Cómo aprenden los niños

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  • 3 frases de las hermanas Agazzi y una breve parte de su historia

    Rosa Agazzi nació en 1866 en Volengo, una provincia en Verona, Italia. Cuatro años después nacería su hermana Carolina, con quien compartiría un objetivo común durante toda su vida: educar. Las hermanas Agazzi fueron educadoras formadas en la Escuela Normal del Magisterio de Brescia. En principio, Rosa se desempeñó en Educación Básica y Carolina en Educación Parvularia. Años después, las hermanas participaron en un congreso para educadoras y desde entonces, ambas se dedicaron a la educación parvularia (de los 0 a los 6 años), ámbito donde se desempeñaron como directoras de dos jardines infantiles.

    Ese periodo de sus vidas, basado en la observación y la reflexión, marcaría el inicio del famoso Método Agazziano.

    Éste tuvo su punto de arranque en los métodos pedagógicos de Friedrich Fröbel y se basó en el respeto de la libertad, la espontaneidad y la independencia del niño en un proceso de enseñanza muy centrado en las actividades lúdicas. El principio fundamental del Método Agazziano es la intuición y estima que deben ofrecerse a la experiencia infantil, objetos sensibles en las formas y en el orden en que la vida misma los presenta. Sobre ellos y entorno a ellos se ejercita la actividad de los niños; de ahí la espontaneidad, el interés y la cooperación.

    En ese sentido, las hermanas Agazzi estructuraron un modelo que se basa en el aprendizaje a través de la intuición, en la didáctica ligada al uso inteligente de objetos realistas que se obtienen del entorno escolar y en actividades que provienen del hogar y la vida cotidiana (como lavarse, vestirse, cuidar animales, etc…), rescatando el valor educativo de todas ellas. Proporcionar a los niños un ambiente cálido y afectivo (similar al hogar) y fomentar la educación del lenguaje a través del canto y el ritmo corporal también son dos elementos claves de este sistema educativo compuesto por la educación sensorial (orden por colores, materias y formas de los objetos), intelectual (exploración del mundo y percepción natural de los conceptos) y sentimental (educación física, moral… ).

    El método de las hermanas Agazzi estuvo marcado por una época donde reinaba la pobreza y la guerra en un Italia fragmentado.

    En este contexto, donde el esfuerzo por educar a los niños era mayor, la propuesta de las hermanas llegó como un solución económica (centrada en la utilización de materiales asequibles para cualquier nivel socioeconómico) y sencilla para cualquiera familia que quisiera acceder a ésta. Por lo mismo, en el año 1948, el 74% de las escuelas italianas, decidieron seguir su Método Agazziano, el cual más tarde se haría popular en todo Europa y el mundo. Ahora, si bien las formas de enseñar han cambiado, el Método Agazziano tuvo un gran impacto en la educación, tanto que hoy, muchos de sus elementos siguen vigentes y estas tres frases que sintetizan el pensamiento de las hermanas, dan cuenta de ello:

    1. “La infancia es el reinado de los instintos y no de la razón, sustituye las verdades promulgadas infringidas a modo de castigo por hábitos que se adquieren mediante el ejercicio y que paulatinamente suplantan a la misma naturaleza”.


    2. “Vigilar ansiosamente la semilla que nace, que brota, la flor que se abre (…) son, ciertamente emociones poco escolares”.


    3. “La obediencia pasiva, el silencio, la inmovilidad, considerados todavía con demasiada frecuencia como signos demostrativos del orden, no engendran el orden verdadero, sino que tienden a ahogar la espontaneidad, la iniciativa, el querer interior que se expresa mediante impulsos originales, a encoger al niño sobre sí mismo, a engendrar disimulo o apatía”.

3 frases de las hermanas Agazzi y una breve parte de su historia

2017-10-20T17:37:42+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Rosa y Carolina Agazzi fueron las precursoras de un forma de enseñanza que se conoce como el Método Agazziano.

  • 5 alternativas para reemplazar el clásico ensayo de cinco párrafos

    El ensayo de cinco párrafos permite medir las habilidades básicas de escritura de los estudiante, por eso, por muchos años, ha sido una herramienta muy utilizada en las salas de clase. La estructura de este tipo de ensayo, conformada por la introducción (1 párrafo), el cuerpo (3 párrafos) y la conclusión (1 párrafo), permite al estudiante organizar sus ideas y pensamientos de una manera segura y de hecho, muchos de ellos se sienten muy cómodos con este tipo de escritura porque les resulta familiar y les permite desarrollar sus ideas de una forma progresiva. Por otra parte, los profesores saben muy bien qué esperar de un ensayo de cinco párrafos y en ese sentido es una opción práctica para ambas partes.

    Sin embargo, dice el profesor de literatura Brian Sztabnik al medio Edutopia, la escritura de los estudiantes no debería reducirse a una fórmula que encierra la creatividad en oraciones y palabras muy estructuradas. Por eso, él sugiere otras alternativas que pueden ayudar a que los alumnos plasmen pensamientos complejos y jueguen con su propia voz siguiendo una secuencia de ideas de una forma organizada pero diferente.

    1. Blogs

    Sztabnik es un gran defensor de los blogs como alternativa al ensayo. De hecho, asegura que sus estudiantes han seleccionado esta actividad como una de sus favoritas. Lo rescatable de los blogs es que permite a los estudiantes expresarse de muchas formas pues cada uno se puede personalizar. En otras palabras, cada blog es único y se puede convertir en un espacio personal para crear una escritura auténtica, natural y con estilo propio.


    2. Infografías

    Una infografía es mucho más que una colección de imágenes con datos y estadísticas. Es una forma de organizar ideas complejas y transmitirlas de una forma poderosa. Las infografías sirven además para hacer comparaciones, explicar procesos, presentar líneas de tiempo y muchas otras cosas. Por eso, una buena infografía lleva al lector a un viaje lleno de elementos importantes. Enseñarle a los estudiantes esta forma de escritura, es una opción muy enriquecedora para desarrollar sus habilidades.


