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  • Escolares crean enchufe que previene el temible sobreconsumo

    Dispositivo se conecta a cualquier red inalámbrica para controlar el gasto energético de diversos aparatos.

    De San Antonio a Ucrania

    Ignacio Álvarez, Patricio Orrego y Eduardo Romero, alumnos de 4° Medio de la Escuela Industrial de San Antonio, aún no asimilan bien todo lo que vivieron la semana pasada. En Odesa, Ucrania, representaron a Chile en la “SAGE Global World Cup”, desafío que reunió iniciativas tecnológicas de alto impacto creadas por jóvenes de 22 países. Desde allá se trajeron el tercer lugar y 2 premios de la ONU en una categoría especial de desarrollo sustentable apuntando al 2030.
    ¿Cómo lograron estos reconocimientos? Junto a su profesor de Electrónica y Emprendimiento, Eleazar Baeza, desarrollaron un avanzado enchufe inteligente que permite gestionar a distancia el consumo de aparatos conectados a la red eléctrica; también facilita un uso responsable de la energía e incluso previene accidentes por sobrecarga de artefactos.

    Aparato integral

    Hace poco más de un año, este equipo trabaja a toda máquina en una solución integral para dos grandes temáticas. “Por un lado, el ahorro y eficacia de la energía convencional, que seguirá siendo la más usada por largo tiempo considerando que es la que posee el 80% de la población mundial. A eso sumamos los 90.000 incendios al año por fallas eléctricas, que es el mayor causante de este tipo de siniestros”, explica el profesor. Tras largas jornadas de ensayo-error ya cuentan con un prototipo funcional que sorprende en cada lugar donde es presentado.
    e-Plug es un enchufe portátil de plástico reciclado de 25 x 15 cm con un desarrollo de hardware, programación de microprocesador y una aplicación para iPhone (pronto en Android). Al enchufar cualquier aparato eléctrico en un e-Plug, puedes manejarlo a distancia mediante conexión inalámbrica a través de la app.

    ¿Cuáles son sus funcionalidades?

    1) Encender y apagar los dispositivos conectados (por ej., prender tu estufa con el celular 15 minutos antes de llegar a casa).

    2) Temporizar horarios de encendido y apagado (útil como sistema antirrobos y para programar riegos).

    3) Visualizar gráficos de consumo en tiempo real y generar valor estimativo en kWh adaptados a la
    moneda local.

    4) Programar alertas de sobreconsumo eléctrico.

    5) Cortar automáticamente el paso de energía a dispositivos en casos de sobrecarga o falla eléctrica.

    Quizás la mayor gracia de e-Plug es la posibilidad de evaluar en línea y a diario el consumo eléctrico de determinados aparatos; programando alertas de sobreconsumo, por ejemplo, un usuario podrá saber si esa estufa eléctrica recién comprada va a desbarajustar o no sus cuentas de luz.

    Cambiar el mundo

    Los estudiantes presentaron su avance en Europa tras ganar Go! Innova, concurso organizado por el Centro de Desarrollo para la Educación Media de Inacap en el marco del programa de emprendimiento “Exploro Mi Camino”. Ahí superaron a 719 proyectos escolares. “Desde que conocimos este proyecto supimos que tendría muchas posibilidades de éxito. El enchufe inteligente fue altamente valorado por expertos internacionales, ya que responde de manera más eficiente que las existentes a tendencias del mercado domiciliario e inmobiliario”, comenta Gonzalo Toledo, director de relacionamiento con la educación media de Inacap y miembro del jurado en Ucrania.

    “Todo esto empezó como un juego y no le veíamos mucho futuro. La percepción de la gente frente a un producto de este tipo nos hizo ilusionarnos y sentir que podíamos aportar para cambiar el mundo”, reflexiona Patricio Orrego, quien quiere estudiar Marketing o Electrónica para seguir ligado a esta iniciativa y generar nuevos artefactos con valor para las personas.
    Ahora buscarán financiamiento para la fase comercial del dispositivo. Proyectan que con $20 millones podrán salir al mercado.

    Conoce más sobre el enchufe inteligente en http://www.e-plug.cl/

    Consumo consciente

    En su rol de jefe de proyectos de educación en la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), Francisco Campos siguió el paso a paso de estos entusiastas sanantoninos: “Rescato su capacidad de enfocar el aparato en las necesidades de la gente, siendo una tecnología simple, accesible y eficiente a nivel doméstico. Tiene el plus de ofrecer registro en línea del consumo, lo que le permitirá a un usuario consciente ahorrar hasta un 20% en el total de una cuenta, que corresponde a electrodomésticos energizados y no usados”, detalla. “El dispositivo es tan completo que debería ser exitoso cuando salte al mercado. Es de esos avances que tienen razón de ser y van más allá de un simple artefacto, tiene corazón y sensibilidad social, aspectos que en estos tiempos marcan diferencias”, reflexiona.

Escolares crean enchufe que previene el temible sobreconsumo

2017-08-22T09:56:20+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

El proyecto fue liderado Eleazar Baeza, profesor de Electrónica y Emprendimiento, y tres estudiantes de la Escuela Industrial de San Antonio.

  • Este profesor convierte la basura en un recurso educativo para enseñar ciencia

    A principio de los años 70, cuenta Arvind Gupta, uno de los principales programas de la India era la revitalización de las ciencias en las escuelas rurales. “Ve hacia la gente, vive con ellos, ámalos. Arranca con lo que saben. Parte de lo que tienen”. Esta idea era una especie de definición o lema. En ese entonces, Gupta trabajaba fabricando camiones y le tomó aproximadamente un par de años darse cuenta de que en realidad, eso no le apasionaba. Fue un momento crucial en su vida pues, aunque no es profesor, decidió tomarse un año libre para participar en dicho programa rural en un pequeño pueblo donde todas las semanas, la gente exponía en un mercado callejero todo tipo de objetos. Entonces Gupta decidió comprar una muestra de cada cosa que se vendía en los andenes… fue así como encontró un caucho negro llamado válvula de cámara de bicicleta.

    Este hallazgo fue el primero de muchos que le permitió entender que cosas tan cotidianas como las hojas de papel, las bombillas (popotes/pitillo), el caucho, los lápices, el velcro, el plástico, las hojas de palma, los motores eléctricos y las cajas tetrapak, además de convertirse en basura, pueden ser elementos extraordinarios para acercar la ciencia a los niños y a las escuelas de contextos más vulnerables.

