cada uno a su manera como Australia, Dinamarca, Finlandia, Austria, Holanda y muchos otros más. Normalmente son países donde la legislación no es limitante. Cada contexto cultural ofrece miradas distintas, y oportunidades, pero todos construyen desde un concepto del aprendizaje más contemporáneo y desde una cultura concreta. La raíz de la diferencia que percibimos se encuentra en el concepto de infancia y niño-a de cada país y el tipo de relación cultural entre adultos y niños.

    P. Habláis siempre de un cambio de cultura para poder cambiar los espacios. Pero, ¿este cambio de cultura es posible en nuestro país?

    R. ¡Claro que es posible! Desafiamos los modelos y los estándares que indican una única manera de hacer las cosas. Es cierto que podemos aprender de las experiencias e ideas que vienen de otros países, pero cada escuela debe ser coherente con su filosofía educativa y entorno. Es una cuestión de confianza, formación y autonomía en lo que se refiere al centro, pero también es necesaria voluntad política para revisar las leyes que determinan la arquitectura en lo que se refiere a los espacios educativos. Estamos viviendo un momento muy interesante, muchas familias jóvenes ya son el cambio de cultura que altera el status quo.

    P. ¿Qué tenemos que hacer para llevarlo a cabo?

    R. Nosotras aconsejamos a las comunidades educativas a empezar por acciones pequeñas en espacios comunes. Las acciones pequeñas permiten explorar y facilitar el disfrute y logro compartido. Por otro lado, los espacios comunes permiten implicar a más personas de la comunidad y abren el debate para pensar qué tipo de comunidad y educación se quiere crear y compartir. Un truco sería seleccionar un espacio olvidado de la escuela e iniciar un diálogo para devolverle la vida, es en este punto donde la guía que hemos diseñado puede ayudar mucho a poner un poco de orden durante el proceso.

“Los nuevos espacios generan nuevas formas de participación en las escuelas”

2017-11-07T08:56:02+00:00 Noviembre, 2017|Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar|

EL PAÍS entrevistó a Silvia Sasot y Esther Belvis creadoras de la guía creativa del proyecto Hack the School.

  • La historia del profesor youtuber que enseña con canciones

    “Hola, mi nombre es Antonio y hoy les voy a enseñar una canción que he creado para hacer más entretenida la clase de geometría”. Así empieza uno de los videos que el profesor Antonio Cortés subió hace tres meses a su canal de YouTube.

    A los pocos segundos y con guitarra en mano, Cortés empieza a tocar la melodía de la famosa canción de Luis Fonsi “Despacito”. A diferencia de la versión original, la del profesor habla de los cuerpos geométricos, los describe y los repasa en los coros.

    “Pensé mezclar la materia con algo que a los niños les gustara y me di cuenta de que ellos se aprenden un reggaetón en una semana. Luego les enseñé la canción en clase y me sorprendió que la mayoría memorizó los conceptos de una sola vez”, cuenta el docente.

    “Hola profe, soy la Marthina Orellana de 3 {+o} básico A. Ponga más videos. Son geniales”, se lee en un comentario que le dejó una alumna en otra grabación, una en la que el profesor toca un tema del cantante colombiano Maluma, pero con la letra adaptada a conceptos de ciencias naturales. Con esta canción, los estudiantes repasaron el sistema solar en la sala.

    Cortés (29) es profesor general de los 44 niños del tercero básico del Colegio Evangélico José Lancaster, ubicado en el sector alto de Antofagasta. Allí lleva poco más de ocho meses implementando nuevas metodologías para repasar el currículum. Cantar en el aula, reproducir sus videos en clase y organizar obras de teatro en las que él interpreta personajes de la historia universal son algunas de las estrategias que ha utilizado recientemente, con el uso de música como la más recurrente de todas.

    Ensayo y error

    “Me gusta cuando el profe se disfraza. Me pareció muy divertido cuando se vistió de romano y así aprendí sobre Rómulo y Remo. Ellos hicieron Roma. Yo creo que así aprendo mejor porque después me acuerdo de todo y le cuento a mi familia también”, dice Yomahyra Mamani (8), una de sus alumnas.

    Fue a mediados de este año cuando el docente llegó a la sala vestido con una túnica blanca y sandalias, y se presentó como un romano que había llegado el día anterior a Chile por avión. “La idea era que aprendieran sobre la posición geográfica y la fundación de Roma, pero haciéndole preguntas a una persona de allá, que se sintieran dentro de la materia”, dice Cortés, quien admite que no todos sus métodos le han funcionado. Esa actividad, por ejemplo, generó un desorden en la clase que fue difícil de controlar. Además, un grupo de alumnos no entendía cómo alguien de una época tan antigua todavía seguía vivo, lo que terminó por confundir a algunos. “No pienso que mis metodologías sean perfectas, por eso grabo las clases y después analizo qué tanto funcionó, pero en líneas generales, si uno ve las calificaciones, se nota la diferencia cuando doy una clase motivadora y cuando aplico los métodos tradicionales”.

    Cortés explica que de 15 alumnos que tenían un nivel insuficiente en ciencias naturales antes de aprender con la canción de Maluma, doce subieron al nivel elemental luego de repasarla. Uno de ellos es Anthony Gamboa (8). “Aprendí que hay ocho planetas y que el sol es una estrella y me gustó porque nada fue aburrido. Así aprendo más divertido”, dice.

    El statu quo

    Hijo de una profesora, Cortés entró a estudiar Psicología en la U. Católica del Norte apenas terminó la educación media, hasta que un año antes de finalizar la carrera se cambió a Pedagogía. Recientemente comenzó a estudiar un magíster de liderazgo y gestión en educación. De allí, dice, ha tomado parte de sus ideas.

    “No son experimentos a ciegas”, comenta. “El diseño universal del aprendizaje dice que la enseñanza debe estar relacionada con los intereses de los niños y luego buscarle un método de implementación”.

    Entre sus fuentes de inspiración, confiesa, está la profesora estadounidense Bethany Humphrey, cuyos videos enseñando matemáticas con canciones del artista americano Bruno Mars suman miles de reproducciones en YouTube. “Somos muchos con la idea. La necesidad de evolucionar pedagógicamente es un tema urgente, sobre todo en sectores vulnerables, donde los niños vienen con problemas y es necesario que logren concentrarse”.