    3. Debates

    “Me encanta la forma en que los debates naturalmente permiten a los estudiantes leer críticamente, escribir persuasivamente, escuchar atentamente y hablar con fuerza”, afirma el profesor quien complementa diciendo que gracias a los debates, sus estudiantes hacen buenos textos que preparan para anticipar lo que dirán a sus oponentes. En otras palabras, escriben puntos de discusión para ofrecer argumentos convincentes, lo que es muy enriquecedor como ejercicio de escritura.


    4. Parodia y sátira

    Las parodias motivan a los estudiantes a transformar algo familiar en algo que es cómico. Lo que hace este profesor, por ejemplo, es poner a sus estudiantes a crear parodias modernas de famosos poemas. Otra forma interesante de medir las capacidad de escritura de los alumnos.


    5. Trabajo de investigación “multi género”

    Este tipo de trabajo hace énfasis en el uso de múltiples géneros que permiten representar un tema de investigación. Dichos géneros pueden ser literatura, discurso, dibujos, música, etc. Con este tipo de proyecto, se espera que los estudiantes investiguen un tema y luego presenten la información que recolectaron usando una variedad de géneros, con énfasis en la escritura y la composición. Lo bueno de este método, dice el profesor, es que aunque se estructura al igual que un paper común, es versátil y una opción que permite explorar más la creatividad. Los estudiantes deben no solo seleccionar el género que mejor se adapte a sus necesidades, sino que también deben demostrar una gran cantidad de habilidades de escritura.

5 alternativas para reemplazar el clásico ensayo de cinco párrafos

2017-10-20T16:02:53+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

¿Cómo medir las habilidades de escritura de los estudiantes con opciones diferentes a los ensayos de cinco párrafos?

  • “Fútbol pensado”, un libro para motivar a los estudiantes con la matemática

    “‘Fútbol pensado’ le da 86 veces la pelota al lector más allá de la mitad de la cancha para que pueda hacer el mejor gol de la historia. Encontrará defensores de distintas características, a los que deberá gambetear con razonamientos, números o conocimientos. La buena lectura del juego le permitirá el mejor camino”, se lee en parte de la introducción del libro “Fútbol pensado”, una publicación que se ha editado en Venezuela, Argentina y España y que contiene ejercicios de matemática que son presentados con una narrativa que combina historias muchas reales con situaciones típicas de un partido, como los penales, los goles y las faltas.

    El autor es Edgardo Broner (64), un reconocido periodista deportivo nacido en Argentina, pero con una amplia trayectoria en Venezuela, donde vivió desde 1976 hasta 2006. Las ganas de Broner de realizar este libro, se debe a que parte de su vida también la ha dedicado a la docencia, tanto a nivel universitario como escolar. Por ejemplo, en los últimos años ha trabajado en la Fundación Scholas Occurrentes, un organización creada por iniciativa del Papa Francisco para mejorar la educación. Ahí Broner coordina el área de deportes y realiza talleres de fútbol con valores formadores. Además de realizar las “Olimpíadas de Fútbol y Matemática”, basadas en su libro.

    “Me siento un comunicador y la docencia es una de sus facetas. Me gusta comunicar en el aula, viendo las caras de los estudiantes para una rápida retroalimentación, y también hablar por radio o escribir, sin tener claro el nivel de recepción, por lo que hay que esforzarse aún más para lograrlo. Me di cuenta que tenía alguna cualidad cuando me pedían que explicara algo de matemática en tiempos del secundario”, cuenta Broner.

    Para Broner, este libro representa todos sus intereses: fútbol, docencia, comunicación y ciencias exactas. Porque además de ser un periodista que ha asistido a todos los Mundiales desde 1990, fanático de Independiente (equipo argentino) y de la Vinotinto, estudió computación y estuvo a punto de estudiar una licenciatura en matemática.

    Entre las razones que lo motivaron a realizar esta publicación, tras varios años redactando ejercicios y jugándolos en programas de radios, fue darse cuenta que el fútbol podía ser una herramienta muy valiosa para invitar a los jóvenes a motivarse con el pensamiento matemático. “En algunos encuentros de cien o más niños o jóvenes, reunidos por alguna actividad deportiva, siempre les preguntaba a quiénes les gustaba la matemática. La mayoría se reía y 2 o 3 levantaban la mano. La siguiente pregunta era a quiénes les gustaba el fútbol y era casi unánime. Después comenzábamos un diálogo sobre la relación entre las dos áreas y terminaban entusiasmándose. Si en vez de resolver un sistema de ecuaciones con incógnitas llamadas x, y/o z, que les produce rechazo, determinan las alternativas de clasificación de su selección al Mundial o su equipo para ganar una copa, se potencian motivados. Y sienten que practican algo de fútbol, no de Matemática. Esa motivación les cambia el panorama, sobre todo una vez que encuentran soluciones”, considera.

    Una amplia propuesta futbolística

    “Fútbol Pensado” es un libro que puede servir para abarcar distintos aspectos de la malla curricular, ya que la propuesta lógica sirve para todos los niveles y distintas edades. “He trabajado con niños de primaria y también con adolescentes de 15 años. Varias familias se reunieron a resolver los desafíos en sus vacaciones. En las Olimpíadas de Fútbol y Matemática, en algunas ediciones eran para equipos de un joven con un familiar adulto (padre, madre, abuelo). Así que además de la variedad, ayuda a fomentar los encuentros generacionales”, cuenta.

    Aunque la publicación no es usada formalmente en las aulas al menos hasta donde Broner tenga consciencia en Argentina, no se puede negar su tremendo potencial pedagógico. Matemática, física e historias son solo algunas de la disciplinas que se pueden vincular con este popular deporte. Broner se ha enterado de varios casos en que los profesores han empleado sus ejercicios para su clases de matemática. Es que para muchos de ellos, se necesita cálculo, lógica, conocimiento del reglamento futbolístico y algunas veces, conocer la historia del momento en que se narra el ejercicio.

