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  • Espacios de ciencia para los más pequeños

    Montserrat Pedreira (España), Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia) participaron en el seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, organizado por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Allí dieron a conocer las últimas tendencias pedagógicas para acercar la ciencia a los niños desde sus primeros años de vida.

    La mejor estrategia para acercar la ciencia a los niños es dándoles múltiples oportunidades de exploración y, a medida que crecen, de experimentación. Basta con reflexionar ante la imagen de un niño de dos años jugando con una lupa. Para muchos, esto podría responder a la simple curiosidad que provoca un objeto desconocido, pero este acercamiento con la lupa lo puede llevar, a través de juego, a aprender.

    ”¿Cómo va a aprender un niño a usar la lupa? ¿Cómo va a entender que no debe ponérsela en el ojo ni tampoco encima del objeto? Si le dijéramos a un grupo de niños: ‘Vamos a hacer una clase para aprender a usar la lupa, tómenla así y luego…’. ¡Eso no tiene sentido! Tenemos que poner a su alcance instrumentos de la vida normal, para que ellos exploren. Un niño que juega con la lupa, que la pone en distintas posiciones y observa lo que pasa, finalmente va a encontrarle sentido”, explico la investigadora catalana Montserrat Pedreira.

    Y agregó que los educadores no deben sentir temor frente al desorden que este tipo de actividades pueda provocar en la clase. tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento, reaccionando constantemente entre ellos y con los adultos, y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”

    Ese tipo de reflexiones fueron hechas en el marco del seminario internacional “El pensamiento científico en la formación inicial y permanente de educadores de párvulo”, a cargo del profesor Mario Quintanilla y organizado por la Facultad de Educación de la PUC (Pontificia Universidad Católica de Chile). Participaron también como expositoras Nora Bahamondes (Argentina) y Rosa Nidia Tuay Sigua (Colombia), quienes al igual queMontserrat dieron a conocer las últimas tendencias internacionales para acercar la ciencia a los niños desde la primera infancia.

    Espacios generadores de conocimiento

    Según Montserrat Pedreira, en Cataluña existe un movimiento importante de innovación en las escuelas, y “una de las cosas que ha comenzado a ocurrir es el abandono de los conceptos ‘mi sala’, ‘mis niños’, ‘mi tiempo’ para pasar a modificar una parte del tiempo escolar y convertirlo en momentos en que las salas se transforman en espacios temáticos: de ciencia, de arte o de expresión corporal. Los niños circulan por éstos de manera libre y van actuando con los materiales que encuentran. Esto ha sido un cambio muy gratificante para las maestras y los niños que lo viven de manera positiva”.

    La preocupación de la experta es que este cambio no se puede hacer de cualquier manera. “No porque alguien ponga cuatro hojas, un poco de arena y un juego con agua, se estará haciendo ciencia con los niños. El desafío es cómo hacemos para que estos espacios de ciencia, donde los niños actúan con libre elección, se conviertan en sitios realmente educativos”, señaló.

    Por ello, cuenta que en su universidad (UManresa, en Cataluña) han puesto en marcha un proyecto -que la llena de orgullo- y que consiste en la creación de un espacio de ciencias, llamado “Lab 0_6”, abierto para niños y niñas de hasta seis años. Son 200 m 2 en los cuales instalaron variadas propuestas o actividades, todas las cuales tienen que ver con el ámbito de la ciencia. Por ejemplo: un arenero está lleno de conchas y restos de animales que viven en el mar. También hay un lugar lleno de rocas, otro con lupas y una biblioteca con libros y otros materiales.

    -“¿Qué entendemos nosotros por un espacio de ciencia? Pues sencillamente un espacio configurado, que se dispone por propuestas que se encierran en sí mismas, fáciles de modificar y donde los niños tienen libre elección, es decir, van a donde quieren, con quien quieren y el rato que quieren – afirma la investigadora-. Esto requiere una intervención del adulto, no en el sentido de ‘yo para todo’, sino respetando lo que hacen los niños porque estamos convencidos que ellos son capaces e inteligentes, por eso actúan de manera decidida y a veces nos sorprenden. Si tratamos de entenderlos, siempre hay una lógica detrás de lo que hacen. El adulto debe mirar mucho a los niños y decidir cuando intervenir y cuando no”.

    “Tenemos que romper la idea de que aprender tiene que ver con el silencio. Los niños están en movimiento y eso no tiene por qué ser sinónimo de caos. Si les dicen que su clase es ruidosa, hay que defender la actividad diciendo que es ‘ruido de calidad’, porque es ruido orientado al aprendizaje”. Montserrat Pedreira Álvarez, Doctora en Educación (España)

    La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios

    Las propuestas del “Lab 0_6” están hechas con material cotidiano. “Somos conscientes de que en las escuelas no hay grandes laboratorios ni mucho dinero. La ciencia de los niños no es la ciencia de los laboratorios, es la ciencia cotidiana, de las cosas que pasan, que nos hacen surgir preguntas. Entonces, el material que usamos siempre es muy fácil de conseguir”, explica Montserrat Pedreira.

    Pero, al mismo tiempo, ese material cotidiano es de calidad pues, tal como destaca la experta, los niños merecen igual que los adultos que las lupas funcionen, que no estén rayadas, que los legos tengan las piezas que deben tener y que todo esté en buenas condiciones.

    “Si bien estas experiencias funcionan sin que nadie diga a los niños qué hacer, actúan bajo su criterio, tampoco deben ser un caos porque entonces no tenemos espacios de aprendizaje. Tiene que haber un cierto clima de tranquilidad que favorezca que se puedan concentrar en aquello que les ha llamado la atención. Ése es un aspecto importantísimo que debiera conseguirse”, afirma.

    Algunos requisitos que deberían tener todas las propuestas o actividades para convertirse en experiencias de aprendizaje:

    1) Constituir un desafío para los niños, donde el juego cumple un rol crucial. “Hemos descubierto que una propuesta con reto, con sorpresa, con misterio, con pregunta, siempre engancha más a los niños. Y el juego es una actividad natural de ellos, por lo tanto nos interesa muchísimo que lo vivan como un juego”, señala Montserrat Pedreira.

    2) Tener un concepto científico detrás. Por ejemplo, en un acuario, se busca que los niños se hagan preguntas sobre las relaciones entre los seres vivos y su medio: ¿Los peces son todos iguales?, ¿Cómo pueden vivir adentro del agua?, ¿Los peces hacen caca o pipí?, ¿Cómo puede vivir una planta adentro del agua? En otras actividades el concepto científico será la luz o la relación entre el peso y el movimiento.

    3) Tener sentido para los niños sin que ellos tengan que esperar que venga un adulto para saber qué hacer. Cada actividad por sí misma debe sugerir a los niños una serie de posibles acciones.

    El adulto debe tener una intención clara de qué quiere que suceda con cada propuesta. “Una pregunta que me encanta para las educadoras de infantil es: ‘¿Qué quieres que pase con esa actividad?’ Así, puede valorar el material y lo puede cambiar si es necesario. Entonces, tenemos que tener claridad al respecto, pero esto no debe ser tan reestrictivo en términos de suponer que el niño solo puede apretar un botón o una palanca como ocurre en algunos museos interactivos. No queremos eso. Queremos una propuesta que de posibilidades de respuestas abiertas, y a menudo posibilidades que nos sorprendan porque los niños no siempre hacen lo que nosotros queremos”, dice la experta.

    Por otra parte, en “Lab 0_6” se han incorporado también actividades para niños de primer ciclo básico. Por ejemplo, una estructura con partes fijas y canales que se mueven, donde al interior puede transitar una pelota. “Si vemos a una niña ahí, veremos que con la mirada está anticipando por donde quiere que vaya la pelota. En ese momento en que hay una intención de intervenir la realidad con una finalidad, entendemos que aquí ya no hay juego exploratorio, sino experimentación entendida como procedimiento científico: tengo una intención, actúo sobre la realidad, miro qué pasa, veo si consigo lo que quiero y voy actuando, modelando mi acción, hasta conseguir lo que quiero. Esto nos interesa muchísimo en los niños, queremos que hagan experimentación también. En definitiva, que tengan múltiples oportunidades de exploración y de experimentación”.

