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  • Profesores haitianos se vuelven indispensables en colegios con un alto número de niños inmigrantes

    La barrera del idioma que sufre gran parte de estos alumnos reduce su proceso de aprendizaje y fomenta la exclusión, según directivos de las escuelas y las municipalidades que los acogen. Hasta ahora, aseguran, no han recibido propuestas del Ministerio de Educación para superar los desafíos y piden: “No nos dejen solos”.

    En la Escuela Unión Latinoamericana de Estación Central, la profesora de sexto básico está explicando rotación y traslación, pero los alumnos haitianos no están entendiendo. Entonces, el director llama a Silvestre Balin (36), haitiano licenciado en educación y residente en Chile desde hace dos años, quien entra a la sala y traduce el contenido en créole.

    “Nos vimos en la necesidad de comunicarnos con los apoderados y hacer que los niños comprendieran las clases. Antes de contratar a Silvestre, usábamos a los estudiantes como traductores”, cuenta Luis Bravo, director del colegio, donde el 60% de los alumnos son extranjeros y la mitad de ellos de sangre haitiana. En el tercero básico, por ejemplo, hay más haitianos que chilenos. Por eso, hace dos meses que el director contrató a Balin como facilitador intercultural, y así como él, otras autoridades están replicando esta nueva figura que, según indican, resulta indispensable en los colegios con gran porcentaje de alumnos de ese país.

    Según datos del Ministerio de Educación, hay 44.379 estudiantes extranjeros inscritos en la educación municipal del sistema escolar chileno, lo refleja un aumento del 137% respecto de 2015, cuando la cifra era 18.700.

    En el caso del Colegio San Alberto, también de Estación Central, la cifra de migrantes se duplicó en un año, siendo los haitianos el 55% de ellos. Por eso su director, Germán Parra, buscó hace dos meses al profesor Jonas Bazile (36).

    “Traduzco guías al créole y en la tardes enseño español a los alumnos haitianos. Cuando ellos manejan el idioma se sienten seguros y no tienen miedo”, dice Bazile, oriundo de Puerto Príncipe.

    Salvavidas

    El director de la escuela asegura que se encuentra ubicando a un segundo facilitador “ante las estimaciones de que siga aumentando la matrícula haitiana”. Según datos de esa municipalidad, los niños de Haití son el segundo grupo entre los estudiantes extranjeros a nivel comunal después de los peruanos.Actualmente, el Ministerio de Educación (Mineduc) no cuenta con cifras de facilitadores haitianos, pero desde allí reconocen que su incorporación en los colegios es una acción prioritaria que están implementando los municipios.

    El director de la escuela María Luisa Sepúlveda de Quilicura, Jorge Flores (36), dice que con el aumento en la cantidad de alumnos haitianos -66% en un año- los profesores le manifestaron frustración al no poder enseñar con claridad a quienes no hablaban español. Macarena Leiva (36), docente tutor del primero básico del plantel, cuenta que además surgían situaciones de agresividad entre alumnos haitianos y chilenos. Cuando llegó Jeff Jeudi (26) -haitiano ingeniero en informática que ahora cumple funciones como eje integrador- la situación mejoró, asegura. Con su ayuda, explica Leiva, ha logrado rescatar la convivencia y la capacidad de lectura de los haitianos.

    “No existe una política pública enfocada en ellos. De hecho, es la gran deuda que existe”, agrega el director de la escuela.

    “Valoramos la iniciativa como un salvavidas y entendemos que ha sido la forma que han encontrado los colegios para arreglárselas, pero es muy insuficiente para efectos del ejercicio de la educación”, dice sobre los facilitadores, María Josefina Palma, coordinadora nacional de Educación e Interculturalidad del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). Y agrega: “Es urgente una política pública que se haga cargo de quienes están en el sistema educativo y no pueden ser evaluados igual que sus pares porque no participan ciento por ciento del aprendizaje”.

    Otros desafíos

    Andrés Soffia, coordinador de la Unidad de Inclusión del Mineduc, dice que “todas las propuestas de inclusión están orientadas sin distinciones de origen”. Añade que los estudiantes cuya lengua materna no sea el español cuentan con la posibilidad de ser evaluados en el último trimestre del año escolar.

    Los retos también se elevan a nivel curricular, explica Christián Muñoz, jefe técnico de Educación de la Municipalidad de Quilicura. Esto, porque la estructura educativa de otros países guarda sus diferencias con la de Chile. “Estamos planificando estrategias propias de nivelación, como instrumentos en créole para verificar el nivel educativo que traen los alumnos”, dice. Sobre este punto, asegura que las iniciativas han surgido de las escuelas y sin el apoyo estatal.

    “El ministerio nos llama para que le digamos cómo lo estamos haciendo. Y yo les digo que no nos dejen solos, que el hecho de que vayamos más adelantados no quiere decir que no los necesitemos. Ellos son los que deberían guiarnos”, agrega.

    Para 2018, dice Muñoz, se espera que cada colegio de Quilicura tenga un facilitador haitiano.

    Para el director del colegio Unión Latinoamericana, entre los mayores desafíos que enfrenta su escuela está la adaptación del currículum a la multiculturalidad.

    Las diferencias de vocabulario entre países, explica, afectan la comprensión lectora y finalmente los resultados Simce del plantel. “El ministerio no nos ha entregado herramientas claras y siempre van atrás de lo que nosotros estamos haciendo” comenta Bravo.

    Desde el Mineduc indican que “prontamente se enviará al sistema educacional las primeras orientaciones para la incorporación de un enfoque inclusivo en el trabajo educativo con estudiantes extranjeros”.

    Para Palma, del SJM, el Gobierno debe implementar una política de enseñanza del español como segunda lengua y una actualización al currículum escolar con enfoque multicultural.

    “Si creemos que el niño es un buzón receptor, podríamos pensar que funciona la figura del traductor o facilitador, pero el proceso de aprendizaje va mucho más allá. Se debe entender que la lengua es una forma de configuración de la persona en el mundo”, puntualiza.

    137%
    aumentó entre 2015 y 2017 el número de estudiantes extranjeros inscritos en la educación municipal del sistema escolar chileno.

Profesores haitianos se vuelven indispensables en colegios con un alto número de niños inmigrantes

2017-09-25T10:48:52+00:00 Septiembre, 2017|Comunidad escolar|

La barrera idiomática que viven los alumnos haitianos perjudica su proceso de aprendizaje y fomenta la exclusión.

  • 13 mujeres inventoras que todos tus estudiantes deberían conocer

    Para el Día Internacional de la Mujer 2016, la multinacional Microsoft le pidió a varias niñas que dijeran el nombre de sus inventores preferidos. Sin titubear, ellas nombraron a Benjamin Franklin, Leonardo da Vinci, Nikola Tesla, Alexander Graham Bell, Thomas Edison y Albert Einstein. Grandes personajes que sin duda marcaron el rumbo del historia. Más adelante pidieron a esas mismas estudiantes que nombraran a sus inventoras preferidas, pero… no hubo respuesta alguna.