    Por ejemplo, uno de los problemas que presenta Broner se llama “Amonestaciones relucientes” y plantea: “Cada tarjeta que mostraba Carmelo Urrutia encandilaba a los jugadores, brillaba. Las lustraba durante toda la semana y disfrutaba cuando las exhibía el domingo. Calibraba su silbato para que el volumen fuera el máximo. Siempre amonestaba de frente y ningún futbolista se escapaba haciéndose el desentendido. Era un árbitro inflexible con el reglamento. En el clásico entre Deportivo y Atlético, sacó 34 tarjetas amarillas. No hubo una gresca, sino que las fue mostrando una a una, al producirse cada infracción en acciones de juego. Aún así, el partido terminó en el tiempo reglamentario”. La pregunta: “¿Cuántos expulsados hubo por doble amarilla como mínimo?”. Para resolver el ejercicio se necesita emplear cálculo, lógica y entender las reglas del juego. La respuesta: 6.

    ¿Las razones? Como bien explica Broner en las páginas finales de su libro, para que el número de expulsados haya sido mínimo, debieron haber sido amonestados los 22 futbolistas que comenzaron el partido y los sustitutos. “Con la misma idea de que los expulsados sean la menor cantidad posible, se tienen que haber producido los 3 cambios en cada equipo. Esto implica que hubo 28 jugadores amonestados. Como Urrutia sacó 34 tarjetas amarillas, el número de expulsados habrá sido 34-28=6. Además, no más de 4 de ellos pueden haber sido del mismo equipo, dado que el encuentro terminó normalmente”.

    En otro ejercicio Broner plantea: “La impacientísima afición del Club Coquivacoa mantiene una larga tradición de no tolerar dos derrotas consecutivas. Ningún directivo ha sido capaz de enfrentarse a la protestas, por lo que cada vez que sucede esa indeseable situación, cambian el entrenador para aflojar las enormes tensiones. Este año Coqui jugó 38 partidos y utilizó 8 entrenadores. ¿Cuántos puntos pudo haber obtenido como mínimo y como máximo?”. En el libro, el periodista escribió unas páginas de pistas y estas son las para este ejercicio: “Calcular primero cuántas derrotas seguras hubo. Para el mínimo puntaje bastará intercalar empate entre las caída y para el máximo tendrán que ser triunfos”.

    “Como hubo 8 entrenadores, 7 fueron despedidos. Así que hubo al menos 14 derrotas, que llegaron de a 2 consecutivas. El máximo puntaje posible se logrará ganando 24 juegos restantes y sumando 72 puntos. Para el mínimo puntaje, en los 24 juegos restantes se pueden intercalar de una derrota con un empate, lo cual no produce despidos y suma muy poco. Con 12 igualdades el Coqui sumaría 12 puntos”, responde Broner. Por ende, 12 y 72 es la respuesta.

    Son en total 86 ejercicios que se plantean, la mayoría bajo la misma lógica. Y la invitación de Broner no es resolverlos de inmediato, sino darle el tiempo que para entender cómo sacar el resultado, porque lo importante es ponerse la camiseta, jugar y aprender.

    “El fútbol tiene una fuerza demasiado grande. Nos abrazamos con quien esté cerca cuando hace un gol nuestro equipo o nuestra selección, aunque no tengamos nada que ver y pensemos de manera diferente. En las treguas de una guerra lo primero que aparece es un balón y su lenguaje es hablado por todos. La mitad de la población del planeta ve al mismo tiempo la final del Mundial. Es el principal tema de conversación de los niños durante toda la semana. Así que encontrarse en clase con Messi, La Roja o Alexis Sánchez es mucho más amigable que con letras del final del alfabeto”, dice Broner.

“Fútbol pensado”, un libro para motivar a los estudiantes con la matemática

2017-10-20T17:52:25+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Al periodista argentino Edgardo Broner, siempre le han atraído los números además del fútbol. Por eso, después de años vinculado a la docencia escolar y universitaria, pone al servicio de la comunidad educativa todos sus aprendizajes mediante esta publicación que se ha editado en Argentina, Venezuela y España.

  • Cocinar galletas: una buena forma de abordar la química en la sala de clase

    Preparas la masa, la pones en la bandeja que llevas al horno y como por “arte de magia”… ¡galletas suaves, calientes y crocantes! Todo es cierto en esta afirmación, excepto lo de la “magia” pues de hecho, hacer galletas tiene su ciencia y los panaderos son realmente “científicos locos”. Con principios básicos de química, la profesora Stephanie Warren (en un video animado por Augenblick Studios) explica cómo la masa se expande, a qué temperatura se puede matar la salmonella y por qué el exquisito aroma de las galletas es un buen indicador de que las galletas ya están listas.

    Cuando metemos la masa al horno, muchas reaccionan químicas se desencadenan desde el primer momento.

    Dichas reaccionas transforman una sustancia (la masa), en otra (la galleta). Lo primero sucede cuando la masa alcanza lo 33 ºC es que la mantequilla se derrite y por ende, la masa se expande. Esto sucede porque la mantequilla es una emulsión o una mezcla de dos sustancias que no quieren estar juntas. En este caso, el agua y la grasa. Ahora bien, cuando la mantequilla se derrite, el agua se libera y a medida que se calienta la galleta, el agua se expande en forma de vapor, empujando la masa desde adentro tratando de escapar.

    TED-Ed

    A los 62ºC se generan cambios en las proteínas del huevo y la alta temperatura que aumenta progresivamente, seca la galleta, tal como se seca el lodo bajo el sol.

    La galleta entonces se solidifica, el vapor del interior se evapora dejando huecos de aire que hacen que la galleta se crocante y parte de esto es causado por el polvo para hornear (bicarbonato de sodio). Otras reacciones químicas se explican en este video de la profesora Warren. Primero, la eliminación de las bacterias de salmonella a los 57ºC. Segundo, la reacción Maillard que sucede a los 154ºC cuando se descomponen y se reorganizan las proteínas y los azúcares formando estructuras de anillo que reflejan la luz de tal manera que le da a los alimentos ese color marrón oscuro, lo que a su vez genera una serie de combinaciones de sabores y aromas. Tercero, la caramelización, otra reacción que sucede al interior de la galleta cuando las moléculas de azúcar se separan con el calor intenso formando combinaciones dulces, hecho que sucede cuando la temperatura está a 180ºC o 200ºC.

    TED-Ed

    Ahora bien, gracias a los aromas de la reacción Maillard y la caramelización, tu nariz es capaz de reconocer si las galletas están listas… un dato curioso que funciona gracias a la química detrás de las galletas.