    El inicio de la escolaridad: Modelización científica

    Rosa Nidia Tuay Sigua 2 , Licenciada en Física y Magíster en Docencia de la Física, y Nora Bahamonde 3 , Licenciada en Ciencias Biológicas y Magíster y Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, coinciden con Pedreira en lo esencial que es para los niños la experimentación, pues es el punto de partida de múltiples preguntas.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar –afirma Rosa Nidia Tuay Sigua-. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos, porque cuando los comprendemos podemos dar cuenta de todas las relaciones que se construyen en su campo explicativo y generar prácticas de aula significativas para los estudiantes”.

    Y agrega: “El trabajo de los científicos ha sido la búsqueda de regularidades, de patrones, que permitan construir un mundo explicativo. Lo que buscamos es que los profesores vayan configurando las pautas que han permitido el avance de la formación del conocimiento científico y que impulsan a los niños a seguir explorando este mundo de posibilidades”

    ¿Y cómo enfrentan ese reto? Una manera de trabajar con los niños, explica Rosa Nidia Tuay, es buscar causalidades, es decir, qué provoca un fenómeno (por ejemplo, la lluvia), por qué se produce, y a través de diferentes condiciones de codificación que pueden ser símbolos o analogías, pasar a un sistema formal. Luego, mirar qué implicaciones tiene ese sistema formal que se puedan traducir a través de modelos. Y finalmente, observar nuevamente el fenómeno para así construir una explicación científica.

    En ese contexto, Nora Bahamondes se hizo la siguiente pregunta: ¿qué lugar ocupa hoy en las aulas la enseñanza de las Ciencias Naturales, tanto a nivel inicial como primario? “En Argentina no estamos conformes con el lugar que tiene. Hay varios argumentos que se esgrimen para justificar su ausencia o la escasez de su presencia. Por un lado, la convicción de muchos docentes y comunidades de padres de que los niños primero deben enfocarse en el aprendizaje de la lectura, la escritura, las habilidades matemáticas, para recién después comenzar a aprender Ciencias Naturales. Y por otro, hay una representación social construida acerca de las capacidades cognitivas que deberían tener los niños y las niñas para aprender ciencias. Esto se asocia con una dificultad especial que impondría la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias desde estas miradas”.

    “¿Qué tipo de acciones se deben desarrollar como prácticas de aula para la enseñanza de las ciencias en educación infantil? Debemos originar actividades que abran inquietudes, incertidumbres, aumentando la comunicación y capacidad de crear e innovar. Pero, ¿cómo se logra esto? La formación en ciencias no solamente parte de los conceptos. Es fundamental trabajar los fenómenos”. Rosa Nidia Tuay Sigua, Magíster en Docencia de la Física (Colombia)

    Pero desde su perspectiva, la de su equipo de investigación y según las corrientes más modernas y actualizadas en relación a la enseñanza de las ciencias, estos argumentos se basan en supuestos asociados con los antiguos modelos de transmisión – recepción, donde se otorgaba un papel central a los docentes y se dejaban en último lugar las posibilidades o capacidades cognitivas de los niños. “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyenmaquetas para explicar cómo funciona el mundo”.

    Y es aquí donde surge con fuerza la “modelización científica”, que es un proceso que se puede aplicar desde el inicio de la escolaridad y para el cual se requiere:

    – Interactuar con los fenómenos:  observar, experimentar, generar preguntas significativas, identificar su relevancia, obtener evidencias. “Tenemos que establecer un puente, una conexión, entre el mundo cotidiano que se les presenta como problemático, a veces inabarcable y los modelos teóricos que desde la ciencia se han construido para explicarlo. Esto significa en la escuela, y también en el jardín de infantes, dentro y fuera de las aulas, interactuar directamente con los fenómenos”, dice Bahamondes.

    – “Dar sentido” a lo que se observa a partir de elaborar anticipaciones, identificar regularidades, imaginar modelos explicativos, hacer inferencias, inventar nuevas entidades para explicarlo.

    – Explicar, argumentar, evaluar, actuar, probar nuevos caminos o intervenciones, comunicar y buscar consensos, en la clase.

    – La última etapa sería generalizar y aplicar el modelo aprendido y construido a nuevas situaciones en las cuales tenga sentido y significado.

    Ya existen materiales educativos para los docentes en esa línea, que fueron pensados como secuencias de actividades que permiten paso a paso ir haciendo modelización. Y que se pueden descargar desde los sitios web:

    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ index12.html
    http://coleccion.educ.ar/coleccion/ CD23/contenidos/escuela/textos/ pdf/alumnoInicial.pdf

    “Los niños y los científicos comparten una cuestión fundamental, que es pensar teóricamente acerca del mundo. Es decir, hacen un esfuerzo cognitivo para pensar el mundo a través de modelos. Los modelos infantiles son iniciales y nuestra tarea como educadores es intentar acercarlos, a través de experiencias y tensión con la realidad, a los modelos científicos porque son más potentes y generalizadores”, concluye.

    “En los proyectos que hemos desarrollado en Argentina y otros países, vemos que los niños preguntan, imaginan, observan, registran, utilizan el lenguaje oral o escrito, dibujan, construyen maquetas para explicar cómo funciona el mundo”. Nora Bahamonde, Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales (Argentina)

    A recuperar las historias de los científicos.

    “Durante el tiempo que pasé en Cambridge no me dediqué a ninguna actividad con tanta ilusión, ni ninguna me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos. Lo hacía por lamera pasión de coleccionar, ya que no los disecaba y raramente comparaba sus caracteres externos con las descripciones de los libros, aunque, de todos modos, los clasificaba. Voy a dar una prueba de mi entusiasmo: un día, mientras arrancaba cortezas viejas de árboles, vi dos raros escarabajos y tomé uno con cada mano; entonces vi a un tercero de otra clase, que no me podía permitir perder, así que metí en la boca el que sostenía con la mano derecha. Pero ¡ay!, expulsó un fluido intensamente ácido que me quemó la lengua, por lo que me vi forzado a escupirlo, perdiendo este escarabajo, y también el tercero”. Fuente: “Charles Darwin, El naturalista del Beagle”, de Eduardo Wolovelsky. Biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires

    La Doctora en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Nora Bahamondes, señala que este libro es un excelente material para trabajar con niños de diferentes edades y pone énfasis en la necesidad de recuperar las historias de científicos insertándolas en las secuencias de actividades didácticas. “En este caso, el personaje al estar impedido de recolectar un tercer escarabajo porque tenía las dos manos ocupadas no tuvo mejor idea que ponérselo en la boca. Esto lo que hace es generar empatía, en el sentido de que Darwin también fue un niño, como todos los niños que aprenden ciencia hoy”.

    El libro “Charles Darwin, El naturalista del Beagle” lo puede descargar  AQUÍ
    Más libros con historias de científicos AQUÍ

Espacios de ciencia para los más pequeños

2017-06-16T12:42:53+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Cómo abordar la ciencia durante los primeros años de vida? Descubre esto y mucho más en el siguiente reportaje de REVEDUC.

  • 4 cosas sobre el desarrollo infantil que todo padre y educador de párvulos debería saber

    Diversos estudios han comprobado que el desarrollo cerebral durante la infancia tiene un rol central en el aprendizaje, la conducta y la salud tanto física como mental. Esto significa que las experiencias a las que se expone un recién nacido influyen directamente sobre su desarrollo cerebral, lo que se puede ver reflejado, posteriormente, en sus habilidades verbales y matemáticas, su conducta social, su estado emocional, entre otras características. Conocer entonces las distintas etapas de desarrollo y la forma como el cerebro funciona en este proceso, es fundamental para que padres y educadores sepan qué cambios deben esperar a medida que su hijo crece y qué acciones deben tomar para garantizar un desarrollo infantil saludable.

