El desafío de ser un buen profesor

Publicado por Katerinne Pavez
06 de Agosto 2010
Katerinne es profesora y entiende de primera fuente lo que significa educar en Chile. No te pierdas su testimonio lleno da pasión y vocación. Más información en www.eligeeducar.cl

Aunque todos los estudios indiquen que un profesor de excelencia mejora el rendimiento de sus alumnos, no es hasta que llegas a una sala de clases que esta máxima se convierte en una urgencia. Hice clases durante cuatro meses en un liceo técnico de Puente Alto, reclutada por Enseña Chile. En este liceo, los buenos profesores escasean y están cansados. Eso provoca una reacción en cadena que impresiona: los alumnos no se motivan porque no entienden a qué van al colegio y los profesores se quejan de lo malos que son sus alumnos.

En cambio, un buen profesor consigue cosas que nunca imaginó: Que un alumno que al principio era agresivo quiera ser su ayudante, que un curso se motive para alcanzar una meta, que no quieran salir a recreo porque están felices siguiendo la actividad de aprendizaje.

Todo esto, lo bueno y lo malo, me sucedió. Muchas veces, al ver que mis alumnos no sabían cosas básicas –en segundo medio escribían “hauto” en vez de “auto”- me daba rabia que el vacío que tenían fuera tan grande y quería renunciar. Pero otras veces no quería salir de la sala de clases. Como una ocasión en la que, para que se tragaran una materia sobre niveles de habla formal e informal, inventé un programa de televisión: el más pintamonos del curso era mi entrevistado y otro alumno se puso una mochila al hombro, a modo de cámara.
Ese día, tuve a mi audiencia cautiva durante casi toda la clase y lo pasé increíble. Se reían cuando había un chiste y tomaban apuntes cuando se los pedía. Los tuve en mi mano por casi noventa minutos. En otra ocasión, logré que mi curso más desordenado se quedara en silencio por al menos 20 minutos. ¿Cómo? Inventando un concurso en el que debían inventar la continuación de una historia. Podían participar sólo aquellos que levantaran la mano en silencio y todos respetaron. Cuando sonó el timbre se escuchó un “¡nooooo!” Mi sonrisa de satisfacción duró todo el día.

Así son las salas de clases, súper intensas. Por eso, creo que un buen profesor es aquél que está preparado para vivir intensamente. Con ganas de que todos los días sean un desafío. Hay que tener empatía con los intereses de los alumnos, ser buen relacionador público para manejarse con los demás profesores y tener visión de futuro: entender que lo que estás sembrando sólo se cosechará muchos años después cuando te encuentres con uno de tus ex alumnos y te diga “gracias a usted llegué a la universidad”.

Lo que aprendí en esos meses me marcó para el resto de mi carrera profesional.

El desafío de ser buen profesor no es para cualquiera. No sólo se necesita vocación sino que valentía y paciencia. Sobre todo esta última, porque los cambios en los alumnos no son de un día para otro. Pero cuando ocurren producen una alegría indescriptible. Y una sensación de que se está aportando al futuro de un país en lo que verdaderamente importa: entregar igualdad de oportunidades para todos.

 

Comentarios

(4 publicaciones)
  • Fernanda Bravo:

    Felicitaciones, se lo que es lograr cosas así en el aula.
    Trabajo en Conace, para el programa Previene Pudahuel, hago prevención en colegios de la comuna. Ha sido maravilloso este tiempo aquí mis estudiantes en un comienzo no querían hacer nada y luego terminamos haciendo una fiesta en contra de las drogas.
    Uno de mis muchachos que estaba catalogado como el peor de todos, fue el que mas aportó en mi trabajo, incluso una vez limpio vidrios conmigo.
    Lo que mas me quedó dando vueltas fue que al finalizar el programa, un chico de 3° medio me dio las gracias. Simplemente por que era yo la única que lo había tratado bien en este colegio… Me partío el alma…
    te felicito ojalá seamos el cambio en la educacion

    Agosto 6, 2010 at 5:09 pm
  • Karla Campaña Vilo:

    Me gustó esta experiencia y no porque comparta lo que plantea “enseña Chile” o porque esté de acuerdo con que otros profesionales hagan clases. Sino que, creo necesario que las “otras” profesiones conozcan desde adentro la labor y sobre todo realidad docente para luego, hacer reportajes y hablar con toda propiedad de ello o bien, tomar esas decisiones de políticas educativas.
    Felicito a Katerinne por estar ahí en “donde las papas queman” pero por sobre todo en ser empática con lo que algunos profesores deben lidiar y vivir en su día a día. Sin duda estas condicionantes nada tienen que ver con su vocación, su puntaje de ingreso a la Universidad o sueldo. Es algo mucho más profundo.

    Agosto 7, 2010 at 4:29 pm
  • MISAEL SERNA:

    los felicito, soy profesor de secundaria y siempre ma han dado grupos complicados pues nadie los quiere, pero he hecho que el alumno mas flojo o inquieto aprenda y progrese aunque tenga la presion de otros maestros diciendo que los deje que ya son asi y que no van a aprender no estoy de acuerdo daree ello hay que cambiar esas ideas. soy LAE pero en el momento que me dieron este trabajo me comprometi con ello y los sacare adelante a mis alumnos que me toquen aunque seamos pocos profesores los que pensemos asi.

    Mayo 12, 2011 at 8:12 pm
  • Gonzalo Duràn Jimènez:

    Que importante es tu testimonio, me siento muy identificado con lo planteas, que importante es la empatía que logras con los alumnos, el feeling, cuando los niños se dan cuenta que crees que son capaces,el que el niño quiera ir a clases, la motivación que logras cuando conoces sus intereses, sus necesidades.Trabajo en uno de los colegios con mayor vulnerabilidad en Quilpué y he logrado que los alumnos logren aprendizajes significativos y ahora estamos empeñados en sacar sobre 300 puntos en el Simce de matemática(8º bàsico. saludos

    Julio 13, 2011 at 11:45 pm

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