    Que él logra innovar porque es creativo o porque sabe cantar son algunos de los comentarios que Cortés dice haber recibido de sus colegas. “Todos los profesores somos creativos. Lo que no puede pasar es que nos quedemos en el statu quo por miedo a innovar. El verdadero riesgo está en seguir enseñando de la misma manera y eso se ve en la PSU y en el Simce”.

La historia del profesor youtuber que enseña con canciones

2017-11-06T09:58:37+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad, Voz de los profesores|

Este licenciado en Educación imparte clases con los éxitos musicales del momento. También sube videos a YouTube con la materia del curso para que sus alumnos practiquen los contenidos.

  • La escuela de Berlín que quiere revolucionar la educación en Alemania (y en el mundo)

    Jueves, 8:30, clase de inglés. Después de la plegaria de todas las mañanas, hoy le toca a Jemima, de 14 años, hablar sobre el tema que ella misma eligió ante una quincena de compañeros.

    Muy animada, cuenta lo mucho que le gustó “Eleanor & Park”, una novela de la estadounidense Rainbow Rowell que acaba leer. Trata de dos adolescentes inadaptados que se enamoran.

    No tiene límite por reloj para hablar. Cuando acaba, los otros alumnos y la maestra le dan feedback también en inglés. “Tu vocabulario es excelente”, opina la profesora. “Lo hiciste muy bien”, coincide su compañera Sira (14), “pero hubiera sido mejor que hablaras más lento para que el resto de la clase te entendiera mejor”. Jemima asiente.

    El ambiente es distendido. Elocuentes, los adolescentes se expresan sin temor de decir lo que piensan. Parecen seguros de sí mismos, motivados. Mesas y sillas forman un círculo para que docentes y estudiantes se mezclen y estén al mismo nivel.

    Luego los jóvenes se ponen a trabajar cada uno en lo suyo, en los temas que escogieron. Jemima completa su examen de inglés; optó por hacerlo ahora porque cree estar lista para enfrentar el desafío. Sira se sienta a leer sobre Londres, una ciudad que quiere visitar. Y así los demás, todos con material que les proporcionó la maestra.

    Esta libertad y autoconfianza es producto de una institución única de la que muchos hablan en Alemania, porque ha puesto de cabeza la educación tradicional.
    La Escuela Evangélica Berlín Centro (ESBZ, por sus siglas en alemán), situada en el histórico, diverso y progresista barrio de Mitte, en el ombligo de Berlín, impulsa una revolución en un sistema de enseñanza que los críticos consideran demasiado estructurado y obsoleto para las demandas del siglo XXI.

    En este colegio secundario no se imparten clases a la vieja usanza ni hay un cronograma estricto. Los alumnos deciden qué temas quieren estudiar en cada lección y cuándo desean realizar las pruebas.

    “Queremos ser la punta de lanza de la transformación de la educación en Alemania”, le dice a BBC Mundo la directora de la ESBZ, Caroline Treier.

    “Nuestra intención es reinventar la escuela. Buscamos una enseñanza más centrada en el individuo, en su desarrollo como persona autónoma y responsable; una educación menos rígida y que prepare mejor a los jóvenes para un mundo que cambia rápido y constantemente. El futuro requiere que seamos más flexibles“, asegura.

    “Si la economía pone al cliente en el centro, ¿no debería la educación hacer lo mismo con el alumno?”.

    “Me siento bien con esta autonomía”

    Cuando se fundó en 2007, la ESBZ tenía apenas 16 alumnos y pocos creían en el experimento. Sin embargo, su enfoque pionero ha tenido tanto éxito que hoy, tan sólo una década después, cuenta con 645 estudiantes y con una larga lista de espera para ingresar a ella (hasta ocho interesados por cada cupo).

    Además, cerca de 50 colegios de Berlín y del resto del país están tratando de imitar la idea.

    El edificio de la ESBZ es una analogía de su propuesta educativa dentro del sistema de enseñanza alemán: la escuela opera en una construcción vieja, deslucida, pero que coloridos grafitis revitalizan por dentro y por fuera.

    “Necesita arreglos urgentes, pero es cool, ¿no?”, expresa Treier sonriendo. Su alumnado tiene entre 11 y 20 años.

    Alemania está en busca de nuevos modelos que renueven su educación -mayormente pública-, a la que cada vez más docentes y pedagogos califican de formulista. No obstante, como cada uno de los 16 estados federados puede diseñar su propio sistema de enseñanza, ha habido margen para crear algunas Freie Schulen (“escuelas libres“).

    Pero ninguna de ellas ha llegado tan lejos como la ESBZ, ni tiene su reputación.

    En el colegio de Berlín, las clases comienzan a las 8:30 y terminan a las 16. Hasta aquí la formalidad, porque el plan de estudios puede parecer una pesadilla para cualquier padre acostumbrado a la educación tradicional.

    “Hay un número reducido de materia”, nos explica Treier. Y las enumera: matemática, alemán, inglés, ciencias naturales y sociales, historia y geografía, proyectos de investigación.

    En cada una de ellas los maestros proponen temas amplios que consideran importantes o actuales (por ejemplo: el cambio climático en ciencias; en historia, el rol de la mujer, o los Objetivos del Milenio en proyectos) y luego cada alumno decide cada día qué quiere estudiar específicamente dentro de ese marco.

    “Ellos son personas diferentes, tienen diversos intereses, destrezas y requerimientos. Nosotros reconocemos eso y tratamos de orientarlos y a la vez darles el espacio, el tiempo y los materiales que necesitan para desarrollarse como individuos”, agrega la directora.

    “A mí me hace feliz poder escoger lo que quiero estudiar y hacerlo a mi ritmo. No me gusta cuando el maestro se para delante de la pizarra y me cuenta cosas de las que no tengo la menor idea y que se supone debo saber”, le dice a BBC Mundo Konstantin (11), quien hoy optó por saber más sobre algoritmos en matemática.

    Sofia (14), a quien le interesa todo lo social sea en la materia que fuere, acota: “Yo también me siento bien con esta autonomía. Nosotros nos hacemos las preguntas y tratamos de responderlas, y además podemos opinar libremente”.

    “Esto funciona muy bien para mí, me motiva mucho, pero quizás no suceda lo mismo con otros alumnos“.