    Desconocían sus nombres no por falta de interés o estudio, sino porque seguramente no habían tenido el espacio para conocer la historia de muchas mujeres que al igual que estos grandes hombres, impactaron al mundo con pequeños y grandes inventos. El limpiabrisas, la balsa salvavidas, el periscopio e incluso los medicamentos para tratar la leucemia, el VIH y la malaria, fueron cosas creadas por mujeres que deberían estar presentes en las salas de clase, si el objetivo es inspirar a niñas y niños a hacer grandes cosas.

    Sabemos que Alexander Graham Bell hizo un aporte notable y fundamental al desarrollo de las telecomunicaciones, y Thomas Edison contribuyó a la industria eléctrica cuando logró que su primera bombilla alumbrara durante 48 horas seguidas. Incluso los niños más pequeños, reconocen parte de estas historias y se maravillan al saber que podrían ser ellos los próximos inventores.

    Estas mujeres podrían ser entonces, otro motivo de inspiración para esos niños que sueñan con ser grandes científicos, o aquellos que sueñan con inventar algo que pueda optimizar o cambiar la vida de muchas personas. Mujeres como Mary Anderson, Maria Beasly y Gertrude Bell Elion, al igual que Tesla y da Vinci, lo hicieron… cambiaron el curso de la historia con sus aportes, y tal como ellas, nuestros niñas y niñas podrían hacerlo también.

    1. Mary Anderson

    Mary Anderson nació en 1866 en el Condado de Greene, Alabama. Era una mujer de negocios inquieta que le facilitó la vida a miles de conductores de trenes, tranvías y autos, que incluso en la actualidad, hacen uso de su invento: el limpiabrisas. En un viaje a Nueva York experimentó la lentitud de los tranvías que debían detenerse una y otra vez para que el conductor limpiara el agua y la nieve del parabrisas. Fue así como decidió diseñar un objeto que consistía en la unión de un brazo metálico y una lámina que arrastraba el agua del parabrisas de un aparato locomotor en pleno movimiento. Después de varios modelos que Mary fue mejorando poco a poco, decidió patentar su invento en 1903. Pronto, marcas como Ford, empezaron a incorporarlo en sus coches convirtiéndose así en un elemento indispensable.

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    2. Martha Coston

    Martha Coston nació en 1826 en Baltimore, Estados Unidos. A sus 21 perdió a su esposo con quien tuvo cuatro hijos. Esto no le impidió crear y patentar un sistema para que los barcos pudieran generar señales en las noches. Para hacer esto utilizó la pirotecnia y los colores rojo, blanco y verde, creando así la bengala que desde hace muchos años ha contribuido a salvar la vida de muchas personas en el mar. Las señales de las luces de bengala creadas por Martha eran lo suficientemente intensas y duraderas como para poder ser divisadas por los barcos. Por esta razón, la Marina de Estados Unidos se interesó en su proyecto. Aunque no fue simple, logró el financiamiento para concretar su idea y vendió sus sistema a compañías navieras y clubes náuticos de todo el mundo. Su idea fue adoptada por los gobiernos de Francia, Italia, Dinamarca, los Países Bajos y Haití. Incluso hoy, su sistema es una estrategia de seguridad que permite incrementar la seguridad en el mar.

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    3. Ada Lovelace

    Nació en 1815 en Londres Inglaterra y fue la única hija legítima del poeta Romántico Lord Byron. A sus 17 años, Ada conoció a Mary Somerville una conocida autora y científica del siglo diecinueve que le presentó a Charles Babbage, profesor Lucasiano de matemáticas de la Universidad de Cambridge y padre de las computadoras. Con él inició una larga relación profesional basada en las matemáticas y la lógica. Por su capacidad analítica, Baggage la apodó “la encantadora de números“. En 1834, Babbage tenía planes para la construcción de un nuevo tipo de máquina de cálculo, una máquina analítica de carácter general, es decir, el diseño de un computador moderno que representó un importante paso adelante en la historia de la computación.

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    En 1842 el matemático italiano Louis Menebrea, publicó una memoria sobre dicha máquina y Babbage alistó a Ada como traductora de la memoria que estaba en francés. Pero Ada no solo tradujo el artículo sino que le añadió notas importantes sobre la máquina. Esas notas la hicieron pasar a la historia como la primera programadora de la historia. Ada fue la primera persona en el mundo que describió un lenguaje de programación de carácter general al interpretar las ideas de Babbage incluso mejor que él mismo.


    4. Maria Beasly

    Maria nació en 1876 en Filadelfia. Aunque patentó varios inventos, entre esos un sistema automatizado para fabricar barriles en los que se almacenaba vino y otros alimentos, Maria Beasley pasó a la historia por inventar un elemento que ha salvado miles de vidas, la balsa salvavidas. Hasta la fecha en que patentó su invento, naufragar significaba tener una muerte segura.

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    5. Patricia Bath

    Esta oftalmóloga, inventora y académica, nació en 1942 en Nueva York. Bath patentó el Laserphaco Probe, un instrumento que se utiliza para el tratamiento láser de cataratas en los ojos. Además de este, Patricia es propietaria de otras patentes más y es la fundadora del American Institute for the Prevention of Blindness en Washington, D.C.

    Adam Ferguson for TIME


    6. Sarah Mather

    En el año 1845 Sarah Mather patentó un periscopio, objeto para inspeccionar las profundidades del océano desde los buques de navegación marítima. El instrumento permitía además, saber a qué distancia y posición se encontraban otros objetos oculto. En el año 1846, mejoró su invento añadiendo un elemento que permitía detectar buques de guerra.

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    7. Maria Pereira

    Su trabajo empezó después de recibir una beca del Programa MIT-Portugal para cursar un doctorado en bioingeniería en Boston. Maria creó un tipo de pegamento que permite cerrar heridas abiertas en el cuerpo sin dañar los tejidos. Este invento podría solucionar uno de los problemas más antiguos de la cirugía.

    Adam Ferguson for TIME


    8. Gertrude Bell Elion

    Esta Neoyorquina nació en 1918 y el mundo la conoce por haber recibido el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1988. Los inventos que la hicieron merecedora de este importan reconocimiento fueron medicamento que trataban importantes enfermedades autoinmunes como la leucemia, la malaria, y las infecciones urinarias. Sus descubrimientos han servido como precursores de nuevos productos médicos.

    Clickmica – Fundación Descubre


    9. Tabitha Babith

    Tabitha nació en Massachusetts en el año 1779. Un día mientras trabajaba un tejido en una rueca, observó cómo sus compañeros cortaban madera y tuvo una idea. Los hombres operaban una máquina con dos asas y debían tirar de ella hacia atrás y hacia adelante una y otra vez. Así, Tabitha ideó el prototipo de una sierra circular la cual patentó en 1810. Hasta el día de hoy, es muy utilizada por millones de personas, especialmente en la industria de los aserraderos.

