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  • Por qué los niños aprenden más de los libros que tienen personajes realistas

    Tania Lombrozo, profesora de psicología de la Universidad de California en Berkley asegura que a su hija le apasionan los cuentos que se alejan de lo fantástico y narran historias de personajes y hechos reales simples, cercanos, como las fiestas de cumpleaños. Y suena extraño pues siempre hemos creído que los mundos de fantasías son perfectos para conquistar a los más pequeños. Sin embargo, Lombrozo afirma que al igual que su hija, muchos niños prefieren los cuentos que son fieles a la realidad y de hecho, a través de éstos, aprenden más. ¿En qué se basa para argumentar esto?

    Algunos estudios sugieren por ejemplo, que los niños de preescolar son más propensos a aprender nuevos hechos acerca de los animales cuando éstos se presentan de una forma realista y no antropomórfica. Además, son más capaces de crear soluciones a los problemas de los cuentos en un escenario que involucra personas reales y tramas reales. Otro estudio llamado ¿Los libros de cuentos con personajes antropomorfizados promueven comportamientos prosociales en niños pequeños?, en el cual hace énfasis la psicóloga, sugiere que los niños también son más propensos a aprender buenos comportamientos, cuando leen cuentos con personajes humanos y realistas.

    Extraída de StoryWeaver

    ¿Cómo se llegó a esta conclusión?

    En el último estudio participaron niños entre los 4 y los 6 años, quienes tuvieron que oír cuentos con personajes humanos y libros con animales antropomórficos. Antes de leer las historias, ellos tenían la oportunidad de compartir stickers con otros niños. El número de stickers que ellos compartían proporcionó una medida cuantificable de lo que compartían. El hallazgo clave fue que en promedio, los niños que oyeron las historias con personajes humanos, compartieron una mayor cantidad de stickers, a diferencia de los niños que oyeron historias con animales antropomórficos, cuyo número de sticker compartidos no aumentó en el proceso de la lectura. Lo que se quería probar era que los niños aplican lecciones aprendidas en su propio comportamiento, sólo cuando las historias tienen protagonistas reales. Los investigadores también descubrieron que cuando los niños podían elegir historias, no tenían una preferencia en particular, lo que sugiere que los niños, contrario a lo que muchas veces se cree, no prefieren necesariamente las historias de personajes fantásticos.

    Extraída de Pinterest

    De la ficción a la realidad

    Los resultado refuerzan lo que Lombrozo afirma: que los niños exportan hechos de sus historias al mundo real cuando dichos cuentos son más realista. Esto sucede quizás porque el salto de un humano ficticio a uno real es simplemente más pequeño que el salto de un mapache antropomórfico a un ser humano. O tal vez también porque a medida que los niños crecen son más capaces de hacer estos saltos, asegura ella.

    En otro paper publicado en el diario Cognition, Lombrozo y su colega Caren Walker, aseguran que incitar a los niños de 5 y 6 años a explicar los acontecimientos claves de un libro de cuentos les hizo mejorar la extracción de la moral de la historia y luego aplicarla a un problema del mundo real. Teniendo en cuenta esto, Lombrozo sugiere que hacer este ejercicio con los libros de fantasía puede ser una herramienta para que los niños relacionen aspectos poco realistas con su mundo real. De esta forma podrán apreciar los patrones que se sostienen a través del mundo ficticio de la historia y el mundo real que los rodea.

    La lección que he aprendido de la investigación sobre las historias de los niños es esta: cuando mi hija pida la historia (realista) de una fiesta de cumpleaños esta noche, la complaceré. Se tratará de una niña humana que celebra su séptimo cumpleaños. Pero también incluirá algunos problemas realistas con soluciones realistas y voy a aportar algunas lecciones sobre compartir”.

    Y tú ¿qué harás cuando ellos pidan historias fieles a la realidad?

Por qué los niños aprenden más de los libros que tienen personajes realistas

2017-08-18T16:18:28+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

La psicóloga Tania Lombrozo asegura que los niños aprenden más cuando los cuentos, en lugar de ser antropomórficas, son realistas.

  • “Películas cerebrales”: una forma de imaginar y comprender la lectura

    Donna Wilson y Marcus Conyers, son expertos en el dominio de la enseñanza basada en el cerebro y el liderazgo. Son co-desarrolladores del programa Brain Based Teaching en la Nova Nova Southeastern University y han escrito varios libro, entre esos, Five Big Ideas for Effective Teaching: Connecting Mind, Brain, and Education Research to Classroom Practice. Uno de los temas que Wilson y Conyers han trabajado en distintas oportunidades es la lectura y las estrategias que se pueden utilizar para formar buenos lectores. Para esto, dicen ellos, es importar trabajar el desarrollo de una habilidad llamada metacognición, es decir, la capacidad que tiene una personas de reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y autorregular sus procesos de aprendizaje. Una de las actividades que proponen para trabajar en esto se llama “películas cerebrales” y se basa en aquellas imágenes que se forman en la mente de los lectores mientras leen.

    El objetivo es que los profesores puedan guiar a los estudiantes para que visualicen mientras leen.

    Esto les permitirá disfrutar el momento como si estuvieran viendo una película y por ende, disfrutar, comprender y retener más información. Enseñar a los estudiantes a crear películas en sus cerebros puede ayudarles a entender la complejidad de la no ficción, a ver los personajes, los escenarios y la acción dentro de las historias. De esta forma la lectura se convierte en algo divertido y sobre todo comprensible.

    Christian Robinson

    Este argumento de las películas cerebrales se sustenta bajo la teoría del código dual de Allan Paivio (profesor de psicología canadiense).

    Paivio asegura que los procesos cognitivos consisten en un sistema verbal para el lenguaje y un sistema no verbal para las imágenes. Al crear imágenes mentales a partir de las palabras, se apunta a los dos sistemas, tanto el verbal, como el visual-espacial, lo que convierte a los conceptos abstractos en conceptos más concretos y por ende, más significativos y memorables.

    Suzy Lee

    Del texto a la película cerebral

    Visualizar la lectura es algo que se debe enseñar. Es un proceso activo que se debe guiar para mejorar la comprensión lectora de los estudiantes y fomentar el gusto por la lectura. Una de las formas de hacerlo es siguiendo estos 10 pasos que sugieren los autores:

    1. Selecciona un libro, un poema o un pasaje de lectura con un lenguaje vívido y sensorial para leerlo en voz alta.

    2. Introduce palabras o conceptos que puedan ser nuevos para los estudiantes antes de leer. Comparen fotografías, sitios web y otras imágenes para ayudar a crear el escenario.