    Sin notas

    En la ESBZ, los exámenes son “a demanda” (salvo los que exige el Estado al final de cada ciclo lectivo). Según Treier, a los estudiantes se les pide que se hagan la siguiente pregunta antes de dar ese paso: ¿tengo ya los conocimientos y las destrezas necesarias para ponerme a prueba?

    “Esto motiva mucho a los alumnos a mejorar y a demostrar sus competencias, y sobre todo les quita el terror a las evaluaciones”, asegura la directora. “Y a los que tardan mucho en pedir un examen se les da apoyo para que se animen”.

    La calificación no es con las tradicionales notas.

    A cada joven se le da un certificado o se le hace un comentario verbal. El maestro le dice cuáles son sus fortalezas, qué debe mejorar y le da algunos consejos.

    “Nuestro feedback es cualitativo, no cuantitativo“, apunta la docente Jette Ahrens. “Mi función como profesora es que el estudiante comprenda bien en qué situación se encuentra, para que le vaya mejor la próxima vez. Un número difícilmente ayude en este sentido”.

    Claro que la falta de notas no conforma a todos en la ESBZ.

    La alumna Karla (14) nos dice: “A muchos acá les gusta que no haya calificaciones como en las otras escuelas. Los certificados y los comentarios son bonitos, claro, pero yo creo que las notas son más claras si quieres saber dónde estás exactamente y cuánto te falta progresar”.

    Política de puertas abiertas

    Además de permitirles armar su propio plan de estudios y su cronograma, a los estudiantes se los incita a tener experiencias fuera de la escuela.

    Dentro de un programa llamado “Responsabilidad”, salen unas horas a la semana a realizar una “actividad comprometida” desde el punto de vista social o ecológico; por ejemplo, ayudar en un centro de refugiados o en un centro de reciclaje.

    “Así aprenden desde muy temprano que forman parte de una sociedad en la que hay problemas y que pueden ser agentes de cambio”, le explica a BBC Mundo Treier.

    También tienen la opción de participar en una iniciativa llamada “Challenge”, en la que ellos mismos deben organizar un viaje de aventuras de tres semanas, para el que la escuela les da 5 euros diarios para gastos.

    Por ejemplo, un grupo de estudiantes se fue a recorrer el norte de Alemania en bicicleta. Otros volaron a Estrasburgo, Francia, para actuar como músicos callejeros y recolectar dinero para un proyecto escolar. Y otros se fueron a trabajar a una granja o a una obra en construcción.

    “Estas experiencias te hacen descubrir otros mundos y te enseñan a no dar todo por sentado. Tienes que organizarte, salir a buscar comida, responder ante imprevistos”, le dice a BBC Mundo Jochen (13), uno de los alumnos que participó en la travesía en dos ruedas.

    Un reto para los profesores

    Está claro que la ESBZ quiere formar personalidades fuertes, independientes.

    Pero para los docentes esto representa un gran desafío: ¿cómo estar bien preparados cuando los alumnos eligen sus propios temas?, ¿qué hacer para evitar que la libertad se transforme en descontrol?, ¿cómo lograr disciplina en un ambiente con pocas reglas?

    Por eso, a los directivos les ha costado conseguir maestros que se adapten a los métodos pedagógicos de la escuela, donde profesores y alumnos son casi pares.

    La docente Amélie Frank le confiesa a BBC Mundo que trabajar en un lugar donde los estudiantes tienen un rol tan preponderante ha requerido “malabarismos” de su parte: “Cómo profesores nos obliga a averiguar bien sus intereses, diversificar nuestros conocimientos y mantenernos actualizados”, afirma.

    “Además, cuando los alumnos tienen tanta autonomía hay que buscar constantemente nuevas maneras de motivarlos, de relacionarse con ellos“.

    Por su parte Maximilian Himmler, uno de los maestros que coordina talleres de discusión, admite que para él una de las cosas más difíciles es preservar el equilibrio entre libertad y disciplina.

    “Nosotros fomentamos una cultura de confianza más que de control”, asegura. “Y cuando algún alumno se aprovecha del sistema [para hacer poco], debemos aceptarlo. Uno a veces se enfada como profesor, pero al final siempre sale algo positivo de todo ello: el ejemplo de los otros hace que el estudiante se encamine”.

    Claro que en un ámbito donde domina la espontaneidad incluso puede llegarse al desorden y la mala conducta. Himmler recuerda cuántas veces tuvo que gritar muy fuerte ¡Silencio! para que los estudiantes dejaran de hablar todos a la vez.

    “Y cuando hay un caso de mal comportamiento, como acá promovemos el diálogo casi todo se puede solucionar con una conversación honesta”, completa.

    De todos modos la directora, Caroline Treier, reconoce que el manejo de la disciplina es un asunto no resuelto en la ESBZ: “Estamos realizando talleres y consultas para tratar de definir parámetros de comportamiento sin traicionar los principios básicos del colegio. Es difícil porque entramos en una zona inexplorada”.

    ¿Aptos para el mercado laboral?

    Siendo una “escuela libre”, la financiación de la ESBZ es mixta. Recibe una subvención del Estado y los alumnos pagan entre 50 y 500 euros por mes, según su situación económica.

    Muchos de los estudiantes provienen de familias progresistas de Berlín con buen pasar.

    Pero muchos otros, también, pertenecen a núcleos desfavorecidos tanto de alemanes como de extranjeros. Un 10% de los alumnos son refugiados que han llegado de países en guerra de Medio Oriente por la política migratoria de puertas abiertas de Alemania y casi no hablan el idioma local. Todos ellos reciben apoyo estatal para ir al colegio.

    Esta diversidad de situaciones -y de niveles- no ha impedido que la ESBZ se ganara la fama de ser “la escuela más promisoria de Alemania”.

    Su rendimiento la respalda: este experimento pedagógico ha conseguido muy buenos resultados en la evaluación nacional de instituciones educativas. En los últimos años ha logrado ubicarse en lo alto de la clasificación de mejores secundarias de Alemania.

    Eso en cuanto al presente. Porque el futuro genera algunas dudas, en particular las oportunidades para los alumnos que se gradúan en este colegio.

    Varios expertos en Alemania se preguntan si tanta autonomía puede dificultar la inserción y la adaptación de estos jóvenes a un mundo laboral que suele estar estructurado: Alemania es un país de grandes corporaciones y medianas empresas.