    Este video de 4 minutos es corto, conciso, entretenido y puede ser una buena alternativa para acercar a los estudiantes a la ciencia de una manera diferente. Permitirles entender que la química está incluso en las cosas más simples y dulces de la vida, es la mejor herramientas para que puedan ver la asignatura con otros ojos.

    TED-Ed

    ¡A preparar galletas!

Cocinar galletas: una buena forma de abordar la química en la sala de clase

2017-10-20T15:52:38+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

La expansión de la masa, el aroma, el color y la textura de las galletas tienen su razón de ser y esta profesora lo explica a través de la química.

  • La visión de una madre sobre una escuela “donde cada niño tiene la opción de aprender a su ritmo”

    Un año antes de que Nahia Aguilar fuera admitida en la Escuela Pública Pinolivo (en Marbella), su madre, Leire de Luis, tuvo la oportunidad de conocer algunas de las actividades que se desarrollaban allí. Era el día del libro y los estudiantes habían convertido un módulo prefabricado en el Café Alameda, un rincón en Granada donde Federico García Lorca hacía tertulias con otros literatos. Era una fiesta escolar, los niños entre 3 y 6 años desfilaban, recitaban versos del poeta, hablaban de su vida y bailaban flamenco. Para sorpresa de Leire, las salas de clase estaban también llenas de padres que hacían parte de las actividades… “Sin duda, ése era el ambiente que yo buscaba para mi hija”, afirmó Leire al medio El País.

    CEI ‘PINOLIVO’

    Cuando Leire llegó por primera vez con su hija al colegio, hubo desasosiego, el clásico desasosiego de la incertidumbre.

    Pero esa sensación pronto se desvaneció cuando los profesores, atentos, pendientes y dispuestos, demostraron una vez más que ese era el lugar que esta madre quería para su hija. Hoy, Leire se considera fan de este establecimiento educativo y durante el tiempo que su hija de 8 años lleva en la escuela, siempre ha recibido un trato personalizado en un contexto donde el equipo educativo busca siempre la complicidad de todos en la construcción de un proyecto que está 100% dirigido al desarrollo pleno de los alumnos.

    “He tenido la suerte de topar con unos profesores que nos han arrastrado por experiencias inimaginables. La energía y vitalidad con la que los tutores nos hablaban de los proyectos nos involucraban a todos los padres a participar de ellos (y créeme que hasta la fecha no he sido una persona muy participativa en acciones colectivas). No sé cómo lo hicieron, pero nos convencieron para transformar un aula en un paisaje prehistórico con dinosaurio incluido o recrear un cielo estrellado para estudiar el Universo. Todo ello bien hilado para que el alumnado aprendiese conceptos transversales pertenecientes a distintas materias (lengua, matemáticas, sociales…)”, comenta Leire al País.

    CEI ‘PINOLIVO’

    “Pero lo que más valoro es su empeño en forjar personalidades mediante estos procesos de aprendizaje”.

    Pinolivo fue fundada hace 11 años. En la escuela conviven y aprenden juntos alumnos y alumnas de 3 a 6 años, 10 maestras y un maestro, 215 familias, un grupo de personal de limpieza, monitores y miembros de la administración. En esta escuela, los niños son la razón de todas las relaciones que se establecen; sus necesidades y manifestaciones son prioridades y por eso, siempre son escuchados, respetados y atendidos desde las emociones. Por otra parte, los profesores orientan el aprendizaje y organizan la enseñanza de una manera global e integrada de acuerdo a las referencias pedagógicas de la metodología del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). Los grupos desarrollan uno o varios proyectos que coexisten para promover la expresión de intereses diferentes. Otro hecho destacable son los espacios y los materiales, cuyo objetivo es ser recursos que definan un entorno de aprendizaje con sentido.

    CEI ‘PINOLIVO’

    En Pinolivo el espacio se divide en tres módulos, cad a uno con tres espacios de referencia (uno de tres años, otro de cuatro y otro de cinco). En otros colegio estas serían las clases. Sin embargo, en Pinolivo, la organización y el uso de estos módulos funcionan de una forma diferente. Durante la segunda parte de la jornada escolar, los alumnos acuden a los espacios de referencia que considera más interesantes, aunque no coincida con sus compañeras y compañeros de la misma edad. Pueden moverse libremente por todo el módulo y trabajarán con unas profesoras u otras (según el espacio de referencia), compartiendo experiencias inesperadas.

    “Mi experiencia en ‘Pinolivo’ sirvió para conocer un sistema educativo que considero necesario implantar en todos los centros. Un método de aprendizaje respetuoso con el alumnado y con sus necesidades personales… donde cada niño tiene la opción de aprender a su ritmo. No son medidos por un único código y eso se traduce en que los extremos tienen amparo. Los que no llegan al nivel establecido o los que lo sobrepasan siempre tienen una respuesta en esta forma de educar”. afirma Leire.

    La interacción respetuosa con la infancia, la cohesión de equipo, la relación con las familias, la formación continua, la promoción del aprendizaje entre iguales y el uso de espacios compartidos…

    Todos estos elementos han hecho que la madre de Nahia destaque la metodología de un colegio que le ha dado a su hija la posibilidad de aprender de una manera diferente. Leire recuerda con cariño, por ejemplo, un proyecto en el que familias y niños tuvieron que decorar una caja e introducir en ésta ropa, fotos, una carta, juguetes y elementos relacionados con los hijos en su etapa bebé. Hoy, dice la madre, esa caja es una referencia en la habitación de Nahia. “Una isla en la que cobijarse cuando necesita saber cuánto la queremos y lo importante que es en nuestras vidas”. Leire descubrió desde el inicio que en Pinolivo los estudiantes eran tratados con respeto, eran reconocidos por sus derechos, participaban activamente del aprendizaje, buscaban oportunidades y diferentes aproximaciones al aprendizaje y entonces lo supo… supo que su hija debía ser parte de un espacio inclusivo al que todos los niños deberían tener acceso.

La visión de una madre sobre una escuela “donde cada niño tiene la opción de aprender a su ritmo”

2017-10-20T15:38:06+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Desde su primera visita a la escuela, la madre de Nahia Aguilar supo que su hija tenía que ingresar a una escuela como esta.