    3. Pide a los estudiantes que compartan ejemplos de películas basadas en los libros que han leído y dirijan una discusión sobre la diferencia entre leer el libro y ver la película. Enfatiza que mientras se lee, la imaginación crea su propia película cerebral.

    4. Al leer, recomienda a los estudiantes que creen sus propias películas cerebrales basadas en el texto, imaginando los personajes, el escenario y la acción.

    Diles que a algunos les puede resultar más fácil visualizar si observan mientras leen, cerrando los ojos o mirando por la ventana.

    5. Lee con inflexión y haz énfasis en el lenguaje llamativo.

    6. Cuando termines de leer, haz una pausa para dejar que los estudiantes terminen de convertir el texto en películas. Luego pide voluntarios para que compartan sus imágenes o escenas favoritas.

    7. Discute con ellos cómo la experiencia les ayudó a relacionarse con la historia y a crear sus películas cerebrales. Pueden hablar de cosas como las diferencias entre los personajes y los de la vida real, o los lugares del libro y el lugar en el que viven.

    8. Analiza cuánto de ellos encuentran que visualizar lo que leen les ayuda a comprender y recordar el tema.

    9. Anima a tus estudiantes a seguir creando películas en sus mentes mientras leen.

    10. Haz énfasis en que la creación de películas cerebrales requiere una lectura atenta y cuidadosa y sugieren que si tienen dificultades para visualizar un pasaje, deben re-leerlo y buscar palabras desconocidas.

“Películas cerebrales”: una forma de imaginar y comprender la lectura

2017-08-17T16:26:00+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Dos expertos sugieren 10 pasos para que los niños lean y visualicen sus lecturas como si fueran películas.

  • La metacognición: la clave para formar buenos lectores

    Muchos definen la metacognición como la capacidad que tiene una personas de reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y autorregular sus procesos de aprendizaje. La Dr. Donna Wilson y el Dr. Marcus Conyers, expertos en el dominio de la enseñanza basada en el cerebro y el liderazgo (mente, cerebro y educación) tanto en el desarrollo profesional como en la formación docente, aseguran que dicha capacidad puede ser la clave de la diferencia entre estudiantes que leen bien y aquello que tienen más dificultades. En el proceso de la lectura, dicen ellos, la metacognición se presenta como una conversación que los lectores tienen con ellos mismos. En ese sentido, los lectores “metacognitivos” disfrutan de la lectura porque encuentran significado en los textos, piensan profundamente para comprender lo que están leyendo, no tienen problemas de comprensión y su lectura es más fluida. Lo bueno, dicen Wilson y Conyers, es que todos los estudiantes pueden aprender a ser lectores metacognitivos y para esto sugieren algunas estrategias:

    1. Antes de leer

    Los expertos aseguran que la etapa de pre lectura es un momento clave. En ésta, los profesores presentan la lectura, explican el propósito de leer, fomentan la curiosidad y la motivación de los estudiantes. Antes de empezar a leer, sugieren los expertos, es bueno que los profesores permitan a los estudiantes seleccionar su material de lectura y los guíen en este proceso para que escojan el más apropiado. Una vez que los estudiantes hayan hecho su selección de lecturas, se debe abrir un espacio de discusión en clase formulando preguntas como:

    • Examina la portada, el título, la ilustración, ¿de qué crees que se trata el libro?
    • ¿Qué quieres aprender de la lectura que escogiste?
    • ¿Qué despertó tu curiosidad con respecto a este tema?
    • ¿Qué sabes del tema?

    2. Al leer

    Los lectores metacognitivos tienen la capacidad de construir una especie de diálogo con ellos mismos sobre contenido que están leyendo. Este diálogo es la clave para comprender la lectura. Los dos expertos sugieren algunas preguntas para fomentar dicho diálogo:

    • ¿Cuáles son los elementos más importantes de tu lectura?
    • En caso de que sea no ficción, ¿cuál es el argumento principal?
    • Si pudieras ¿qué preguntas le harías al autor?
    • Si pudieras reescribir la historia ¿sería igual o diferente?

    Este ejercicio es una forma de visualizar y por ende, una herramienta poderosa para los lectores. Una de las actividades preferidas de los dos expertos para trabajar la metacognición a la hora de leer es una actividad llamada “hacer películas cerebrales” la cual permite a los estudiantes entender temas complejos de no ficción, ver los personajes, los escenarios, entre otros detalles, para así darle vida a la historia. Los profesores que han utilizado esta estrategia aseguran que sus estudiantes se divierten más al tener experiencias de lectura exitosas.

    Good e Reader


    3. Releer

    Releer es un gran beneficio pues permite al estudiante tener una segunda lectura con una conexión más emocional, reflexiva y más centrada en el argumento y en lo más profundo de la historia.


    4. Resumir

    Esta habilidad permite demostrar el entendimiento del texto y comprender la idea principal. No todos pueden hacerlo naturalmente, pero se puede enseñar. Con preguntas como estas, los estudiantes pueden practicar esta habilidad:

    • ¿Qué es lo más importante de todo lo que has leído?
    • ¿Cuál es la intención y el tema general?

    Autodo


    5. Evaluar

    La última estrategia se trata de analizar lo que se ha leído y sirve para entender por qué la lectura ha sido enriquecedora. Para ejecutar dicha estrategia de evaluación se pueden formular preguntas como estas:

    • ¿Por qué crees que el autor escribió esta obra?
    • ¿Cuál es la fuente del autor?
    • Olvida la visión del autor por un segundo. ¿Cuáles son tus propios pensamientos sobre los problemas de la historia?
    • ¿Qué te llevas de esta lectura?
    • ¿Qué aprendiste y cómo eso puede impactar en tu vida?

    Muchos profesores, aseguran Wilson y Conyers empiezan el proceso de enseñar la metacognición haciendo lecturas interactivas en voz alta en la sala de clase. Mientras los estudiantes leen, los profesores formulan preguntas relacionadas con estas 5 estrategias (desde la pre lectura, hasta la evaluación). Después de practicar varias veces, los profesores podrán facilitar el proceso de forma individual. Poco a poco, la habilidad se hará de forma más natural. Pero es un proceso y entenderlo de esa forma es lo más importante para tener éxito en la enseñanza de esta habilidad vital para formar lectores que disfrutan los encuentros con los libros.