    The Huffman Post


    10. Bertha Benz

    Bertha Benz, nació en 1849. En 1888 se convirtió en la pionera del automovilismo por ir a visitar a su madre a más de 100 kilómetros de su hogar. Ella fue la primera persona en conducir un automóvil por una distancia lo suficientemente larga para probar sa autonomía y viabilidad.Una de las cosas más relevantes de su historia es que de vuelta a casa, después del largo trayecto en auto, esta mujer hizo importantísimas sugerencias a su marido para mejorar la conductibilidad del automóvil, entre esas, la incorporación de las pastillas de freno (mejoradas), las cuales ella misma inventó sobre la marcha.

    Mercedes-Benz


    11. Stephanie Kawolek

    Stephanie Kwolek nació el 31 de julio de 1923 en New Kensington, Pensilvania. Esta científica polaco-estadounidense inventó el poliparafenileno tereftalamida, también conocido como Kevlar®, un componente de altísima resistencia, esencial para la fabricación de neumáticos y especialmente, los chalecos antibalas que han salvado la vida de muchísimas personas.

    Lemelson Center for the Study of Invention and Innovation


    12. Patricia Billings

    Patricia Billings nació en 1926 en Clinton, Missouri (EE.UU.). Estudió arte en el Amarillo College de Texas, y durante años se dedicó a la escultura. Esta mujer diseñó una de las sustancias más revolucionarias en la historia de la industria moderna: un material de construcción prácticamente indestructible e incombustible llamado Geobond®. Este producto es tan resistente al calor, que ni siquiera el motor de un cohete podría quemarlo. Por otra parte, no es tóxico y es maleable, esto significa que puede adoptar múltiples formas. Ha sido muy útil en el mundo del arte y en la construcción de edificios, puentes o aviones.

    Mujeres con Ciencia


    13. Yvonne Brill

    La ingeniera aeroespacial Yvonne Madelaine Brill nació un 30 de diciembre en 1924. Esta licenciada en matemáticas por la University of Manitoba y Máster en física química de la University of Southern California patentó un sistema de propulsión con hidracina que permite que un satélite permanezca en una órbita geoestacionaria fija durante más tiempo y con una carga útil mayor. Su trabajo permitió recopilar en 1973 información detallada sobre la termosfera de la Tierra por primera vez.

    Pinterest

    ¿A qué otra mujer inventora mencionarías en tus clases?

13 mujeres inventoras que todos tus estudiantes deberían conocer

2017-09-14T15:52:11+00:00 Septiembre, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Podrían tus estudiantes mencionar el nombre de alguna mujer inventora? Lleva estas historias a la sala de clase e inspira a tus estudiantes.

  • “La península de los volcanes”: un documental para enseñar conceptos históricos y sociales

    La península de los volcanes retrata la historia, los anhelos y las proyecciones de cuatro jóvenes estudiantes chilenas en su última etapa escolar. Dos de ellas asisten a un liceo técnico profesional especializado en el área industrial en el barrio San Joaquín de la ciudad de Santiago. Allí han comenzado su formación técnico textil. Ambas tienen grandes sueños, entre esos, estudiar, trabajar y formar una familia. Por otro lado están dos alumnas de un exclusivo colegio de Santiago que estudian en condiciones muy privilegiadas, esperan ser profesionales universitarias y desarrollarse a través de las artes.

    El documental, dirigido por Francisco Hervé, es una fotografía muy precisa de dos mundos y realidades que a pesar de estar situados muy pocos kilómetros de distancia, se oponen.

    Además es una acercamiento a los inicios de la democracia y a un experimento educativo, social y político desarrollado en la civilización griega en el siglo VI antes de Cristo que se trataba de poner en práctica un ideal de perfeccionamiento humano del cual dependía el bien o mal de la sociedad: la kalokagathía. A lo largo de todo el documental, una voz en off hace un recorrido por esta parte de la historia en paralelo con la vida estudiantil de las cuatro estudiantes protagonistas. Entonces, algunos de los temas para abordar en clase giran entorno a preguntas como ¿qué significa el término llamado kalokagathía?, ¿cómo se llama la idea de una Polis perfecta?, ¿qué tiene que ver el término paradosis con la relación entre profesores y estudiantes?, ¿por qué se titula Península de los Volcanes?, ¿por qué aparecen sólo mujeres? y ¿cómo se conectan los conceptos eudaimonia, kalokagathía, paradosis y dokesi con las historias de las cuatro estudiantes?

    Además de ser una interesante visión de la educación en dos contextos distintos, este documental es una herramienta interesante de trabajo en clase.

    Asignaturas como Filosofía, Historia y Lenguaje se pueden trabajar a raíz de esta producción audiovisual que desde un discurso histórico, construye un relato social interesante basado en la educación y la adolescencia. Esta aproximación a la civilización griega que permite generar debates grupales, analizar e interpretar, activar el conocimiento y desarrollar el pensamiento crítico, también es una oportunidad para que tanto docentes como estudiantes rompan esquemas, se sensibilicen con una realidad diferente y reflexionen sobre las brechas sociales y la educación escolar en sí misma.

“La península de los volcanes”: un documental para enseñar conceptos históricos y sociales

2017-09-11T16:04:32+00:00 Septiembre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Este documental hace un paralelo entre la civilización griega y la vida de 4 estudiantes que viven en dos contextos opuestos.

  • Hablamos con dos profesoras Mapuche para conocer su rol en la educación. Estas son sus historias

    Bartolina Sisa fue una luchadora Aymara que lideró en el siglo XVIII los ejército quechua-aymaras que combatían contra las fuerzas españolas. Su valentía demostrada en la lucha por restablecer los derechos de su pueblo, la convirtieron en un obstáculo para los objetivos enemigos, quienes el 5 de septiembre de 1782 la asesinaron. Esta fecha se convirtió entonces en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena, la cual fue instituida oficialmente en 1983. La conmemoración de este día es un homenaje no solo a Bartolina, sino a todas las mujeres indígenas y su aporte a la lucha, el conocimiento, la historia, la cultura, y por supuesto, la educación.

    Como un homenaje a todas ellas, decidimos conocer la mirada de dos mujeres Mapuche, que además de ser parientes, se han dedicado a la docencia desde dos niveles educativos diferentes: la educación media y básica. El objetivo, además de conocer sus vidas y experiencia, era entender cómo contribuye la mujer indígena a la educación en Chile y qué consejos comparten para que todos los docentes, puedan respetar desde el aula la identidad de todos y cada uno de sus estudiantes. Estas son sus historias.

    Constanza Pilar Lincovil, profesora de enseñanza media en Santiago

    Constanza es profesora de lenguaje en el Centro Educacional Jorge Huneeus Zeegers en La Pintana, una comuna con altos índices de vulnerabilidad y riesgo social, que se ubica en la capital del país. Durante cuatro años que lleva ejerciendo la profesión, esta docente de origen mapuche ha trabajado en contextos como este, donde considera que puede hacer frente a ciertas problemáticas sociales y ser un aporte positivo desde la educación. Gran parte de sus estudiantes provienen de etnias mapuches, y mucho otros también son migrantes, hecho que la ha llevado a enfrentar grandes desafíos.