    Fraser Mustard (Presidente y Fundador del Instituto Canadiense para las Investigaciones Avanzadas, Miembro de la Orden del Canadá y PhD. de la Universidad de Cambridge), hace una presentación sobre el desarrollo temprano con el fin de mostrar (desde la investigación científica) cómo este periodo puede demarcar trayectorias en la salud, el aprendizaje, la conducta y las futuras etapas del desarrollo.

    El cerebro

    Lo primero que hay que entender es que el cerebro está compuesto por miles de millones de células que se llaman neuronas. Dichas neuronas se conectan por medio de redes neuronales durante la primeras etapas de vida. Esas redes se llama sinapsis y a través de éstas se transmiten impulsos eléctricos que envían los distintos órganos sensoriales (visión, oído, tacto… ). A este proceso se le llama “cableado cerebral”. Y ¿esto por qué es importante? Porque muchas investigaciones sugieren que la formación de sinapsis depende de la experiencia y se inicia muy temprano. Esto quiere decir que sin un desarrollo adecuado de estos circuitos, cosas como el lenguaje y la cognición pueden mostrar un desarrollo posterior pobre.

    Tres circuitos maleables

    Durante la infancia se desarrollan tres circuitos muy importantes: el Circuito Sensorial (visión, oído, etc) que tiene una función central en el desarrollo del lenguaje; el Sistema Nervioso Autónomo que controla aspectos como la tensión arterial y la respiración, y el eje Hipotálamo-Pituitaria-Corteza Adrenal, que además de tener efectos sobre la cognición y las emociones, regula la memoria, las afecciones cardiacas, la conducta y los problemas como la diabetes. Estos circuitos tienen su momento de mayor plasticidad y maleabilidad durante la temprana infancia.

    El estrés

    Otro circuito que está relacionado con los circuitos sensoriales de la temprana infancia y que afecta la salud, el aprendizaje y la conducta, es el circuito del estrés (y todos los aspectos relacionados a éste). Este circuito neuronal cerebral influye en el Sistema Nervioso Autónomo (la presión arterial, respiración, etc) y tienen un rol central en nuestra capacidad de afrontar y manejar los eventos del día a día. Esto es importante pues sabemos bien que el estrés puede afectar la forma como un niño aprende.

    https://www.instagram.com/p/BU_t4AMFhqB/

    Dime dónde vives y te diré cómo te desarrollas

    Las investigaciones, dice Mustard, han demostrado que el ambiente donde se vive y se trabaja afectan la salud tanto física como mental de la persona en cada una de las etapas del desarrollo. Esto significa que los eventos que influyen sobre el desarrollo cerebral en los primeros años de vida, afectarán también la capacidad de afrontar y resolver situaciones, lo que tiene implicaciones en la salud física y mental, específicamente en enfermedades como hipertensión, diabetes tipo II, problemas mentales y obesidad. El principal involucrado en estas consecuencias es el circuito del estrés (psiconeuro-endocrinólogo y psiconeuroinmunológico).

    Lo más importante de esto es entender que todos aquellas circuitos cerebrales que hacen parte de los procesos biológicos se pueden moldear en estas primeras etapas con educación de calidad, interacciones de alta calidad, apoyo a padres, programas de nutrición, entre otros… solo así se puede garantizar el desarrollo saludable tanto físico como mental de los niños. Ya bien decía Gabriela mistral que:

    “Muchas cosas pueden esperar, el niño no. Ahora mismo se forman, se crea su sangre, sus sentidos se desarrollan. A ellos no se les puede decir mañana. Su nombre es hoy”.

4 cosas sobre el desarrollo infantil que todo padre y educador de párvulos debería saber

2017-06-12T11:40:34+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños, Padres y apoderados|

Varias cosas suceden en el cerebro de un ser humano en plena etapa de desarrollo infantil. Es vital comprenderlas y atenderlas a tiempo.

  • Por fuera parecen peluches comunes. Por dentro llevan una importante lección

    Más de 8 millones de toneladas de plástico terminan en el océano cada año, matando a un millón de aves y 100.000 animales marinos que lo consumen pensando que es alimento. Para el 2050, si nos quedamos de brazos cruzados, habrá más plástico que animales en el océano. Es una realidad y tenemos que hacer frente a ésta tomando acciones radicales y sobre todo, educando a quienes representan el futuro, los niños.

    Pensando en esto, tres frentes se unieron para crear un producto educativo bastante especial: los Pollutoys.

    Los Pollutoys son peluches marinos que a simple vista parecen juguetes comunes y corrientes, sin embargo, esconden una triste sorpresa al interior: un estómago lleno de basura. Fueron diseñador por la Organización Sea Shepherd, la diseñadora Andrea Vida y varios profesores de educación inicial, quienes buscan, a través de éste proyecto educar a los más pequeños y apoyar la misión de ponerle fin a la destrucción de la vida marina para reducir el impacto negativo que tiene ésto en la Tierra.

    Según el NICO Neuroscience Institute, entre los 3 y 5 años de edad, aprender con juguetes aumenta la retención de la memoria en un 77%.

    Esto significa que el impacto de los Pollutoys en los niños pueden ser realmente significativo e importante. De hecho, estos juguete afectados por la polución, ya están siendo utilizados como herramienta pedagógica en organizaciones e instituciones educativas como CompaNanny, Orange Panda y el Magnolia Kindergarten, ubicados en Países Bajos y China.

    Una historia detrás…

    Al ser un producto diseñado para educadores, por educadores, los Pollutoys son una herramienta pedagógica muy completa. Además de los elementos plásticos que tienen los peluches en sus estómagos, cada uno tiene un libro que cuenta la historia de cada animal. De esta forma, los niños no solo interactúan con el interior del peluche, sino que empiezan a comprender el impacto negativo de estos elementos en la vida de todos esos animales que habitan los océanos.

    dexigner.com

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    Una idea para replicar

    Independientemente a si tienes o no uno de estos juguetes, éstos pueden servirte de inspiración para crear tus propios peluches y tus propias historias para abordar este y otros temas. Hacerlo no sólo será útil para que los niños experimenten y desarrollen su personalidad, inteligencia, creatividad y sociabilidad a través del juego, sino que también podrán aprender un tema que hoy más que nunca debería ser una prioridad. El juego es un derecho al que deben acceder todos los niños, y si además pueden hacerlo con un sentido, ¿por qué no intentarlo? En sus manos está que nuestra Tierra pueda iniciar un proceso de recuperación.

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Por fuera parecen peluches comunes. Por dentro llevan una importante lección

2017-06-01T09:43:03+00:00 Mayo, 2017|Cómo aprenden los niños|

Profesores de educación inicial, una diseñadora y una organización, diseñaron un peluche con una importante lección que busca proteger la vida marina.

  • ¿Biblioteca para guaguas? Esta es la historia de la primera guaguateca creada en Chile

    La Biblioteca de Santiago no tiene la solemnidad de otras bibliotecas. En su interior, una sutil luz azul envuelve el edificio de cuatro pisos, que se divide en seis macro secciones, cada una adornada a su manera. La sección juvenil es muy distinta a la sección de literatura. Colección general no se parece a prensa. La que nos interesa a nosotros en esta ocasión, la sala infantil, es la única que tiene camino propio: en la entrada del edificio unas patas de tigre pegadas en el suelo nos marcan la ruta hacia el espacio más colorido de todas las secciones.

    Guaguateca a la chilena

    Si hay alguien que sabe de guaguatecas es la educadora de párvulos Lorena Moya, encargada de la sección infantil de la Biblioteca de Santiago y fundadora de la primera guaguateca en Chile el año 2014.