La metacognición: la clave para formar buenos lectores

2017-08-16T16:17:22+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

La metacognición, en el contexto de la lectura se puede entender como una conversación que los lectores tienen con ellos mismos.

  • 6 estrategias para mediar los encuentros con los libros

    En el marco del taller ¿Cómo mediar la lectura del libro álbum?, organizado por la Editorial Zig Zag y la Biblioteca Escolar Futuro, el Profesor de Lenguaje de la Universidad de Chile, Roberto Contreras expuso contenidos relacionados con la estructura del libro álbum, las estrategias de mediación lectora y la optimización de los espacios de lectura. También compartió 7 actividades que además de fomentar la lectura, son perfectas para generar un vínculo entre los niños y los libros. Las 7 actividades son sencillas de hacer, casi todas funcionan de forma individual o grupal y son una excelente oportunidad para generar un acercamiento al libro como un todo; desde su exterior hasta su interior.

    1. La puerta de entrada al libro

    La actividad tiene una duración aproximada de 15 a 25 minutos.. El profesor debe invitar a sus estudiantes a que seleccionen libros según sus portadas. Después se plantean preguntas como: ¿qué me dice esta portada?, ¿un libro vale por sus tapas?, ¿las portadas anuncian su contenido? o ¿qué se puede inferir a partir del título?

    Por otra parte, Contreras sugiere que se comenten las portadas de libros que han leído y creen nuevas portadas para dichos libros, incluyendo, títulos, ilustraciones y colores.

    Domi Baus/Elige Educar


    2. Anatomía del libro

    Esta actividad tiene una duración aproximada de 10 a 30 minutos. También se realiza antes de la lectura. El profesor debe explicar a los niños que los libros tienen una estructura-esqueleto que les permite ser lo que son. Las partes de dicho esqueleto son: la portada (cara frontal), el lomo (borde externo donde está el título y el nombre del autor), contraportada (la parte posterior), la solapa (borde plisado hacia el interior donde aparece la biografía del autor u otros títulos y colecciones) y finalmente la reseña (texto final sobre el contenido).

    Contreras sugiere que los niños revisen una amplia variedad de libros para luego exponerlos a sus demás compañeros, describiendo cada una de las partes de su esqueleto.

    Domi Baus/Elige Educar


    3. Un tesoro de palabras

    La actividad se realiza a lo largo de todo el semestre, durante y antes de la lectura. El profesor debe hablar del valor del vocabulario y la importancia de aprender cada día nuevas palabras. La idea es confeccionar un cofre con una caja de cartón decorada donde irán dejando las mejores expresiones. Éste será una especie de tesoro de curso. El objetivo es que se escoja una palabra o una expresión a partir de la lectura diaria.

    Una de las sugerencias de este profesor de lenguaje es contarle a los niños que el escritor de Charlie y la fábrica de chocolate, Roald Dahl, al iniciar su carrera anotaba en un cuaderno un listado de palabras similares; así cuando quería describir a un personaje malvado no escribía “era muy malo” sino “un malandrín perverso e infame”.

    Domi Baus/Elige Educar


    4. “En un bosque oscuro y hondo… ”

    Esta actividad de 60 o 90 minutos se realiza después de la lectura. El eje de ésta será el bosque. El bosque como espacio de cuentos es un escenario clásico y referencial para contextualizar una situación de asombro, sorpresa y aventura, dice Contreras. Entonces, la idea es empezar la actividad con la frase: “En un bosque oscuro y hondo… ”. Los niños tendrán que completar esa frase. Para esto, es importante que lean varias historias que tengan como referencia los bosques (Caperucita Roja, Hansel y Gretel, El bosque, ¡Mira lo que tengo!… ). Así, los niños podrán experimentar el efecto y la finalidad que tiene utilizar un bosque como espacio narrativo de una trama.

    Domi Baus/Elige Educar


    5. “Yo soy el héroe”

    “Yo soy el héroe” es una actividad colectiva que puede durar de 60 a 90 minutos. Se realiza después de la lectura y consiste en esto: Se toma una historia que le guste a los niños para que ellos puedan transformarla como si ellos fueran los personajes. La reescritura del cuento no es individual pues busca promover el trabajo colaborativo, de modo que cada integrante del grupo tenga un rol dentro del proceso creativo. Mientras uno cuenta la historia, otro la escribe y un tercero corrige. Todos deben revisar la coherencia del texto.

    Domi Baus/Elige Educar


    6. “Dime”: conversar sobre las lecturas

    Se realizará después de la lectura y durará de 25 a 30 minutos. Dime es básicamente un enfoque de mediación de la lectura que busca promover una “conversación literaria” para generar un diálogo, usando un repertorio de preguntas sencillas, directas y que apunten a pensar sobre lo que se ha leído más allá de la pregunta: “¿te gustó?”.

    Algunas de las preguntas que se deberían hacer son: ¿Qué te llamó la atención del cuento?; Si dejaste de leer ¿en qué parte fue y por qué?; ¿Pudiste predecir lo que venía?; ¿Has leído otros libros como este?; ¿Qué le dirías a un amigo sobre este libro?; Si el autor te preguntara qué mejorarías del libro ¿qué le dirías?; ¿Se puede saber quién está contando la historia?; ¿Lo que leíste te hizo recordar algo?

    Domi Baus/Elige Educar

6 estrategias para mediar los encuentros con los libros

2017-08-11T19:05:59+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para fomentar el amor por los libros, el profesor Roberto Contreras sugiere sencillas actividades para realizar en la sala de clase.

  • 7 películas perfectas para fomentar el amor por los libros

    Se pueden hacer recomendaciones en clase, exigir lecturas obligatorias de grandes clásicos, resaltar la importancia de ciertos autores y sus obras, argumentar la importancia del papel que cumplen los libros en la sociedad, en los procesos de aprendizaje y explicar de todas las formas posibles que además del mundo digital, hay un universo impreso lleno de historias de ficción y no ficción, que incluso en pleno siglo XXI, merecen ser descubiertas.

