Así se enseña en una escuela rural de España que sólo tiene 3 estudiantes

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Así se enseña en una escuela rural de España que sólo tiene 3 estudiantes

Miguel José, Nayara y Ibtisam son los únicos niños que asisten a esta escuela ubicada en el municipio de Bello en la comunidad autónoma de Aragón.

Escrito por: Camila Londoño

junio 21, 2018

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En Aragón, España, una de cada diez escuelas tiene menos de diez alumnos. Una de éstas es la de Bello en la ciudad de Teruel; en ésta, sólo Miguel José, Nayara y Ibtisam asisten a clases a diario. La escuela de Bello estuvo cerrada en 2016 porque tenía sólo un alumno que fue trasladado a otro pueblo para que pudiera estudiar; el mínimo de estudiantes para que un colegio de esta zona permanezca abierto es de tres, así que sin este niño, el establecimiento se vio obligado a cerrar sus puertas. Pero en 2017 ocurrió lo impensable: dos familias con tres niños llegaron y ésta escuela se activó nuevamente. Dos de ellos son hermanos (Nayara y Miguel José) y ellos comparten el colegio con Ibtisam, de origen marroquí.

Esta escuela es una de las cinco que se encuentran en los pueblos de Gallocanta, Tornos, Torralba de los Sisones, Odón y Bello. En total, todas las escuelas suman 35 alumnos y los profesores, que son aproximadamente 10, trabajan coordinados y se desplazan en las distintas aulas. Este “sistema” se llama Centro Rural Agrupado (CRA) y se caracteriza por estar enfocado en la Educación Infantil y Educación Primaria en el entorno rural de algunas comunidades autónomas de España.

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

Una de esas profesoras es Silvia Fidalgo, quien vive en Fuentes Claras, un lugar ubicado a 24 kilómetros de Bello.

Cuando la escuela reabrió las puertas, Silvia estuvo encantada de volver a dar clases allí. Antes de que se ésta cerrara, había trabajado allí durante 10 años. “Me gusta vivir en mi pueblo y me gusta trabajar en colegios pequeños”, cuenta la profesora en el medio El Heraldo. Según explica Silvia en un reportaje de Vice, la baja de alumnos ha aumentado notablemente en los últimos 10 años; el año con más alumnos fue en 2010, momento en el que llegaron a tener 12 alumnos. Obviamente, tener sólo tres alumnos es un reto, pues como explica la docente, “hay cosas que no se pueden hacer”, sin embargo, las instalaciones de este lugar son muy buenas y hay algo que rescata Silvia: que están en familia y esto, además del bajo número de alumnos, permite que la enseñanza sea muy personalizada. “Puedes prestar más atención a los niños y hay más confianza y más relación con los padres, al ser todo más cercano”, afirma la docente.

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

Entonces los desafíos que enfrentan Silva y otros docentes que dan clases en la escuela son muy distintos a los que enfrentan otros. Uno de estos es encontrar la forma de adaptar los niveles cuando se tienen niños de edades muy diversas. En este caso en particular, aún no se vive ese problema. “Tengo suerte porque en Bello son de infantil y adaptando los niveles puedes trabajar lo mismo. Lo difícil es cuando tienes un niño de 3 años hasta un niño de 6º de Primaria”, explica Silvia.

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

Elena Cuartero, profesora de música y artes plásticas, también cuenta cómo es ser profesor en uno de estos establecimientos que no tienen más de 10 alumnos.

Ella particularmente, dicta clases en cinco CRA. “Cada día hago más de una hora de coche desde Épila, donde vivo, hasta los diferentes colegios en los que doy clase”, explica la profesora en el reportaje de Vice. Elena nunca ha trabajado con más de doce niños en una misma clase y esto le ha permitido rescatar las ventajas de esta realidad. “En estos colegios estableces un vínculo con tus alumnos, es todo más cercano, además son niños que aprenden más de lo que les corresponde porque normalmente van aprendiendo lo suyo y lo de su compañero de clase mayor o menor que él”, cuenta Elena.

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

Extraídas de Vice/Marcos Cebrián

La realidad de la escuela a la que asisten Miguel José, Nayara y Ibtisam hace parte de una problemática mayor. Las personas se van de municipios como Bello porque no encuentran oportunidades; en un lugares donde antes había 1.600 habitantes, ahora hay escasamente 100. La reducción de habitantes es crítica y la ausencia de niños significa la posible desaparición de pueblos como éste. En ese sentido, la presencia de estos tres niños es una especie de esperanza y la labor de los profesores que trabajan con ellos es un gran aporte no sólo a su desarrollo, sino también al de la comunidad entera. Sin saberlo, estos niños son literalmente el futuro de un pueblo que podría dejar de existir y por esto, el compromiso de personas como Silvia y Elena es clave; es clave para los estudiantes, es clave para el pueblo y lo es también para las familias de niños como Miguel José, Nayara y Ibtisam, quienes hoy confían en la labor de una enseñanza diferente pero 100% personalizada.

Fuentes:

Vice/Anten 3/ El Heraldo

 

 

 

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2018-06-21T16:53:37+00:00 junio, 2018|Los profesores importan|0 Comments

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