    -Antes la guaguateca estaba en esta misma sala infantil, pero llegó un momento que no dimos abasto, la gente repletó el lugar y tuvimos que trasladarla a su propio espacio- Cuenta Lorena. Efectivamente, para llegar hay que pasar por la sección Novedades en el primer piso, caminar hasta el fondo y doblar a la izquierda. En el camino, vemos a una señora con audífonos trabajando en su computador y a una adolescente concentrada en su libro. Al lado de todo eso está la guaguateca, que pareciera una extensión de otro lugar: una mamá acostada en el suelo mostrándole un libro a su hijo, otra con guitarra en mano le canta a su bebé, otra con un gorro de mago en la cabeza le hace muecas al suyo.

    -La guaguateca es un espacio vital para la biblioteca de Santiago. Entendemos a la gente que nos visita con los mismos derechos, independiente de su edad-, asegura Marcela Valdés, directora de la biblioteca.

    La sala está destinada para que niños de 0 a 4 años se acerquen de manera lúdica a la lectura. Por eso, el lugar tiene la lógica de un bosque, con tres grandes árboles: el de la música, el del arte y el de la dramatización. Hay libros a pesar de que los niños y niñas no sepan “leer”, de diferentes tamaños y estilos. Libros plagados de imágenes, colores e incluso texturas (hay uno que tiene pelos artificiales de diferentes animales). Las esquinas de los muebles son redondas, el lugar está lleno de colchonetas y las paredes cuidadosamente diseñadas para promover la lectura. En la Biblioteca de Santiago saben que aprender a leer va mucho más allá de la decodificación. Los profesionales que aquí trabajan saben como un niño aprender a leer y que cosas son importantes en este proceso.

    Todo el día la sala está supervisada por un o una especialista que guía a los padres y madres en su experiencia. Les recomienda libros según la edad de los niños y les explica detalladamente el lugar. Como no es una guardería, cada padre debe experimentar el lugar junto a su hijo.

    “Creemos que la lectura es mucho más compleja que un simple texto. Tiene que ver con cómo entendemos el mundo, por ende se vincula con la sensorialidad y la inteligencia múltiple. Todas las personas asimilamos el mundo de diferentes formas. Algunos lo hacen más con la música, otros con el tacto o la pintura. En los bebés esto es mucho más notorio. La guaguateca pretende crear los cimientos para que esos niños se conviertan en futuros lectores. Esta es una forma muy potente de disminuir las brechas sociales”, asegura Lorena Moya, encargada de la sección infantil.

    Fuente: Biblioteca de Santiago

    Lorena Moya, una educadora apasionada por la literatura

    Toda su vida Lorena (43 años) quiso que su trabajo aportara a un cambio social. Al egresar, no sabía bien a qué dedicarse. Una oferta de trabajo, que llegó por casualidad, le cambiaría la vida.

    Estudió Educación de Párvulos en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). En su época de estudiante, los ramos de literatura infantil siempre le llamaron la atención. “Yo sabía que el mundo de los bebés era lo que me gustaba, pero no conocía mucho del trabajo en una biblioteca”, asegura.

    En pleno proceso de titulación, su profesora de Currículum de Sala Cuna le dijo que debían hablar. “Me contó que en Puente Alto necesitaban una persona para hacerse cargo del área infantil de la biblioteca municipal y que ella veía en mí capacidades para ese puesto”, cuenta. Nunca se imaginó trabajando en algo similar, pero como necesitaba trabajo y le sonaba atractivo, postuló. A los días la llamaron para ofrecerle el puesto. 18 años después, las bibliotecas son su vida.

    -Yo estoy acá para disminuir la desigualdad. La lectura a los niños les abres un mundo. Pueden conocer lugares, otros puntos de vista, otras experiencias. Le das herramientas para vincularse de mejor forma con otras personas y eso es fundamental para que un niño de menos recursos tenga las mismas oportunidades que uno de más recursos-, dice Lorena, que para perfeccionarse realizó un diplomado en bibliotecas públicas y otro en educación inclusiva. Según un artículo de The New York Times, los niños de familias de bajos ingresos han escuchado 30 millones de palabras menos que uno de familias con recursos, lo que es determinante en el desarrollo educativo de una persona.

    El 2005 postuló al cargo de jefa de sala infantil de la biblioteca de Santiago, que estaba a meses de su inauguración. Tras ser elegida, rápidamente se tuvo que subir a un barco que ya estaba andando. “La guaguateca venía contemplada en el proyecto inicial y con el tiempo fue creciendo”, recuerda Marcela Valdés, directora de la biblioteca.

    En un comienzo funcionó en un espacio pequeño dentro de sala infantil, pero desde el 2013 los mismos usuarios comenzaron a pedir que el lugar se expandiera. Tuvieron que pensar en un proyecto más grande. Al principio buscaron un especialista, pero se dieron cuenta que no habían expertos en bibliotecas para bebés.“Como equipo nos lanzamos a investigar experiencias de otros países, sobre todo cómo hacer animación lectora en la primera infancia. Investigamos incluso cuál era el mobiliario más adecuado para estos niños”, cuenta Lorena.

    El equipo multidisciplinario- desde actores hasta historiadores del arte- formuló una propuesta que convenció a la dirección. Se asociaron con alumnos de diseño de la universidad Diego Portales y a fines de 2014 inauguraron la guaguateca. “El mérito de Lorena es haber dirigido un equipo que se ha impregnado con los proyectos. Es un equipo que se ha preocupado por ser líderes en el fomento de la lectura”, asegura Marcela Valdés.

    Desde entonces, las visitas sólo han ido en aumento. Según estadísticas de la misma biblioteca, este espacio tiene un promedio de 300 visitas diarias y 7.200 al mes, que participan de las actividades que organiza la guaguateca de martes a domingo.

    Fuente: Biblioteca de Santiago

    El valor de esta experiencia

    “En el colegio me recomendaron venir a esta biblioteca. Ahí conocí este espacio. Mi hija de 4 años me pide que la traiga todos los días. Los fines de semana le tengo que decir que no porque hay que compartir con la familia, pero de lunes a viernes vengo con ella”, cuenta Geraldine Valencia, que vino por primera vez hace seis meses.

    Lorena cuenta que en todos estos años han formado vínculos con los padres y sus hijos, a los han visto crecer. Incluso hay adolescentes en situación de calle que visitaron el lugar desde niños y que hoy se acercan a saludarla.

    “Hemos visto cómo niños que llegaron chiquititos aprenden a leer, pero no se olvidan de nosotros”, asegura.

    Fuente: Biblioteca de Santiago

    Tras dejar sus mochilas en los casilleros instalados a la entrada de la biblioteca, los adolescentes que antes visitaban la sala infantil ubicada en el primer piso, ahora entran por la misma puerta, siguen las mismas huellas de tigres, saludan a Lorena y al resto de las mismas personas que los guiaban en sus dudas, pero ya no se quedan: suben las escaleras que los lleva a la sala juvenil, con personas de su edad. Ya quieren leer nuevas historias.

     

¿Biblioteca para guaguas? Esta es la historia de la primera guaguateca creada en Chile

2017-05-31T09:20:04+00:00 Mayo, 2017|Los profesores importan, Padres y apoderados, Voz de los profesores|

7.200 personas al mes visitan este espacio instalado en la biblioteca de Santiago, que se creó en 2014 y que sigue creciendo liderada por una educadora de párvulos: Lorena Moya. Entre libros con texturas y árboles temáticos, nos recibe para conocer esta potente iniciativa.

  • Párvulos de Padre Las Casas participaron de encuentro de juegos tradicionales mapuches

    RESCATE. El Palin, el Newenkantun y el Trentrikawe se desarrollaron en las canchas del jardín infantil We Rayen.