    Pero también hay otras estrategias que permitirán a los estudiantes entender el valor de los libros, el valor de la lectura. Una de esas estrategias es el uso de películas, y no sólo aquellas que se basan magistralmente en grandes obras literarias, sino también algunas en las cuales los libros son sin duda los protagonistas de la narración. Todas estas películas tienen algo en común: personajes que aman leer, personajes cuya prioridad son los libros o personajes que de alguna u otra forma descubren el placer que hay en la lectura. Son por eso, una excelente alternativa para invitar a la lectura y recordar los beneficios que ofrecen las páginas de papel de un buen libro.

    1. Mis tardes con Margueritte

    Margueritte es una anciana a la que le encanta la lectura. Todos los días se sienta en el parque a leer sus novelas favoritas. Un día, Germain, un hombre de unos cincuenta años y casi analfabeto, se sienta con ella y comienzan una bonita amistad. Margueritte lee algunos extractos de sus relatos a Germain y éste descubre un mundo nuevo.


    2. 84 Charing Cross Road

    Basada en el libro de Helene Hanff en el que la autora reproduce la correspondencia mantenida durante años con el empleado de una librería de Londres, ubicada en el N°84 de la calle Charing Cross. Fue una amistad que unió por 20 años a esta escritora estadounidense que vivía en Nueva York con Frank Doel, el librero. La escritora y el librero no llegarán a conocerse personalmente, pero el amor por los libros los convertirá en amigos.


    3. Mr. Pip

    La historia sucede en la isla de Bougainville (Papúa Nueva Guinea), que en 1991, enfrenta una guerra civil. El único hombre blanco del pueblo decide reabrir la escuela y enseñar a los niños. Sirviéndose del libro de Dickens, logra fascinar a los alumnos, especialmente a una joven muchacha.


    4. La ladrona de libros

    En 1938, una niña es dada en adopción a una pareja porque su madre debe huir de Alemania por sus vínculos con el Partido Comunista. La niña, como muchos otros en esa época, es obligada a sumarse a las Juventudes Hitlerianas. Cuando empieza la quema de libros, a pesar del riesgo, ella rescata uno de la hoguera, El hombre invisible de H.G. Wells. Después logra tener acceso a una biblioteca de la cual saca los libros para leerlos clandestinamente en compañía de un amigo.


    5. La historia sin fin

    Un niño solitario llamado Bastián Baltasar Bux, escondido en el desván de su colegio, devora durante las horas de clase un libro enigmático, La historia interminable, que relata la paulatina destrucción del Reino de Fantasía, una especie de “Nada” misteriosa que destruye el país y a las criaturas que lo habitan. A medida que avanza en la lectura, Bastian se da cuenta de que la salvación de Fantasía depende de que él consiga entrar dentro del libro…


    6. Farenheit 451

    Suceden un país y una época no determinados donde leer está rigurosamente prohibido, porque impide a la gente ser feliz. Los bomberos del lugar tienen la misión de encontrar todos los libros que aún están en manos de la gente y quemarlos. Entre esos bomberos está Guy Montag, un bombero dedicado y convencido de su misión hasta que conoce a Clarisse, una joven maestra que lo hace dudar de todo.


    7. La sociedad de los poetas muertos

    Sobre la relación entre un muy particular profesor de literatura y un grupo de alumnos en 1959 en la Welton Academy, un colegio muy tradicional y prestigioso. Con poesía, humor y un método de enseñanza que rompe los esquemas, el profesor logra un cambio en la vida de sus alumnos. Recitando Oh captain, my captain, de Walt Whitman, impacta desde el inicio a este grupo de jóvenes que se obsesionarán también con este género literario.

    ¿Cuál es tu preferida?

7 películas perfectas para fomentar el amor por los libros

2017-07-31T15:41:38+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Con los personajes de estas películas podrás lograr que tus estudiantes descubran el amor por los libros.

  • Para fomentar la lectura, ella conectó a sus estudiantes con sus escritores preferidos

    “Si quieres ser escritor tienes que leer, leer, leer. Si quieres ser mejor lector, tienes que escribir, escribir, escribir”. La profesora Rita Platt asegura que muchos profesores entienden esa relación recíproca que existe entre la lectura y la escritura, pero ¿cómo lograr que los estudiantes lean y escriban lo suficiente como para fortalecer ambas habilidades?, ¿cómo lograr que reconozcan el valor de los libros como instrumento para desarrollar todo su talento escritural? Las películas, la decoración en la sala de clase y las actividades lúdicas son una posibilidad, pero además de éstas, Rita sugiere una idea novedosa para cumplir este objetivo: las visitas virtuales de autores reales.

    Gracias a herramientas de videollamada como Skype, esta opción es una excelente alternativa. Rita lo hizo. Ella y sus estudiantes conocieron virtualmente a muchos autores que contando su historia, los inspiraron a leer y escribir como un propósito importante en la vida.

    ¿Escritores reales? ¿Por qué?

    Rita no solo es profesora, también es bibliotecaria, por esta razón le interesa la literatura y le interesa que sus estudiante piensen en sí mismos como escritores. Por eso, esta docente acude a personajes de carne y hueso que además de evidenciar que el oficio de escribir es real, transmiten su mensaje e invitan a los estudiantes a sentirse parte de la comunidad de escritores. Así, ellos logran identificarse también como escritores.

    Edutopia

    Antes de la visita virtual

    Los autores que hacen parte de este ejercicio en el aula son escritores de ficción y no ficción que viven cerca y lejos. Antes de comunicarse con ellos, los niños solo tienen que hacer algo muy simple: si quieren la visita de determinado autor, deben leer uno de sus libros. La emoción de poder interactuar con un autor y hacerle preguntas, motivó a los estudiantes de Rita, quienes aumentaron considerablemente el número de libros leídos. Muchos de sus estudiantes, leían incluso casi todos los libros del autor con el que iban a encontrarse a través de la cámara.

    Otra de las cosas que hacen antes de la actividad es formular todo tipo de preguntas que quisieran hacerle al autor. Desde cómo encuentran las ideas, hasta cómo pueden ayudar sus historias a una persona que está pasando por un momento difícil.

    ¿Cómo encontrar autores?

    En la época de Google, los mensajes de texto, las redes y los e-mails, todo es posible. Usualmente, se pueden encontrar en internet los datos necesarios para contactar a una persona, por más lejos que se encuentre. Algunos de los autores que Rita contactó cobraban por las visitas en Skype, otros por el contrario, lo hacían de forma gratuita o la ayudaban de algún modo para llevar a cabo la actividad incluso sin tener los recursos. Se puede… con paciencia y perseverancia se pueden encontrar personas que estén dispuestas a colaborar en una iniciativa pedagógica que busca fomentar la lectura y la escritura.