    Desde hace 30 años, Arvind Gupta se ha dedicado a fabricar juguetes y enseñar ciencia.

    Y se considera afortunado pues ha podido impactar a 2.000 escuelas de la India (rurales, oficiales, municipales, exclusivas) donde lo invitan para cautivar a cuyos ojos brillan de esperanza cuando tienen la posibilidad de aprender construyendo cosas. “En un país democrático la ciencia tiene que llegarle a los más oprimidos, a los chicos más marginados. El programa comenzó en 16 escuelas y se difundió a 1.500 escuelas oficiales. Más de 100 mil niños aprenden ciencias así”, asegura Gupta quien ha demostrado a través de sus juguetes e inventos que la ciencia además de ser divertida y fácil de ejecutar por niños y profesores, puede ser para TODOS.

    Uno de los juguetes de Gupta que más han impactado es una especie de tableta táctil para niños ciegos.

    Es simplemente una caja de plástico que en la base tiene tiras de velcro. El diseño está acompañado de un lápiz que está hecho con una caja de película y funciona como una caña de pescar con lana. Cuando los niños escriben con ese lápiz sobre el velcro, tienen la posibilidad de dibujar con la lana y sentir lo que dibujan. Aunque ésta tableta no se utiliza esencialmente para enseñar un concepto científico, este diseño acorta brechas y permite a millones de niños ciegos desarrollar su creatividad de una forma única.

    “Hay 12 millones de niños ciegos en mi país que viven en completa oscuridad.Y esto les ha sido de gran ayuda… No hay patentes. Cualquiera puede hacerlo”.

    TED

    Los elementos más simples, aquellos que miles de millones de personas desechan a diario, son una oportunidad de aprendizaje para miles de niños en India y podrían ser una oportunidad de aprendizaje para otros miles alrededor del mundo, y los usos de dicho objetos, dice el profesor, están sólo limitados por la imaginación.

    En esta inspiradora charla TED, Gupta comparte sus sencillos diseños y sorprende a su público con juguetes que además de ser divertidos pueden ser construidos por cualquier niño (incluidos tus estudiantes), para aprender principios básicos de ciencia y diseño.

Este profesor convierte la basura en un recurso educativo para enseñar ciencia

2017-08-21T16:24:06+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Arvind Gupta ha llevado la ciencia a miles de escuelas en la India. Conoce su inspiradora historia.

  • ¿Cómo construir un microscopio artesanal? Sigue este paso a paso

    Karin González es profesora de Biología en el Trewhela´s School en Santiago de Chile. Adicionalmente trabaja como asesora en el Liceo Experimental Manuel de Salas y como docente de futuros profesores en la Universidad de Chile. Desde estos tres frentes, Karin conquista a sus estudiantes con la ciencia realizando actividades innovadoras a través de las cuales desarrolla diversas habilidades y actitudes científicas en la sala de clase. Uno de sus proyectos es el Microscopio Artesanal, un producto que según cuenta Karin fue inventado por Kenji Yoshino de la Cornell University (Nueva York) y traído a Chile por Diego Rates (profesor de física). Karin llevó esta idea a su clase para trabajar el tema de “tejidos” de una forma novedosa, muy económica y sobre todo, muy entretenida.

    Con este microscopio artesanal, los celulares de los estudiantes se transforman en potentes microscopios digitales perfectos para encontrar detalles que no podrían verse de otra manera. Este microscopio que se hace con un lente extraído de un puntero láser tiene un nivel de aumento tan alto que permite ver detalles como las células de las plantas y las huellas digitales. El costo del proyecto es de aproximadamente 10 dólares por persona y toma unos 20 minutos construirlo si tienes todos los instrumentos necesarios. La idea es extraordinaria pues es además de permitir a los estudiantes explorar el mundo que los rodea y entender algunos conceptos científicos, es una forma de hacer más accesible la ciencia, incluso en escuelas que no cuentan con grandes presupuestos.

    Si quieres llevar este microscopio artesanal a la sala de clase, puedes ver este video. Aunque está en inglés, las imágenes son explicativas y permiten entender de manera general, cómo se construye. Adicionalmente, como complemento del video, encontrarás más abajo la lista de materiales y el paso a paso con imágenes:

    Materiales:

    – Taladro (si lo vas a usar con tus estudiantes, asegúrate de guiarlos y ayudarlos en el proceso)
    – Varias brocas
    – Regla
    – Smartphone
    – 3 pernos de cabeza redonda de 4½” x 5/16″
    – 9 tuercas de 5/16″
    – 3 tuercas mariposas de 5/16″
    – 5 arandelas de 5/16″
    – Madera contrachapada de ¾” x 7″ x 7″- para la base
    – Lámina de plexiglás (lámina de acrílico) de ⅛” x 7″ x 7″ – para la plataforma de la cámara
    – Lámina de plexiglás (lámina de acrílico) de ⅛” x 3″ x 7″ – para la platina
    – Trozo de plexiglás (lámina de acrílico) (2″x 4″) – para el portaobjetos (opcional)
    – Lente de enfoque de un puntero láser (combina dos lentes para conseguir mayor aumento)
    – Una luz LED que se controle mediante un botón on/off (sólo es necesaria para ver las muestras iluminadas desde atrás)

    Instructables

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    Paso 1: Sacar el lente del puntero láser

    El lente de enfoque de casi cualquier puntero láser funcionará bien como lente macro del microscopio. Para sacarlo, desatornilla el cono frontal y la cubierta de atrás del tubo. Saca las pilas. Usando el borrador de un lápiz, empuja el contenido que está al interior por la parte frontal del tubo. La parte frontal de este conjunto (el lado que hace contacto con las pilas) es donde se encuentra el lente de enfoque. Desatornilla la pequeña pieza de plástico en frente del lente y éste se soltará.

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    Paso 2: Poner el lente en el smartphone

    El lente no es simétrico y esto se puede ver desde el lado. Éste tiene una tira translúcida fina de 1 mm que no debe ser adyacente a la cámara del celular. Se puede poner el lente ubicándolo entre una horquilla de pelo y pegando ésta en la parte de atrás del celular. Sabrás que está bien puesto el lente cuando veas un campo visual amplio. Como al sacar fotos desde cerca mantener el smartphone firme es complicado, es indispensable seguir adelante con el siguiente paso: la construcción de una estructura.

    Instructables

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    Paso 3: Perforar los agujeros de la estructura

    Con un marcador, señala las dos esquinas frontales de la base de madera contrachapada (para la base) y haz otra marca abajo (en el centro de las dos marcas de arriba). Debajo de la madera pon una superficie que puedas dañar (como un trozo de madera). Esto es para no afectar la superficie de trabajo, pues tendrás que taladrar.