    “Los estudiantes tienen libertad, sí, pero también una estructura“, se apresura a aclarar Treier, diferenciando su propuesta educativa de métodos alternativos -y quizás más libres u holísticos- como Montessori y Steiner. “Nosotros les damos ambas cosas: tienen autodeterminación, pero dentro de una sólida orientación”.

    La directora no cree, asimismo, que el modelo de la ESBZ sea perjudicial para encontrar empleo.

    Según explica, la filosofía detrás de la ESBZ apunta más bien a lo contrario: a medida que los requerimientos del mercado laboral cambian y los smartphones e internet transforman la forma en que se procesa la información, lo más valioso que la escuela les puede ofrecer a los jóvenes es entrenarlos para que sepan automotivarse.

    “La misión de un colegio progresista como el nuestro es preparar a los adolescentes para hacer frente al cambio, o mejor dicho, para que busquen el cambio. En el siglo XXI la educación debería dedicarse a desarrollar individuos sólidos“, opina.

    Con todo, la mayoría de los alumnos con los que hablamos dicen que aún no tienen idea de qué carrera o profesión seguirán tras finalizar la secundaria, aunque sí se muestran optimistas sobre su futuro, al que consideran prometedor.

    Ni siquiera la muy lúcida Jemima sabe que hará después de la escuela. Pero, como ocurre con muchos de sus compañeros, la incertidumbre no parece provocarle ansiedad.

    “Si quieres en unos años te cuento qué fue de mi vida“, promete sonriendo, y sale corriendo a su casa porque acabó la jornada. Mañana investigará otro de “sus” temas.

La escuela de Berlín que quiere revolucionar la educación en Alemania (y en el mundo)

2017-11-02T09:49:46+00:00 Noviembre, 2017|Actualidad|

Se trata de la Escuela Evangélica Berlín Centro (ESBZ, por sus siglas en alemán), situada en el histórico, diverso y progresista barrio de Mitte, en el ombligo de Berlín. Ahí se impulsa una revolución en un sistema de enseñanza libre de evaluaciones.

  • ¿Conoces Prádena?

    “Este año hemos aprendido a organizarnos, a hacer todo paso a paso en un tiempo determinado y eso nos ha ayudado a crecer como personas, aparte de que hemos aprendido a usar muchas páginas de creación de contenidos ya sean webs, blogs etc.

    Todos trabajábamos por un objetivo común, que era ayudar al municipio. No sabemos si este proyecto acabará ayudando como esperamos, pero el primer gran paso ya está hecho.” (Daniel, estudiante)

    Durante varios meses estudiantes de 3º de Educación Secundaria Obligatoria del Centro Público de Educación Obligatoria ‘La Sierra’ en Prádena (Segovia), desarrollaron un proyecto pedagógico de Aprendizaje Servicio para la promoción y desarrollo turístico de su localidad y entorno.

    Esta tarea pedagógica supuso, entre otras acciones, el diseño y desarrollo de una página web que denominaron: “Turismo de Prádena”.

    Extraída de El País

    Ensanchar la mirada y conectar a los estudiantes con su entorno encierra un valioso potencial educativo y motivador no suficientemente utilizado en las tareas de enseñanza y sin embargo otorga sentido al aprendizaje de muchos de los contenidos, habilidades, actitudes que configuran los currículos escolares.

    El curso 2016/2017, es el segundo que Diego Sobrino, profesor de la especialidad de Geografía e historia, se hace cargo de la materia ‘Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial’, en el Centro de Educación Secundaria (CEO) ‘La Sierra’. Esta temática curricular de libre configuración autonómica permite una definición más abierta que es aprovechada por Diego para construir un escenario de aprendizaje más reflexivo y comprometido, con el que seguir investigando para mejorar el modo de trabajo docente.

    A pesar de la escasez del tiempo asignado a esta materia en el horario general del curso, los contenidos que contempla permiten una organización curricular globalizada y formas de aprendizaje inspiradas en la resolución de problemas relacionados con situaciones emocionalmente próximas y relevantes. Estas ventajas suponen una oportunidad para la formación de una ciudadanía crítica y comprometida con su entorno.

    LA ECONOMÍA. UD de Iniciativa Emprendedora | DIEGO SOBRINO

    La planificación y desarrollo de este proyecto significa el tránsito del método científico al estudio de realidades de contenido social.

    Diego se manifiesta muy seguro del aprendizaje de habilidades básicas que este tipo de proyectos promueven… “Facilita que los estudiantes ensayen formas de actuación en circunstancias vitales no previstas, que acuerden repuestas colectivas y con sentido a problemas complejos. Las prácticas de análisis, planificación, desarrollo y evaluación se convierten en aprendizajes básicos”.

    Es fácil comprobar que junto a los aprendizajes más concretos concurren actividades de colaboración, organización, selección crítica de fuentes, educación mediática… Viven, además, la experiencia de formar parte de un ambiente de clase muy agradable y cooperativo, de trabajo autónomo…

    Al definir entre todos de manera consciente la secuenciación estratégica del proyecto, podemos observar cómo los estudiantes entran en el aula y saben perfectamente la tarea que tienen que trabajar ese día. Se hace patente la fuerte complicidad que mantienen en sus relaciones y el sentimiento de pertenencia a un grupo unido en torno a un proyecto.

    Daniel, uno de los estudiantes, explica: “Nuestro profesor Diego nos dijo lo que íbamos a hacer y yo, en mi opinión, lo veía en parte algo difícil. Pero, siguiendo el planning, ves que no lo es, siempre que pongas empeño y dedicación, claro está. Había semanas que sí, que es verdad que trabajábamos bastante más en el proyecto, pero al estar bien repartido entre todos no había mucha carga de trabajo.

    Saber planificarme, escribir todo lo que tengo que hacer y ponerme un tope de días para hacer cada cosa, es una manera muy buena de organizarse y tener todo terminando para el día que toca.”

    Diego comenta… “Me agradó mucho cuando, Carlos de Andrés ─profesor de Geografía de otro centro segoviano, con el que colaboro y que el año pasado fue profesor de este mismo grupo de estudiantes─ dijo, al verlos trabajar…. ¡No parecen los mismos chicos del año pasado! ¡Están muy centrados en su tarea!… y, efectivamente, tengo que reconocer que las evaluaciones han sido magníficas”.