    Una vez teniendo a los participantes, se pueden utilizar herramientas como Skype in the Classroom, una aplicación de Skype dedicada específicamente a profesores que quieren innovar virtualmente en la sala de clase. Basta con un computador, una buena conexión a internet e idealmente un proyector donde todos los niños puedan ver e interactuar con facilidad.

    Skype in the Clasroom

    Consejos para la visita virtual

    Para que todo funcione bien Rita sugiere:

    1. Que los niños conozcan el libro del autor con el que hablaran para que se familiaricen con su obra y puedan conectarse con él.
    2. Probar la conexión a internet antes.
    3. Practicar. Rita le pide a sus estudiantes que demuestran sus habilidades de escucha mientras los autores hablan y les enseña a ubicarse donde toca, a pararse o sentarse según corresponde y a mirar a la cámara mientras hacen preguntas.

    Teniendo las posibilidades de conexión que el mundo ofrece hoy, esta idea resulta interesante para inspirar a los estudiantes con personajes reales y creativos que pueden demostrar a los estudiantes que quizás algún día, ellos sean los autores invitados en una sala de clase.

Para fomentar la lectura, ella conectó a sus estudiantes con sus escritores preferidos

2017-07-28T18:11:28+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Rita Platt encontró una gran forma de cautivar a sus estudiantes con el mundo de la lectura y la escritura: las videollamadas.

  • Una maestra mexicana enseña matemáticas, español e inglés con Harry Potter

    Fátima Loaiza espera que sus alumnos “se animen a seguir leyendo” después de trabajar 18 días con el primer volumen de la saga.

    Fátima Loaiza tiene 25 años, es maestra de primaria y fan de los libros de Harry Potter. Trabaja en una escuela pública de Huamantla (Tlaxcala), donde estuvo al frente del quinto grado -con estudiantes de 10 y 11 años- en este último ciclo escolar. Como su grupo ya había terminado el programa obligatorio, la profesora decidió dedicar los últimos 18 días de clase a leer Harry Potter y la piedra filosofal, el primer ejemplar de la saga de magia. El material le sirvió para trabajar ejercicios de comprensión lectora, inglés y matemáticas.

    Loaiza compartió los resultados de su “experimento” en el grupo cerrado de Facebook Harry Potter Latinoamérica – Potterheads, que tiene más de 44.000 miembros fanáticos de la saga. Allí contó que desde que se graduó como profesora de primaria quería utilizar los libros de J.K. Rowling para hacer un proyecto de lectura con sus estudiantes. Por eso le regaló una copia del libro a cada uno de sus 21 alumnos. La historia de Loaiza se hizo pública gracias a otra página de fans de Harry Potter, donde se ha compartido más de 4.900 veces desde el 13 de julio.

    La maestra originaria de Tlaxcala también compartió fotografías de algunos ejercicios que hacían sus alumnos después de leer un capítulo por día. Para asegurarse de que los chicos entendían la lectura, Loaiza hacía preguntas abiertas como ¿Quién es Nicolas Flamel? o ¿Por qué Harry, Ron y Hermione están nerviosos por el siguiente partido de quidditch? En el siguiente ejemplo, les pidió dibujar y nombrar a tres personas importantes en la vida de Harry.

    Fuente: Fátima Loaiza

    Para trabajar las operaciones matemáticas básicas, los estudiantes debían resolver problemas relacionados con la historia. Por ejemplo: El sombrero seleccionador sorteó 5024 nuevos estudiantes de Hogwarts. Si los repartieron en las cuatro casas en partes iguales, ¿cuántos fueron a cada casa?

    Fuente: Fátima Loaiza

    Del inglés repasaron algunos verbos y los colores, como en este ejercicio de dibujo:

    Cuando terminaron la lectura, vieron la película todos juntos en clase.

    Fuente: Fátima Loaiza

    La profesora de primaria explicó a Verne vía telefónica que los recursos didácticos que utilizó con sus alumnos los encontró en la página Teachers pay Teachers, una plataforma de intercambio de materiales entre docentes que puede ser gratuito o de pago. En este caso, Loaiza pagó alrededor de 16 dólares (unos 280 pesos) de su bolsillo para descargar las propuestas de tres usuarios estadounidenses.

    Loaiza dijo que presentó los ejercicios a sus alumnos como un repaso sin calificación, para que no se sintieran presionados y se concentraran en disfrutar el libro. “Creo que lo más importante es que la lectura sea por placer. Podemos hacer miles de actividades, pero si los niños sienten que es algo obligatorio, nunca le van a encontrar el gusto”, agregó.

    La docente sabe esto por su propia experiencia. Ella contó que su madre le regaló el primer libro de Harry Potter cuando tenía nueve años, pero no le emocionó especialmente y lo dejó intacto en el librero. Cuando vio la película, tiempo después, se enamoró del mundo mágico de Hogwarts y comenzó a leer un libro tras otro hasta terminar la serie. A su colección se han añadido ejemplares menos conocidos como la versión ilustrada de La piedra filosofal, que llevó al aula para mostrar a sus alumnos.

    Según Loaiza, la respuesta de la mayoría de sus estudiantes a estas actividades fue positiva: “Me comentaban cosas que les llamaban la atención… Cuando vimos la película, algunos niños me decían el nombre del capítulo. Otros preguntaban si lo que sucedía en el libro era realidad”. La profesora les explicó que era ficción y que si este libro no era su favorito, podían encontrar otros miles de títulos en bibliotecas físicas y virtuales. Ella espera, dijo, que los 21 alumnos que tuvo este ciclo escolar les haya gustado la experiencia “y se animen a seguir leyendo”.

Una maestra mexicana enseña matemáticas, español e inglés con Harry Potter

2017-07-27T15:45:14+00:00 Julio, 2017|Actualidad, Voz de los profesores|

Dedicó los últimos 18 días de clase a leer Harry Potter y la piedra filosofal. A través de esta lectura trabajó comprensión lectora, inglés y matemáticas.

  • Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

    Libros, instrumentos musicales y cuentacuentos son parte de los atractivos de estos lugares dedicados al fomento lector desde la primera infancia.