    Sobre la madera base, pon la lámina de acrílico (7″ x 7″). Luego pon la plataforma de la muestra (3″ x 7″) encima de las otras dos capas. Perfora con el taladro las dos marcas frontales de arriba. Utiliza la broca indicada para que los pernos queden avellanados. Esto permitirá que la base quede plana.

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    Paso 4: Encajar el lente

    Encuentra una broca que sea del mismo tamaño o menor que el diámetro del lente. Haz un agujero para el lente en la parte frontal de la plataforma de la cámara. Si el lente no se ajusta, lima o lija el agujero. Asegúrate de hacer esto lentamente, ensayando poco a poco hasta que quede bien. Cuando se utiliza esta estructura, es importante tener el lente lo más cerca posible a la cámara. Por eso, idealmente debes ponerlo de tal manera que sobresalga de la superficie un poco.


    Paso 5: Agujero para la fuente de luz

    El agujero para la fuente de luz esté directamente debajo del lente. La mejor forma de marcar dónde se debe poner la fuente de luz es deslizar la plataforma de la cámara (sin lente) hasta la base y marcar con un lápiz el punto en la base, por encima del punto donde se encontrará el lente. Después tienes que hacer un agujero poco profundo.

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    Paso 6: Montar

    Para sujetar los pernos a la base, pon las arandelas y las tuercas. Añade un par de tuercas mariposas (invertidas) y arandelas en los dos pernos delanteros. Coloca la platina encima de las arandelas y añade una tuerca a cada perno. Baja los pernos de 1/2″ pon la plataforma de la cámara encima de ellos. Puedes usar un nivelador o una app gratuita que sirve como nivelador para medir que la superficie esté plana. Cuando la plataforma quede nivelada en ambos ejes, aprieta bien las tuercas de arriba. ¡Y listo!

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¿Cómo construir un microscopio artesanal? Sigue este paso a paso

2017-08-16T16:39:33+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Con materiales económicos y un celular, podrás hacer un microscopio perfecto para cautivar a tus estudiantes con la ciencia.

  • Roxana Nahuelcura: La profesora que “hace” ciencias

    Sus alumnas del Liceo 1 han conseguido extraordinarios logros en los últimos cuatro años, gracias a proyectos científicos y tecnológicos en Antártica, Estocolmo, Washington y Medellín. Pedagoga de Biología de profesión, Roxana Nahuelcura se ha hecho un nombre al incentivar a las adolescentes a estudiar ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Y aquí contamos su historia.

    Cuando abre las puertas de un locker aparecen. Sobre unos estantes, nueve microscopios binoculares nuevos, todavía embolsados. A un lado, cajas de cartón, blancas y pequeñas, que guardan en su interior portaobjetos, cubreobjetos y material de disección en miniatura para poder observar minúsculas muestras sólidas de diferentes tipos de tejido posadas en vidriecitos. A primera vista parecen un trozo pequeño de un papel manchado, un aspecto demasiado inofensivo para lo que son en realidad: lonjas ínfimas de músculo estriado y duodeno, tejido conectivo, de médula espinal. También hay de arterias, de tejido conectivo laxo, de vaso sanguíneo de pulmón, de riñón, de papila gustativa, de páncreas.

    Roxana Nahuelcura, la profesora de Biología del Liceo 1 Javiera Carrera, ubicado en la intersección de Compañía con San Martín, las muestra desde el laboratorio: una sala de mesones desocupados, por donde entra muy poca luz natural. Es el único que hay en este colegio, después de que años atrás se transformaran las aulas dedicadas a las asignaturas de física, química y biología, en salas de clases, ante la alta demanda de matrículas.

    Los microscopios y el material de disección están para que sus alumnas vean células como corresponde, dice, para que puedan identificarlas por partes, para que puedan compararlas y crear hipótesis.

    Son compras que el Liceo 1 hizo hace unos meses. Eso para celebrar los extraordinarios logros conseguidos por las alumnas de Enseñanza Media de este colegio, de primero, segundo, tercero y cuarto medio, provenientes de comunas tan distintas como Lampa, Melipilla, Puente Alto y Quilicura, en los últimos cuatro años: importantes reconocimientos por sus investigaciones bibliográficas y proyectos científicos y tecnológicos en ferias escolares mundiales. Han sido premiadas por sus trabajos con una bacteria que degrada petróleo, otra que es capaz de degradar metales pesados, un traje robótico para ciegos con sensores y estudios de neurociencias relacionadas con la educación. En total, la profesora y sus alumnas han hecho tres viajes a la Antártica, dos a Estocolmo, uno a Washington y otro a Medellín. Varias de estas iniciativas han sido desarrolladas en laboratorios prestados: en los de la Universidad de Chile y en los de la Andrés Bello, que han permitido a las alumnas hacer sus experimentos guiadas por científicos.

    Varias hoy estudian carreras de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

    Todos estos proyectos han sido supervisados por Roxana Nahuelcura, egresada del Pedagógico, la primera profesional en su familia, hija única de un cocinero y administrador de un restorán y de una decoradora de interiores dedicada a la restauración, con antepasados mapuches con los que nunca tuvo contacto.

    Hasta hace un par de años, Roxana Nahuelcura se las tenía que ingeniar para enseñar sobre las células. Sin el debido equipamiento, imprimía en forma de círculo imágenes que descargaba de Google, simulando cómo se vería una célula a través de un microscopio.

    Funcionaba muy bien con las fotos de la mitosis de las hojas de la cebolla, dice.

    -Era lo que más las acercaba a la realidad.

    Hasta hace poco había ahí microscopios monoculares, de los ochenta, los mismos que ella ocupó a mediados de esa década, cuando estudió allí y las ciencias no fueron un camino que le incentivaron a seguir. Casi treinta años después, lidera en este lugar el “Centro de Investigación Javierina”, una instancia interdisciplinaria, sin sala aún, donde profesores de historia, física, biología y química que hacen talleres de experimentación se juntan a conversar sobre lo que cada uno hace, para colaborarse.

    -Hasta ahora, todos los profesores trabajaban en distintas investigaciones pero de forma aislada -dice Roxana Nahuelcura-. Y esto es como la importancia de la diversidad. Es potenciarse, entre diferentes especies, para poder tener un nicho, un lugar, un ambiente donde podamos crear esta ciencia, desde la parte escolar de verdad, de manera más instintiva.