    Desarrollar la identidad de estudiantes de pueblos originario que viven en la ciudad no ha sido sencillo, especialmente porque su trabajo ha sido con jóvenes que están en pleno proceso de reconocimiento, desde lo físico hasta lo psicológico. Para hacer frente a esto desde el aula, lo que ha hecho Constanza además de llevar sus propias experiencias y anécdotas a la sala de clase, es preguntar, realizar conversatorios y hacer trabajos de investigación que los lleven a acercarse y comunicarse con sus propias familias. Como los estudiantes se sienten identificados con sus profesores, la estrategia central de esta profesora ha sido precisamente contar las cosas desde su más íntima identidad.

    Ser mapuche llevó a esta docente a intentar responder múltiples cuestionamientos que hoy, sus estudiantes, intentan responder como: “quién soy”, “cuales son mis raíces” “¿por qué soy lo que soy?”,  y “¿qué puedo hacer para aceptarme y sentirme parte de este mundo?”. Y esto evidencia que sus alumnos están en una búsqueda de la identidad que a menudo va acompañada de factores como la frustración, la timidez y tristemente, la vergüenza. Por eso es tan importante para ella decirles “yo también soy mapuche ¡y qué hay de malo en ello!”. Contar su propia experiencia, asegura, es una forma de lograr que ellos se abran para compartir sus experiencias y su propia identidad.

    Como mujer indígena, esta profesora cree que tiene un poder único: el empoderamiento como medio para ayudar a sus estudiantes a crecer, a reflexionar y aceptar, a ellos mismos y a los demás, “porque somos únicos, diversos, pero no exclusivos, sino inclusivos”. Además, afirma Constanza, el rol de la mujer indígena es un instrumento útil a la hora de enseñar, contribuir al conocimiento y acoger a los estudiantes. Entonces, ¿qué sugiere ella a otros docentes que buscan desarrollar la identidad de sus estudiantes desde la multiculturalidad? Conocerlos, conocer sus orígenes, ayudarlos a explorar sus propias historias y escucharlos. Especialmente a esos estudiantes que sutilmente piden ser escuchados. Además, permitir ser conocido y generar una empatía y acercamiento que genere la confianza que ellos necesitan para valorarse.

    Vanessa Lincovil, profesora de básica en Temuco

    Actualmente Vanessa es profesora de lenguaje en el Colegio Los Robles de Labranza en la ciudad de Temuco. Muchos de sus estudiantes, al igual que ella, hacen parte de pueblos originarios, hecho que ha representado un complejo pero lindo desafío a la hora de enseñar. Muchos de los estudiantes de los Robles llegan del campo a la ciudad intentando esconder sus raíces, su cultura, su orígen. Por esto, Vanessa trabaja todos los días para desarrollar la identidad y la confianza de todos sus estudiantes, trabaja por mostrarles que compartir parte de sus vidas también es parte de un proceso de aprendizaje que busca ser intercultural, inclusivo.

    A través de diversas actividades Vanessa integra a sus estudiantes y con ellos, también a sus familias. Ella los invita para que traigan objetos e historias desde sus casas, e incluso invita a sus familias para que compartan con otros estudiantes parte de quienes son. Por ejemplo, en una salida a un museo mapuche, una madre indígena fue invitada y capturó la atención de todos sus estudiantes al narrar su conocimiento y su propia experiencia, convirtiéndose así en protagonista de una salida pedagógica enriquecedora. Con actividades como estas, esos niños que en principio esconden sus rostros, se sienten orgullosos de sus historias, de sus padres, de sus madres, de ellos mismos como seres humanos y estudiantes.

    Vanessa, al igual que muchos de ellos creció en el campo y tuvo que trasladarse a la ciudad para ir a la escuela donde a menudo llegó a sentirse poco valorada. Por eso, basada en su propia experiencia, esta profesora busca acercarse, conocer y entender lo que cada niño siente para crear experiencias personales y académicas integrales, además de espacios de enseñanza donde la diversidad es parte del aprendizaje diario. Esta profesora sugiere a todos los profesores que valoren y conozcan las historias de todos sus estudiantes y sobre todo, que integren a las familias pues esa es la clave para rescatar lo mejor de cada cultura presente en el aula.

Hablamos con dos profesoras Mapuche para conocer su rol en la educación. Estas son sus historias

2017-09-06T17:19:31+00:00 Septiembre, 2017|Los profesores importan|

Su propias experiencias de vida han sido la mejor herramienta para trabajar la identidad con todos y cada uno de sus estudiantes.

  • La experiencia de Jonas Bazile, un profesor haitiano que enseña en aulas chilenas

    Jonas Bazile (35), llegó a Chile en noviembre de 2012, tras casi diez de experiencia como docente en su ciudad natal: Puerto Príncipe, capital de Haití. Titulado en pedagogía de la Universidad Autónoma de Puerto Príncipe (UNAP) y con el dominio de dos idiomas, francés y créole, llegó a Santiago de Chile a cursar nuevamente el último año de enseñanza media (secundaria). Un requisito que los ciudadanos haitianos debían cumplir para convalidar su título en este país.

    “Yo terminé en 2004 la secundaria, pero tuve que tener más paciencia y como a mi me gusta estudiar mucho, hice de nuevo mi cuarto medio, porque fue el requisito. También hice mi prueba en el Ministerio de Educación, a ver si era verdad que yo era profesor y gracias a Dios todo salió bien. Pero antes de todo eso, tuve que aprender español. No hablaba nada de español”, cuenta entre risas.

    En 2014 logró convalidar su título y terminó varios cursos de español en la Municipalidad de Estación Central. Desde entonces empezó a dar clases en el colegio municipal Humberto Valenzuela García, ubicado en la Población Nogales de Estación Central.

    Con el paso de tiempo, Bazile emprendió nuevo rumbos. Hace tres meses se desempeña como profesor en el colegio San Alberto Hurtado de la misma comuna. En la actualidad  250 estudiantes del plantel son extranjeros y de esos, 175 son haitianos, el grupo del que Bazile se encarga al ser el único docente proveniente del país caribeño que labora en dicha institución. Esta cifra conforma el 1,7% de foráneos que son parte del sistema escolar chileno -integrado por 3.226.513 estudiantes-, según datos del Ministerio de Educación (2016).

    Matemática, historia, español y francés son las materias que imparte Bazile. Su trabajo no se queda en los niños,  este docente también enseña créole a los otros profesores del colegio. 

    “Ellos son los que han pedido el curso, me lo pidieron hace seis meses. Porque se han dado cuenta que el idioma es la primera barrera, lo que que no nos permite la integración. Ellos son los que quieren comunicarse mejor con los niños haitianos”, explica.