    “Esta es la historia de un conejo de orejas largas, que iba por el bosque buscando fruta y cantando…”, narra la cuentacuentos rodeada de niños que se acercan a tomar un conejo de peluche, la escuchan desde la falda de su mamá o gatean sobre el suelo acolchado de la guaguateca ubicada en el Centro Lector de la Municipalidad de Lo Barnechea.

    Virginia Briano tiene en brazos a su hijo José Pedro, de 6 meses. A su lado están Octavia de 2 y Jaime de 5 escuchando atentamente un cuento. “Aguacero es una lluvia fuerte”, le susurra a su hijo mayor cuando la cuentacuentos menciona la palabra.

    Escenas como esta se repiten en bibliotecas de todo el país que en los últimos años han ido incorporando espacios de fomento de la lectura y estimulación temprana dedicados a niños de 0 a 4 o 5 años y sus cuidadores.

    Libros con figuras grandes y coloridas o con páginas desplegables, otros de plástico que se pueden morder o de tela con texturas y sonidos, instrumentos musicales, juguetes para encajar y apilar, estanterías abiertas, muebles con bordes redondeados y suelos acolchados son la tónica de las guaguatecas.

    Estas funcionan en forma permanente en centros lectores y bibliotecas públicas de las comunas de Santiago, Vitacura y Puente Alto, en la Región Metropolitana, y en Osorno y Coyhaique. También algunos días del mes en las Biblioteca Viva que la Fundación La Fuente tiene en Antofagasta, Concepción, Los Ángeles, Talcahuano y cinco sectores de Santiago.

    “El fomento lector en la primera infancia tiene que ver con leer el mundo sensorial de las guaguas, exponerlas a colores, figuras, sonidos, texturas, la voz de la mamá”, explica Pilar Correa, directora del Área Educacional de la Corporación Municipal de Lo Barnechea.

    Mackarena López, subdirectora de Biblioteca Viva Egaña, cuya guaguateca funciona todos los sábados a las 12, agrega que “a muchos niños los traen porque no van al jardín infantil, así que esta es una oportunidad para estimularlos fuera del hogar, que compartan con otros niños y tengan nuevas experiencias”.

    “La ciudad tiene pocos lugares amigables para la primera infancia, por eso las familias valoran estos espacios acogedores e inclusivos, donde los niños pueden convivir y compartir con otros niños y los adultos hacerlo con otros en situación de crianza”, resume Marcela Valdés, directora de la Biblioteca de Santiago y quien acuñó el nombre “guaguateca”, adaptando así al uso nacional el de “bebeteca”, que se usa en otros países.

    La Biblioteca de Santiago fue la primera en abrir una guaguateca, hace 12 años. “Hoy la Dibam está considerando estos espacios para los más pequeños en todas las bibliotecas regionales que se construirán y, en ese sentido, al ser cabecera nacional somos una suerte de laboratorio para su implementación”, indica Valdés.

    Tanto esta como las demás guaguatecas han preparado actividades especiales para estas vacaciones de invierno, como cuentacuentos y obras de teatro para los más chicos.

Guaguatecas abren espacio para estimular y acercar a la lectura a niños de 0 a 5 años

2017-07-21T10:40:34+00:00 Julio, 2017|Actualidad|

Aprender a leer va mucho más allá de la decodificación y comienza durante los primeros años de vida. Por ello, todos los día surgen nuevos espacios dirigido a la primera infancia.

  • Leer Sin Palabras

    Llegaron, hace un tiempo, y lo hicieron para quedarse. Los libros que no contienen ni una sola palabra se han convertido en un inmenso desafío para ilustradores, que son al mismo tiempo sus autores, lectores y mediadores. Cada vez son más las formas con las que queremos comunicar y qué mejor que hacerlo a través de un libro.

    Al pensar en libros, nuestra mente, inevitablemente, traza una imagen de un cubo que, al abrirlo, se despliega y divide en muchísimas capas muy finas, cada una de estas dueña de un gran tesoro: palabras.

    Hace algunos años hubiera sido un disparate pensar en un libro en el que su principal recurso, las palabras, por supuesto, no existieran. Como la innovación y el movimiento en nuestro mundo son ilimitados, llegó un punto en el que el paradigma cambió y aceptamos que los mensajes de algunos libros podían no estar contenidos en un conjunto de letras, frases y oraciones, sino que éste estuviera en el trazado, colores y formas.

    Pueden gustarnos o no este tipo de libros, podemos o no considerarlos libros, pero no podemos negar que han ocupado un espacio clave en las artes narrativas , y que son una herramienta cuyo principal valor son las ilimitadas lecturas que se les puede dar, o al menos en esto coinciden varios estudiosos y exponentes del subgénero.

    Emma Bosch es una estudiosa de este subgénero. En su tesis doctoral, Estudio del Álbum Sin Palabras describe el álbum Sin Palabras como una modalidad editorial que se vale exclusivamente de imágenes para explicar una historia. Como cualquier otro álbum la unidad de secuenciación es la página y las imágenes son esenciales.

    Para empezar, un poco de historia. Las primeras obras del tipo que se vieron fueron las “Novelas en Grabados”, en los años 20, y alcanzaron su esplendor en los años 60, sobre todo en Estados Unidos y Europa.

    Los primeros exponentes de las “obras en imágenes” son el belga Frans Masereel, el alemán Otto Nuckel y el norteamericano Lynd Ward. Masereel es, de hecho, el autor de las dos primeras obras publicadas que coinciden con este género: 25 Images de la Passion d`un Homme y Mon Livre d`Heures. Otros estudiosos, destacan la publicación de algunos de los álbumes de Maurice Sendak, Where the Wild Things Are y Hector Protector como obras que ayudaron a formar las bases de los Sin Palabras que conocemos hoy.

    Libro Trapo y Rata, Magdalena Armstrong.

    Las “obras en imágenes” nacen en respuesta a la influencia que estaba teniendo en ese minuto el grabado en madera en Alemania, el cine mudo y el asentamiento del cómics como catalizador de críticas sociales y políticas. Pero éstas son sólo influencias, ya que el desarrollo del género viene después, y se independiza.

    Emma Bosch, en su tesis doctoral del año 2015, clasifica cinco modalidades de libros sin palabras agrupados en dos grandes categorías: libros narrativos y no narrativos. Entre los libros que cuentan una historia, podemos distinguir tres tipos: álbumes, cómics y flipbooks o foliocopios (libros con imágenes en secuencia que cambian de una página a otra). Y en el grupo de los no narrativos, encontramos dos tipos: imaginarios o catálogos de imágenes y libros-juego. Se trata de una clasificación teórica porque hay muchas obras a las que es difícil poner una sola etiqueta.