    La subjetividad de la ciencia

    Desde que en segundo medio le encargaron, de tarea, dibujar el sistema reproductor -la fecundación, el desarrollo embrionario, el feto, el óvulo, los estados embrionarios-, Roxana Nahuelcura empezó a convertir sus cuadernos de corchete en libros explicativos: una manera de poner en el papel su propia mirada de la ciencia. Y se acostumbró. Lo hacía replicando los dibujos que veía en los libros, imaginándose las trayectorias de los mundos que habitaban en el cuerpo humano pero también afuera, en el ecosistema. Siempre le gustó la Biología. Cuando salió del colegio quiso estudiarla. Desechó la licenciatura. Le dijeron que no tenía campo, tampoco trabajo. Así entró a estudiar Pedagogía en el Pedagógico. Ahí, a pesar de que le dieron las herramientas metodológicas para la pedagogía, dice, no tuvo “la experiencia de hacer investigación ni tampoco le enseñaron acerca de ciencia escolar”.

    -Si uno va a ser profesora de ciencias tiene que hacer y practicar las ciencias. Y si era de Biología también había que experimentar. Uno sale de la universidad y piensa que solo va a pasar contenido. No se imagina que “puede” hacer ciencia.

    -¿Por qué usted no fue científica?

    -No es que no haya querido. Me faltó información acerca de la carrera. Me imaginaba que iba estar todo el día adentro de un laboratorio. Hoy sé que el científico pasa una época en terreno, después en el laboratorio, analizando sus muestras, y después otra época participando en seminarios: divulgando lo que hace en el laboratorio. En un mundo del que no se sabe mucho, uno enfrenta sus propias hipótesis a las de otros.

    -¿Qué es lo que más le gusta de este mundo?

    -Las conversaciones que se tienen. Siempre hay miradas distintas. La ciencia es muy subjetiva. Si hoy me levanto con un ánimo, voy a ver en la muestra una cosa, pero a lo mejor mañana voy a ver otra. Es inherente a la esencia humana. Es también creativa porque para poder hacer una observación, por ejemplo, de aves, inventaré algo para que ellas no me vean. Pero, a lo mejor, va a depender de mi ánimo algo que no vi, y pasó desapercibido y pudo haber sido muy importante.

    El último cuaderno que Roxana Nahuelcura dibujó fue sobre ballenas: sobre sus características y sobre las distintas especies que habitan en Chile. Lo hizo tras el último viaje que realizó con sus alumnas a la Antártica, gracias a un trabajo experimental que ellas mostraron en la Feria Antártica Escolar del Instituto Antártico Chileno, acerca de un grupo de bacterias que degradan metales pesados. Ahí pudo observar ballenas de cerca, verlas respirar y arrojar el agua en forma de sifón a la superficie.

    Roxana Nahuelcura también habla del libro que hizo de las hojas y cuenta que hay alumnas que tienen libros hechos a mano sobre, por ejemplo, los tipos de moluscos. El año pasado una hizo uno de las ranas chilenas. Así es como a algunas les enseña el método científico y el indagatorio, construyendo su propio aprendizaje, buscando las maneras de volverlo más significativo para ellas. El primero de todos los proyectos que supervisó partió precisamente así, en 2012, en el laboratorio de la Universidad Andrés Bello, donde sus alumnas, en placas petri, cultivaron, sembraron y aislaron bacterias presentes en una muestra de suelo antártico. Esto para comprobar la hipótesis de la científica estadounidense Jenny Blamey, que sugería que cerca de las bases antárticas, había zonas contaminadas con petróleo. Las alumnas cultivaron esta muestra con fenantreno, un componente del petróleo. Y lo vieron: las bacterias empezaron a vivir felices, proliferando en las placas. Así, concluyeron que estas bacterias sí podían degradar
    el petróleo, sobreviviendo a un ambiente contaminado.

    -Pero yo nunca he interferido en los proyectos -dice-. Ellas trabajan solas.

    El proyecto no quedó ahí: las alumnas propusieron un biorremediador, una suerte de acuario, donde estarían las bacterias, para aislarlas del medio -de la Antártica o de otro lugar donde el agua estuviera contaminada-, y ocuparlas para filtrar agua contaminada.

    Ese proyecto las llevó a competir en distintas ferias escolares en Chile y el extranjero, como la que se desarrolló en Estocolmo, donde este proyecto ganó, el primer lugar, entre más de treinta países, incluido China, cuyos representantes mostraban un robot que buscaba, detectaba, encontraba y filtraba agua.

    -Yo ahí me dije: “¿cuántos años enseñando ciencias sin hacer ciencias?” Eran casi 20.

    Así vinieron muchos más proyectos. Un grupo de alumnas presentó un trabajo en esa misma ciudad y al tiempo después lo hizo otro, que creó un traje robótico para ciegos, con sensores, que mostró y ganó reconocimientos en una feria de emprendimiento, primero en Washington y luego en Medellín, Colombia. El año pasado, varias de sus estudiantes trabajaron tres proyectos junto a la Comisión Chilena de Energía Nuclear, en conjunto con la Universidad Andrés Bello. Entre ellos evaluaron el efecto del plasma frío -una innovadora técnica en base a moléculas de gas- para ser usado como un potencial bactericida.

    -El modelo de las anteriores, que han viajado y han llegado lejos, motiva a nuevas todo el tiempo -dice Roxana Nahuelcura.

    La ciencia es creatividad

    Como parte de una investigación, hoy algunas de sus alumnas observan a dos grupos de personas: uno que lee con ruidos molestos -el llanto de una guagua, un bocinazo- y otro, sin ruidos. Una máquina persigue el movimiento de sus ojos para saber si el ruido las distrae o, en realidad, no es un obstáculo para la concentración. Cuando las primeras observaciones dieron como resultado que quienes se enfrentaban a ruidos molestos tenían respuestas menos erradas a las que no los escuchan, sus alumnas pensaron que había un error.

    “¿Cómo podía ser posible?”, preguntaban.

    Roxana les respondía lo que hoy repite como un mantra:

    -Nunca crean a la primera -dice-. Así funciona el espíritu crítico. Es volver a analizar las cosas desde distintos puntos.

    La sala en la que realiza sus clases, a poco más de cuarenta alumnas en promedio, es, de hecho, muy ruidosa. También muy helada en invierno y muy calurosa en verano. Antes Roxana Nahuelcura era de quejarse mucho. También porque no había laboratorio, porque el lugar que se destinaba a su función no tenía ni estantes, solo mesones.