    Pese al frío de la mañana en los campos de Padre Las Casas, en la cancha de tierra del jardín infantil We Rayen, sector de Dehuepille, medio centenar de entusiastas niños pertenecientes al jardín local, al jardín Emanuel y al We Rayen de Budimallin, sector de Niágara, tomaron parte de un encuentro de juegos tradicionales mapuches, en el marco del mes del Patrimonio Cultural.

    “Xawun Aukantun” es el nombre del encuentro, donde unieron fuerzas la Junta Nacional de Jardines Infantiles y la Conadi, con el objetivo de visibilizar el aporte de los jardines alternativos interculturales en la revitalización de juegos tradicionales, y compartir experiencias entre las unidades educativas y sus comunidades.

    El encuentro

    Tras una rogativa en mapundungun frente a la ruca del jardín We Rayen, se procedió a los juegos mapuches.

    El primero de ellos requirió que se ubicaran pliegos de papel sobre la cancha de tierra, de manera de aislar el húmedo suelo para que los niños, en parejas, se sentaran encima, juntaran las plantas de los pies y comenzaran a medir fuerzas con sus manos sobre un colihue horizontal. Era el “Newenkatun”, competencia donde los participantes miden sus fuerzas.

    Luego, los pequeños participaron del segundo juego, el “Trentrikawe”, donde debían pararse sobre dos tarros o trozos de madera, que a manera de zancos hacían avanzar en una lenta carrera. Finalmente, los párvulos disputaron un encuentro de palin.

    Viviana Canío, de 5 años, representó al jardín We Rayen en el Trentrikawe, el juego de los zancos. Junto a ella participó su compañero Leo Llanquinao, también de 5 años, quien señaló -con orgullo- que “ya he jugado antes, y no me caigo”.

    Rescate

    Estos tres juegos presentados forman parte de una recopilación de prácticas tradicionales mapuches que el equipo asesor intercultural de la Junji Araucanía realizó a través de una investigación con las propias comunidades.

    La directora regional de Junji, María Isabel Cofré, señaló que “estamos celebrando el mes del Patrimonio Cultural y en representación de los más de 65 jardines infantiles que cuentan con este sello en la Región tenemos este encuentro con tres jardines infantiles de las comunidades cercanas de Padre Las Casas”.

    Pedro Canihuante, subdirector nacional de la Conadi, señaló que “para nosotros es tremendamente importante este tipo de acciones. Como podemos ver aquí, hay niños de temprana edad participando de nuestros juegos ancestrales como pueblo mapuche. Por ello es que la Conadi, preocupada de reinstalar nuestra cultura, está junto a la Junji trabajando en este Xawun Aukantun”.

    Los 12 juegos

    En total, se rescataron doce juegos “Aukantun” con la finalidad de aportar elementos pedagógicos a las unidades educativas, que buscan revitalizar la cultura y lengua mapuche, además de generar múltiples beneficios que involucran el desarrollo motriz, social, cultural y afectivo de los párvulos.

Párvulos de Padre Las Casas participaron de encuentro de juegos tradicionales mapuches

2017-05-23T13:09:49+00:00 Mayo, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

A pocos días de celebrar un nuevo día del Patrimonio Cultural en Chile, diversos jardines infantiles se reunieron en el encuentro de juegos tradicionales mapuches.

  • Úrsula Carvajal: Más que vocación, actitud

    Desde muy niña Úrsula Carvajal San Martín soñó con educar, pero el destino la llevó a estudiar Contabilidad, profesión que ejerció con éxito. A los 21 años, decidió dar un vuelco y sacar a la luz su real vocación. Hoy se desempeña como Educadora de Párvulos de 45 niños, en el Colegio Rafael Sanhueza Lizardi, de la comuna de Recoleta, en donde además es Jefa del Departamento de Educación Parvularia. Fue reconocida por sus pares como la mejor profesora de la escuela.

    El timbre anuncia el fin del primer recreo. Los alumnos vuelven a sus aulas y el extenso patio de concreto y los interminables pasillos del edificio retornan momentáneamente a la calma. Hasta que desde una sala del primer piso, cerca de la cancha, se escuchan niños cantar. Es el energético Kínder “A” de Úrsula. Están ensayando una animada coreografía para aprender las partes del cuerpo. A pesar de que es temprano y las clases recién comienzan, el ambiente es de juego y alegría. Para ellos es el momento aprende.

    Desde que era pequeña Úrsula jugaba con sus muñecas a ser profesora, dice que siempre le gustó enseñar. Idea que reforzó trabajando con niños en una parroquia, haciendo catequesis infantil.

    Ingresó al Liceo Técnico Joaquín Edwards, de la comuna de Macul, junto a su hermano mellizo. Allí optó por la especialidad de Contabilidad, porque tenía habilidades con los números y además le proporcionaba un buen campo laboral, recuerda. Pero su inquietud por enseñar permanecía inalterable.

    Fuente: Revista REVEDUC

    En marzo de 2006 hizo un reemplazo en la oficina de contabilidad de la Sociedad de Instrucción Primaria de Santiago (SIP), tuvo contacto con docentes y decidió dar un vuelco: se matriculó en Educación Parvularia, en la Universidad Arturo Prat. Una vez que aprobó su examen de grado, la SIP le dio la oportunidad de trabajar en uno de sus colegios. Ella no lo dudó e ingresó al Colegio Rafael Sanhueza Lizardi, donde hizo su práctica como educadora y trabaja hasta hoy, destacando por su entusiasmo, energía y capacidad innovadora.

    Esto le ha valido ser elegida la mejor profesora del establecimiento. Una distinción otorgada por sus pares como un reconocimiento al excelente desempeño, compromiso con el proyecto educativo, capacidad de liderazgo y trabajo en equipo. Muy emocionada, participó en una sentida ceremonia en el Liceo Bicentenario donde recibió la medalla institucional.

    Educando para revertir futuros

    Para esta docente de 33 años, trabajar con niños es la instancia donde se puede moldear sus habilidades y potenciarlos, de modo que ellos después puedan decidir lo que quieren para sus vidas. “Yo era de las alumnas que ayudaba a mis compañeros a estudiar para las pruebas y con las tareas, para mí era muy importante motivarlos para que aprendieran bien”, comenta.

    Aficionada a la cocina y al patinaje, esta educadora divide sus tiempos, ya que su quehacer como maestra le demanda muchas horas del día. “Para mí es fundamental preparar material para mis clases y planificar, no me gusta copiar lo que hicimos el año pasado. Creo que ahí está la gran desventaja de algunas de mis colegas, cuando me dicen: ‘No se me ocurre qué hacer para mis clases’. Creo que eso sucede porque se han acostumbrado a repetir lo del año anterior y no a innovar.

    “Para mí es fundamental preparar material para mis clases y planificar, no me gusta copiar lo que hicimos el año pasado”.

    Fuente:Revista REVEDUC

    A mí me encanta planificar tomando como base los aprendizajes esperados de los programas pedagógicos para el Segundo Nivel de Transición (NT2) en sus diferentes ejes: descubrimiento del mundo natural, del entorno social, razonamiento lógicomatemático, iniciación a la lectura y escritura, expresión creativa, motricidad, entre otros. Trato de dar cobertura a todo el programa durante el año, buscando ideas nuevas para los contenidos. Y gracias a la tecnología puedo hacer clases más dinámicas con mis alumnos”, señala contenta.

    Un ejemplo de su trabajo de aula es el que realiza al momento de la lectura. Lee un libro a sus 45 alumnos, pero no pide silencio. Al contrario, los invita a participar, respondiendo preguntas durante y después de la lectura. Así logra motivarlos y puede monitorear quiénes están atentos a la historia y quiénes no.