    El desarrollo del proyecto se secuenció en varias fases: que iban desde un estudio previo de necesidades y carencias, hasta la presentación final de los avances conseguidos ante representantes de la Corporación municipal y el responsable de la Oficina de Turismo.

    Primera fase, (“¡Pasando mucho frío!”, afirma Diego) realizaron un análisis DAFO (acrónimo formado por las iniciales de las palabras Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades) de las posibilidades turísticas de Prádena. Se nutrieron de una serie de observaciones obtenidas de manera colectiva, utilizando las redes sociales.

    Este análisis de campo pretendía encontrar muestras sobre las posibilidades turísticas del pueblo: seguridad, comodidad, tranquilidad de sus calles, patrimonio… y su reflejo en los contenidos web disponibles. Este ejercicio, les permitió establecer algunas de las primeras hipótesis de trabajo.

    Selfie de inicio proyecto | @Ceolasierra

    El proyecto se construyó ‘pateando’ el terreno: calles, plazuelas, rincones, el campo y sus productos, sus pequeñas industrias… Las observaciones eran comentadas y documentadas con fotos que iban twitteando, junto a algunas ideas que iban surgiendo al mismo tiempo. De esta manera, por ejemplo, tomaron conciencia de que, en la calle de enfrente, aparcaban muchos coches que dificultaban el paso, convirtiéndose en algo incómodo y peligroso; o que el cierre exterior del centro estaba diseñado sin tener en cuenta que se trataba de un centro educativo.

    En los tweets que se intercambiaban se hacían comentarios…

    ─ “Esta zona es peligrosa, porque los coches pueden pasar cerca de los niños”
    ─ “¡Podemos proponer al Ayuntamiento que haga un aparcamiento más arriba, o que pongan un paso de cebra elevado!”
    ─ “Falta de aparcamientos en la zona del colegio de #pradena #innovacion”

    Estudio del entorno | @Ceolasierra

    ─ “Subir el cierre de la puerta para que a los niños no les sea accesible abrir la puerta #innovacion”

    Seguridad de acceso | @Ceolasierra

    Mientras seguían realizando este trabajo de campo e iniciaban la vuelta al centro, pasaron frente a la Oficina de Turismo, que llevaba muy poco tiempo reabierta y se toparan de bruces con un entorno que les había pasado desapercibido. Detrás de la oficina tenían un ‘yacimiento’ de gran valor turístico: La sierra y, especialmente, el Acebal de Prádena.

    Estos recursos podrían constituirse en pilares del proyecto. Fue entonces cuando detectaron el extraordinario potencial turístico de la zona y comenzaron a pensar en qué hacer para que se conociera mejor.

    Unos días después realizaron, con el resto del alumnado del centro, una excursión al Acebal y constataron su valor medioambiental e innegable atractivo. Las fotos de la excursión se pueden contemplar visitando su revista escolar: “El Serranito Digital”
     

    La mejor aula patrimonial de Pradena | DIEGO SOBRINO

    El Acebal de Prádena | Estudiantes del Centro Público (CEO) ‘La Sierra’

     

    La segunda fase fue de producción de ideas para la mejora de las evidencias recogidas en el estudio de campo. Se dispuso, para ello, de un lugar virtual en el que subir propuestas. Crearon un documento con Google Docs, donde cada estudiante podría redactar su propuesta.

    Estas ideas se contrastaron con la información disponible en la página web del Ayuntamiento y valoraron su relevancia y posible repercusión en la mejora de la información. Analizaron, de la misma manera, formatos y contenidos de otras webs dedicadas al fomento del turismo en distintas localidades de España. Se trataba de fundamentar lo mejor posible las decisiones.

    La propuesta-proyecto inicial sería presentada por los estudiantes a los representantes del Ayuntamiento de Prádena.

    “Estaban nerviosos”, comenta Diego…

    ─ “Diego, ¿tú de verdad crees que lo vamos a hacer bien?”
    ─ “¡Pues claro! Lleváis trabajando en ello un tiempo y ahora mismo vosotros sois de los que más pilotáis en este tema. Lo que se disfruta, se recuerda, así que ¡ánimo y a por ello!”

    Enhorabuena a 3º de la ESO por su presentación | DIEGO SOBRINO

    En la tercera fase, iniciaron la puesta en marcha de la decisión adoptada: crear una página web y usuarios de redes sociales que contribuyeran a difundir las potencialidades turísticas de Prádena.

    Para organizar el espacio virtual, de nuevo visitaron varias páginas de ciudades españolas y analizaron distintas modalidades para organizar la información. De forma colaborativa optaron por crear un menú web con mensajes muy directos, que apelaran a las expectativas que suelen surgir a la hora de emprender un viaje: “Quiero descubrir”, “Quiero caminar”, “Quiero comer”, “Quiero descansar”.

    Diseñando el tema de la web | DIEGO SOBRINO

    Web de ‘Turismo de Prádena’ | CEO LA SIERRA

    Se necesitaba recopilar documentación actualizada y se decidieron a hacer una visita-entrevista a la oficina de Turismo de Prádena. Consiguieron información de primera mano sobre las características y hábitos turísticos de los visitantes de la localidad y se fueron con las cabezas repletas de ideas… ¡para trabajar varios años! Afirmaban.

    Continuaron entrevistando a vecinas y vecinos, hablando con los mayores, consultando páginas web, folletos turísticos y revistas especializadas.

    Consultando folletos turísticos | DIEGO SOBRINO

    Tambien se adaptaron contenidos disponibles en folletos oficiales y se diseñaron y geolocalizaron nuevas rutas con Google Maps.

    Confeccionando la web | DIEGO SOBRINO

     

    Geolocalización de la ‘Ruta del Acebal’ | DIEGO SOBRINO

    Adaptando contenidos | DIEGO SOBRINO

    Se actualizó la información disponible sobre los establecimientos hosteleros y actividades de ocio y aventura de la zona, incluyendo enlaces a agencias de reserva como Tripadvisor o Booking, con las que realizar reservas directamente desde Internet.

    Todo este trabajó se fue reflejando, poco a poco, en la mejora del posicionamiento en los buscadores de los contenidos web, que hacen referencia a localidad de Prádena.