  • Patricio Levin, el profesor Sordo que trabaja para equiparar oportunidades

    Cuando Patricio Levin (29) se comunica, lo hace con todo su cuerpo. Abre los ojos, mueve la boca, balancea su cuerpo, pronuncia algunas palabras y cuando el tema le entusiasma, especialmente cuando cuenta la importancia de la docencia como profesor Sordo, mueve las manos con mayor rapidez que lo habitual. Cada explicación o opinión, la cierra con una sonrisa.

    Desde el año 2009 este docente chileno es el encargado de enseñarle L1 — lengua de señas chilena (LSCh) — a niños desde quinto a octavo básico en la escuela especial Santiago Apóstol, colegio donde él también realizó sus estudios. Él es parte de una cadena de trabajo para que los Sordos logren una mayor integración en el mundo de los oyentes.  “Para mi es súper importante ayudar con el tema del patrimonio, de identidad de la cultura Sorda. Yo los ayudo, porque tienen muchos problemas de comunicación entre ellos, no es fácil poder comunicarse bien. Entonces mi apoyo va directamente a eso, a poder facilitar que ellos puedan ir adquiriendo identidad, que ellos vayan avanzado y se vayan desarrollando y aprendiendo”, explica Levin mientras es interpretado por su amiga Paulina Cortés.

    Según Levin, su proceso de aprendizaje no fue difícil a pesar de las barreras de comunicaciones que tuvo en un principio con su propia familia. Gracias a su hermano mayor -quien tiene 42 años y también es Sordo- Levin aprendió a comunicarse. Y en la actualidad, este docente realiza un magíster en didáctica del lenguaje.

    Su principal labor, antes de ser profesor, ha sido enseñar LSCh a la mayor cantidad de personas posibles. Desde el año 2006 realiza actividades en universidades, colegios y talleres particulares, labor que también ha realizado en el mundo digital a través de un blog llamado Curso Lsch. En esta plataforma la comunidad oyente y Sorda puede encontrar videos en los que muestra cómo saludar o preguntar en lengua de señas.

    “Como comunidad Sorda tenemos una lucha pendiente […] es que el oyente también aprenda y que el Sordo también pueda aprender bien su lengua de señas, que sea un puente estas comunicaciones entre ambos mundos y que puedan aprenden todos. Por ejemplo, en el futuro, […] a mi me gustaría poder ir al hospital y poder encontrarme con alguien que pueda comunicarse conmigo con facilidad, que pueda comunicarse bien”.

    Equiparar oportunidades, una lucha pendiente

    Levin no sabía qué significaba ser Sordo. “La verdad es que yo nací y no entendía el mundo. Tenía un año, dos años, crecí y a los tres años llegué a la escuela de Sordos y no tenía idea de qué significaba. Yo jugaba, me desarrollaba naturalmente, inocentemente… Y luego, me di cuenta de que no habían profesores que me enseñaran qué significaba ser Sordo, qué significaba la lengua de señas, qué significaba identidad. No sabía nada”, explica con sus manos.

    Pero gracias a la ayuda de su hermano mayor, su paso por el colegio Santiago Apóstol, el poder desarrollar su educación media junto a docentes diferenciales  y su formación  universidad con intérpretes, financiados por el Servicio Nacional de Discapacidad (SENADIS), logró desarrollarse y pudo optar por la pedagogía como profesión.

    “La verdad es que cuando llegué a la escuela (la docencia) no tenía ese sentido para mí […] Pero cuando llego y me empiezo a dar cuenta de cuál es el rol de una persona, de un adulto Sordo, empieza a tener una importancia muy grande. El poder comunicarse es fundamental. Es lo mismo que la lengua para un ser humano. El poder trabajar, el poder titularse […] el poder nivelarse. Hay que trabajar la igualdad de condiciones, de un profesor oyente con un profesor Sordo. Es muy importante porque antes había sólo profesores oyentes enseñándole a Sordos a comunicarse de manera oral. Ahora, considero, que hay un cambio en la mirada. Hay oyentes trabajando con profesores Sordos, y eso es mucho mejor para los estudiantes Sordos, porque el objetivo es que ellos puedan lograr la identidad en ambos mundos, que los puedan conocer y así poder tener un mejor futuro en la integración”.

    Esa es la lucha actual de Levin, la razón por la que enseña LSCh en universidades,  escuelas y a cualquier persona que se lo pida. Porque para él la meta es lograr un aprendizaje más equitativo. “Cuando me enseñaban, siento que habían muchas debilidades. Luego llegó un cambio, que me hizo avanzar mucho y fue el poder aprender de manera equitativa. Porque antes había muchas debilidades en el tema de poder enseñarnos igual que a un oyente. Eso me hizo trabajar a mi para querer avanzar, en querer tener nuevas experiencias, en tener nuevas formas de poder aprender. Eso es muy significativo para mi”.

    Una forma para lograr el equilibro, según Levin, es que al menos la educación básica de los niños Sordos se desarrolle en una escuela especializada para ellos —según datos del Ministerio de Educación en Chile sólo existen 10 escuelas para Sordos y 833 con el Programa de Integración Escolar (PIE)— “porque el niño nace ¿y dónde aprende su primera lengua? Por eso debe ir a una escuela especial para poder nutrirse de esta comunicación, para poder aprender su lengua materna y poder desarrollar bien su identidad. Cuando tenga su lengua bien adquirida, puede luego integrarse e irse a otra escuela, con otros compañeros oyentes y ojalá no existan barreras de comunicación. Es un esfuerzo y una responsabilidad”.  

    NOTA: La palabra «Sordo» se escribe con S mayúscula debido a que desde hace más de dos décadas se usa en el mundo anglosajón esta convención, para denominar de esa manera a las personas cuya primera lengua es la lengua de señas y que, por esa razón, tienen ciertas singularidades culturales. Mientras que la palabra «sordo», con minúscula, es más usada por razones médicas.

Patricio Levin, el profesor Sordo que trabaja para equiparar oportunidades

2017-10-20T18:22:13+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños, Los profesores importan|

Desde 2009 se desempeña como docente de lengua de señas chilena (LSCh) en el colegio Santiago Apóstol y desde hace 11 años, se ha encargado de enseñarle su lenguaje tanto a Sordos como a oyentes.