    También organiza juegos de roles y por eso en la sala hay disfraces de bomberos, constructores, médicos y soldados, entre otros. Recuerda que en una ocasión cada una de las tías –trabaja con dos asistentes de párvulos- estaba a cargo de un grupo de alumnos. Los niños eligieron quién quería ser doctor, enfermero, paramédico, conductor de la ambulancia, enfermo o accidentado. “De pronto vi a una educadora con vendas en el tórax y en la cintura. Me acerqué y vi dos niños que conversaban mirando una pizarra, entonces les pregunté: ¿Cuál es el diagnóstico de la tía? Ellos levantaron la pizarra, en la que habían dibujado un esqueleto y uno de ellos me dijo en actitud de doctor: ‘La tía tiene las costillas rotas, eso sale en la radiografía’, mientras el segundo niño daba instrucciones para que las enfermeras la vendaran hasta las rodillas. Esto nos sorprendió, porque los chicos tomaron muy en serio el juego de cambio de roles”, relata la educadora.

    “Es así como un educador va motivando y creando conocimientos en sus alumnos, dedicándoles tiempo, conversando con ellos, mirándolos a la cara cuando hablan. ‘Tía lo logré, tía lo hice’, esa alegría en sus caritas es lo que me llevo a mi casa. Es ahí cuando me doy cuenta que el tiempo que dediqué a planificar valió la pena”, afirma sonriente.

    Inclusión Preescolar

    Los niños en estos niveles son sensibles en cuanto a su desarrollo cerebral, la evolución y aprendizaje de emociones e interacciones sociales. Por esta razón es que en la sala de Kínder no existen los sobrenombres. ¿Cómo se erradicó esa situación? Los alumnos aprendieron a tratar a sus compañeros por el nombre, si existen dos o más chicos con el mismo, se les debe llamar por su nombre y apellido. Una sencilla medida, que ha ayudado a eliminar por completo los apodos que aluden a las condiciones físicas o que menoscaban.

    Para Úrsula es muy importante conversar con sus alumnos. Está consciente que obviamente influye en ellos lo que escuchan en sus casas y por eso, explica, el colegio trabaja muy de cerca con los apoderados en temas como la integración en la sala. Asimismo, se preocupa de arreglar las situaciones de conflicto de forma inmediata, porque tiene claro que si les sucede algo a los pequeños ellos inmediatamente lo comentan en su casa y generalizan, aun cuando el problema haya ocurrido una sola vez. “Siempre me molestan en el colegio” es una frase que grafica muy bien esto, según la docente.

    “Debemos estar atentos a las señales de los niños, si uno de ellos está caminando solo en el patio yo lo invito a jugar. Así, cuando los demás se dan cuenta que la tía está con ese niño, también quieren jugar con él. Después, yo me salgo de la actividad y veo que todos quieren interactuar con ese compañero que nadie había visto”.

    Por otra parte, los chicos especialmente en la edad preescolar imitan los comportamientos de los adultos a su alrededor, por eso es tan importante reforzar las actitudes positivas ante los demás. “Debemos estar atentos a las señales de los niños, si uno de ellos está caminando solo en el patio yo lo invito a jugar. Así, cuando los demás se dan cuenta que la tía está con ese niño, también quieren jugar con él. Después, yo me salgo de la actividad y veo que todos quieren interactuar con ese compañero que nadie había visto”, señala.

    Además, a pesar de su corta edad hablan mucho entre ellos. Úrsula recomienda a los padres apagar la TV y sus celulares, sentarse a comer y conversar. Dice que es la instancia para preguntarles: ¿Cómo te fue en el colegio?, ¿Qué hiciste hoy? “Todos merecen ser escuchados, más allá de lo que aprendieron en la clase. Quizás alguno no comprendió tanto, pero sí practicó cómo ser perseverante”, recalca.

    Hay pequeños que son indiferentes cuando ven llegar a sus padres después del trabajo. No se acercan a saludarlos. En cambio otros gritan de felicidad. La educadora cree que hay que lograr que todos los niños corran a abrazar a sus padres, que les cuentan sus cosas, porque si no al crecer se van a dar cuenta que su familia no sabe nada de ellos, y entonces comenzarán a confiar más en los amigos o en cercanos, fuera de su núcleo afectivo. “Es el inicio de muchos problemas en la adolescencia, porque los padres no saben quiénes son sus amigos”, concluye.

Úrsula Carvajal: Más que vocación, actitud

2017-05-19T16:58:14+00:00 Mayo, 2017|Actualidad, Los profesores importan|

Desde muy niña Úrsula Carvajal San Martín soñó con educar, pero el destino la llevó a estudiar Contabilidad, profesión que ejerció con éxito [...]

  • ¿Qué puede hacer un niño con harina y crema de afeitar? En los jardines infantiles encontraron la respuesta

    Infantes de entre dos y tres años se transforman en escultores usando masa que ellos mismos preparan Infantes que ellos mismos preparan.

    Diez de la mañana y en el emblemático jardín infantil “Bambi” del Cerro Cordillera, de Valparaíso, las mesas se cubren de plástico para que sus niños y niñas del nivel medio menor, dos a tres años, den rienda suelta a su creatividad con llamativos elementos que distan mucho de los bloques multicolores para hacer castillos y pirámides. ¿Qué usan para sus obras estos pequeños escultores?

    Harina y aceite

    La mezcla de harina cruda con aceite emulsionado, que ellos mismos preparan con sus manos, produce una viscosidad que les llama la atención. Con la masa hacen figuras como bolitas, pelotas y tiras. Es como si estuvieran haciendo pan y, como son curiosos, huelen sus obras de arte”, cuenta Desireé López de Maturana Luna, vicepresidenta ejecutiva de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) que incorporó este material como parte de la enseñanza. “Esta iniciativa cuenta con un enfoque pedagógico que reconoce que el aprendizaje se realiza en una acción gozosa, que entrega placer. Cuando una actividad está muy dirigida no necesariamente se aprende en forma significativa”, advierte.

    Cajas de todo tipo

    “Buscamos trabajar con materiales nobles de la naturaleza (semillas, maderas, troncos, hojas, papas) que les implique desarrollar los sentidos. Por ejemplo, las cajas de cartón, de zapatos o de comida, son muy buenas para comparar peso y distancia, ya que las pueden apilar, ver cuál está más lejos, entre otras actividades”, agrega la vicepresidenta. “Esta estrategia de aprendizaje es inherente a los niños y niñas que en forma natural quieren aprender, pues son curiosos por naturaleza”, resalta Isabel Rojas, del equipo técnico de Valparaíso. “Es una nueva forma de trabajar los procesos educativos”, agrega Carolina Morales, directora regional.

    Crema de afeitar y batida

    “Como los niños en edad preescolar no son capaces de hacer trazados, en Estados Unidos, por ejemplo, se pone una bandeja y sobre ella se echa crema para enseñarles la forma básica del trazado de las letras, líneas y curvas. El niño con su dedito dibuja patrones curvos, rectos y posteriormente se le indica que haga una letra C, que es una curva amplia. La gracia de este material es que para borrar, se vuelve a esparcir la crema”, detalla Dafna Geller, directora del after school Engineering For Kids (EFK), en la comuna de Las Condes. “Esto le da al niño una experiencia diferente a la que está acostumbrado y es vivencial, lo hace con su propio cuerpo”. Aclara que “si se le pone crema batida, el niño va a probarla y va a decir ¡Qué rico! Y seguirá comiendo. Si le pongo crema de afeitar debo decirles: Niños, esta no se puede comer y genera inmediatamente una línea de que es un material de trabajo y no un alimento”, aporta la magíster en educación.

    Ocupe arroz crudo

    “En una fuente grande póngale arroz y entre los granos oculte figuras y que el niño las busque con sus manos y sus ojitos vendados. Va a ser una sensación diferente a lo que está acostumbrado a sentir. Lo mismo se puede hacer con arena, que tiene otra textura que también ayuda a desarrollar el sentido del tacto”, comenta Geller.