    -Todos creen que por ser un colegio emblemático tenemos todo, y no. Pero lo hice hasta que me di cuenta de que podía ser beneficioso para las chiquillas, enfrentarse a las desventajas, tratando de sacarle provecho a todo. He visto que así inventan cosas, que aumenta su creatividad -dice-. Se piensa que para ser científicas se debe ser rigurosa, catedrática, la teoría y todo eso, pero, en realidad, la ciencia es creatividad. Cuántos experimentos e investigaciones han surgido así. Siempre les digo a mis alumnas que sean curiosas, que conversen con científicos, que les escriban. Ellos contestan.

    No todo ha sido gratificante en las ferias a las que Roxana Nahuelcura ha asistido, supervisando a sus alumnas.

    -Al ser un trabajo tan bueno nos ha pasado que no creen que haya sido hecho por niñas.

    Una vez, cuenta Roxana Nahuelcura, una científica, jueza en un concurso escolar, las evaluó mal, añadiendo de comentario: “Niñas, las felicito, pero las ciencias no se hacen así, no creo que ustedes hayan postulado ni la hipótesis ni los objetivos, el trabajo se los debió haber hecho un adulto, pero sigan intentándolo”.

    -Ahí yo me dije: “¿Pero por qué hace eso?”. La respuesta la leyeron las niñas y se sintieron mal. Yo les dije, primero, que ella no conocía nuestro trabajo, que era una opinión que venía desde afuera, y que vieran el malentendido como un halago.

    -¿Le ha pasado a usted?

    -He aprendido a no subestimar a mis estudiantes. Son capaces de hacer un montón de cosas. El año pasado unas estudiantes hicieron un marco teórico y al estar tan bien redactado, uno, de pronto, piensa que pueden haberlo copiado. Yo incluso dudé y las googlié. Tampoco las conocía desde antes. Y no, no había copia. La redacción era de ellas. Ahí me dije: “cometí un error”. No se los dije a ellas. Me di cuenta de que ellas sí pueden hacerlo. Ellas me han enseñado mucho a mí.

    -¿Qué le han enseñado?

    -Uno como adulto tiene ciertos parámetros. Se acostumbra a repetir la misma fórmula para conseguir los mismos resultados. Y trata de no salirse de esos límites. Las niñas no los tienen. No es que esto pase hoy. Ha pasado siempre. La experiencia te va diciendo “esto es”. No damos espacio a otra probabilidad, a “esto no es”. Cuando, a veces, eso puede no ser. Así damos espacio a que suceda algo inesperado.

    “Se piensa que para ser científicas se debe ser rigurosa, catedrática, la teoría y todo eso, pero, en realidad, la ciencia es creatividad”.

    “Yo he aprendido a no subestimar a mis estudiantes. Ellas son capaces de hacer un montón de cosas”, dice Nahuelcura.

Roxana Nahuelcura: La profesora que “hace” ciencias

2017-08-16T16:41:35+00:00 Agosto, 2017|Actualidad, Mejora docente|

Sus alumnas han sido reconocidas por sus trabajos con una bacteria que degrada petróleo, otra que es capaz de degradar metales pesados y un traje robótico para ciegos con sensores.

  • Una cirugía de corazón abierto lo hizo descubrir el verdadero rol del educador: cultivar la curiosidad

    Desde hace 13 años, Ramsey Musallam es profesor de química en una escuela secundaria de Estados Unidos. En su charla TED de 6 minutos, el profesor asegura que una enfermedad que puso en riesgo su vida lo sacó de un estado de “pseudo-enseñanza” para entender, después de 10 años, el verdadero rol del educador: cultivar la curiosidad. Esa misma enfermedad le ayudó a darse cuenta que las preguntas de los estudiantes son las semillas de un aprendizaje que es real, un aprendizaje que es significativo.

    Ramsey empieza su divertida charla con el video de una de sus estudiantes, Maddie.

    Un día Maddie llegó a su casa y decidió practicar una demostración química que habían hecho en clase. Ramsey estaba fascinado y no sólo porque ella estuviera haciendo el experimento, sino porque su curiosidad la llevó a dar otro paso; Maddie utilizó el fenómeno que habían aprendido en clase para llevarlo a otro nivel y crear una nueva situación hipotética.

    “Las preguntas y la curiosidad, como las de Maddie, son imanes que nos atraen hacia nuestros profesores, y trascienden toda tecnología o modas en la educación. Pero si anteponemos estas tecnologías a las inquietudes de los estudiantes podemos estar privándonos de nuestra mayor herramienta como profesores: las preguntas de los estudiantes”, asegura Ramsey.

    Ramsey dice que tener las agallas de desconcertar a los estudiantes para dejarlos perplejos y evocar así preguntas reales, es la mejor herramienta que un profesor puede utilizar.

    ¿Por qué? Porque solo así se obtiene la información necesaria para adaptar métodos efectivos de enseñanza. Pero, ¿qué fue exactamente lo que le sucedió y por qué llegó a todas esas conclusiones después de 10 años de trabajo? A sus 35 años le diagnosticaron una aneurisma en la base de la aorta torácica y tuvo que someterse a una cirugía de corazón abierto. Cuando Ramsey recibió la noticia algo en particular llamó su atención: la confianza del cirujano. Entonces le preguntó al médico su inquietud, frente a lo que el médico contestó tres cosas:

    Primero dijo que su curiosidad lo llevó a cuestionarse el procedimiento, lo que funcionaba y lo que no. Segundo aceptó y no tuvo miedo de llevar a cabo un proceso desordenado e inevitable de prueba y error. Y tercero, después de una intensa reflexión reunió la información que necesitaba para diseñar, revisar el procedimiento para luego, con mano firme, poder salvar la vida del profesor.

    “Aprendí mucho de esas sabias palabras, y antes de volver a las aulas ese otoño, redacté mis propias tres reglas que aún están presentes en mi planificación de las clases”.

    Estas son las reglas de Ramsey:

    Regla número 1: lo primero es la curiosidad y las preguntas son la fuente de una gran instrucción
    Regla número 2: hay que aceptar los desastres pues el error aún puede ser una parte informal de lo que los profesores hacen todos los días.
    Regla número 3: practicar la reflexión para entender que lo que se hace en la escuela es importante y merece atención y revisión.