  • Loris Malaguzzi: la historia que lo llevó a fundar “Reggio Emilia”

    Loris Malaguzzi nació en Corregio, Italia en el año 1920. Creció en la Italia fascista, un periodo que en sus palabras (Artículo Mayo, 2001,  Early Childhood Today), “engulló su juventud”. Motivado por su padre, se inscribió en un curso de formación docente que concluyó en plena Segunda Guerra Mundial (1939) y en el 46, el famoso educador italiano se matriculó en el primer curso postguerra de psicología en Roma, hecho que marcaría una aventura llamada Reggio Emilia, la cual empezó en un pequeño pueblo llamado Villa Cella, al norte de una región de Italia llamada Reggio Romana.

    Tras el caos económico y político que dejó Segunda Guerra Mundial en Italia, los aldeanos de este lugar, incluidos los padres y niños, recolectaron piedras, arena y madera para construir una escuela. El rumor de esta gestión llegó a oídos de Malaguzzi, quien decidió ver eso con sus propios ojos. Se acercó en su bicicleta e impresionado por esa escena decidió quedarse.

    “Estas mujeres estaban limpiando ladrillos cerca del río, así que les pregunté qué estaban haciendo”, recordó. ‘Estamos haciendo una escuela’, respondieron ellas, y así comenzó todo. Las mujeres me pidieron que cuidara a sus hijos… ‘Nuestros hijos son tan inteligentes como los hijos de los ricos’, dijeron con orgullo, pidiéndome que les enseñara a sus hijos lo suficiente como para darles una mejor oportunidad en la vida. Les dije que no tenía experiencia, pero prometí dar lo mejor de mí. Aprenderé a medida que avanzamos y los niños aprenderán todo lo que aprendo trabajando con ellos”.

    Esta primera escuela fue financiada con la venta de un tanque alemán, nueve caballos y dos camiones militares.

    Y según el educador, esta fue “la primera victoria de las mujeres después de la guerra, pues la decisión fue de ellas”. Esta primera escuela, que en 1963 asumió el financiamiento de muchas escuelas preescolares, aún existe a 20 minutos de la ciudad Reggio Emilia. Ahora bien, ¿cómo dio lo mejor de sí Loris Malaguzzi en aquella escuela forjada por las madres que abrieron sus puertas al educador? Su filosofía, hoy conocida como “Reggio Emilia” está basada en la creencia de que los niños son seres humanos poderosos llenos de deseos y habilidades que les permiten crecer y construir su propio conocimiento. En otras palabras, la filosofía plantea que el niño no sólo tiene la necesidad, sino el derecho a interactuar y comunicarse con otros, especialmente con adultos respetuosos. Por eso, en la filosofía Reggio Emilia, los niños son protagonistas del aprendizaje, los profesores son guías, las familias son claves, el arte es una herramienta de expresión vital y el espacio es algo así como un “tercer maestro”.

    Pero si bien las ideas educativas de Malaguzzi afectan muchos aspectos, el mayor foco del Reggio Emilia es la observación y la documentación.

    Los profesores de manera rutinaria toman notas y fotografías, graban discusiones en clase y filman el juego. Se encuentran todas las semanas y se enfocan en su observación, y tanto profesores como directores, analizan la documentación centrándose en rescatar los mayores intereses que surgen de las ideas de los niños. Luego, utilizan lo aprendido para planear actividades que se centren realmente en los intereses de los niños y en el desarrollo de sus personalidades individuales. La visión de Reggio Emilio evoluciona de manera constante, sin embargo, hay algo que es constante en esta visión y Malaguzzi lo resume en una frase:

    “Lo que los niños aprenden no se da como resultado automático de lo que se enseña. Más bien se debe en gran parte a la acción de los niños como consecuencia de sus actividades y de nuestros recursos”.

    Malaguzzi logró instaurar una visión que hoy, muchos profesores y expertos han estudiado y aplicado.

    Esta filosofía que depende en gran medida de las relaciones entre el hogar y la escuela, abogando por una asociación entre padres, profesores y miembros de la comunidad educativa, ha permitido a sus defensores, crear una intrincada trama de relaciones que solo favorecen el aprendizaje del niño y por supuesto, el de los profesores. “Debemos atribuirle al niño un enorme potencial y los niños deben sentir esa confianza. El profesor debe renunciar a todas sus ideas preconcebidas y aceptar al niño como un co-constructor”, dice Malaguzzi quien complementa diciendo que sólo al cuestionarse las habilidades y el conocimiento propio de una forma humilde, se puede escuchar al niño e iniciar una búsqueda común… la de “educarse juntos”.

Loris Malaguzzi: la historia que lo llevó a fundar “Reggio Emilia”

2017-10-20T08:17:24+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Justo después de la Segunda Guerra Mundial, Malaguzzi tuvo una visión que cambiaría por siempre la forma como muchos niños aprenden.

  • 7 frases de Friedrich Fröbel que todo educador/a de párvulos debería conocer

    El fundador de los jardines de infancia o kindergarden nació en Turingia, un estado libre de Alemania el 21 de abril de 1782. A sus 15 años, su padre le solicitó aprender el oficio de guardabosques, hecho que se vuelve una prioridad en su vida. En este periodo aprende también de topografía y geometría. Tres años después ingresa a la Universidad de Jena, donde estudió mineralogía y matemática. Fröbel estudió también arquitectura en la Universidad de Frankfurt y un año después de esto, empezó a enseñar en la escuela de Antón Gruner, otro educador que introdujo a Fröbel las ideas de Johann Pestalozzi con quien trabaja en Suiza, descubriendo en ese periodo su vocación de profesor y filósofo. En el año 1811 funda el Instituto Educativo Universal Alemán de Griesheim, la primera escuela donde se empezaría a reconocer su visión sobre la educación.

    Fröbel creía que la educación de los niños en el kinder era un deber sagrado que permitía el florecimiento del potencial humano, además, consideraba que cada niño podía ser un cristal que empezaba como forma solitaria e iba desarrollándose armoniosamente en muchas direcciones. Su objetivo entonces era precisamente guiar a esos “cristales”. Para cumplir su objetivo, el alemán diseñó un sistema que giraba en torno a diversas actividades físicas y mentales, como el canto, el baile y la jardinería. En el año 1840, el educador creó el término kindergarten o jardín de infancia, sistema de enseñanza fundado en el juego y en su visión de la importancia de la actividad en los procesos cognitivos del aprendizaje.