    Bazile, quien cuenta que decidió emigrar por temas de seguridad, se ha transformado en un ente articulador al interior de la comunidad educativa; estudiantes y profesores han sido los principales beneficiados.

    Elige Educar/Lorena Tasca

    ¿Cómo ha sido el proceso de ayudar a los niños haitianos del colegio a adaptarse?

    Yo le doy clases tanto a los chilenos como a los haitianos, de primero básico a cuarto medio. Como docente, mi plan de integración y mi primer trabajo es ver cuáles son los niños que necesitan ayuda por el idioma, quiénes necesitan un curso de español. Con ellos (con los haitianos) trabajo primero un curso de español y luego, en las tardes, trabajo con algunos de ellos algún curso en específico como matemática, física, lenguaje, cualquier curso. Por ese trabajo que he realizado, este colegio me está permitiendo hacer el curso de matemáticas sólo para los haitianos. Algunas veces a estos cursos llegan los peruanos, colombianos, venezolanos, todos.

    ¿Tiene alguna metodología particular en su trabajo docente al impartir clases a niños haitianos en un colegio chileno?

    Con los haitianos siempre hago un trabajo de aprendizaje en el que los incentivo. Primero les enseño las vocales y luego el silabario. Así vamos trabajando palabras, con diptongos, triptongos, todo esto. Después trabajamos mucho las palabras que tienen la h intermedia, que se usa mucho en Chile. Y así les hago muchos juegos que los incentiven. Después, ya aprendido eso, hacemos las clases de matemáticas. En mis clases de español también los mando a leer muchos textos. De hecho, cuando doy clases de matemática siempre doy las clases en créole y en español, así ellos van aprendiendo.

    ¿Te ha tocado enseñarles sobre Chile?

    Siempre lo hago, siempre les estoy hablando sobre la comida chilena. Pasa mucho que ellos no quieren comer las cosas de acá y yo siempre hablo con ellos, les cuento sobre la gastronomía en Chile, sobre la cultura, sobre cómo son las cosas acá.También les enseño sobre historia de Chile, y esto lo hago con un profesor de historia chilena, que se sienta cerca de mi y me va corrigiendo, añadiendo datos. Eso es muy bueno porque estamos hablando en español y créole. Y cuando habla él, yo hago la traducción.

    ¿Y se toma en cuenta la historia haitiana en las clases?

    Sí, de hecho yo a los niños haitianos les doy clases de historia de nuestro país, porque al final son de allá y tienen que saber la historia de su país, es parte de su cultura. También les hablo mucho a los chilenos sobre nuestra historia.

    ¿Observa que hay integración en el colegio?

    Sí, se mezclan mucho, pero sí se ve que los niños haitianos cuando no hablan español se juntan entre los haitianos. El colegio se encarga de trabajar la integración, de que los chilenos no esten por un lado y los haitianos por otro, que se mezclen como buen colegio intercultural, porque también tenemos chinos.

    ¿Hay un trabajo en equipo para hacerle seguimiento a la integración de los extranjeros?

    Sí, sí. Se hace un seguimiento especialmente en las necesidades que puedan tener en cuanto a libros, cuadernos o ropa. También hacemos visitas a sus casas, para ver cómo funciona todo en sus hogares, porque algunos viven en condiciones muy malas. Pero aquí son apoyados de muchas formas. También le damos cursos de español a los apoderados que no hablan el idioma. Los que más trabajan ese tema es el programa de Jesuítas que tienen acá, ellos conforman un equipo que siempre está haciendo seguimiento, es el grupo pastoral que trabaja con voluntarios de todas partes del mundo los que le hacen seguimiento a este tema.

    Y usted como docente, ¿cómo ha sido su proceso de integración?

    Me ha tocado estudiar mucho y agradezco que me han tocado buenos compañeros, a los profesores que conozco ahora los considero mis amigos. Al principio sí tuve algunos problemas de racismo. Pero poco a poco me he adaptado. Es que lo primero que hice al llegar a Chile fue ir a la Municipalidad, la que tenía cerca de Estación Central, que fue donde llegué. Porque para mi una municipalidad es como mi casa, porque trabajé casi 10 años en una en mi país. Daba clases ahí sobre temas de ciudadanía y pasé muchos años dando clases de matemáticas, lenguaje, historia, de todo en colegios de la municipalidad. Ahora aprendo de nuevo, pero en español.

    Sin duda, el compromiso de este profesor no deja indiferente a nadie. Tal vez sea porque para él, la docencia es algo de familia: su madre es directora de un colegio en Puerto Príncipe y su padre profesor. “Es tan natural para mi, que cuando estaba en cuarto medio yo daba algunos cursos a primero medio y a octavo en el colegio. Me gustaba, siempre me gustó y me gusta estudiar”, cuenta.

La experiencia de Jonas Bazile, un profesor haitiano que enseña en aulas chilenas

2017-09-28T18:02:28+00:00 Agosto, 2017|Los profesores importan|

Desde 2014, este docente oriundo de Puerto Príncipe, ha impartido clases en algunos establecimientos santiaguinos, donde le ha tocado ser el ente integrador con los niños haitianos. Esta es parte de su experiencia.

  • 5 libros para abordar la inmigración en la sala de clase recomendados por una experta

    En el mundo entero, la inmigración es una realidad. El número de familias y niños migrantes que salen de sus países para llegar a otros rincones del mundo en la búsqueda de mejores oportunidades crece rápidamente y se refleja notoriamente en las salas de clase. Particularmente en Chile, los datos muestran que en el año 2016, el número de estudiantes migrantes superó a los 61.000, cifra que corresponde al 1,7% de la matrícula. Por otra parte, en comparación con el 2013, el total de alumnos que fueron eximidos de la prueba Simce por no hablar español (evaluación utilizada en Chile para medir el dominio que tienen los estudiantes sobre temas del currículo escolar), aumentó en un 766%. ¿Qué significa esto? Que integrar a aquellos estudiantes es una tarea urgente en las escuelas y para lograrlo es indispensable abordar en la sala de clase, temas como la aceptación y el respeto.

    Con respecto a esto, la venezolana Brenda Bellorín, investigadora, crítica de literatura infantil y doctora en Didáctica de la Lengua y la Literatura, asegura que la literatura es y debería ser en todas las aulas una herramienta de integración clave. Bellorín hizo parte de un proyecto llamado Visual Journeys Through Wordless Narratives (Travesías visuales con álbumes sin texto) el cual se articuló en torno a la idea de que la lectura de obras literarias “multimodales” (aquellas que son contadas a través de textos, imágenes, formato y diseño), son una excelente vía de integración de nuevos alumnos. Este proyecto de investigación evidencia además que el libro álbum (mezcla de textos breves con contenido ilustrado), es ideal para hacer trabajos en grupo constructivos que funcionan como puentes entre una cultura y otra, un lenguaje y otro.

    “… considerando que la literatura -con sus formas discursivas, reglas y multiplicidad de imágenes- es un buen marco para el aprendizaje de la lengua, que además facilita la adquisición de representaciones sociales y culturales, así como el proceso de simbolización”, afirma la experta.