    “¿Podemos ser los cirujanos de nuestras aulas?”, pregunta el profesor…”. “Si nosotros, como educadores, dejamos atrás este simple papel de difusores de contenidos y adoptamos un nuevo paradigma como cultivadores de curiosidad e investigación, puede que aportemos un poco más de sentido a la jornada escolar y que despertemos la imaginación”.

Una cirugía de corazón abierto lo hizo descubrir el verdadero rol del educador: cultivar la curiosidad

2017-08-10T17:43:04+00:00 Agosto, 2017|Cómo aprenden los niños|

Después de hablar con el médico que le salvó la vida, este educador descubrió su rol y el de todos los profesores.

  • Si quieres potenciar la investigación científica en tu escuela ¡esta invitación es para ti!

    El Proyecto Asociativo Regional (PAR) Explora de CONICYT RM Sur Oriente, invita a todos los docentes, niños y jóvenes investigadores a enviar trabajos para ser parte del XII Congreso Regional Escolar de la Ciencia y la Tecnología 2017. La actividad  se desarrollará en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, entre el 19 y el 20 de octubre.

    Se trata de una gran feria científica y tecnológica de investigación escolar, donde estudiantes presentan sus proyectos, comparten e interactúan con sus pares de otras comunas. Además de participar en conversaciones con científicos de distintas disciplinas y disfrutar al aire libre con actividades recreativas.

    Los interesados, pueden enviar trabajos en las siguientes categorías:

    A. Ciencias Naturales: Son actividades de investigación de carácter experimental o no experimental, tales como investigaciones observacionales descriptivas o analíticas, orientadas a generar nuevos conocimientos en las distintas áreas de las ciencias, ya sean ciencias biológicas, físicas, químicas, de la Tierra, médicas, de la salud, agrícolas, entre otras.

    B. Ciencias Sociales: Actividades de investigación de carácter experimental o no experimental, tales como investigaciones observacionales descriptivas o analíticas, orientadas a generar nuevos conocimientos en las distintas áreas de las ciencias sociales, tales como historia, geografía, psicología, sociología, entre otras.

    C. Ingeniería y Tecnología: Corresponde a la creación u optimización de productos, materiales, dispositivos, procesos, sistemas o servicios, destinados a la satisfacción de una necesidad concreta y/o a la solución de un problema detectado. En el desarrollo de proyectos tecnológicos se utilizan los conocimientos y las técnicas existentes, así como habilidades y experiencias prácticas.

    La invitación está dirigida a establecimientos educacionales de 13 comunas de la Región Metropolitana: Pedro Aguirre Cerda, San Miguel, San Joaquín, Macul, Peñalolén, La Cisterna, San Ramón, La Granja, La Florida, San José de Maipo, La Pintana, Puente Alto y Pirque.  Los proyectos serán evaluados por destacados investigadores del país.

    ¡No te quedes fuera! Las postulaciones estarán abiertas hasta el viernes 25 de agosto de 2017.
    Más información en el sitio web de explora  o [email protected]

Si quieres potenciar la investigación científica en tu escuela ¡esta invitación es para ti!

2017-08-09T16:39:33+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

Pueden participar estudiantes desde quinto básico hasta tercero medio que deseen aportar al quehacer educativo, científico y tecnológico del país.

  • A bordo de un álbum de láminas, los niños conocen el mar

    El material permite aprender sobre la vida marina y fenómenos oceánicos en Chile. Los estudiantes reciben láminas cuando completan los experimentos.

    Frodi, el pingüino de Humboldt; el pulpo Octavio y Tonina Antonina son algunos de los personajes que invitan a los escolares a sumergirse en “Un gran viaje por el océano”.

    Así se llama el álbum de láminas coleccionables que lanzó el viernes el Programa Explora de Conicyt para escolares desde 1° a 8° básico.

    A través de las peripecias de Frodi y sus amigos, el material didáctico busca que los niños aprendan de forma amena contenidos como las mareas y corrientes marinas, las especies que habitan en nuestras costas, cadenas tróficas y cómo se adaptan a distintas condiciones o fenómenos como la acidificación del mar. Para eso incluye ocho experimentos fáciles de hacer en la sala clases.

    “Además de embarcarse en este viaje donde van aprendiendo a través de las actividades, el álbum es un formato tremendamente atractivo y novedoso para los niños como material en el aula. Hemos visto que los motiva esta dinámica de recibir sobres con láminas para llenarlo o intercambiarlas con los compañeros”, dice Natalia Mackenzie, directora del Programa Explora.

    El álbum, agrega, “tiene también la ventaja de que nos permite hacer un seguimiento para ver si realizan las actividades y experimentos propuestos”. Esto, porque los encargados de los Proyectos Asociativos Regionales (PAR) Explora envían los sobres con láminas a los alumnos una vez que los profesores suben a una plataforma web fotos mostrando qué actividad ya han completado.

    En el mismo sitio hay también videos con tutoriales de las actividades, acceso a material de apoyo docente e indicaciones para que los profesores soliciten álbumes para su curso.

    “Los niños están muy motivados y con ganas de trabajar con este material. Es un gran apoyo para las clases de ciencias naturales, sobre todo para abordar flora y fauna marina de las regiones de Chile o la corriente de Humboldt“, opina Francisca Salgado, profesora jefe y de Ciencias de 6° básico de la Escuela Cirujano Videla de Valparaíso.

    Su curso participó en el lanzamiento del álbum a bordo del buque oceanográfico Cabo de Hornos, de la Armada.

    “Es una forma entretenida de aprender cómo funcionan las cosas al fondo del mar”, dice Esperanza Gamboa (11), una de las alumnas, que junto a sus compañeros echaba en un contenedor lleno de agua hielos teñidos con témpera azul y agua caliente coloreada roja para ver cómo se mueven las corrientes marinas y las masas de agua de distinta temperatura.

    Premios

    Marcela Cornejo, oceanógrafa de la U. Católica de Valparaíso y del Instituto Milenio de Oceanografía, quien trabajó junto a los niños haciendo el experimento de las mareas, destaca que “me parece un buen método para un aprendizaje significativo. Tiene un lenguaje amigable que permite entender los distintos procesos del océano y el impacto humano en aspectos como la contaminación marina y la acidificación de los océanos”.

    Y como ocurre con todos los álbumes, se sorteará un premio entre quienes lo completen. Si algún alumno de los cursos que hayan hecho más de cuatro actividades llena el suyo con todas las láminas, podrá convertirse en ganador de una excursión para su curso. Además, los profesores más activos recibirán un set de libros de Ciencia que enviará el Programa Explora.