    El educador alemán diseñó materiales de juego educativo denominado Regalos Froebel o Fröbelgaben, introdujo el concepto de “trabajo libre” (Freiarbeit) en la pedagogía, estableció el “juego” como una forma típica de la vida en la infancia, habló de “educar el juego”, publicó un libro de canciones escolares y compartió su visión a través de potentes frases que hoy rescatamos en esta nota:

    1. “Nada llega sin luchar. Pero esa lucha no se crea sola y solo despeja el aire. Si queremos que el árbol de la humanidad florezca, las semillas nuevas deben ser plantadas para que puedan germinar y crecer. No podemos arrancar el presente del pasado o del futuro. El pasado, el presente y el futuro son la Trinidad del tiempo. ¡En los niños yace la semilla del futuro! “


    2. “Un niño que juega y trabaja a fondo con perseverancia hasta que la fatiga física lo prohíbe, seguramente será una persona completa, determinada y capaz de hacer sacrificios”.


    3. “El juego es el más alto nivel del desarrollo de un niño. Entrega alegría, libertad, satisfacción, descanso interno, externo y paz con el mundo. Los juegos de la infancia son las hojas germinadas de una vida posterior”.


    4. “Los niños son como pequeñas flores: son diversos y necesitan cuidados, pero cada uno también es bello en soledad y glorioso cuando se le ve en comunidad junto a sus compañeros”.


    5. “Aprender algo en la vida a través del hacer, desarrolla, cultiva y fortalece mucho más que aprender sólo a través de la comunicación de ideas”.


    6. “La mente crece por auto revelación. En el juego, el niño determina qué puede hacer, descubre sus posibilidades de voluntad y pensamiento al ejercer su poder de forma espontánea. En el trabajo, él sigue una tarea que otro le prescribe y no revela sus propias inclinaciones, sino las del otro. En juego, revela su propio poder original”.


    7. “La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”.

7 frases de Friedrich Fröbel que todo educador/a de párvulos debería conocer

2017-10-18T17:01:12+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Estas son algunas frases que reflejan parte del pensamiento pedagógico de Friedrich Fröbel, un importante educador alemán.

  • El lenguaje positivo: una forma simple de empoderar a los estudiantes

    El poder de una buena clase, más allá de los contenidos, tiene mucho que ver con las palabras que se escogen y la forma como éstas se utilizan. Alyssa Nucaro, profesora de inglés, matemáticas, y educación diferencial de Tennessee asegura que de hecho, una de las cosas más difíciles que ha tenido que hacer como profesional, es cambiar su lenguaje para empoderar y motivar a sus estudiantes.

    “Se necesita práctica y conciencia para usar un lenguaje poderoso y efectivo. Por lo tanto, uno de mis objetivos cada año, es asegurar que mi comunicación con los estudiantes los motive y empodere con el fin de guiarlos hacia el cumplimiento de metas. Quiero que ellos aprendan cómo tomar decisiones constructivas, reflexionando sobre decisiones pasadas”, asegura esta profesora quien para el medio Edutopia, sugirió algunas estrategias para utilizar un lenguaje positivo en la sala de clase.

    Confianza en las habilidades de los estudiantes

    Es clave demostrar a través del lenguaje la confianza que se tiene en los estudiantes. De esta forma demostrarás cuánto crees en ellos. Comunicar con palabras positivas este mensaje, permite a los estudiantes tener la confianza para cumplir expectativas, trabajar de manera colaborativa, escuchar con atención y trabajar de manera competente. Un ejemplo que da la profesora es el siguiente: si ves a un estudiante incumpliendo alguna norma, puedes utilizar expresiones como “sé que conoces las reglas, así que te agradezco mucho si puedes cumplirla para tu propio beneficio”. Frases como estas demostrarán al estudiante que creen en él o ella y al mismo tiempo, se refuerza una norma.

    Escoger la palabra correcta

    Un lenguaje inclusivo, positivo y empoderador, permite que se genere una confianza al interior del aula. Un ejemplo de esto pueden ser el uso de palabras como “apoyo” y “guía”, en momentos en los cuales los estudiantes está teniendo dificultades, pues permiten al estudiantes seguir adelante teniendo la certeza de que cuentan con orientación y ayuda. La elección correcta de palabras permite además, que el estudiante crea en sí mismo, entendiendo que tiene un profesor comprensivo, empático e inclusivo. Además, reflexionar acerca del uso de las palabras indicadas y escoger éstas de una manera sabia, hace que los estudiantes entiendan que está bien tomarse un tiempo para organizar, preparar y presentar ideas de una forma que sea significativa para todos en la clase.

    La honestidad

    El uso de un lenguaje directo permite a los estudiantes confiar en sus profesores, lo que también fomenta un ambiente de crecimiento. Hablar de manera honesta y directa permite al estudiante sentirse respetado, seguro y con el apoyo necesario para tener éxito en lo académico y en lo conductual. Además, ser directo y honesto también es una forma de comunicar expectativas claras, comentarios positivos y constructivos. Con una comunicación directa, no hay malas interpretaciones.

    No decir “no”

    Este punto parece complicado pues muy a menudo los mensajes se pueden centrar en aquello que no se debería hacer o decir en clase. Sin embargo, hay una forma positiva de plantear lo mismo. Esta profesora sugiere reemplazar el “no… ” por frases más propositivas. El ejemplo que ofrece es: en lugar de decir “No utilices eso”, puedes decir cosas como “Para esta clase sólo utilizaremos X cosas”. Re-frasear el “no” es un buen ejemplo de cómo un lenguaje positivo permite a los estudiantes pensar en sus acciones para tomar decisiones en clase más positivas.

    Practicar

    Al igual que los profesores, los estudiantes también deberían practicar un lenguaje positivo a diario. De esta forma pueden reflexionar sobre aquellas palabras que tienen connotaciones negativas, hecho que les permitirá ser más conscientes del impacto que puede tener el lenguaje en ellos mismos y en los demás. Esta profesora en particular aplica una regla en su clase: por cada declaración negativa, los estudiantes deben decir al menos tres declaraciones positivas para toda la clase. “Con la repetición y la implementación consistente, los estudiantes aprenderán a usar un lenguaje positivo para hacer del aprendizaje un proceso más significativo y reflexivo”, afirma Alyssa.