    Para Bellorín la lectura de un niño extranjero debe ser la misma que se le entrega al niño del país que lo recibe, esto com premisa de respeto, aceptación y educación de calidad para todos. Para lograr esto, ella propone que los niños puedan sacar sus libros en la escuela y reflexionar, a partir de éstos, sobre sus orígenes, historias, entornos y familias. Además, dice la especialista, es necesario que los profesores conozcan diversas obras infantiles que aborden el tema desde varias perspectivas. Para eso, ella sugiere las siguientes:

    1. Eloísa y los bichos, de Rafael Yockteng y Jairo Buitrago

    Este relato protagonizado por Eloísa, invita a reflexionar sobre la condición del extranjero o inmigrante, quien al principio tiene dificultades para amoldarse a las nuevas costumbres, el lenguaje, las historias… Eloísa llega con su padre a un nuevo lugar buscando un futuro y con la ilusión de labrarse un nuevo camino. El proceso no resulta nada fácil. Las horas de espera en la puerta del colegio se hacen eternas, los nuevos compañeros son muy distintos y es difícil dejar atrás los recuerdos.

    El Jinete Azul


    2. Emigrantes, de Shaun Tan

    Shaun Tan plantea una historieta que narra el viaje de un hombre que deja a su familia para llegar a un mundo fantástico y onírico. El libro prescinde del lenguaje escrito durante toda la obra pues como dice el autor, “el protagonista no puede leer ni comprender nada en el nuevo país, así que el lector tampoco debería poder”. El emigrante de la historia, llega a un lugar donde todo es sutilmente diferente: desde los animales y los alimentos, hasta la forma. De esa manera, Tan introduce temas como la difícil adaptación a otra cultura, la importancia de la familia y las raíces de nuestra identidad.

    Barbara Fiore


    3. La isla, de Armin Greder

    Una mañana, los habitantes de una isla descubren a un hombre en la playa. Aunque los habitantes acogen al hombre, prevalecen en ellos profundos temores ante el desconocido, temores que, finalmente, los llevará a tomar una drástica decisión. Bellorín asegura que La isla es una obra extraordinaria para desmontar prejuicios.

    Lóguez


    4. Stefano, de María Teresa Andruetto

    Stefano huye de la pobreza de la posguerra italiana hacia Argentina. se despide de su madre y se va lleno de ilusiones y recuerdos como travesías en barco, su primer trabajo, su paso por el mundo del circo, la música, entre otros.

    Sudamericana Joven Novela


    5. ¡Vamos a ver a papá!, de Lawrence Schimell y Alba Marina Rivera

    La historia relata los sentimientos que vive la protagonista por la ausencia de su padre, quien trabaja en otro país. En un diario va recogiendo todo aquello que le gustaría contarle los domingos cuando él la llama por teléfono. La historia plantea los problemas de la inmigración desde la ausencia y la separación.

    Ekaré

5 libros para abordar la inmigración en la sala de clase recomendados por una experta

2017-08-22T15:59:31+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Esta experta en literatura infantil sugiera obras infantiles para abordar la inmigración en clase.

  • Así se integra a los estudiantes inmigrantes en otras partes del mundo

    Aunque Finlandia tiene una cantidad de inmigrantes pequeña (6% de su población total), la población de extranjeros, al igual que en otras partes del mundo, sigue creciendo. Al aumentar la diversidad lingüística y cultural, el sistema educativo se ha visto en la necesidad de enfrentar nuevos desafíos relacionados con la inclusión. ¿Cómo lo han hecho? Gran parte de los inmigrantes que llegan no tienen conocimiento previo del idioma, hecho que se ha convertido en una de las prioridades del sistema.

    Según varios estudios, el dominio del lenguaje académico se desarrolla entre cinco y diez años. Es un periodo largo y por eso mismo es importante hacer frente a ese tema y apoyar la transición de quienes dejan su hogar para llegar a un rincón del mundo totalmente nuevo y desconocido. En Finlandia, han entendido esto muy bien y han enfrentado el tema con una metodología bastante eficaz.

    This is Finland

    “Enseñanza preparatoria”

    En Finlandia, responder a las necesidades lingüísticas es fundamental para apoyar el proceso del aprendizaje de los extranjeros. Por eso, desde el inicio, los estudiantes inmigrantes son asignados a un curso según la edad y durante un año, se dedican exclusivamente a reforzar el idioma. Dicho periodo se llama Enseñanza Preparatoria y tiene un currículo propio basado en el aprendizaje del idioma finés, la cultura escolar y el fortalecimiento del idioma materno de cada estudiante. Pero los únicos beneficiados en esta etapa no son los alumnos…los municipios también tiene traductores que asisten a reuniones escolares (y otras instancia) con el fin de apoyar a las familias en situaciones que de otra manera, serían complejas de entender.

    Como la integración es el pilar esencial del sistema, los estudiantes inmigrantes que asisten a la Enseñanza Preparatoria también participan en clases en las que no es tan necesario el dominio del idioma, como el arte, la música y la educación física. A medida que van perfeccionando el manejo del finés, se van integrando al resto de las asignaturas.

    South China Mornings

    En el aula

    Después del proceso anterior, los niños pasan a las aulas regulares donde siguen recibiendo apoyo constante en el aprendizaje del idioma y participan en clases de finés como segundo idioma. En este periodo, los temas que se abordan surgen de las necesidades lingüísticas de los estudiantes y en ese sentido, la enseñanza se vuelve más funcional. Esto es importante porque la meta no es solo lograr que los estudiantes manejen la lengua en un nivel cotidiano, sino también que lo entiendan en un contexto escolar. Sólo así, el proceso del aprendizaje general se vuelve realmente efectivo.

    “Es fácil presumir que un estudiante ya tiene el dominio del lenguaje cuando ha desarrollado el dominio conversacional, pero es necesario ser conscientes de los desafíos que impone el lenguaje académico, que también tienen que aprender los alumnos que estudian en su idioma materno. En este sentido, el uso de imágenes y material visual en la enseñanza, el análisis del texto y el discurso y la explicación de palabras específicas de una asignatura son estrategias que no solo benefician a los estudiantes de origen migrante, sino a todas las personas en el aula. La conciencia lingüística y cultural es importante en todos los aspectos de la educación, y el desafío actual de las escuelas es descubrir maneras de enfrentar y acoger la diversidad respondiendo a las necesidades diferentes de cada estudiante” (Guía pedagógica para una educación intercultural, anti-racista y con perspectiva de género, pg 58)

Así se integra a los estudiantes inmigrantes en otras partes del mundo

2017-08-04T15:47:23+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Así se integran los estudiantes inmigrantes al sistema educativo de Finlandia.

