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Si eres amante de los libros, TIENES que leer este particular cuento

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Si eres amante de los libros, TIENES que leer este particular cuento

Este libro narra dos historias paralelas: por un lado, la de Caperucita Roja quien tiene que llevar un libro a su abuela. Y por otro lado la historia de una maestra ratona que está a punto de leer una historia a sus alumnos.

Escrito por: Camila Londoño

noviembre 10, 2017

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El pequeño libro rojo

Podría decirse que El pequeño libro rojo, de Philippe Brasseur es una especie de parodia de Caperucita Roja que nos invita a reflexionar sobre un valioso elemento: el libro… un libro rojo. Brasseur narra dos historias paralelas: por un lado, está la de una maestra ratona, la cual aparece en las páginas con números pares. Por otro lado, en las páginas impares, está la historia de una Caperucita Roja un poco desobediente. En estos dos universos sucede lo siguiente: mientras que la maestra le enseña a sus estudiantes ratoncitos, cómo se debe hacer uso de los libros, Caperucita Roja debe llevar el libro rojo a su abuelita; en el camino, la niña hace lo imaginable e inimaginable con el libro: lo usa para jugar, para atrapar moscas, para cubrirse del sol, para comer, para dormir, e incluso se atreve a arrancar páginas de éste.

El pequeño libro rojo

El pequeño libro rojo

Se trata de dos narraciones que se contradicen y complementan a la vez.

Mientras que la maestra ratona se centra en hablar sólo del respeto hacia el libro como objeto, hecho que ellos parecen entender perfectamente, Caperucita evidentemente hace todo lo que se supone que no se debe hacer con un libro. Ambas situaciones son extremas y son una invitación a reflexionar sobre cómo deberíamos fomentar el amor por el libro, reconociendo su importancia como y potenciando el goce por la lectura. La maestra ratona hace algo importante: plantear el valor del libro como algo preciado que hay que cuidar y respetar, nos habla de la necesidad de crear un ambiente propicio para la lectura. Además, invierte mucho tiempo en esto y genera grandes expectativas sobre la historia que están a punto de leer. Sin embargo, la lectura nunca sucede… y el ambiente tampoco se logra. Después de una sesión dedicada a entender cómo utilizar el libro y cómo pasar sus páginas, el tiempo pasa y la ratoncita no logra dedicarle el tiempo que realmente merecía la lectura del cuento. Es más, las única tres líneas que logra leer, concluyen con la decepción de un grupo de alumnos que después de todo, ya conocían la famosa historia.

Por su parte, Caperucita, camino a la casa de su abuelo, genera un vínculo con el libro totalmente opuesto al de la sala de clase de los ratones. Contrario a lo que ellos y su maestra piensan con respecto al uso del libro, la niña manipula este objeto con una irreverencia extrema pero al mismo tiempo divertida. De hecho, gracias a esto, la niña logra liberar a su abuela del lobo.

El pequeño libro rojo

Ahora, ¿qué se puede pensar de todo eso?

Si bien cada lector puede tener su propia interpretación, una de las cosas que podríamos pensar desde un punto de vista pedagógico, es la importancia de no caer en los extremos y llegar a un equilibrio que permita a los niños, por un lado, respetar el libro y por otro lado, manipularlo para entenderlo, conocerlo, valorarlo y sobre todo, leerlo. En la historia de la ratona, es extraordinario ver cómo ella mantiene entusiasmados a sus estudiantes, pero también invita a pensar en la importancia de generar expectativas sin excederse para dedicarle un tiempo necesario a la lectura. Al fin y al cabo, el objetivo principal del libro es que sea leído y sobretodo DISFRUTADO.

El pequeño libro rojo

Por otro lado, la Caperucita de esta historia nos sugiere la importancia de valorar la espontaneidad de los niños y reconocer el libro como un objeto que también está pensado para que lo vivamos, lo exploremos. Evidentemente, la niña del cuento se excede, pero invita a pensar en validar la opción de permitir que los niños interactúen con el libro, no para destruirlo, sino para lograr justo lo que no se logró en la clase de los ratones: que ellos disfrutaran la historia y reconocieran el valor de la lectura.

En tono jocoso, la contraportada de El pequeño libro rojo señala los siguiente: “Almas sensibles y amantes de los libros, ¡favor abstenerse”. Sin embargo, sugerimos lo contrario: no se abstenga, lean el cuento para reflexionar sobre las prácticas docentes, el aprendizaje y el fomento de la literatura.

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2017-11-10T15:57:59+00:00 noviembre, 2017|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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