    Y tú ¿qué estrategias utilizas para empoderar a tus estudiantes?

El lenguaje positivo: una forma simple de empoderar a los estudiantes

2017-10-13T16:53:46+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Utilizar el lenguaje positivo es una gran estrategia para motivar y empoderar a los estudiantes.

  • Mirar más allá de los casos de éxito evidente puede ser un primer paso para cambiar la educación

    Anya Kamenetz, autora de diversos libros sobre el futuro de la educación cuenta que, en una pequeña aldea en Tanzania, los niños que nunca han ido a la escuela y no saben reconocer ni siquiera una sóla letra, están a punto de empezar a aprender matemática y lenguaje básico por medio de un tutor de vanguardia artificialmente inteligente que puede escuchar lo que están diciendo en suajili y responder de una forma significativa.

    Por otra parte, afirma que en los barrios vulnerables de Bogotá, Colombia, algunos niños están jugando juegos de mesa, dominó y dados para aprender matemáticas y lectura en sólo unos meses, gracias al esfuerzo de un grupo de voluntarios que llevan los juegos a la comunidad.

    En las afueras de Tokyo, un jardín fue construido como si fuera un parque infantil… de hecho, el techo del jardín cuenta con un parque circular y los niños pueden llegar a las salas de clase escalando árboles. Un rodadero va de arriba a abajo del edificio y el mobiliario está hecho de cajas de madera ligeras que los niños pueden reconfigurar.

    Y, ¿qué tienen estos tres proyectos en común?

    Las ideas mencionadas por Anya en el medio NPR son tres ejemplos que están cambiando la educación a través de diversas innovaciones por simples que sean. Se trata de tres ejemplos que se deben tener en la mira si es que se quieren tomar medidas en pro de la mejora educacional.

    El primer proyecto en Tanzania se llama RoboTutor y se desarrolló en la Carnegie Mellon University. Además es uno de los finalistas del premio Global Learning Xprize, una competición de 15 millones de dólares que busca premiar el mejor software que permita a los niños aprender matemáticas y lenguaje básico de manera independiente. El segundo proyecto se llama LEMA y fue destacado en un reporte del Brookings Institution’s Center for Universal Education, llamado: “Can We Leapfrog? The Potential of Education Innovations to Rapidly Accelerate Progress”. El tercer proyecto se llama Fuji Kindergarten y fue elegido por la organización HundrED dedicada a difundir innovaciones educativas más destacables del mundo. ¿Qué demuestran estos proyectos? Que se están tomando medidas basadas en la innovación para resolver dos problemas principales: el primero es que no todos los niños del mundo están aprendiendo lo básico, y el segundo, es que lo básico quizás ya no es suficiente.

    Inequidad

    Estos dos problemas, dice Anya, hacen parte de un problema global mayor: la inequidad. Más de un cuarto de miles de millones de niños en el mundo entero no asisten a la escuela y ese número no ha disminuido en décadas. Por otra parte, para los niños que efectivamente sí van a la escuela, existe una brecha en el aprendizaje entre los más pobres y los más ricos. En años, esto se explica así: los adultos que actualmente viven en los países más pobres del mundo, son tan educados como el promedio de adultos de los países más ricos hace 100 años. De la mano con esto, se resalta el hecho de que aprender lectura y matemáticas tal como se hacía hace 100 años no preparará a los niños para el futuro, pues hoy, otros factores relevantes están relacionados más con la creatividad, la empatía y el trabajo colaborativo. “Los estudiantes necesitan motivación y significado y tomar una actitud de juego que les permita sentirse seguros a la hora de probar y fracasar”, dice Anya.

    Pero ¿qué tan rápido podemos transformar el qué y el cómo aprenden los niños?

    Rebecca Winthrop de Brookings asegura que del aprendizaje de cosas chicas como las suma y la resta, los niños pueden aprender grandes cosas, como la creatividad y la colaboración. Proyectos como LEMA, dice ella, llevan una actitud de juego hacia el aprendizaje, lo que asegura sirve para cultivar una “amplitud de las habilidades” del siglo XXI. Winthrop asegura entonces que transformar la forma como los niños aprenden y lo que aprenden no se trata de reemplazar las escuelas tradicionales, pero sí asegura que hay una necesidad de hacer las cosas de una manera diferente. Aquí es donde los proyectos ya mencionados cobran relevancia, ¿por qué? Porque ponen en evidencia que algunos de los lugares con menos recursos se pueden convertir en una gran fuente de inspiración.

    Ahora bien, no basta con identificar grandes ideas. Saku Tuominen, una experto en innovación y director de HundrED, afirma que lo más importante es difundirlas para que se multipliquen.

    “Si piensas en un profesor en Helsinki, Nueva York, Nueva Delhi, Estocolmo y Buenos Aires, no tienen la menor idea de lo que está sucediendo dentro de un aula en otra ciudad”, dice Tuominen. De hecho, a menudo los profesores ni siquiera saben mucho acerca de lo que está haciendo otro profesor en los pasillos de su propia escuela. ¿Por qué menciona esto? Porque justamente, uno de los proyectos de innovación destacados tienen que ver exactamente con este problema: pensar en nuevas formas para que los profesores enseñen y co-trabajen. En HundrEd, de hecho, ofrecen apoyo a los educadores que tienen ideas que vale la pena compartir con el mundo y sobre todo, con escuelas que quieren adoptar nuevas estrategias. Y de eso se trata esto, de compartir, visibilizar y sobre todo, reconocer medidas que incluso en los lugares menos pensados y más allá de los países más destacados en términos de educación, como Finlandia, están trabajando por un cambio en la educación.

Mirar más allá de los casos de éxito evidente puede ser un primer paso para cambiar la educación

2017-10-13T16:38:00+00:00 Octubre, 2017|Cómo aprenden los niños|

Algunos de los lugares que no necesariamente son potencia mundial en educación, se pueden convertir en una gran fuente de inspiración.

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