    Tierra y agua

    “Todos los elementos de la naturaleza son saludables. Jugar con tierra y agua, que simula ser arcilla, es sano. Un niño que juega es un buen indicador de salud mental y más todavía si es con materiales de uso cotidiano”, asegura Francisco Flores, sicólogo infantil de la ONG “Mente Sana”. “No se necesita gran inversión para despertar emociones en el niño. Lo importante es que los materiales no sean tóxicos, que jueguen acompañados para una buena eficacia sicológica y sean supervisados por un adulto”.

    Use papel

    “También es súper bueno para la textura, que los niños pinten con sus pies. Ponga papel o cartulina y embadurne con témpera la planta del pie del niño y que pinte con sus pies sobre estos materiales. Esta acción previene que su hijo tenga trastornos de textura. Está lleno de niños que no son capaces de pisar el pasto si están descalzos o la arena de la playa”, recuerda la directora de EFK que dice que en la entidad “enseñamos a los niños desde prekinder a octavo básico a hacer masas funcionales (harina cruda, agua y otros materiales) que se transforman en engrudos que se solidifican y construyan algo. Es aprender a través del hacer que, en Estados Unidos, se conoce como hands-on (manos en la masa) que es lo que está haciendo la Junji”.

    Bonus track

    “Con los elementos tradicionales como plasticina, legos o greda se trabaja en actividades estereotipadas. Se espera que con los legos se haga una torre y se desarme, no así con otros elemento como una caja de cartón donde el niño se mete y cree que es un robot”, opina Carla Muñoz, doctora en Ciencias Sicológicas y de la Educación, y académica de la Universidad Católica de Valparaíso.

¿Qué puede hacer un niño con harina y crema de afeitar? En los jardines infantiles encontraron la respuesta

2017-05-19T14:35:27+00:00 Mayo, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|

Desde la más tierna infancia niños y niñas destinan gran parte de su tiempo a experimentar los elementos de su entono. ¿Cómo incentivar esta experimentación? Aquí algunas ideas.

  • Los más pequeños necesitan los maestros más “grandes”

    Los adultos que están con los niños en sus primeros años, deben tener la disposición para educarlos.

    La ciencia ya lo demostró, la mitad de las conexiones en el cerebro – y a una velocidad que jamás volverá a repetirse–, se realizan durante los primeros años de vida. Un ‘cableado’ que garantiza el desarrollo de la persona al preparar el terreno donde se cultivará todo tipo de aprendizaje.

    La neurociencia lo llama plasticidad cerebral, un concepto que ha mostrado la imperiosa necesidad de dar a los niños entre cero y 5 años estímulos, educación y cuidados para que puedan sacar todo su potencial el resto de su vida. Algo rentable para ellos y para las naciones, como lo han señalado James Heckman, premio nobel de Economía, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) e innumerables investigaciones.

    Esa es la razón por la cual cada vez más se ha vuelto la atención a los maestros y cuidadores de los infantes, pues en ellos recae gran parte de la responsabilidad de que esa oportunidad de oro no se pierda. “En algún momento pensamos que la atención a la primera infancia era un oficio menor, que los niños más pequeños necesitaban menos formación (…) Hoy sabemos que es mejor entregar un avión a un piloto ‘chifloreto’ que dar un grupo de niños pequeños a maestros que no tengan capacidades para cuidarlos y educarlos”, dijo hace un tiempo sobre el tema Jorge Eslava, director del Instituto Colombiano de Neurociencias.

    Las capacidades de los profesores y cuidadores van desde tener las habilidades para hacer una ronda, preparar una obra de teatro, leer un cuento, bailar, cantar, hasta ayudarlos a comer el refrigerio e ir al baño. “Los maestros en esta etapa son los que deben tener la mayor disposición afectiva para poder relacionarse con los niños. Su pedagogía debe ser de escucha y sensibilidad para poder comunicarse. Por eso necesitamos que haya una reflexión en la pedagogía de la educación inicial”, explica Alexandra Mancera, de la Escuela de Pedagogía de la Fundación Universitaria Cafam (Unicafam).

    Precisamente esta institución, junto con la Secretaría de Educación Distrital y el Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP), realizó una investigación sobre las capacidades que requieren desarrollar los maestros de primera infancia para atender los retos que les imponen sus estudiantes. Para ello los investigadores visitaron colegios, enviaron formularios y hablaron con profesores y directivas. Así encontraron que la práctica pedagógica debe dar un giro, pues desborda la idea de enseñar el alfabeto, los números y las vocales, revaluada para esta etapa de la vida. “La reflexión sobre la pedagogía debe llevar a que los maestros reconozcan en los niños capacidades y lenguajes, que se les enseñe lo que les interesa teniendo claro cómo aprenden”, explica Mancera.

    Uno de esos lenguajes, el rector a esa edad, es el juego, como también lo han señalado varias investigaciones. “Es la forma de estar de los niños y las niñas en el mundo. Pisan rayas, saltan, miran la hormiga, conversan con el otro porque jugar es la manera de estar y si no lo comprendemos y no lo comprenden los maestros estamos desperdiciando un momento valiosísimo”, explica Irma Salazar, de la Corporación Juego y Niñez, organización que lleva 18 años promoviendo el juego como el lenguaje de la educación.

    Centrados en la realidad

    Además de tener la capacidad de interactuar con los niños a través del juego, los docentes de los más pequeños también deben contar con la habilidad para responder a las necesidades de sus niños en sus respectivos contextos y territorios.

    Néstor Sánchez, gerente del Proyecto Innovación de Corporación Juego y Niñez, explica que esas necesidades van desde el cuidado físico (comer solos, ir al baño, sonarse) hasta las propias de su cultura o su condición, pues cada vez es más común que en un mismo lugar compartan niños de diferentes etnias, regiones (e incluso países) y limitaciones (físicas o sensoriales).

    La escritora y pedagoga Yolanda Reyes resume las situaciones de hoy con una frase contundente: “debemos responder a los padres que salen del clóset, a la tía que se hace cargo del niño porque los padres están en un programa de drogadicción y, en general, a las distintas familias. Los maestros de educación inicial deben estar preparados para eso y no para esa obsesión por la precocidad de los niños”.

    En su concepto, los desafíos que impone la educación de la primera infancia obligan a contar con maestros que de verdad les gusten los niños, conozcan de desarrollo infantil y sean sensibles. “Suena a lugar común, pero no lo es, eso significa que vean a los niños como personas que los pueden interpelar, que les pueden hacer preguntas.

    Que tengan una formación sólida o la posibilidad de adquirirla, que les interesen los padres, sean abiertos a las relaciones que hay y tengan actitud creativa y sensibilidad estética. En primera infancia es mucho lo que está en juego”, asegura.

    Creadores de sueños

    “Un docente para la primera infancia debe partir del reconocimiento de los niños y niñas como sujetos de derechos. Debe permitirles, a través de la ternura, que descubran y creen el mundo. Que reconozcan sus propias vivencias y potencialidades. En este proceso el docente debe tener en cuenta que cada niño y niña es diferente, lo que le implica adaptar sus aproximaciones pedagógicas a estas particularidades”, Adriana Espinosa, secretaria ejecutiva de la Alianza por la Niñez Colombiana.

Los más pequeños necesitan los maestros más “grandes”

2017-05-16T17:22:01+00:00 Mayo, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños, Los profesores importan|

La evidencia ha demostrado que durante los primeros años de vida se produce la mayor cantidad de conexiones neuronales, formando un período optimo para promover grandes aprendizajes. Dicho esto, resulta fundamental brindar apoyo a aquellos maestros que trabajan en primera infancia.

  • En la región están dos de los cuatro técnicos en educación parvularia hombre del país

    Juan Lozano y Rodrigo Sepúlveda relatan sobre lo especial y lo difícil de su labor bajo los prejuicios de género que los rodea.

    Con seguridad se puede afirmar que es poco común encontrar hombres en el rubro de la educación parvularia. Sin ir más lejos: en el país sólo existen cuatro. De ese número, la mitad está en La Araucanía.