  • Así es el impresionante colegio de una pequeña isla en la Polinesia

    En el año 1990 se realizó un Congreso de Desarrollo en la Isla de Pascua, Chile, donde se planteó la necesidad de crear una infraestructura diferente que diera protagonismo a la enseñanza del idioma y la cultura rapanui (comunidad que habita la Isla). Después de 10 años, el Ministerio de Educación y la Unesco, junto a la participación de los rapanui, elaboraron un plan maestro que fue la base de la construcción este establecimiento. Así nació lo que hoy se llama Proyecto Liceo Aldea Educativa el cual centra los procesos educativos en el desarrollo espiritual, científico, cultural, creativo y físico. El objetivo principal de dicha Aldea que se impone llamativa junto al océano pacífico, es preparar a las nuevas generaciones para enfrentar el mundo moderno globalizado, minimizando tensiones entre la tradición y la modernidad.

    El espacio

    Antes de su construcción, se estableció que el establecimiento debía responder desde la arquitectura a las necesidades de la comunidad rapanui. El espacio además debía considerar los cinco sectores de desarrollo ya mencionados y hacer énfasis en la interrelación del espacio interno y externo, favoreciendo la creación de pequeñas áreas orientadas hacia actividades culturales y deportivas. Era entonces indispensable que el diseño reflejara la cultura de la comunidad y tuviera lugares de encuentro e interacción.

    Así fue entonces… Este espacio educacional se construyó de forma ovoidal. Las salas de clases se inspiraron en las esculturas pétreas propias de la Isla de Pascua y los muros de piedra conformaron una gran elíptica. Para iniciar la apropiación del lugar, cada cursó armó un jardín frente a su sala con plantas propias de la isla, además se postuló a un proyecto de recuperación de flora nativa y del sistema de plantación manavai, estructuras agrícolas tradicionales de piedras que fueron construidas por los estudiantes. También se ordenaron las piedras, se hicieron caminos de acceso y se construyeron réplicas de los tradicionales gigantes de piedra de Isla de Pascua.

    Escuela de Arte

    Luego de una exitosa postulación ante el Ministerio de Educación, la Aldea Educativa fue reconocida como Escuela de Arte, esto significa que su estilo de enseñanza otorga un especial valor al fortalecimiento de habilidades creativas, reflexivas y productivas en torno a diversas manifestaciones artísticas. Cabe resaltar que en el contexto de Rapa Nui, la enseñanza artística se realiza en torno a dos ejes centrales, que son las artes visuales y la cultura tradicional. La Aldea, por ende, busca que sus estudiantes a través del arte, sean capaces de elaborar un concepto de identidad propia, reconociendo elementos de su cultura y entendiendo que ellos son los encargados de seguir manteniéndola viva y vigente.

    Teniendo este título, la Aldea construyó la Casa de Arte, un espacio ubicado en los muros de un antiguo leprosario y un galpón que funciona como taller de escultura. En la Casa del Arte se pintaron murales, en otros sectores se diseñaron áreas de recuperación de plantas alimenticias como plátanos, camotes (kumara), taros y otros tubérculos tradicionales, además de hierbas de uso medicinal. También se construyó un área de meditación y reflexión que se adaptó al entorno de bosques y matorrales. Poco a poco, los jóvenes fueron interviniendo artísticamente su colegio, lo que le dio una identidad muy propia que impactó positivamente a la comunidad y por ende a los logros académicos.

    Un espacio vivo

    Hoy el Liceo Aldea Educativa es un espacio vivo que se transforma en un acto de creación permanente y que responde a los intereses artísticos de quienes hacen parte de la comunidad educativa. Pero además de esto, es un espacio educativo dinámico intercultural que rescata la cultura, la lengua y la sabiduría. De hecho, su nombre original, HOŊA´A´O TE MANA significa “el lugar donde habita la sabiduría”. En la actualidad, el colegio entrega educación científico-humanista y artística a alumnos desde 7º a 4º medio y posee dos programas técnicos profesionales de especialización; uno en el área de agronomía y otro en el área del turismo. Ofrece además dentro del currículo, el ejercicio y el desarrollo de expresiones artísticas, folklóricas, deportivas y culturales que al igual que todo el diseño del espacio, tienen directa relación con la tradición ancestral del lugar.

    Colegios como el Liceo Aldea Educativa son fundamentales a la hora de preservar el patrimonio de una cultura ancestral y respetar la identidad étnica de los estudiantes y sus comunidades. Además, no sólo entregan oportunidades de aprendizaje, también lo hacen de una forma contextualizada y pertinente a las necesidades e intereses de los alumnos. 

Así es el impresionante colegio de una pequeña isla en la Polinesia

2017-07-24T16:06:12+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

En la Isla de Pascua en Chile, un colegio resalta por su particular infraestructura y su especial enfoque pedagógico.

  • Abuela, hija y nieta mapuche relatan sus experiencias en nuestro sistema educativo: ¿Cuánto ha evolucionado?

    Con el objetivo de reconocer, proteger y valorar el aporte de los pueblos originarios en nuestro país, cada 24 de junio se celebra el Día Nacional de los Pueblos Indígenas. Así, representantes de los pueblos Aymara, Mapuche y Rapa Nui celebran el solsticio de invierno entre el 20 y 24 de junio, un período de cambio y renovación para estas culturas.

    Efemérides como estas son una gran oportunidad para visibilizar la importancia de la educación intercultural. Pero, ¿qué esperan los pueblos indígenas del sistema educativo?, ¿cómo ha sido su experiencia en la sala de clases?, ¿cuál es la importancia del rol docente en este contexto? Para responder estas y otras preguntas, hablamos con Rosa Millavil (50), su hija Marisela (26) y su pequeña nieta Amanda, de tan solo 6 años.

    Primera generación: encubrimiento y ausencia de reconocimiento

    La experiencia educativa de Rosa Millavil comienza en una pequeña escuela rural al interior de la IX Región. Su experiencia no fue fácil, al igual que la de muchos mapuches que se educaron en los años 70. Su paso por la escuela estuvo marcado por el encubrimiento de su cultura, la invisibilización de sus tradiciones y el dolor de perder parte de su identidad. “Nosotros nos criamos más con la civilización española, nuestra cultura no era bien vista ni reconocida”, dice Rosa.

    Para ella, la escuela fue una institución de “doble filo”. Por un lado entregaba nuevas oportunidades pero al mismo tiempo negaba su cultura. “Dejamos de participar en guillatunes porque teníamos que estar en la escuela. No podíamos mezclar el mapudungun y el español porque nos decían que eso no nos servía a nosotros, y que era un error”, añade.

    Pese a que la mayoría de los niños que asistían a la escuela eran mapuches, según Rosa, tampoco existió una educación contextualizada. “Nunca hubo una sola palabra en mapudungun y nuestras oraciones las teníamos que hacer en español”, afirma.  Así, poco a poco, Rosa fue perdiendo parte de su identidad indígena y se quedó sin espacios para poder replicarla.

    Es más difícil mantener la identidad. ¡Imagínate! Nosotros tenemos una religión y creencias que se basan en la naturaleza y que son muy distintas a la de los españoles. Entonces, ¿cómo les enseñamos a nuestros hijos y nietos? A mí me gustaría, pero es difícil que entiendan”, señala Rosa.