    La cuarta y última fase consistió en la preparación y presentación oficial en el Ayuntamiento de Prádena de todas sus producciones, ante representantes de la Corporación municipal y el responsable de la Oficina de Turismo.

    Los estudiantes explicaron cada uno de los apartados y fueron destacando el número de visitas y posicionamiento obtenido por la web: superaba, al final de curso, las 5.000 visitas, procedentes fundamentalmente de España, pero también de Estados Unidos, Argentina, Reino Unido o México.

    En los próximos días entregaron las claves de administración de la web y de los usuarios de redes sociales a los responsables de la Oficina de Turismo, con ese afán de dar sostenibilidad a un proyecto de servicio comunitario.

    Presentación final del proyecto | DIEGO SOBRINO

    Mª del Carmen Rey Pastor, alcaldesa de Prádena, narra sus impresiones sobre el proyecto y el servicio prestado al pueblo.

    “El Ayuntamiento era consciente de la necesidad de mejorar la imagen de su página web, así que cuando, desde el CEO ‘La Sierra’, nos comunicaron, su proyecto de turismo por parte de los alumnos de 3º de la ESO, nos pareció una idea estupenda.

    En primer lugar, nos gustó su implicación con los problemas del pueblo, tanto por parte del centro como por los chavales. Y cuando a final del curso nos presentaron el trabajo realizado, nos llevamos una grata sorpresa.

    Prádena es un pueblo turístico y tenía la mayoría de la información obsoleta, así que actualizaron los datos con la repercusión que ha tenido para alojamientos rurales, centro de actividades, hostelería… etc.

    Han resaltado todo el patrimonio natural y cultural que hay a nuestro alrededor y que alguno ni siquiera conocía. Han recordado nuestras tradiciones para que podamos seguir manteniéndolas. Como alcaldesa les estoy agradecida por la imagen que han dado del pueblo a través de las redes. ¡Es impresionante cómo crecen las visitas a su página!

    Más aún, como madre de hijos adolescentes, estoy emocionada de ver cómo se pueden motivar los chicos cuando, por parte de los profesores, cambian la manera de dar clase haciéndolas más divertidas, haciéndoles reflexionar, dándoles responsabilidades, desarrollando sus habilidades y cualidades…

    En definitiva ¡he visto a unos chavales orgullosos de su trabajo y de sí mismos! ¡ENHORABUENA!

    Espero que los proyectos de innovación educativa crezcan en nuestro centro y lleguen pronto a todos los demás.” (Mª del Carmen Rey Pastor, alcaldesa de Prádena)

    CEO ‘La Sierra’ Prádena (Segovia) | Web del centro

    Paloma Sancho Gilmartín, directora del Centro:

    “Nuestro centro está en una zona rural caracterizada por la agricultura, la ganadería y el turismo. Está repartido en 3 localidades en la actualidad, con 4 edificios diferentes (dificultad de organización); rutas de transporte que nos nutren de más de 10 localidades; comedor escolar con doble turno, etc. En definitiva, aunque somos un centro pequeño, exige una gestión compleja.

    Contamos con una plantilla cada vez más estable, pero con un alto número de profesores interinos y muchísimas ganas de trabajar, por lo que es importante intentar tener una línea de metodología que aúne las características de la zona –patrimonio– con los intereses del alumno.
    Como centro, pensamos que es muy importante conocer nuestro entorno, sus necesidades y demandas, y ver de qué manera podemos ayudar: estamos abiertos a nuestra comunidad educativa, a través de la participación de las familias y de diversos agentes sociales y educativos, de los que damos cuenta en nuestra revista digital.

    Desde hace 3 años estamos realizando un gran trabajo al adecuar nuevas metodologías a nuestras aulas. Ello se traduce en la formación que recibe nuestro profesorado a nivel de centro y a nivel particular y puede observarse en los proyectos de innovación en los que hemos participado y en los reconocimientos obtenidos.” (Paloma Sancho Gilmartín, directora del CEO ‘La Sierra’)

    Patrimonio vivo| Web del Proyecto ‘Patrimonio Vivo’

    En este centro público se apuesta por una enseñanza ‘en profundidad’ en la que el trabajo por proyectos, el rigor, el aprendizaje colaborativo, las tecnologías de la Información y la Comunicación, el fomento del pensamiento crítico y la implicación en el entorno patrimonial se convierten en referencias fundamentales.

    Os recomendamos además la consulta de otros proyectos del centro, como “Una llamada urgente”, “Desarrollo S.O.S.-tenible”, “Hecho en Segovia”, “Patrimonio vivo”, “Patrimonio Musical del Nordeste de Segovia”...

    “Mucho esfuerzo, ha sido duro, pero en el fondo trabajando con tus compañeros, con los que has vivido tanto, se acaba convirtiendo en un hobby y te lo pasas bien. A veces, el tiempo se nos echaba encima y era muy difícil, pero con organización, todo se puede lograr.

    Antes de la defensa del proyecto, tenía un poco de miedo, porque era algo muy grande para nosotros que en el fondo somos tan pequeños, pero lo hemos logrado, así que desde ese momento para mí no hay nada imposible.” (Amanda, estudiante)

    (*) Diego Sobrino López es profesor de Educación Secundaria de la especialidad de Geografía e Historia en el CEO ‘La Sierra’ de Prádena (Segovia). Mantiene un blog personal con el que comparte recursos y experiencias educativas en torno al trabajo didáctico de las Ciencias sociales. Las difunde a través de las rrss y administra un grupo en Facebook con este propósito. Realiza labores de formación del profesorado en el ámbito curricular de su especialidad y colabora con varias redes profesionales como Clío en Red , una red para profesores de Geografía e Historia de ámbito iberoamericano, en la que asume el rol de administrador.

¿Conoces Prádena?

2017-10-30T11:14:28+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños, Comunidad escolar|

¡He visto a unos chavales orgullosos de su trabajo y de sí mismos! Relata María del Carmen Rey, alcaldesa de Prádena a El País.