    De hecho, una de las cosas que más le llamó la atención al comenzar a estudiar los libros Sin Palabras fue la cantidad que existían y de índole tan diversa.

    Emma Bosch es también quién se niega a llamar a estos libros silentes, como muchas veces se hace. Sostiene que si bien hay narraciones “silenciosas”, porque los protagonistas no hablan, también las hay con personajes que han sido “silenciados”, con caracteres que se comunican con imágenes (imagoparlantes), y con personajes que hablan de manera “ininteligible”.

    La experta Ana G. Lartitegui, por su parte, se introdujo en este mundo alrededor del año 2009, movida por lo poco que se había estudiado con respecto al tema, “todo lo relativo a la imagen estaba por indagarse, habían estudios pero no con respecto a la imagen en relación al álbum”. Así, decidió replantear su trabajo desde un punto de vista reflexivo, y entender su labor como ilustradora dentro de lo que es un álbum.

    “La imagen sujeta menos que la palabra y en estos libros es la encargada de transmitir el mensaje.”

    Es absurdo comparar un Sin Palabras con un libro tradicional. Cada uno tiene una función, y es distinta. Si un autor decide prescindir de las palabras en su obra es porque busca que el lector complete el mensaje. En la lectura de libros Sin Palabras se requiere de un esfuerzo creativo que podría considerarse más amplio que el que se realiza en una lectura tradicional. La palabra ancla, sujeta un posible detonador; la ilustración muestra la imagen de un momento y las lecturas de ésta son infinitas. Al no tener palabras, el mensaje que se quiere entregar será siempre más escurridizo, menos acotado. La imagen sujeta menos que la palabra y en estos libros es la encargada de transmitir el mensaje.

    Emma Bosch sostiene que los Sin Palabras evidencian el carácter expresivo, comunicativo y narrativo de las imágenes; promueven el conocimiento del lenguaje visual y de las imágenes secuenciales y amplían el espectro de posibles maneras de ver, jugar y narrar, “creo que en un mundo en el que lo visual tiene tanta presencia, aprender el funcionamiento de este lenguaje, disfrutando con estas obras es uno de los valores principales de los libros que no tienen palabras”.

    Libro Cinema Panopticum, Thomas Ott.

    Autor y lector

    Al recibir una obra Sin Palabras el lector juega con su capacidad intelectual para desgranar todo lo que está ahí preparado para él. Este tipo de libros apelan a la imaginación y la creatividad; son juguetones.

    Ana G. Lartitegui anima a todos a probar su lectura. “Hay para todos los gustos, y edades. Puedes leer Cinema Panopticum, de Thomas Ott. Una novela negra, oscura, ideal para jóvenes y adultos, o puedes jugar con libros que son totalmente libres, lúdicos, y que por supuesto, se acercan más a los niños. Recomiendo Chiffres en tete de la francesa Anne Bertier”.

    Magdalena Armstrong es ilustradora, chilena, y se ha dedicado de lleno a los Sin Palabras. Su fascinación por Quino la inspiró a entregar mensajes a través del dibujo, “era muy floja para leer y los chistes que más me gustaban eran, precisamente, los que no había que leer. Leía libros en los que sólo veía monos, e interpretaba. En algún momento, más grande, leí los textos y me di cuenta que siempre me había imaginado cosas nada que ver”. Su primer libro fue Trapo y Rata, que ganó el premio A la Orilla del Viento. Esto el 2010 y desde ahí no ha parado; posterior a eso, vinieron Quién Fue y Caballito Blanco, lo que la ha convertido en la principal exponente de Sin Palabras del país. El desafío es lograr que las imágenes hablen por sí mismas. En una imagen todo se lee, nada es al azar. Hay cosas decorativas, pero es lo mínimo, está todo pensado. El motor que ha movido los temas que escoge Magdalena es la naturaleza y su cuidado, “la estupidez humana me motiva a querer dar mensajes, me encantaría volver a la esencia de la naturaleza humana. Con mis libros busco dar mensajes importantes a través de la ternura, pero con mensajes crudos, ese es mi lenguaje”. En su ilustración en particular, el énfasis está en las expresiones, con lo que busca interpelar con la emoción, probablemente relacionado a su formación de actriz, “actúo a través de esos monos. No me gustan las ilustraciones decorativas”.

    Libro Chiffres en Tète, Anne Bertier.

    Para Ana G. Lartitegui es más difícil desarrollar un libro Sin Palabras, ya que hay que tener el guión muchas veces en la cabeza, hay que esforzarse porque en el discurso visual nada quede al azar, o si queda algo, sea porque así lo quiere el autor.

    La ilustradora comenta que un agente se comprometió a mover su libro Trapo y Rata en la Feria de Bolonia. Magdalena le preguntó cómo le había ido y ella le respondió que no había tenido éxito, que estos libros están fuera del mercado. Eso fue el año 2015.

    “La gente no se da el tiempo. Estos libros son a prueba de gente apurada. Los que no observan, no ven, los que andan apurados no los valoran. Por eso no venden en el mercado, porque el mercado es para gente apurada.”

    “La gente no se da el tiempo. Estos libros son a prueba de gente apurada. Los que no observan, no ven, los que andan apurados no los valoran. Por eso no venden en el mercado, porque el mercado es para gente apurada.” Magdalena Armstrong

    En estos libros, la interpretación del lector puede ser más abierta que en los tradicionales y quizás por esto dentro de otros motivos, los relacionamos a los niños.

    Aunque parezca sencillo, no cualquiera es un candidato ideal a leer Sin Palabras. Se necesita estar al tanto de las convenciones de la comunicación visual y de las artes, tener ciertos parámetros. Se requiere de una mínima alfabetización visual. No nacemos con esas concepciones mínimas, como nos cuenta Ana.

    Magdalena piensa en los papás más que en los niños cada vez que desarrolla una obra, “para mí, ellos son los más preocupantes. Los monos pueden ser para niños, pero los mensajes quiero que calen más a los papás que a los niños. Ellos son los que hacen y deshacen”.

    Libro Antes Después, Anne Margot Ramstein y Matthias Aregui.

    ¿Mediación?