    150 mil ejemplares del álbum se distribuirán a través de los PAR Explora de todas las regiones. Y hay 1,6 millones de sobres para entregar a quienes completen las actividades.

A bordo de un álbum de láminas, los niños conocen el mar

2017-08-01T12:54:18+00:00 Agosto, 2017|Actualidad|

El proyecto se busca que los niños aprendan contenidos como las mareas y corrientes marinas, las especies que habitan en nuestras costas, cadenas tróficas y cómo se adaptan a distintas condiciones o fenómenos como la acidificación del mar.

  • La llegada del cambio climático a la sala de clases aportará a la reflexión de los alumnos

    Temas científicos, económicos y hasta históricos es posible abordar cuando se discute sobre el cuidado del medio ambiente y la explotación de recursos naturales. El gran desafío es que un tópico tan dinámico como este requiere la capacitación permanente de los profesores.

    La liberación de dióxido de carbono a la atmósfera es una de las principales consecuencias de la deforestación, lo que supone un problema considerando que este es uno de los gases responsables del efecto invernadero: a mayor tala de árboles, más se intensifica el calentamiento global. Así les explicó el profesor Patricio Acuña a sus alumnos de 1° medio del Colegio Nocedal de La Pintana que durante el semestre, en clases de Tecnología, trabajarían creando dispositivos que ayudaran a mitigar los efectos del cambio climático.

    Discutiendo ideas entre todos, acordaron crear un sistema que permitiera a los árboles crecer más fuertes. “Muchos buscan mitigar la deforestación plantando árboles, pero en ocasiones esto no se monitorea y los nuevos brotes terminan secándose. Por eso se nos ocurrió crear un dispositivo que ayude a mantenerlos hidratados”, comenta Acuña respecto del proyecto. Se trata de un sistema de riego automático por goteo que va directamente a la raíz de la planta y que se controla a través de una bomba que funciona usando energía solar.

    El objetivo final es que los alumnos trabajen en habilidades asociadas al ramo -conocimientos de robótica, por ejemplo-, mientras al mismo tiempo se instruyen y actúan para combatir el cambio climático, un tema del que el 40% de los niños del mundo no tiene conocimientos básicos, según datos de la Unesco.

    Científicos y el Papa

    Así como el Colegio Nocedal, son varios los establecimientos que para revertir esta situación de a poco han ido incorporando el tema del cambio climático en la sala de clases. De ser aprobado por el Consejo Nacional de Educación -organismo que actualmente evalúa la propuesta-, se espera que para 2019 todos los colegios de Chile lo hagan, tras el anuncio que hizo esta semana la Presidenta Bachelet de que la temática se incorporaría a las mallas curriculares de enseñanza básica y media.

    La propuesta plantea que temas como la fragilidad del medio ambiente y la explotación de recursos naturales se aborden en Ciencias, Educación Ciudadana e Historia, además de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

    “La presencia de temas ambientales y desastres socionaturales fue valorada en las jornadas de reflexión, jornadas de expertos y consulta en línea abierta a la comunidad que se realizaron durante el proceso de Consulta Pública”, comenta Alejandra Arratia, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación respecto del proceso para armar las nuevas Bases Curriculares de 3° y 4° medio. “En términos generales, se puede destacar que los estudiantes que participaron valoran la incorporación de aspectos y temáticas vinculadas con los desafíos que enfrenta la sociedad actual, entre los cuales este es por cierto un aspecto muy relevante”, indica.

    Arratia explica que esta nueva temática va más allá de la mera comprensión de conceptos y fenómenos aislados y más bien se orienta “a que los estudiantes puedan comprender los desafíos de la sustentabilidad medioambiental desde una perspectiva interdisciplinaria, que les permita integrar conocimientos de distintas disciplinas para comprenderlos y poder tomar decisiones informadas con el fin de proponer soluciones tendientes a mitigar los efectos del calentamiento global y prevenir su aceleramiento”.

    A Luis Flores, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica y profesor que encabeza el Pacto Mundial de Jóvenes Estudiantes por el Clima -proyecto que se ejecuta en 20 países y que en 2015 llevó las propuestas de estudiantes de todo el mundo a la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático en París-, la idea de fomentar las habilidades de razonamiento usando temáticas ligadas al fenómeno le parece acertada.

    “Este es un tema transversal, que incluye también otras disciplinas como la economía o la historia. El modo como estamos produciendo en el planeta lo tocan desde grandes científicos hasta el Papa. Plantea un escenario favorable a la discusión; se puede, por ejemplo, comentar por qué personas como Donald Trump lo niegan”, indica.

    Mauricio Molina, ingeniero civil oceánico y académico de la Universidad de Valparaíso, cree que esta también es una oportunidad para abordar los riesgos y amenazas naturales del país. Aprender sobre aluviones, incendios forestales o marejadas es una forma de que a futuro los jóvenes no caigan en conductas peligrosas como construir “casas en lechos de ríos; cuerpos de bomberos, hospitales o colegios en zonas de inundación por tsunami , aluviones o crecidas; construcciones muy cerca del mar o poblaciones conectadas con bosques en incendios forestales”.

    Contenido dinámico

    Para sacar provecho de la nueva incorporación curricular, instruir a los docentes es prioritario. “Una de las acciones del primer plan de acción nacional de cambio climático 2008-2012 fue capacitar a 600 profesores de la Región Metropolitana, pero no es suficiente”, comenta Paulina Aldunce, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2. Otra de sus preocupaciones es que el contenido asociado con el cambio climático es muy dinámico, por lo que esperar hasta 2019 para incorporarlo a la malla escolar le parece poco acertado. “No lo podemos seguir aplazando”, explica.

    El planteamiento de Aldunce también entrevé la necesidad de que las capacitaciones a los profesores sean constantes y entre facultades. “Si traes a alguien del pasado y le muestras el mundo, es probable que se sorprenda. Pero si lo llevas a una escuela la va a reconocer, porque no hemos cambiado la forma de enseñar”, cree Gabriel León, director del Centro para la Comunicación de la Ciencia de la Universidad Andrés Bello. Él insiste en la necesidad de un trabajo integrado entre ramos -medir el caudal de un río puede servir para recolectar datos en Ciencias, armar gráficos en Matemáticas y generar una discusión sobre el cuidado de la naturaleza en Filosofía-, además de “trabajar a través de la indagación, generando preguntas y resolviéndolas en equipo a través de proyectos”.