  • “Tenemos uno de los colegios más innovadores del mundo sin horarios”

    Julio Fontán (Medellín, 1957) es el director de una red de escuelas en las que no hay un horario fijo. En las aulas de los colegios Fontán -incluidos en la lista de Microsoft de los centros más innovadores del mundo y reconocidos también por la Fundación Telefónica-, los niños no están agrupados en clases por edad, sino por nivel de autonomía. Los colegios funcionan como una oficina de trabajo en la que las tareas se realizan de forma individual en mesas compartidas. Cada uno con su ordenador.

    Pregunta. Usted estudió administración de empresas que nada tiene que ver con la innovación educativa.

    Respuesta. Los verdaderos creadores de la red de colegios Fontán fueron mis padres. Él psicólogo y ella filóloga, ambos eran unos apasionados de la educación y en 1957, el mismo año en que nací, montaron el Centro Psicotécnico de Medellín, dedicado a la experimentación educativa. Ellos empezaron a hablar de un calendario flexible y de alumnos autodidactas, fueron muy avanzados. Como resultado de su investigación, en el 85 crearon el centro Fontan de Medellín, que fue aprobado por el Ministerio de Educación como el primer colegio innovador de Colombia. Ellos creían que cada niño es diferente y tiene sus propios ritmos de aprendizaje y apostaron por suprimir los exámenes tradicionales y permitir que fueran los propios estudiantes los que decidieran cuándo poner a prueba sus conocimientos. Hoy la metodología ha evolucionado bastante y en nuestros colegios ya no hay exámenes.

    P. Parece que su lucha es acabar con el sistema tradicional.

    R. El sistema de enseñanza tradicional tiene unas estructuras sumamente rígidas. Los niños siguen una disciplina, y la meta no debe ser la obediencia sino la autonomía. En este colegio los profesores no enseñan, solo acompañan. No hay clases y tampoco material autodidacta. El aprendizaje lo construye el propio niño. Al no haber una bibliografía obligatoria, el estudiante tiene que aprender a buscar lo que necesita, puede hacerlo en la biblioteca, en internet o en un museo. Nuestros colegios se basan en el aprendizaje personalizado: cada alumno planea sus metas diarias, semanales y mensuales y eso potencia su autoestima y autonomía. Aprenden a desarrollar estrategias para conseguir cumplir sus objetivos y ese patrón se repetirá durante toda su vida. Si algo no tiene sentido para ti, no vas a estar dispuesto a destinar tu energía.

    P. Si no existen las clases por edades, ¿cómo organizan a los niños en la escuela?

    R. Cuando el alumno llega se le hace un diagnóstico y, teniendo siempre en cuenta los estándares del programa académico colombiano, se le diseña un plan personalizado. Los programas son dinámicos. El mundo está en permanente cambio y no tiene sentido que cuando el niño entra en preescolar ya esté definido lo que aprenderá a los once años. En lugar de clases, tenemos talleres por niveles de autonomía. Si juntas a niños de la misma edad en un aula, la tendencia automática es a competir. Cuando son de distintas edades, tienden a colaborar. Cambia por completo el ambiente escolar.

    P. Sin exámenes, ¿cómo evalúan el progreso de los alumnos?

    R. Es el propio alumno el que se evalúa. La tecnología es clave es nuestros centros, de hecho fuimos la primera escuela de América Latina en tener todo el sistema en la nube. Utilizamos un software que propone ejercicios en función del nivel de comprensión del alumno. El estudiante puede fijarse sus objetivos y comprobar su progreso en cualquier momento gracias a un programa de análisis de datos. Solo pasan al siguiente nivel cuando se han demostrado a sí mismos que dominan el tema.

    P. Pero entonces se siguen sometiendo a exámenes, aunque sea con un ordenador como interlocutor.

    R. Lo más importante es la autonomía del alumno. Él marca sus tiempos. El sistema tradicional no valora la capacidad de evaluación de los estudiantes. El ser humano se pasa la vida evaluando situaciones y de ello va a depender el éxito que tenga en la vida. Tomar una decisión correcta o no. Es un proceso complejo que requiere entrenamiento. Cuando un niño presenta un trabajo en el colegio, ya lo evaluó, pero es el profesor el que decide su nota. Eso no tiene sentido, hay que darle el poder para que se esfuerce y valore la calidad de su trabajo. Además, el hecho de hacerles responsables de su aprendizaje conlleva que interioricen mejor los contenidos. Con los exámenes tradicionales, está demostrado que la información se olvida a las pocas semanas. Con nuestro método, el niño avanza a su ritmo y en su cabeza se asientan las conexiones de causalidad y tiempo.

    P. En Colombia ya hay más de 30.000 alumnos que siguen su método. ¿Qué datos demuestran que se trata de un sistema eficaz?

    R. Estamos en 23 colegios colombianos, todos públicos excepto tres privados. También usan nuestra metodología en 13 colegios de Estados Unidos, México, Costa Rica, Chile y España. Tenemos activo un centro de investigación que recoge los datos de aprendizaje de los alumnos y sabemos que el 37% de nuestros estudiantes lograron terminar el curso en menos de 35 semanas, cuando la media en Colombia es de 40. El 6% de los alumnos colombianos repiten curso, y en nuestros colegios solo el 0,3%. La innovación sucede cuando un estudiante tiene la libertad de crear, en lugar de seguir el patrón establecido por otros. Nuestros alumnos están más motivados.

    P. En sus colegios los propios alumnos pueden escoger su horario e incluso sus vacaciones. ¿Para los padres no resulta un incordio que no existan horarios?

    R. La flexibilidad en el horario es una de nuestras señas. Depende si se trata de una escuela pública o privada. Las primeras sí están sujetas al calendario escolar estatal, aunque los alumnos pueden comenzar sus vacaciones tan pronto como acaban el programa. En las privadas, los estudiantes pueden iniciar el curso en cualquier fecha del año. También pueden elegir la hora de entrada y salida, depende de su nivel de autonomía. El hecho de que decida cuándo empezar le empuja a responsabilizarse de su vida y de sus metas. Los ritmos de aprendizaje varían mucho de un niño a otro, así como los tiempos de descanso. Fijar una hora para el recreo y obligar a todos los niños a desconectar al mismo tiempo es simplemente desconocer cómo funciona el ser humano. El descanso es un elemento del trabajo y cuando el cerebro necesita desconectar lo hace, independientemente de lo que diga un profesor.