    Segunda generación: hacia una cultura de respeto

    A diferencia de su madre, para Marisela su paso por el sistema educativo fue un poco más amigable. Pese a haber sido discriminada por sus compañeros por ser mapuche sus recuerdos son menos duros que los de su madre. Según ella, este cambio se debe a que las personas de su generación se dieron cuenta de la importancia de su cultura y de mantenerla vida. En ese cambio también sus profesores tuvieron un rol muy importante.

    “Los profesores siempre trataron de inculcarme que éramos importantes; siempre me decían que no podíamos sentirnos menos por ser mapuches”, dice Marisela. “Yo vivía mi cultura, hablaba con mis papás, iba a ceremonias y sentía esa armonía propia del mundo mapuche, pero es distinto que un profesor te lo diga y reconozca”, agrega.

    Marisela recuerda especialmente a una profesora que la marcó, ella “siempre nos decía que no éramos distintos, que éramos un cultura digna de seguir e imitar”, afirma. Pese a haber sentido el reconocimiento de sus profesores, para Marisela el sistema educativo nunca estuvo a la altura de lo que ella esperaba.

    La incorporación del pueblo mapuche no fue algo trascendental, siempre lo sentí más folclórico. Para lo único que éramos necesarios era para bailar, que poco y nada se relaciona con entender nuestra cultura y cosmovisión”, apunta Marisela.

    Tercera generación: reconocimiento, una necesidad del pueblo mapuche

    Tal como lo demuestran las experiencias de Rosa y Marisela, la educación que ha recibido parte del pueblo mapuche no ha sido lo suficientemente responsable ni respetuosa con su cultura. Lentamente comienzan a surgir pequeños avances pero aún queda mucho por mejorar.

    Amanda, hija de Marisela, sabe perfectamente que es mapuche y cree que en su curso hay más niños que lo son. “Me gustaría saber cómo hablan y aprender a tocar eso así”, dice Amanda, mientras hace un gesto con las manos en referencia al kultrun.

    Camino a una educación multicultural

    AraucaniaCuenta.cl

    Solo 438 colegios de Chile imparten la asignatura de Lengua Indígena (Mapudugun, Aimara,Rapanui, entre otras). Si se considera el total de horas realizadas en la asignatura Lengua Indígena por colegio, en promedio, solo el 40% de ellas son realizadas por docentes con estudios respectivos. Pero, ¿Es suficiente un ramo de lengua indígena? ¿qué cosas debiera considerar una educación intercultural? ¿cuál debiera ser la formación de quienes imparte estos ramos?

    Para Rosa Millavil, una verdadera educación intercultural para su nieta y para el resto de los niños mapuches debiera considerar elementos básicos de la cultura, dada la importancia que esto tiene en la identidad de una persona.

    “Sería lindo enseñarles nuestros cantos, oraciones y bailes. ¡Hay tantas cosas que se pueden incorporar! Hasta recitar un poema, por ejemplo. Esto permitiría a los niños sentirse identificados con su cultura desde chicos ya que es en el colegio donde pueden aprender mucho más rápido”, señala.

    En tanto, para Marisela es fundamental promover la enseñanza del idioma, pero sobretodo la cosmovisión mapuche. “Esto es crucial, porque cuando uno entiende la cosmovisión conoce todas las respuestas para entender nuestra cultura. Y obviamente faltan más clases y talleres en esa dirección”, finaliza.

    La incorporación de los pueblos indígenas al sistema educativo no es tarea fácil pero con la voluntad  y el trabajo de toda una comunidad educativa si es posible. La educación intercultural es un derecho de nuestros niños y jóvenes.

Abuela, hija y nieta mapuche relatan sus experiencias en nuestro sistema educativo: ¿Cuánto ha evolucionado?

2017-06-27T22:43:00+00:00 Junio, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|

En el Día Nacional de los Pueblos Indígenas, quisimos conocer las percepciones del pueblo mapuche sobre el sistema escolar. Hablamos con 3 generaciones de una familia para conocer sus vivencias y experiencias.

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  • Conoce el colegio chileno que rompe paradigmas enseñando tradiciones indígenas

    “El sistema debe reconocer y valorar al individuo en su especificidad cultural y de origen, considerando su lengua, cosmovisión e historia”. Esta frase es uno de los principios de interculturalidad consagrados en la Ley General de Educación, donde se señala la importancia de promover el respeto por las diferencias, la no discriminación, el reconocimiento y la valoración de las diversas culturas que coexisten en el territorio chileno, entre ellas, el pueblo originario Mapuche, que habita principalmente la Región de la Araucanía en Chile. Por más de 30 años, un colegio ubicado en Chol Chol (Región de la Araucanía) se ha preocupado por no olvidar y fortalecer desde los proceso de educación, este principio fundamental.

    Se llama Liceo Intercultural Guacolda y desde varios punto de vista, llama la atención.

    Lo primero que hay que resaltar es su infraestructura; todos los salones de este establecimiento educativo son circulares y tiene amplios ventanales que apuntan hacia la salida del sol. Según la directora, este diseño potencia la enseñanza de un programa que están enfocado en las costumbre de este pueblo originario y promueve la diversidad cultural. Este hecho también se evidencia en elementos como el Rehué (altar de ceremonias Mapuche) que se encuentra afuera de las salas de clase y donde se hacen ceremonias que dentro de la escuela son consideradas instancias de aprendizaje. En el Liceo Intercultural Guacolda, también hay niños que han sentido el llamado para ser “Machi”, una autoridad protectora y religiosa que antes que nada, debe pasar por una iniciación larga y compleja; la escuela en estos casos se ha encargado de acompañar a esos niños en todo el procesos ceremonial que implica convertirse en esa figura de la comunidad.

    Kulmapu

    Kulmapu

    Interculturalidad

    El Liceo Guacolda no se rige por los planes y programas tal cual como el Ministerio de Educación los propone. Ellos tienen sus propios programas donde incorporan asignaturas como Lengua Mapuche (Mapundungun), Medicina Tradicional Mapuche, Cultura y Sociedad Mapuche, Música y Comida Mapuche. El objetivo es valorar las tradiciones, fortalecerlas y crear un ámbito educativo donde todos los estudiante se sienten incluidos y respetados en términos culturales, facilitando así su aprendizaje. En otras palabras, buscan ofrecer una educación sin prejuicios y tal como lo sugiere el nombre del establecimiento, una educación intercultural donde las ideas y acciones de distintos grupos culturales no están unas por encima de otras.

    Kulmapu

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    ¿Qué opinas de esta experiencia educativa?

Conoce el colegio chileno que rompe paradigmas enseñando tradiciones indígenas

2017-06-22T17:44:23+00:00 Junio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Desde hace 30 años, este colegio en el sur de Chile ha trabajado por valorar y fortalecer tradiciones del pueblo originario Mapuche.

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