    Juan Lozano y Rodrigo Sepúlveda trabajan en jardines infantiles de administración directa de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) en La Araucanía.

    Lozano tiene 25 años. En 2009 se licenció del Liceo Carlos Condell de la Haza. Su práctica profesional la realizó en 2010 en el jardín infantil “La Gotita” de la población Chivilcán de Temuco. Su directora lo evaluó positivamente y desde entonces que es parte del plantel.

    Su afinidad con los niños es innata. En una de sus actividades con los pequeños del jardín “La Gotita”, Lozano agarra la guitarra y canta una canción, no sólo en español, sino también en mapudungún. Con mucha atención, los niños no despegan su mirada del creador de las melodías. “El aporte principal que hago creo que puede ser el que se ve como una imagen paterna en niños que no tienen padres presentes (…) Obviamente después ya viene adicional a todo eso el que canto, toco la guitarra”, se describe Lozano.

    El joven técnico estudió junto a otros hombres en el liceo de donde provino, pero dice que ellos desistieron del camino de la educación. Carlos Lozano explica esa situación por “el prejuicio de que puedan vernos y no van a querer inscribir a los niños en el jardín, tal vez quienes no conocen el trabajo que nosotros realizamos, pero creo que va a pasar más adelante, igual como pasó con enfermería donde sólo eran mujeres, y ahora también hay hombres y no se ve mal ni raro”.

    “Creo que va a pasar igual como pasó con enfermería donde solo eran mujeres , y ahora también hay hombres y no se ve mal ni raro” Juan Lozano, técnico parvulario del jardín “La Gotita” de Temuco.


    Fuente: Soy Austral

    “La gente todavía no está acostumbrada a ver un hombre haciendo un trabajo históricamente ejecutado por mujeres” Rodrigo Sepulveda, técnico parvulario del jardín “Mágicas Mutillas” de Carahue.

    Remar a contracorriente

    Rodrigo Sepúlveda plantea la importancia de sentir vocación la labor que a cualquiera le toca realizar. “Invitaría a que más hombres se decidieran a estudiar esta carrera. si uno tiene mucho vocación, lo hace, pese a todas las barreras que uno supera”. Cuenta que, incluso, dudó de su propio oficio en su etapa de estudios. “Mi profesora jefa fue un pilar fundamental para no desertar de la carrera. Me cuestionaba bastante mi profesión”, reconoce.

    Dificultades

    2010 fue el año que Juan Lozano inició su práctica en el jardín “La Gotita” de Temuco. Desde entonces es parte fijo del plantel.

    Pero quien tuvo una búsqueda laboral más complicada fue Rodrigo Sepúlveda, del jardín infantil “Mágicas Mutillas” de la localidad de Trovolhue, en Carahue.

    Con 35 años, su abuelo fue su mayor inspiración para tomar este camino. Comenzó a trabajar en ese recinto en octubre de 2016. Sólo recién, después de encontrarse siete años buscando un lugar.

    7 años demoro el técnico parvulario Rodrigo Sepúlveda en encontrar un trabajo debido a los prejuicios en su contra.

    “Toqué muchas puertas (…) La gente todavía no está acostumbrada a ver a un hombre haciendo un trabajo históricamente ejecutado por mujeres”, reconoce y agrega que son las mujeres las que más lo criticaban de antemano. “Me decían ‘no, porque puede haber problemas con los papás’ pero no se daban el tiempo de conocerlo a uno como persona”.

    Pero pese a esto y como lo reconocen sus pares, Rodrigo Sepúlveda es feliz y brilla en el aula. Ante los niños presenta una historia con ayuda de dibujos. Es aquí donde derrocha su gran capacidad creativa que lo destaca. “El cuento lo hice ayer”, desclasifica.

En la región están dos de los cuatro técnicos en educación parvularia hombre del país

2017-05-02T14:37:13+00:00 Mayo, 2017|Actualidad, Los profesores importan, Voz de los profesores|

En Chile existen 4 técnicos parvularios que se desempeñan en la educación inicial y dos de ellos viven en la Región de La Araucanía. ¿Cómo viven la educación estos técnicos en párvulos? ¿Qué dificultades han debido enfrentar?

  • 7 actividades entretenidas para trabajar la luz y la sombra en educación inicial

    Un niño puede aprenden las diferencias entre la luz y la sombra explorando, observando y realizando actividades sencillas que le permiten razonar para entender y explicar el porqué de un fenómeno como este. Con objetos tan cotidianos como una linterna, ellos pueden desarrollar su curiosidad, espontaneidad y capacidad de asombro, lo que puede a su vez promover el desarrollo de sus capacidades intelectuales.

    Cómo se forman las sombras, cómo podemos hacerlas, dónde aparecen y por qué no tienen color, son algunas de las preguntas que pueden surgir en la mente de un niños cuando tiene la posibilidad de observar e interactuar de una forma dinámica con este fenómeno. Y, ¿qué actividades novedosas pueden realizar los docentes para que sus pequeños estudiantes adquieran un nuevo conocimiento en esta etapa crucial? Como siempre, los usuarios de Pinterest ofrecen una gran posibilidades de actividades divertidas para enriquecer el trabajo de los docentes y fomentar el aprendizaje. Estas son algunas:

    1. Animales

    Aprovecha esta actividad para salir de la sala de clase y utilizar el sol como fuente de luz para crear sombras sobre papel blanco. Lo único que necesitas es conseguir algunas figuras de animales y permitir que los niños exploren cómo se generan las sombras y cómo estas pueden cambiar según la ubicación y el tamaño de las figuras.


    2. Dibujar la sombra

    Con papel aluminio, los niños podrán convertir una figura 3D en una figura 2D gracias al efecto de la luz. Es muy simple: después de moldear el personaje que quieran, pueden ubicarlo contra el sol (u otra fuente de luz). De esta forma obtendrán la sombra que les permitirá dibujar el extraño personaje que crearon.


    3. El paso del tiempo

    Esta actividad es perfecta y divertida para hablar de sombras y mostrar cómo éstas cambian según la posición del sol durante el día. Para hacer esta actividad, basta con salir de la sala de clase y dibujar el contorno del cuerpo con una tiza en distintos momentos del día. A través de esta actividad se puede abordar conceptos tan importantes como la orientación espacial o responder inquietudes cómo ¿por qué el sol se esconde?


    4. Teatro de sombras

    Con una caja, papel, un marcador, un palillo, unas tijeras y una fuente de luz, podrás crear un lindo y sencillo teatro de sombras de animales para que los niños experimenten creando divertidas historias. A través de esta actividad podrás potenciar la creatividad de tus estudiantes y fomentar el desarrollo del lenguaje. Sigue el paso a paso con estas imágenes.


    5. Bloques

    Utilizar bloques grandes chicos, medianos y de múltiples formas puede ser una buena alternativa para que los niños además de jugar, construyan nuevas formas a partir de sombras.


    6. El proyector

    Si tienes un proyector, puedes crear diferentes figuras de papel para que tus estudiantes jueguen a gran escala con las sombras y la luz del proyector. A través de esta actividad tus alumnos podrán crear grandes historias y con ello fortalecer sus habilidades comunicativas.


    7. Tengo dos años

    Cortando un cartón para crear una frase y jugar con éste en el sol para revelar un mensaje, puede ser la forma más divertida de ver qué pasa cuando se obstaculiza el paso de la luz a través de un objeto.

    ¿Cuál es tu preferida?

7 actividades entretenidas para trabajar la luz y la sombra en educación inicial

2017-05-05T12:02:53+00:00 Abril, 2017|Cómo aprenden los niños|

Para trabajar la luz y la sombra en educación inicial, existen incontables actividades. Éstas permitirán a los niños observar el fenómeno, desarrollar la curiosidad y promover su capacidad de asombro.

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