    P. En sus aulas no hay profesores, sino acompañantes o guías. ¿Han recibido alguna queja por parte de los padres?

    R. Al principio no entendían el cambio de modelo. Consideraban injusto que recibieran un salario a final de mes a pesar no dar clases y de no llevarse exámenes para corregir en casa. Uno de nuestros principios es el de no explicar. Si le das al alumno el resultado final, estás impidiendo que avance en su proceso de descubrimiento. El trabajo de nuestros profesores es más intenso y entre sus funciones está la de permitir que los niños desarrollen su capacidad de evaluación. Cuando llegamos a una escuela nueva, damos 40 horas de formación a los docentes y después les acompañamos durante un tiempo en el aula para que aprendan a moverse en un escenario sin pizarras. La innovación no afecta solo al espacio físico, sino al propio sistema. Es una revolución que implica a los padres, a los alumnos y a los profesores. Por eso nuestra metodología se llama Educación Relacional.

“Tenemos uno de los colegios más innovadores del mundo sin horarios”

2017-10-26T09:25:30+00:00 Octubre, 2017|Actualidad|

Julio Fontán es el director de una red de escuelas y un método educativo que nació en Colombia y ya se usa en cinco países

  • Estas son las claves para avanzar hacia una educación con énfasis en ciencia e innovación

    La economía del país ha estado tradicionalmente basada en nuestros recursos naturales. Pero en el último tiempo, el incremento exponencial de la tecnología ha hecho que esta avance hacia una economía basada en el conocimiento: los recursos naturales tienden a agotarse y el mundo se vuelve cada vez más dinámico y automatizable, lo que supone cambios. Así lo plantea un informe desarrollado por iniciativa de Corfo y Fundación Chile, en el que se destaca que la transformación en curso obliga a repensar la forma en que se está educando.

    El documento plantea que para responder a estas nuevas necesidades debe quedar obsoleta la idea de un profesor que transmite conocimiento y de un alumno pasivo que solo toma nota y memoriza. Más bien -continúa-, lo que se necesita es dar un giro hacia una educación basada en Steam, acrónimo que en inglés alude a las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas. Este enfoque también supone aprender aplicando la materia de manera más práctica.

    “Como país tenemos el desafío de fomentar las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación para el capital humano del futuro. Pero aplicando también la creatividad, el pensamiento crítico y las artes”, dice Ana María Raad, gerenta del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile y parte de la Coalición Steam, el nombre con el que se bautizó al grupo de instituciones educativas, científicas, públicas y empresariales que por cerca de un año estuvieron reuniéndose para debatir cómo avanzar hacia un enfoque educativo interdisciplinario y en donde fenómenos del mundo natural y social sean una forma más de aprender.

    “Este estilo de educación ayuda a responder a una problemática del mercado, que es la falta de programadores y de personas en áreas Steam. En Chile, al año se abren 45 mil nuevos puestos de trabajo para programadores, pero solo hay 30 mil personas que pueden cumplir con esas labores. Estos son puestos bien pagados y que tienen proyección, pero que se pierden por la falta de personas capacitadas”, ejemplifica José Tomás Lobo , city director de Laboratoria en Santiago e integrante del grupo que elaboró las ideas que recoge el documento que acaba de lanzar la Coalición Steam. Laboratoria es un emprendimiento social centrado en la tecnología, que por dos años capacita como programadoras a mujeres que no han podido acceder a la educación superior.

    “En vez de reclamar porque la automatización puede hacer que se pierdan ciertos puestos de trabajo, hay que empezar a formar a la gente que va a tener que programar a esos robots. Debemos empezar a depender del recurso más grande que tenemos, que es nuestra gente. Se debe diversificar la matriz productiva, porque el cobre no nos va a sostener para siempre”, agrega Lobo.

    Visión país

    Entre las acciones que el panel propone se encuentra reducir la frecuencia de las evaluaciones Simce y explorar nuevas formas de medir habilidades como el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas. Asimismo, se destaca que el currículo chileno es flexible, lo que permite ir incorporando más metodologías activas y de indagación, como el aprendizaje basado en proyectos.

    Un desafío pendiente es actualizar los contenidos que se imparten en las escuelas de Pedagogía, permitiendo que los futuros profesores experimenten ellos mediante el enfoque Steam. Para eso, también es importante que tanto las universidades como las industrias hagan cambios en su infraestructura: más espacios maker , laboratorios de fabricación digital y de infraestructura común y abierta son bienvenidos.

    “Va de la mano con el concepto de educación a lo largo de la vida, de poder recurrir a lugares para aprender y actualizarse en la medida en que vivimos en un mundo de cambios tecnológicos vertiginosos. La gente sale de la universidad y puede que a los tres años sus competencias ya estén obsoletas”, plantea Marcela Angulo, gerenta de capacidades tecnológicas de la Corfo. “Necesitamos construir una visión país, una intervención sistémica y a largo plazo”.

    El comentario alude a otro de los puntos que el informe de la Coalición Steam pone en la palestra, y que destaca la necesidad de que exista una mayor conexión con la industria durante la educación.

    “La facilitación de espacios de interconexión con el mundo productivo, donde el mundo del emprendimiento y la innovación ofrecen gran atractivo a los jóvenes, requiere de un acercamiento de los estudiantes y docentes a la realidad productiva, ya sea por medio de infraestructura compartida, como desde pasantías y visitas escuela-industria”, se lee en el texto, que está disponible para descargar en la página web de Fundación Chile. 

    El informe, por último, alude a la necesidad de relevar experiencias exitosas, que sirvan para apoyar a quienes quieren adentrarse en el mundo Steam, pero temen no saber hacerlo. Para ello, se enfatiza la necesidad de crear espacios de trabajo en red entre docentes de distintas disciplinas y niveles; tanto a nivel escolar, como integrando con la educación superior técnica y profesional.

    “Chile puede dar este salto, porque hay condiciones que hoy en día permiten hacerlo. Pero para eso el trabajo debe ser conjunto; a nivel de sociedad”, dice Ana María Raad.

Estas son las claves para avanzar hacia una educación con énfasis en ciencia e innovación

2017-10-23T10:03:14+00:00 Octubre, 2017|Actualidad|

El mundo cambia de forma vertiginosa de la mano de la tecnología. Para enfrentar los nuevos desafíos se requiere de una educación que no solo enseñe a memorizar, sino a crear soluciones prácticas. 

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