La llegada del cambio climático a la sala de clases aportará a la reflexión de los alumnos

2017-07-31T10:46:36+00:00 Julio, 2017|Actualidad, Comunidad escolar|

Según el anuncio realizado por la Presidenta de la República, a partir de 2019 el cambio climático se incorporaría como materia obligatoria en los colegios chilenos.

  • Contar con los dedos: ¿debería hacerse o debería evitarse?

    ¿Es bueno?, ¿es malo?, ¿qué dicen los expertos? Poco se ha estudiado sobre el impacto que puede tener en los niños el hecho de que se apoyen en los dedos de la mano para hacer matemáticas, sin embargo es frecuente que muchos docentes prefieran que sus estudiantes eviten esa costumbre para que en teoría, a corto y largo plazo, puedan aprender a hacer cálculos sólo mentales. A menudo, el conteo con dedos puede percibirse incluso como un bastón frente a una debilidad matemática, pero ¿realmente es así?

    Un nuevo estudio británico liderado por Tim Jat y Julie Btenson, publicado en Frontiers in Education sugiere que contar con los dedos podría de hecho impulsar el aprendizaje de matemáticas, especialmente si se combina con juegos numéricos.

    La investigación, en la cual se argumenta que los dedos representan un medio para que los niños se conecten con diferentes representaciones numéricas externas (incluyendo las verbales, simbólicas y no simbólicas), predijo que la combinación del uso de los dedos y los juegos, pueden llevar a un aumento en las habilidades cuantitativas.

    #dactylonomy #Persia #medievalfingering #fingercounting

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    El estudio se hizo a lo largo de cuatro semanas con 137 niños entre los 6 y los 7 años que se dividieron en cinco grupos.

    Los participantes del grupo uno hicieron ejercicios de conteo con los dedos como: contar de 1 a 10, mostrar el número correcto cuando se les decía un número específico y hacer ejercicios simples de suma o resta. Los participantes del grupo 2 realizaron juegos numéricos como dominó o cartas. Los participantes de los grupos 3 y 4 hicieron ambas cosas: ejercicios de conteo con los dedos y juegos numéricos. Finalmente estaba el grupo 5 el cual, al ser del grupo de control (o grupo experimental) no realizaron ninguna de estas actividades.

    ¿Los resultados?

    Los niños que sólo hicieron conteo con los dedos mejoraron su capacidad de diferenciar mentalmente entre los dedos. Los que sólo jugaron fueron capaces de medir visualmente el tamaño relativo de pares en agrupaciones de puntos. Pero el resultado más relevante es el de los niños que participaron en ambas actividades, quienes superaron al grupo de control en varias habilidades relacionadas con matemáticas, incluyendo contar, ordenar, comparar y agregar. Esto significa que los juegos numéricos aumentaron ligeramente una habilidad matemáticas, mientras que los niños que también utilizaron los dedos experimentaron mayores ganancias en varias pruebas.

    https://www.instagram.com/p/BVAK5T3lj7V/

    La explicación de los autores

    Jay y Betenson sugieren que parte del cerebro que responde a los números, está próxima al área que se activa cuando las personas realizan actividades como apuntar o tomar cosas. Esto quiere decir que cuando usamos los dedos, hay una parte del cerebro asociada al conteo, que también se activa. Este procesamiento paralelo, dicen los autores del estudio, puede explicar la razón por la cual los niños pueden obtener beneficios cuando utilizan los dedos para hacer matemáticas.

    Sabiendo esto ¿utilizarías sus dedos como estrategia para impulsar el aprendizaje?

Contar con los dedos: ¿debería hacerse o debería evitarse?

2017-07-21T17:25:57+00:00 Julio, 2017|Cómo aprenden los niños|

Esta investigación tiene algunos datos interesantes para considerar que los niños hagan matemáticas con los dedos.

  • Se abren las postulaciones para taller intensivo de astronomía en Heidelberg (Alemania) 2017

    Del 27 de noviembre al 8 de diciembre de 2017, tres profesores de enseñanza básica y media podrán participar de un curso intensivo dictado por la Casa de la Astronomía en Heidelberg (Alemania) para mejorar sus técnicas pedagógicas en la enseñanza de la astronomía. Las postulaciones estarán abiertas hasta el 31 de julio de 2017.

    En el marco del programa de intercambio académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Heidelberg Center para América Latina (Centro de Excelencia de la Universidad de Heidelberg en Chile) y la Casa de la Astronomía en Heidelberg Alemania, se abren las postulaciones para el programa de capacitación de técnicas pedagógicas de astronomía para profesores chilenos de enseñanza básica y media. El taller se realizará en la Casa de la Astronomía en Heidelberg, Alemania, entre el 27 de noviembre y 8 de diciembre del presente año, y becará a tres participantes.

    El programa de capacitación ofrece la oportunidad de conocer y desarrollar materiales que puedan ser implementados en la escuela. Para ello los becados tendrán talleres de contenido astronómico; preparación de materiales didácticos; intercambio de experiencias didácticas; y técnicas para aplicar los contenidos adquiridos en clase. Como parte del programa visitarán una escuela en Heidelberg y tendrán la oportunidad de intercambiar experiencias con profesores alemanes de la Casa de la Astronomía.

    Los candidatos elegidos también podrán participar como docentes en el taller “Astronomía en el Aula” que será dictado por expertos de la Casa de la Astronomía en Chile y astrónomos de la Pontifica Universidad Católica de Chile a fines de enero de 2018. Además, los profesores becados podrán actuar como coordinadores de este programa en la región de su procedencia.

    La Casa de la Astronomía (CdA) en Heidelberg tiene entre sus principales objetivos desarrollar material didáctico; despertar el interés y sensibilizar a niños, jóvenes y público en general hacia la astronomía; y promover el intercambio de información entre científicos, periodistas y medios de comunicación a través de la traducción de conceptos y simulaciones astronómicas a un lenguaje más sencillo.

    Más información en inglés: www.haus-der-astronomie.de/en

    Las personas interesadas en postular al taller en Alemania deben enviar:

    1. Curriculum vitae al día.
    2. Carta donde se explique las motivaciones para realizar este curso (máximo una página).
    3. Resumen de su experiencia en la enseñanza de la astronomía/ciencia y en la organización de proyectos astronómicos/científicos para la escuela.

    Información y recepción de postulaciones hasta el 31 de julio en: [email protected]

Se abren las postulaciones para taller intensivo de astronomía en Heidelberg (Alemania) 2017

2017-07-18T17:58:40+00:00 Julio, 2017|Actualidad|

Profesores de enseñanza básica y media pueden postular hasta el 31 de julio.

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