    Este es el punto clave en la lectura de esta clase de libros. Al entender el proceso creativo y conocer el perfil de quiénes serían los lectores idóneos, no podemos dejar de pensar en el rol de un mediador y cómo éste pudiera convertirse en personaje clave en la lectura de libros Sin Palabras.

    No va a ser lo mismo interpretar y leer las imágenes con toda la libertad que esto conlleva, dentro de los estereotipos y limitaciones de nuestra propia mente, que acercarnos a este tipo de lecturas con la ayuda de un mediador.

    “En cualquier manifestación comunicativa, el mediador se hace necesario cuando el lector no tiene las herramientas suficientes para descifrar el mensaje. Con lectores expertos, en principio, no debería ser necesaria la presencia de un mediador para leer libros Sin Palabras, sostiene Emma Bosch, “la lectura es mucho más rica y se disfruta mucho más si se comparte con un co-lector. De hecho, en las experiencias de lectura autónoma que he presenciado en las aulas, se vuelve imprescindible compartir con los compañeros el acto de descifrar los signos visuales”. El mediador debería ser un facilitador de la lectura, un guía, un acompañante. Eso quiere decir que no tendría que dar soluciones, sólo dar las mínimas pistas para que el lector pueda descifrar las imágenes.

    Para Ana la figura del mediador es fundamental, y no es tarea fácil. “No puedes matar la propia interpretación del lector, pero si desafiarlo y provocar su curiosidad. Hay que saber entrar a ese juego, por dónde vas a interesar al lector que quieres llegar”.

    Magdalena coincide en que el mediador juega un papel muy importante, “los niños gozan los libros porque tienen mucho que descubrir en las imágenes, pero está la trampa de que yo se los estoy contando. No sé si se concentrarían de la misma forma solos con el libro”.

    Sea como sea, estamos siendo testigos de la inclusión de este subgénero dentro de la narrativa; una no convencional en donde hay que dejar volar la imaginación. La invitación es a conocer estos libros e incorporarlos en nuestras lecturas.

Leer Sin Palabras

2017-07-11T10:57:19+00:00 Julio, 2017|Actualidad|

Son libros que están cambiando la forma de ver la literatura y que requieren un esfuerzo creativo que podría considerarse más amplio que el que se realiza en una lectura tradicional. Te invitamos a descubrir una literatura Sin Palabras en la siguiente nota de Había una vez.

  • Los “Booktubers”: ¿una nueva forma de fomentar la lectura?

    ¿Cómo desconectar a los jóvenes de las pantallas?, ¿cómo invitarlos a sumergirse en el mundo de los libros?, ¿cómo demostrarles que leer puede ser tan impactante como ver una serie en Netflix? Paradójicamente, una de las respuestas podría estar en las mismas pantallas. Sí, en la actualidad, pensar en promover conocimiento, enseñar o fomentar algo como la lectura sin incluir los fenómenos digitales que han invadido el contexto social y cultural, sería prácticamente imposible. En ese sentido, lo mejor que podemos hacer como padres o educadores es tomar dichos fenómenos para convertirlos en herramientas de apoyo en los procesos de enseñanza.

    Uno de los fenómenos que justamente más ha impactado, especialmente a los jóvenes, es el de los “YouTubers”

    Es decir, el de aquellas personas que a través de la plataforma de contenido audiovisual YouTube, suben videos y se convierten en tendencia comunicando ideas, realizando tutoriales, y compartiendo todo tipo de información. Con una simple cámara, estas personas se presentan tal y como son para impactar a un público que se siente identificado de una u otra forma. No son famosos, no son estrellas, pero son personajes que saben qué decir y cómo decirlo según los intereses de su audiencia.

    Dentro de esa categoría está naciendo un nuevo género llamado “Booktubers”.

    ¿Quiénes son ellos? Básicamente son YouTubers que en lugar de hacer un tutorial, comparten su opinión con respecto a los libros que están leyendo. Clásicos o literatura contemporánea, estos personajes pueden evaluar cualquier tipo de obra bajo su propia óptica u estilo. Y si bien no son críticos literarios, los Booktubers se atreven a evaluar libros de una forma menos tradicional y técnica, lo que justamente les ha permitido conquistar a muchos usuarios jóvenes. Su lenguaje cercano, su estilo contemporáneo, su improvisación un tanto planeada y su formato digital ha sido la ecuación perfecta para decirle a los jóvenes: ¡leer sí vale la pena!

    “No son críticos ni pretenden serlo. Es precisamente su amateurismo y cercanía el que logra conquistar a millones de jóvenes”, dice Patrizia Campana, Directora de la editorial Grupo 62

    ¿Qué impacto han tenido?

    En diversos artículos de medios españoles como El País, El Confidencial y La Vanguardia, se menciona el impacto que los Booktubers han tenido en la industria del libro, llegando a aumentar en un 20% las ventas (en Amazon) de los libros que estos jóvenes reseñan. Pero más allá de las ventas, lo que esto evidencia es que efectivamente ellos están moviendo gente y generando interés en los jóvenes que ahora buscan otro tipo de medios para informarse y aprender. Esto quiere decir que desde el establecimiento educativo no sólo deberíamos aceptar, sino incluir estos nuevos formatos e incentivar su uso. Si al final, el propósito es lograr que los jóvenes estudiantes lean más, ¿por qué no hacerlo? El mundo digital es ahora parte de la cotidianidad, los nuevos formatos se han convertido en nuevas herramientas de aprendizaje y si se hace un uso adecuado de éstas, pueden agregar valor a los procesos que se llevan dentro del aula.

    Algunos Booktubers

    1. Las palabras de Fa: Ella es mexicana, tiene 19 años y es probablemente una de las pioneras de este nuevo género.


    2. El coleccionista de mundos: Se llama Sebastián, es de España y tiene 18 años


    3. Marianna G: Tiene veinticinco años y es mexicana.


    4. Javier Ruescas: es español, tiene 25 años y su cuenta tiene más de 185 mil seguidores.


    5. Matías G.B: Es argentino y ofrece en su canal una gran variedad de libros.

    6. Raiza Revelles: Es mexicana y aunque sus temas son muy variados, destina una gran parte de sus videos a hablar de libros.

    ¿Conoces un Booktuber en tu país que le pueda gustar a tus estudiantes?

Los “Booktubers”: ¿una nueva forma de fomentar la lectura?

2017-07-07T17:33:36+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Estos jóvenes están logrando fomentar la lectura entre otros jóvenes. ¿Cómo lo han hecho?

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